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Una mirada actual acerca de la propagación de discursos de odio

Ilustración Lautaro Fiszman Por: Daniel Rafecas – Revista Haroldo En el marco del día de los Derechos Humanos, que se conmemora hoy 10 de diciembre, el juez federal Daniel Rafecas, afirma que “los discursos de odio son una condición necesaria para la consumación de un genocidio”. “A lo que tenemos que apuntar es a que, en el mediano plazo, cuando estos referentes apelen a estos discursos de odio, estos caigan en saco roto, que no tengan repercusión, es más, que sean contraproducentes para sus ambiciones políticas”, enfatiza. He de comenzar con una reflexión que, hoy en día, ya es algo muy conocido en todo lo que son estudios relacionados con crímenes masivos, y es el hecho de que, de la contemplación de los procesos genocidas que hubo a lo largo de los últimos siglos, y en lo que va del siglo XXI también, es una regla constante afirmar que no existe la posibilidad de que se precipite un genocidio, o un crimen masivo cometido desde ámbitos estatales, o con la aquiescencia o consentimiento del Estado, sin la construcción previa de un enemigo, a través de la proliferación y la difusión de discursos de odio. Es decir, hoy en día sabemos que los discursos de odio son una condición necesaria para la consumación de un genocidio, es decir, para la consumación de Auschwitz o de la ESMA, para dar dos ejemplos que nos son muy próximos. Esto surge muy claramente, por ejemplo, de lo que fue el genocidio armenio, en donde los discursos de odio de la mayoría musulmana, panárabe del imperio otomano, dispersó y divulgó discursos de odio contra la minoría armenia que estaba segregada y diferenciada, no solamente desde el punto de vista religioso sino también étnico, durante siglos. Lo mismo por supuesto ocurrió en el caso del genocidio nazi, respecto no solamente de los judíos, sino también de otros colectivos perseguidos, pero especialmente de los judíos, en donde desde 1933 y hasta el inicio del proceso de exterminio -que comienza en 1941-, vamos a tener casi una década de preparación del genocidio, un largo período, en el cual los nazis van a sembrar discursos de odio de modo cotidiano. Y no lo digo metafóricamente: todos los días, en Alemania a partir de 1933, y luego en Austria a partir de 1938, en Checoslovaquia en 1939, y luego en todos los territorios que fueron ocupando, cotidianamente se difundían discursos de odio: un día en la radio, otro día en el cine, otro día en columnas en los medios gráficos, otro día en panfletos, otro día en directivas que circulaban en las fuerzas de seguridad o las fuerzas armadas, en donde se decía “los judíos son culpables”, “los judíos son delincuentes”, “los judíos son bacilos”, “los judíos son nuestros enemigos”, etc. Y esto también ocurrió, por supuesto, en lo que fue el terrorismo de Estado, no solamente en Argentina, sino en los restantes países del Cono Sur, en las dictaduras latinoamericanas. De modo tal, que creo que este es un punto muy importante para que nosotros tengamos en cuenta, en el sentido de que tenemos que estar, como activistas o como actores preocupados por la consolidación de los derechos humanos y la consolidación de la democracia, muy atentos y muy sensibles a la aparición, o la irrupción, o la promoción, o la emergencia de discursos de odio que, casi siempre, o durante muchos años, han circulado en forma muy encapsulada, en grupos cerrados, de redes sociales, y de repente, a lo largo de los meses, se empieza a percibir que empiezan a cobrar mayor protagonismo, que empiezan a salir de esos ámbitos cerrados y empiezan a circular de un modo más abierto y, especialmente, que empiezan a tener penetración en algunos ámbitos que son más proclives, y de entre ellos quizá lo más preocupante es entre las nuevas generaciones, que quizás todavía, de una u otra manera, desde el Estado no hemos podido llegar con contenidos que permitan identificar y neutralizar esos discursos. Por otra parte, la gran pregunta que nos venimos haciendo en los ámbitos que trabajamos estos temas desde hace décadas, es si conviene “combatir” la proliferación de estos discursos del odio desde la represión penal, o a través de otros medios alternativos. En ese sentido, tengo una postura que al principio fue intuitiva, y luego también la fui reafirmando de una manera más elaborada -porque de hecho he participado de discusiones muy serias que se están dando en el máximo nivel de los organismos de derechos humanos, hablando de Madres, de Abuelas, de Hijos, del CELS y otros organismos que están trabajando en este tema-, y creo, pese a que tengo más de treinta años de actuación en la justicia penal y llevo casi veinte años como juez federal en lo criminal, yo no estoy para nada seguro, y no creo, sinceramente, que la represión -es decir, la utilización de delitos penales para castigar actitudes como el negacionismo o el relativismo u otras formas agraviantes a la memoria de los sobrevinientes, de las víctimas y de los familiares de procesos genocidas o de crímenes masivos-, sea el camino. Pero esta es una cuestión puramente de estrategia: me parece que no es la estrategia adecuada desde un sistema democrático. Y voy a contar una pequeña anécdota para intentar reafirmar mi punto. Lautaro Fiszman Hace muchos años -quizás quien lea este artículo lo recuerde-, en mis primeros años como juez, me tocó intervenir en un caso en el cual tres jóvenes habían agredido a otro, por su condición de judío: le hostigaron, lo empujaron, y le depararon algunos insultos de carácter antisemita. En ese entonces, los medios de comunicación tomaron nota del caso y hablaban de tres “skinheads” que habían atacado a un chico judío. Ese caso llegó a mi juzgado. Tanto la víctima, como los victimarios, eran menores de edad. Y después, al poco tiempo, cuando empezamos a indagar a los agresores, advertimos rápidamente que no eran “skinheads”, que por supuesto estaban cargados de prejuicios y estaban muy contaminados con discursos de odio que circulan en algunos ámbitos, pero que carecían por completo

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Discursos de odio: La manipulación de un sector minoritario pero decisivo

Por: Carlos Alberto Rozanski | Página/12 (31 de marzo de 2022) El odio recorre las entrañas de la historia. Crímenes atroces han sido cometidos impunemente en el nombre de superioridades de todo tipo y culpabilidades atribuidas a las propias víctimas. Razas, colores, edades, géneros y disidencias, han sido razones que sólo tenían sustento en las mentes de los perpetradores. Sus verdaderos fines siempre fueron el poder, la riqueza o simplemente la satisfacción de perversos impulsos nunca confesados. Sin embargo, a pesar del dolor infinito que causaban y lo insostenible de sus argumentos, la mayoría de esos crímenes, han quedado sin castigo. Las razones profundas de esa obscena impunidad, excederían el espacio de estas líneas, pero se impone al menos, advertir sobre el avance en nuestro país de discursos de odio que de manera organizada se vienen llevando adelante a través de los diversos medios de comunicación masivos y redes sociales. Forman parte de la estrategia política de las derechas en todo el mundo. Sus impulsores, inspirados en los 11 principios de Goebbels, reiteran a diario todo tipo de mentiras, las que terminan instalándose como verdades en aquellos sectores de la comunidad a quienes están dirigidas. No se trata de manipular grandes porcentajes de la población, lo cual sin dudas sería muy difícil. El objetivo es una porción de votantes que son los que terminan definiendo una elección. Recuérdese que Mauricio Macri, llegó a la presidencia de Argentina con un porcentaje de ventaja final del 2,7 % sobre Daniel Scioli. Para ello, con el asesoramiento de la empresa Cambridge Analytica de Inglaterra, instalaron todo tipo de falsedades respecto de los líderes de las fórmulas opositoras. Se trata de maniobras de manipulación para convencer a parte de un colectivo determinado, de que le conviene votar una propuesta que en definitiva lo va a perjudicar. Esas maniobras se basan en la descalificación del oponente, no sólo con falsedades sino, además y muy especialmente, con discursos de odio. Recientemente, en los peores momentos de la pandemia por el covid 19, esos sectores políticos, impulsaron campañas de descrédito de las medidas sanitarias gubernamentales, utilizando los recursos más deleznables que podrían pensarse. Líderes de la oposición acusaron al Presidente de la Nación de “envenenar a la población” por la adquisición de vacunas que luego resultaron ser de gran eficacia. Asimismo, impulsaban la quema de barbijos o la colocación de bolsas mortuorias simulando mortajas en la puerta de la Casa de Gobierno con carteles con el nombre de figuras públicas. En aquel desgaste planificado del gobierno surgido en las elecciones de 2019, se fue incrementando el nivel de agresividad y violencia de los mensajes. Con diversas estrategias pero similares fines, la principal coalición opositora Juntos por el Cambio, así como los restantes sectores de las derechas, liderados por Javier Milei y Jose Luis Espert, intensificaron en los últimos meses el nivel de violencia de sus discursos. Negacionismo y denostación de los movimientos defensores de los Derechos Humanos, recrudecieron con motivo del recuerdo del proceso genocida iniciado el 24 de marzo de 1976 que se lleva adelante todos los años. Espert, con la naturalidad característica de los violentos, insultó públicamente a madres, hijos, abuelas y al movimiento de defensa de los DDHH en un programa de televisión (Desafio 2022). Su conductor y panelistas fueron igualmente agredidos con descalificaciones pocas veces vistas en televisión. Se trata sólo de un ejemplo del incremento de los discursos violentos que integran las estrategias de las derechas en nuestro país pero que se desarrollan simultáneamente en todo el mundo. Naciones Unidas tomó nota de este fenómeno altamente peligroso. Señaló al respecto Antonio Guterres, Secretario General de la ONU: “En los últimos años se ha observado un aumento preocupante del discurso de odio y de la incitación a la violencia. El derecho a la libertad de expresión está protegido por las normas internacionales, pero las expresiones que constituyen una incitación a la violencia, están prohibidas”. La aclaración resulta pertinente, toda vez que disipa la falsa oposición entre la libertad de expresión y el combate a los discursos de odio. Al respecto, el Estado tiene la obligación de proteger a la población de quienes, con sus mensajes, estimulan la violencia tratando de impedir la plena vigencia de los DDHH. La prevención de la incitación a la violencia se basa en la más alta normativa, en especial el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que integra nuestra Constitución Nacional. En su art. 20 el Pacto señala: “2. Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. Cuando Espert vocifera públicamente que “Los derechos humanos son un curro”, o que las madres de plaza de mayo «curran con los DDHH” y que los desaparecidos no son 30.000, por dar sólo algunos ejemplos recientes, no sólo realiza apología del crimen, sino que además incita al odio en los términos de la legislación vigente. Concretar en sentencias las sanciones a los violentos es una decisión jurídica, garantizar una justicia independiente, capaz de frenar los discursos de odio, es una decisión política. 

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La democracia magullada

Por Juan Carlos Di Lullo | La Barraca (12 de noviembre de 2021) Un columnista de Clarín vaticina el estallido del frente gobernante e imagina una línea sucesoria en el Ejecutivo nacional, asumiendo un triunfo aplastante de la oposición en las elecciones de medio término. Lo notable es que ni siquiera menciona al Presidente (lo imagina de entrada sin banda presidencial), y se enfrasca en sugerencias poco republicanas a partir de un anhelado paso al costado de la Vicepresidenta y de una serie de renuncias posteriores en favor de “la salud de la Argentina”. En esa misma línea, el siempre solícito Luis Majul va descartando presidentes “por falta de aceptación popular”, hasta que llega donde quiere: la presidencia de la cámara de Diputados (en la que espera que haya ya alguien de Juntos). El “constitucionalista” todo terreno Daniel Sabsay le pone signos de interrogación (para disimular un poco) a un profundo deseo personal y de sus mandantes.“¿Peronismo gobernando en minoría?” es el título que elige para su columna (en Clarín), en la que propone “una cohabitación”, con presencia de funcionarios “de diferentes signos políticos” en el Ejecutivo, para no profundizar “la decadencia que vivimos”. Clarín (y los otros diarios dedicados a limar al gobierno nacional) se ocupan profusamente de los episodios de violencia que lamentablemente se producen a diario en todo el país. Cubren maliciosamente el asesinato en un intento de robo de un kiosquero en Ramos Mejía; pero informan con pocos datos y ponen el acento en la inevitable desesperación y la bronca justificada de los parientes y allegados de la víctima. Lo propio hacen los canales de noticias, que extrapolan arbitrariamente la situación y pintan un panorama de violencia descontrolada en todo el territorio nacional. José Luis Espert dice en Radio Rivadavia: “transformemos en un queso gruyere a un par de estos delincuentes… apoyemos a la policía a que haga eso”. “Hay que dar un mensaje claro primero y después empecemos a hablar de cárcel o bala, pero primero es bala”, agrega. Quiere bajar la edad de imputabilidad a 12 años y lanza frases como “Derechos humanos las pelotas…”. Espert habla con la actitud y el tono de un compadrito acodado en la barra de un cafetín, pero posiblemente será diputado en pocos días. Es su estilo para hablarle a un sector durísimo del electorado, y su discurso de violencia y de arbitrariedad ya se ha naturalizado. Rodríguez Larreta no es candidato, pero hace su aporte a la confusión general: “no es posible que, a los 16 años, alguien pueda votar y no sea punible”, arriesga, con escaso conocimiento de las leyes vigentes. Los medios siguen con atención la suba del dólar ilegal. Cuando éste supera los 200 pesos en la cotización, hay un frenesí de títulos que va in crescendo a medida que se aproxima el día de la votación. Han agregado un nuevo dólar a los ya existentes en el mercado financiero: después del dólar oficial, del contado con liqui, del turista, del futuro y del blue o paralelo, llega el “dólar elecciones” o el “dólar tapa de diarios”, destinado a caldear el ambiente en vísperas de los comicios. Mauricio Macri habla de dólares (miles de millones) ante un complaciente cronista de CNN y (tal vez sin advertir la magnitud de su afirmación) declara que el dinero obtenido por su gobierno a través del crédito del FMI fue utilizado para “darles dólares a los bancos privados para que no se vayan del país”. Nadie le señala que antes dijo que el dinero se había aplicado al pago de deuda tomada por gobiernos anteriores (a los que él simplifica como “el kirchnerismo”), ni le advierte que está, lisa y llanamente, confesando un delito grave. El vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Rosenkrantz, anuncia que ha decidido intervenir en las causas que involucran a su ex cliente, el grupo Clarín, porque “ya han pasado cinco años” desde que dejó de ser uno de los representantes legales de la empresa. Ha dispuesto que un quinquenio es tiempo suficiente como para certificar su imparcialidad; es un Supremo, y su decisión unilateral es inapelable. Jorge Lanata y Viviana Canosa se burlan del colega de C5N a quien Macri le arrebató el micrófono hace unos días. Consideran que se trata de un incidente menor por el que el canal (perseguido por el ex presidente durante su mandato) se quejó exageradamente.  Hablan de situaciones límite como si fueran moneda corriente, invisibilizan la carga de violencia de una actitud o una expresión verbal, trivializan hechos graves a través de un enfoque pretendidamente humorístico, repiten frases y epítetos que descalifican y ridiculizan a funcionarios hasta convertirlas en sinónimos de sus nombres… de éstas y de muchas otras recetas se vale un vasto operativo comunicacional para inducir a una gran cantidad de electores a sufragar en sentido opuesto a su conveniencia y a sus necesidades. El verdadero periodismo sufre. Sufre el pueblo, cuyo derecho a la información está afectado. Sufren las instituciones, porque las arbitrariedades y los despropósitos se naturalizan y se banalizan.  Sufre la República, desvirtuada. Sufre la Democracia, magullada.

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El futuro del no trabajo es la economía de los robots y la IA

Por: Sam Lehman-Wilzig | Times of  Israel (26 de noviembre de 2021) Un panorama sombrío para un Israel en el que los trabajadores están menos dispuestos a aceptar trabajos insatisfactorios y los empleadores invierten más en reemplazarlos. Últimamente, Israel y Estados Unidos parecen estar sufriendo una queja económica muy inusual: no hay suficientes trabajadores, incluso cuando el desempleo está en niveles relativamente altos. Hay varias razones posibles para esto, pero la mayoría de los expertos ven esto como resultado de empleados que quieren un salario más alto y / o trabajos que no matan el alma. Desafortunadamente, a mediano y largo plazo, esto podría resultar en un bumerán en ellos a lo grande. Algunos ejemplos: Entre otras profesiones, Estados Unidos tiene actualmente una escasez de 80.000 camioneros, el máximo histórico de la industria. Los puestos de trabajo de enfermería abiertos son más de un 250% más altos este año en comparación con el año pasado, y todas las proyecciones muestran que las cosas solo empeorarán. Más de una cuarta parte de los restaurantes no pueden encontrar suficientes cocineros (y la escasez de trabajo de otros trabajadores de restaurantes es casi tan grave). Todo esto cuando en agosto de 2021 (el último mes para el que hay datos disponibles), 4,3 millones de trabajadores estadounidenses dejaron sus trabajos, ¡el total más alto jamás registrado! En Israel, el problema parece ser más agudo entre los trabajadores de alta tecnología, y el país sufre un déficit de entre 15.000 y 18.000 programadores e ingenieros cada año. Y este no es un problema específico del trabajo altamente calificado. En general, el 65% (!) De los empleadores israelíes tienen problemas para encontrar suficientes trabajadores. La tendencia a exigir un trabajo más significativo y una mejor remuneración es ciertamente digna de mención, y positiva desde un punto de vista puramente humanista. Hoy en día, nadie quiere trabajar en los tipos de empleo de Charlie Chaplinesque “Tiempos Modernos” que adormecen la mente en línea de montaje, y no deberían tener que hacerlo. Ni en esta era de creciente desigualdad económica (la desigualdad israelí es tan mala como en los EE. UU.). Los trabajadores deberían verse afectados financieramente por su esfuerzo. El problema, sin embargo, no radica en el humanismo sino en la realidad económica. El sector de alta tecnología de Israel es quizás el mejor lugar para mostrar lo que podría suceder. Aunque todo tipo de aplicaciones algorítmicas (por ejemplo, WAZE) aparecen en los titulares, la «acción» real, lo que eventualmente dará forma a nuestro futuro económico, radica en la Inteligencia Artificial (IA), un campo en el que Israel también se cuenta entre los líderes mundiales con más de 2400 empresas de nueva creación especializadas en IA . Si bien tal I + D es excelente para la economía de Israel en la actualidad (y Estados Unidos está aún más avanzado en el campo), el futuro de una economía basada en la inteligencia artificial es muy problemático precisamente debido a su vasto potencial. En pocas palabras (y no demasiado simplista): la IA dejará sin trabajo a millones de personas debido a la eficiencia y los ahorros económicos de tener una “computadora” haciendo el trabajo en lugar de una persona. Actualmente, AI está escribiendo algunos de los artículos sobre deportes y finanzas que lees en los periódicos; diagnóstico de imágenes radiológicas para cánceres y otras enfermedades; mover lentamente el transporte hacia la era de la automatización vehicular (Noruega acaba de lanzar el buque de carga totalmente autónomo del mundo ) e incluso permitir que los robots sirvan como cuidadores de ancianos en Japón; la lista sigue y sigue… en prácticamente todos los campos de actividad. ¡Las computadoras pueden incluso programar un nuevo código de computadora! “No se preocupe”, opinan muchos investigadores. “Hemos visto este tipo de tendencia antes en la historia. Por cada tipo de trabajo perdido a causa del progreso tecnológico, ha tomado su lugar un tipo de trabajo completamente nuevo ”. Eso es cierto hasta donde llega, pero la historia no necesariamente se repite (incluso si tiende a rimar). Pero nuestra situación contemporánea bien podría ser diferente. Este es el por qué. Todos los nuevos trabajos y profesiones del pasado se basaron en el aumento de las capacidades humanas. El granjero necesitaba pensar más que el cazador-recolector; el trabajador de la fábrica más que el agricultor; el trabajador de servicios más que el empleado de fabricación; y finalmente, el trabajador de la era de la información de hoy más que el trabajador de servicios. ¿El problema? La inteligencia artificial y las tecnologías relacionadas serán capaces de hacer cosas al más alto nivel «cognitivo», es decir, los humanos no podrán «superar» a la inteligencia artificial (información) y ciertamente no podrán «trabajar más allá» de los robots autónomos (fabricación y servicio) para que no ganen ‘ Hay suficientes puestos de trabajo para las generaciones futuras. Y es aquí donde la consecuencia involuntaria de la elección “no laboral” de hoy puede entrar en escena. Si la financiación para I + D en IA ya era alta antes de COVID-19 y la elección contemporánea de muchos trabajadores de no buscar empleo (o ser muy selectivos sobre dónde trabajar y en qué), esto no dejará a los empleadores otra opción que invertir mucho más en IA. , acelerando así la tendencia hacia una economía impulsada por robots e inteligencia artificial. Esto no sugiere que Israel, los EE. UU. Y otros países líderes en IA deban deshacerse de la investigación de IA. Ésa no es una solución. Sin embargo, es para sugerir que necesitan instituir políticas que «desincentiven» las actividades no laborales, o para decirlo más claramente: gastar más en educación humana, cambiar las leyes tributarias (corporativas e individuales) para que sea más valioso para los trabajadores buscar trabajo y que las empresas contraten humanos y, en general, considerar cómo suavizar la transición de la economía hacia una mayor dependencia de la inteligencia artificial sin un desempleo masivo. El castigo de Adán y Eva fue que una vez desterrados del Jardín del Edén, tuvieron que trabajar para sobrevivir. Sería irónico, y aún más doloroso socialmente, si volteáramos las tornas castigándonos a nosotros mismos con la abolición del trabajo humano satisfactorio. SOBRE EL AUTOR El Prof. Sam Lehman-Wilzig (PhD en Gobierno, 1976; Universidad de Harvard) enseñó en la

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Cuando a la discusión o debate se lo llama adoctrinamiento

Por: Gabriela Volpin (*) Hace aproximadamente una semana circuló en las redes (sociales y mediáticas) un video de una profesora de Historia de una escuela pública y técnica de La Matanza, en el cual había una discusión entre ella y un alumno con respecto al período de gobierno de Mauricio Macri y a otros momentos de nuestra historia reciente. Pasaré a tomar ese evento de apenas 4 minutos de una clase, para analizar qué es lo que efectivamente sucedió allí. El eje de la discusión pasaba por: en qué medida las políticas empobrecieron o no al pueblo, en qué se invertía el dinero o si se lo fugaba, si tenemos una vicepresidenta con causas judiciales, los supuestos 37 años de gobiernos peronistas, y el papel de los medios de comunicación. Los temas tratados fueron: sucesiones presidenciales, análisis económico y político, la difusión de información. En una primera fracción de los 4 minutos, la profesora (algo desordenadamente), contra-argumenta en forma defensiva los cuestionamientos de los estudiantes, pero poco a poco el clima se va relajando y despliega argumentos y análisis más claros. Podemos cuestionar la forma inicial de interacción y los vínculos, dado que por momentos dificultan entender los criterios de análisis usados por la docente, quien tampoco los aclara. Se deja llevar por las emociones e incluso corta preguntas e intervenciones de quien la cuestiona, en algunas ocasiones. El hecho de que luego mejora el clima emocional y se traen datos (el nombramiento de jueces por decreto, la inversión del estado en educación durante el kirchnerismo, la realidad de familias que no pueden pagar una cuota escolar, las sucesiones presidenciales en los 37 años de historia) va dando racionalidad a lo que sucede y sobre todo, algo crucial en la formación de los estudiantes: argumentos y fundamentos. En una nota publicada por TN, el estudiante que cuestionaba y contra-argumentaba, reconoció que la profesora le hizo ver que le faltaba información. Y que un estudiante afirme eso, es un  éxito rotundo: aprendió que para opinar, hay que tener información y analizarla (tal como lo despliega la docente, especialmente al tomar la sucesión de gobiernos en los 37 años de historia). Nótese que el estudiante no dice “me convenció”, sino “me falta información”. Lo sucedido en la clase, lo dejó con ganas de informarse y profundizar. Esto, claramente no es adoctrinamiento (es decir, lograr adhesión) y le sembró curiosidad. Más allá del caso puntual, me preocupa, tal como dijo el Profesor de Historia Sergio Wischñevsky en twitter la “peligrosísima ventana que se abre con la suspensión de la docente en cuestión”. Lo que sucedió en la clase, amerita un trabajo de asesoramiento pedagógico para trabajar, con la profesora, su enojo. No todos los estudiantes se animan o activan frente a tanto enojo. Pero jamás cabe frente a lo realizado, una sanción. Me preocupa porque, además de la sanción disciplinaria, hay una sanción social por parte de un sector de los medios y de la política que con ello pretende disciplinar a docentes y anular el debate y la discusión. Y esto sucede en tiempos en que los sectores de derecha supuestamente liberales, no quieren debatir en los medios y ni siquiera se animan a participar en programas donde el periodismo les pueda repreguntar o contraargumentar. Es decir, sucede en contexto de anulación del debate y la discusión argumentada y fundamentada, y de bajada de opiniones que se presentan como incuestionables. Ocupan espacio en esos medios discursos falsos e incluso violentos, y paralelamente van dándose diversos hechos de violencia en la sociedad que son naturalizados: el disparo a un diputado provincial en un acto de campaña, ataques a locales partidarios en distintas provincias, a edificios religiosos, hasta hace poco más de dos años se legitimaba la represión en las marchas, entre otros hechos graves que no se toman ni se tratan como tales. La anulación, sanción o evitación de la discusión, del debate en una democracia y la naturalización de la violencia son dos caras de una moneda con la que se pretende intimidar y ganar votos, tal como señalara el domingo pasado el Dr. Juan Manuel Ubeira en Caníbales por C5N. Volviendo a la clase de la profesora de Historia, cabe aclarar que todos los diseños curriculares vigentes y anteriores (incluidos los de los gobiernos de facto), establecen que en la escuela se forman ciudadanos. En el nivel medio, hay adolescentes que votan o van a votar. Si no pueden construir su pensamiento político con datos y criterios de análisis, les anulamos su posibilidad de pensar, decidir y aportar a un país mejor, “aunque sean de una escuela pública del conurbano”. (*) Lic. en Ciencias de la Educación. Docente de la UBA. Especialista en Formación de Formadores

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¿Un odio único? El debate sobre el antisemitismo llega al corazón de la visión sionista clásica

En la refriega en curso en torno al discurso de Yair Lapid sobre el lugar del antisemitismo en la familia de los odios, surge un ajuste de cuentas tácito entre las expectativas sionistas y una amarga realidad. Por HAVIV RETTIG GUR | The Times of Israel (26 de julio de 2021) Imagen principal de AP: Tumbas etiquetadas con esvásticas en un cementerio judío en Westhoffen, este de Francia, 3 de diciembre de 2019. El 14 de julio, el ministro de Relaciones Exteriores, Yair Lapid, sugirió en un discurso que el antisemitismo no era tan especial como muchos judíos creen, sino que no es más que un fanatismo entre muchos en el rico y variado mosaico del odio humano. El antisemitismo, dijo en la Conferencia Global para Combatir el Antisemitismo reunida en Jerusalén, “existe en todas partes…. Los antisemitas no solo estaban en el gueto de Budapest ”de la juventud de su padre, sobreviviente del Holocausto. “Los antisemitas eran traficantes de esclavos que arrojaban esclavos encadenados por la borda al océano. Los antisemitas eran miembros de la tribu Hutu de Ruanda que masacraron a miembros de la tribu Tutsi. Los antisemitas son los extremistas musulmanes que mataron a 20 millones de musulmanes en la última década. Los antisemitas son Estado Islámico y Boko Haram. Los antisemitas son personas que golpean hasta matar a los miembros jóvenes de la comunidad LGBT ” De hecho, dijo Lapid, “los antisemitas son todos aquellos que persiguen a las personas no por lo que han hecho, sino por lo que son, por cómo nacieron…. El antisemitismo no es el primer nombre del odio, es el apellido; son todos aquellos consumidos por el odio hasta el punto de que quieren asesinar y destruir y perseguir y desterrar a las personas solo porque son diferentes”. Si bien afirmó que el Holocausto fue único en la historia de la humanidad, “el antisemitismo moderno, al que nos enfrentamos hoy, existe en todas partes. Y para combatirlo, necesitamos aliados». Sus comentarios encendieron una tormenta de críticas y una feroz pelea de izquierda a derecha en los medios de comunicación en idioma hebreo. Los derechistas, liderados por el líder de la oposición Benjamin Netanyahu, criticaron los comentarios de Lapid como «escandalosos e irresponsables, deformando la historia y vaciando el concepto de antisemitismo de todo su contenido».El líder del partido Yesh Atid, Yair Lapid, en una reunión de facciones en la Knesset el 10 de mayo de 2021 (Yonatan Sindel / Flash90). «Si bien el antisemitismo, el odio a los judíos, es parte del fenómeno humano general del odio a los demás», dijo Netanyahu en respuesta, «es diferente de él en intensidad, en su durabilidad durante milenios y en la ideología asesina alimentada durante generaciones para prepararse». el camino para el exterminio de los judíos». Al afirmar que el antisemitismo «no es solo odio a los judíos, sino odio a la gente en general», la declaración de Lapid «margina la singularidad del odio a los judíos en la historia y la escala de la tragedia del Holocausto, que destruyó un tercio de nuestra gente.» A medida que la discusión se calentaba a lo largo de líneas partidistas, los dos hombres se acusaron mutuamente de dañar profundamente la causa de la lucha contra el antisemitismo. «Si así es como habla el ministro de Relaciones Exteriores», advirtió Netanyahu, «¿cómo puede el Estado de Israel seguir exigiendo a otras naciones que continúen invirtiendo esfuerzos especiales en la protección de las comunidades judías en el extranjero?» Etiquetando a sus críticos de «extrema derecha», Lapid a su vez los acusó de «no sólo querer destruir la sociedad israelí, sino también para ganar puntos políticos, estar dispuesto a ayudar a los antisemitas» al «inundar las redes sociales con fragmentos descontextualizados del discurso».El líder de la oposición, Benjamin Netanyahu, habla en el pleno de la Knesset el 12 de julio de 2021 (Olivier Fitoussi / Flash90). Jugar a la política con antisemitismo Fue una pelea típica de las disputas políticas israelíes. Un lector atento del intercambio de opiniones en los medios israelíes en los últimos días (Israel Hayom reprendió repetidamente a Lapid, Haaretz lo defendió repetidamente) podría aprender más sobre la aversión de cada campo político por el otro que sobre el antisemitismo en sí. ¿Cuál fue precisamente la denuncia contra Lapid? Lapid con su padre Tommy en la década de 1980. (Moshe Sinai / Flash90) Netanyahu acusó a Lapid de «minimizar la escala de la tragedia del Holocausto», pero Lapid declaró sin rodeos que «no había nada como el Holocausto en todos los anales de la humanidad». De hecho, su discurso comenzó con la historia de su padre Tommy, de 13 años, pasando su bar mitzvah en las aterradoras condiciones del gueto de Budapest a finales de 1944. En ese momento, relató, el padre de Tommy, el abuelo de Lapid, “ya ​​estaba muerto en las cámaras de gas del campo de concentración de Mauthausen «. Y el propio Netanyahu, incluso cuando criticó a Lapid por generalizar sobre el antisemitismo, reconoció que era «parte del fenómeno humano general del odio a los demás». Lapid colocó enfáticamente el antisemitismo en la cima de la jerarquía de los odios humanos – su “apellido” – y llamó el “límite extremo” del odio del Holocausto, que no se parece a nada experimentado o perpetrado por seres humanos. El antisemitismo, incluso sugirió Lapid, era la veleta que mostraba hacia dónde se dirigía el zeitgeist. Comienza con los judíos, advirtió, pero «debemos decir [a nuestros aliados] que el antisemitismo nunca se detiene solo en los judíos». Entonces, ¿qué se equivocó Lapid y por qué sus críticos no parecían capaces de articular su error de manera clara y precisa? ¿Fue una mezquina politiquería entre dos rivales o un debate más serio? ¿Es el antisemitismo, como creen tantos israelíes, en algún sentido categórico profundo único entre los odios humanos, o es simplemente una variante especialmente aguda del mismo fenómeno básico?Soldados alemanes y húngaros transportan judíos al teatro Varosi en Budapest, octubre de 1944. (Bundesarchiv bild) El antisemitismo como rebelión “Si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría”, decretó el filósofo francés Jean-Paul Sartre en un amargo ensayo

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Comunicados llenos de intencionalidad

Fuente:  Carlos Heller| Tiempo Argentino Fecha: 11 de abril de 2021 Entre la batería de comunicados que se conocieron en estos días no hay que dejar de mencionar uno en particular: el de la mesa nacional de Juntos por el Cambio. Allí se habla de preocupación porque “frente al fracaso de la estrategia sanitaria del gobierno nacional la respuesta repetida sea insistir con restricciones excesivas y mal calibradas”, una aseveración que generosamente se podría calificar como errada. También se usan expresiones como “fracaso del plan vacunatorio”, cuando, se sabe, hay a nivel global una problemática de insuficiencia de vacunas que es generalizada. No se trata de una declaración puntual sino de un discurso elaborado y con carácter institucional. El actual contexto sanitario demanda responsabilidad de todas las partes involucradas, y el comunicado en cuestión no parece reunir ese requisito. En el plano económico, las cámaras empresariales que nuclean al capital concentrado hicieron sus propios comunicados en contra de las políticas de precios. La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) afirmó que “el sector ha tenido que convivir desde marzo del 2020 con el congelamiento de todos sus precios”. Pura posverdad, ya que en su conjunto el segmento de Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró un aumento de la inflación en febrero de 2021 del 43,9% interanual. Es el rubro que más incidencia tiene en la canasta de los hogares y el que, en un contexto de pérdida de ingresos laborales, define por ejemplo los niveles de indigencia. Al respecto, los últimos datos muestran que en el segundo semestre de 2020 no cubría la ingesta mínima necesaria el 10,5% de las personas (+2,5 puntos porcentuales respecto de un año atrás). Ni pensar en qué ocurriría de no existir las regulaciones que estos empresarios rechazan. Según la Copal, este tipo de políticas de precios representan un riesgo para la “sustentabilidad de las empresas, debido a los persistentes incrementos de costos que han dejado a los distintos sectores en una situación crítica”. También se rechaza la creación del Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica” (SIPRE), por medio del cual las empresas de mayor tamaño deben informar mensualmente los precios vigentes y las cantidades vendidas de todos sus bienes finales o intermedios, así como también el stock de todos sus productos. La Copal requirió la suspensión de los efectos de la norma hasta tanto se evalúe su derogación, basándose en una presunta “ilegalidad, ilegitimidad e inconstitucionalidad de dicha resolución”. “Asimismo —continúa el documento—, considerando los inconvenientes técnicos lejos está de ser una medida que atienda a la real situación que atraviesan las industrias de alimentos y bebidas, intensifica la carga burocrática de las empresas demandando mayores recursos para atender la normativa establecida, lo que atenta contra la viabilidad, competitividad y sustentabilidad de la industria”. Hay que decir que es información que las empresas manejan cotidianamente, por lo que no debiera ser una tarea ardua ni costosa brindársela al Estado. Las políticas de precios están plenamente justificadas y son más que necesarias. El propio FMI reconoce que la inflación es un fenómeno multicausal, lo que significa que no es exclusivamente monetario ni fiscal, como se solía argumentar. Hoy en Argentina se observa una mejora de las cuentas públicas, el tipo de cambio no tracciona a la inflación y tampoco lo hacen las tarifas, por lo que es en la puja distributiva donde hay que ver qué está ocurriendo. En este marco, poder ingresar a las cadenas de valor sería una buena forma de conocer las problemáticas del sector. ¿Qué mejor manera de hacerlo que abrir la información y analizar dónde están las distorsiones? Por su parte, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), que representa a las empresas de ese país, señaló en otro comunicado que “la disposición sobre precios máximos ha sido una decisión unilateral del gobierno, que desoye la predisposición de las empresas, conscientes de la situación social de nuestro país, al verse imposibilitados de orientar su oferta o portafolio hacia audiencias con distintos niveles de poder adquisitivo”. El poder económico real está jugando su partido, presiona y condiciona en pos de un Estado canchero, para seguir maximizando sus ganancias, en Argentina y en el mundo. Recientemente se conoció el ranking 2020 de los milmillonarios de la revista Forbes. Los datos muestran que a nivel global hay 660 personas en el mundo que han ingresado al selecto club de los milmillonarios, que llega a las 2.755. En el otro extremo, según el Banco Mundial, unas 100 millones de personas habrían ingresado en condición de pobreza extrema. Nada de que alegrarse. Según Forbes, las fortunas en conjunto de esas 2.755 suman a fines de 2020 unos 13,1 billones de dólares, frente a los 8 billones de hace un año, un aumento de los patrimonios del 63,8% medidos en dólares, que además ocurrió a ritmo récord. Una oscura postal de un mundo injusto e inviable, que se nubló aún más con la irrupción de la pandemia. Por eso es preciso generar los mecanismos fiscales para que la riqueza empiece a “derramar” hacia abajo, ya que no se puede confiar en que lo haga el crecimiento, según sostiene el pensamiento neoliberal. Una de las esferas a modificar es la impositiva ya que las personas más ricas se siguen enriqueciendo aprovechando los “huecos” de las normativas vigentes, que facilitan la elusión y el pago de menos impuestos, facturando desde los lugares de baja tributación, operando con paraísos fiscales, etc. En materia de tributación corporativa global, si bien las medidas deben ser encaradas de forma coordinada entre los principales países, Estados Unidos acaba de dar un puntapié importante. El presidente Joe Biden anunció su plan para recaudar 2,5 billones de dólares durante los próximos 15 años, que ahora deberá tratar el Congreso. Se establece, entre otras cuestiones, que las empresas que actualmente pagan impuestos en el exterior no podrán evitar los tributos estadounidenses sobre los pagos que realicen a subsidiarias extranjeras. Como señaló Biden, “no es aceptable que 91 de las 500

Aportes de adherentes, Opinion

A 45 Años, la Presencia de Memoria, Verdad y Justicia, cuidándonos de Nuevas Olas de Covid y de Odio

Por: Benjamín Malamud Lerner (Desde Córdoba) El 24 de Marzo de 1976 se inicia uno de los períodos de nuestra historia contemporánea que difícilmente puedan ser obviados, tal como intentó hacerlo el anterior presidente constitucional. No fue un golpe de estado militar más de la larga lista iniciada con el derrocamiento de Hipólito Irigoyen en 1930, aunque en todos siempre hubo rasgos de violencia y represión. En ese 24 de marzo se acentuó una etapa previa de Terrorismo de Estado (TE), en que la vida y la seguridad mínima de los ciudadanos dejaron de ser un derecho, como todos los demás DDHH. 30.000 Desapercidos es la cifra que impresiona y más identifica con un genocidio a esa etapa, como la de los 400 o más niños Apropiados de los cuales han recuperado su identidad unos 130 gracias a la tarea gigantesca de las Abuelas de la Plaza de Mayo y del Equipo Argentino de Antropología Forense. El Terrorismo de Estado significó mucho más que esas cifras, fue un inmenso e inconmensurable y perdurable daño a toda la trama social, la integrada por los que trabajan, los que estudian, los que militan en pro de una sociedad mejor y no solo a quienes optaron en aquel momento por el uso de las armas para confrontar contra el sistema económico social excluyente. Esta vez fue un golpe Cívico-Empresarial- Eclesiástico-Militar, enfocado en la instalación para siempre, del neoliberalismo como modelo de dependencia agro-exportadora, desindustrializante y endeudadora del imperio dominante. A 45 años, Sr. Director, creo oportuno la reapertura de antiguos y nunca olvidados interrogantes: ¿Cómo fue posible que ocurriera semejante barbarie? ¿Qué factores posibilitaron dentro de nuestra ciudadanía que tal catástrofe humana ocurriera? Los historiadores buscaron mecanismos comunes con otros dolorosos genocidios, como el del pueblo Armenio, o con el nazi-fascista que golpeó a la muy civilizada sociedad europea, especialmente contra los judíos, los gitanos y otras minorías étnicas o por entonces discriminadas. La respuesta no era sencilla, pero lo que tenían en común tenían  era el mismo factor fácilmente reconocido: EL ODIO. También hubo factores geopolíticos, revanchistas, de expansión del poder económico, etc. Más nada podría haberse hecho ni allí, ni aquí, en Argentina y en los países hermanos del Cono Sur latinoamericano, dentro del Plan Cóndor, (totalmente documentado desde su origen en el cerebro del imperio), sin la promoción  mediática, formal o por las redes informales de esa época, sin la exacerbación de antiguos o renovados sentimientos de ODIO. Pasaron 45 años y los gestores de aquella época nefasta no cesaron en sus ambiciones imperiales, de dominación, somos a su entender “el patio trasero”. Ya en lugar de los tradicionales golpes de estado, han desarrollado la estrategia del Lawfare, o de desaparición  o linchamiento mediático-judicial de opositores al modelo neo liberal. La reciente liberación de Luis Ignacio da Silva, Lula, puso en evidencia “la pata brasileña” de esa perversa estrategia. No solo lo llevó a la cárcel y le impidió al pueblo elegirlo como Presidente, permitiendo que Bolsonaro sí lo fuera, con las consecuencias visibles, sino que permitió la militarización del sistema de salud, la destrucción de importantes empresas nacionales, su privatización y extranjerización. Lo de Rafael Correa, en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y de Cristina Fernández aquí, no pueden ser analizados sin tener en cuenta ese antecedente. Lo aclaró mejor el Diputado Leopoldo Moreau: «El lawfare se organizó para amedrentar». “Esa es la consigna de los grupos concentrados, de la embajada de Estados Unidos y de algunos medios hegemónicos”. En una reciente entrevista el Diputado pormenoriza el mecanismo de seducción de jueces antes y fiscales ahora, desde la embajada con la finalidad de que en complicidad con los grandes medios, se oculte que 40 integrantes del gobierno anterior están procesados y no encarcelados, porque aclara, “no somos lo mismo que ellos, respetamos los procedimientos legales”. Podría haber agregado “no espiamos”, ya que los fondos para esa finalidad de la AFI, pasaron a los gastos por la pandemia. CELAG Centro de estudios latino americanos de geopolítica Pero este Aniversario nos toma, tal como el del 2020 en medio de la pandemia que ya se cobró la vida de casi 54.000 compatriotas, que afectó seriamente nuestras fuentes de recursos económicos.  Que demostró la importancia de un Estado Presente y Solidario y del desarrollo de la ciencia como herramienta fundamental en el cuidado de la salud, sino también como fuente de creación de recursos propios para vencer en la contingencia: al ritmo posible y mientras ya se han inoculado más de 2.200.00 dosis de las vacunas disponibles y el ritmo de avance se acelera de acuerdo a la llegada de nuevas dosis desde un mundo donde el 10% más rico acaparó el 90% de las vacunas fabricadas, en nuestro país se sigue elaborando un inmunógeno local, dentro del ámbito del CONICET.  Las amenazas de “nuevas olas” relacionadas con mutaciones conocidas, en especial, la de Manaos, variante P.1, es sumamente preocupante, por su mayor transmisibilidad y agresividad, con las posibles consecuencias de un desastre sanitario. Brasil con el 100% de las UTI colmadas y la falta de oxígeno en los centros de mayor envergadura, o el cierre de escuelas o de la presencialidad en Chile y Uruguay, o el brote en Paraguay, en la frontera con Formosa, son parte de esa acuciante realidad. No todo depende de las vacunas y las medidas de prevención deberán cumplirse si no deseamos que ocurra una catástrofe sanitaria. No todas las noticias son malas y es bueno conocerlas: estudios  que previamente habían detectado una baja respuesta de inmunoglobulinas en los convalecientes, haciendo prever un bajo nivel de inmunidad, ahora han detectado en los linfocitos específicos, una buena capacidad defensiva. La no tan buena es que no impediría la transmisibilidad, de manera que se advierte la necesidad de mantener las medidas de distanciamiento previstas por los COEs. Más en este 24 de marzo, afrontamos junto a las olas virales, recurrentes olas de odio que dificultan las medidas preventivas, como lo fueron el “negacionismo”, la “infodemia”, la falsa

Nacionales, Opinion, Portada

Mendaz – Paradigmas de la negación y la afectación periodística: caso Tomás Méndez

Fuente: Jorge Elbaum | El Cohete a la luna Fecha: 14 de marzo de 2021 El 22 de febrero el conductor Tomás Méndez, en su programa radial Vuelta de Rosca, utilizó el micrófono de Radio 10 para desparramar una serie de aseveraciones dignas de ser contrastadas en forma minuciosa con la realidad. Las falsedades e inexactitudes prodigadas por el comunicador así lo exigen. La confrontación metódica entre las afirmaciones y su contracara, las evidencias, aparece como un anacronismo para quienes pretenden convertir al periodismo en un apéndice del mundo del espectáculo, en el que la invención y la realidad se presentan como indistintos y homólogos. Existe una larga tradición que insiste en dejar pasar estos contrasentidos, con el justificativo de no dar lugar a los impostores ni otorgarles un lugar de reconocimiento enunciativo. Sin embargo, esa concesión desconoce el derrotero –y el impacto– que determinados discursos pueden alcanzar entre quienes no están acostumbrados a sumergirse en específicas áreas de la historia: dejar y dar testimonio es lo mínimo que se puede hacer frente al tosco revoltijo de declaraciones artificiosas, orientadas únicamente a denigrar a un periodista. En su monólogo matinal, Mendaz difunde, con la impostura de un investigador periodístico riguroso, una serie profusa de afirmaciones concentradas en tres áreas: la historia militante de Horacio Verbitsky, su vínculo con el CELS y un supuesto interés pecuniario del director de El Cohete en avalar la vacuna Pfizer. Respecto a la primera dimensión, asevera que era supuestamente “de Montoneros” cuando esa participación ha sido reconocida no sólo por HV sino por los jefes de esa organización, muchos de los cuales siguen vivos y certifican su pertenencia. Más adelante consigna que “en la SIDE, HV, figura[ba] como servicio de inteligencia”. Sin embargo, no existe en ningún documento desclasificados desde 1983 hasta la actualidad –ni en los liberados por la actual interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño– ninguna referencia, ni siquiera nimia, respecto a esa aseveración. Como parte de su arremetida, Mendaz no tiene prurito en sumarse a los desatinos difundidos por el panelista televisivo Gabriel Levinas, quien acusó a HV –­en un librito olvidado– de ser “parte de la Fuerza Aérea Argentina”. La imputación hecha por el integrante del jurado de Gran Hermano se sustentaba en la dedicatoria que hizo el comodoro Juan José Güiraldes en su libro El poder aéreo de los argentinos, en la que agradece a HV porque el libro “no hubiera podido llegar a la prensa de no haber recibido el permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky”. Mendaz se suma a quien suele secundar a Baby Etchecopar –Levinas– para añadir que HV fue escriba del jefe de la Fuerza Aérea, Omar Graffigna, y que además había sido contratado por esa organización militar. Según Levinas, HV había recibido honorarios del Instituto Jorge Newbery, ligado a la aeronáutica, pero no existe admisión alguna del desembolso. La operación de difamación de Levinas, planificada en 2014 por el Grupo Clarín como parte de una campaña desembozada para garantizar el triunfo de la derecha en 2015, no logró traspasar el umbral de lo escolástico e inquisitorial: Güiraldes negó la acusación y el propio ex jefe aeronáutico de la dictadura, en un reportaje con el Buenos Aires Herald, desestimó la versión desparramada por Levinas de que HV fuese su asistente lexical durante su faena criminal a cargo de la Fuerza Aérea. Tampoco tuvieron suerte quienes consignaron que los apuntes de los discursos castrenses –supuestamente manuscritos por HV– podían ser acreditados a su persona: los peritajes profesionales comparados efectuados para cotejar la letra fidedigna de Verbitsky respecto a las exhibidas en los anexos del libro de Levinas demostraron ser disímiles. Según Mendaz, “Güiraldes era de la inteligencia de la Fuerza Aérea Argentina en el ’78, plena dictadura militar”. No existe ninguna fuente testimonial ni documental que avale dicha aserción. Menos aún el extraviado cargo de que HV ha sido un “un tipo que ha puesto bombas según sus propios compañeros del Ejército (sic). Un colega del Ejército lo denunció por poner bombas y salir corriendo detrás de él… Lo ha dicho en juicio… puso la bomba, la activó y morían niños y mujeres… Entonces yo salí corriendo detrás de él. El cómplice de él lo mandó al frente”. Mientras que Mendaz no provee la fuente de su grave imputación, los testimonios disponibles de juicios de lesa humanidad y los repositorios de declaraciones de genocidas niegan tal infamia: nadie oyó nunca una historia similar, análoga o siquiera afín. Dada la gravedad de la imputación, Mendaz nos debiera permitir acceder al conocimiento del nombre del “colega del Ejército” que dio ese testimonio. Mendaz agrega, en su perorata radial, que este último integró, además de la SIDE, la inteligencia de la aeronáutica. Y en la cumbre del relato conspiranoico vincula al director de El Cohete con la inteligencia británica. “El soft que se utiliza para detectar los barcos que entran en aguas argentinas es inglés”, testifica sin ruborizarse. Sus conjeturas no parecen ser confiables: nuestro país carece de sistema de detección propio a nivel marítimo. No posee ni sensores ni radarización. El macrismo interrumpió los convenios llevados a cabo con el INVAP, que hubiesen permitido entre 2015 y 2020 acceder a los mismos. Para no dejar aspectos sin abordar, en la misma línea de su rigurosa investigación periodística desliza que HV cuenta con una “obra social de Mercedes Benz”, cuando su suscripción corresponde al sistema médico ofrecido por el Hospital Alemán. En otra parte de su monserga, Mendaz asegura que “cuenta los movimientos de cuenta de su hijo Miguel, a quien le depositaron 20 millones de pesos en septiembre de 2012”. Dicho vástago de HV, sin embargo, vive fuera del país hace veinte años y no tiene ninguna cuenta bancaria en la Argentina. Tirá fruta En referencia al CELS –otro de los sambenitos clarinetistas recuperados con insistencia desde que HV es su presidente– Mendaz despliega una cantidad de datos irrisorios que debieran figurar en los planes de estudio de las carreras de periodismo para ejemplificar aquello que no se debe hacerse: “El CELS maneja un presupuesto más grande que los Estados (…) 1.600 millones de pesos

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