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Una ética de la responsabilidad

Por: Facundo Milman | Nueva Sion (14 de junio de 2021) Hacer preguntas es una manera de recuperar la tradición judía de la Europa de Sygmund Freud y Walter Benjamin; y es también una manera de analizar la particularidad de lo judío en la Argentina de los hermanos Ismael y David Viñas, Josefina Ludmer y otros escritores. ¿Qué hacemos con nuestras herencias? ¿Qué hacemos con el otro? ¿Qué nos plantea el pensarmos como judíos en los contornos, en los intersticios y en las mixturas identitarias?Por Facundo Milman * “Ninguna justicia parece posible o pensable sin un principio de responsabilidad”Jacques Derrida. Los judaísmos pueden ser entendidos de muchas formas: una tradición, una religión, un estilo de vida, una comida en específica, un modo de referirse al otro, una ética. Por lo tanto, el judaísmo no puede ser definido porque, al hacerlo, se esencializa como sucede con el amor o la muerte. El revés de la trama, el humus y su escamoteo no se encuentra en el contenido, sino en la forma. En la forma que se despliega y se mantiene a través del tiempo. El judaísmo perdura en la huella divina.En el año 1926, Sigmund Freud envió un discurso a la Sociedad B’nai B’rith y en él se manifestaba agradeciendo que “por ser judío” se hallaba libre de muchos prejuicios; y que “precisamente, como judío, estaba preparado para colocarme en la oposición y para renunciar a la concordancia con la ‘inmensa mayoría’”. La inmensa mayoría que, en otros textos, llamará “el narcisismo de las pequeñas diferencias”; es decir, los discursos de odio. Una declaración de un judío sin Dios, según la fórmula adoptada por Peter Gay para referirse a Freud, hacia una sociedad de judíos y, en específico, hacia una sociedad de judíos liberales.A partir de este puntapié inicial, nos atrevemos a pensar a Freud desde un posible diálogo y desde su Tradición -la narración de las generaciones-: un zeide perteneciente a un viejo shtetl galitziano y un padre que adhería a las enseñanzas de la Haskalá. Un año antes, en la Presentación autobiográfica (1925), Freud se reconocía como judío indicando que sus padres eran judíos y él lo seguía siendo. Entonces no solo reconocemos un legado en Freud, sino también una herencia. Activa, exigida a los espectros de sus antepasados y, sobre todo, siendo responsable de ella. Walter Benjamin, el hijo judíoEn una situación tradicional similar es donde se inscribe al filósofo judeoalemán Walter Benjamin, el amigo de Gershom Scholem. Un padre semi-emancipado, asimilado y una prototípica madre judía. Otra Tradición, la misma. En su familia, la figura de la madre cobra preponderancia, como se ilustra en Infancia en Berlín hacia 1900 (1950) donde Walter Benjamin escribe: “(…) y si había algo capaz de aumentar mi aversión a tomar conocimiento de ella [de la impotencia ante la ciudad] era la insistencia con la que mi madre me la refregaba en la cara”. Un refriegue, una queja y una insistencia. Un joven un tanto atolondrado al que se le exigía conocer una ciudad, Berlín, frente a una Madre omnipotente. Tal como indica Martín Kohan, la mirada infantilizadora de la madre de Benjamin asume la forma de repliegue en la cual el niño no se separa de ella, no deja de ser niño y no vislumbra el final de su infancia. Benjamin, antes de terminar este recuerdo, le dedica unas últimas palabras donde evoca lo insoportable que era para su madre que él siempre esté un paso por detrás. Escrúpulos, zozobra y quejas es lo lanzado a un hijo judío al que se le reprochaba ciertas actitudes: la importancia de una ciudad, estar por detrás y una mirada que no capta su periferia. Walter Benjamin se hará cargo de estas quejas, de hecho responde con el reproche de no saber hacerse una taza de café. Porque hay algo que conecta tanto a la herencia judía de Freud como la de Benjamin en relación a su Tradición: la responsabilidad. En otras palabras, Freud se conecta con Benjamin a través de la responsabilidad y su modo de actuar: la ética.Pero el siglo XX ya terminó, el acontecimiento Auschwitz (de)terminó la vida en el proyecto de la Modernidad y, con ello, inauguró la sobre-vida. En este vínculo es posible pensarnos situados y luego de Auschwitz: argentinos, judíos y latinoamericanos. Los libros, los tejidos y las textualidades prevalecen. La lección freudiana y los libros de Benjamin siguen hablándonos desde el pasado, la huella de la ética. Esta es una buena oportunidad para hacerlos dialogar y atravesarlos con otra matriz: lo argentino dentro de lo latinoamericano. Los Viñas, lo argentino, lo judío y lo mestizoUn fenómeno indispensable para pensar lo argentino es la revista Contorno, revista fundada, en primera instancia, por Boris David Viñas e Ismael Viñas. Si bien David Viñas ocupa una presencia notable en la crítica literaria argentina -sin él, no hay una renovación de la crítica- como figura del intelectual crítico, Ismael fue el que muchas veces se hizo responsable de la revista y de las lecturas propiamente políticas. En una ocasión, David envió un mensaje a Ismael en donde manifestó que su hermano optó por el emblema de su madre y él optó el de su padre, como si las herencias se pudieran dividir, repartir o escindir. Pero Ismael Viñas no quedó callado como Dios en el tzimtzum, sino que decidió contestar: “David hizo una construcción casi sin flecos sueltos, para dividir papeles: él, el bárbaro, eligió a nuestro padre, se refugió en España de la matanza en Argentina, pasó a México, y volvió, y a mí, que elegí Israel, me asigna el lado de nuestra madre. ¿También el de la civilización?”. Un problema familiar. David se quedó con su padre, en España pasando a México y con la barbarie; Ismael con su madre, en Israel y con ¿la civilización?Podemos extender la hipótesis: Ismael, ¿se quedó con el judaísmo y el anarquismo de su madre? Entonces, David ¿se quedó con el cristianismo y el radicalismo del juez Viñas? En otra publicación, Ismael Viñas

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Mientras la violencia antisemita arrasa en Estados Unidos, los sionistas progresistas se disputan un espacio a la izquierda

‘NO VOY A DEJAR QUE ME QUITEN MIS VALORES PROGRESISTAS’ Por: DANIELLE ZIRI | The Times of Israel (31 de mayo de 2021) Activistas en Dyke March en Washington, DC, el 7 de junio de 2019 (NICHOLAS KAMM / AFP) Después del asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minnesota el año pasado, Zach Schaffer, de 27 años, se unió a las protestas de Black Lives Matter en Nueva York, cruzando los brazos con sus compañeros, con un cartel que decía «Judíos por vidas negras» alrededor de su cuello. . Schaffer, que trabaja en el mundo judío sin fines de lucro como director ejecutivo del Consejo de Jóvenes Presidentes Judíos, se describe a sí mismo como un progresista acérrimo y sionista, dos cosas que muchos creen que son contradictorias. “Soy sionista porque soy progresista, soy pro-justicia racial porque soy progresista. Creo que mi identidad judía y los valores y la liturgia de la Torá me han llevado a mi identidad progresista hoy ”, dijo Schaffer a The Times of Israel. «Para mí, luchar contra el antisemitismo es una causa progresista y ser sionista es una causa progresista». Durante los últimos años, sin embargo, algunos activistas pro-palestinos han promovido la idea de que el sionismo está en conflicto con la justicia social, poniendo a judíos progresistas como Schaffer en una situación cada vez más incómoda. En 2017, los organizadores de Chicago Dyke March expulsaron a los participantes judíos por exhibir banderas del orgullo que contenían la Estrella de David. La Marcha de las Mujeres en 2019 también generó controversia, y algunos organizadores afirmaron que no había lugar en el feminismo para las personas que apoyan a Israel. Las mismas ideas han surgido en las redes sociales desde el conflicto de mediados de mayo entre Israel y Hamas en Gaza.El director ejecutivo del Consejo de Jóvenes Presidentes Judíos, Zach Schaffer, habla ante una audiencia. (Captura de pantalla) La creciente alienación de los judíos liberales de los espacios progresistas es lo que llevó a Amanda Berman, de 35 años, a fundar Zioness en el verano de 2017. “Esto ha estado sucediendo durante mucho tiempo, ahora es más en tu cara”, dijo. Las últimas semanas, cree Berman, han «despertado a muchas personas que sentían que podían cerrar los ojos al antisemitismo dentro de nuestros espacios políticos y movimientos por la justicia». «No podemos darnos el lujo de ignorarlo», dijo Berman. Como resultado de la reciente retórica antiisraelí y antisemita que aparece en la izquierda, ahora se están lanzando cuatro nuevos capítulos de Zioness en todo el país. Según Berman, algunas organizaciones judías también tienen la culpa de la exclusión de los sionistas de las luchas progresistas, ya que “le han dicho al movimiento progresista que está bien imponer pruebas de fuego a los judíos estadounidenses y hacernos calificar nuestro sionismo o nuestro apoyo para Israel y enmarcar constantemente la liberación judía como opuesta a los derechos humanos palestinos, lo cual, por supuesto, no lo es «. Berman y su organización prometen seguir participando en el movimiento progresista porque es «el hogar ideológico de los judíos estadounidenses», afirmó. Se hizo eco de Schaffer al decir que el apoyo a la justicia social en Estados Unidos no debería ser transaccional.Amanda Berman, fundadora de Zioness, segunda desde la derecha, se le pidió que abandonara la Chicago Dyke March junto con otros que llevaban banderas del orgullo de la Estrella de David, en 2017 (Cortesía). “Cuando los judíos estadounidenses defienden a las comunidades LGBTQ, es porque hay judíos que son LGBTQ; cuando presentamos a inmigrantes y refugiados, es porque cada judío es un inmigrante o un refugiado ”, dijo Berman. «Seguiremos estando en estos movimientos». A pesar del retroceso en los espacios progresistas, Schaffer también dejó claro: “No condiciono mi solidaridad con otras comunidades en función de lo que sienten por mí. Me presento donde aparezco porque creo que es lo correcto «. No dejes que vean nuestra estrella de David Ilustrativo: manifestantes ondean banderas palestinas en el Dyke March 2018 de Chicago. (Captura de pantalla de YouTube) En las redes sociales, la actriz de 36 años Daniella Rabbani Sirkin a menudo ha abogado por causas de justicia social. En su página de Instagram, Rabbani Sirkin a menudo comparte fotos de sus dos hijos pequeños: Ness de cuatro años y Paz de un año y medio. Trabajando como actriz en la ciudad de Nueva York, tiene unos 16.000 seguidores en la plataforma. El 21 de mayo, publicó un mosaico azul como símbolo de la lucha contra el antisemitismo. Pero, a medida que el contenido antiisraelí y antisemita comenzó a ser tendencia en las redes sociales por la Operación Guardián de los Muros, decidió hacer que su perfil fuera privado. «La afluencia de odio fue una locura», dijo Rabbani Sirkin a The Times of Israel. «Esta [se supone que es] una aplicación para gatitos y bonitos platos de comida». Las publicaciones antisemitas han aumentado en línea en las últimas semanas. Un análisis de Twitter realizado por la Liga Anti-Difamación (ADL) luego de la reciente escalada en Gaza mostró más de 17,000 tweets con variaciones de la frase «Hitler tenía razón» entre el 7 de mayo y el 14 de mayo de 2021. Pero la ola de odio también se ha desarrollado fuera de línea. La ADL recibió 193 informes de incidentes antisemitas en todo el país en la semana posterior al inicio de la crisis, frente a los 131 de la semana anterior. Con alarmante frecuencia, se están publicando videos en línea que muestran a manifestantes pro palestinos golpeando a judíos en las calles, intimidando a los comensales judíos en las terrazas de los restaurantes y quemando banderas israelíes en Nueva York, Los Ángeles y otras grandes ciudades. En general, la ADL ha registrado un aumento del 75 por ciento en incidentes antisemitas en los Estados Unidos desde finales de abril.Ilustrativo: la cuenta de TikTok de Lily Ebert, sobreviviente del Holocausto, recibió mensajes antisemitas. (Campaña contra el antisemitismo a través de JTA) Rabbani Sirkin dijo que recientemente ha tenido en cuenta ese odio en su toma de decisiones diaria, algo que ella describe como «un cambio

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Mujeres en el ghetto de Varsovia

Por: Graciela Pérez Esandi* Especial para C0NVERGENCIA l autor del libro “Heroicas mujeres del ghetto de Varsovia”, Jonas Turkow, fue un sobreviviente del levantamiento del ghetto. Escribió su libro porque se dio cuenta de que no había nada escrito acerca de las mujeres del ghetto que él había conocido de primera mano. “No hubo ni un aspecto en la diversa ramificada actividad de la resistencia en el cual no hubiesen participado mujeres, que hicieron gala por lo general de una extraordinaria presencia de ánimo. Muchas de las misiones más peligrosas y audaces fueron llevadas a cabo por mujeres. De pareja importancia fue su actuación en las instituciones sociales, culturales y de ayuda mutua, donde ocuparon puestos de primera fila”. En su libro figuran los nombres de Tzivia Lubetkin, Basia Temkin-Berman, Pola Elster y su hermana Bela, Ana Brande-Heler, Sofia Syrkin-Binszter, Rosa Symchowicz, Miriam Ajzensztat y Clara Segalowizc. Turkow afirma que hubo muchas más. La Historia de Tzivia Lubetkin Tzivia Lubetkin tuvo un lugar central en el movimiento sionistasocialista de Polonia y en la resistencia clandestina judía. De joven fue dirigente destacada del movimiento jalutziano (sionistas pioneros). Cuando comenzó la segunda guerra mundial ella y su esposo, Itzak Zuckerman, fueron a vivir a Varsovia. En el ghetto, el mayor ghetto judío establecido por los nazis durante el Holocausto, ella fue ocupando un lugar destacado y fue una de las fundadoras y líderes del Organización Judía Combatiente (ZOB, sus siglas en polaco), y la única mujer en formar parte de la dirección del mismo. Poseía cualidades que la destacaban. Era muy rápida para orientarse, poseía un enfoque maduro de los problemas coyunturales y era muy intrépida para tomar decisiones. Era buena oradora y muy convincente en sus argumentos. Su tenacidad en resolver problemas colectivos la llevó a realizar diariamente intentos por entrevistarse con los directivos y tesoreros del JOINT (Sociedad Judía de Ayuda Mutua), para lograr provisiones, y asignación de tareas para “sus muchachos y muchachas” y nunca se iba con las manos vacías. Ella y su marido convivían con casi 100 jalutzim del Dror, una organización juvenil judía polaca, de la calle Dzielna. Fue ella la que propuso organizar a la juventud en grupos de autodefensa formados por cinco parti- cipantes previendo que podrían suceder en Polonia hechos nefastos como los ocurridos en Rusia en la que murieron millones de personas en una campaña diseñada para conquistar la parte europea de la Unión Soviética y repoblar estos territorios con alemanes. Tzivia pudo anticipar lo que iba a suceder en Varsovia, y esos grupos luego fueron la base para enfrentar al enemigo. En 1942 la organización jalutziana propuso un debate de activistas clandestinos donde se discutió si era el momento de organizarse para resistir, si estaban dadas las condiciones. Algunos participantes pensaban que atrocidades como las ocurridas en Rusia no se iban a producir en Polonia, en una ciudad como Varsovia. Otros, que había que esperar que los ejércitos aliados abrieran otro frente. Ella se plantó con sus jóvenes y con un tono vehemente dijo que dado que esas palabras carecían de toda seriedad, iban a “continuar con nuestra labor”. El tiempo demostró que ella había evaluado mejor la situación que otros participantes de mayor experiencia. Finalmente el 28 de julio de 1942 la Organización Judía Combatiente fue un hecho. Entre tanto, desde el 22 de julio y hasta el 12 de septiembre de 1942, los alemanes deportaron o asesinaron aproximadamente 300,000 personas judías en el ghetto. Y sin embargo hubo quienes esperaron hasta octubre de 1942 para incorporarse a la filas del ZOB. A pesar de las deportaciones y asesinatos no fue sencillo convencer a los residentes del ghetto. Colocaron carteles en las calles, muros y portones. Según Tzivia “Los judíos estaban asustados por esa expresión pública del ZOB. Nuestros muchachos y muchachas volvían de sus tareas de esclarecimiento llorando de impotencia, tras haber visto como los carteles de las proclamas, que ellos mismos habían impreso con gran esfuerzo y pegado a riesgo de su vidas, eran arrancados de las paredes por los mismos judíos.” El 18 de enero de 1943 se produjo una operación muy importante donde los nazis hallaron resistencia armada y cambió la actitud de la población hacia la ZOB. La organización se había extendido y había creado focos de resistencia en otras ciudades y también se había contactado con guerrilleros apostados dentro de bosques de la zona con el objetivo de formar divisiones de guerrilleros. El día que comenzó el Levantamiento, el 19 de abril de 1943, Tzivia Lubetkin participó, combatiendo con armas en mano, en el sector denominado el Ghetto Grande. Otro combatiente, de nombre Towia Borzykowski, luego dijo de ella que “Con su serenidad y autocontrol Tzivia Lubetkin logró que los combatientes superaran hasta los más insignificantes síntomas de nerviosidad.” Ella era muy rigurosa con sí misma y no aceptaba ambigüedades. Era respetada y muy estimada. Tzivia trataba a los combatientes como si fueran sus hijos, algunos la trataban de “mamá” a pesar de que ella no era mucho mayor que muchos de ellos. Su popularidad se extendió a la comunidad y cuentan una anécdota muy significativa que lo demuestra. La misma noche del Levantamiento, la del 19 de abril de 1943, un grupo de combatientes armados salieron para realizar una misión de espionaje y encontraron en medio de casas abandonadas y enseres domésticos tirados por doquier, producto del combate que había ocurrido previamente, una casa donde encontraron a un rabino, el Rabino Meizels, realizando la celebración del Seder de Pesaj. Invitó a los jóvenes a la fiesta pero ellos tenían una misión, y les dio matzot para compartir. Los despidió pidiendo que la segunda noche fueran con Tzivia, cosa que sucedió la noche siguiente, como él había solicitado. Aumentaba el ataque de los nazis en la zona central del ghetto, ellos encendían fuegos con el fin de encerrar a los combatientes judíos entre las llamaradas y el fuego abrumador de sus armas. Los luchadores judíos tuvieron que retirarse y Tzivia llegó con gran

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Legisladores estadounidenses subordinan su país a Israel

Fuente:  Daniel Kupervaser| Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 8 de octubre de 2020 Desde sus primeros días hasta hoy, la sociedad estadounidense se caracterizó por otorgar al dinero el primer lugar como factor que forja los caminos en la vida del país. Lo fue históricamente durante la fiebre del oro, y hoy se perfila claramente en la relación entre políticos aspirantes a funciones jerárquicas y los donantes a sus campañas electorales. Las donaciones de magnates judíos a las campañas electorales de políticos estadounidenses de los últimos años se convirtieron en un factor central y dominante de este rubro. Basta observar la corrida y fervientes declaraciones de apoyo a Israel de boca de estos candidatos, muchas veces descabelladas, frente a instituciones y agrupaciones de judíos estadounidenses. Dos informes confirman el carácter crítico para cada candidato que representa la obtención de donaciones de fuentes judías.  En una académica investigación que detalla la participación de judíos en las elecciones de USA, Gil Troy, un reconocido investigador judío, afirma que bolsillos judíos, con una participación de solo el 2% en la población estadounidense, aportaron el 50% de las donaciones que recibió el partido demócrata y el 25% de las que recibió el partido republicano en las elecciones de 2016 (“Why the Jewish vote is so important to US presidential candidates”, Ynet, 11-6-2016). En relación con las próximas elecciones de este año, el medio informativo judío Jewish Telegraphic Agency difundió que, 15 de los 25 mayores donantes son judíos o de origen judío (¿“Who are the biggest Jewish donors of the 2020 campaigns?”, Jerusalem Post, 25-9-2020). LEGISLADORES DE USA QUE PROPONEN SUBORDINARSE A ISRAEL Ante esta realidad, nadie debe sorprenderse de la competencia de la mayoría de los legisladores estadounidenses que quieren reelegirse, como aquellos que proyectan arribar al congreso por primera vez, en congraciarse con estos donantes judíos a través de proyectos cuyo único objetivo es beneficiar a Israel, sin la más mínima relación con la sociedad estadounidense, y, probablemente en contraposición con intereses de ese país. La Jewish Telegraphic Agency informó en estos días que fue presentado un proyecto de ley bipartidista (republicanos y demócratas) destinado a otorgar a Israel el derecho a veto en toda negociación que el gobierno de USA proponga la venta de armamento estadounidense a algún otro país de Medio Oriente que, según la opinión de Israel, ponga en peligro su superioridad militar en la región (“Bipartisan bill would give Israel a veto on Middle East arms sales”, Jerusalem Post, 3-10-2020). Según la nota difundida, el proyecto de ley “requeriría que el presidente de USA consulte con el gobierno israelí para garantizar que se resuelvan las preocupaciones de la ventaja militar cualitativa en lo que respecta a la venta de armas a los países de Oriente Medio”. El mismo informe no deja de mencionar que AIPAC, el poderoso lobby de judíos estadounidenses, expresó su apoyo al proyecto. Sin lugar a dudas, se trata de un paso adelante muy importante en un prolongado proceso en donde legisladores estadounidenses no titubean en desprenderse de las riendas de poder y socavar la soberanía nacional estadounidense a favor de intereses foráneos de un país que tiene relaciones de pertenencia étnica con ciudadanos estadounidenses que, por causalidad, son los mayores donantes a campañas electorales en USA. Hasta poco tiempo atrás, la sociedad estadounidense se mostró mayormente indolente frente a esta perdida de independencia de su liderazgo. Hoy la situación esta cambiando drásticamente. La gran ola de aversión hacia Israel y el judaísmo que se está configurando en USA es un fiel reflejo que la tolerancia de esta sociedad a semejante trasgresión a normas democráticas básicas, lentamente está arribando a su límite. Basta imaginar la respuesta de la sociedad argentina ante una propuesta de algunos de sus legisladores, o candidatos a legislador, que proponga una ley por la cual se le otorga a Israel el derecho a veto para toda venta de granos argentinos a cualquier país de Medio Oriente. Si Israel y los judíos del mundo no quieren ser culpados de usar su dinero para disponer de poder en países donde ciudadanos judíos tratan de interferir en la toma de decisiones en favor de Israel, es necesario frenar todas esas instituciones como AIPAC, J-Street, Coalición Republicana Judía, Consejo Judío Demócrata y otras más. Israel, como cualquier país, tiene el derecho y la obligación de presionar al gobierno estadounidense para la toma de decisión en su favor. Esa es la función de la diplomacia con ciudadanos exclusivamente israelíes. La participación de ciudadanos judíos estadounidenses, y mas aun, las sumas millonarias que vuelcan en esta acción, necesariamente se convertirán en el caldo de cultivo para que parte de la ciudadanía estadounidense se rebele y diga basta. Como se sabe, estas respuestas pueden llevar a una tragedia a la colectividad judía de USA. Que nadie se equivoque: va llegar el momento que la sociedad estadounidense pase factura a su componente judío. Ojalá me equivoque Daniel Kupervaser Herzlya – Israel 7-10-2020 kupervaser.daniel@gmail.com @KupervaserD

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Definición de antisemitismo en la diáspora: entre placebo para judíos a membresía para líderes locales

Fuente:  Daniel Kupervaser| Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 20 de junio de 2020 El último tiempo la sociedad argentina fue testigo de una intensa presión ejercida por parte de instituciones judías centrales frente a distintos organismos gubernamentales en los niveles nacionales, provinciales y municipales. El esfuerzo se centralizó en lograr la adopción por parte de esas autoridades de la definición de antisemitismo tal como la promulgó la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés). Esta campaña obtuvo significativos éxitos y es de suponer que continuará en ese camino. Aun así, es de suponer que esta adopción de definición no logre reducir en lo mínimo los incidentes catalogados antisemitas que justamente se han multiplicado geométricamente los últimos años. Todo lo contrario, lo más probable es que los fomentará. Fuera de unos pocos extremistas (Irán, Hamas y Hesbollah) que demandan borrar del mapa a Israel, la gran mayoría de las protestas en el mundo se originan como respuesta a las políticas expansionistas del Estado Judío que públicamente envuelve en el proyecto a los judíos del mundo. Ya de tiempo atrás, gran parte del mundo comprendió que criticar a Israel, los judíos y el judaísmo es lo mismo y es legítimo. Días atrás esta visión recibió un serio respaldo con la resolución de la Corte Europea de DDHH que dictaminó la inexistencia de trasfondo racial en manifestaciones a favor de boicotear productos israelíes en Europa (“La máxima corte de DDHH de Europa respalda al movimiento de boicot contra Israel”, Telam, 11-6-2020). Basta analizar una sola frase de la definición para convencerse. Según su original, toda crítica que implique “aplicar un doble rasero al pedir a Israel un comportamiento no esperado o exigido a ningún otro país democrático” será interpretada como antisemitismo. Con seguridad todo argentino se pregunta: si me comporto de la misma manera con Bolivia, por ejemplo, no cometo ningún delito. Entonces, ¿por qué se le asigna un privilegio a los judíos e Israel? ¿Con qué derecho imponen una excepcionalidad judía con graves penalidades? El hecho que exijan privilegios frente al resto de la sociedad argentina tendrá como resultado final un incremento significativo de aquellos en los que predomina una sensación de aversión hacia Israel y el judaísmo. Pero no solo vale la pena analizar el seguro fracaso de esta campaña de las instituciones judías. Es muy necesario poner de relieve los verdaderos motivos que lleva a las dos partes, instituciones judías e instancias gubernamentales, a promover un proyecto que ambos saben muy bien que esta destinado al fracaso, al menos en las intenciones declaradas. Lo que vale la pena señalar son las intenciones ocultas detrás de los verdaderos objetivos. Pese a que el proyecto de adopción de la definición de antisemitismo se apoya, aparentemente, en un noble propósito, en la práctica no es más que una maniobra en donde se entrelazan objetivos distintos y no necesariamente comunes de los grupos interesados que lo firman.El liderazgo judío argentino cumple con dos de sus principales metas. En primer lugar, se preocupa en proyectar hacia la colectividad judía local su intensa dedicación en combatir el antisemitismo, esta vez por medio de una nueva “vacuna”, que con seguridad creará en la sociedad argentina los necesarios anticuerpos que impidan el surgimiento o al menos recrudecimiento de lo que denominan antisemitismo. Lo que ese liderazgo judío no quiere reconocer es que esa vacuna, en realidad, no es mas que un placebo que les hace creer a los judíos que están vacunados, aunque en la realidad, al inocular un elemento inerte, continuarán expuestos permanentemente a actos de protesta contra Israel y los judíos. En segundo lugar, materializando este plan, el liderazgo judío se encarga de proyectar hacia la sociedad que lo circunda la imagen que su colectividad es un significativo factor de poder que vale la pena tenerlo en cuenta, mucho más de lo que refleja el peso específico de sus miembros. Pese a tratarse de un acto meramente declarativo y muy poco eficaz para el objetivo que lleva su nombre, el hecho en sí refleja la aptitud de un componente cuantitativamente diminuto en la sociedad (menos del 0,5%) de imponer a las autoridades una agenda apropiada a los intereses de su comunidad. ¿Cuál es el motivo que lleva a funcionarios gubernamentales de países de la diáspora a aceptar ser participes de esta maquinación? Muy sencillo. Lo que esta declaración de aceptación de la definición de antisemitismo les ofrece no es mas que membresía en el club de fans de Israel. Esta predisposición a aplacar las críticas a Israel les otorga una posición preferencial que en un futuro próximo puede traducirse en beneficios o ventajas a obtenerse de Jerusalén o de la Casa Blanca donde se sabe que el servilismo estadounidense hacia Israel le permite a este último abrir cualquier puerta. El liderazgo judío comete un grueso error en su conducta frente a la sociedad argentina. En vez de promover la adopción de normas severas que eviten todo tipo de discriminación a todos sus distintos componentes sociales, nuevamente buscan diferenciarse y ubicarse por encima de los demás. Si las autoridades por intereses le sonríen, no esperen que la sociedad los aplauda, todo lo contrario. Muy probablemente en pocas semanas estos acuerdos entre instituciones judías y gobiernos argentinos tendrán que enfrentarse con su primera prueba de fuego. Como es de suponer, Israel materializará la anexión unilateral de partes de Cisjordania, la imposición por la fuerza de soberanía israelí y la sumisión sin derechos civiles de población nativa, todo ello con el argumento de un mandato divino. Es de suponer que el mundo se rebelará con masivas manifestaciones y amenazantes consignas, también en Argentina. Será interesante observar si, ante protestas por la imposición de soberanía foránea sobre ese territorio conquistado por la fuerza, los distintos niveles del gobierno argentino ven un acto antisemita, o se trata de una manifestación idéntica a la de los argentinos ante la misma actitud de Inglaterra sobre las Malvinas. Daniel KupervaserHerzlya – Israel 20-6-2020http://daniel.kupervaser.com/kupervaser.daniel@gmail.com@KupervaserD

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Antisemitismo, judeofobia y sionismo

10 ejes para evitar equívocos, confusiones y tergiversaciones El último 12 de junio el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto difundió la Resolución Número 114/20 mediante la cual se adoptó la definición de antisemitismo aprobada por la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA), consensuada por esa organización en mayo de 2016. A través de dicha Resolución se invitó a los organismos del Estado y a instituciones públicas y privadas a adherirse a la iniciativa. En ese marco, el LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO manifestó su acuerdo con la propuesta, aceptando explícitamente la invitación. Sugestiva y lamentablemente, en contenidos que consideramos precisos y definidos, surgieron heterogéneos posicionamientos vinculados con la Resolución. Algunas avalando y otros impugnando la decisión gubernamental. Dado que el origen de este debate se basa tanto en confusiones terminológicas como en intentos de tergiversar la definición asumida por la Cancillería, nos sentimos obligados a realizar las siguientes precisiones, con la intención de compartirlas, fundamentalmente, con quienes luchan por una sociedad democrática, más justa y solidaria. 1. Antisemitismo fue el término acuñado por un judeófobo, Wilhelm Marr, en 1873 para identificar y organizar a quienes como él odiaban a los judíos. Sin embargo, Marr no se percató que los pueblos semitas son una comunidad lingüística cuyas lenguas tiene un origen común: el arameo, el árabe y el hebreo, entre otras. 2. Más allá de la confusión de Marr, hasta el día de hoy el antisemitismo se suele utilizar como sinónimo de judeofobia. El diccionario de la Real Academia Española sigue definiendo el término como “Antisemita: De anti y semita. Adjetivo. Que muestra hostilidad o prejuicios hacia los judíos, su cultura o su influencia.” 3. Sin embargo el término preciso para referirse al odio y el desprecio hacia el colectivo debiera ser judeofobia. 4. La International Holocaust Remembrance Alliance –organización de la que Argentina forma parte desde 2001– redactó una definición de judeofobia utilizando el término que aún se sigue utilizando (antisemitismo) para referirse a esta forma de discriminación. 5. Indudablemente la judeofobia se encuentra aún vigente, en forma paralela a muchas otras formas de etiquetamiento, estigmatización y persecución, como advertimos en la actualidad en relación a los afrodescendientes. 6. La definición asumida por la cancillería, en su Resolución 114/2020, expresa que: “El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto” 7. Quienes cuestionan que dicha definición sea asumida por la Cancillería, consideran que puede utilizarse potencialmente en una justificación para perseguir a quienes cuestionan las políticas coloniales de ocupación, llevadas a cabo por el gobierno israelí. Dicho reparo se basa en que efectivamente los sectores de la derecha de la colectividad judía (y de la diplomacia Israel) se empecinan en confundir la identidad judía con la nacionalidad israelí, e incluso con el sionismo. 8. La definición asumida por la cancillería, sin embargo, no nombra ni a Israel ni al sionismo. El sionismo es una ideología política. No es identidad étnica. No todos los judíos son sionistas, ni todos los sionistas son judíos. Más aún: hay judíos que son anti-sionistas (Chomsky para dar un ejemplo muy conocido), y hay comunidades de la derecha evangélica cristiana que se identifican con el sionismo de derecha. 9. El LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO avaló la resolución asumida por la Cancillería con la profunda convicción de que la misma no será tergiversada ni utilizada para defender las políticas expansionistas ni colonialistas que lleva a cabo el gobierno de Israel, ni para perseguir a quienes señalan dichos atropellos, repetidamente condenados por la comunidad internacional. 10. Cuestionar la ocupación de Cisjordania o los altos del Golán (territorios pertenecientes a Palestina y a Siria) y el bloqueo a Gaza no puede conferir a quienes se oponen a dichas acciones –llevadas a cabo por el gobierno de Israel–, el estigma de antisemita ni de judeofóbico. Si acaso algún grupo pretendiese alterar o falsear el contenido explícito de la definición asumida por la Cancillería, nuestra entidad se mantendrá fiel a sus postulados fundacionales, que repudian tanto la ocupación colonial, como la islamofobia, la judeofobia, la misoginia, la homofobia y cualquier otra forma de discriminación, que suponga una racialización, la persecución, la inferiorización o la estigmatización. Reafirmamos, en ese marco, los postulados de nuestro documento fundacional: La única norma que define y sanciona los comportamientos discriminatorios es la Ley 23592 aprobada en 1988. En ese sentido, la resolución que ha generado este debate no suma ni altera su normativa. Buenos aires, 18 de Junio de 2020 Marcelo Horestein, Presidente Dardo Esterovich, Secretario General

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Entrevista a Débora Feldman: «Mi existencia era un ejercicio de cómo vivir en secreto»

Fuente: Ana Bord – Adaptado por Beatriz Oberlander | Ynet en español Fecha: 6 de mayo de 2020 Huyó con su hijo pequeño de la comunidad ultrarreligiosa y cerrada Satmar de Nueva York, y contó la historia de su vida en un libro que se convirtió en un best seller y en la muy exitosa serie «Poco ortodoxa», de Netflix. La escritora habla de su estrecha relación con Shira Haas, la actriz que la encarna en la serie, y también de los abusos sexuales en la comunidad ultrarreligiosa. Ana Bord – Adaptado por Beatriz Oberlander|Published: 06.05.20 , 06:43Débora Feldman vivió una doble vida durante mucho tiempo. Fuera de su casa se comportaba como ultrarreligiosa, y dentro era una mujer laica que intentaba llenar las lagunas. “Iba a clases de piano en secreto, y escondía debajo de la cama una hoja que parecía el teclado de un piano”, cuenta. “También escuchaba música pop. Empecé con una canción tonta de Hillary Duff, leía libros y los escondía. El primer libro que leí fue Matilda, de Roald Dahl. Me interesaban muchas cosas, y tenía que ocultar todo. Un día estaba en una clase de la universidad y alguien mencionó a Mick Jagger. Y yo pregunté quién es Mick Jagger. A todos les sorprendió la pregunta, y me dijeron ‘¿qué pasa contigo, te criaste en una cueva’”?Feldman se crió en Nueva York, concretamente en el barrio de Williamsburg de Brooklyn, en el seno de la comunidad ultrarreligiosa y cerrada de Satmar. Después de tantos años de ocultamiento y secretismo, todavía le cuesta creer que a todo el mundo le interesen sus secretos, que se cuentan en la exitosa serie Poco ortodoxa. de Netflix, basada en su autobiografía. “Desde que escribí el libro, y antes un blog, mujeres ultrarreligiosas me mandaban cartas”, recuerda. “Pero ahora, con cientos de millones de espectadores en todo el mundo, también me escriben mujeres de Turquía, Arabia Saudí, Túnez, Filipinas… Mujeres del mundo entero, y no todas provenientes de comunidades religiosas. Pero todas sienten que se identifican con la historia”. Feldman, de 33 años, se crió en la casa de sus abuelos –sobrevivientes del Holocausto– después de que su madre abandonara la comunidad de Satmar cuando ella era una niña, y su padre no estaba en condiciones de criarla. Las normas en la casa de sus abuelos eran rígidas, y ella nunca se sintió a gusto en ese marco. En una comunidad que la obligó a casarse a los 17 años en un matrimonio concertado, con Eli –miembro de Satmar– y a dar a luz a su hijo Iche a los 19. Feldman tenía grandes sueños, pero las paredes de la casa se le venían encima. La expectativa y la presión por ser madre; la prohibición de leer en inglés, de estudiar, de desarrollarse como ser humano… Feldman cuenta asimismo en su libro que cuando tenía 13 años bajó a buscar una botella de vino junto con su primo, que se abalanzó sobre ella. Feldman consiguió escapar, pero la vivencia le quedó grabada. Las vivencias duras eran cosa de todos los días, formaban parte de su vida.En una era en la que toda buena historia se convierte en una serie, llama la atención que la adaptación a la televisión no se haya hecho antes. El libro Poco ortodoxa (Unorthodox, en el original inglés): de la comunidad de Satmar a la libertad se publicó en el año 2012, y fue un éxito de ventas. La serie de Netflix tomó los temas principales –Feldman estuvo implicada en todas las etapas de la producción, desde el guión hasta el rodaje–, y los convirtió en un bellísimo drama de suspenso, fascinante y con un ritmo excelente. Quien se puso en su piel con un talento que hechiza fue la actriz Shira Haas, que encarna a una joven ultrarreligiosa que un sábado [Shabat, el día más sagrado para los judíos creyentes, en el que –entre otras cosas– está prohibido viajar] huye de Williamsburg, se va al aeropuerto y aterriza en Berlín. Allí busca a su madre y su nueva vida en libertad, que tarda unos cinco minutos en encontrar.A diferencia de lo que ocurre en la serie, en la realidad todo fue más gradual. Feldman comenzó a echar abajo con valentía, y poco a poco, las paredes de la casa que se le venían encima. Primero se mudó con su marido al pueblo de Airmont, próximo a Nueva Jersey y lejos de la mirada de su comunidad, en la que todos saben todo el tiempo lo que les sucede a todas y cada una de las personas en la casa, e incluso en el dormitorio. Allí comenzó el viaje hacia la libertad, con pequeñas rebeliones. Pintarse las uñas, ir de vez en cuando al cine a escondidas… Después se apuntó en secreto en un colegio universitario para estudiar literatura. Más tarde se compró pantalones vaqueros, y de vez en cuando se paseaba sin la peluca [obligatoria en la comunidad ultrarreligiosa]. Feldman empezó a conocer una nueva vida. La vida que ella quería vivir. “Mi existencia era un ejercicio de cómo vivir en secreto”, dice al describir esa época.Fue entonces que Feldman empezó a escribir un blog anónimo sobre su vida. Y poco a poco fue preparando un plan, llena de dudas acerca de adónde podía ir una mujer como ella. ¿Cómo se las arreglaría? Lo que la salvó fue escribir. Y recibió en secreto un contrato para publicar un libro. Soñaba con liberarse. Mientras trataba inútilmente de salvar su matrimonio yendo a un consejero matrimonial, un día alquiló un coche, se llevó de su casa todo lo que pudo, vendió sus joyas y algunos de los regalos que había recibido en la boda, y huyó junto con su hijo Iche hacia una nueva vida. Estuvo viviendo cinco años con su hijo en Nueva York, y sólo más tarde viajó a Berlín, donde vive hasta el día de hoy. La luz que entra a través de grandes ventanales, inunda su apartamento del barrio berlinés de Schoenberg, e ilumina

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