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La furia se volvió desconcierto

Fuente: Bernarda Llorente* | Perfil Fecha: 19 May 2019 Los últimos movimientos de Cristina anticiparon que la confrontación electoral no se definiría en los márgenes estrechos y convencionales que suele entender la política. Desde la presentación del libro, al anuncio de la candidatura de Alberto Fernández, la ex presidenta rompió la lógica que intentaba “acorralarla” en una polarización que azuzaba fantasma de un pasado “condenado” a repetirse. De eso se trató el empeño del Gobierno de exhibirla en un banquillo que no solo juzgaría su figura sino, también, los años de una Argentina que muchos hoy recuerdan con nostalgia. Renunciar a encabezar la fórmula habla de una voluntad política capaz de superar subjetividades o visiones estrechas. Frente al reclamo reiterado de ampliar espacios y alianzas, el ex jefe de Gabinete aparece como un guiño hacia el peronismo no K y ciudadanos independientes, decepcionados con Cambiemos, pero reacios a “volver a enamorarse”. Los dos son Fernández, tienen enormes coincidencias, algunas diferencias y, definitivamente, no son lo mismo. El desafío para el ex jefe de Gabinete es construir un liderazgo que amplíe las fronteras y consolide la confianza. Cristina hará lo propio. A sabiendas que es irremplazable, juega a desbaratar la estrategia electoral de Cambiemos que consiste en ocultar impericias y fracasos tratando de demonizar a su principal contrincante. En un fin de semana que Cambiemos podía proyectar como apacible y prometedor luego de “torcer” la decisión de la Corte, Cristina vuelve a ocupar la escena y desconcierta. No hay respiro para un gobierno que oscila entre el optimismo simulado y los presagios que merodean la derrota. Los ocho traspiés electivos y consecutivos cuelan en el discurso oficial la “impotencia” de iniciar una cuenta regresiva, probablemente sin revancha y con punto final. El esfuerzo por despegarse de los “perdedores” ha sido tan trabajoso como el de evitar asumir responsabilidades o adelantarse en el pase de facturas. En el búnker cordobés de Mario Negri –el candidato enaltecido en campaña y descartado tras el naufragio de un voto que se consideraba “cautivo”–, recobró vigencia una sabia frase napoleónica:  “La victoria tiene cien padres, la derrota ninguno”. O, como dijo en criollo Elisa Carrió, “qué terrible que se borren todos, me dan asco”. En Córdoba, un Schiaretti triunfante apura la estrategia electoral de un peronismo federal que, por sus parecidos, puede arrebatarle votos a Macri. La próxima Convención de la UCR es otro dolor de cabeza para el Gobierno: o cede parte del poder o el radicalismo puede ser un aliado diezmado o alejado. La sangría de votos que sufrió el oficialismo en tan solo dos años restó peso a la “grieta”, dejando lugar a la Argentina socialmente fragmentada, sacudida y sumergida por tanto ajuste. Acallar las voces disonantes es una tarea ardua porque  los triunfos alinean, los fracasos desunen. El Presidente predica una “alegría” que desmiente su propio rostro y el de los funcionarios más íntimos. Actúa enojado, eleva la voz, reta, confunde “empleados” con ciudadanos, ordena, amenaza, subordina. Pareciera creer que la sobreactuación oculta las debilidades intrínsecas, personales y del modelo. Más allá de las candidaturas oficialistas y de las posibles rupturas dentro de la coalición gobernante, lo que realmente preocupa al establishment es un modelo neoliberal en riesgo. No importan los costos “republicanos”, la separación de poderes en los que se asienta la democracia, la imparcialidad de la Justicia, la defensa justa. La decisión de la Corte de solicitar el expediente ante los reiterados recursos de queja por parte de la defensa de Cristina Kirchner reveló un andamiaje de presiones y aprietes que, por la “gravedad” y la “urgencia”, quedaron al descubierto. Desde ministros al propio presidente, la Corte fue juzgada, insultada, vapuleada, por contrariar los planes y deseos de un Poder Ejecutivo que ha hecho de la “administración” de Justicia una de sus principales herramientas de construcción política. Como decía Confucio: “El que domina su cólera domina a su peor enemigo”. El Presidente no lo estaría logrando. *Politóloga. Experta en Medios, Contenidos y Comunicación.

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Hacia la unidad más amplia

Fuente: Carlos Heller* | Página/12 Fecha: 19 May 2019 La foto es impactante: muestra a la ex Presidenta rodeada de dirigentes políticos, gobernadores, intendentes y sindicalistas, varios de ellos con posiciones críticas hasta hace algún tiempo atrás. La reunión, en el Partido Justicialista Nacional, fue la condensación de un proceso de unidad amplio y diverso que vienen protagonizando Cristina Fernández de Kirchner y sectores del peronismo y de otras organizaciones del campo nacional, popular y democrático entre los que se encuentra el Partido Solidario. La foto es el producto de una película: un trabajo intenso, durante meses y desde diversos espacios, para unir el archipiélago opositor en un proyecto electoral y de gobierno unificado. Pero no fue la última foto. Ni fue el final de la película. El anuncio de su candidatura a la Vicepresidencia de la Nación acompañando a Alberto Fernández como candidato a la Presidencia, volvió a conmover a la totalidad del sistema político y colocó nuevamente la sorpresa, la novedad y la creatividad del lado de la confluencia opositora en crecimiento. Lo hemos dicho: la Unidad no se hace con los iguales. Estos ya están juntos. La Unidad es el proceso de hilvanar los parecidos. Un camino virtuoso donde diversos sectores priorizan lo que los acerca. Los proyectos de país no necesitan sólo de buenas ideas. Además, requieren de fuerza organizada para ganar elecciones y gobernar venciendo resistencias. Pero este anuncio, más allá de la conmoción política que produce, es un nuevo punto en una película que sigue. Seguramente, se sumarán a esta confluencia nuevos sectores y, tal como anunció el Presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, todas estas fuerzas integrarán pronto una nueva identidad para competir en las próximas elecciones. La candidatura de Alberto Fernández a la Presidencia abre la posibilidad de la conformación de una alianza más amplia. La ex Presidenta había dicho que haría todo lo necesario para que en el 2019 cambiara el rumbo de las actuales políticas de gobierno y que ella iba a ocupar el lugar que hiciera falta. Siempre lo afirmó: lo más importante es el proyecto. Es cierto: hay una contradicción entre la amplitud y la profundidad de los procesos políticos. Pero la virtud en la historia consiste en gestionar el equilibrio entre  ambas dimensiones En paralelo a todos estos hechos, el jefe de la misión del FMI en nuestro país, Roberto Cardarelli, declaró durante la semana, luego de una reunión con la CGT: “Nosotros creemos que lo peor ya ha pasado, que el crecimiento debería mejorar y que la inflación debería bajar en los próximos meses”. El Fondo y el gobierno argentino comparten un modelo de país. Actúan juntos. Incluso, el organismo internacional ha dejado de lado sus propios estatutos y ha autorizado políticas para la Argentina que tiene expresamente prohibido autorizar, por ejemplo, la utilización de préstamos para intervenir en el mercado cambiario. El gobierno y el FMI, además, se superponen en la vocería del modelo económico. Ante la pregunta de si tiene temor por el posible retorno de Cristina Fernández de Kirchner al Gobierno, Cardarelli aseguró: “Nosotros no tenemos ningún temor de nada”. Actúa, en la práctica, como un protagonista central de la política local. ¿Qué está diciendo con esa frase? Probablemente: “es posible que ganen, entonces comencemos a tender puentes”. El funcionario del FMI seguramente ha visto la foto. Y también imagina la película. Por eso, baraja varios planes. Por supuesto, prefieren a sus socios de Cambiemos. Pero si no les queda otra, se preparan para negociar con el gobierno que nacería de ese polo opositor amplio y diverso. Tienen experiencia, conocen a los protagonistas. No creen que un gobierno opositor con fuerte liderazgo del kirchnerismo recurriría al default. Prevén que lo que haría la nueva administración es lo mismo que tendría que hacer la actual si ganara las elecciones: renegociar. Gobierno, oposición y FMI saben que el actual cronograma de pagos es imposible de cumplir si no es con nuevos créditos. Por supuesto, hay diferencias relevantes: esos créditos pueden venir acompañados de nuevas condicionalidades o ser pactados por un gobierno que ponga por delante una estrategia de Nación soberana. En el primer caso hay simbiosis: un plan del FMI que aplica el gobierno o un plan del gobierno que el FMI avala. En el segundo, habría un proyecto que negocia desde la defensa del interés nacional. De allí, la importancia de la referencia de la ex Presidenta en la Feria del Libro al pacto social de Perón y Gelbard del año 1973. El sentido del acuerdo era claro: mejorar el nivel del salario, ampliar el mercado interno y protegerlo de la competencia externa. Por supuesto, el mundo era otro mundo. Pero la referencia a ese acuerdo marca el sentido que debería tener un nuevo gobierno en oposición al actual modelo de exclusión, caída de la producción y de los salarios, aumento del desempleo y de la pobreza, entre muchos otros aspectos. Mientras, Cambiemos busca otra foto: la de Cristina Fernández de Kirchner declarando ante los Tribunales. Por eso, ante la resolución de la Corte que posponía el inicio del juicio oral a la ex Presidenta, todo el gobierno y los grandes medios de comunicación salieron a denunciar a los jueces con absoluta beligerancia. Incluso, el jefe de gabinete, Marcos Peña, cuestionó a los magistrados “porque se rigen por las encuestas”. De este modo, el gobierno violó abiertamente, una vez más, uno de sus discursos habituales: el de la Justicia independiente y de la división de poderes. Es evidente: para ellos, la Justicia es independiente cuando hace lo que ellos quieren. Lo demuestra el hecho de que, cuando la Corte dio vuelta la resolución, el Presidente volvió a hablar de la Justicia independiente. La Justicia es independiente cuando es dependiente de ellos. Pero la película continúa. El proceso de construcción del polo opositor no se detiene. El lunes contribuiremos con un nuevo paso en esa dirección. En el hotel Bauen, a las 19 horas estaremos con Máximo Kirchner hablando sobre el proceso de Unidad en

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Alberto Fernández candidato y Cristina vice: salir del laberinto por arriba

Fuente: Claudio Scaletta | Página/12 Fecha: 18 May 2019 La economía no es sólo un conjunto de técnicas para jugar a las matemáticas con el funcionamiento de los grandes agregados de las cuentas nacionales o de las finanzas. La economía incluye entre sus variables analíticas a las relaciones de poder, lo que significa también al conflicto social. Esto es así por más que desde el siglo XIX la que hoy funciona como corriente principal de la ciencia haya intentado extirpar de su corpus teórico, con singular éxito, tanto al poder como al conflicto entre clases sociales. El lector comprenderá que el párrafo que antecede, de carácter general, habla del presente. Frente al verdadero derrumbe del modelo macrista, que comenzó a manifestarse a partir del irresponsable regreso al FMI tras la larga corrida iniciada en marzo-abril de 2018, los economistas preocupados por los problemas del desarrollo comenzaron a pensar en las alternativas de salida para lo que será la peor herencia económica recibida por cualquier gobierno, al menos desde el siglo XX. Una herencia de mega endeudamiento y deterioro social que demandará un lento, pero persistente, proceso de reconstrucción. Prácticamente no existe sector de la economía, pública y privada, que no haya sido gravemente deteriorado, desde la industria a la salud pública, desde el entramado de pymes de todos los sectores al sistema de ciencia y técnica. Los ganadores de la fiesta neoliberal fueron realmente muy pocos. Desde lo estrictamente económico, desde la técnica de la ciencia, no hay nada muy complejo para decidir. En el presente una de cada dos máquinas de la industria están apagadas. La capacidad instalada ociosa se encuentra en niveles récords de desocupación. La buena teoría económica sabe que de las recesiones se sale con demanda. Será necesario poner lentamente plata en el bolsillo de los consumidores para que el parate productivo comience a revertirse. Continuar con el neoliberalismo es simplemente imposible. Por eso, cuando se pensaba en cómo resolver la grave herencia de los devastadores cuatro años de macrismo todos los caminos conducían a la política, no a la economía. Los reflectores se enfocaban juntos en la llamada grieta, que no es otra cosa que el estado de situación de la lucha de clases. Y allí, en la grieta, las fuerzas en pugna eran, son terribles. Pocos gobiernos asumieron el poder con una alianza de clases tan sólida y extensa como el macrismo. Esa alianza incluía, entre otros, al grueso del poder sindical, a las asociaciones empresarias del campo, la industria, la construcción y las finanzas, a la famiglia judicial y la tropa de los servicios de inteligencia, a los medios de comunicación hegemónicos, a la mayoría de los gobernadores, incluidos muchos “peronistas”, y a embajadas varias, entre ellas la estadounidense. En términos gramscianos, el macrismo consolidó un bloque histórico impresionante y si no logró consolidar una nueva hegemonía fue porque falló en la construcción de su base material. La razón fue una sola: su rotunda miopía, dogmatismo e impericia en el manejo de la economía. Cuando se repasa su libro se encuentra que la principal “autocrítica” de CFK fue precisamente sobre la construcción de alianzas durante su segundo gobierno, una falta que atribuyó en parte al haber perdido a quien siempre se había ocupado “de esas cosas”, su compañero Néstor Kirchner. En los últimos meses resultó claro que quien estaba ocupándose de la tarea, la indispensable y benemérita rosca, era el hoy ungido Alberto Fernández. Pero al mismo tiempo también fue claro que a pesar del fracaso económico del macrismo, el bloque histórico anti K se mantenía bastante intacto. El macrismo perdía apoyos por abajo, no por arriba. La estrategia nunca dejó de ser frenar a cualquier precio al impredecible “populismo”. Un detalle sobre el cuadro de situación que quizá no fue suficientemente atendido fue que Jair Bolsonaro, un esperpento, pero también el presidente de Brasil, la principal potencia regional estaba militando fuerte contra la candidatura de CFK. No sólo hubo invocaciones divinas, sino la insistencia de que Argentina, si nuevamente se imponía CFK, estaba destinada a ser “todavía peor” que Venezuela. La actitud de Bolsonaro, que en esto funcionaba como alter ego del Departamento de Estado, adelantaba que las condiciones externas para un eventual gobierno de Cristina serían terribles desde el primer día. Sin reservas, endeudado, con términos del intercambio deteriorados y con la geopolítica en contra. Otro dato duro fue la reacción de la prensa del régimen al tibio intento de frenar la guerra judicial contra la ex presidenta. Hasta llegó a reeditarse un pseudo cacerolazo. A la complejidad de tensiones de este escenario se sumaba que el bloque histórico que motorizó el ascenso del macrismo preparaba una tercera fuerza para intentar entrar al balotaje o, como sucedió con los votantes massistas en 2015, para que esos votos se vuelquen contra CFK en una potencial segunda vuelta. El renunciamiento histórico de Cristina con el que los argentinos iniciaron el sábado desarmó todas estas operaciones y en pocas horas consiguió la mentada unidad del peronismo. Si el primero objetivo fue “desengrietar” y bajar tensiones ya fue ampliamente logrado. En las próximas semanas operará un acelerado realineamiento político. Cristina salió del laberinto por arriba. Perlo la nueva historia recién empieza.

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Nadie le cree

Fuente: Luis Bruschtein | Página/12     Fecha: 18 May 2019 Como en un partido de fútbol de esos de ida y vuelta, la marea informativa que expresa la impresión de la sociedad sobre la Justicia dio una voltereta de 180 grados en 24 horas, primero para acusar a la Corte de peronista y después para lo contrario: denunciarla por ceder a las presiones del Ejecutivo. Entre las dos suman a todo el país. Como consecuencia de la política de Cambiemos de utilizarla en forma abusiva como herramienta de persecución, a esta altura nadie cree en la independencia del Poder Judicial. Es un país sin Justicia. Se hace una denuncia por sobreprecio en la obra pública y el juicio empieza sin que haya ni un solo estudio que confirme esa denuncia. Entonces la Corte accede a una parte de este reclamo de la defensa y pide las actuaciones. El problema es que se trataba del juicio a Cristina Kirchner sobre el que Cambiemos ha puesto gran parte de su expectativa para iniciar la campaña electoral y poder rescatar la alicaída imagen de Mauricio Macri. El pedido de la Corte debería retrasar efectivamente el comienzo del juicio. Y no hubiera sido su responsabilidad sino del juez que estuvo a cargo de la instrucción, en este caso Julián Ercolini. El magistrado ignoró olímpicamente el primer peritaje realizado por dos ingenieros y un contador que concluyeron en que no había sobreprecio ni obras pagadas que no se hubieran realizado. El Gobierno eligió la obra pública para judicializar a su antecesora porque es donde circula más dinero en la gestión. Las empresas de Macri han sido muy favorecidas en las licitaciones más importantes en todo el país y sin embargo la acusación involucra solamente a una empresa que figura a la cola de los contratistas del Estado. El Grupo Macri estaba tercero en esa lista. Pero la orden que le dieron al recién asumido Javier Iguacel en Vialidad Nacional fue usar la obra pública en la provincia de Santa Cruz para enterrar a los Kirchner. Al otro día de asumir, el hombre ordenó la investigación y pidió resultados en 90 días. El macrismo estaba urgido para iniciar las causas contra Cristina Kirchner y arrinconarla o destruirla. Los técnicos explicaron que en 90 días era muy difícil auditar 51 licitaciones, casi todas tramos de las rutas 3 y 40. Pero la urgencia era perentoria porque los juicios contra la ex presidenta tenían que empezar cuanto antes. El resultado de ese peritaje favorable al gobierno anterior pinchó la acusación que debería haber sido el gran show de la corrupción kirchnerista. Entonces el oficialismo empezó a abrir muchos frentes simultáneos para causar el mismo efecto de saturación. Surgieron las causas de Hotesur y Los Sauces, la de enriquecimiento ilícito, el suicidio de Nisman convertido en asesinato, el acuerdo con Irán aprobado por el Congreso y que Irán nunca aceptó, o la de apropiación de bienes del Estado por la posesión de un documento histórico que nunca fue del Estado. Utilizaron todos los recursos para crear una fuerte conmoción mediática con pruebas circunstanciales y sin prueba concreta. Detuvieron a ex funcionarios sin condena en firme, se los mostró a través de los medios en situaciones humillantes cuando fueron apresados. Se extorsionó a supuestos testigos abusando de la ley del arrepentido, se usaron grabaciones ilegales, pero al mismo tiempo inocuas, para crear un clima hostil a los acusados. Destruyeron las casas de algunos de ellos en la búsqueda de escondites que tuvieran los miles de millones de pesos que dijeron que habían sido robados. Llevaron excavadoras para hacer pozos en la Patagonia, buscaron cuentas offshore y denunciaron cuentas inexistentes. No apareció un peso ilegal, ni tesoros enterrados, ni cuentas en el extranjero. Ni siquiera ostentación, ni elementos de lujo o estilos de vida fastuosos. En la causa de Vialidad o de Obras Públicas que provocó este incidente entre la Corte y el TOF 2, no hay peritajes todavía y en los que están en marcha no hay peritos de las partes. Toda la instrucción realizada por Ercolini está construida sobre la base de los testimonios del testigo estrella Leonardo Fariña, y otros como Iguacel, Laura Alonso, Paula Olivetto o aportes del periodista Daniel Santoro. Varios de esos testigos están involucrados con muchas pruebas documentales y testimoniales en la causa que sigue el juez Alejo Ramos Padilla en Dolores contra el fiscal Carlos Stornelli por armar causas con pruebas falsas. PáginaI12 ha publicado una entrevista a la abogada Florencia Guijo que explicó al detalle la forma en que se armó el testimonio de Fariña sobre corrupción en la obra pública. Tuvieron que escribirle la declaración para que la memorice porque no tenía la menor idea del tema. La importancia que tenía el comienzo del juicio oral es que en la primera audiencia los imputados tienen la obligación de estar presentes. Y entre ellos está Cristina Kirchner. Será la foto para empezar la campaña negativa con la que Cambiemos espera interrumpir el ascenso de la ex presidenta en las encuestas. La Nación tituló que el cambio en la decisión de la Corte fue por la presión social. Junto al título publicó una foto de cuatro señoras caceroleando. Al mismo tiempo, el ministro de Justicia, Germán Garavano dio una conferencia de prensa para aclarar que el gobierno no había operado sobre la Corte. El cacerolazo fue patético. No pudieron cortar ni una sola calle. Solamente hubo grupitos de cinco o diez personas en alguna esquina de Recoleta o Barrio Norte. Y la mayoría de los que cacerolearon lo hizo desde sus casas, con la luz apagada, con vergüenza de mostrarse. Las encuestas muestran que la inmensa mayoría está preocupada por la crisis y que estos temas solamente le interesan a un 10 por ciento. No hubo presión social. Hubo una feroz apretada del gobierno y de la corporación de medios oficialistas que convocaron a sus plumas, algunos pseudoizquierdistas, para que escribieran editoriales salvajes contra una justicia que siempre fue más controlada por liberales-conservadores

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Fuerte polémica en Israel por el proyecto de ley que permitiría la la inmunidad judicial de Netanyahu

Fuente: Vis a vis Fecha: 13 May 2019  El primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu planea promover un proyecto de ley que permitiría al gobierno eludir los fallos de la Corte Suprema de Justicia en asuntos administrativos, informó el lunes el diario Haaretz. De aprobarse, el proyecto de ley podría garantizar la inmunidad de procesamiento del primer ministro al permitir la anulación de cualquier decisión judicial que podría presentarse. La cláusula propuesta permitiría a la Knéset ignorar las decisiones administrativas de la Corte Suprema, y de esa manera, el parlamento podría volver a presentar las leyes que han sido revocadas por el tribunal. Según el informe, el proyecto de ley previsto se incluirá en un anexo legal que se presentará como condición en los acuerdos de coalición y las directrices del gobierno. La nueva medida presuntamente impulsada por el partido gobernante del Likud desmantelaría completamente la supervisión judicial de la Corte Suprema sobre el parlamento y el gabinete. Específicamente, según el informe, el proyecto de ley evitaría que los jueces dictaminen que los esfuerzos para proteger a Netanyahu de una acusación por corrupción, ya sea a través de una legislación o una decisión del gobierno o del Knéset, son inconstitucionales. Un portavoz del Likud dijo en respuesta que “los informes sensacionalistas en los medios tienen como objetivo evitar cualquier intento de restablecer el equilibrio entre el poder legislativo elegido por el pueblo y el poder judicial. El mantenimiento de tribunales independientes y fuertes es un principio que continúa guiando al Likud, pero esto no significa que el tribunal sea omnipotente”. Según Haaretz, el proyecto de ley es impulsado por Yariv Levin, el ministro de Turismo saliente que, al parecer, está compitiendo por el cargo de ministro de Justicia en el nuevo gobierno. El proyecto de ley también está siendo coordinado con el diputado Betzalel Smotrich de la Unión de Partidos de Derecha, de quien se dice que está “activamente involucrado en las discusiones y la redacción”. Smotrich negó los detalles del informe de Haaretz. Sin embargo, tuiteó que la Corte Suprema ha “robado la democracia de Israel y simplemente la devolveremos al pueblo. Eso es todo”. La posibilidad de que Levin o Smotrich pudieran ser elegidos para el puesto ha provocado preocupación en la izquierda y entre los funcionarios judiciales a la luz de sus fuertes críticas contra la Corte Suprema. Los políticos de derecha en Israel han buscado durante mucho tiempo limitar la Corte Suprema, que se encuentra entre las más poderosas en el mundo democrático, y la ministra de Justicia saliente, Ayelet Shaked, ha avanzado varias medidas para cortar sus alas. Los defensores de la corte dicen que en la sociedad fragmentada de Israel, donde la Knéset con frecuencia elude su responsabilidad de proteger el pluralismo religioso, las libertades civiles y los derechos de los palestinos, la corte no tiene más remedio que llenar el vacío moral y legal. Dicen que mantener un poder judicial independiente sirve como contrapeso contra el peligro de una tiranía de la mayoría que pisotea los derechos de quienes no están debidamente representados por el sistema político.

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Comunidad judía: grieta por Catherine Fulop

Fuente: Marcos Teijeiro|Revista Notocias Fecha: 13 de MAY 2019 Catherine Fulop derrapó y comparó el régimen de Nicolás Maduro con Adolf Hitler e incluso llegó a decir que “los judíos eran los más torturadores”. Sus dichos generaron un amplio repudio, pero a la vez dejaron al descubierto una grieta al interior de la comunidad judía en el país. Es que luego de sus declaraciones, la actriz fue convocada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas para acudir a una capacitación a cargo del Centro de Estudios Sociales de la entidad. Sin embargo, para otros sectores de la comunidad, esta medida no es suficiente. “Una charla de dos horas no genera conciencia ni un cambio social y de ningún modo sirve para desmontar un prejuicio”, opinó el ex director de la DAIA Jorge Elbaum, para quien se debería buscar una “sanción ejemplar ya que mucha gente escucha y reproduce lo que dicen los famosos” y por eso es necesario crear una real concientización. “Pretenden cuidar a Fulop aduciendo que dijo eso por ignorante”, sostuvo Elbaum para quien esa ignorancia no es más que un ejemplo de lo que Hannah Arendt definió como la “banalidad del mal”, teoría según la cual algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. NOTICIAS se comunicó con la DAIA para saber en qué consistían estos encuentros y capacitaciones, sin embargo desde la entidad prefirieron no hablar con este medio. Vale destacar que no es la primera vez que la institución recurre a este tipo de encuentros con celebridades que vociferaron discursos de este tipo. Úrsula Vargués y Esmeralda Mitre ya fueron convocadas a dialogar con las autoridades en su momento luego de que ambas lanzaran consignas ofensivas. En el caso de Mitre, terminó en escándalo cuando ella denunció haber sido acosada y extorsionada por el entonces presidente de la institución, Ariel Cohen Sabban, quien renunció tras la acusación. Justicia. Así, mientras la DAIA dará por cerrado el tema, otros sectores optaron por ir a la justicia. El abogadoJorge Monastersky presentó una denuncia que recayó en el Juzgado Correccional Federal 4 a cargo del juez Ariel Lijo explicando que “hay que tomar en claro lo que ella dijo y el alcance de sus palabras”. Pero además la asociación “Llamamiento Argentino Judío”, presidida por Elbaum, también presentó una denuncia el viernes 10 de mayo aduciendo que los dichos de Fulop endilgan a los judíos “un grave demérito frente a nuestros conciudadanos de otras comuniones y culturas”, según manifiestan. “Es importante que se llegue a la justicia y que haya una condena, por la cual Fulop se deba hacer cargo realmente de sus dichos y que no quede como que fue un simple ‘exabrupto’, sino desmontar esos prejuicios. Una charla de dos horas no basta para eso”, concluyó Elbaum, dejando en evidencia la grieta al interior de la comunidad judía en el país.

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La ocupación israelí es un sistema destinado a continuar el despojo de los palestinos

Fuente: Amira Hass | Haaretz Fecha: 6 de MAY 2019 Un informe de principios de abril de la ONG de derechos humanos Yesh Din nos recuerda que la ley de expropiación, también conocida en un lenguaje blanqueado como la ley de regularización (apelando a la autorización retroactiva de los puestos de avanzada israelíes y la construcción ilegal en los territorios ocupados), no es la único de su tipo. Durante el último período de la Knesset hubo un salto transformador en el proceso de anexión de jure, no solo de facto, de Cisjordania. Se propusieron 60 proyectos de ley que contenían elementos claros y fundamentales que exigían extender la ley israelí al territorio ocupado. Ocho se promulgaron como ley, junto con la Ley Básica sobre el Estado de la Nación del Pueblo Judío. Pero durante los últimos años también hubo un salto transformador con respecto a cuatro áreas clave que he cubierto: – Puestos de avanzada. Desde fines de 2016, se han establecido 16 nuevos puestos de avanzada además de los construidos en bases militares abandonadas. Para no arriesgarse a más desalojos de tierras palestinas de propiedad privada, los nuevos puestos de avanzada se han construido en las orillas de las «tierras de propiedad estatal», como se ve en un análisis realizado por el investigador independiente Dror Etkes, y en una investigación de Michal Peleg, un activista del grupo de derechos humanos Ta’ayush, publicada el 9 de marzo en la revista en línea (hebreo) Siha Mekomit (la hermana de 972mag). Muchos de los residentes de estos puestos de avanzada poseen ganado. Mientras sus rebaños pastaban y aterrorizaban las aldeas palestinas -con la ayuda del ejército- estos colonos armados han podido extenderse en áreas mucho más grandes que las ocupadas por las villas y centros comerciales de las colonias. Una planificación cuidadosa, grandes sumas de dinero y el modus operandi similar de los puestos de avanzada apuntan a una mano guía oculta. – Procedimientos relativos a las familias «mixtas»: hace aproximadamente dos años y medio las restricciones a las parejas palestinas se volvieron más estrictas. Por un lado, desde el año 2000 Israel ha congelado la «unificación familiar» (que según los Acuerdos de Oslo debía haber otorgado el estatus de residencia permanente a los cónyuges no residentes de los residentes palestinos de Cisjordania y Gaza). Por otro lado, Israel les está dificultando obtener o extender visas de visitantes y también prohíbe a esas personas acceder al trabajo. Las visas no se extienden porque los cónyuges no residentes trabajaron para ganarse la vida, se les considera residentes ilegales en sus propios hogares y, por lo tanto, se les obliga a abandonar el país (es decir, Cisjordania) y se van al extranjero de forma permanente o por períodos prolongados o son deportados en el aeropuerto (como sucedió a Elaine Zoughbi de Belén). – Legislación militar. Dos órdenes militares, originalmente destinadas a impedir la construcción de puestos de avanzada de los colonos, se han aplicado en los últimos años a los palestinos: la orden de «demarcación» Nº 1539, que exige la demolición de edificios en ciertas áreas, y la orden Nº 1797, relacionada con la eliminación de nuevas estructuras. Se ha creado así una falsa simetría entre los ladrones y los robados: los ladrones reciben permisos de construcción de la Administración Civil para una voluminosa construcción en las colonias. Los puestos de avanzada que construyen sin permisos solo son complementos que se aprobarán de manera retroactiva. En esta columna pido a mis lectores, así como a mis editores, que recuerden que las acciones del ejército de Israel y sus armas civiles, la Administración Civil y las milicias de colonos, que se informan por separado y están aparentemente desconectadas, son parte de una continuidad sistemática. Muy brevemente mencionaré las cuestiones sobre los que he informado recientemente y a las que volveré en el futuro. Les pido que las coloquen en un vector de escala ascendente. Traducción del inglés para Rebelión por J. M.

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Sobre las rebeliones, la cultura y la biología

Fuente: Eduardo Wolovelsky* | Adherente del Llamamiento Fecha: 06 May 2019 Puede no ser relevante, puede incluso ser una lectura forzada, exagerada e incluso obsesiva, pero el ejercicio de reflexión, a pesar de estas posibles objeciones, parece ineludible porque, según el calendario de efemérides del Ministerio de Educación de la Nación, el 19 de abril se conmemora “El día de la convivencia en la diversidad cultural”. La elección se debe a que en esa fecha, pero del año 1943, se inició la rebelión del Ghetto de Varsovia. ¿Por qué definir de esta manera la memoria sobre uno de los más notables actos de resistencia de la historia contemporánea? “El día de la convivencia en la diversidad cultural” se asemeja más a un lema publicitario que a un acto de compromiso histórico, a tal punto que con él podrían acordar tanto los ángeles como los demonios. La resolución que define esta conmemoración es del 9 de marzo del año 2000 y fue firmada por el entonces Ministro Juan José Llach y contiene las siguientes consideraciones: VISTO: El papel primordial de la educación en la formación y afianzamiento de valores corno la tolerancia, la pluralidad y la conciencia ciudadana, pilares fundamentales de la convivencia democrática, y CONSIDERANDO: Que la Constitución Nacional y los cuerpos normativos internacionales con jerarquía constitucional, así como otra legislación nacional vigente, comprometen al Estado argentino y a la sociedad civil en el respeto por las diferencias y en la condena a toda forma de discriminación; Que la ley Federal de Educación en su artículo sexto establece que el sistema educativo deberá promover una formación basada, entre otros, en los valores de libertad, paz, solidaridad, tolerancia, igualdad y jusficia; Que los Contenidos Básicos Comunes para la Educación General Básica y la Educación Polimodal incorporan aspectos específicos referidos al Holocausto y a la formación y consolidación de actitudes de tolerancia y no discriminación por religión, raza, sexo o ideología; Que, durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi como expresión de una ideología que sostenía el antisemitismo como bandera principal, llevó a cabo una política de deshumanización y exterminio contra el pueblo judío, víctima principal de Holocausto; Que el 19 de abril de 1943, un grupo de jóvenes judíos del ghetto de Varsovia protagonizó un levantamiento contra las acciones del régimen nazi consistentes en la concentración y aislamiento de los judíos en ghettos, imponiéndoles condiciones de vida que ocasionaron, producto del hambre, las enfermedades y la represión directa, la muerte de la mayoría de la población, y en la deportación luego, de los judíos sobrevivientes del ghetto a los campos de exterminio nazi; Que este acontecimiento quedó instalado en la memoria colectiva como una de las formas de resistencia contra la opresión, la intolerancia y la defensa de la dignidad humana y un símbolo de la libertad; Que el recuerdo del Holocausto en el que fueron asesinados cerca de seis millones de judíos y de las causas del levantamiento del ghetto de Varsovia significan mantener viva la memoria de los horrores que puedan generar la intolerancia y el racismo; Que lo propio ocurre con muchos otros episodios de la historia de la humanidad, particularmente en el siglo XX, en los que se incurrió en genocidio, otras formas de exterminio sistemático de pueblos a personas por razones de raza, religión nacionalidad o, simplemente, ideas; Que los acontecimientos que se desarrollaron durante la última dictadura militar en nuestro país y otros correspondientes a la actualidad internacional demuestran que la intolerancia persiste como una amenaza para las sociedades democráticas; Que resulta de extrema relevancia el desarrollo de acciones tendientes para que los miembros de la comunidad educativa asuman la conciencia de su responsabilidad individual en la defensa de los valores que sustentan la vida en democracia y en convivencia pacífica con pleno respeto a la diversidad cultural; Cabe preguntarse porque no llamarlo “El día del derecho a la revuelta armada” “El día de la resistencia”, “El día del derecho a la rebelión” y tantos otros posibles, políticamente más insidiosos. Lo cierto es que estos nombres tampoco son válidos porque le otorgan una ilegítima centralidad histórica a esta revuelta particular por sobre otras rebeliones y revueltas de distintos momentos, de diferentes culturas y de diversos actores políticos. Para comprender en mayor profundidad el conflicto que enfrentamos es interesante considerar las palabras que el historiador Enzo Traverso enunciara en su obra A sangre y fuego. De la guerra civil europea, 1914-1945: En abril de 1943, la insurrección del ghetto de Varsovia fue precedida por un intenso debate en el seno de la Resistencia judía, en la cual la ética de la convicción predominó sobre la ética de la responsabilidad. Sobre la base de un sencillo cálculo de la relación de fuerzas, los combatientes no tenían ninguna oportunidad de imponerse y su elección podía parecer puramente suicida. No es difícil reconocer, retrospectivamente, que la moral del sacrificio de estos insurgentes valía más que el sentido de la responsabilidad de los notables de consejos judíos que, al colaborar, no actuaban siempre por oportunismo o conformismo, sino, a menudo, tras un cálculo erróneo de las consecuencias de su elección, por el afán se salvar vidas humanas. El suicidio de Adam Czerniakow, presidente del consejo judío del ghetto de Varsovia en 1942, es la ilustración más dramática de esto. Cómo resolver entonces la cuestión planteada  por el decreto ministerial dado que, como ya enunciamos, el nombre propuesto erosiona los profundos significados de la revuelta bajo una sentencia que desconoce un hecho central del nazismo y que hoy debe ser tenido en cuenta frente a las posibilidades técnicas que se abren en el campo de la genética y de la neurobiología. Era inevitable que el nazismo fuese contra expresiones que reconocemos como parte de la diversidad cultural porque su programa político pretendió actuar sobre un aspecto aún más básico de la condición humana. No olvidemos la definición que diera Rudolf Hess en 1934 y que todo biólogo y profesor de biología debería sopesar con cuidado: el Nacional Socialismo no es

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¿Compromiso programático o jugada publicitaria?

Fuente: Edgardo Mocca | Página 12 Fecha: 05 de MAY 2019 El macrismo le acaba de proponer a la oposición un compromiso programático mínimo. En el caso de que el peronismo no kirchnerista aceptara el acuerdo estaríamos ante un caso para el cual sería difícil encontrar un antecedente en la historia de la democracia liberal: un partido de oposición que se alía con el gobierno cien días antes de un proceso electoral que terminará con la elección de un nuevo presidente. Da toda la impresión de que una vez más, para el macrismo, la política se reduce a la publicidad política. Algo parecido al plan de precios esenciales cuya necesidad surgió de los focus groups que revelaban que la inflación era la preocupación social dominante; como el gobierno carece de respuestas reales a esa demanda inventa una respuesta publicitaria. Un anuncio, un spot que coquetea con el ridículo para que 48 horas después las expectativas se diluyeran en medio de un nuevo temblor cambiario. Nada serio. ¿Cuánto tiempo durará en cartelera el acuerdo mínimo? Sin pretensión de exactitud puede esperarse que no mucho… Lo interesante, entonces, no serán las consecuencias prácticas de la idea porque es problemático que tenga alguna. Lo que parece más adecuado es capturar la lógica con la que se concibió y el resultado real que se espera de la jugada. Ante los últimos cimbronazos, Macri –que si algo no hace es improvisar sus palabras– dijo en un acto público que estábamos ante el hecho de que “el mundo no está seguro de nosotros”. No termina de creernos y hay que trabajar para que nos crea, de eso depende todo. Lo más interesante es por qué no nos creen. Y no nos creen porque teme que queramos volver atrás, renunciar al “cambio”; el nombre propio de Cristina Kirchner sobrevuela el discurso presidencial. Porque es el nombre propio del populismo, de lo que pone palos en la rueda del cambio. Y es la muestra de que el plan Davos 2016 fracasó: del brazo de Massa y de Urtubey, Macri publicitaba entonces en el mundo el nuevo cuadro de la realidad política argentina: el de un peronismo dispuesto a proveer gobernabilidad a un gobierno “amigable con el mercado”. Es decir, el principio del fin del populismo kirchnerista, la vuelta de la alternancia entre variantes del mismo modelo. Tres años después no hace falta decir que ese proyecto fracasó. Y no fracasó por capricho del peronismo amigo del gobierno sino por las consecuencias de su propia política, por los daños tremendos que ésta causó en el tejido social argentino. No se puede reivindicar la colocación como oposición desde el lugar de la colaboración sistemática con un plan que golpea a las mayorías populares. Por eso el panorama del peronismo fue cambiando progresivamente. Desde la escena de Cristina lanzando su candidatura por fuera de la estructura justicialista en 2017 al Partido Justicialista de hoy que gestiona un amplio frente patriótico, cuya virtualidad gira en torno a la ex presidente, parece que hubiera pasado muchísimo tiempo. Pero pasaron menos de dos años. De modo que la propuesta de acuerdo es parte de la campaña electoral de Macri. Más aún: es parte del forcejeo de Macri contra quienes le reclaman el gesto patriótico de la renuncia a su candidatura para la reelección y un intento de recuperar el centro de la escena, lo que no es suficiente para ganar pero sí indispensable para mantenerse en la pelea. Si la premisa es que el mundo no nos cree porque CFK crece en las encuestas, entonces la respuesta es mostrar a todo el sistema de partidos enérgico en la defensa del cambio, por encima de las etiquetas partidarias. De modo que ahora está a prueba el patriotismo de la oposición para llevar a cabo los esfuerzos y los sacrificios necesarios para que el mundo nos crea. El problema que tiene toda esta sutileza un poco vacía es que la fuerza ampliamente mayoritaria en el campo de la oposición es la que responde a Cristina. De modo que todo termina en un compromiso de la oposición para bloquear el triunfo de su  principal (eventual) candidata. Lo que se presenta como la propuesta de un pacto es, en realidad, la de un frente amplio contra la principal oposición (sería un nuevo aporte argentino a los estudios de política comparada). Pero para que exista un acuerdo político es necesario el do ut des; dicho en criollo, yo te doy apoyo y vos ¿qué me das? No hay ninguna racionalidad política capaz de producir ese gesto gratuito. Puede ser bien recibido por políticos sin votos ni demasiada probabilidad de juntarlos, pero para los candidatos a un rol político central está vedada tamaña generosidad. Las cosas adquieren otro interés si en lugar de un pacto de gobernabilidad se habla –como lo hace, por ejemplo, Lousteau– de una reconfiguración de la coalición de gobierno. Aquí podríamos, aunque sea de modo hipotético, pensar en una jugada política real y no solamente de un chiste publicitario. El “gran acuerdo nacional alrededor de un programa mínimo” tendría el atractivo de un reparto de candidaturas y la promesa –casi nunca cumplida después del triunfo– de que el gesto patriótico sería recompensado en términos de cuotas de poder cuando llegara la ocasión. El “frente contra la oposición” no tendría un beneficiario excluyente y repartiría entre todos.  Acá el problema es quién conduciría este operativo. Todos los observadores coinciden hoy en el veloz proceso de debilitamiento de la figura de Macri, en el interior de la coalición gobernante y hasta en su propio partido. Su renuncia a la candidatura principal parecería ser un requisito de este original frente. El problema es que todo indica que el mismo día de ese renunciamiento Macri pasaría a ser un ex presidente. Lo cual no sería delicado solamente para el amplio frente sino que además pondría en terapia intensiva el orden político. Ahora bien, a todos estos razonamientos le falta la materia principal: de qué acuerdo programático estamos hablando. Los

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