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DAIA, elecciones buitre

Fuente: Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha: 01 de DIC 2018 El último lunes 26 de noviembre se realizaron las elecciones de la DAIA, la institución que expresa a un sector de la colectividad judía argentina. Sólo votaron diez docenas de personas. Jorge Knoblovits, integrante de una de las dos listas que competían, obtuvo 83 votos y la derrotada, 41 sufragios, emitidos por apenas 67 delegados. La victoriosa pertenece al sector de la derecha laica, vinculada con el PRO a través de los funcionarios Waldo Wolff y Sergio Bergman. La derrotada es la expresión de la ortodoxia religiosa que hoy gobierna a la AMIA, relacionada con Ariel Cohen Sabban (el último presidente despedido después del escándalo con la bailarina y actriz de La Nación Esmeralda Mitre), Agustín Zbar y la adscripción ideológica a los mandatos del rabino antediluviano Schmuel Levin. El electo presidente fue Secretario General de la DAIA entre 2013 y 2016, la etapa más inquisitorial que se recuerde contra un gobierno nacional. El memorándum de entendimiento con Irán y la muerte de Alberto Nisman se constituyeron en los pretextos para implementar una campaña nacional e internacional contra Cristina Fernández de Kirchner y su canciller, Héctor Timerman. Uno de los antecedentes que revelan el perfil del candidato triunfante es la gira que realizó por Estados Unidos luego de la muerte del fiscal, para denunciarlo como un asesinato, absoluta responsabilidad del populismo kirchnerista. El periplo de Knoblovits por Miami, Washington y Nueva York incluyó contactos con integrantes de AIPAC (American Israel Public Affairs Commitee), el lobby de la derecha judía estadounidense, opuesta a los sectores progresistas de esa comunidad, agrupados en dos organizaciones, Jewish Voice for Peace y J-Street. Knoblovits se vinculó en ese viaje con miembros de AIPAC, conglomerado que agrupa a los referentes más relevantes de los fondos buitre que en esa etapa exigían a la Argentina el pago de 4.000 millones de dólares, por una deuda originaria veinte veces menor. Entre los líderes de AIPAC figuraban Sheldon Adelson y Paul Singer. Poco tiempo antes de la gira de la DAIA liderada por Knoblovits, los fondos buitre desarrollaron una campaña a través de diferentes diarios estadounidenses en los que se presentaba a CFK y al entonces presidente del gobierno persa, Mahmud Ahmadinejad, como “Aliados Vergonzosos”. En esa campaña financiada íntegramente por la Fuerza de Tareas Argentina (ATFA, por su sigla en inglés) una organización de Paul Singer, se advertía que “Ha llegado el momento de impedir que la Argentina siga transgrediendo la ley estadounidense y la ley internacional”. Diez días después de esa campaña publicitaria, el 16 de junio de 2014, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió no tomar el caso de la deuda soberana argentina, dando vía libre la tareas persecutorias del juez Thomas Griesa. Un consultor estadounidense había advertido al gobierno argentino de que se emplearían esas tácticas si no cedía a los reclamos. Knoblovits no solo se vinculó con AIPAC, a través de una institución denominada Bené B´rith, sino que ofreció una conferencia conjunta con el cubano, nacionalizado estadounidense, Carlos Alberto Montaner, en el Templo Beith Torá Benny Rock Campus de la ciudad de Miami. El dirigente de la DAIA y Montaner asociaron a Nisman con el opositor venezolano Leopoldo López, a quien el gobierno de Caracas responsabilizaba por las acciones armadas  por grupos de choque conocidos como guarimbas. Con una ayudita de mis amigos La DAIA se ha transformado en las últimas décadas en una versión argentina de AIPAC, cuya misión prioritaria es defender acríticamente todas las políticas del gobierno de Israel y ser funcional a los proyectos políticos y económicos neoliberales. El objeto fundacional con el que nació la DAIA en 1935 se relacionaba con el enfrentamiento a los sectores fascistas judeofóbicos. Esa misión ha quedado como barniz legitimador de las dos metas prioritarias antedichas. En ese marco, aparece como coherente que su modelo electoral se haya conformado como carente de intencionalidad democrática: se consolidó sobre la base de una elección ficticia, disimulada por un estatuto en el que votan organizaciones y no personas. Para mayor oprobio los sufragistas de las instituciones adheridas permanecen ajenos a la elección. En la asamblea electoral del 26 de noviembre votaron 124 personas que nadie eligió y que los socios de las organizaciones involucradas tampoco conocen. Los 124 sufragios fueron emitidos por 67 personas, debido a que algunas instituciones poseen 6 votos y otras sólo un sufragio. La farsa se convierte en un galimatías grotesco cuando se advierte que esos 67 votantes son los encargados de elegir 30 cargos de Consejo Directivo. Literalmente se eligieron a ellos mismos sin la más mínima referencia a las instituciones que dicen expresar. Pero además muchas de las instituciones habilitadas para votar no existen: “Los Comedores Populares Judíos” desaparecieron hace 40 años, la “Asociación de Genealogía Judía” es una pyme que vende información sobre heráldica europea, y los últimos activistas conocidos de la Asociación Israelita de Galitzia, se despidieron de las reuniones en la década del ’70. La DAIA ha buscado en las últimas décadas convencer a la sociedad argentina de que es la única expresión de la colectividad, pese a que expresa a un sector ultra minoritario. Se ha convertido en la embajada paralela de Israel para vincularse con el gobierno de Cambiemos y muchos entes públicos realzan su protagonismo al legitimarlos como única expresión de una identidad plural y compleja, que contiene también un amplio sector ligado a la tradición nacional y popular. La DAIA tiene un nuevo presidente que va a ser fiel a su origen de sostener las alianzas con los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad argentina y contribuir a las políticas neocoloniales que sustenta el gobierno israelí. Está en su génesis estructural.

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Argentina quería brillar como país anfitrión pero la crisis ensombrece la Cumbre del G20

Fuente: Daniel Politi | The New York Times Fecha: 30 de NOV 2018 Cuando se planeó que Argentina fuera el país anfitrión de los jefes de Estado de las principales economías del mundo en la cumbre del G20, el gobierno vio la reunión como una oportunidad de oro para mostrar a la nación como estable y próspera No obstante, cuando los líderes mundiales lleguen a Buenos Aires el 30 de noviembre, encontrarán un país que atraviesa una severa recesión y que ha sido sacudido por una racha de incidentes relacionados con la seguridad. Entre ellos el ataque a los futbolistas de Boca Juniors, por parte de un grupo de hinchas violentos de River Plate, que sucedió el fin de semana pasado, una amenaza de bomba hecha por activistas veganos y el reciente arresto de un par de hermanos en Buenos Aires por ser sospechosos de tener nexos con Hezbolá, el movimiento libanés. Mientras tanto, las huelgas de empleados públicos han ocasionado la cancelación de varios vuelos esta semana y han complicado la transportación en gran parte del país. Así que mientras los funcionarios del gobierno buscan reforzar la seguridad en la mayor parte de la capital antes de la cumbre, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, les aconsejó a los casi 2,9 millones de residentes de Buenos Aires “que usen el fin de semana largo para irse, que se vayan el jueves porque la ciudad va a estar muy complicada”. Esa recomendación fue incongruente con la gran esperanza que el gobierno argentino expresó hace un año cuando asumió la presidencia del G20. “Un mundo donde inspiramos confianza porque estamos en el camino correcto”, dijo en ese entonces el presidente Mauricio Macri. Después de los doce años de gobiernos de izquierda liderados por los presidentes Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández, Argentina cayó en el impago de su deuda externa, lo que ahuyentó a los inversionistas y cultivó vínculos cercanos con China y Rusia conforme se distanciaron las relaciones con Estados Unidos. Desde su elección en 2015, Macri, un político de centroderecha, ha buscado restaurar la confianza de los inversionistas al controlar el gasto público. También ha cambiado el curso de la política exterior de Argentina al retomar las relaciones con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. Además, se ha esforzado para posicionar a Argentina como un país prominente en debates globales en temas como el cambio climático, la migración y la política comercial. “Pasamos de estar fuera del mundo” a tener la responsabilidad de planear el G20, dijo Macri el año pasado. “Hay que convertir todo esto en nuevas oportunidades para el país”. En cambio, los líderes de las economías más grandes del mundo llegarán a un país que enfrenta muchas dificultades, particularmente con su economía, las cuales han contribuido a un desplome de los índices de aprobación de Macri. Conforme la moneda argentina se devaluó estrepitosamente hace unos meses, Macri tomó la difícil decisión de solicitar un préstamo al Fondo Monetario Internacional. Posteriormente, tan solo meses después, ese préstamo tuvo que ser aumentado. Todavía, sin muchas buenas noticias que presumir, los funcionarios argentinos realizan grandes esfuerzos para lograr una cumbre ordenada. El gobierno está desplegando a veintidós mil integrantes de las fuerzas de seguridad y cierra grandes áreas de la capital para proteger a los jefes de Estado visitantes y a sus delegaciones. La ciudad de Buenos Aires declaró el viernes como día festivo para disminuir el tráfico y alentar a la gente a salir de la ciudad. Los funcionarios están conscientes de los disturbios que estropearon la cumbre del G20 en Hamburgo, Alemania, el año pasado. Los grupos críticos de la globalización y el capitalismo incendiaron autos, saquearon negocios y se enfrentaron a la policía en confrontaciones que dejaron cientos de heridos y que ocasionaron la detención de más de cuatrocientas personas. La reunión de este año ocurre durante un periodo de considerable descontento social en Buenos Aires, donde los manifestantes y los bloqueos callejeros se han convertido en un hecho cotidiano. Además, diciembre ha sido históricamente un mes en el que este tipo de protestas se tornan violentas, particularmente en momentos de problemas económicos. La recomendación de salir de la ciudad durante el evento fue recibida con indignación por los argentinos, que luchan para hacer rendir el dinero en medio de una creciente inflación. “¿Apenas tengo suficiente dinero para alimentos y ella quiere que salga de la ciudad?”, dijo Paula Valladares, de 46 años, una especialista en el cuidado de personas mayores. “Necesito trabajar. Si no trabajo, no como”. Quienes intentaron acatar la recomendación encontraron algunos problemas el 26 de noviembre porque todos los vuelos de la empresa estatal Aerolíneas Argentinas fueron cancelados debido a una huelga de los trabajadores. La mañana del 27 de noviembre, todo el transporte público paró sus actividades durante tres horas debido a otra huelga. Incluso antes del ataque del fin de semana al autobús que transportaba a los jugadores de Boca Juniors al estadio —en el que varios futbolistas resultaron heridos, lo que llevó a la suspensión de una final muy esperada que ahora tendrá que realizarse fuera del país— la ciudad estaba intranquila después de que amenazas de bomba condujeran al desalojo de la Embajada de Estados Unidos, el Senado, un banco, un hospital y el aeropuerto regional. Todas resultaron ser falsas alarmas. No obstante, hace unas semanas, un grupo de anarquistas veganos fueron acusados de dejar un artefacto explosivo en el cementerio de la Recoleta, donde se encuentran sepultadas varias figuras importantes de la historia argentina, incluida la ex primera dama Eva Perón. Una de las personas implicadas resultó herida cuando el dispositivo aparentemente detonó de manera prematura. El gobierno también culpó a un grupo anarquista por una bomba casera fue lanzada al hogar de un juez. Otro episodio inusual que llegó a los encabezados fue el arresto a mediados de noviembre de dos ciudadanos argentinos acusados de tener vínculos con Hezbolá. Sus familiares negaron que ambos hombres, de 23 y 25 años, fueran terroristas. El Centro de Estudios Legales y Sociales, un grupo de derechos humanos de Argentina, afirma que el gobierno ha usado la

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Los peñatrolls 

Fuente: Luis Bruschtein | La Tecl@ Eñe Fecha: 28 de NOV 2018 Dice el diario oficialista La Nación que para la elección del 2017, el PRO logró reunir un millón de “voluntarios territoriales” con los que crearon una base de datos para la campaña. Pero dice que a partir de 2017 decidieron borrar esa base de datos para diseñar otra mucho más completa y precisa para las elecciones de 2019. Todo ese disparate suena a encubrimiento del aprovechamiento ilegal de una base de datos que no les pertenece. Porque desde septiembre de 2017, un decreto de necesidad y urgencia de Mauricio Macri pasó a la órbita de Marcos Peña, en la jefatura de Gabinete, a  la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. Ni el peronismo tiene un millón de voluntarios territoriales. El banco de datos que tenía en el 2015 le sirvió para elaborar esta idea: “Si gana Aníbal Fernández, la droga entrará a la escuela de tus hijos”. Fue más o menos el texto de los miles de mensajes que se enviaron por las redes en la campaña de 2015. La historia falsa que construyó el macrismo en sociedad con los servicios de inteligencia más los Lanatta y Lanata, asesino y periodista, se convirtió en una inmensa fuente de mensajes de posverdades y noticias falsas en whatsapp y tuits. Ese mecanismo construyó gran parte de la derrota del candidato bonaerense del Frente para la Victoria. Dice La Nación del 24 de noviembre pasado: “En la sede del partido de Mauricio Macri, bajo la órbita del jefe de Gabinete Marcos Peña y del onmipresente gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba buscan redoblar la apuesta en comunicación que llevó a Cambiemos a la Casa Rosada en 2015”. La gestión del macrismo en el gobierno ha sido malísima para la mayoría. Más del 70 por ciento la rechaza. No la pueden usar como eje de campaña. Pero confían en la misma campaña negativa que hicieron en las dos anteriores. Es la estrategia del macrismo para las elecciones del 2019. La nota de La Nación sorprende por el gran descrédito que han ganado estas herramientas. No sorprende que las usen, sino que lo hagan explícito. En Argentina y Brasil, las fuerzas conservadores se aprovecharon del respeto institucional de los gobiernos populares. En el caso argentino, Cristina Kirchner no quiso buscar otra reelección para la que hubiera tenido que modificar la constitución. En el caso de Brasil, los dos presidentes populares, Lula y Dilma Rousseff acataron la acción del Congreso y el Poder Judicial  a pesar de la evidente parcialidad de los jueces, empujados por la parcialidad de las corporaciones mediáticas. Ingenuidad o convicción republicana, o las dos cosas juntas, la derecha se aprovechó de esa debilidad de las fuerzas populares y además aplicó las trampas informáticas en la campaña. Así capturó miles de perfiles en forma ilegal y diseñó mensajes falsos adecuados a esos perfiles. Esta intervención ilegal en Argentina dejó de ser un secreto cuando la confirmó Cambridge Analytica en el Parlamento británico y cuando Martín Lanatta, condenado por el triple crimen de General Rodríguez reconoció que la entrevista que le hizo Jorge Lanata en la cárcel fue parte de una operación contra el candidato que enfrentaba a María Eugenia Vidal. Cambridge Analytica había reunido una base de datos con millones de perfiles capturados en Facebook, con los que intervino en votaciones realizadas en Gran Bretaña, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Argentina. Es una base de datos sobre la base de información extraída de los perfiles en las redes. Resulta obvio que la información de la ANSES disponible por Marcos Peña, tiene datos mucho más completos y precisos sobre cada uno de los ciudadanos de este país, que los de la base de datos de Cambridge Analytica. Dice La Nación que en el edificio del PRO “trabajan unos 15 directivos, Community Manager, programadores y creadores de contenidos”, todos al mando de Guillermo Riera, un ex funcionario que fue acusado de manejar una granja de trolls desde el gobierno. En el sistema de voluntariado que dirige Federico Morales, trabajan unas 4500 personas, que se designan como “líderes”. Con sus usuarios y contraseñas, estos “líderes” ingresan desde sus terminales a una aplicación a través de la cual acceden a los perfiles. La aplicación tiene filtros que permite clasificarlos por sexo, edad, situación socioeconómica y demás. Públicamente se trataría del millón de perfiles del resto del voluntariado, pero no es casual que Marcos Peña haya insistido en que los datos de la ANSES quedaran en su órbita. Tienen una de las bases de datos más completa del país y vienen desarrollando desde hace más de un año sistemas y un equipo especializado para intervenir en las redes. Una organización similar a la de Cambridge Analytica, que debió disolverse por la escandalosa manipulación de las elecciones donde intervino. Empezarán a llegar mensajes, no serán obvios ni atosigantes y buscarán golpear en el punto más vulnerable como hicieron en la campaña contra Aníbal Fernández. Nadie quiere que la droga entre a las escuelas. Esa fue la mentira que inventaron en 2015 y convenció a mucha gente. Habrá que ver cuál será la que inventarán para el 2019.  

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Malvinas: más conexiones, menos soberanía

Fuente: Jorge Argüello | Fund. Embajada Abierta Fecha: 27 de NOV 2018 Los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña han informado que han llegado a un acuerdo sobre la adopción de un segundo vuelo semanal, de una compañía aérea extranjera con destino a las Islas Malvinas, desde y hacia San Pablo, Brasil, y con una escala mensual en la ciudad de Córdoba. La información, que fuera transmitida con un aire positivo -se llegó a hablar de un “triunfo diplomático” del Palacio San Martín- que saluda de manera simplista una mayor conexión de los archipiélagos usurpados desde 1833 con el territorio continental argentino, a semejanza de lo que ocurrió durante las décadas anteriores al conflicto armado de 1982. Pero este anuncio esconde una primera de muchas falacias: el acuerdo si bien habría sido bilateral, dado que solo existen dos partes en la disputa, la última palabra la habría tenido un tercer actor, a saber: el ilegítimo gobierno isleño. Según la información suministrada por la Cancillería argentina, este segundo vuelo regular a las Islas Malvinas -el primero, por un acuerdo de julio de 1999, que hace una escala mensual en Río Gallegos- será operado también por la empresa LATAM. Este beneficio hacia los isleños fue obtenido gracias a la “nueva”, pero no novedosa, política de acercamiento hacia el Reino Unido adoptada por la actual administración del Presidente Macri en relación a la Cuestión Malvinas, la cual alcanzó su punto máximo con la adopción del acuerdo internacional conocido como “Acuerdo Foradori-Duncan” del 13 de septiembre de 2016. Dicho acuerdo, que no contó con la aprobación del Congreso Nacional como indica nuestra Carta Magna, retoma la política del “paraguas de soberanía” de la década de los  ’90, mediante la cual permite a las partes negociar sobre todos los aspectos accesorios de la Cuestión Malvinas pero dejando de lado la parte esencial: la disputa de soberanía. La empresa elegida para operar este segundo vuelo será LATAM Brasil uniendo semanalmente San Pablo (Brasil), en vuelo directo, con Monte Agradable (Malvinas), y el tercer miércoles de cada mes hará una escala en el aeropuerto Taravella, de la ciudad de Córdoba. Lo primero que tenemos que preguntarnos, ante este inexplicable triunfalismo diplomático, es ¿para qué la Argentina le otorga a las ilegítimas autoridades isleñas la autorización de una segunda conexión aérea semanal? La elección del aeropuerto de Córdoba responde solo y únicamente a las demandas del gobierno isleño, que se ha resistido largamente, y de manera cerrada, a que la escala de cualquier conexión aérea sea la capital argentina. El objetivo común del Gobierno británico y de la dirigencia isleña es crear vínculos comerciales, y de otros tipos, con los países vecinos de América del Sur pero excluyendo siempre a la Argentina continental. En consonancia, los vínculos aéreos entre las islas y terceros países son un viejo anhelo de la dirigencia económico- política isleña. La primera conclusión a la que el lector puede arribar es qué en este acuerdo,  anunciado con bombos y platillos, los isleños han logrado lo que buscaban. En dos años de negociaciones, obtuvieron del gobierno argentino el ciento por ciento de sus demandas. ¿Para eso negoció Argentina todo este tiempo? La otra gran pregunta en esta instancia, con la disputa de soberanía por las Malvinas como telón de fondo, cae de maduro: ¿qué beneficios reporta este segundo vuelo al objetivo central e irrenunciable de recuperar el efectivo ejercicio de la soberanía sobre las islas? Y la respuesta es: ninguno. Al contrario, un nuevo perjuicio. Desde 2003, la Argentina ha presentado la propuesta de establecer un servicio aéreo regular y directo entre las islas y el territorio continental, operado por una empresa aerocomercial argentina, bajo fórmula de soberanía. Pero siempre recibió la negativa rotunda del gobierno británico. Ahora, resulta que el gobierno nacional termina aceptando que no se trate de un vuelo directo a la Argentina continental, sino de una simple escala. Y, por si fuera poco, que el prestador de ese vuelo tampoco sea una aerolínea de bandera argentina. Para rematar esta pésima faena diplomática, el gobierno argentino aceptó ir en conjunto con el del Reino Unido a gestionar el nuevo vuelo con ese tercer país. La situación es política y diplomáticamente indisimulable: este segundo vuelo es una necesidad de la dirigencia isleña y su posible concreción responde, únicamente, a una concesión argentina de buena voluntad, teniendo en cuenta que la mentada autorización requiere indefectiblemente de una autorización argentina. Ni el Reino Unido, ni los isleños tienen por derecho ninguna capacidad decisoria en esta cuestión, que es y seguirá siendo de exclusiva competencia nacional. Entonces, al aceptarse que el aeropuerto de la nueva escala sea Córdoba, en lugar de Buenos Aires, y que el destino final sea San Pablo, se están convalidando también todas las imposiciones isleñas y se deja de lado lo único que debiera haber reflejado un anuncio oficial de este tipo: el interés nacional. La espina a remover durante la negociación fue siempre la misma; una cerrada oposición de los representantes isleños a que, en principio, el avión hiciese una parada en territorio argentino, y, más tarde, la negativa a que la escala fuese en Buenos Aires. Los «hard liners» (línea dura o halcones) isleños buscaron negar la posibilidad de una «ola turística argentina» en suelo malvinense, por eso bloquearon a todo costo la escala en Buenos Aires (Aeroparque y Ezeiza). Y lo lograron.

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El hallazgo genera más preguntas

Fuente: Alejandra Dandán | El cohete a la luna Fecha: 18 de NOV 2018 Nilda Garré analiza el hallazgo del Submarino ARA San Juan y destaca el dato del casco resistente y el espacio destinado a los tripulantes de la nave, que permaneció perfectamente cerrado aún después de la implosión. Una de las imágenes indica que existió un intento de subir a la superficie antes del final. La ex ministra de Defensa integra hoy la Comisión Bicameral creada por ley del Congreso que se reúne una vez a la semana para investigar responsabilidades políticas y seguir los avances de lo que hasta ahora era la búsqueda. Habla aquí del desprecio absoluto del ministerio de Defensa por los familiares de los 44 tripulantes y de la propuesta de un mausoleo flotante que aún no escucha el gobierno. Y señala que es posible tecnológicamente acceder a la recuperación de fragmentos de la nave, e incluso de los cuerpos de los tripulantes. ¿Cual es su evaluación? Se abre una nueva etapa. El objetivo del hallazgo del submarino está logrado. Y eso permite establecer algunas cosas. El casco resistente de la nave estaba intacto. Eso muestra que la reparación que algunos objetaron estaba perfectamente hecha porque la zona de la soldadura permaneció intacta, a pesar de la explosión que seguramente hubo dentro del submarino, y de la implosión que se derivó del hundimiento. Las partes que están desprendidas son más frágiles, no hacen a la estructura fundamental. Y también existen planos que muestran una suerte de timón que se usa para subir, y que aparece como si hubiese sido maniobrado hacia arriba. Esa información indica que hubo algún intento de direccionar la nave cuando empezó a caer o mientras caía, que intentaron subir. Es decir, hubo un intento de maniobra para evitar la caída. Eso se ha podido determinar a través del ROV (del ingles Remotely Operate Vehicle, un vehículo operado a distancia desde el submarino de la empresa Ocean Infinity). Ha tomado la imagen de cerca. Y muestra que no fue todo inmediato, que hubo un tiempo en el que se intentó maniobrar para recuperar altura y salir de la profundidad en la que estaban cayendo. Esos datos no aparecieron así en la conferencia de prensa. Por supuesto, estas cosas las estamos viendo ahora nosotros. Los especialistas ahora podrán sacar más conclusiones. Por eso se abre la etapa de investigación para saber qué puede haber ocurrido, y es decisivo. Ya hay elementos de prueba, no meras evaluaciones e hipótesis. Entre otros datos, teníamos los avisos del comandante del ARA San Juan, cuando advirtió que tenían problemas porque les había entrado agua, el tema de la válvula y el balcón de baterías que había sufrido un principio de incendio. Él habló de una situación de emergencia. Y dijo: Voy a quedarme sumergido, la tripulación está bien. Lo hacía para que se repongan de la tormenta que habían sufrido. Algunos hoy evalúan que tendría que haber subido a superficie. Pero ya vendrán las evaluaciones para saber cuál hubiese sido la decisión más correcta. Él comunicó dónde estaba, dio su ubicación, así que nosotros desde la Bicameral teníamos datos que indicaban esa ubicación. Eso se sumó al informe de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) que identificó el ruido hidrofónico, y todo eso nos daba una ubicación muy aproximada a la que efectivamente resultó correcta. ¿Qué otros datos consideró importantes? Aguad dijo que todo sucedió en poco más de dos horas. Por los informes que venimos escuchando en la Bicameral hoy sabemos que los problemas que presentaba el submarino sobre algunas deficiencias en el periscopio y falta de balizas o sobre la cantidad insuficiente de elementos, habían sido solucionados en el ingreso de septiembre a la Base Naval de Mar del Plata. Todo eso había sido reparado, según el informe de la base de Submarinos. También teníamos el resultado de la calificación que hizo el comandante del buque: 4.25 puntos sobre 5, es decir, un estado de operatividad razonable en cuanto a la seguridad de la navegación. Hasta ayer se sabían todas esas cosas. Ahora llega el momento de hilar un poco más fino y saber cómo fue ese final donde probablemente haya habido una explosión de hidrógeno que es lo que inicia la caída que va determinar después la implosión. Aguad dijo que cayó en picada. Y se preguntó qué pasó que todo sucedió tan rápido, que no llegaron a activar las alertas. Pareció sugerir algo. ¿La dejó pensando? ¿Aguad? No, Aguad no me deja pensando. Las declaraciones me parecieron pobres e inexpresivas. Me atuve más al informe técnico de (el capitán, ex vocero de la Armada, Enrique Antonio) Balbi, que siempre es bastante preciso. Y a las consultas que hicimos este tiempo, también a submarinistas. Todo indica que están claros los elementos que muestran que estaban tratando de subir, que hubo un intento de reaccionar a la caída, y que probablemente haya habido una explosión previa de hidrógeno que se acumula y es muy peligroso. Y eso provoca la caída, la implosión y ellos han intentado esta última maniobra, ya sobre el final, por supuesto. ¿Cómo sigue todo en términos de responsabilidades? Hay tres ámbitos que investigan. El ministerio de Defensa observa las responsabilidades funcionales en una investigación administrativa, delegada al Estado Mayor Conjunto. La Comisión Bicameral investiga responsabilidades de tipo político y de toma de decisiones. Y la causa judicial investiga si hay delito doloso o culposo con relación a lo que sucedió y las decisiones finales. Existe la pregunta acerca de si había que haber tomado la decisión de la inmersión o si el comandante de Submarinos tendría que haber dicho: vuelva a superficie o no vaya a inmersión. Allí está la jueza Marta Yañez, que trabaja muy intensamente. Y también hay que decidir la remoción de partes de submarino porque estos ROV de la empresa Ocean Infinity permiten arrancar partes para estudiarlas. La conferencia de prensa dejó ese tema en suspenso. La jueza puede

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Contra viento y marea

Fuente: Adrián Murano – TiempoAr Fecha: 18 de NOV 2018 El mérito del hallazgo es sólo de los familiares, que nunca bajaron los brazos. De los padres, las madres, parejas, hermanos/as e hijos/as que desde el primer día exigieron conocer la verdad. Que desde aquel 15 de noviembre fatídico no se conformaron con hipócritas expresiones de consuelo, con venenosas compensaciones económicas ni con discursos políticos de ocasión. Que convirtieron la angustia y el dolor en una lucha firme y persistente contra la impericia, la desidia y el abandono. De las nueve mujeres que en el frío gélido de junio se encadenaron a las vallas que protegen el frente de la Casa Rosada para exigirle al gobierno que contratara a una empresa privada capaz de hacer lo que el Estado argentino no había podido: encontrar al ARA San Juan. Y dar respuesta sobre el paradero de sus 44 tripulantes. De los cuatro parientes que pasaron los últimos 70 días como veedores de la búsqueda a bordo del Seabed Constructor, el buque de la empresa Ocean Infinity que realizó el rastreo. Luis Tagliapietra –padre del teniente de corbeta Alejandro Tagliapietra–, Silvina Krawczyk –hermana de la teniente de navío Eliana Krawczyk, la única mujer tripulante del submarino–, José Luis Castillo –hermano del cabo principal Enrique Castillo– y Fernando Arjona –hermano del cabo principal Alberto Arjona– tuvieron la dura misión de fiscalizar las tareas que se realizaban a bordo del buque de origen noruego y, a la vez, transmitir las novedades a los familiares que los habían escogido como delegados para que los mantuviesen al tanto de la operación. La presencia de ese grupo resultó crucial en el hallazgo: fueron ellos, junto a la jueza Marta Yáñez, quienes insistieron y lograron que el buque revisara el sitio donde tres suboficiales argentinos dijeron haber registrado «golpes de casco» un año atrás. La secuencia sonora ya había sido descartada por la Armada, pero la empresa aceptó rastrillar la zona como último acto de servicio, antes de partir hacia Ciudad del Cabo. El reclamo de los familiares postergó la partida del Seabed, cuyos especialistas aprovecharon las 20 horas de tránsito de un sitio a otro para revisar las imágenes tomadas en el área donde habían concentrado la pesquisa. Fue en esa revisión donde se detectó un nuevo punto de interés –el número 24–, en el Sitio 1 área 15A-4, a 800 m de profundidad. Era el ARA San Juan. «¡Cuando todos daban todo por perdido, nosotros acá no bajamos los brazos nunca, ya vendrán tiempos de charlas técnicas y otras cosas, ahora lo único importante es que al fin los encontramos y no puedo para de llorar!», escribió Tagliapietra en el grupo de WhatsApp donde apuntaba las novedades. Tiene razón. Fue la lucha de los familiares lo que evitó que la búsqueda naufragara por las miserias de la especulación política y el ajuste brutal. Se ganaron de sobra el derecho de llorar a sus muertos en paz. Le corresponde a la sociedad tomar la posta y exigir que se sepa por qué 44 argentinos murieron en un buque de guerra que terminó como trampa mortal. « Nota relacionada: ARA San Juan: los enigmas de una investigación que recién empieza

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La crisis, la calle y el palacio

Fuente: Edgardo Mocca | Página 12 Fecha: 18 de NOV 2018 Los bloques peronistas de la Cámara de Diputados se unieron para lograr la mayoría e imponer sus candidatos por la mayoría para el Consejo de la Magistratura. Frustraron así el objetivo del macrismo que era el de conseguir una mayoría propia en el organismo, lo que le hubiera permitido completar su dominio nada menos que de la decisión final sobre la designación y remoción de los jueces. Todo esto, pocos días después de que el Senado completara la sanción del presupuesto presentado por el gobierno para el próximo año y que empezara a insinuarse una rebelión en las filas parlamentarias del “peronismo federal”. La superestructura política empieza a reflejar un nuevo clima y una nueva relación de fuerzas políticas en el país. Y cuando se habla de superestructura política no se incluye solamente a la estructura formal de la toma de decisiones sino también a lo que ocurre en el interior de partidos y coaliciones y en las diversas formas de acción política que atraviesan las organizaciones sociales. Una muy breve recapitulación nos lleva a evocar el clima que vivíamos a comienzos de 2016: la agitación callejera que recorría calles y plazas del país era mirada por la mayoría de los analistas como una escena fantasmal, más emparentada con la melancolía de los recientemente derrotados en la elección del anterior diciembre que con un dato relevante de la realidad política; “minorías intensas” que no entendían la nueva configuración política del país, expresiones “residuales” que pronto se reducirían a voces marginales. La voz de orden era la “renovación peronista” y la consecuente acta de defunción para la experiencia política de gobierno entre 2003 y 2012. La superestructura justicialistase encaminaba así a poner rápida distancia de esos ecos perdidos del pasado y a  acomodar sus discursos a los nuevos vientos políticos. La elección de 2017 mostró dos cosas. Una fue la consolidación electoral del macrismo en un contexto social afectado negativamente por la política económica, pero esperanzado con el veranito keynesiano que construyó el gobierno en las vísperas de la votación. La otra fue el fracaso –por lo menos provisorio– del intento de darle carnadura político-electoral a un peronismo moderado, centrista, deslumbrado por la irrupción macrista y resignado a un largo invierno electoral. Los “residuos” de la anterior experiencia, por su parte, aparecieron claramente como la segunda fuerza electoral, y su líder realizó una elección en la provincia de Buenos Aires, sorprendentemente exitosa en ese clima social. Desde entonces hemos asistido a muchas novedades. La principal es el notable cambio de clima social respecto del gobierno, que los sondeos de opinión fueron reflejando y que, ya en diciembre del año pasado, confluiría con la primera gran crisis del consenso entre el peronismo no kirchnerista y el oficialismo en ocasión de la estafa estatal a los jubilados perpetrada bajo el pudoroso nombre de “reforma previsional”.  En estos pocos meses hemos asistido a significativos reagrupamientos. El cambio de posición del sindicato de camioneros que alteró la ecuación sindical a favor de los sectores partidarios de un claro enfrentamiento con las políticas públicas del gobierno, la conformación del Frente Sindical como reagrupamiento de esos sectores y la reciente movilización multitudinaria a Luján que fue su bautismo público, el acercamiento de las dirigencias de los principales movimientos sociales representativos del trabajo informal y el territorio de la pobreza –la CGEP y el Movimiento Evita– al proceso de unidad política y electoral contra las políticas de Cambiemos, el desplazamiento de un conjunto de referentes de los espacios del peronismo hasta allí partidarios del diálogo y la cercanía con el gobierno a la idea de una unidad sin proscripciones para afrontar la elección del año próximo y la innegable centralidad de la figura de Cristina Kirchner en todos esos movimientos son los principales hitos, pero no los únicos, de ese proceso. Y no sería aventurado arriesgar que los sacudones en el interior de Cambiemos –que incluyen el retiro de la escena de Monzó, principal actor de las políticas de negociación con el mundo opositor–, un clima tenso en el radicalismo, más las recurrentes volteretas y amenazasespectaculares de Carrió son también expresión de las repercusiones del clima social en la política superestructural. Una vez más vale insistir en que estos hechos y estas tendencias constituyen una importante advertencia metodológica para quienes pretenden analizar y, hasta un punto, prever, el rumbo de los acontecimientos políticos. La  buena información sobre lo que ocurre en el “palacio” es un importante insumo para esa tarea pero no la agota. Quienes piensan que la “calle” es un eco pasivo de los acontecimientos no están en condiciones de hacer previsiones consistentes. Eso es así en todos lados, pero mucho más en un país con la larga tradición de organización y movilización social y política como el nuestro. Para algunos analistas, por ejemplo, la movilización sindical del 21 de febrero pasado o la plaza de Mayo desbordada en repudio del fallo de la Corte que reducía la condena de un terrorista de Estado y pretendía inaugurar una nueva y regresiva actitud judicial frente a la etapa de la barbarie cívico militar en nuestro país, eran solamente explosiones sentimentales de minorías irrelevantes.  Hoy está a la vista que son hitos de un proceso multifacético, a veces contradictorio y no fatalmente triunfantes, de un proceso en el interior de la subjetividad social, que las encuestas solamente alcanzan a registrar cuando han tomado consistencia y repercutido en la escena institucional de la política. La crisis en la que estamos inmersos y que está recién en los primeros tramos de su desarrollo no es solamente económica. Atraviesa todos los planos y condiciona todas las conductas. El Consejo de la Magistratura es para la mayoría de las personas una abstracción misteriosa. Pero lo que acaba de ocurrir es un punto de inflexión en el dominio del gobierno sobre el Poder Judicial. Y eso sin duda altera el ánimo de una corporación hasta aquí inclinada a cumplir rigurosamente con los deseos

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No hay un único camino

Fuente:  Carlos Heller | Página 12 Fecha: 18 de NOV 2018 El Gobierno insiste: “Hay un único camino y es el que nosotros proponemos”.  No hay opción: o su plan de ajuste o el abismo. De este modo, califica a la oposición como “insensata” o “inviable”. Propone un oxímoron: una democracia de discurso único. Sin embargo, ese proyecto excluyente que defiende está siendo cuestionado en muchas partes del mundo. Más aún: hay otros caminos y se están poniendo en práctica. En un documento llamado “Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero”, elaborado por el Estado Vaticano, se señala: “en la actualidad la industria financiera, debido a su omnipresencia y a su inevitable capacidad de condicionar y –en cierto sentido– de dominar la economía real, es un lugar donde los egoísmos y los abusos tienen un potencial sin igual para causar daño a la comunidad”. Agrega también que “allí donde se ha practicado una desregulación masiva se ha puesto en evidencia que los espacios de vacío normativo e institucional constituyen espacios favorables, no sólo para el riesgo moral y la malversación, sino también para la aparición de exuberancias irracionales de los mercados —a las que siguen burbujas especulativas y luego repentinos colapsos ruinosos— y de crisis sistémicas”. En una línea similar, el informe “Transformar al Mundo, Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” tratado en el encuentro de la Alianza Cooperativa Internacional del continente de las Américas, que se reunió recientemente en la ciudad de Buenos Aires, afirma: “Observamos con preocupación que la globalización económica hegemonizada por el capital financiero, sin compromiso con el desarrollo y las particularidades históricas, culturales, ambientales y sociales de los distintos territorios, ha provocado el desamparo de cada una de nuestras comunidades en un escenario de creciente incertidumbre económica”. Y añade: “Somos actores de la economía real y del desarrollo sostenible, estamos presentes en cada territorio, por voluntad democrática y autónoma de sus asociados, con escala suficiente –1200 millones de personas reciben en el mundo servicios de alguna cooperativa– como para constituirnos en un actor global (…). Es necesario que la iniciativa autónoma de la sociedad civil sea protagonista en la urgente construcción de las nuevas formas de producir y de consumir que la sostenibilidad nos reclama con urgencia. Y para esto el cooperativismo tiene un modelo empresarial capaz de pensar el desarrollo desde los trabajadores, los consumidores y los productores de cada localidad”. Con similar espíritu crítico, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz evalúa los resultados de la economía de Estados Unidos bajo la gestión Trump y señala, en El País de España: “La rebaja de impuestos es un regalo para grandes empresas y multimillonarios en el país con más desigualdad entre los desarrollados. Y aumenta los impuestos a las clases medias en un país donde la esperanza de vida cae como efecto de los millones de personas que se están quedando sin seguro médico. Va exactamente en la dirección contraria a la que debería. Y agrava el problema”. En el Congreso del Partido Laborista británico, en septiembre de este año, John McDonnell, el referente económico de Jeremy Corbyn, aseguró que –en caso de ser gobierno– cuanto mayor sea el caos generado por las gestiones neoliberales impulsadas por sus predecesores, más profundos deberán ser los cambios a implementar por el laborismo. Además de proponer la nacionalización de las empresas privatizadas en los ochenta y la participación de los trabajadores en ellas, plantea modos específicos de gestionarlas. Para el caso de los servicios de agua impulsa la creación de un directorio integrado por trabajadores, consumidores y concejales. Corbyn y McDonnell reivindican el modelo económico del municipio de Preston, en el noroeste del Reino Unido, al que consideran una experiencia reproducible a mayor escala. En diálogo con Marcelo Justo, corresponsal de PáginaI12 en Londres, Matthew Brown, líder de esta ciudad de 124 mil habitantes, explica: “Estamos usando el poder municipal para darle prioridad a lo local en vez de basar el crecimiento en las grandes corporaciones y multinacionales”. La primera estrategia municipal para reindustrializar la zona fue un modelo económico “basado en una lluvia de inversiones” que nunca ocurrió. “Se perdió mucho tiempo, se afectaron muchas vidas” –concluye Brown–. Por eso, su actual política de crecimiento se funda en la inversión de compañías locales, el fomento de cooperativas de trabajadores y el fin de la tercerización de los servicios. También resulta muy interesante lo que se conoce como “la solución portuguesa”. Allí el gobierno socialista decidió articularse “con otros sectores políticos como el Partido Comunista y con Bloco (Bloque de Izquierda)”, afirma el reconocido sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos. Esa confluencia ha priorizado el incremento del poder adquisitivo de la población, el aumento de la demanda y la mayor utilización de la capacidad instalada ociosa. Portugal, por esta vía, salió de la crisis y de los esquemas restrictivos impuestos por el FMI. “Portugal demostró que el neoliberalismo era una mentira. Con soluciones contrarias a esa ideología, el gobierno ha dado un respiro a las clases populares. La economía crece, la inversión llega, el paro baja (…) hay que tener el coraje de aumentar los impuestos a los más ricos. Se decía en Portugal que ello perjudica la inversión. No fue así, al contrario, aumentó. Hay mucha mentira económica. Los mayores mentirosos de este siglo ganaron los premios Nobel de Economía”, puntualiza De Sousa Santos. Algo similar está sucediendo en España con la alianza entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos. Han presentado un Presupuesto con incrementos del salario mínimo, aumento de las jubilaciones, de las inversiones en ciencia y tecnología, salud, educación, etc. Todo lo contrario de lo propuesto por el Partido Popular de Rajoy, que expresa posiciones similares a las de Cambiemos en Argentina. Mientras, el gobierno de nuestro país ya no niega el ajuste y, por el contrario, lo exhibe ante “los mercados” como una virtud y una fortaleza. Más allá de matices, esta administración está tratando, desde el inicio, de hacer siempre lo

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La excusa del terrorismo

Fuente:  Roberto Marra | Nuestras Voces Fecha: 17 de NOV 2018 Tan reprobables como los ataques terroristas, son los resultados de aparentes prevenciones que ejecutan algunos gobiernos que siempre derivan en la profundización de medidas represivas. Nada mejor, en esos casos, que señalar a algunos integrantes de las organizaciones populares como integrantes de “celulas” terroristas, esa falacia utilizada hasta el hartazgo en tiempos de la dictadura genocida. Si hay una disculpa elemental para poder implementar medidas represivas con la anuencia implícita de la mayoría de la población, es esa actividad que se generaliza con el nombre de “terrorismo”. Palabra mágica, si existen, de ella se han valido en cuanta dictadura o pseudo-democracia haya habido en Nuestra América. Nadie se sustrae a su uso en todas y cada una de las reuniones internacionales, donde cada jefe de estado la incluirá en sus discursos, sin excepción, para mostrar su activa pertenencia a un “mundo demócrata” que, paradójicamente, ya poco tiene de ello. No se puede negar la existencia de ese tipo de acciones en el mundo. Están, son, se sienten y padecen. Forman parte indisoluble del aparato del miedo que el imperio, sus lacayos y algunos idiotas útiles, pretendidos enemigos de aquel, utilizan con fines tan falsos como sus pretenciosas “defensas de la humanidad”, caballito de batalla que se cae a pedazos al observar los resultados de sus supuestas luchas contra las agresiones terroristas. Tan reprobables como los ataques terroristas, son los resultados de aparentes prevenciones que ejecutan algunos gobiernos que, no casualmente, siempre derivan en la profundización de medidas represivas contra la población que intenta expresar descontentos por sus padecimientos económicos. Nada mejor, en esos casos, que señalar a algunos integrantes de las organizaciones populares como integrantes de “celulas” terroristas, esa falacia utilizada hasta el hartazgo en tiempos de la dictadura genocida. Otro tipo de terrorismo, el mediático, resulta ser el principal aliado de los hacedores de todas las desgracias populares. De él se valen los poderosos y el imperio para quitar la razón de las mentes ya demasiado abrumadas por sus angustias diarias, donde la subsistencia ha reemplazado a la vida. Oscurecidos los pareceres de la sociedad, el mensaje del terror ya estará listo para el apoyo incondicional para elevar los niveles represivos, no al enteléquico “terrorismo”, sino a los hambrientos que buscan solo algún mendrugo para saciar su vacuidad estomacal, o a los esclarecidos que sueñan con una justicia social aplastada a palos por las supuestas “democracias”. Como ya se ha demostrado decenas de veces, los terroristas terminan siendo simples “empleados” del imperio, piezas necesarias para manejar a su antojo las decisiones planetarias, disculpas básicas para intervenir donde nadie los llama y acabar con cualquier intento liberador de alguna Nación soberana. Y, de paso, apoderarse de sus riquezas, fin último de los trogloditas que conducen a la humanidad a su desaparición temprana, solo en base a sus repugnantes ambiciones sin sentido. Aquí, por estos lares sureños, donde el poder gobierna con sus propios gerentes, donde el hambre se regodea con los ninguneados de siempre, donde millones se caen de las escaleras que las condujeron al odio estupidizante, dando contra el duro piso de la realidad convertida en miseria generalizada, aquí también aparece otra vez la disculpa del “terrorismo”. Como antes, como siempre, la “prensa libre” nos hablará de peligros inminentes, de ataques previstos por servicios de inteligencia extranjeros, de las supuestas conexiones con organizaciones populares, de mapuches armados con lanzas y piedras como “peligrosas” armas de ataques masivos, u otra estupideces semejantes. Mientras, con la ridiculez al hombro, la ministra de (in)seguridad llama a armarse a la “sociedad sana”, para enfrentar a los invasores que vislumbra a través de los vapores etílicos que le aconsejan semejantes despropósitos. Más miedo, más terror. Del auténtico, del originado en los inmorales autores intelectuales de cuanta maldad exista en la sociedad. Más información falsa, más fuegos artificiales que oculten con destellos enceguecedores la verdad obvia de sus “éxitos” financieros, que son el fracaso colectivo de un pueblo mil veces castigado, mientras los auténticos terroristas de saco y corbata preparan el bombardeo final, para hacer desaparecer lo que alguna vez fuera el sueño de una Patria soberana.   Notas relacionadas: Preocupa el avance sobre las libertades civiles por el operativo de seguridad del G20 Los terroristas  

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