Internacionales

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Caniches de la autocracia

Fuente:  Editorial de Haaretz Fecha: 6 de septiembre de 2019 En los últimos días, se han expuesto las intenciones y el modus operandi del primer ministro Benjamin Netanyahu. Una vez más, resulta que busca deshacerse de todos los controles y equilibrios que él ve como impedimentos para la continuidad de su gobierno, y también anexar los asentamientos a Israel, incluidos los más aislados y extremos, bajo un nuevo sistema de gobierno que él ha inventado: «soberanía judía». La conversación grabada transmitida por Channel 13 News esta semana, en la que Netanyahu exigió que el ex ministro de Comunicaciones, Ayoub Kara, disolviera o aboliera el Consejo de Radiodifusión por Cable y Satélite porque se negaba a operar en línea con la agenda de la Oficina del Primer Ministro, reflejó la familiaridad con un patrón de acción de Netanyahu: si la ley o sus guardianes se interponen en su camino, deberían irse al infierno o ser reemplazados por aduladores obedientes. Pero lo que falló con Kara tuvo éxito con el nuevo contralor estatal, Matanyahu Englman. Cuatro días después de reunirse con Netanyahu, Englman disolvió un comité especial de permisos del gobierno que había prohibido al primer ministro aceptar donaciones para su defensa legal. El miércoles, el contralor permitió a Netanyahu aceptar un préstamo «en términos de mercado» de su benefactor estadounidense, Spencer Partrich, para este mismo propósito. Además, Englman enterró el mordaz informe que su predecesor escribió sobre la intervención de Netanyahu en el mercado de los medios de comunicación, un informe que podría haber socavado profundamente en algún cajón la campaña electoral del partido Likud. Englman, como el Comisionado del Servicio Civil Daniel Herskowitz, representa el nuevo servicio civil que Netanyahu ha estado cultivando. En lugar de guardianes, son sirvientes cuyo trabajo es complacer a la corte real en Jerusalén y Cesarea. Su conducta presagia los futuros nombramientos del fiscal estatal y el fiscal general en caso de que Netanyahu sea reelegido; los convertiría de ejecutores de la ley en trapos de cocina. Y la reciente incitación de Netanyahu contra Channel 12 News, en respuesta a su informe sobre su conducta aparentemente criminal, muestra que quiere hacer que todos los medios de comunicación sean como su portavoz Israel Hayom y convertir la prensa de perros guardianes de la democracia en caniches de la autocracia. La elección del 17 de septiembre debería ser un referéndum sobre el camino que Netanyahu está allanando para Israel: gobernado por un hombre sin restricciones, uno que está trabajando para establecer un estado de apartheid descaradamente basado en la supremacía judía en Cisjordania y destruir el gobierno de la ley del Israel anterior a 1967. Poner fin a su reinado es vital para la continua existencia de la democracia israelí, y también dejará una apertura para un acuerdo con los palestinos. Traducción: Dardo Esterovich

America Latina, Portada

Colombia: tratado de paz versus intereses geopolíticos

Fuente: Gabriele Kuehnle | Estrategia.la Fecha: 5 de septiembre de 2019 El tratado de paz en Colombia no pudo asegurar la paz: Los intereses geopolíticos lo están liquidando. ¿Terminó la paz en Colombia? Varios líderes históricos de las FARC-EP declararon el 30 de agosto por medio de un video una nueva etapa de la lucha armada, aunque con una estrategia  defensiva. En reacción inmediata, el ejército colombiano mató poco después a nueve guerrilleros. Nunca fue tan contundente contra los paramilitares. Firmado en noviembre de 2016 con una gran puesta en escena y garantías de la ONU, de la Cruz Roja Internacional y de varios estados, el tratado de paz no logró cumplir con sus propósitos más importantes. Los opositores de la paz colombiana tienen planes completamente diferentes, que marcaron sin duda los sucesos en Colombia durante décadas de conflicto armado, hasta hoy. El tratado de Colombia con la OTAN (“socio global”) subraya el interés estratégico de EU en el dominio político-militar de América del Sur. En retrospectiva está claro que el gobierno de Juan Manuel Santos, ganador del Premio Nobel de la Paz, carecía de voluntad política para implementar el acuerdo. El hoy presidente, Iván Duque, declaró en su campaña electoral que quería anular dicho tratado de paz. Pero fue Santos quien marcó desde el principio el rumbo hacia el fracaso. Contrario a todas las anteriores evaluaciones ambiguas del proceso en Colombia, ésta es la conclusión de una serie de indicadores. Cerrar los ojos y seguir sin cambiar de rumbo va costar más y más vidas. El presidente Santos, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas fue directamente responsable de quebrar los acuerdos de paz en un área central. La inacción de su ejército, que no podía o no quería implementar un plan para el control estatal de las antiguas áreas desocupados por las FARC, permitió a las organizaciones paramilitares ocuparlas. Santos firmó el tratado de Paz creando falsas expectativas en el mundo entero. Porque no hay paz cuando sigue habiendo bajas de soldados desarmados y de la población civil. Santos no podía dar garantías mientras no asegurara el control estatal sobre las áreas de conflicto en Colombia. Santos también es personalmente responsable de la muerte de los caídos en tiempos de paz. La «comunidad» internacional nunca dudó en aplicar este veredicto contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, aunque las cifras de víctimas mortales en Colombia son diez veces más altas. El tratado de paz brindaba la excepcional oportunidad de una modernización social, económica y cultural del país. La primera obligación del presidente Santos hubiera sido propagar una nueva cultura de paz y de reconciliación. Especialmente debía introducirla en las instituciones estatales bajo su comando (policía y militar) como fundamento básico e indispensable para todas las demás etapas. El presidente Santos debía haber luchado con un discurso político para la transformación de la nación. Para eso había sido elegido. Pero no lo hizo. En cambio cedió muy pronto la hegemonía política a los opositores del proceso de paz. Lo admite en su autocrítica después de la derrota en el referéndum. Pero en este caso, nadie de la llamada “comunidad internacional” habló del «régimen colombiano», nadie ejecuta sanciones ni chantajea al gobierno. Nadie reclama la inmediata retirada de sus presidentes responsables por cientos, miles de muertos, nadie reclama elecciones adelantadas. Por el contrario, Alemania, algunos estados europeos y la Unión Europea siguen entregando millones de euros para la paz. Duque se quejaba que Santos dejó desfinanciado dicho presupuesto. Obviamente, los europeos no exigieron el cumplimiento con el más importante de todos los proyectos de paz: asegurar la supervivencia de los sobrevivientes. “¿De qué nos beneficiarán nuestros proyectos agrícolas si no sabemos si mañana estamos vivos? «, dijo una mujer de las FARC a los visitantes de la ONU a mediados de julio. Soberanía incompleta El requisito previo de una paz estable hubiera sido la soberanía del Estado sobre el conjunto de los territorios nacionales, sin permitir que las organizaciones paramilitares -junto con el crimen organizado- ocupasen ciertas regiones fronterizas y costeras del país, controlando así los corredores de exportación de la cocaína. Los problemas eran previsibles y estuvieron planteados en la mesa de negociación ya unos tres años antes de firmar la paz. Altos rangos militares participaron en el diálogo, pero la llamativa pasividad al inicio de la paz del ejército colombiano, uno de los más costosos y mejor equipados de Latinoamérica, creó las condiciones para las masacres posteriores. Más de 700 pacifistas, líderes comunitarios, ambientalistas, indígenas y campesinos perdieron la vida en una masacre silenciosa, desde la firma de la paz. Unos 140 excombatientes de las FARC desarmados y 45 de sus familiares cayeron asesinados. El discurso de odio de Iván Duque El sucesor de Santos, Iván Duque, va mucho más allá. La  Representante Especial de la ONU ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, Agnès Callamard, reclamó a Duque que se abstuviera de su discurso de odio contra el nuevo partido FARC (Poder Revolucionario Alternativo del Partido Popular). “Esto complica su participación (de las FARC) en la actividad parlamentaria, envenena el clima político y motiva la violencia política”, dijo Callamard. El discurso de Duque contra cualquier causa que considere  izquierdista, social, étnica o ambientalista es una herramienta perfectamente funcional para sus ataques. Dándole la vuelta al plato, su demagogia busca tachar la innegable responsabilidad del gobierno por el fracaso de la paz, y canalizar la decepción de la población hacia las viejas imágenes del “enemigo interno”. Además, el gobierno necesita la lealtad de la población en el caso de librar una guerra contra Venezuela. La receta fue, es y será el enemigo interno. Debe suponerse que ni Santos ni Duque actúan por cuenta propia. Indudablemente están sujetos a órdenes y presiones de niveles más altos, especialmente de Washington. La anterior ambivalencia y las contradicciones  en la implementación de la paz expresaron los diferentes intereses y tendencias dentro de los estados de la OTAN y los de América Latina, o reflejaron sus diferentes roles en el tablero de ajedrez

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Terrorismo ambiental y la reacción egoísta de los poderosos

Fuente: Stella Calloni | Tiempo Argentino Fecha: 25 de Agosto de 2019 El devastador incendio en la Amazonia es una acción depredatoria de alto nivel: los incendios siempre son producto de la acción del hombre ya sea accidental o premeditadamente. Nadie desconoce los ambiciosos planes para apoderarse de la Amazonia, que figuraban en libros de estudios de EE UU como territorios bajo su control. A partir de la detención en Chile en 2012 del soldado israelí Rotem Singer por el incendio en el Parque Nacional de Torres del Paine, reserva de la biósfera en la Patagonia chilena, este tipo de hechos está bajo sospecha. A partir de entonces se determinó que los incendios asolaron al sur de Chile y de Argentina han sido iniciados por manos siniestras, lo cual es terrorismo ambiental. Que Bolsonaro sostenga que su país no puede hacer frente a esta situación resulta increíble. «El Amazonas es más grande que Europa ,¿cómo se van a controlar los incendios en esta área?», dijo. Pero acusó a la oposición y ONG que dejaron de recibir dinero de Alemania y Noruega y «como están desempleados quieren derrotarme». Otra de sus hipótesis es que pueden ser «los agricultores o los indios», y también aludió a los ganaderos, que conforman grupos de elite de la derecha que lo apoyan. Pretender acusar a los pobladores indígenas, a los que persigue desde su llegada al poder, es otra evidencia de su política de sembrador de odio. Los pueblos originarios amazónicos son los mejores cuidadores de sus tierras y la naturaleza. Los discursos de dirigentes indígenas mujeres en el Congreso de Brasil han sido contundentes, desesperados, y muy claros en cuanto a la amenaza por el ingreso de las grandes mineras y otras empresas que terminarán acabando con sus vidas y con el pulmón del mundo. La reacción de dirigentes mundiales muestra inmenso egoísmo porque sólo hablan del daño para sus países y en ningún momento de los miles de seres vivos, hombres, animales, pájaros que aseguran la biodiversidad. La respuesta de Bolsonaro se compara con lo actuado por el presidente de Bolivia Evo Morales, que ante el primer incendio nombró de inmediato un Comité de Crisis y puso todos los medios disponibles a trabajar. La ONG Open Democracy –con apoyo de George Soros– dice haber accedido «a documentos internos del gobierno de Bolsonaro que demuestran un proyecto para echar por tierra los planes de conservación y avanzar en la explotación del Amazonas». Según este informe, el gobierno de  Bolsonaro utiliza el discurso de odio para «disminuir el poder de las minorías que viven en la región» y de esa manera desarrollar sus «proyectos depredadores» y cita al llamado «Triple A» (Andes, Amazonas, Atlántico), un corredor ecológico con 135 millones de hectáreas de bosque tropical que uniría los Andes con el Atlántico pasando por el Amazonas. Una trabajo publicado por Hispan TV analiza la gran amenaza que significan los centros biológicos de EE UU, que se están instalando estratégicamente junto con bases militares, como en Colombia. Se menciona que esos laboratorios se relacionan «con el control de la Amazonia como una de las proyecciones geopolíticas del Pentágono, para lo cual Brasil y Colombia resultan dos centros neurálgicos en la realización de sus intereses».

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La lealtad equivocada de los judíos estadounidenses

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha:  22 de agosto de 2017 Donald Trump tiene razón: los judíos son realmente desleales. Donald Trump está equivocado: la mayoría de ellos son leales a los valores equivocados. Cuando el presidente de los Estados Unidos describe a la mayoría de los judíos estadounidenses, que votan por los demócratas, como «una falta total de conocimiento o una gran deslealtad», no está claro si se refiere a su lealtad a su país o pueblo, a los Estados Unidos o a Israel. Se puede suponer que quiso decir que quienes votan por el partido de las congresistas Rashida Tlaib e Ilhan Omar no son leales a Israel, los judíos y los Estados Unidos. Pero lamentablemente, solo unos pocos judíos estadounidenses apoyan las posiciones de las dos congresistas. Esta es su falta de lealtad: la deslealtad a los principios de justicia y moralidad, el espíritu liberal tradicional de los judíos en los Estados Unidos, y también la falta de lealtad a los intereses de su país, que son lo contrario de lo que Trump pretendía. Los judíos estadounidenses, en su apoyo o en su silencio, en la ceguera o la ignorancia, son más leales a la ocupación israelí que cualquier otro valor. Es fácil acusar a las minorías de cualquier cosa, traición o ignorancia, en Israel como en Estados Unidos. Los árabes israelíes no pueden soñar con un estatus como el de los judíos en los Estados Unidos; solo tienen una cosa en común: la acusación de deslealtad es su nervio más sensible. Hay evidencia de esta acusación en Estados Unidos. El apoyo automático del establishment judío para cada gobierno israelí y casi cada una de sus posiciones es la prueba de doble lealtad. La elección del establishment judío es clara y automática: Israel primero, Israel sobre todo. El saludo ciego a Israel, excepto si involucra asuntos internos judíos como el status de los judíos reformistas y orar en el Muro de los Lamentos. Esta lealtad, si no es adoración, es desastrosa. Al final, perjudicará a todos, a los judíos en los Estados Unidos y también en Israel. Y Trump realmente quiere aún más. Nadie espera que comprenda la importancia de la ocupación, sus crímenes y daños, pero es posible y necesario esperar más de los judíos estadounidenses, que se consideran en su mayoría liberales. Comprender que Israel no es solo lo que les están vendiendo en los viajes de Birthright, con los escoltas armados, que están destinados a fortalecer la sensación de peligro y la victimización entre los jóvenes; y en los eventos de caridad de Friends of the IDF con los soldados discapacitados que suben al escenario al rugido de la audiencia y sus lágrimas. Israel es también lo que las congresistas Tlaib y Omar querían ver y ser vistas. Israel tiene un lado muy oscuro y malvado. La mayoría de los judíos estadounidenses lo apoyan o ignoran su existencia. Todo esto no necesariamente tiene que ser. En Sudáfrica, muchos de la comunidad judía defendieron la justicia y lucharon junto a los negros, resultando heridos y arrestados con ellos. También en los Estados Unidos, muchos judíos apoyaron la lucha de los negros por la igualdad de derechos. Solo en la lucha por la igualdad en Israel se ha silenciado su voz. Es cierto que hay individuos y organizaciones entre los judíos estadounidenses, jóvenes y viejos, que luchan valientemente contra el apartheid israelí, pero son pocos y están expuestos a una deslegitimación severa. Lo que fue permitido e incluso admirado en la identificación con Nelson Mandela y Martin Luther King, Jr. está prohibido pararse junto a Marwan Barghouti y Omar Barghouti, Rashida Tlaib e Ilhan Omar, quienes luchan por esos mismos principios y la misma justicia. El hecho de que la mayoría de los judíos todavía vote por los demócratas es alentador. El hecho de que el Partido Demócrata esté experimentando cambios, por ejemplo, la elección de Tlaib y Omar para el Congreso, también da esperanza. Pero la lealtad de la mayoría de los judíos estadounidenses todavía está encadenada al lado oscuro de la luna, al patio trasero de la única democracia. Este es un asunto fatídico: la judería estadounidense tiene el poder de convertirse en un factor de «cambio de juego». Una comunidad judía que haga oír su voz con claridad y con determinación contra la ocupación provocará un cambio. Nadie puede ignorar su voz, ni en Israel ni en los Estados Unidos. Así es como la comunidad judía puede ser verdaderamente leal: a su país, a sus personas y a sus valores universales. Valores exactamente opuestos a los de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Traducción: Dardo Esterovich   Vídeo relacionado:  https://www.youtube.com/watch?v=ErhaWVG0o1I   Los Simpson : The west wing storry Los Simpson parodiaron el conflicto de Trump con las legisladoras Demócrata  estadounidenses  Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar y Ayana Pressley. “No deberían de estar en América. Nadie más que yo en América. Sin impuestos para mí en América. Este es mi cabello natural”, comienza así su oda el mandatario, que parodia la canción “America” de West Side Story. (El West Wing es como se denomina la Sala de Crisis ubicada en el ala oeste de la Casa Blanca). El origen extranjero de su esposa Melania, una comparación con el primer ministro de Reino Unido, el trasero de Vladimir Putin o una alusión a los deseos de los rivales de Trump de verlo en la cárcel son parte del bagaje del pequeño musical, así como una mención directa al último suceso político de relevancia ocurrido entre Washington y Jerusalén. “Tu vida amorosa nos hace vomitar” le canta Ocasio-Cortez en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, a lo que Trump responde con una sonora rima en inglés dirigiéndose a Omar y Tlaib, que cargan con acusaciones de antisemitismo por sus críticas al Estado de Israel: “Ustedes dos nunca verán Tel Aviv”. Trump, huyendo de las danzantes chicas de The Squad y de cientos de personas que piden su revocación del poder a las afueras de la Casa Blanca, termina en

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El Mundo y las Decisiones Argentinas

Fuente: Ricardo Aronskind | El Cohete a la Luna Fecha: 11 de agosto de 2019 El escenario económico internacional se viene ensombreciendo aceleradamente desde hace unos meses, pero en la última semana se acercó a un punto de ruptura que parece anticipar una nueva realidad global. Este escenario en transformación es el que impactará en el período post-PASO, y con el cual deberá lidiar el próximo gobierno argentino. Es importante comprender sus características, que condicionarán necesariamente el tipo de política que se requerirá para que el país puede atravesar ese próximo período sin ser afectado severamente por las contingencias internacionales. Desglobalización Los elementos de la coyuntura mundial muestran un creciente grado de desequilibrio, en el cual juega un papel estelar el Presidente de los Estados Unidos, que es, no casualmente, el principal sostén externo de actual gobierno argentino. Repasemos algunos de los focos de conflicto que están afectando el orden económico y político mundial. Una gigantesca burbuja bursátil e inmobiliaria que se ha creado en los principales mercados financieros del mundo. Se trata de uno de los pocos mercados donde todo el tiempo se incrementan las ganancias, casi independientemente de la realidad. En los últimos años las bolsas muestran una aparente independencia de los datos de la economía real, impulsados por las emisiones de dinero de los Bancos Centrales (tanto de la Reserva Federal de los Estados Unidos como del Banco Central Europeo), que tienen escaso impacto en el dinamismo económico real pero sí en el crecimiento del valor de títulos y acciones. Se sostiene la actividad económica sobre una ficción consensuada entre los grandes jugadores del sistema. Los países, las empresas y los particulares están endeudadísimos en todo el mundo. Las corporaciones norteamericanas muestran hoy el nivel de endeudamiento más alto del último medio siglo. Muchos países centrales superan el 100% de sus PIBS de endeudamiento público. La única forma de relanzar el crecimiento en mediante una quita generalizada de deudas, que libere recursos para el consumo y la inversión. Pero los financistas no permiten ninguna política que genere un alivio relevante y disminuya sus acreencias. Una superpotencia, Estados Unidos, ha decidido modificar unilateralmente todas sus relaciones con el resto del mundo, rompiendo con toda la institucionalidad liberal armada desde los años ’80 del siglo pasado. Así ha maltratado a México y Canadá para forzarlos a readaptar el NAFTA a sus necesidades, ha celebrado el resquebrajamiento de la Unión Europea y propone un tratado de libre comercio a Gran Bretaña, amenaza con sancionar a todo el mundo si comercian con Cuba, Irán o Venezuela, y advierte que piensa detener a los miembros del Tribunal Penal Internacional si se les ocurre acusar a un militar norteamericano por crímenes cometidos en alguno de los países en los que opera Estados Unidos. La ley de la selva, sin buenos modales. Una “guerra comercial” que no es tal. Se trata de una puja estratégica entre la primera potencia del planeta y una China en ascenso vertiginoso, que se está proyectando vigorosamente en todos los continentes. La prensa trata a este conflicto como un tema meramente comercial, pero no lo ven así los estrategas norteamericanos, desde Henry Kissinger en adelante, que se desvelan pensando en la forma de “contener” a China. La administración Obama lo intentó mediante el diseño de grandes tratados de comercio e inversión que excluyeran a China, y falló. Trump ahora acude a la agresión comercial y tecnológica (Huawei), llegando incluso a separar a investigadores chinos en Estados Unidos de investigaciones de importancia estratégica. La actual desestabilización política de Hong Kong es parte del mismo paquete. El “problema” es que China no es un país de los tantos que se someten dócilmente a las ambiciones norteamericanas, ni está dispuesto a sacrificar su vía acelerada hacia el desarrollo a través del comercio y la conquista de mercados en todas partes. La experiencia de la URSS les ha enseñado que ceder política y económicamente frente al coloso norteamericano es la antesala de un proceso de colonización occidental. Existencia de conflictos bélicos de enorme impacto económico, que se mantienen por ahora a fuego lento sin resolverse. Uno de ellos es el conflicto que enfrenta actualmente a sauditas e israelíes con Irán, con el subproducto de la destrucción del Yemen, y que amenaza con poner en crisis a la principal zona petrolera del planeta. Otro es el conflicto en el Mar de la China, que enfrenta a varios países –entre ellos Japón— con las pretensiones soberanas chinas. Se sumó en esta semana un aumento de la tensión entre la India y Pakistán en relación al viejo conflicto de la región de Cachemira. La partición de Ucrania ha sido puesta en stand-by, hasta que alguien decida recalentar la situación. Un trasfondo de bajo crecimiento mundial, sin ningún tipo de solución a la vista, ni ideas novedosas. El famoso “brotes verdes” de Cambiemos tiene su antecedente directo, en la prensa neoliberal mundial que ya ha errado reiteradamente en su fantasía de recuperación global. De ahí las crecientes presiones proteccionistas, y la actual “guerra de monedas”, con devaluaciones competitivas. A esto se han sumado en las últimas semanas presagios muy claros de recesión internacional, que comparten analistas de diversa orientación económica. Indicadores en las curvas de rendimiento de los activos bursátiles llevan a predecir una recesión cercana, que haría recrudecer las tensiones, y ahondaría los problemas que ya tenemos en la periferia. No será un mundo de amigos generosos. Trump en sí mismo: la personalidad de quien está a cargo de la principal potencia del globo tiene importancia. Su forma de actuar en política y economía internacional –con amigos y enemigos— es amenazar violentamente, para luego obtener a un acuerdo favorable, a costa de los demás. El método tiene dos inconvenientes. El primero es que ya es conocido por todos, y pierde credibilidad la amenaza si sólo se ejecuta con países débiles. El segundo es que se está encontrando con quienes no están dispuestos a negociar en los términos norteamericanos, mientras él se ha rodeado de funcionarios halcones y

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Uruguay acusa a EEUU de meterse en la campaña electoral y tratar de invisibilizar sus masacres

Fuente: Luvis Pareja | www.estrategia.la Fecha: 07 de agosto de 2019 El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, acusó a la administración de Donald Trump de intentar influir a favor de la oposición en la campaña electoral, de cara a las presidenciales de octubre próximo, quizá tratando de invisibilizar las dos masacres ocurridas el fin de semana en los estados de Texas y Ohio, que dejaron un saldo de 30 muertos y más de 60 heridos . “Se meten, se inmiscuyen (en la campaña) pero no es ninguna novedad por parte de las embajadas norteamericanas en América Latina», dijo. Ellos (los estadounidenses) tienen la misión divina de calificar a todos los países del mundo», afirmó el canciller y agregó que basta entrar a la página del Departamento de Estado para ver la calificación de todos los países. La intencionalidad de la advertencia del gobierno estadounidense parece quedar en claro, ya que se abstiene no solo de hablar de las continuas masacres en su propio país, de la persecución a migrantes, incluyendo niños, sino de la extrema violencia que existe en otros países –aliados a EEUU- como Colombia. Sin amilanarse, el gobierno uruguayo continuó respondiendo a los ataques de Washington, que días atrás advirtió a los ciudadanos que estadounidenses que no viajaran al país sudamericano ante un aumento en sus índices de delincuencia, registrado en base a informes del Departamento de Estado. El lunes había emitido un comunicado en el que alertaba a los ciudadanos que tuvieran pensado viajar a EEUU por la «creciente violencia indiscriminada» desatada en esa nación. Mano dura «Es una exageración, y es muy imprudente andar diciendo que aumenta la inseguridad en Uruguay, cuando el tema de la seguridad está metido en la campaña electoral», replicó Nin El senador blanco Jorge Larrañaga, uno de los candidatos preferidos por Washington, quedó fuera de la competencia por la presidencia, pero el proyecto de reforma constitucional que impulsó mediante la campaña “Vivir sin miedo” se votará el 30 de octubre, en forma simultánea con las elecciones nacionales, salteándose al Poder Legislativo para intentar, por otra vía, la aprobación de proyectos que ya fueran rechazados. A finales de julio, en un discurso lleno de falacias y efectismo, Larrañaga señaló vaguedades como que “no se puede seguir así” y que hay que “defender a la gente honesta”, y señaló que “si no hacemos esto, […] los delincuentes nos llevan puestos”. Medrando con el miedo y con el imaginario de la inseguridad, postuló una ilógica y peligrosa equivalencia entre orden y seguridad, típica de ideologías autoritarias y de intentos de desestabilización democrática Él último domingo de octubre los uruguayos votarán por un nuevo presidente y plebiscitarán la ley represiva de Larrañaga, que contó con apoyo de asesores estadounidenses e israelíes. Crímenes de odio El Ministerio de Relaciones Exteriores alertó por los crímenes de odio, fundados en “el racismo y la discriminación, que costaron la vida a más de 250 personas en los primeros siete meses de este año». El gobierno de Donald Trump anteriormente emitió una elevación del nivel de advertencia dirigida a ciudadanos estadounidenses que planeaban visitar Uruguay, por el «aumento de la delincuencia»: pasó del nivel 1 («tomar precauciones normales») al nivel 2 («ejercer mayor precaución debido a la criminalidad»). También la cancillería de Venezuela emitió un aviso de características similares, sugiriendo a los venezolanos “postergar sus viajes, o, en todo caso, extremar las precauciones” en caso de ir a Estados Unidos, y pidieron a sus viajeros evitar grandes aglomeraciones y algunas ciudades, que ubicaron entre las «20 más peligrosas del mundo». Nin Novoa redobló la apuesta el martes al sostener que EEUU busca entrometerse en la campaña electoral uruguaya, al tiempo que aseguró que con Washington «no hay ninguna tensión». Pero dejó en claro que la advertencia de Washington a sus ciudadanos respecto a Uruguay «es como mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio” y agregó que EEUU cree que tiene «la misión divina de calificar a todos los países del mundo». «Estados Unidos tiene una tasa de homicidios de 25 habitantes cada 100 mil, mientras que en Uruguay tenemos la mitad. Matan a 30 personas en tiroteos en bares, y nos vienen a decir a nosotros que tengan cuidado con Uruguay. ¡Por favor!», exclamó el canciller, quien remarcó que a su país no lo motiva un «ánimo belicista y confrontativo». «Hicimos un comunicado en los mismos términos en que lo hicieron ellos», agregó. En la nota consular presentada hace unos días, el gobierno norteamericano había señalado que «los delitos violentos, los homicidios, los asaltos a mano armada, el robo de vehículos y los hurtos» aumentaron en Uruguay. El Departamento de Estado pidió evitar la visita a 13 barrios de Montevideo, y advirtió acerca del incremento de los robos callejeros, y de viviendas durante el verano, en los principales balnearios del país, incluyendo Punta del Este. La inseguridad es uno de los temas más importantes dentro de la agenda pública uruguaya. A la espera de cifras oficiales, se estima que en 2018 Uruguay, país de 3,4 millones de habitantes, registró una cifra récord de homicidios (381), un 35 por ciento más que en 2017. Sin embargo, esos números provienen de un estudio que regularmente publica la fundación Fundapro, cercana a la oposición, y que sirvieron de insumo para la dura advertencia planteada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. **Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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El terrorismo blanco y sus fantasías

Fuente:Jorge Majfud | América Latina en Movimiento Fecha: 06 de agosto de 2019 Hace décadas que escribimos y contestamos llamadas de medios para discutir las matanzas en Estados Unidos. Virginia Tech, Sandy Hook, Orlando, Las Vegas… Por no hablar de la criminalidad común de varias ciudades grandes que se aproximan bastante a los vergonzosos números de algunos países de América Central. Uruguay está bajo una fuerte crítica, interna y de Estados Unidos, por haber aumentado su tasa de asesinatos hasta 11.2 cada cien mil habitantes mientras sus turistas se sienten seguros en Miami Beach, sin reparar que la ciudad de Miami, en sus mínimos históricos, tiene la misma tasa de asesinatos. Por no hablar de otras cuarenta grandes ciudades que superan esos guarismos, como St. Louis, que llega a 60. No en pocas ocasiones me he despedido de esos amigos periodistas con el doloroso humor negro de “hasta la próxima matanza”. En mis clases, algunos estudiantes me han reprochado la dureza de este tipo de expresiones. Tal vez es parte del problema que comparte la religión de las armas con el racismo rampante de este país: se cuida demasiado el lenguaje para no ofender a nadie pero no se soluciona el problema. Se lo empeora. Las dos últimas matanzas por tiroteo, de las 250 que van en el año, llamaron la atención por su número de muertos y por su proximidad una de otra (13 horas). Ambas poseen elementos en común, pero en su naturaleza ideológica difieren mucho. Empecemos por la segunda, la de Dayton en Ohio. El asesino, un joven de 24 años, no tenía motivaciones raciales, ni siquiera ideológicas. Como le gustan decir a los políticos especialistas en rezar como único recurso, era un “enfermo mental”. De hecho era simpatizante de la izquierda y de la regulación de las armas y entre las nueve de sus víctimas estaba su propia hermana, de 22 años. Claro que entre enfrentarse a un enfermo mental con un rifle y a otro con un palo, cualquiera elegiría este último. La tragedia ocurrida 13 horas antes en El Paso, Texas, ya está alimentada y motivada por razones claramente raciales. El asesino de 21 años, de cuyo nombre no quiero recordar, manejó nueve horas de Dallas hasta la frontera sur para matar hispanos. En un manifiesto plagado de faltas ortográficas y, peor, de conceptos históricos, advierte de su plan debido a la “invasión de hispanos a Texas”. El Paso posee una población del 80 por ciento de estadounidenses mexicanos, además de mexicanos visitantes. Gran parte del tercio oeste de Estados Unidos posee una fuerte cultura y una numerosa población hispana no sólo porque desde que Estados Unidos tomó posesión de esas tierras los mexicanos han cruzado permanentemente una frontera invisible para trabajar en las zafras del norte, regresando al sur ese mismo año, sino porque por siglos fue tierra de España o de México. Texas, que tanto enojaba al asesino, se independizó de México en 1836 porque los mexicanos habían abolido la esclavitud en esa provincia y los nuevos inmigrantes anglos no podían prosperar sin esclavos negros, los que solían escapar hacia México buscando la libertad. Cuando Texas se une a Estados Unidos y el Norte entra en guerra civil con el Sur, Texas se une a la Confederación para mantener sus privilegios esclavistas. Desde su derrota a manos de Lincoln, el Sur esclavista convirtió esa derrota en una victimización moral de los blancos, desviando la atención sobre la esclavitud y narrando en libros, películas y salones de clase la idea de que la Guerra Civil fue una lucha desigual por “los valores” del Sur. La misma fundación de Texas tiene una raíz profundamente racista, como la fundación de Estados Unidos. Pero tanto Estados Unidos como Texas han sido capaces de integrarse a las grandes luchas sociales de los años 60s, no sólo de Martín Luther King sino de muchos otros líderes latinos como Cesar Chávez, Dolores Huerta o Sal Castro. Los países no tienen dueños. Incluso Jefferson había dicho algo por demás obvio: la tierra le pertenece a los vivos; no a los muertos. Sin embargo, aquí radica el centro del problema de la ideología supremacista blanca: el concepto de defensa de una raza para que su predominio perdure más allá de los individuos. ¿Por qué me importaría que mi país conservase una población que se parezca a mí? Es más, sería una pesadilla levantarse un día y ver que todos se parecen a nosotros y piensan como nosotros. El moderno concepto de supremacía blanca en Occidente surge a principios del siglo XX en las colonias británicas. Vaya casualidad. Justo cuando Europa y Gran Bretaña comienzan a perder el privilegio de esclavizar al resto del mundo aparece una teoría infantil del “genocidio blanco”. Según esta teoría que se hace popular en Estados Unidos en la década del 20, la “raza blanca” está bajo amenaza de extinción por parte de las otras razas, negra, marrón, amarilla, roja… Todo a pesar de que ninguna de estas “razas” nunca en la Era Moderna invadió ni Europa ni Estados Unidos sino, exactamente, lo contrario. África fue, por trecientos años, hasta muy recientemente, el patio trasero de Europa y allí los crímenes se contaban por decenas de millones de negros, por decenas de gobiernos destruidos, intervenidos o aniquilados. En los últimos tiempos en nombre de la lucha contra el comunismo pero desde mucho antes en nombre de la defensa de la “raza hermosa”, la raza blanca que debía dominar al resto. Exterminación, lisa y llana. Lo mismo América Latina con respecto a Estados Unidos. Lo mismo diferentes pueblos de Asia y Medio Oriente con respecto a las potencias Occidentales. Pues, resulta que ahora los niños de bien se quejan de una “invasión hispana”, de una “genocidio blanco” y otras pataletas. ¿Por qué? Estados Unidos es el único país “desarrollado” cuya expectativa de vida ha decrecido en los últimos años. Los estudios indican que se debe al deterioro de la salud de la población blanca debido a la epidemia de

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Sin una solución de dos estados, Israel está condenado a una “muerte demográfica”, afirma el PM palestino

Fuente: Enlace Judío – México Fecha: 30 de julio de 2019 “Israel se encuentra hoy ante un gran desafío: la solución de dos Estados o una muerte demográfica”, dijo Shtayyeh en un discurso en una reunión de la Internacional Socialista, una organización que reúne a partidos socialistas de todo el mundo, en el Hotel Carmel en la ciudad de Ramalla, informó el sitio The Times of Israel. “Por primera vez desde 1948, el equilibrio demográfico está a favor de los palestinos. Entre el río Jordán y el mar Mediterráneo hay 6,8 millones de palestinos: 3 millones en Cisjordania, 2 millones en Gaza y 1,8 millones en 1948 [Israel]. Los israelíes son 6.6 millones. Los palestinos son 200,000 más que ellos. “O la solución de dos Estados o una muerte demográfica; ya sea la solución de dos Estados o ningún Estado democrático o judío; ya sea la solución de dos Estados o un régimen racista en la práctica y en lo legal; o la solución de dos Estados o no hay paz ”, declaró. El liderazgo palestino con sede en Ramallah, incluido el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha dicho constantemente que apoya una solución de dos Estados. El primer ministro Benjamí Netanyahu ha dicho en el pasado que apoya la solución de dos Estados en principio, aunque no en los últimos años. También ha declarado que no se creará ningún Estado palestino mientras esté en el cargo y ha sugerido la aplicación de la soberanía israelí sobre partes de Cisjordania. Además, muchos ministros en el gabinete de Netanyahu han manifestado firmemente su oposición a la solución de dos Estados. Shtayyeh también arremetió contra Jason Greenblatt, representante de negociaciones internacionales del gobierno del presidente norteamericano Donald Trump, por los comentarios que hizo en el Consejo de Seguridad de la ONU la semana pasada. “El señor Jason Greenblatt cree, como dijo en el Consejo de Seguridad, que las aspiraciones del pueblo palestino no equivalen a derechos nacionales”, dijo. “Ese es el nivel más alto de blasfemia política y el nivel más alto de prejuicio contra los derechos nacionales del pueblo palestino”. Greenblatt dijo al Consejo de Seguridad el martes pasado: “Comencemos por reconocer que no hay atajos y que las ficciones del consenso internacional, la legitimidad internacional, los argumentos sobre quién tiene razón y quién está equivocado como una cuestión de derecho internacional, y las aspiraciones expresadas como derechos no lograrán la paz”. También declaró que si bien los palestinos pueden aspirar a una capital en Jerusalén Este, no tienen derecho a una. “Es cierto que la OLP y la Autoridad Palestina continúan afirmando que Jerusalén Oriental debe ser una capital para los palestinos. Pero recordemos: una aspiración no es un derecho”, dijo, y sostuvo que “las aspiraciones pertenecen a la mesa de negociaciones”. Shtayyeh también se reunió el lunes con miembros de una delegación del partido de izquierda israelí Meretz que asistieron a la reunión en Ramallah, dijo en un comunicado Elad Wolff, portavoz de la expresidenta del partido Tamar Zandberg. El primer ministro de la Autoridad Palestina dijo a los miembros de la delegación, entre los cuales estaban Zandberg y el legislador Mossi Raz, que los palestinos apoyan las conversaciones de paz con Israel, pero él “expresó reservas” sobre el Estado judío y las políticas de la administración norteamericana.

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Y ahora, Brasil?

Fuente: Boaventura de Sousa Santos* | Jornada Fecha: 27 de julio de 2019 Las palabras que más se repiten hoy son estupefacción y perplejidad. El gobierno brasileño ha caído en el abismo del absurdo, en la banalización total del insulto y la agresión, en el atropello primario de las reglas mínimas de convivencia democrática (por no hablar de las leyes y la Constitución), en la destilación de odio y negatividad como única arma política. Todos los días somos bombardeados con noticias y comentarios que parecen provenir de una cloaca ideológica que ha acumulado rancidez y descomposición durante años o siglos, y ahora rezuma el hedor más nauseabundo y pestilente como si fuese el aroma de la novedad y la inocencia. Esto causa estupefacción en quienes se niegan a ver normalidad en la normalización del absurdo. La perplejidad se deriva de otra verificación, no menos sorprendente: la aparente apatía de la sociedad civil, de los partidos democráticos, de los movimientos sociales y, en definitiva, de todos los que se sienten agredidos por semejante desatino. Da la impresión de que la insistencia y el abuso de la insolencia tienen el efecto de un gas paralizante. Es como si nuestra casa estuviese siendo asaltada y nos escondiésemos en un rincón con el temor de que el ladrón, si nos viese, se sintiera provocado y además de nuestras posesiones nos quitara también la vida. Puesto que un país es más que un conjunto de ciudadanos estupefactos y perplejos, y como en política la fatalidad no existe, hay que pasar de la estupefacción y la perplejidad a la indignación activa y la respuesta organizada y consistente en nombre de una alternativa realista. Para ello hay que responder dos preguntas principales. La primera, ¿cómo fue posible todo esto? La segunda, ¿con qué fuerzas políticas y de qué modo se puede organizar una respuesta democrática que ponga fin a este vértigo y retome el camino democratizador del pasado reciente sin cometer los errores en los que incurrió? ¿Cómo sucedió? La reflexión al respecto debe tener siempre en cuenta los factores internos y geoestratégicos. Las razones que llevaron a la dictadura entre 1964 y 1985 no fueron superadas con el regreso a la democracia. El pacto con los dictadores no permitió juzgar el terrorismo de Estado que practicaban, exigió la continuidad (y hasta la profundización) del modelo capitalista neoliberal, y no resolvió la cuestión de la concentración de la tierra, sino al contrario, la agravó, permitiendo a las élites patrimonialistas servirse de la democracia como antes se habían servido de la dictadura. La Constitución de 1988 contiene una profunda vocación democratizadora que las élites nunca han tomado en serio. La continuidad también se produjo en el campo de las alineaciones geoestratégicas. Es conocida la intervención estadounidense en el golpe de Estado de 1964 y esa tutela imperial no terminó con la transición democrática. Solo cambió de discurso y táctica. Organizaciones internacionales de la llamada sociedad civil, formación de jóvenes líderes, promoción de un sistema judicial conservador e iglesias evangélicas fueron los vehículos privilegiados para frenar la politización de las desigualdades sociales causadas por el neoliberalismo. En este ámbito, el largo papado de Juan Pablo II (1978-2005) desempeñó un papel decisivo. Liquidó el potencial emancipador de la teología de la liberación y permitió que en las periferias pobres el vacío lo ocupara la teología de la prosperidad, hoy dominante. La receta neoliberal se aplicó en el subcontinente con especial dureza en los años 1990. Suscitó movimientos de resistencia que en la década de 2000 permitieron la llegada al poder de gobiernos de partidos de izquierda, en el caso de Brasil siempre en coalición con partidos de derecha. Este hecho coincidió (no por casualidad) con el descuido momentáneo del Imperio, embarrado en el pantano de Irak desde 2003. Las lecciones que se pueden extraer de este periodo son las siguientes. La izquierda se embriagó con el poder del gobierno y lo confundió con el poder social y económico que nunca tuvo. El Foro Social Mundial (FSM), del que fui uno de los impulsores desde sus inicios, creó la ilusión de una fuerte movilización política de base. Tenían razón quienes advirtieron desde el principio que el predominio de las ONG en el FSM contribuía a la despolitización de los movimientos. La izquierda partidaria abandonó las periferias y se refugió en la comodidad de los palacios de gobierno. Mientras tanto, en el Brasil profundo el trabajo ideológico conservador seguía su camino, listo para ser aprovechado por la extrema derecha. Bolsonaro no es un creador, es una creación. La parálisis de la sociedad política progresista y organizada viene de lejos. Si ahora es visible es porque sólo ahora se sufren sus peores consecuencias. Se concedieron las mejores condiciones operativas y remuneratorias al sistema judicial y al sistema de investigación criminal, pero se creía que eran órganos políticamente neutrales del Estado. De la operación militar-mediática de 1964 a la operación judicial-mediática de 2014 hay una gran distancia y diferencia. Pero tienen dos puntos en común. Primero, la demonización de la política es el arma política privilegiada de la extrema derecha para asaltar el poder. Segundo, las fuerzas políticas de derecha se sirven de la democracia cuando esta les sirve. Pero cuando la opción es entre democracia o exclusión, o entre libertad política o libertad económica, optan siempre por la exclusión y por la libertad económica. La respuesta democrática No se pueden improvisar soluciones de corto plazo para problemas estructurales. La historia de Brasil es una historia de exclusión social causada por una articulación tóxica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado o, con más precisión, heteropatriarcado. Las conquistas de inclusión fueron conseguidas con muchas luchas sociales, casi nunca llegaron a consolidarse y han estado sujetas a retrocesos violentos, como sucede hoy. La victoria de la extrema derecha no fue una simple derrota electoral de las izquierdas. Fue la culminación de un proceso golpista con fachada institucional en el que, en el plano electoral, las izquierdas hasta probaron una resiliencia notable en las condiciones de una democracia al borde del abismo

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