Derechos Humanos

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TRELEW 2021

Por: Alejandro Stein (desde el kibutz Barkai, Israel)                Se me piantó ayer, y no entiendo cómo. Hoy me acabo de dar cuenta leyendo el diario, y me asusta. Peligroso que el 22 de Agosto pueda convertirse en una fecha cualquiera, olvidable. Leo el fragmento del discurso del ministro de Gobierno y Justicia chubutense, José María Grazzini en el acto de homenaje, y desacuerdo… “allí es donde empezó una carrera de muerte, donde el Estado se volvió contra el pueblo…”, dice. Y es tan larga esa carrera, tan desgraciadamente anterior su comienzo. Sí, Trelew fue un pico en ese gráfico, y fue un prólogo del pico más alto, de la meseta de muerte y oprobio 76-83. Pero fue un pico. De un gráfico que se viene diseñando desde lejos, porque ¿Cuándo, (y quizás con un interregno de 9 años), el Estado estuvo a favor del pueblo, le importó del pueblo?                Sin ponerme a investigar, sin meter la nariz en los libros, puedo nombrar una cadena horrible: Desde la infame “Conquista del Desierto”, siguiendo con la guerra de la Triple Infamia que diezmó a un pueblo hermano, y acordémonos de lo que se le hacía a los gauchos que desertaban porque se negaban a luchar en esa vergüenza; los patacones que se les pagaban a los cazadores por escrotos de “indios” entregados en la Patagonia maldita, la misma Patagonia Trágica; los talleres Vassena, propiedad de la familia del ex ministro de Onganía Adalbert Krieger Vassena, que dieron origen a la Semana Trágica, y sigue…                Los asesinatos de la base almirante Zar fueron parte de la ola que fue creciendo a partir de la presidencia de Onganía. A los compañeros de Trelew los parió una cadena que pudo haber empezado con los “azos”, el comedor estudiantil de Corrientes, el Rosariazo, el Tucumanazo, sobre todo el Cordobazo, pero que puede venir desde mucho más atrás, con la Resistencia, con el bellaqueo de un pueblo que se negó a ser sumiso y usó diferentes expresiones para manifestarlo.                 Trelew fue el eslabón doloroso de una cadena larga, y que con diferentes expresiones sigue construyéndose hasta hoy y seguirá para adelante. Pero es un hito histórico. Más allá de cualquier diferencia o interpretación, es un símbolo, uno de los mojones que marcan una época. Hasta aquí Ale 23.8.21

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Pandemia, discursos de odio y elecciones

Por: Pablo Gorodneff Gilles Deleuze, citando a Spinoza, escribió: “La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos». Uno de los afectos tristes, también según Spinoza, es el desprecio. El Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos de la Universidad Nacional de General San Martín desarrolló una investigación sobre el alcance y la propagación de los discursos de odio en la Argentina, cuyo crecimiento resulta alarmante, a los que define como aquellos que promueven, incitan o legitiman “la discriminación, la deshumanización y/o la violencia hacia una persona o un grupo de personas en función de su pertenencia a un grupo religioso, étnico, nacional, político, racial, de género o cualquier otra identidad social”, en la esfera pública digital. En uno de sus módulos investiga las derivas del antisemitismo en la pandemia. Ante la pregunta sobre el grado de acuerdo con la frase «Detrás de la pandemia del Coronavirus hay figuras como Soros y laboratorios de empresarios judíos que buscan beneficiarse económicamente» un 30 % de los encuestados manifestó estar “muy de acuerdo” y un 7 % estar “de acuerdo”, o sea que cuatro de cada diez encuestados tienen este prejuicio antisemita. Cabe recordar, que estas ideas encontraron eco en las marchas que, fogoneadas por figuras de la oposición, se oponían a la cuarentena. Antivacunas, terraplanistas, nostálgicos de la dictadura y antisemitas de todos tipo se daban cita en el centro porteño, desafiando todas y cada una de la normas de cuidado. Así, tratando de sembrar la desconfianza y la desazón, llamaron “infectadura” al conjunto de personas que nos daban consejos para cuidar nuestra vida, y “veneno” a la sustancia, que quedaría luego demostrado, llegó para protegernos de los efectos del Covid. En las ultimas semanas, y coincidiendo con el inicio de la campaña electoral, los políticos que buscan un lugar en listas de la derecha nos ofrecieron un festival de ejemplos en cuanto a discursos de odio se refiere: desde banalizar una vez más la Shoá llamando “fuhrer” a una ex presidenta de la Nación, hacer chistes sobre lo bueno que sería atropellar a los chicos a que asisten al Colegio Carlos Pellegrini, hacer negacionismo sobre el número de desaparecidos, negar los derechos nacionales sobre Malvinas, para finalmente desplegar toda su violencia misógina contra una actriz que se “atrevió” a visitar al presidente para defender los derechos de sus pares. Grave es también que varios medios de comunicación consientan o incluso alienten la utilización de estos violentos modelos discursivos en su programación. Estamos en periodo preelectoral y el aire se carga de preguntas: ¿Quiénes piden nuestro voto? ¿Con qué argumentos? ¿Por qué algunos nos quieren ver odiando? ¿Quién se beneficia con el autodesprecio? La respuesta estará, una vez más, en nuestra cabeza y en nuestras manos. Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos de la Universidad Nacional de General San Martín: El antisemitismo en Argentina: tramas e interrogantesInforme LEDA #3 – Junio 2021

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Memoria y negacionismo

Imagen: Luis Felipe Noé, La Memoria, 2006. Acrílico sobre tela, 90 x 90 cm. López Murphy insiste en debatir cifras con el objeto de banalizar el Terrorismo de Estado Por Jorge Auat y Jorge Elbaum | El Cohete a la Luna (1° de agosto de 2021) “Auschwitz no fue importante por el número de víctimas sino porque fue un proyecto de olvido”. Reyes Mate Días atrás el precandidato a diputado nacional de Republicanos Unidos, Ricardo López Murphy, integrante de la alianza de Juntos por el Cambio, volvió a repetir el mantra negacionista que caracteriza a la derecha local: “No hay 30.000 desaparecidos”. Ayer Darío Lopérfido y antes de ayer los propios genocidas en los tribunales, se esmeran en degradar el emblema de los derechos humanos que reconfiguró la realidad política y cultural de nuestro país. Negar un número, como lo hacen habitualmente los referentes cambiemitas, implica rebajar, impugnar la dimensión escalofriante del genocidio. Supone algo mucho más violento: pretende desvirtuar el sentido último de una cifra y al mismo tiempo debilitar la insignia de las mujeres y los hombres de los organismos de derechos humanos que instituyeron una marca indeleble en la historia. Recordar un número distintivo es parte de una política de Memoria. Esa es la razón por la que la Unión Europea sancionó en 2007 con penas de uno a tres años de cárcel a quienes “nieguen, banalicen, frivolicen o trivialicen genocidios o crímenes contra la humanidad”. El número de 6 millones de judíxs asesinados es un escudo simbólico frente a quienes buscan quitarle gravedad a la masacre que pretendió configurarse como noche y niebla, como olvido. López Murphy insulta la Memoria cuando se detiene en la aritmética de la muerte. Cuando lo hace soslaya su gravedad, su suma de dolores, sus familias rotas, su tejido social herido para siempre. Los negacionistas sólo se detienen a hablar del genocidio con una calculadora: nada dicen de quienes buscaron a sus hijos, del sufrimiento inconmensurable de las Madres, de la pérdida irreparable de los Hijos. Para los negacionistas locales el genocidio es un termómetro de números. Nunca una suma de crímenes que atraviesan subjetividades. Nunca una mujer violada. Ni un niño robado. Ni un joven atormentado. Sólo es un debate matemático de guarismos abstractos orientado a banalizar la tortura y la lucha sobre la que se construyó la Memoria. No hay Memoria cuando la culpabilidad se diluye al equiparar a víctima y victimario en una neutralidad confusa y banal de dos demonios. No hay memoria cuando se intenta despojar al genocidio de los emblemas por los cuales se hizo presencia. Walter Benjamin denomina la muerte hermenéutica a la impunidad que busca instituirse mediante la operación sistemática del olvido, de su omisión, de su banalización. Una doble muerte. Primero ejecutada sobre un cuerpo (sobre 6 millones, sobre 30.000) y luego sobre la consciencia de ese horror: para que no sea posible recordarlos, para que no hayan existido siquiera como vivos. El negacionismo repite la muerte, la convierte en saña duplicando su efecto de terror: la muerte física de la víctima y su macabra insistencia, el asesinato hermenéutico que propende a la banalización del anterior. Si se puede olvidar (relegar, desdeñar, omitir) es porque el crimen no es tan condenable. Borrar lo que pasó. Quitarle significación moral al crimen. Lo que significa en consecuencia que esas muertes no son importantes. Nada es más funcional al verdugo que la insignificancia de su crimen. Los negacionistas ambicionan un dispositivo de olvido multiforme. Rebajan la relevancia del horror a una cantidad a ser precisada. Las batallas por su visibilización (“son 30.000”) se revalorizan como paso previo a la omisión final. El debate sobre el monto de cuerpos queda así instalado en su nivel de disputa abstracta, vaciada de sufrimiento: las personas masacradas son reconvertidas en una abstracción numérica desligada de la lucha que produjo su visibilización. López Murphy busca anular el peso político de esa movilización que les dio vida simbólica a quienes habían sido desaparecidos. La etapa posterior consistirá en atribuirle a lxs detenidxs-desaparecidxs la responsabilidad de su propio calvario. En este caso el discurso vuelve a aparecer de la mano de un candidato que plastifica el status del proceso de Memoria, Verdad y Justicia para lanzarlo hacia la insignificancia. El guarismo se cuestiona para revisar el pasado genocida con un doble objetivo: hacer tabla rasa sobre las responsabilidades de los victimarios –promoviendo una reconciliación engañosa con los verdugos, que prologue el perdón– para eludir el debate de fondo sobre la barbarie del Estado terrorista. Cuestionar la cantidad estipulada como divisa simbólica es el primer paso de la maniobra. ¿Será necesaria más docencia para ayudar a comprender el sentido profundo de la Memoria? ¿Es posible seguir discutiendo cuántas víctimas dejó la dictadura como discurso de mercancía electoral? Viola toda condición ética la utilización del dolor como prenda de sufragio. ¿Qué más hace falta para conmover –hasta el espanto– que arrojar personas vivas desde los aviones? ¿Qué se necesita para consensuar el respeto frente al crimen que supone apropiarse de bebés? ¿Qué convocatoria es necesaria para exigir un mínimo de consideración frente a quienes vieron desaparecer a sus familiares y supieron de las torturas que padecieron? Ese dolor insondable se acrecienta con cada enunciación negacionista. ¿Sabrán acaso sus epígonos que negar a lxs 30.000 es una afrenta que lastima aún más la cotidianidad de las víctimas y lxs sobrevivientes? ¿Podrán entender algún día que su presencia en esas banderas de los organismos de derechos humanos les devuelve la dignidad negada por el verdugo? La Memoria es un imperativo categórico de la democracia. Alguna vez, y no hace tanto, la política se hizo cargo y le dio entidad moral. En aquel momento histórico se dijo: no hay lugar para el olvido. Fue en ese momento que se inició el camino de la Memoria, la Verdad y la Justicia. No es casual el discurso que busca instituir el olvido. Es la contracara de quienes asocian la memoria a la justicia y el olvido a la injusticia. La demanda de Justicia

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Hacerlo Todo. El Lanús. Psiquiatría Social en Villa Jardín

Por: Leonardo Rabinovich Sinopsis El Lanús fue un Servicio hospitalario que cambió radicalmente la práctica y la atención en Salud Mental en Argentina y en buena parte de Latinoamérica. Fundado en 1956 por Mauricio Goldenberg en el Hospital Evita (Prof. Araoz Alfaro en esa época) bajo el paraguas desarrollista de la Revolución Libertadora, concluyó su brillante y transformadora labor en 1976, cuando la casi totalidad de sus colaboradores fueron obligados al exilio. Comenzaron sólo cinco médicos psiquiatras y luego de menos de una década sumaban cerca de trescientos profesionales entre psiquiatras, psicólogos, antropólogos, trabajadores sociales, pedagogos, lingüistas, etc. La casi totalidad de los que actuaron allí lo hicieron sin renta alguna. Fue el primer Servicio de Salud Mental con internación en un Hospital general. Hasta ese momento sólo había monovalentes (manicomios) para tratar este malestar. Con el tiempo se fueron creando en este Servicio departamentos para cada una de las especialidades: niños, adolescentes, adultos, interconsulta, grupos, hospital de día, etc. Fue el primer espacio donde esto sucedió, su experiencia fue llevada luego a Panamá, Costa Rica, Cuba, Venezuela, entre otros países de la región. En 1969 fundan el Departamento de Psiquiatría Social, con la idea de intervenir en los barrios precariamente levantados a la vera de Riachuelo. Se asocian con las instituciones de la zona y se vuelven los articuladores de las necesidades de estas poblaciones y los Servicios del Hospital Evita (de Lanús): ginecología, infectología, neonatología, pediatría, etc. Entienden la Salud Mental, mejor dicho, el malestar que le da sentido a su práctica, como el producto de diversas causas e intentan entonces aplicarse a los padecimientos típicos de ésta área, como el alcoholismo, la depresión, la violencia familiar, pensándolos conectados, con el hacinamiento, la desnutrición, la ausencia de cloacas, la contaminación, la falta de trabajo o de educación. Se propusieron pensar y actuar sobre todas las determinaciones del sufrimiento en una época de intensa actividad y compromiso político. Todos ellos terminaron “siendo del barrio”, militaron al lado de sus habitantes, fueron junto a ellos a reclamar a la Municipalidad o la Gobernación, se incorporaron a las columnas que desde allí partieron hacia Ezeiza el 20 de junio de 1973. La frontera entre lo científico, lo moral y lo político se volvió ambigua, borrosa, imprecisa. Contar esta experiencia es mostrar esa dificultad de origen, la amalgama de determinaciones del malestar subjetivo. Una pregunta absolutamente vigente, pero que en aquél momento los profesionales se vieron compelidos y urgidos a contestar. Todo terminó con el secuestro del Jefe del Servicio y de dos de sus psicólogas, una de ellas, Marta Brea, arrastrada de una reunión de jefes de departamento dentro del Hospital, para luego ser recluida en el Vesubio antes de ser asesinada. Su cuerpo fue encontrado en una tumba común en el cementerio de Lomas de Zamora en el año 2011. Viajamos desde Puente Alsina hasta Villa Jardín, cruzando el Riachuelo que divide la Ciudad de Buenos Aires del conurbano boanaerense. Un tren, cuyo ramal ha dejado de funcionar en 2017, nos lleva hasta el barrio para adentrarnos en sus problemas de salud actuales, mientras un “ahogado” recorre el curso del Riachuelo acompañando el relato de la gesta setentista. Los problemas de salud de toda esta zona no han variado demasiado. Los niños aún crecen con plomo en su sangre, y los vertidos cloacales corren por las calles, atravesadas por canales abiertos que abandonan su contenido en el Riachuelo. El departamento de Psiquiatría social actuó allí hace ya cincuenta años.

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OFENSAS A LA HUMANIDAD

Por: Comisión Jurídica del Llamamiento En un programa televisivo conducido por Marcelo Tinelli, de alto nivel de difusión, la cantante Sofia “Jujuy” Gimenez hizo una versión del tema “Yo no soy esa mujer” de Paulina Rubio. Para acompañar la canción, aparecieron varias mujeres célebres como fondo coreográfico y entre las imágenes que se exhibieron, figuró la de ANA FRANK. La utilización de su fotografía para aludir a mujeres que no salen de su casa, puede obedecer a un grave desconocimiento histórico por parte de quienes montaron ese recurso o una burla de una crueldad injustificable, con una de las víctimas emblemáticas de la SHOA. De una niña cuyo padecimiento y asesinato en un campo de concentración tiene trascendencia universal.  Unida a ese titular que alude a la casa de la que no sale una mujer, se hizo referencia también al mismo tiempo en que se exhibia la foto de a la “niña consentida, mimada o perdida” o “la que firma un papel y te entrega su vida” El LLAMAMIENTO presentó una denuncia ante la Defensoria del Publico, elaborada por la Comisiòn Jurìdica que se està procesando actualmente, probablemente a la espera de una respuesta del Canal 13 y los productores del programa. T Igualmente se emitió una declaración difundida públicamente. El Museo Ana Frank, emitió una protesta en sentido coincidente e invitó a los integrantes del programa televisivo a concurrir a su sede, para interiorizarse de la vida y el entorno que rodeo a la SHOA en general y el caso de Ana en particular. A pesar de que la producción del evento pidió disculpas y lamentó que alguien pudiera sentirse ofendido, se caracterizó como inapropiada e insuficiente esa reacción. La ofensa se extendió a toda la sociedad y sería importantísimo que se repare con una difusión adecuada sobre los alcances del nazismo y el genocidio.

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¿Un odio único? El debate sobre el antisemitismo llega al corazón de la visión sionista clásica

En la refriega en curso en torno al discurso de Yair Lapid sobre el lugar del antisemitismo en la familia de los odios, surge un ajuste de cuentas tácito entre las expectativas sionistas y una amarga realidad. Por HAVIV RETTIG GUR | The Times of Israel (26 de julio de 2021) Imagen principal de AP: Tumbas etiquetadas con esvásticas en un cementerio judío en Westhoffen, este de Francia, 3 de diciembre de 2019. El 14 de julio, el ministro de Relaciones Exteriores, Yair Lapid, sugirió en un discurso que el antisemitismo no era tan especial como muchos judíos creen, sino que no es más que un fanatismo entre muchos en el rico y variado mosaico del odio humano. El antisemitismo, dijo en la Conferencia Global para Combatir el Antisemitismo reunida en Jerusalén, “existe en todas partes…. Los antisemitas no solo estaban en el gueto de Budapest ”de la juventud de su padre, sobreviviente del Holocausto. “Los antisemitas eran traficantes de esclavos que arrojaban esclavos encadenados por la borda al océano. Los antisemitas eran miembros de la tribu Hutu de Ruanda que masacraron a miembros de la tribu Tutsi. Los antisemitas son los extremistas musulmanes que mataron a 20 millones de musulmanes en la última década. Los antisemitas son Estado Islámico y Boko Haram. Los antisemitas son personas que golpean hasta matar a los miembros jóvenes de la comunidad LGBT ” De hecho, dijo Lapid, “los antisemitas son todos aquellos que persiguen a las personas no por lo que han hecho, sino por lo que son, por cómo nacieron…. El antisemitismo no es el primer nombre del odio, es el apellido; son todos aquellos consumidos por el odio hasta el punto de que quieren asesinar y destruir y perseguir y desterrar a las personas solo porque son diferentes”. Si bien afirmó que el Holocausto fue único en la historia de la humanidad, “el antisemitismo moderno, al que nos enfrentamos hoy, existe en todas partes. Y para combatirlo, necesitamos aliados». Sus comentarios encendieron una tormenta de críticas y una feroz pelea de izquierda a derecha en los medios de comunicación en idioma hebreo. Los derechistas, liderados por el líder de la oposición Benjamin Netanyahu, criticaron los comentarios de Lapid como «escandalosos e irresponsables, deformando la historia y vaciando el concepto de antisemitismo de todo su contenido».El líder del partido Yesh Atid, Yair Lapid, en una reunión de facciones en la Knesset el 10 de mayo de 2021 (Yonatan Sindel / Flash90). «Si bien el antisemitismo, el odio a los judíos, es parte del fenómeno humano general del odio a los demás», dijo Netanyahu en respuesta, «es diferente de él en intensidad, en su durabilidad durante milenios y en la ideología asesina alimentada durante generaciones para prepararse». el camino para el exterminio de los judíos». Al afirmar que el antisemitismo «no es solo odio a los judíos, sino odio a la gente en general», la declaración de Lapid «margina la singularidad del odio a los judíos en la historia y la escala de la tragedia del Holocausto, que destruyó un tercio de nuestra gente.» A medida que la discusión se calentaba a lo largo de líneas partidistas, los dos hombres se acusaron mutuamente de dañar profundamente la causa de la lucha contra el antisemitismo. «Si así es como habla el ministro de Relaciones Exteriores», advirtió Netanyahu, «¿cómo puede el Estado de Israel seguir exigiendo a otras naciones que continúen invirtiendo esfuerzos especiales en la protección de las comunidades judías en el extranjero?» Etiquetando a sus críticos de «extrema derecha», Lapid a su vez los acusó de «no sólo querer destruir la sociedad israelí, sino también para ganar puntos políticos, estar dispuesto a ayudar a los antisemitas» al «inundar las redes sociales con fragmentos descontextualizados del discurso».El líder de la oposición, Benjamin Netanyahu, habla en el pleno de la Knesset el 12 de julio de 2021 (Olivier Fitoussi / Flash90). Jugar a la política con antisemitismo Fue una pelea típica de las disputas políticas israelíes. Un lector atento del intercambio de opiniones en los medios israelíes en los últimos días (Israel Hayom reprendió repetidamente a Lapid, Haaretz lo defendió repetidamente) podría aprender más sobre la aversión de cada campo político por el otro que sobre el antisemitismo en sí. ¿Cuál fue precisamente la denuncia contra Lapid? Lapid con su padre Tommy en la década de 1980. (Moshe Sinai / Flash90) Netanyahu acusó a Lapid de «minimizar la escala de la tragedia del Holocausto», pero Lapid declaró sin rodeos que «no había nada como el Holocausto en todos los anales de la humanidad». De hecho, su discurso comenzó con la historia de su padre Tommy, de 13 años, pasando su bar mitzvah en las aterradoras condiciones del gueto de Budapest a finales de 1944. En ese momento, relató, el padre de Tommy, el abuelo de Lapid, “ya ​​estaba muerto en las cámaras de gas del campo de concentración de Mauthausen «. Y el propio Netanyahu, incluso cuando criticó a Lapid por generalizar sobre el antisemitismo, reconoció que era «parte del fenómeno humano general del odio a los demás». Lapid colocó enfáticamente el antisemitismo en la cima de la jerarquía de los odios humanos – su “apellido” – y llamó el “límite extremo” del odio del Holocausto, que no se parece a nada experimentado o perpetrado por seres humanos. El antisemitismo, incluso sugirió Lapid, era la veleta que mostraba hacia dónde se dirigía el zeitgeist. Comienza con los judíos, advirtió, pero «debemos decir [a nuestros aliados] que el antisemitismo nunca se detiene solo en los judíos». Entonces, ¿qué se equivocó Lapid y por qué sus críticos no parecían capaces de articular su error de manera clara y precisa? ¿Fue una mezquina politiquería entre dos rivales o un debate más serio? ¿Es el antisemitismo, como creen tantos israelíes, en algún sentido categórico profundo único entre los odios humanos, o es simplemente una variante especialmente aguda del mismo fenómeno básico?Soldados alemanes y húngaros transportan judíos al teatro Varosi en Budapest, octubre de 1944. (Bundesarchiv bild) El antisemitismo como rebelión “Si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría”, decretó el filósofo francés Jean-Paul Sartre en un amargo ensayo

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El mejor homenaje a las victimas es terminar con la impunidad

Declaración del Llamamiento Argentino Judío El viernes 16 de julio, a dos días de cumplirse 27 años del atentado a la AMIA, el Tribunal Oral Federal en lo Penal No. 8 convocó a una audiencia para tratar las nulidades que han sido denunciadas en la causa del memorándum, artificialmente reactivada por una injustificada querella de la DAIA.  El LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDIO, se ha adherido como Amicus Curiae a los recursos de nulidad al considerar que la causa denominada «Memorandum» fue el resultado de un intento de persecución política y de proscripción hacia los acusados. La única deuda que la Justicia y el Estado argentino tienen con las víctimas y sus familiares es la verdad sobre lo sucedido en 1994: los instigadores, los autores y los cómplices continúan impunes mientras diversos actores institucionales contribuyen a ampliar el limbo jurídico que les ofrecen protección. El único homenaje a las víctimas y sus familiares es la verdad. Marcelo Horestein, Presidente Pablo Gorodneff, Secretario General

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Dibujos Urgentes en el tramo final del juicio de la Contraofensiva Montonera

Por: Eugenia Bekeris y Paula Dobertis El jueves 27 de mayo hubo una audiencia específica y particular en el primer Juicio de Contraofensiva Montonera (aclaramos esto porque en febrero de este año comenzó el juicio conocido como Contraofensiva 2, donde se imputa al ex militar Martín Ocampo por los crímenes perpetrados contra 40 militantes montoneros). En la sala virtual del Tribunal Oral Federal N° 4 de San Martín se está llegando al final de un juicio que comenzó en abril de 2019 y donde se debate por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 94 víctimas durante los años 1979 y 1980. Los imputados son seis ex integrantes del Ejército: Jorge Norberto Apa (jefe de la División Inteligencia “Subversiva Terrorista”, dependiente la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército Argentino), Roberto Dambrosi (ex jefe de la Compañía de Actividades Psicológicas del Batallón 601 de Inteligencia), Luis Ángel Firpo (ex jefe de la Central Contrainteligencia y jefe de la División Seguridad del Batallón de Inteligencia 601), Jorge Bano y Eduardo Eleuterio Ascheri (integrantes de la Sección Operaciones Especiales de Campo de Mayo) y Marcelo Cinto Courteux (jefe de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia del Destacamento de Inteligencia 201). Por el delito de genocidio (por privaciones ilegales de la libertad, desapariciones forzadas, homicidios agravados, tormentos y allanamientos de domicilios) las querellas de sobrevivientes y familiares (a través de los doctores Pablo Llonto y Rafael Flores), la Fiscal Gabriela Sosti y la Subsecretaría de Derechos Humanos de Nación y provincia de Buenos Aires y Abuelas de Plaza de Mayo de manera unificada (representados por el doctor Ciro Annicchiarico) pidieron prisión perpetua en cárcel común para los seis imputados. El jueves se pudieron observar las dúplicas de los alegatos de las defensas. Hablaron Fernando Vázquez Pereda, Lisandro Sevillano y Hernán Corigliano, defensores de los genocidas acusados (los dos primeros como defensa oficial), contestando a las querellas y la Fiscalía. Volvieron a sacar a relucir las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en las que se basaron para explicar su pedido de prescripción y falta de dolo “en cumplimiento del deber”. Apelaron a la teoría de los dos demonios e intentaron explicar que sus defendidos merecen un Tribunal Militar que los juzgue. Pidieron “absolución por carencia probatoria y falta de certeza”, “inmediata libertad”, “inaplicabilidad por inconstitucionalidad”. “Si se lo condenase” – pidió Vázquez Pereda, defensor de Bano, como último recurso- debe hacerse sólo como partícipe secundario y se le debe aplicar la menor pena”. “Estoy en búsqueda de toda la verdad, no de una parte de ella”, dijo Sevillano, y acto seguido quiso mostrarse comprensivo explicando que durante el juicio “no hice preguntas para no revictimizar a los testigos”. “Los montoneros de la Contraofensiva no eran población civil, por lo que estaríamos ante crímenes de guerra que deben ser juzgados ante un Tribunal de las Fuerzas Armadas”, dijo Corigliano, antes de cometer un acto fallido que lo dice todo: “dichos fachos” y se corrigió: “dichos fallos”. Terminó pidiendo que su defendido, Apa, debe ser liberado porque está detenido preventivamente desde hace más de dos años sin condena. Sobre la anulación de la Ley del 2 x 1 recordó con un sorprendente error numérico: “unos miles que salieron en una convocatoria popular hicieron que la Corte cambie el fallo entre gallos y medianoche”. Las audiencias pueden verse por el Canal de YouTube de La Retaguardia: https://www.youtube.com/results?search_query=la+retaguardia

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Ciclo de charlas del Llamamiento: PANDEMIA Y DERECHOS HUMANOS

Invitado especial: Jorge Rachid En el comienzo el compañero Jorge Rachid habla del respeto y la admiración que tiene por el trabajo y la valentía  del Llamamiento en oponernos a los poderes facticos que dominan a los poderes fácticos que dominan el espacio simbólico  y la conciencia del conjunto de la ciudadanía. Ejemplo de lo disruptivo en la conciencia del conjunto del pueblo. La pandemia pone en evidencia algo que el mundo había naturalizado, la crisis civilizatoria de aceptación de la muerte, que una molécula puso en evidencia y cambio el mapa del mundo. Dejo en la vidriera de ese mundo a los niveles de degradación humana y de la naturaleza. Esta crisis da lugar a nuevos ejes de discusión geopolíticos que pasan desde el calentamiento global al cuestionamiento profundo de los sistemas democráticos avasallados por los fondos buitres de inversión de medios hegemónicos y la naturalización de la muerte cuando se hace en nombre de la libertad y la democracia. Hay otras muertes sin nombre que provocan 24 000 muertes de los cuales 8 000 son niños por día, desde hace 10 años por hambre. Nunca declaro la OMS  una pandemia alimentaria. Dolor cotidiano que se produce por muertes por hambre. Los Derechos Humanos están contenidos en cada una de las facetas de los pliegues sobre los cuales transito este descubrimiento, dolor y combate para muchos  pueblos del mundo. No se ha encontrado el origen de la molécula. Muto de un huésped que esta desapareciendo por el calentamiento global y los agro tóxicos. Esta molécula logro  derrotar a los mercados, las bolsas, quebrar empresas y provocar una crisis económica mundial. Hizo algo importante por los pueblos del mundo, deterioro las bases teóricas del neoliberalismo  empujo al Estado a recuperar su lugar protagónico como ordenador social, porque el mercado nos llevaba a un darwinismo social como en Brasil, constitución de empresas del Estado y transculturación de los Servicios Públicos. La primera derrota del neoliberalismo fue cuando se jerarquizo al Estado asumiendo su rol de planificador estratégico. Hay tres ejes importantes la geopolítica, la farmacéutica y la de las patentes. Preocuparnos por la pandemia, por la vida y la vacunación. La importancia de las vacunas para eliminar la pandemia y las enfermedades. Hablamos de un ataque perpetuo a las políticas sanitarias. Vamos por 75 millones de vacunas para nuestro país. Nosotros tenemos un país que no es subdesarrollado. Tenemos producción publica de medicamentos, los radares, los satélites. Produjimos los sets serológicos  y los sets moleculares para la detección del virus. Jonas Salt  y Sabin frente a la pregunta si iban a patentar la vacuna contestaron acaso el sol se puede patentar, sale para todos, hoy las patentes son dominadas por los Fondos Buitres. Ya sabemos lo que hace Pfizer con los bienes soberanos como parte de pago, susu mayores lobistas son Black Rok y Paul Singer lo ayuda comprando patentes. El paradigma de la medicina social, de la epidemiologia critica fue arrasado por el paradigma de la atención a las enfermedades. El sistema nos necesita enfermos y crónicos. Esto es un manejo genocida sobre la vida de los pueblos. No le interesamos ni muertos ni sanos estos son parte de los Derechos Humanos por los que tenemos que pelear. Debemos romper las estructuras del coloniaje avanzar en el proceso de Liberación Nacional, si queremos una justicia que sea justa y una justicia social que termine definitivamente con la pobreza para cumplir definitivamente con nuestro mandato histórico.

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