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Urgencia electoral

Fuente: Carlos Heller | TiempoAr Fecha: 05 de MAY 2019 Tras la debacle que mostraron las últimas encuestas, el gobierno está tratando de retomar la iniciativa. En este marco no hay que perder de vista las herramientas a las que recurre, con miras a la próxima contienda electoral. Desde el anuncio de una batería de medidas que no llegan a mover el postrado consumo interno, al permiso para contener la suba del dólar cuando haga falta, todos los movimientos oficiales pueden explicarse a partir de la urgencia electoral. Urgencia compartida no sólo por el gobierno argentino sino también por la administración de Estados Unidos, que no quieren retrocesos respecto del rumbo actual. Por eso, en lo que fue un acto de instalación electoral, el oficialismo hizo un llamado a garantizar la «gobernabilidad». El viernes el presidente pidió: «Firmemos de nuevo consensos sobre las cosas básicas que vamos a respetar, herramientas que nos permitan decirle al mundo que esto que empezamos vamos a continuar (…). Es un momento de tener generosidad, de sentarse en una mesa y acordar, llevar tranquilidad, llevar futuro a la casa de todos los argentinos». Es evidente: la denominada «gobernabilidad» es entendida como un consentimiento para seguir construyendo una Argentina para pocos. Entre los puntos principales de los diez que forman parte del texto que elaboró el gobierno figura el «cumplimiento de las obligaciones» con los acreedores. Es el discurso que quieren escuchar los mercados, que además incluye nociones como una reforma laboral «moderna» (adjetivo que intenta evitar el verdadero significado: la flexibilización de las condiciones de trabajo para incrementar la ganancia de las grandes empresas). O la mención a la «sustentabilidad del sistema previsional», a lo que habría que preguntarles: ¿sustentable para quién? Seguro que no se piensa en sustentar un mejor vivir para los jubilados. Son las propuestas del Fondo. Por eso no hay mención alguna a la palabra crecimiento. Mucho menos al combate a la pobreza. Banderas que fueron cayendo por su propio peso, porque se contradicen con el esqueleto de las políticas neoliberales. Lo que de verdad importa son los «cómo», y no los «qué». Por supuesto, con este gobierno esos «cómo» no se pueden decir, pues impera la máxima del «si lo decía no me votaban». En forma coordinada, los grupos empresarios más grandes del país salieron a expresarse favorablemente sobre estos diez puntos del gobierno, acompañados además por distintas asociaciones empresariales. Sostengo que ha sido una acción coordinada puesto que los documentos se conocieron casi al mismo tiempo, y además repiten conceptos prácticamente idénticos, como los de la AEA y el G6, que comparten en su seno a varias grandes empresas. La Asociación Empresaria Argentina (AEA) es presidida por Jaime Campos, contando entre sus diez vicepresidentes a representantes de Arcor, Techint, Bagó y los Grupos Miguens y Roggio, entre otros. El G6 está integrado por la Unión Industrial (UIA), la Sociedad Rural (SRA), las Cámaras de Comercio y de la Construcción, la Bolsa de Comercio y la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA). En ambas declaraciones se menciona la importancia de la certidumbre y estabilidad para el sector productivo, la trascendencia del largo plazo, todo ello para «generar un clima favorable para las inversiones y la generación de empleo». Parecen los mismos discursos que se daban antes de las elecciones del 2015, hablan de generación de empleo e inversiones como si estas variables no hubieran estado ausentes en estos tres años y medio que se viene aplicando el modelo que están apoyando. Este es el posicionamiento de los grandes grupos, el «círculo rojo» que hasta hace una semana estaba criticando ácidamente la gestión de Mauricio Macri por las menores ganancias que están pudiendo obtener en este clima de recesión extendida, o por las grandes dificultades financieras y productivas que están teniendo algunas de las prominentes empresas firmantes. Distinta es la visión de algunas asociaciones de pymes, como la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), que también emitió un comunicado que tiene por título «NO a los acuerdos de espaldas a la sociedad» en el cual advierte que «los 10 puntos del acuerdo que promueve el gobierno nacional constituyen un certificado para la continuidad y profundización de las políticas de desregulación, endeudamiento y ajuste que condujeron a la actual crisis», y sostiene que «no se nombran la industria, las pymes, el trabajo, la producción, la ciencia y técnica, como tampoco la salud ni la educación». Asimismo, Apyme llama al debate de otro modelo productivo, «cuando están cerrando más de 40 pymes por día y cada mes se pierden 15 mil empleos». Estos datos y reflexiones indican la difícil situación de la producción que intenta ser invisibilizada por este modelo y por este «acuerdo» de los diez puntos de la posverdad. El gobierno de Macri está dejando un tendal crítico en materia productiva y social, que no podrá ser solucionado si se apuesta a las mismas recetas. Esta semana se logró contener al dólar, al amparo del permiso para intervenir en el mercado cambiario, manteniendo las altas tasas de interés. Más de la misma frazada corta, que deja a la intemperie a los sectores de la producción y al empleo. Volviendo a las declaraciones del presidente, sostuvo: «este es un año histórico, bisagra, donde se define si tendremos 25 años de crecimiento o volvemos a sumirnos en la oscuridad o la confrontación». La elección de estos términos no resulta casual. Ante los pésimos indicadores económicos y el creciente malestar social, la estrategia del miedo es casi la última carta electoral que tiene este gobierno. Sobre lo que sí parece haber cada vez mayor consenso es sobre que después de las elecciones será necesario encarar un nuevo proceso de renegociación de la deuda, independientemente de quién gobierne. Se precisa una renegociación de los términos de una deuda que es pura responsabilidad de este gobierno y condujo al país a una situación de extrema vulnerabilidad y dependencia. No hay que perder de vista que fue el propio FMI el que ya

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Gaucho banking

Fuente: Horacio Verbitsky | El cohete a la luna Fecha: 05 de MAY 2019 La supresión de las bandas de no intervención cambiaria y la autorización del FMI para controlar transitoriamente la cotización del dólar mediante la venta a precio vil de reservas fue aprobada por el representante de Estados Unidos en el organismo multilateral, David Lipton, e implica un regreso a los días de Luis Caputo, que quemó en pocos días 15.000 millones de dólares sin conseguir la finalidad propuesta. Los diez puntos del presunto consenso que el presidente Maurizio Macrì ofreció al Peornismo Sin Votos, completan la operación Apariencias de Normalidad. La intención de aislar a CFK requeriría de una masa crítica electoral que ninguna de las altas partes contratantes puede aportar. Caputo fue despedido por Christine Lagarde, porque la carta del FMI no permite malversar de ese modo los aportes del organismo. Lo hizo con una entrevista en el Financial Times. Allí dijo que esperaba en la Argentina una política monetaria “clara, transparente, con información adecuada y debida para los operadores del mercado y una mejor comunicación”. Pero ahora un poder superior, dispuesto a sostener al gobierno fallido de Maurizio Macrì en todo lo que esté a su alcance, para que no conduzca a la Argentina hacia una situación tan crítica como la que vive Venezuela, le indicó a Lipton que aceptara el insistente reclamo de los argentinos. Lagarde bebe de su propia medicina, marca Trump. Es improbable que el experimento termine bien. La oligarquía argentina fue desde el comienzo un socio complicado para los centros financieros internacionales. Siempre amó vincularse, con ellos, en una sofisticada versión de la dialéctica entre amo y esclavo. En 1888 la revista británica The Banker publicó el artículo “Gaucho Banking”: “En materia monetaria, la imaginación de los argentinos no tiene límites”, dijo. Tanto que dos años después arrastraron al borde de la quiebra al Banco de los hermanos Baring, en el crash de 1890, la primera gran crisis de deuda de un mercado emergente, según la definición de Gerardo della Paolera y Alan M. Taylor. Sarmiento supo preverlo, al advertir el fracaso de su programa de colonización de lo que hoy llamamos Tercer Mundo por el capital imperialista. En 1886 lo resumió, con una paráfrasis despiadada del Himno Nacional. “México, Ecuador, Perú, Venezuela, están acribillados de deudas, empréstitos, y declarados más o menos insolventes en la bolsa de Londres. La República Argentina puede exclamar con orgullo: Calle Esparta su virtud, sus hazañas calle Roma. Silencio que al mundo asoma la gran deudora del sur”. El viajero francés Jules Huret escribió en 1911: “Hay una élite de hombres, entre el Jockey Club y el Club del Progreso, entre Florida y la Plaza de Mayo, que irradia hacia todos los centros de la actividad nacional. Tiene los ojos puestos sobre las buenas oportunidades de compra y venta de tierras, los datos confidenciales de la Bolsa y los precios que le llegan. Conoce las grandes empresas que se van a crear, las concesiones forestales que restan por otorgar, los proyectos de construcciones de fábricas, de molinos, los ingenios, las concesiones de ferrocarriles, de puertos, los contratos proyectados para proveer maquinarias y herramientas, las grandes obras públicas a emprender. Esta elite sabe todo esto y cuenta con los medios más seguros —y a veces los más oscuros y torcidos— para adelantarse a los competidores, bajo el ojo vigilante del capitalismo inglés y del capitalismo belga”. Un siglo después, además, está en el gobierno. Economía y poder político En un trabajo presentado en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de Estocolmo el 17 de mayo de 1983, Jorge Schvarzer y Jorge Federico Sábato (el hijo mayor del escritor, que fue ministro tardío de Raúl Alfonsín), expusieron sobre Funcionamiento de la economía y poder político en la Argentina: trabas para la democracia. De ese trabajo y de la imponente investigación de Sábato de 1979, Notas sobre la formación de la clase dominante en la Argentina moderna (1880-1914) se desprende que: Siguiendo una lógica capitalista y en las condiciones materiales del mercado mundial de entonces, un mismo núcleo de empresarios de la oligarquía diversificó sus actividades, buscando maximizar ganancias no con la especialización productiva y los aumentos de productividad, sino aprovechando mediante una alta disponibilidad de capital líquido, las fluctuaciones en los precios relativos de distintas actividades. Eso produjo un espectacular crecimiento de toda la economía hasta que cambiaron las condiciones del mercado mundial. Al vincular con el nivel de precios del mercado internacional a los invernadores, los frigoríficos extranjeros los diferenciaron del resto de los ganaderos, que cobraban según los precios internos. De este modo consolidaron su poder como fracción privilegiada. La fiebre de la ganancia rápida y de la toma de beneficios de un sector económico para colocar en otro, generó y consolidó fortunas, y arruinó a quienes no supieron aprovechar las oportunidades y eludir los riesgos de una economía mutante. “La especulación constituyó en la Argentina un fenómeno prolongado, con lo cual se convirtió en un dato más o menos permanente de los comportamientos económicos básicos”. Quien un siglo más tarde aún no lo haya comprendido tendrá serias dificultades para prever los acontecimientos. Con esta configuración social, el crecimiento capitalista no descansó en “la acumulación ampliada en una actividad productiva entre cuyas fases se dan procesos de intermediación, sino en la acumulación ampliada en una actividad de intermediación entre cuyas fases se dan procesos productivos”. El factor clave no es el capital productivo sino el capital dinero, lo cual otorga “un papel central a las actividades específicas en las que el capital dinero es el factor decisivo: el comercio y las finanzas”. Las permanentes y agudas fluctuaciones de precios absolutos y relativos en el mercado de bienes y servicios ”ofrecieron por más de un siglo excelentes oportunidades para captar ganancias extraordinarias”, lo cual imprimió un tinte especulativo a toda la organización económica y le otorgó un carácter estructural, que a través de la clase dominante se impuso en el conjunto de la burguesía argentina. Aunque estos trabajos no lo digan,

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El contexto global y regional de la elección en Argentina

Fuente: Juan Gabriel Tokatlian | revistacrisis.com.ar Fecha: 03 de MAY 2019 La elección presidencial de octubre de este año en Argentina –en el mismo mes tendrán lugar las elecciones en Bolivia y Uruguay– se inscribe en un contexto complejo y cambiante en los planos global y regional. Dicho contexto opera, a mi entender, como un telón de fondo que puede tener impacto circunstancial –no una incidencia decisiva– en la campaña que se inicia a partir de junio. Vayamos por partes, de modo sucinto y destacando ciertos aspectos (se entiende que podrían incluirse otros elementos de análisis y aquí se ensaya una versión abreviada de un argumento que exige más detalle y mejor precisión). Elementos geopolíticos No es una novedad que en lo global asistimos a un proceso significativo de redistribución de poder, influencia y prestigio de Occidente a Oriente; lo que sí constituye algo distintivo es la fase singular en que se encuentra hoy la relación entre Washington y Beijing. Durante la administración del presidente Barack Obama el vínculo entre los dos países combinaba colaboración y competencia en dosis relativamente equilibradas, bajo el principio de contener el ascenso chino. Con la llegada al gobierno de Donald Trump el vínculo bilateral ingresó en una fase de mayor fricción. Ahora la Casa Blanca no parece conformarse con limitar la expansión china sino que aspira a revertir su gravitación, tanto en el área vecina como en su proyección internacional. Al mismo tiempo, la relación entre Estados Unidos y Rusia se deteriora en materia nuclear y se exacerba en diferentes escenarios como Irak, Libia, Siria, Ucrania y Venezuela. La expresión continental del viraje en el eje Washington-Beijing se epitomiza con dos discursos elocuentes. En 2013 y en el marco de la OEA, el entonces secretario de Estado, John Kerry proclamó el fin de la Doctrina Monroe. En 2018, en una alocución en la Universidad de Texas justo antes de un periplo por América Latina, el entonces secretario de Estado Rex Tillerson destacó la importancia de la Doctrina Monroe con el acento puesto en frenar el avance de China en la región que implicaba, en sus palabras, una forma de “dependencia de largo plazo” para Latinoamérica. En realidad, y antes del renacimiento de la Doctrina Monroe como guía de las relaciones interamericanas, la Theater Strategy 2017-2027 del Comando Sur anunciaba que una de las prioridades militares de Estados Unidos en América Latina y el Caribe era responder a los “actores estatales externos malignos” como China y Rusia. Esa visión de las amenazas de origen estatal que se deben enfrentar la ratificó el actual comandante del Comando Sur, el Almirante Craig Faller, en una audiencia ante el Congreso en febrero de 2019. La creciente contienda chino-estadounidense y la renovada tensión ruso-estadounidense se irá manifestando con más fuerza en la región y se ahondará en los años por venir. Washington, Beijing y Moscú se comportarán de manera cada vez más asertiva frente a aliados, socios y oponentes y ello se sentirá en América Latina. Cabe recordar que el 90% de la inversión china en Latinoamérica se concentra en Brasil, Venezuela, Argentina y Ecuador, y que la Argentina es el único país en que China ha establecido una estación satelital como parte de la red de espacio profundo que Beijing ha desarrollado en su propio territorio. Globalizar la desesperanza Ahora bien, el tablero mundial toma en cuenta no solo los convencionales actores estatales, sino también a los actores no gubernamentales, desde grandes corporaciones multinacionales y calificadoras de riesgo estadounidenses hasta ONG y grupos criminales. En ese marco, una globalización cada vez más asimétrica ha dominado la política internacional en las últimas décadas. La diferencia esencial es que si hasta los noventa la globalización se percibía como sinónimo de prosperidad por varios de sus logros y muchas de sus promesas, en el siglo XXI –y con más fuerza en el último lustro– la globalización se relaciona con la inseguridad por el desempleo, la desindustrialización y la fragmentación. En el corazón de ese descontento está el auge de la desigualdad confirmada por numerosos informes y estudios. No debe sorprender entonces el incremento de las protestas sociales urbi et orbi, así como el aumento de la polarización interna en países del centro y de la periferia. No se trata de un malestar subjetivo, sino que hay razones objetivas para la crispación y el antagonismo. La Gran Recesión iniciada en 2008 ha dejado secuelas evidentes y las pugnas comerciales y tecnológicas se agudizan mucho más desde el inicio del gobierno de Trump. En el plano regional hay diversos fenómenos, algunos estructurales y otros coyunturales, que alimentan la inestabilidad y la conflictividad. América Latina ha perdido gravitación en el mundo y parece hoy abocada a divergir cada vez más. Lo primero conduce a la debilidad y lo segundo a la desintegración: ambas tendencias combinadas agudizan la dependencia. Varios indicadores económicos, sociales, militares, diplomáticos y científicos dan cuenta de esa caída. Por ejemplo, cuando en 1945 se creó la Organización de Naciones Unidas, el peso del voto regional era significativo: de los 51 miembros iniciales 20 eran de América Latina; en la actualidad hay 193 países en la ONU y la dispersión del voto de la región le resta aún más influencia a Latinoamérica como bloque. Datos de la CEPAL revelan que la participación latinoamericana en el total de exportaciones mundiales fue del 12% en 1955 mientras en 2016 cayó al 6%. De acuerdo con la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, en 2006 la solicitud de nuevas patentes proveniente de América Latina era del 3% (las de Asia eran el 49,7%), pero en 2016 bajamos a 2% (al tiempo que Asia aumentó a 64.6%). Global Firepower ha confeccionado un índice de poder militar: en 2006 Brasil, México y Argentina ocupaban, respectivamente, las posiciones 8, 19 y 33; en 2018 Brasil está en el puesto 14, México en el 32 y Argentina en el 37. En el ranking sobre “poder blando” elaborado entre la University of Southern California y la consultora Portland, Brasil se ubicó en el lugar 23 en 2015, en el 24 en 2016 y en

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Quién es Pettigiani, el fiscal facho que quiere salvar a Stornelli

Fuente: Juan Alonso | Nuestras Voces Fecha: 29 de ABR 2019 El fiscal de Cámara de Mar del Plata, Juan Manuel Pettigiani, realizó un dictamen que busca apartar al juez Alejo Ramos Padilla de la investigación de la causa que involucra al presunto agente de la DEA Marcelo D’Alessio y al fiscal Carlos Stornelli. Sus antecedentes: favorecer a neonazis, a acusados de trata y de delitos de lesa humanidad. El vínculo de Pettigiani con el nefasto fiscal general Fabián Fernández Garello, sospechado de participar de operativos ilegales en la dictadura. Detalles de los vínculos oscuros de D’Alessio en el Conurbano y sus operaciones. Son días de inquietud en los despachos de la Casa de Gobierno, los tribunales federales de Comodoro Py, y el piso 5 de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). El trastocado silencio aparente de “La Casa” de los espías y del Ministerio de Seguridad, se manifiesta a través de sus comunicadores oficiosos, agitados por el latido de las encuestas, que dan a la senadora Cristina Fernández de Kirchner como primera en intención de votos, pese a la insistente ponzoña mediática y judicial de los pregoneros del odio. Y es llamativo que la actriz Mirtha Legrand, quien ameniza almuerzos televisados hace 51 años en un país donde el 35,8% de sus habitantes es pobre por culpa de su Gobierno, hable justo ahora de “venganza”. ¿Será la humedad del otoño? El pasado vuelve por la serpentina del viento que posa las hojas amarillas en el refugio de la memoria para dolor del olvido. Dictamen El fiscal de Cámara de Mar del Plata, Juan Manuel Pettigiani realizó un dictamen que busca apartar al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, de la investigación de la causa por el escándalo institucional de las andanzas delictivas del presunto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio y sus amigos fiscales Carlos Stornelli, Juan Ignacio Bidone, los comisarios bonaerenses, Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk, y el agente de la AFI, Hugo Rolando “Rolo” Barreiro. Además, de los vínculos inasibles con los periodistas Daniel Santoro, Eduardo Feinmann y Rodrigo Alegre del Grupo Clarín y el canal América donde en estas horas se agitan las banderas del desamparo y el aire eléctrico presagia fuertes tormentas. En esta nota que publiqué el 27 de abril en Nuestras Voces realicé un resumen del informe de 122 páginas de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) donde quedó muy expuesto el vínculo de la banda de espionaje ilegal y extorsiones de D’Alessio con el Ministerio de Seguridad, Patricia Bullrich y la AFI. Aquí está publicado también la resolución del fiscal Juan Manuel Pettigiani que quiere enviar la causa D’Alessio a un Juzgado de Comodoro Py, cuando los delitos de espionaje ilegal, extorsión, y lavado de dinero se desarrollaron en Pinamar, Corrientes, Rosario, CABA, Neuquén, Mercedes, Quequén, Uruguay, Brasil, Paraguay, Venezuela, África, India, México, Filipinas, China, Hong Kong, Alemania, Inglaterra, Turquía, Canadá, Estados Unidos y Liechstenstein. ¿Cuál sería el Juzgado de los 12 que existentes en Comodoro Py que tendría jurisdicción en todos estos países y ciudades de la Argentina a la vez? A no ser que el magistrado Claudio Bonadío y su fiscal en rebeldía, Stornelli, fuesen alquimistas avezados, la situación es surrealista. Los procesistas   El fiscal Pettigiani llegó al Poder Judicial de la mano de su padre, el actual magistrado de la Suprema Corte de Justicia provincial, Eduardo Julio Pettigiani. En 2006 el fiscal Pettigiani fue repudiado luego de sentenciar que los crímenes de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), no serían delitos de lesa humanidad y los señaló prescriptos. Como era obvio, los organismos de Derechos Humanos lo recusaron y su dictamen resultó anulado. ¿Conclusión? Siete de los nueve integrantes de la  CNU fueron condenados. Según el portal de noticias judiciales Perycia de La Plata, “en las causas de trata de personas suele pedir juicio abreviado”. Por ese motivo, en marzo de 2017, el Movimiento de Mujeres y la Diversidad Mar del Plata pidió su destitución. Los empleados y el dueño del prostíbulo “La Posada” fueron absueltos. Porque el fiscal Pettigiani se ocupó –tal como hizo su colega Germán Moldes en el reino de Py con la causa Papel Prensa-, de retirar la acusación-: evaluó que cinco imputados serían “personas vulnerables”. La postura del fiscal fue tan lejos, que en el caso de Aníbal Soria, presunto financista del prostíbulo, Pettigiani pidió su absolución. Pasó un año y la Cámara Federal de Casación Penal anuló la absolución y ordenó un nuevo juicio oral. Pero el colmo de Pettigiani (hijo) sucedió en junio de 2017, cuando avaló un juicio abreviado con una banda de neonazis, que produjo ataques brutales a jóvenes homosexuales en las calles de Mar del Plata. Por presión de las víctimas, el juicio se desarrolló y Pettigiani pidió las penas más bajas con el argumento de no se habría probado la existencia de una “organización criminal”. ¿Se dan cuenta? La causa de espionaje paraestatal, extorsiones, seguimientos, coacciones, y amenazas, que instruye el juez Ramos Padilla está repleta de pruebas contundentes con más de 1500 fojas de documentación sensible acumulada en las primeras semanas, con el juez como el garante de la cesación de los delitos. A pesar de ello, Pettigiani reclamó que le arrebaten la causa a Ramos Padilla para que sea trasladada a los dominios de Bonadío. Parecería que el fiscal Pettigiani tendría una debilidad con los espías,  torturadores del Ejército de la dictadura, proxenetas, y militantes nazis y fascistas. Finamente, un tribunal oral condenó a los neonazis a 15 años de cárcel. Esa presunta fascinación por la extrema derecha la heredó de su padre, el juez de la Corte provincial, Eduardo Julio Pettigiani, quien se caracterizó por negar los habeas corpus a las víctimas de la represión ilegal de la dictadura cívico-militar y hasta excarceló a un amigo del represor y agente de la SIDE, Raúl Guglielminetti en 1984. En una nota de archivo del periodista Horacio Verbitsky, que fue publicada en el semanario El Periodista de Buenos Aires, en enero de 1986, recordó el accionar público del papá del fiscal que

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Lanzan una contraofensiva para vincular a D’Alessio con el kirchnerismo

Fuente: Néstor Espósito | TiempoAr Fecha: 21 de ABR 2019 Una confusa situación en el Hospital Penitenciario de la cárcel de Ezeiza encendió las alarmas en torno a la situación del falso abogado Marcelo D’Alessio. Fuentes del Servicio Penitenciario describieron que durante una requisa a la habitación en la que está alojado fue encontrada una soga de yute. D’Alessio está solo y virtualmente aislado, prácticamente sin contacto con otros presos y profundamente deprimido. Un psicólogo y un psiquiatra lo asisten para evitar que se vuelva loco. Los días son cada vez más largos y su abogado, Claudio Fogar, evalúa la posibilidad de presentar un hábeas corpus por el agravamiento de las condiciones de detención. Fogar presentó el 28 de febrero el levantamiento del «resguardo», un paso indispensable para que D’Alessio pueda ser trasladado a otro pabellón donde compartir el encierro con otros presos. En sus actuales condiciones, eso es lo mejor que podría pasarle. Pero no pasa. El cordón de yute presuntamente hallado en su celda parece una advertencia: el falso abogado todavía no contó nada de lo mucho que sabe al juez Alejo Ramos Padilla. Y su silencio eterno podría ser más que oportuno para varios de los investigados en el juzgado federal de Dolores. Ramos Padilla avanza con sus tiempos y sus métodos en un terreno cenagoso, plagado de trampas y pistas falsas, en el que los servicios de inteligencia (formales e informales) están operando 24 horas al día. Tanto es así que en el off del expediente circula con insistencia la diagramación de una operación de contrainteligencia denominada «la contraofensiva», que consiste básicamente en vincular a D’Alessio con el kirchnerismo. Pese a que D’Alessio conspiró para perseguir y encarcelar a exfuncionarios kirchneristas, un sector de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) comenzó a mover las piezas para que aparezca como un doble agente que, en realidad, hace todo esto (incluso llevar más de dos meses preso) para perjudicar al gobierno de Mauricio Macri. En ese esquema, ciertamente curioso, intervienen abogados complotados con espías que cruzaron de vereda: «Hace tres años la querían a Cristina presa, hoy la quieren presidenta». D’Alessio sería, en esa contraofensiva, un agente de La Cámpora, hipótesis que quedaría probada a través de algunas declaraciones de exagentes de inteligencia que ya desfilaron o lo harán en los próximos días por Comodoro Py 2002. Esa operación cuenta con un aliado estratégico: un expediente judicial en manos del juez federal Claudio Bonadio. Se trata de la causa impulsada por la diputada oficialista Elisa Carrió, quien apenas estalló el escándalo D’Alessio corrió a meter una denuncia sobre un presunto «armado», aportando como prueba conversaciones privadas entre los detenidos Roberto Baratta y Juan Pablo Schiavi con el exembajador argentino ante el Vaticano Eduardo Valdés. Cuando D’Alessio todavía era un «experto en narcotráfico» que visitaba programas de televisión y escribía columnas para el diario Clarín, ellos sabían que el empresario agropecuario Pedro Etchebest lo había denunciado en Dolores. Saber que existe una denuncia no es un delito, pero en manos de Bonadio… La «contraofensiva» tiene varios objetivos: tronchar la investigación que lleva Ramos Padilla, instalar la idea de una jugada sucia del kirchnerismo en tiempos electorales y, por sobre todas las cosas, blindar a Comodoro Py. Los sempiternos nombres de agentes de inteligencia que desde siempre sobrevolaron los tribunales de Retiro vuelven a irrumpir en el firmamento judicial. Pistas resbaladizas Entretanto, Ramos Padilla camina sobre una calzada jabonosa. Antes de Semana Santa dictó «falta de mérito» y liberó al prefecto Marcos Antonio Luffi, a quien había detenido por presuntamente proporcionarle información a D’Alessio para que este extorsionara al aduanero Gabriel Traficante, en la causa denominada «La Mafia de los Contenedores». El juez llegó hasta Luffi con un curioso método de investigación: tenía archivos informáticos creados por un usuario «Luffi», de Prefectura. Entonces buscó en el Boletín Oficial a un Luffi y encontró a este. Lo allanó y lo detuvo, pero cuando revisó sus computadoras no encontró nada. Y lo tuvo que soltar. Fue la primera patinada severa que atravesó desde que se inició la causa. También tropezó con otros caminos que conducen a ninguna parte. Por ejemplo, las supuestas tareas de «inteligencia» que –con la intervención involuntaria o no del fiscal de Mercedes Juan Ignacio Bidone– realizó D’Alessio sobre Giselle Robles, la exabogada del financista arrepentido Leonardo Fariña. Robles se comunicó en una oportunidad con el teléfono 011 4959 0550, al que también llamó ocho veces Julio César Posse, un espía que fue testigo en el juicio por el triple crimen de General Rodríguez. El teléfono corresponde a la central de turnos del Hospital Italiano. También investigaron otro teléfono, el 11 4122 1400, al que se comunicaron Robles y una empresa, Lode Integral Services SRL, supuestamente relacionada con Traficante. Se trata del teléfono de delivery de la cadena de pizzerías La Continental. Robles denunció que su excliente Fariña recibió un guión para arrepentirse, involucrar a Lázaro Báez y por carambola, a Cristina Fernández de Kirchner, en hechos de corrupción. A cambio, la libertad tras casi dos años de prisión. Fariña irá al contragolpe y en la semana planea presentarse junto con su abogado en esta causa, Diego Hernán Bandin, para refutar a su exdefensora y pedir, si es necesario, un careo con ella. Más grave es el espionaje en Corrientes. Ramos Padilla recibió un informe que muestra que D’Alessio espió a Ricardo Colombi, gobernador provincial por la Unión Cívica Radical; a Carlos Mauricio Espínola, senador y candidato a gobernador por el PJ; a Sergio Flinta, senador por la UCR; a Eduardo Tassano, diputado provincial por la UCR y candidato a intendente de la ciudad de Corrientes y a Eduardo Alejandro Vischi, también diputado provincial por la UCR. D’Alessio aspiraba a ingresar formalmente a la política y se hacía ilusiones con que, gracias a sus «servicios», conseguiría un lugar en el Gabinete de un eventual gobierno correntino de Espínola. 

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Plan elecciones

Fuente: Carlos Heller | TiempoAr Fecha: 21 de ABR 2019 Al ser consultado por los errores en las proyecciones de la inflación, durante la conferencia de prensa del miércoles, el ministro Nicolás Dujovne contestó: «nosotros no hemos hecho pronósticos sobre la inflación para este año, sabíamos que la inflación para el primer cuatrimestre iba a ser más alta que en el resto del año». Una observación cuestionable, pues aún resuenan los ecos de los anuncios del ministro Dujovne en diciembre de 2017, cuando sostuvo: «las metas de inflación no se van a cambiar: ratificamos las metas del 15% para este año (2018), 10% para 2019 y 5% para 2020». También cabe citar al presidente Mauricio Macri, quien en febrero de este año sostuvo: «está empezando a bajar la inflación», justo un día antes de conocerse el fuerte incremento inflacionario de enero (2,9 por ciento). Una colección de posverdades. Macri sigue sosteniendo que es necesario «bajar más rápido el déficit» para lograr bajar la inflación. Una solución que no encuentra sustento en la realidad. Por ejemplo, el tratado de Maastricht, constitutivo de la Unión Europea, contempla un margen de déficit fiscal del 3% del PBI como parte del conjunto de herramientas de políticas públicas que los estados tienen para impulsar la actividad económica. El Estado tiene una función social que amerita la utilización de políticas fiscales expansivas para garantizar el bienestar de la sociedad. En nuestro país, la inflación sigue en niveles inaceptables, luego de haberse aplicado una receta con una fuerte dosis recesiva de políticas ortodoxas con tasas de interés récord, congelando la emisión de dinero y persiguiendo la meta de déficit fiscal primario cero. La última imagen registrada de lo que se dio en llamar «inflación Congreso» es ejemplificadora. Varios legisladores en aquel entonces opositores, algunos de los cuales ocuparon y ocupan importantes cargos en la actual administración, mostraban con dedo acusador un cartel con la variación mensual de precios del 1,52% para octubre de 2015 y del 25% interanual. Un nivel a todas luces inferior al 4,7% de marzo de 2019 y del 54,7% interanual. Más aún, al interior de este último índice se observa que los alimentos fueron los que mayor incremento registraron: 6 por ciento. Una situación que viene ocurriendo hace varios meses y es por eso que el valor de la Canasta Alimentaria, utilizada para determinar los niveles de indigencia y pobreza, viene aumentando a un ritmo aún mayor al del índice general de precios. Las medidas anunciadas por algunos ministros el pasado miércoles no son más que un paliativo insuficiente y temporario para intentar disimular las inevitables consecuencias negativas del actual modelo económico. La denominación de «Plan Elecciones» se me ocurre una de las más adecuadas, ya que es bochornoso que se diga que los acuerdos de precios son hasta octubre, o el «congelamiento de tarifas» hasta fin de año, es decir, para pasar las elecciones. Otro enfoque desde la cuestión monetaria también indica similar intención: los U$S 60 millones que el Tesoro puede subastar diariamente para contener el dólar alcanzan hasta fines de noviembre, luego de finalizada una eventual segunda vuelta, medida complementada con el congelamiento de las bandas del dólar en los valores actuales, también hasta fin de año. Varios analistas dejaron en claro que este es sólo un intervalo para, si Macri logra ser reelecto, aplicar luego un nuevo torniquete recesivo sin contemplación alguna. El acuerdo con 16 empresas para mantener los precios por seis meses de 60 productos esenciales de la canasta básica fue definido por Dujovne como «un acuerdo de caballeros». Trae a la memoria el acuerdo para no reducir empleos que firmó Macri con empresarios en mayo de 2016 y que finalmente no se cumplió. Una actitud que apela a la «buena voluntad» de los grandes conglomerados económicos del sector, sustentada en la idea de resignar algo de rentabilidad por unos meses para intentar crear la expectativa de que algo está mejorando en vísperas de las elecciones. En los 60 productos seleccionados no hay verduras, frutas, ni carnes, pero sí muchas harinas. Las únicas proteínas pasan por los lácteos y, casualmente, la leche más barata aumenta un 40% debido a un oportuno cambio de marca por parte de la empresa proveedora, a $35,80, muy cerca del precio promedio de varias marcas que tomó el Indec para la elaboración del IPC de marzo para GBA: $39,65. En el caso del kilo de azúcar, en Precios Cuidados se encuentra a $ 34,25, cuando el Indec la relevó a $ 31,63 en marzo último. La decisión de «suavizar» en el tiempo los aumentos de las tarifas de servicios públicos implicaría un incremento aún mayor al ya registrado (152% interanual) de los subsidios en el gasto público. Según señala el comunicado oficial, los incrementos serán absorbidos por el gobierno nacional, por un valor de $ 9000 millones según estimó Dujovne. Dado que se mantiene el objetivo de déficit fiscal primario cero, y se prevé menor recaudación por la caída de la actividad económica, entonces, o se recorta similar volumen de otros gastos, o se incrementan los impuestos, o ambos a la vez. De allí que lo terminamos pagando todos (menos las empresas prestadoras de servicios públicos), más aún cuando los beneficios están centrados en el AMBA y La Plata. ¿Será una respuesta a las exigencias de los candidatos del PRO en ese área? Otro tema preocupante es que el comunicado oficial se refiere a estas medidas como dirigidas «a las familias». Una gran duda: ¿Acaso las pymes seguirán soportando los aumentos tarifarios? Habrá que esperar la letra chica de las medidas para este grupo, y analizar cómo impactará en las empresas, aunque el principal problema que enfrentan es la baja de la demanda en el mercado interno, la suba de costos y la competencia de los importados. En el caso de los préstamos a jubilados, se pueden utilizar para refinanciar los viejos créditos o para otros destinos como pagar servicios públicos o remedios. Son a «tasas bajas de mercado» entre el

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Delitos, sistemas e instituciones

Fuente: Edgardo Mocca | Página 12 Fecha: 21 de ABR 2019 “Está claro que es un reduccionismo sostener que esta investigación se circunscribe a lo actuado por un determinado fiscal o a lo ocurrido en un expediente puntual. Entender el objeto de la pesquisa de ese modo impide comprender la real y profunda dimensión que tienen este tipo de actividades paraestatales y la forma en que éstas afectan el normal funcionamiento de las instituciones”. La frase pertenece al juez Ramos Padilla en su resolución del día 12 de abril último, a propósito de la investigación que nació al impulso de la denuncia del empresario Etchebest. La organización investigada involucraría a personas del aparato estatal de inteligencia, legisladores, periodistas y operadores judiciales. No sería una exageración la hipótesis de que en ella intervienen agencias dependientes del gobierno de Estados Unidos y que algunas de las prácticas que estamos viendo formen parte del repertorio con el que su actual embajador pretende ayudarnos a mejorar el servicio de justicia. Cualquiera que hubiera sugerido hace un tiempo la existencia de esta multisectorial de la extorsión de estas características habría sido descalificado como alucinador de conspiraciones. Pero las pruebas lucen bastante sólidas. La elusión de las citaciones judiciales por parte del fiscal Stornelli constituye un gravísimo caso: el sentido de impunidad alterado produce que un fiscal desoiga la citación de un juez. Es interesante pensar esta experiencia en términos de nuestra democracia y de nuestras instituciones. ¿Cuánto del sentido común de nuestra sociedad ha sido impactado por los sucesos que ahora se investigan y por muchísimos otros de análogas características? ¿Cuántas conductas políticas se explican por “carpetazos”? ¿En qué medida el odio que circula en nuestra sociedad contra una determinada colectividad política tiene que ver con la creación de escenas por parte de operadores más o menos parecidos a los que hoy son investigados? ¿Cuántas personas están presas por el “éxito” de alguna de estas operaciones? La máquina extorsiva arranca de su segmento de “inteligencia”; allí se abren “investigaciones” que consisten –en la práctica– en operaciones ilegales de los servicios en busca de abrirle una “carpeta” al enemigo contra quien se apunta. El “blanqueo” de la operación consiste en el pasaje de la cuestión a los medios de comunicación y, más o menos paralelamente, a la apertura de una causa judicial. Con la intervención del sector político “usuario” de esos servicios se completa el cuadro de la construcción de un caso disponible para atacar al enemigo con una extraordinaria eficacia. No hay dudas de que las declaraciones de Fariñas contra Cristina Kirchner fueron elaboradas en el interior de esta maquinaria, ¿será un caso excepcional? Salen a relucir en ese caso reuniones compartidas por altos funcionarios públicos, con algún “periodista”, en las que son elaborados los “acuerdos” necesarios para construir una determinada escena mediática. Como plantea el juez, hay que eludir el reduccionismo para pensar el episodio en todas sus implicancias. Si se lo piensa como aislado y protagonizado por determinadas personas, puede surgir –y es justo que surja– una indignación dirigida a los protagonistas del caso, pero la gravedad política queda oculta. Lo que estamos viendo es un modus operandi político cuya ilegalidad es muy evidente, pero lo  es también su carácter de recurso sistemático. Es un sistema de acción política. Está gobernado por una estrategia y una táctica, acumula información sobre las personas que se usarán cuando sea oportuno, puede destruir al adversario sobre la base de dañar su reputación, de aislarlo y convertirlo en el mal absoluto. Si la maquinaria no se desarma, el estado de derecho desaparece porque los poderes de la democracia son usados contra la democracia. Ahora bien, desarticular este sistema no puede ser tarea de un juez. Pensar eso sería, una vez más, reducir la cuestión a la investigación, el juicio y el eventual castigo de las personas involucradas. Es posible que la sanción puntual tenga cierto efecto disciplinador, de reducción de daños. Pero este sistema nació en el interior del otro sistema. Y no nació como mero impulso delictivo. Nació para ejercer el poder. Para eso se articulan espías, periodistas, políticos y agentes judiciales. De manera que para destruir esta estructura para-institucional, es necesaria una operación de reconstrucción institucional. Hace falta una profunda depuración del servicio de inteligencia estatal, restituyéndolo en su función constitucional y legal que es la reunión de información para prevenir cualquier acción ofensiva por parte de potencias extranjeras y no la de espiar a ciudadanos y ciudadanas políticamente “disidentes”. Hace falta también una reestructuración del poder judicial para que deje de funcionar como una corporación privilegiada, usuaria de un lenguaje inaccesible, y rodeada de un aire oligárquico poco propicio a la función de impartir justicia. Por supuesto que reaparece la cuestión de los medios de comunicación como actor político real, capaz de producir acontecimientos en esa esfera sin la necesidad de participar en elección alguna; capaces, además de construir carreras políticas importantes, sobre la base de una estrategia compartida.  Para que tengamos partidos políticos capaces de discutir y decidir los rumbos del país, hay que independizarlos de los poderes fácticos, hay que desconectarlos de los sistemas oscuros como el que está ahora a la vista de todos. Detrás de los protagonistas circunstanciales de este chiquero hay una debilidad profunda de nuestra democracia, un tejido institucional muy penetrado por prácticas oligárquicas. Está también el eco lejano de prácticas de las dictaduras, hoy actualizadas con nuevos instrumentos. Lo que está en juego es el poder. Pero no como objeto de competencia entre partidos diferentes  sino el poder como poder del pueblo, que eso finalmente es lo que significa democracia.  Por eso en la agenda del futuro próximo debería estar la apertura de un amplio e intenso debate constitucional en la Argentina, para reconstruir la organización del poder de modo de avanzar hacia una democracia sin agujeros negros como los que acaban de revelarse. No es oportuno renegar de ese debate necesario, apelando a la gravedad de la crisis económica y a la enorme dificultad que

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Lo peor

Fuente: Luis Bruschtein | Página 12 Fecha: 20 de ABR 2019 Aunque todas las encuestas muestran a Cristina Kirchner ganadora de la primera vuelta y luego en la segunda con más de cinco puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, el verdadero problema está en los más de 25 por ciento de indecisos, la mayoría de ellos, ex votantes del macrismo y con marcada inclinación por ideas conservadoras. No es momento de festejo para nadie. Para el macrismo, porque le será muy difícil remontar la cuesta. Tampoco para la tercera vía, porque no mueve el amperímetro. Pero el kirchnerismo tampoco puede estar de fiesta porque le falta disputar una franja del electorado que le ha sido reacia y que, si se vuelca en masa a último momento, puede cambiar cualquier resultado. En ese 25-30 por ciento está el corazón de la batalla. Una minoría recalcitrante que exige mano dura y no simpatiza con la AUH se convierte así en el gran elector. Está fundida, destrozada, por la política económica de Mauricio Macri, pero al mismo tiempo reniega de las políticas distributivas y de ampliación de derechos del peronismo-kirchnerismo. Constituye el emergente del proceso de derechización que se está produciendo en todo el mundo. Hay un video dando vueltas en las redes donde Noam Chomsky dice que esta fotografía del planeta le recuerda el final de la década del ‘30 con la propagación del nazismo, que parecía indestructible. El desafío para las fuerzas populares y de izquierda es doble porque sin perder su identidad deben disputar con la derecha un electorado que se ha derechizado. Los defensores de la “amplia avenida” del medio, que a esta altura tendría varios representantes, en Sergio Massa, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, presentan una salida con personalidad socialdemócrata. Paradójicamente, los tres en algún momento fueron parte del esquema de alianzas del peronismo-kirchnerismo, pero ahora van acompañados por socialistas santafesinos y algunos radicales espantados por el desastre que provocaron con Macri. No aceptan la polarización que revelan las encuestas y se ilusionan con superar a Macri en la primera vuelta para disputar el ballottage con el respaldo de los votos macristas residuales ante Cristina Kirchner. La experiencia europea y norteamericana y aquí en Argentina con la Alianza demostró que esta corriente tuvo su oportunidad y fracasó en ese doble desafío, porque perdió identidad al ser cooptada por las políticas neoliberales. Y porque no supo contener los reclamos populares que provocan esas políticas. Terminaron por convertirse en lo que supuestamente debían confrontar. Las encuestas confirman esa polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner que cualquier ciudadano puede constatar en su trabajo o cuando va al mercado. Este fenómeno de polarización se podrá explicar de mil maneras, pero es indudable que, en este momento, el factor principal es el rotundo rechazo a la política económica de Cambiemos. Incluso los desilusionados, los que apoyaron y los que odian al peronismo-kirchnerismo están furiosos contra estas políticas. Los tres candidatos de la ancha avenida del medio no son visualizados como opositores. Sus actuaciones de respaldo al oficialismo para “no entorpecer la gobernabilidad” los presentan ahora como fuerzas o dirigentes que no se opusieron. Más de un macrista desilusionado se ufanó no hace tanto de la forma en que habían cooptado a esos dirigentes. Básico: la supuesta “moderación” es vista por las víctimas de esta economía como debilidad para oponerse, frenarlas o para ser cooptados. Por eso no mueven el amperímetro, les faltó kilometraje opositor, no generan confianza para frenar la avalancha y salir del desastre. Si crecieran más de lo que muestran los datos y si Macri cayera más de lo que se prevé, sumados los votos de los tres, tendrían una mínima posibilidad de superar al Presidente y pasar a segunda vuelta con la expectativa de derrotar a Cristina Kirchner con el respaldo de los votos macristas reincidentes. Pero Lavagna rechazó hacer una interna con el massismo y, hasta ahora, ese voto va dividido. Lavagna surgió con el respaldo de la corporación mediática, pero apenas pasó los diez puntos, entró en una meseta. Massa perdió algunos puntos frente a Lavagna y Urtubey apenas mide. Macri viene cayendo en picada. Es el movimiento más rápido del cuadro de posiciones. Cristina Kirchner va oradando lentamente, pero en forma sostenida, su techo de imagen negativa. En esa contradanza de candidaturas, el problema para todos es disputar la zona más gruesa de los indecisos, que sigue siendo alta y bastante incierta. Puede esconder un voto vergonzante a Cristina Kirchner o uno antikirchnerista a favor de Macri, aunque cargado de bronca por la economía. Ahora le tocó a Macri remar en dulce de leche. Cuando estaba en ganador, todo lo que dijera, hasta las burradas, sumaban. Pero cuando se está en caída libre empujado por una crisis que no puede controlar, el fenómeno es al revés. No hay forma de revertirlo. Presionado por la crisis, Macri salió a fidelizar su voto y a pasar la red entre esa masa prófuga de indecisos, afectada por la economía. Trató de hacerlo con un video triste, muy bien descripto en este diario por el sociólogo Luis Quevedo. Un video armado para dar la idea de solidario, casero, coloquial, rutinario. Las personas que tienen en la cabeza los precios del súper, de la farmacia y de los servicios, lo vieron como un video triste, intrascendente, que no les hablaba de la verdadera dimensión de sus tragedias personales. Hace dos años, este mismo mensaje tan artificioso hubiera tenido un impacto positivo. Pero la inflación destruyó la credibilidad de Macri. Es un dirigente que ya no genera expectativa y por lo tanto no es creíble. Todas las encuestas señalan que el 70 por ciento de los encuestados piensan que el año próximo será igual o peor. No hay video para contrarrestar esta sensación. En la cena del Cippec, Macri se vanaglorió de “que por primera vez en la historia, Argentina estaba saliendo de una crisis de la economía, sin cambiar las reglas de juego”. Diez días después anuncia un paquete

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Fulvio Pompeo, el monje negro de la política macrista

Fuente: Paula Giménez y Matías Caciabue* | CLAE Fecha: 18 de ABR 2019 14 de octubre de 2015. Joaquín Morales Solá, editorialista del diario conservador La Nación, realizó una entrevista a Fulvio Pompeo, principal asesor en política internacional de Mauricio Macri. Allí, antes del triunfo electoral y la llegada de la Alianza Cambiemos al gobierno argentino, hablando sobre el Mercosur, Pompeo afirmó: “Más allá de los problemas económicos –y las trabas que nos ponemos permanentemente-, también tenemos un problema político con la Venezuela actual, donde nosotros consideramos que hay que poner en discusión la cláusula democrática porque no sabemos si exactamente eso es una democracia” [1]. ¿Quién es este enigmático personaje que tenía la capacidad de anunciar la predisposición militante del macrismocontra del Pueblo venezolano? ¿Quién es este hoy funcionario argentino que pudo enunciar los planes de Mauricio Macri para Venezuela hace casi cuatro años atrás? Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano –una institución privada que supo integrar la nómina de socios de la Cámara de Comercio Argentino Británica [2]-, Fulvio Pompeo luego realizó un posgrado en la Universidad inglesa de Westminster. Desde hace algunos años integra el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales, CARI, uno de los thinktank mejor ponderados del América Latina y que, históricamente, bajo el pretexto de afirmarse como la oficialidad de la política exterior de nuestro país, ha tenido una indudable vocación de alineamiento irrestricto con los intereses neoconservadores del núcleo de poder angloamericano. Fulvio Pompeo viene silenciosa y laboriosamente ganando posiciones dentro de la estructura política macrista, donde integra los “equipos profesionales” del Parido Pro [3]. El actual secretario de asuntos estratégicos de la Jefatura de Gabinete de Argentina viene, además, acompañando a Mauricio Macri desde el año 2007, cuando fungió por ocho años como responsable de Relaciones Internacionales de la Ciudad de Buenos Aires [4]. Pero, sin dudas, su ascenso político ocurrió tras un importante hecho extraterritorial: la derrota de Hillary Clinton en las elecciones norteamericanas y la llegada de Donald Trumpa la Casa Blanca de los Estados Unidos. Tras la apuesta pública del gobierno argentino por la candidata demócrata (y globalista), pronto se sospechó que los días de la por entonces Canciller Susana Malcorra estaban contados. Llegado el momento del cambio de figuras, fue Pompeo quién sugirió el nombramiento como ministro de relaciones exteriores de Jorge Furié, un diplomático de carrera vinculado a Carlos Ruckauf, el último vicepresidente de Carlos Menem. Quizás en el marco de la crisis económica galopante, del achicamiento ministerial de septiembre de 2018, y del control económico y político del FMI en Argentina, Pompeo movió las piezas que faltaban para coronarse como el hombre fuerte la geopolítica del proyecto neoliberal que gobierna nuestro país. Propio del diseño organizativo “líquido” de la transnacionalización financiera y la globalización política, Fulvio Pompeo desde un cargo “menor” ejerce desde el año pasadoun control y una articulación estratégica entre la Cancillería y los ministerios de Seguridad y Defensa. El Estado Nación desaparece, el Estado Policíaco Global se instala.Desde su secretaría de asuntos estratégicos, Pompeo funciona “como una especie de asesor nacional de Seguridad. Las suyas serán funciones parecidas, aunque en versión argentina, a las de la figura del National Security Advisor que existe en los Estados Unidos” [5], hoy en manos de John Bolton, el promotor de la invasión a Irak durante el gobierno de George W. Bush. Desde el decreto 174/2018, que ordenó una nueva directiva para la defensa, Fulvio, que supo bromear en una entrevista sobre un supuesto parentesco con Mike Pompeo (actual Secretario de Estado de Trump) [6], avanzó con la articulación de la estrategia internacional con la seguridad nacional al tiempo que administra la agenda argentina en el conflicto regional, donde ha ejecutado su particular obsesióncontra la Venezuela bolivariana, esa que aparece en la entrevista al diario La Nación que le realizaron antes de la llegada de Cambiemos al gobierno. El protagonismo de Pompeo vio acrecentarse hace poco más de un mes con el nombramiento de Paola Di Chiarocomo viceministra de defensa argentina, que “generará una situación incómoda para el ministro de Defensa Oscar Aguad por un simple motivo: aterriza a metros de su despacho una funcionaria de extrema confianza del jefe de gabinete y de Fulvio Pompeo, el secretario de Asuntos Estratégicos” [7]. Di Chiaro tendrá el objetivo de desarrollar en el ministerio de defensa la agenda que el macrismo estableció para el Atlántico Sur, la Frontera Norte y la Ciberdefensa. Todo hace presumir que el alineamiento con la agenda neoconservadora se verá fortalecido: “El gobierno está convencido de que la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo [¡?] se debe coordinar con países como Estado Unidos, Israel o Brasil. La importancia de este aporte internacional en lugares muy calientes de la frontera norte como es la Triple Frontera resultan cruciales en estra estrategia de persecución a los narcos y a grupos extremistas como Hezbollah” [7]. Todo dicho en un párrafo de una nota tan auspiciosa que levanta sospechas de ser escrita por agentes del mismo gobierno: El triángulo de países capitaneados por Trump, Netanyahu y Bolsonaro; la “Triple frontera”, una idea fortalecida ahora desde una película en Netflix; “Hezbollah”, un supuesto grupo terrorista del que nadie dice que resulta ser hoy un partido legalmente constituido que integra el gobierno de coalición de su país, el Líbano. La agenda continental no escapa de las manos de titiritero del Pompeo argentino. Este oculto personaje ya ha sido protagonista de la articulación del gobierno argentino con la débil y entreguista oposición boliviana de cara a las elecciones presidenciales que el Estado Plurinacional llevará adelante en octubre. A través del CARI y los medios oficiales coqueteó con Carlos Mesa [8] y, en persona, lo hizo con Óscar Ortiz [9], las dos figuras centrales de la oposición al proceso de cambio capitaneado por Evo Morales Ayma. Con Ortiz existe, además, un aceitado vinculo a partir de la Unión Internacional Demócrata, la liga de partidos vinculados a los republicanos norteamericanos, donde el Pro (el partido de Macri) y Demócratas

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