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Internacionales, Israel, Portada

El Tribunal Superior no detuvo a Netanyahu. Tampoco detendrá la anexión

Fuente: Meron Rapoport | *972 Magazine Fecha: 7 de mayo de 2020 Se acabó. El intento de destituir a Benjamin Netanyahu del cargo con la ayuda del sistema de justicia israelí finalizó el miércoles por la noche, cuando el Tribunal Superior dictaminó que el primer ministro puede continuar prestando servicios mientras enfrenta cargos de corrupción. Netanyahu podría ser acusado y depuesto, por supuesto. Pero eso puede llevar al menos tres o cuatro años. Es desmesurado que un hombre que ha sido acusado de crímenes tan graves haya participado en las elecciones, recibido más de un millón de votos y ahora recibió el mandato de formar el próximo gobierno. Este es un regalo para alguien que intentó socavar e incitar contra las agencias de aplicación de la ley de Israel, desde la policía que investigó a Netanyahu hasta el fiscal general que decidió presentar una acusación en su contra. Este es el tipo de incumplimiento de las normas públicas que debería llevar a cualquier persona sospechosa de tales delitos a retirarse de la vida política, al menos hasta que se limpie su nombre. Un país encabezado por una persona acusada de corrupción es un país enfermo. Pero debemos ser honestos con nosotros mismos. Muchos en el campo de centroizquierda de Israel esperaban que el sistema legal ayudara a deshacerse de Netanyahu, no solo porque querían una sociedad libre de corrupción, sino porque creían que era la forma más efectiva y «limpia» de poner fin al reinado del primer ministro.  Particularmente después de las elecciones de 2015, en las que Netanyahu ganó el cargo de primer ministro por tercera vez a pesar de las encuestas que mostraban una victoria para el Partido Laborista, Netanyahu que solidificó a la alianza de derecha parecían invencibles. La sensación era que cuando se trataba del día de las elecciones, nadie podía derribar el bloque de derecha. La vía legal fue ampliamente vista como una forma de eludir la victoria infalible de Netanyahu y la pérdida inevitable para sus rivales políticos. A pesar de lo que creen Netanyahu y sus compinches, los casos contra el primer ministro no son una teoría conspirativa. No había un consejo revolucionario sentado a puerta cerrada tratando de «despedir al primer ministro titular». De hecho, lo contrario puede ser cierto. Es posible que la policía y la fiscalía hayan llegado tarde para investigar cosas que deberían haberse investigado hace años. El campo de centro izquierda decidió politizar las investigaciones contra Netanyahu. Al hacerlo, abandonó toda oposición al gobierno y las políticas de derecha de Netanyahu, incluido el desmantelamiento del estado de bienestar de Israel; la institucionalización de la discriminación contra los ciudadanos palestinos de Israel; el afianzamiento de la ocupación y los asentamientos; la promoción de la anexión y el apartheid en Cisjordania; y el cierre de cualquier oportunidad para posibles negociaciones. La decisión de convertir los escándalos de corrupción de Netanyahu en la lucha emblemática del centro-izquierda fue parcialmente exitosa, alumbrando el éxito de Azul y Blanco, la alianza ad hoc «cualquiera menos Bibí» que ganó más de 30 escaños de la Knéset en tres elecciones consecutivas y le fue mucho mejor que a cualquier partido centrista desde la década de 1990. Es probable que las investigaciones y las acusaciones impidieron que Netanyahu y su bloque de derecha obtuvieran sus 61 asientos del Knesset en los últimos tres ciclos electorales. Pero no fue suficiente. Netanyahu y sus aliados no son estúpidos. Desde el momento en que el centro-izquierda judío eligió la ruta legal, allanó el camino de la derecha hacia la victoria. Fue fácil para Netanyahu y sus asociados argumentar que los opositores del primer ministro no se preocupan realmente por defender el estado de derecho, simplemente quieren mantener a la derecha lo más alejado posible de los pasillos del poder. Esta afirmación, que tiene una gran verdad, fue suficiente para mantener unido al bloque de derecha, a pesar de su relativamente pobre desempeño en las elecciones de septiembre de 2019. Pero esa no fue la única razón del fracaso del camino legal. La lucha contra la corrupción no es una gran plataforma política. No tiene la capacidad de proporcionar respuestas a preguntas complejas que afectan a la sociedad israelí. La historia que ha animado la existencia de Israel durante los últimos 52 años es la ocupación. Esto, y la noción de «supremacía judía», en la que este país pertenece únicamente a un grupo étnico, es lo que define al Estado de Israel. Esta es precisamente la razón por la cual, tan pronto como los 61 miembros de la Knesset, desde Avigdor Liberman hasta la Lista Conjunta, prometieron no sentarse con Netanyahu y se reunieron alrededor de Benny Gantz, todo el campamento se desmoronó. Como Haggai Matar escribió en estas páginas a fines de marzo, en el momento en que Gantz tuvo que elegir entre la corrupción y sentarse en un gobierno respaldado por la Lista Conjunta, se fue con el primero. Por supuesto, un gobierno de centroizquierda no habría provocado el fin de la ocupación. Pero una coalición que habría incluido a nacionalistas como Liberman junto con el liderazgo palestino de Israel habría planteado un desafío significativo a la noción de «supremacía judía», y podría haber abierto la puerta para terminar potencialmente con la ocupación y el apartheid israelí. Frente a esta opción, el foco en la corrupción ha sido expuesto por sus debilidades inherentes. Quedó claro que los guerreros anticorrupción no tienen una «teoría del cambio», y que cuando sus líderes políticos fueron llamados a tomar una decisión, se doblegaron. Meses después de que gastaron millones en campañas y vallas publicitarias para explicar al público por qué no puede permitir que un primer ministro acusado forme el próximo gobierno, los partidos anti-Bibi ahora han dado su bendición a Netanyahu para que haga exactamente eso. Uno podría haberlo visto venir, pero no queda tiempo para jugar el juego de la culpa. Israel ahora está saltando hacia la anexión de partes de Cisjordania, en completa violación del derecho internacional, y legalizando efectivamente el

Cultura, Mundo Judío, Portada

Entrevista a Débora Feldman: «Mi existencia era un ejercicio de cómo vivir en secreto»

Fuente: Ana Bord – Adaptado por Beatriz Oberlander | Ynet en español Fecha: 6 de mayo de 2020 Huyó con su hijo pequeño de la comunidad ultrarreligiosa y cerrada Satmar de Nueva York, y contó la historia de su vida en un libro que se convirtió en un best seller y en la muy exitosa serie «Poco ortodoxa», de Netflix. La escritora habla de su estrecha relación con Shira Haas, la actriz que la encarna en la serie, y también de los abusos sexuales en la comunidad ultrarreligiosa. Ana Bord – Adaptado por Beatriz Oberlander|Published: 06.05.20 , 06:43Débora Feldman vivió una doble vida durante mucho tiempo. Fuera de su casa se comportaba como ultrarreligiosa, y dentro era una mujer laica que intentaba llenar las lagunas. “Iba a clases de piano en secreto, y escondía debajo de la cama una hoja que parecía el teclado de un piano”, cuenta. “También escuchaba música pop. Empecé con una canción tonta de Hillary Duff, leía libros y los escondía. El primer libro que leí fue Matilda, de Roald Dahl. Me interesaban muchas cosas, y tenía que ocultar todo. Un día estaba en una clase de la universidad y alguien mencionó a Mick Jagger. Y yo pregunté quién es Mick Jagger. A todos les sorprendió la pregunta, y me dijeron ‘¿qué pasa contigo, te criaste en una cueva’”?Feldman se crió en Nueva York, concretamente en el barrio de Williamsburg de Brooklyn, en el seno de la comunidad ultrarreligiosa y cerrada de Satmar. Después de tantos años de ocultamiento y secretismo, todavía le cuesta creer que a todo el mundo le interesen sus secretos, que se cuentan en la exitosa serie Poco ortodoxa. de Netflix, basada en su autobiografía. “Desde que escribí el libro, y antes un blog, mujeres ultrarreligiosas me mandaban cartas”, recuerda. “Pero ahora, con cientos de millones de espectadores en todo el mundo, también me escriben mujeres de Turquía, Arabia Saudí, Túnez, Filipinas… Mujeres del mundo entero, y no todas provenientes de comunidades religiosas. Pero todas sienten que se identifican con la historia”. Feldman, de 33 años, se crió en la casa de sus abuelos –sobrevivientes del Holocausto– después de que su madre abandonara la comunidad de Satmar cuando ella era una niña, y su padre no estaba en condiciones de criarla. Las normas en la casa de sus abuelos eran rígidas, y ella nunca se sintió a gusto en ese marco. En una comunidad que la obligó a casarse a los 17 años en un matrimonio concertado, con Eli –miembro de Satmar– y a dar a luz a su hijo Iche a los 19. Feldman tenía grandes sueños, pero las paredes de la casa se le venían encima. La expectativa y la presión por ser madre; la prohibición de leer en inglés, de estudiar, de desarrollarse como ser humano… Feldman cuenta asimismo en su libro que cuando tenía 13 años bajó a buscar una botella de vino junto con su primo, que se abalanzó sobre ella. Feldman consiguió escapar, pero la vivencia le quedó grabada. Las vivencias duras eran cosa de todos los días, formaban parte de su vida.En una era en la que toda buena historia se convierte en una serie, llama la atención que la adaptación a la televisión no se haya hecho antes. El libro Poco ortodoxa (Unorthodox, en el original inglés): de la comunidad de Satmar a la libertad se publicó en el año 2012, y fue un éxito de ventas. La serie de Netflix tomó los temas principales –Feldman estuvo implicada en todas las etapas de la producción, desde el guión hasta el rodaje–, y los convirtió en un bellísimo drama de suspenso, fascinante y con un ritmo excelente. Quien se puso en su piel con un talento que hechiza fue la actriz Shira Haas, que encarna a una joven ultrarreligiosa que un sábado [Shabat, el día más sagrado para los judíos creyentes, en el que –entre otras cosas– está prohibido viajar] huye de Williamsburg, se va al aeropuerto y aterriza en Berlín. Allí busca a su madre y su nueva vida en libertad, que tarda unos cinco minutos en encontrar.A diferencia de lo que ocurre en la serie, en la realidad todo fue más gradual. Feldman comenzó a echar abajo con valentía, y poco a poco, las paredes de la casa que se le venían encima. Primero se mudó con su marido al pueblo de Airmont, próximo a Nueva Jersey y lejos de la mirada de su comunidad, en la que todos saben todo el tiempo lo que les sucede a todas y cada una de las personas en la casa, e incluso en el dormitorio. Allí comenzó el viaje hacia la libertad, con pequeñas rebeliones. Pintarse las uñas, ir de vez en cuando al cine a escondidas… Después se apuntó en secreto en un colegio universitario para estudiar literatura. Más tarde se compró pantalones vaqueros, y de vez en cuando se paseaba sin la peluca [obligatoria en la comunidad ultrarreligiosa]. Feldman empezó a conocer una nueva vida. La vida que ella quería vivir. “Mi existencia era un ejercicio de cómo vivir en secreto”, dice al describir esa época.Fue entonces que Feldman empezó a escribir un blog anónimo sobre su vida. Y poco a poco fue preparando un plan, llena de dudas acerca de adónde podía ir una mujer como ella. ¿Cómo se las arreglaría? Lo que la salvó fue escribir. Y recibió en secreto un contrato para publicar un libro. Soñaba con liberarse. Mientras trataba inútilmente de salvar su matrimonio yendo a un consejero matrimonial, un día alquiló un coche, se llevó de su casa todo lo que pudo, vendió sus joyas y algunos de los regalos que había recibido en la boda, y huyó junto con su hijo Iche hacia una nueva vida. Estuvo viviendo cinco años con su hijo en Nueva York, y sólo más tarde viajó a Berlín, donde vive hasta el día de hoy. La luz que entra a través de grandes ventanales, inunda su apartamento del barrio berlinés de Schoenberg, e ilumina

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El anticomunismo no es cosa de chiste, es la ideología del Genocidio

Fuente: José Ernesto Schulman | Crónicas del nuevo siglo Fecha: 5 de mayo de 2020 El anticomunismo, la ideología de todos los genocidios, la base de sustentación de la cultura dominante en la Argentina. Conviene, en principio, por principios, no subestimar el anticomunismo. Ha sido, sigue siendo, el eje articulador de todo discurso de derecha, la justificación de los genocidios sufridos. El Estado Argentino se funda con el exterminio de los restos de los pueblos originarios (asesinados en los siglos XVI y XVII por el Imperio Español y su gran Agencia de Inteligencia, la Santa Inquisición) con la auto denominada Campaña del Desierto que como explico el gran Osvaldo Bayer ni era Campaña ni era Desierto, sino ocupación militar del sur del río Colorado para poner en marcha el Capitalismo agro exportador, la riqueza de eso que llaman “campo”. El ex secretario privado del General Genocida Roca, el Diputado Nacional Dionisio Schoo Lastra escribió en 1886: “la casi extinción de la raza indígena en nuestro medio se debe al hecho de que los indios eran demasiado socialistas. (…) Eran comunistas, y la carencia del sentido de la propiedad indispensable para imponer al hombre la ley del trabajo, que es su ley sagrada, fue la causa de la casi extinción de la raza”. Negro sobre blanco, los indios eran comunistas como ese indio Santiago Maldonado que volverían a matar en 2017. Antes, en 1902 sancionaron la primera ley de control social contra insugente, la llamada Ley 4144, de “residencia” que permitía expulsar por trámite administrativo a cualquier inmigrante que se opusiera a la explotación capitalista ya en curso nacional.  En el texto se nombra a los acratas y los comunistas libertarios. Fue la ley represora de más larga vigencia en la historia nacional, duro hasta 1958 en que sus funciones fueron asumidas por las disposiciones represivas de Frondizi y el Plan Conintes. Pero antes en 1910 se había sancionado la primer Ley de Seguridad Nacional y en 1930 se había creado la Sección Especial de lucha contra el Comunismo, núcleo de todas las agencias de Inteligencia que accionaron bajo los gobiernos militares surgidos de los golpes de Estado de 1930/1943/1955/1962/1966 y el más terrible de todos, el de Videla de 1976. Pero antes, en 1971 se había sancionado la Ley Anticomunista 17401 que tuvo vigencia hasta que se reemplazo en 1974 por la 20840 de represión a la subversión, la subversión comunista por supuesto. El anticomunismo fue sin dudas la razón fundamental del Genocidio de los treinta mil aunque pocos de los treinta mil se pensaran como comunistas.  A los milicos no les importaba. Fue uno de sus generales que dijo que había comunistas en el partido comunista, el peronista, en el socialista, en la Iglesia y hasta había comunistas que no lo sabían.   El anticomunismo no solo funcióna como herramienta de persecución, también funciona como auto censura.  A pocas cosas tienen más pánico los así llamados progresistas que a ser nombrados como comunistas. Es un límite que suele funcionar como puente a la claudicación.  Y la historia argentina está repleta de ejemplos.  El Comunismo hoy es la única propuesta global de superación revolucionaria y humanista del capitalismo.  No es cosa de chistes. El anticomunismo es la base del discurso de Trump Bolsonaro y todos los fascista.  Tampoco es cosa de chistes.

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Manifestantes estadounidenses marchan contra la cuarentena portando carteles que comparan a la gobernadora de Michigan con Adolf Hitler

Fuente: Vis a Vis Fecha: 5 de mayo de 2020 Las imágenes y la retórica del Holocausto siguen siendo evidentes en las protestas contra las órdenes de quedarse en casa en los Estados de Estados Unidos En Michigan se llevó a cabo una manifestación por parte de algunos ciudadanos contra las medidas tomadas por la gobernadora, Gretchen Whitmer, a quien compararon en uno de los carteles que portaban con Adolf Hitler. Por otra parte, también se observaron consignas antisemitas en el Estado de Illinois, en una protesta contra la estancia pedidos de viviendas en Springfield, dirigidas al gobernador judío J.B. Pritzker. «Heil, Pritzker» (histórico saludo nazi) y «Arbeit macht frei, JB» («El trabajo te hará libre», cartel que está en la entrada del campo de concentración de Auschwitz) eran las dos frases escritas en los carteles de los manifestantes. El Museo y Memorial de Auschwitz condenó el letrero en Illinois, escribiendo en un tweet: «‘Arbeit macht frei’ era una ilusión falsa y cínica que las SS dieron a los prisioneros de Auschwitz. Esas palabras se convirtieron en uno de los íconos del odio humano. Es doloroso ver este símbolo instrumentalizado y usado nuevamente para difundir el odio. Es un síntoma de degeneración moral e intelectual «. En respuesta a la protesta de Michigan, el presidente Donald Trump calificó a los manifestantes como «personas muy buenas», una descripción que recuerda su defensa de los manifestantes en la letal marcha neonazi en Charlottesville, Virginia, en 2017, en la que culpó a «muchos lados» por la violencia y dijo que había «gente muy buena» en ambos lados. «La gobernadora de Michigan debería ceder un poco y apagar el fuego», twitteó Trump. “Estas son personas muy buenas, pero están enojadas. ¡Quieren que sus vidas vuelvan de nuevo, a salvo! Véalos, hable con ellos, haga un trato».

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Dólar y especulación: Puja distributiva, aumentos de precios y las presiones para una gran devaluación

Fuente: Carlos Heller (*)| Página/12 – Suplemento Cash Fecha: 26 de abril de 2020 Imagen: Guadalupe Lombardo Se busca instalar una discusión falsa para decir que el tipo de cambio real está atrasado, que se necesita una devaluación, y además, para justificar aumentos de precios. El tipo de cambio mayorista, se encuentra estable en torno a los 66 pesos, y el minorista en 68 pesos.  En ciertas noticias publicadas esta semana se podía leer que algunos supermercados y mayoristas estaban recibiendo nuevas listas con aumentos de precios por parte de la industria de alimentos, que en el caso de rubros como las harinas y los aceites llegaban al 10 por ciento. En este marco, cabe preguntarse por los motivos de tal conducta. Desde mi perspectiva, esto obedece a comportamientos vinculados a la puja distributiva. Es que, a pesar de la pandemia sanitaria, no dejan de observarse los rastros de la otra pandemia, una más permanente, que es la de la especulación de ciertos sectores para mejorar sus márgenes o ingresos. ¿Por qué algunos precios están subiendo cuando deberían estabilizarse e incluso bajar? En lo concreto, no existen hoy presiones por el lado de los costos. Empezando por los salarios, no hay reclamos de aumentos e incluso hay algunos sectores o empresas que aplican, o intentan aplicar, reducciones. Hay también moratorias impositivas, tasas de interés a la baja, combustibles y servicios públicos congelados. Los fletes no han aumentado. Entonces ¿por qué hay aumentos de precios? Por su parte, uno de los grandes factores de presión que suele haber sobre los precios, el tipo de cambio mayorista, se encuentra estable en torno a los 66 pesos, y el minorista en 68 pesos. No obstante, algunos operadores y comunicadores siguen tratando de instalar como referencia valores del dólar que nada tienen ver con el funcionamiento de la economía real. Un buen ejemplo es el de un conocido empresario de la industria automotriz que se preguntó: “¿Cuánto vale un dólar?”, aduciendo que si se desea obtener un dólar se paga 100 pesos (por supuesto, en el mercado ilegal) y sosteniendo que nadie vendería un dólar al valor oficial. E interpeló: “¿Qué estamos haciendo, qué distorsiones estamos creando en la economía con estos valores raros?”. Claro que, para este empresario, que siempre ve el tipo de cambio atrasado, la distorsión es la del dólar oficial. Son conceptos que en principio no parecen tener en cuenta el contexto nacional y global que se atraviesa. Así y todo, el razonamiento de fondo es que hay un dólar de mercado que valdría 100 pesos, muy lejos del dólar oficial, y que por eso suben los precios. Es una falacia absoluta. No hay ningún costo que esté influido por aquel supuesto valor de mercado. Entonces, se busca instalar una discusión falsa para decir que el tipo de cambio real está atrasado, que se necesita una devaluación, y además, para justificar aumentos de precios. En el caso de la industria de alimentos también se puede aplicar este razonamiento. Los exportadores, por ejemplo, venden y reciben del Banco Central pesos al cambio oficial. Tratar de tener ingresos por encima de la paridad exportadora, utilizando para ello un dólar alternativo, es una expresión de la puja por apropiarse de ingresos del resto de los sectores y la población, algo que siempre es cuestionable, pero que es aún más grave en tiempos de emergencia como el actual. Hay que decirlo nuevamente. La operatoria de “contado con liquidación” (CCL) que consiste en comprar un activo financiero en pesos en el mercado local y venderlo en dólares en el exterior, es “legal” (aunque a mi entender, ilegítima), y no es representativa de las transacciones de la economía real y las financieras vinculadas a ésta.  El CCL maneja volúmenes muy bajos y su precio refleja una especulación que se expresa en una volatilidad extrema. Desde fines del año pasado el “contado con liqui” evidencia una suba exagerada, y ha estado muy influido por las presiones en el marco de la reestructuración de la deuda. Esta situación determinó que, en la semana, tanto el Banco Central como la Comisión Nacional de Valores tomen medidas para restringir la utilización de estos instrumentos. Por ejemplo, poner límites a la tenencia de moneda extranjera en los Fondos Comunes de Inversión denominados en pesos, o prohibir las operaciones de caución bursátil en los bancos, entre otras. No hay dudas de que la única distorsión que tratan de salvar ciertos sectores concentrados es la de sus potenciales menores ganancias. Por eso, ningún análisis serio de precios debe basarse en un valor altamente volátil como parámetro de competitividad. Es una conducta que podría calificarse de mezquina y antisocial, en especial en estos tiempos de pandemia. (*) Diputado Nacional Frente de Todos. Presidente Partido Solidario.

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Bolsonaro al desnudo

Fuente: Ricardo Romero (*) | Tiempo Argentino Fecha: 26 de abril de 2020 El gobierno de Bolsonaro quedó al desnudo con la renuncia de su ahora exministro de Justicia. La salida del magistrado hace caer como castillo de arena los pilares que le dieron la victoria presidencial. Porque la supuesta lucha contra la corrupción expresada en la Operación Lava Jato, que dirigió Moro y que puso como eje de persecución al PT y sus principales líderes políticos, no forma parte de la agenda del actual presidente brasileño, menos si la transparencia intenta controlarlo. Además, ese abroquelamiento del establishment detrás de Bolsonaro, para bloquear el regreso de Lula a la presidencia, se resquebraja y le pone un reloj de arena a su mandato. Incluso lo posiciona casi sin aspiración a una reelección y lo deja al descubierto frente a un posible movimiento político que lo desplace del gobierno antes de tiempo, como un Impeachment, o a una sensata renuncia, como pide el expresidente y gurú del poder político brasileño, Fernando Henrique Cardoso. De hecho, la diputada paulista Joice Hasselmann, titular del Partido Social Liberal -el mismo partido que habilitó a Jair Bolsonaro- , se manifestó a favor de impulsar el Impeachment. A lo que se suman varios bloques aliados junto a la oposición, siendo 24 los pedidos de juicio político. Todo esto profundiza el descontento social que se expresa en el crecimiento de los cacerolazos contra Jair Bolsonaro. Lamentablemente, a la crisis misma que vive Brasil con récord de muertes por el COVID-19, se suma una hecatombe financiera que desploma el Bovespa -cayó 8% el viernes, se devaluó el real un 2,66 por ciento- , lo que instala fuertemente la idea de dimisión. La crisis no puede esperar los tiempos de un Impeachment. Muchos afirman que por el bien de Brasil y América Latina se pone como urgente un Fora Bolsonaro, quedando pendiente cómo sería esa salida. (*) Politólogo UBA. Analista Internacional Artículo relacionado: https://llamamiento.net/2020/04/bolsonaro-pierde-sus-torres-gemelas/

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La riqueza oculta: La presión tributaria para las grandes fortunas es minúscula

Fuente: Magdalena Rúa | El Cohete a la Luna Fecha: 26 de abril de 2020 El debate en torno al impuesto extraordinario a las grandes fortunas ha vuelto a poner sobre la mesa la discusión acerca de la supuesta elevada presión tributaria de la Argentina. Sin embargo, los datos no sólo muestran que la presión tributaria está por debajo del promedio de los países “desarrollados”, sino que gran parte de la riqueza de las personas de alto patrimonio se encuentra en el exterior y una porción de ésta podría no estar alcanzada por el fisco argentino. Según información de la AFIP, en conjunto las 14.440 personas de mayores fortunas de Argentina poseían casi tres veces más bienes en el exterior que en el país en 2017. A su vez, los argentinos declararon bienes en el exterior por alrededor de 78 mil millones de dólares en 2017, según los datos de la AFIP, mientras que INDEC estimó 266 mil millones de dólares de activos externos del sector privado no financiero para ese mismo año. La situación económica será cada vez más crítica. Para 2020, la CEPAL proyecta una caída del PIB del 5,3% en América Latina y el Caribe, y del 6,5% para la Argentina. Es fundamental la aplicación de fuertes paquetes fiscales que sirvan para paliar la crisis. En la Argentina, se anunció que un 3% del PIB será destinado para estos fines. Sin perjuicio de que la emisión monetaria puede ser una fuente esencial de financiamiento de estas políticas, ello no quita la importancia de avanzar en la creación de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas y en el diseño de una reforma impositiva de carácter progresivo que permita redistribuir recursos. De lo contrario, la brecha de desigualdad social se ampliará drásticamente. Como no podía ser de otra manera, existe una fuerte resistencia por parte de los sectores más concentrados de la economía a la aplicación de un impuesto a las grandes fortunas y a las ganancias extraordinarias para los grandes grupos económicos que no están siendo afectados por la cuarentena. Uno de los principales argumentos esgrimidos es la alta presión tributaria de la Argentina. Este es uno de los mitos que han logrado instalar desde los inicios de la historia de nuestro país y que lejos está de ser realidad para los grandes grupos económicos y familias ricas de la Argentina. Primero, porque para los grandes grupos económicos argentinos transnacionalizados y empresas multinacionales cuyas controlantes se ubican en el exterior, así como para las familias más adineradas de la Argentina, muchas de ellas asociadas a estas grandes firmas, la presión tributaria no suele ser la misma que para el resto, ya que logran minimizar su carga tributaria trasladando sus capitales al exterior. Segundo, la estructura del sistema tributario argentino es fuertemente regresiva, ya que la mayor parte de la recaudación se nutre de impuestos indirectos, tendencia que se vio agudizada en los últimos cuatro años de la gestión de Cambiemos. Por último, la presión tributaria en la Argentina es acorde a los parámetros internacionales. En varios artículos que escribí en el Cohete mostré que la presión fiscal en la Argentina resulta adecuada al compararla con la de otros países. Según las estadísticas de la OCDE, la presión tributaria de la Argentina en 2017 (30,3% de PIB) se encontraba por debajo del promedio de los países de la Unión Europea (37,5%), del promedio de los países miembro de la OCDE (34,2% de PIB), de Japón (30,6% de PIB), de Canadá (32,2% de PIB), e incluso por debajo de la de Uruguay (30,9% de PIB) y Brasil (32,3% de PIB). Si analizamos las tasas máximas marginales del impuesto a los ingresos personales (es decir, las que se aplican a las personas con mayores ingresos) en los países de la OCDE, vemos que su promedio para el periodo fiscal 2018 fue del 41,2%, por encima del 35% de la Argentina. Asimismo, en la mayoría de estos países las tasas máximas superan el 35% y llegan hasta el 60,1%. En el caso de las tasas del impuesto a las ganancias para empresas en América Latina en 2018, de la información de CIAT se desprende que la Argentina posee la misma alícuota máxima general (30%) que otros países hermanos, tales como México, Venezuela, Nicaragua y Costa Rica, e incluso se encuentra por debajo de la de Colombia (33%). Por otro lado, las familias con grandes fortunas suelen contar con múltiples asesores financieros, contables, impositivos y legales, que tienen los canales para enviar el dinero al exterior y administran los activos financieros externos de sus clientes, brindando confidencialidad sobre la propiedad de la riqueza. Según el nivel de riqueza personal, suelen dividirse en segmentos como High Net Worth (HNW) Individuals (Personas con Alto Patrimonio Neto), desde 1 hasta 100 millones de dólares, y Ultra High Net Worth (UHNW) Individuals (Personas con Ultra Alto Patrimonio Neto), con más de 100 millones de dólares. Estos últimos segmentos, por lo general, requieren un servicio altamente calificado que involucre variadas jurisdicciones con estructuras fiscales y legales complejas. Si analizamos los datos de la AFIP de las declaraciones juradas de bienes personales de 2017, observamos que las personas con mayores patrimonios poseen sus riquezas fundamentalmente en el exterior. A continuación, se presenta un cuadro con los tramos de bienes personales superiores a 5 millones de pesos, elaborado sobre la base de información de AFIP del año fiscal 2017. Allí puede observarse que los últimos tres tramos del cuadro, que corresponden a personas que poseían bienes sujetos a impuestos superiores a los 30 millones de pesos de 2017 (equivalentes a más de 1,58 millones de dólares en ese año), poseen más bienes en el exterior que en el interior del país. En total son 14.440 personas que, en conjunto, declararon en 2017 alrededor de 382.000 millones de pesos en el país (equivalentes a 20.200 millones de dólares) y más de 1,1 billón de pesos en el exterior (equivalentes a 58.000 millones de dólares). Presentaciones y bienes declarados por tramo de bienes sujetos al Impuesto sobre los Bienes Personales. Año Fiscal 2017.                                 En

Estados Unidos, Internacionales, Portada

Derivaciones pandémicas: Secuelas de lo impensado, escenarios en disputa y reconfiguraciones posibles

Fuente: Jorge Elbaum | El Cohete a la Luna Fecha: 26 de abril de 2020 Las catástrofes naturales, los cambios abruptos de las estructuras económicas y las grandes alteraciones sociales han prologado transformaciones cuya magnitud no fue percibida mientras los sucesos se producían. Sin embargo, en todas esas situaciones históricas las distintas fracciones sociales pujaron por emerger de dichos acontecimientos desconcertantes con mayores niveles de poder relativo. Esta disputa se está desarrollando en la actualidad, a nivel global, en forma más o menos explícita, mientras el virus nos recuerda la vulnerabilidad de la especie y la verdadera relevancia de los temas esenciales para la reproducción de la vida. La pandemia desata contiendas sobre la reconfiguración posible de las reglas del juego mientras en forma simultánea desnuda la frágil arquitectura institucional instaurada para la depredación y la maximización de la renta financiera. Existen diferentes hipótesis acerca de los efectos posibles de la pandemia en términos de reorganización política a futuro. Algunas se centran en la reconfiguración del Estado, consolidando los gestos proteccionistas restaurados por Donald Trump y Boris Johnson en los últimos años. Otras le otorgan a las unidades nacionales un rol de mayor autonomía respecto a los constreñimientos impuestos por el capital monopólico financiarizado. Por último, aparecen las conjeturas de un posible recrudecimiento de la vigilancia y del disciplinamiento demográfico como herramientas de control social. En las tres hipótesis, se elude, sin embargo, cualquier referencia a la orientación política de las fracciones de poder que lideran dichas unidades nacionales y los enfoques que guían sus políticas. Los Estados han demostrado, desde la consolidación de las unidades nacionales, que pueden beneficiar a sectores privilegiados y/o a grupos vulnerables. El Estado per se no ha sido garantía de ninguna de las dos opciones. De hecho, cuando las grandes mayorías sociales fueron despojadas de la participación o del protagonismo político (mediante la utilización de sutiles artificios mediáticos, la utilización de laberintos judiciales o a través del vaciamiento de toda alternativa de cambio), el Estado puede volverse –como sucede en muchos países pretendidamente desarrollados— una cáscara vacía orientada a garantizar el status quo útil para darle continuidad a la lógica del sistema depredatorio neoliberal. En Argentina, producto de una acumulación de luchas y experiencias sociales actualizadas y presentificadas en forma recurrente no han sido totalmente exitosos los variados artilugios dispuestos para abolir la política como instrumento expresivo de las multitudes. El reciente triunfo de lxs Fernández, sumado al fracaso del macrismo, permite entrever la posibilidad –en el medio de la pandemia– de una oportunidad de consolidar la articulación virtuosa entre los actores sindicales, los movimientos sociales y las militancias políticas populares. Sin sujetos colectivos empoderados y movilizados, el Estado corre el riesgo de convertirse en un fetiche o en una maquinaria burocrática potencialmente cooptable, otra vez, por parte de fracciones legitimadoras del orden social inequitativo. La defensa del gobierno popular exige además, en forma simultánea, un incremento del poder relativo de las fracciones mayoritarias respecto al capital concentrado. En la actualidad, una gran parte de los fabricantes de acciones psicológicas se encuentran debilitados y a la defensiva: ven esfumarse parte de su poder mediático-simbólico detrás de una sociedad que en forma más o menos compacta se abroquela detrás de las orientaciones político-sanitarias gubernamentales. Los poderes concentrados locales, además, se enfrentan a una doble restricción: por un lado, ven expuesta su dependencia de los asalariados (sin la fuerza de trabajo no pueden darle continuidad a su acumulación) y, por el otro, observan con espanto a un gobierno que —a diferencia del gerenciado por Donald Trump— privilegia el cuidado de la vida por sobre la reproducción del capital. El rey está desnudo Los republicanos exigen libertad para contagiar. La pandemia supone una catástrofe sanitaria global que pone en evidencia la incapacidad neoliberal (fase actual del capitalismo) para brindar soluciones vitales a los grandes problemas de la humanidad. Uno de los paradigmas de dicha lógica es Estados Unidos, que se empecina en exponer, con dosis semanales de descomposición sistémica, su cáscara civilizatoria vacía y caduca. En los próximos días su modelo de precarización –exportado durante décadas a fuerza de bases militares y películas de Hollywood–, terminará arrojando a la desocupación a un total de 30 millones de personas. El modelo admirado por el macrismo y los sectores liberales de Argentina resultó ser el menos capacitado para enfrentar una catástrofe sanitaria, pese a contar con un poderío bélico, tecnológico y financiero superior al que ostenta el resto de los países del mundo. La pretendida ventaja moral e institucional representada por la Estatua de la Libertad neoyorquina empieza a mostrar su verdadera cara, oculta durante un siglo de hegemonismo militar, corporativo y financiero. La función prioritaria de este sistema político y económico consistió en garantizar la acumulación de capital en beneficio del 1 % de la ciudadanía, y al mismo tiempo hundir en la precariedad al 60 % de la población. Dentro de esa vulnerabilidad se consolidó el gran negocio de la lógica monopólica hoy acompañada por un supremacismo blanco, anglosajón y protestante (WASP), que alcanza niveles impensables de sadismo: mientras se acumulaban los féretros en las morgues de Nueva York, Trump difundió una orden ejecutiva, la última semana, en la que se excluye a los inmigrantes y los estudiantes extranjeros de las ayudas económicas gubernamental y la atención médica de orden público. El discurso cinematográfico que expuso a Estados Unidos como una tierra de oportunidades termina despreciando a los migrantes que fueron utilizados desde hace 50 años para reducir el valor del salario y contribuir de esa manera a maximizar inversiones y ruletas financieras. En forma coincidente con esa impronta, el magnate devenido en primer mandatario lanzó una operación a través de Twitter para cuestionar a los gobernadores que decidieron impulsar cuarentenas estaduales. En uno de esos Estados, Kentucky, donde las fuerzas republicanas impulsaron manifestaciones callejeras de apoyo a Trump –realizadas ex profeso sin barbijos– se produjo un inmediato crecimiento gigantesco de la transmisión del virus y los fallecimientos. Con un total de 4 millones de habitantes, Kentucky contaba el último jueves con la misma cantidad de

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