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Sobre la OEA y las elecciones en Bolivia

Fuente: Nodal | Celag Fecha: 17 de noviembre de 2019 Los hallazgos del estudio del CEPR sobre las elecciones en Bolivia análisis nos permiten afirmar que el informe preliminar de la OEA no aporta prueba alguna que pudiera resultar definitiva para demostrar el supuesto “fraude”. CELAG ha realizado un estudio detallado del informe de la OEA “Análisis de Integridad Electoral Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia 20 de octubre de 2019 – Hallazgos preliminares. Informe a la Secretaría General”[1] a partir de análisis propios y retomando los aportes del documento “¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019? El papel de la Misión de Observación Electoral de la OEA”[2], elaborado por el Center For Economic And Policy Research (CEPR). Los hallazgos del análisis nos permiten afirmar que el informe preliminar de la OEA no aporta prueba alguna que pudiera resultar definitiva para demostrar el supuesto “fraude” al que aludió el secretario general, Luis Almagro, en la sesión del Consejo Permanente celebrada el 12 de noviembre[3]. Por el contrario, en lugar de atenerse a realizar una auditoría electoral técnicamente fundamentada, la OEA elaboró un informe cuestionable para inducir en la opinión pública una deducción falsa: que el incremento de la brecha a favor de Evo Morales en el tramo final del conteo fuera ampliándose por causas fraudulentas y no por las características sociopolíticas y las dinámicas de comportamiento electoral que se dan entre el mundo rural y el urbano en Bolivia. Un antecedente a considerar es que el día 23 de octubre, previo al inicio de la auditoría solicitada por el Gobierno boliviano y con el cómputo oficial en curso, la Misión Electoral de la OEA emitió un informe preliminar en el que “recomendó”, sin ningún tipo de fundamento técnico, la realización de una segunda vuelta electoral como la “mejor opción”[4]. A continuación, las principales conclusiones: Sobre el análisis de la interrupción del TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares). El informe la OEA omite decir que, como señala el informe del CEPR, la práctica habitual, anunciada y acordada entre las partes con anterioridad al proceso electoral, incluía el compromiso de parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de publicar datos preliminares obtenidos a partir del sistema de transmisión rápida TREP con una cantidad de actas verificadas del 80% del total. A las 19:40 horas del 20 de octubre, momento en que se detuvo la publicación de resultados, la carga de datos había alcanzado el 83,85% de las actas verificadas. Tal como señala el mismo informe, este desempeño del TREP fue similar en los anteriores procesos electorales bolivianos[5]. Los gráficos del informe de la OEA sobre el sistema TREP no revelan nada excepto lo que ya sabíamos, esto es, que se interrumpió la carga de actas en el sistema con el 83,85% de las actas verificadas, y que luego se retomó. Mientras tanto, los gráficos sobre la ratio a favor/en contra de Morales sólo apuntalan una conclusión evidente: que, en las zonas cargadas a última hora de la noche -las zonas rurales- los apoyos de Morales son muy superiores a los recibidos en las zonas cargadas a primera hora de la noche. El informe de la OEA también introduce afirmaciones arbitrarias, sin fundamento técnico, al usar el término “inusual” para caracterizar el comportamiento de las tendencias en la carga de datos: “En el último 5% del cómputo, 290.402 votos fueron contabilizados. De estos, Morales ganó 175.670, es decir un 60,5% de los votos, mientras Mesa obtuvo solamente 69.199 votos, es decir, un 23,8%. En otras palabras, en el último 5% de votación, Morales incrementa el promedio de votación en un 15% comparado con el 95% anterior”. No es “inusual” que Morales hubiera obtenido porcentajes de apoyo en torno al 60%, e incluso superiores, en algunas zonas del país, y principalmente en las zonas rurales de los dos departamentos que se cargaron últimos: Cochabamba y Oruro. Véase al respecto los resultados de las elecciones de 2014, en las que en las localidades rurales el MAS obtuvo una media de 84% de los votos, o las elecciones de 2016 en las que el 71% votó por el Sí en el Referéndum. A partir de un ejercicio matemático riguroso resulta plenamente posible que la proyección de los resultados del TREP al 100% hubiera resultado en una diferencia a favor de Morales superior al 10%, lo cual se deriva del hecho de que las zonas de mayor peso electoral del MAS eran las que estaban menos avanzadas en el cómputo. Suponiendo que del 16,15% de las actas que faltaban cargar al momento de detenerse el TREP, un tercio hubieran correspondido a áreas urbanas, tal como sostuvo el candidato Carlos Mesa, y dos tercios hubieran correspondido a voto rural, y con la hipótesis conservadora de que Morales hubiera obtenido un apoyo del 60% en estas zonas, el resultado final hubiera sido 47,3% vs. 36,4%, es decir, una diferencia de 10,9 puntos. Este resultado es consistente con el que finalmente se obtuvo del cómputo oficial. Tal y como constataron las proyecciones realizadas por el CEPR: “El recuento de votos oficiales legalmente vinculantes no se detuvo durante ningún período significativo, y la tendencia en los resultados en el recuento oficial es muy similar a la tendencia en los resultados de la transmisión rápida”. “Los resultados del TREP no resultan difíciles de justificar ni ‘inusuales’”, como señala la OEA, sino que “la brecha entre Morales y Mesa se amplió constantemente a medida que avanzaba el proceso de conteo”. “Los resultados parciales de la transmisión rápida hasta el momento de su interrupción predicen un resultado que es extremadamente cercano a los resultados finales”. Cabe aclarar que, a pesar de que la OEA centra principalmente su auditoría en el sistema TREP, el único resultado vinculante según la legislación boliviana es el que emana del cómputo oficial de los votos. El sistema TREP, implementado por el país a partir del año 2016 por recomendación de la propia OEA, tiene un carácter preliminar y no brinda resultados oficiales. Resulta muy llamativo que

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El odio al indio

Fuente: Alvaro García Linera | Página/12 Fecha: 17 de noviembre de 2019 Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder. En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4×4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman «collas», que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que «hay que matar collas”, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballería- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre. En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con él, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él. El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida. Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de «elecciones limpias» pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror. Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas. Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos -y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el motín policial. Los policías habían mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no tenían capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial

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Condena al fallo del alto tribunal europeo: otra pifiada de los voceros de Israel

Fuente: Daniel Kupervaser  | Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 15 de noviembre de 2019 Si el objetivo estratégico de un liderazgo nacional es obtener logros significativos en conflictos internacionales de este tiempo, frecuentemente la artillería mediática suele ser mucho más efectiva que atacar y bombardear con drones, bombas y misiles. La falta de pericia en el uso de esta herramienta puede ser tan aciago, como salir al campo de batalla militar con soldados y oficiales inexpertos. Días atrás, como consecuencia de un recurso presentado oportunamente por una bodega israelí, el Alto Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó sentencia por la cual todos los 28 países de la institución están obligados a exigir el etiquetado de productos procedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, Jerusalén Oriental y el Golán, destinados al comercio en mercados europeos. La etiqueta debe señalar que esa es su procedencia y no Israel. Se trata de una resolución de la instancia máxima de la justicia europea sin más posibilidades de apelar. BODEGA ISRAELI DESTAPÓ LA BOTELLA CON EL FANTASMA DEL ETIQUETADO Distintos sectores de la política israelí lanzaron una inmediata lluvia de condenas al dramático fallo de la autoridad jurídica europea. “El fallo sirve como una herramienta en la campaña política contra Israel”, dice el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores. “Todo el objetivo del fallo es individualizar y aplicar un doble estándar contra Israel”. “Hay más de 200 disputas territoriales en todo el mundo, pero el tribunal europeo nunca se ha pronunciado sobre ninguna de ellas”, agrega el comunicado. “El fallo de hoy es tanto político como discriminatorio contra Israel”, se denuncia. (“Israel condena la inaceptable decisión de la Unión Europea de etiquetar productos israelíes”, Noticias de Israel, 12-11-19). La misma fuente informa que la viceministra de asuntos exteriores, Tzipi Hotovely calificó a los jueces como “políticos e hipócritas” afirmando que, “los denominados asentamientos son comunidades israelíes que forman parte integral de Israel”. En un comunicado especial, el Consejo Regional de Colonias Israelíes en Cisjordania (Moetzet Yesha en hebreo) afirma que “la decisión del tribunal europeo no vale ni siquiera el papel donde está escrita, es hipócrita y surge de un sentimiento antisemita del tipo más bajo” (“Decisión dramática: La Unión Europea ordena etiquetar productos de asentamientos israelíes en Cisjordania”, Ynet, 12-11-19). Muy probablemente, gran parte de la sociedad israelí y el pueblo judío del mundo se sientan muy orgullosos e identificados con la enérgica y argumentada réplica ante tan “inaceptable decisión”. Su reconocida conducta sumisa ante las políticas del gobierno de Israel junto a la carencia generalizada de un mínimo sentido de autocrítica, les impide reflexionar objetivamente y llegar a la conclusión que se trata de una nueva y gran pifiada de la vocería israelí (Hasbara israelí en hebreo). Se trata de otro traspié en la serie de fracasos que tanto caracteriza a la vocería de Israel y de instituciones judías del mundo que operan bajo indicaciones de Jerusalén. Esto se puede demostrar muy sencillamente. Acusar al alto tribunal europeo de tomar parte a los efectos de apoyar políticamente a un sector o país en contra de otro es una consigna carente de sentido. Este tipo de instancias jurídicas se ocupa de resolver casos elevados por partes que se consideran afectadas, y en la mayoría de ellos, todo fallo, de una manera u otra, acarreará consecuencias políticas para las partes. Este tribunal se desentiende de esas secuelas para fallar según las normas y jurisprudencia del caso. Tampoco se puede acusar al tribunal europeo de doble estándar contra Israel en vista de la existencia de otros 200 conflictos territoriales en el mundo sin que se haya pronunciado al respecto. Nuevamente, el tribunal no es el responsable de la equidad en las políticas de los gobiernos, sino que dicta sentencias según los casos que se presentan. Al respecto vale mencionar que las autoridades de la Unión Europea sí han tomado decisiones regulatorias especiales, y hasta mucho más drásticas, en situaciones muy similares de conflictos internacionales. La condena israelí se desentiende de las políticas adoptadas por varios sectores de la comunidad internacional en referencia a los conflictos del Sahara Occidental, Crimea, Chipre y Cachemira, entre otros. El argumento presentado por la viceministra Hotobely es realmente ridículo. ¿Cómo pretende que el tribunal europeo adopte una decisión en base a las aspiraciones judías de la Gran Israel cuando ningún país en el mundo hasta el día de hoy reconoció soberanía israelí en los territorios mencionados (fuera del servilismo de Trump respecto del Golán) y está en vigencia la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de ONU adoptada por unanimidad (con la abstención de USA) de diciembre de 2016 que dictamina ilegalidad a todos los asentamientos israelíes en esas regiones? La posición del Consejo Regional de Colonias Israelíes en Cisjordana es totalmente absurda e inclusive significativamente negativa para el pueblo judío. Dado el trasfondo de los hechos, en la práctica se trata de un claro ejemplo que banaliza el antisemitismo. Si, ante la toma de posición en contra de las políticas de colonización israelí en territorios conquistados en 1967 el Estado Judío lo considera antisemitismo, sería prudente juzgar como una normalidad el proceso en el que la adopción de conductas antisemitas progresivamente deja de ser un tabú en los pueblos del mundo. Si la vocería israelí continúa apoyándose en argumentos fallidos, que nadie se sorprenda de los permanentes fracasos mediáticos y la creciente aversión hacia Israel y el judaísmo a nivel internacional. Ojalá me equivoque Daniel Kupervaser Herzlya – Israel 15-11-2019 http://daniel.kupervaser.com/ kupervaser.daniel@gmail.com @KupervaserD

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Nueva Constitución y Asamblea Constituyente: la batalla de Chile

Fuente: Pedro Santander* | Celag Fecha: 15 de noviembre de 2019 El acuerdo logrado de madrugada entre varias fuerzas políticas sobre el camino hacia la nueva Constitución ha dejado un sabor agridulce entre la población. Después de 2.365 heridos/as, 217 pérdidas de globos oculares, 6.000 detenidos/as, 57 agresiones sexuales a detenidas y 4 semanas de las más intensas protestas sociales que recuerde nuestra historia, la mayoría de las fuerzas políticas con representación parlamentaria llegaron, de madrugada, a un acuerdo intentando destrabar la actual situación. Se abstuvieron de firmar el acuerdo el Partido Comunista y una parte importante del Frente Amplio (sólo 3 partidos del FA dieron su firma). No está claro si así lograrán tranquilizar las calles, pues quienes firmaron son las mismas fuerzas políticas que han sido cuestionadas duramente por el pueblo chileno; son quienes no tienen conexión con el mundo social y su prestigio, según absolutamente todas las encuestas, está por los suelos. Por lo tanto, y todos lo saben, está aun por verse cómo reaccionará la calle. Lo acordado implica que en abril del 2020 se realizará un plebiscito de entrada que pregunte si se quiere una nueva Constitución y cuál será el mecanismo: ya sea una “convención mixta” (50% de actuales parlamentarios y 50% de ciudadanos) o una “convención constitucional” (léase, Asamblea Constituyente). Luego, en octubre, coincidiendo con las elecciones municipales, se elegirán a los/las asambleístas. Finalmente, en un plebiscito de salida, con voto obligatorio (en Chile el voto es voluntario), se ratificará o rechazará la propuesta constitucional. Hay sentimientos encontrados en el mundo social, y así lo han hecho saber las y los dirigentes de la Mesa de Unidad Social, organismo que ha liderado el movimiento y que logró, el martes 12 de noviembre, convocar a un exitoso paro nacional. Encontrados porque, por un lado, es indiscutible que por primera vez en la historia de Chile se está ante la posibilidad de elaborar una Carta Magna mediante Asamblea Constituyente (AC); además, la constitución del dictador Pinochet ha sido desahuciada, sin duda, y la nueva será discutida bajo la modalidad de “hoja en blanco”. Esto significa que la vigente Constitución pinochetista no tendrá jurídicamente ningún valor vinculante sobre la discusión constituyente (como al inicio de las negociaciones lo exigía la derecha). También es un éxito lograr un plebiscito de entrada y de salida (la derecha solo quería el de salida). Sin embargo se trata, sin duda, de un acuerdo con la sombra de la represión militar, hecho a espaldas del pueblo movilizado y del cual no participaron los actores sociales que hicieron posible correr el cerco pinochetista que lastramos desde 1990. Ninguno de ellos y ellas fueron llamados a consulta, a pesar de que fueron quienes hicieron todo posible. Los peores fantasmas de una transición traidora -que la Concertación inició en 1989 cuando dio la espalda al mismo pueblo que derrotó a la dictadura y votó por ella- han comenzado a emerger rápidamente en las redes sociales, en las conversaciones entre amigos, en el rumor social. Y la desconfianza es mayor si se considera que la derecha logró imponer una condición de triste tradición en Chile: lo que se apruebe deberá serlo por un quórum de ⅔. Este fue, justamente, el meollo del asunto por el cual el Partido Comunista y la mitad del FA no firmaron el acuerdo (ellos pedían 3/5). Porque, de este modo, al igual que como ocurre actualmente gracias a la Constitución vigente, se mantienen un quórum supramayoritario que le da a la derecha un poder de veto inmenso con sólo un tercio de los votos. El asunto no es menor si, por ejemplo, queremos volver a nacionalizar el agua (100% privatizada en Chile) o los recursos minerales, como el litio: no bastará tener el 65% de los votos ya que la derecha, con un 33%, puede vetar estas y otras iniciativas. El momento constituyente/destituyente Nunca está demás recordar que somos el único país del Cono Sur que después de las experiencias dictatoriales del siglo XX mantuvo la Constitución del dictador; Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador y hasta Paraguay, con la derecha stroessnerista, la cambiaron. En Chile, ya entrando en la segunda década del siglo XXI aún (con)vivimos con el espíritu pinochetista y neoliberal de la Carta Magna, gracias a que los mismos que ayer firmaron su desahucio y que por 29 años estuvieron muy cómodos con ella. Se inicia, entonces, un momento constituyente en nuestro país que permitirá abordar un problema constitucional objetivo, que la élite quiso desconocer por décadas y al que hoy apuesta como modo de apaciguar la asonada popular. Está por verse si se viene también un momento destituyente, es decir, que se logre destituir verdaderamente el espíritu pinochetista y neoliberal extremista que regula la convivencia social chilena. Este es el próximo desafío, como también lo es enjuiciar a Sebastián Piñera, el presidente que nos declaró la guerra, por las graves, sistemáticas e inolvidables violaciones a los Derechos Humanos que en estas semanas se han cometido. (*) Pedro Santander es doctor en Lingüística por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y licenciado en Comunicación Social por la Universidad de Chile (Uch). Actualmente es director del Observatorio de Comunicación de la PUCV. Es profesor titular de la Escuela de Periodismo de esa universidad, donde está a cargo…

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Matar al líder de la Jihad Islámica no consiguió nada para Israel. Entonces, ¿por qué hacerlo?

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 14 de noviembre de 2019 Una vez más ha llegado la unidad sacrosanta. Una vez más, somos un pueblo, sin oposición ni debate público, un desfile unánime de hombres y porristas en los medios, derramamiento de sangre sin remordimientos, como siempre sucede en estas situaciones repugnantes, «silencio, estamos disparando». Israel finge una división entre la gente, que siempre se une mágicamente con cada asesinato. Discutimos sobre la vida pero estamos de acuerdo con la muerte, siempre que los muertos sean árabes. Si acordamos automáticamente de esta manera sobre cada acción militar, entonces no hay realmente ninguna polarización o debate, y eso es realmente malo. Aún debe nacer una oposición judía que condene una acción violenta de las Fuerzas de Defensa de Israel cuando comience. La resistencia llega solo cuando esa acción comienza a fallar. Entonces las personas se animan a protestar, pero siempre es demasiado tarde. Al principio solo puede surgir la cuestión marginal del momento, ese refugio de cobardes. Deberíamos haberlo hecho antes, debería haber sido más tarde, pero no ahora; la operación actual, por ejemplo, está aparentemente manchada por consideraciones electorales, como si eso pudiera probarse. Si el derramamiento de sangre es inevitable, entonces el momento no es importante. Y si es criminal y dañino, ningún momento cambiará eso. Solo decide. Incluso el odio al primer ministro Benjamin Netanyahu ha sido olvidado: Yair Lapid se congratula del ataque, Benny Gantz lo elogia como «la decisión correcta» y Amir Peretz dice: «Lo más importante es proporcionar un respaldo completo a las FDI». ¿Por qué? ¿Siempre? Si. Uno puede aceptar el argumento de que Baha Abu al-Ata fue responsable del constante lanzamiento de cohetes contra Israel, pero uno debe saber que el asedio en la Franja de Gaza es responsable de más cohetes que todos los comandantes de la Jihad Islámica y Hamas juntos, y por supuesto, nadie habla de eso. Abu al-Ata creció en la Franja de Gaza en condiciones que ningún israelí puede comprender, y eligió el camino de la resistencia militar, que es brutal. También hay israelíes que han elegido servir a su gente en el ejército. El asesinato de Abu al-Ata no sirve para nada. ¿Qué ganamos con esto? ¿Cómo ha servido su asesinato y el de otros para los intereses de Israel? Si incluso esta pregunta nunca se debate, entonces somos víctimas de una parálisis cerebral grave. ¿La situación de Israel es más segura el día después del asesinato? ¿Están las comunidades del sur en mejor forma? ¿La Jihad islámica es más débil? ¿La IDF se ha fortalecido? Las respuestas son no y no. Ninguno de los generales o analistas ha logrado explicar lo que Israel ha ganado con todo esto. Se merecía la pena de muerte. Bien, te escuchamos, pero ¿qué ganamos con eso? Aquí hay una evaluación provisional: más odio en Gaza, incluso si hay lugar para más odio hacia aquellos que destruyeron la vida de cinco generaciones de personas y no se han detenido. Se ha derramado mucha sangre y se sigue derramando: 22 palestinos asesinados en la Franja de Gaza hasta el miércoles por la noche, destrucción y miedo sembrados en ambos lados que no logran nada. Y, por supuesto, existe el firme conocimiento de que surgirá un heredero de Abu al-Ata que será muchas veces más extremo y peligroso, al igual que aquellos que reemplazaron a los cientos de líderes y comandantes que Israel ha matado a lo largo de los años, todo en vano. Nada resultó de las aclamadas eliminaciones de Khalil al Wazir, Ahmed Yassin, Abdul Aziz Rantisi, Thabet Thabet, Ahmed Jabari o Abbas Musawi; Los heroicos asesinatos de todas estas personas fueron en vano. Israel no obtuvo nada de ninguno de ellos excepto más sangre derramada. ¿Por qué Israel continúa sus asesinatos selectivos? Porque puede Porque estas son historias heroicas. Porque ama a los combatientes palestinos muertos. Porque la lujuria por la venganza y el castigo lo vuelven loco. Porque así es como les muestras a las personas que estás haciendo algo y no te estás conteniendo. Porque así es como puedes ejecutar personas mientras dices que Israel no tiene la pena de muerte. Porque esa es la forma de evitar la solución real. Porque nadie tiene el coraje de hablar sobre la verdadera solución: levantar el bloqueo y hablar directamente con Hamas. Porque todos aquí aplauden asesinatos y nunca se atreven a cuestionarlos. Pregúntales en Kahol Lavan (Azul y Blanco, el partido de Gantz) y en el Partido Laborista, pregúntales a casi cualquier israelí si se oponen. Todos estamos a favor. Traducción : Dardo Esterovich

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¿Hacia dónde van los Estados en Latinoamérica?

Fuente: Raúl Zaffaroni | La Tecla Eñe Fecha: 6 de noviembre de 2019 En momentos de esperanza para la Argentina es bueno no dejar de echar un vistazo sobre nuestra región y, en particular, sobre el modelo de Estado que impulsa el colonialismo financiero, mediante el endeudamiento astronómico, la supresión de subsidios y planes sociales y la imposición de fuertes ajustes presupuestarios en perjuicio de los más débiles. Es claro que este nuevo colonialismo erosiona nuestros Estados, que se van alejando del modelo de Estado de Derecho, se abren brechas de odio en las sociedades y renacen prejuicios de toda índole, muchos marcadamente racistas, resabios no superados de las anteriores etapas colonialistas, dando lugar a una particular mezcla de coetaneidad de elementos no coetáneos. El programa ideológico del colonialismo financiero es claro: formatear sociedades con un 30% de incluidos y 70% de excluidos, conteniendo a los últimos mediante una creación de realidad mediática única y monopólica y, de no ser suficiente, con represión brutal y desembozada. La ideología con que se encubre esta realidad reemplaza hoy a las esgrimidas por los totalitarismos de entreguerras en cuanto a confrontación con las libertades, la democracia, los Derechos Humanos y el Estado de derecho. Dicho groseramente, es clarísima la confrontación de Friedrich von Hayek -uno de los máximos teóricos del autodenominado neoliberalismo-, sosteniendo que nadie tiene derecho a nada por el mero hecho de haber nacido, con la famosa nota de Rousseau, que sostenía que siempre alguien debe tener algo que lo motive a sostener el contrato. Efectivamente: todo Estado de Derecho –para generar un orden– debe ser en alguna medida social pues, cuando esta condición se pierde y muchos quedan sin nada, sólo resta procurar el orden por medio de la mentira y la represión, hasta que todo se desbarata en el desorden. Es clarísimo que el neoliberalismo no es una ideología liberal. Por el contrario, cabe afirmar –confrontando a von Hayek con Rousseau- que es su antípoda, lo que en el plano real se verifica y también explica la especial empatía de los Chicago boys con la dictadura de Pinochet. Pero, ante todo, el neoliberalismo es una ideología. Toda ideología es un sistema de ideas que puede ser racional o irracional, según sirva para acercarse a la realidad develándola o alejarse de ella encubriéndola. Por eso, no siempre una ideología es encubridora –concepto sólo negativo que le asignaba Marx-, sino que las hay también que permiten acercarse a la realidad, cuestión a dilucidar por la crítica de las ideologías. De allí que las ideologías –cuando son encubridoras- al excluir o neutralizar datos de realidad- ocultan el mundo (o parte de éste) a sus seguidores, que acaban creyendo que están haciendo lo que en realidad no hacen o no haciendo lo que en realidad hacen. El neoliberalismo es, pues, una máscara que encubre las pulsiones totalitarias del corporativismo financiero transnacional y del colonialismo por endeudamiento de nuestra región, valida de un grosero reduccionismo economicista seguido de su aberrante antropología del homo economicus. Sus seguidores creen que se alejan del modelo de Estado de Derecho para ordenar mediante la violencia punitiva y represiva la sociedad 30 y 70 bajo la forma de Estados de policía, que sería su ideal políticamente antiliberal. Pero no son sólo sus cultores los que lo creen, sino también solemos creerlo sus críticos. La vieja polarización de modelos ideales de Estado entre los de Derecho (todos iguales ante la ley) y los de policía (todos igualmente sometidos a la voluntad arbitraria del que manda), proveniente de lo confrontación de entreguerras entre democracias y totalitarismos, nos ha encasillado y –ni ellos ni nosotros- tenemos las ideas claras respecto de qué sucede con los Estados a medida que este colonialismo nos aleja del Estado de Derecho, puesto que no es verdad que los conduzca en el sentido del modelo de policía, sino a otro diferente y no suficientemente observado. En efecto: el modelo de Estado de policía requiere cúpulas fortísimas y verticalizantes, como eran Stalin, Hitler, Mussolini, los genocidas nuestros de la seguridad nacional. Pero las cúpulas del poder estatal de nuestra región tienden a ser cada vez más débiles e inestables: su principal preocupación –como domadores de potros o novilleros- es resistir los corcoveos para que no los  revuelquen por el suelo. Aunque no en todos los países el proceso alcanza el mismo grado de avance ni mucho menos, vale la pena reparar en las situaciones más dramáticas de Estados apartados del modelo de derecho, porque existe la seria amenaza de que se marche lentamente por el mismo camino en toda la región. Lo que vemos en esas situaciones extremas y dolorosas es que sus policías (seguridad, inteligencia, etc.) se autonomizaron y montaron sistemas de recaudación propios (suele llamárselo corrupción) que, naturalmente, requieren un aparato de coerción, o sea que montan también su propio sistema de penas (extorsiones, torturas, detenciones ilegales). Como también eliminan a los rateros de pequeña monta (ejecuciones sin proceso, letalidad policial), éstos se protegen refugiándose en organizaciones más estructuradas (delincuencia de mercado llamada organizada, o sea, oferta de servicios ilícitos). La delincuencia de mercado también tiene su propio sistema de recaudación y de penas (venganzas mafiosas), pero en ningún país puede subsistir sin una relación alternativa o selectiva de cooperación/conflicto con las policías autonomizadas, de modo que se establecen vasos comunicantes. De este modo, la población va siendo sometida a diferentes exigencias de recaudación y a sus respectivos sistemas de penas  –incluso contradictorios-, por lo que suelen generar grupos de autodefensa que acaban montando también sus aparatos de recaudación y de penas, lo que acrecienta el caos en la sociedad. Cuando a la cúpula débil se le reclama insistentemente por el caos social, trata de mostrar un poder que no tiene y –como pretendida medida preventiva- autonomiza más a sus agencias policiales, lo que realimenta todo el proceso de caos social. Al agravarse la situación, como medida desesperada, la débil cúpula decide echar mano de las fuerzas armadas, degradándolas a funciones policiales. Como éstas no están entrenadas para la prevención y seguridad interior, comienzan cometiendo errores y luego atrocidades; finalmente, terminan montando también sus propios sistemas autónomos, al igual que las policías. El resultado es que el caos social se acrecienta aún más y, al perder prestigio y respeto público las fuerzas armadas, se lesiona gravemente la defensa nacional. El Estado se debilita, es decir, sucede todo lo contrario de lo que sería un Estado de policía verticalizado, pues

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El que se va sin que lo echen

Fuente: Emir Sader | Página/12 Fecha: 2 de noviembre de 2019 El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció que no irá a la toma de posesión del mando de sus futuros pares argentinos, Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el próximo 10 de diciembre. Tradicionalmente los presidentes de los dos países comparecían a la toma de posesión de sus colegas, además de que la primera visita al exterior de cada uno de ellos se daba al país vecino. El anuncio del presidente de Brasil se hace después de sus dichos respecto a las elecciones argentinas, y sus expectativas de que los candidatos vencedores no triunfarán. Tras el resultado adverso, vinieron sus declaraciones de que los argentinos se habían equivocado y que se arrepentirían. Lo hace desde un gobierno que perdió por lo menos dos tercios del apoyo electoral, en un proceso marcado por la manipulación de fake news. Lo afirma, como si su ausencia empañara la ceremonia de la toma de posesión, como si su ausencia fuera notada y fuera lamentada. Sin embargo el canciller argentino tuvo que rechazar las palabras de Bolsonaro, antes incluso que el nuevo presidente elegido de Argentina hiciera lo mismo. ¿Pero por qué Bolsonaro ha decidido no ir a la toma de posesión del nuevo gobierno del principal aliado económico y político de Brasil? Antes de todo, porque él puede imaginar el tipo de recepción que tendría. Su imagen externa es la más rechazada de todas las existentes en el mundo de hoy, personifica lo peor de lo peor. Desde la responsabilidad por los incendios en la Amazonia hasta las contaminación de las playas del nordeste de Brasil por petróleo, sin que el gobierno, en ninguno de los casos, se haya empeñado en combatir las catástrofes ecológicas. Al contrario, ha tratado de hacer valer los desastres para expulsar a poblaciones indígenas de la Amazonia. Y hasta ha inculpado al gobierno de Venezuela por la contaminación de las playas brasileñas por petróleo. Por si esto no bastara, el presidente de Brasil se ha caracterizado por los planteos descalificadores a los defensores de los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los negros, los LGBT, los ecologistas. También se ha caracterizado por la política de expropiación de los derechos de los trabajadores, de los recursos para políticas sociales, por la intensificación de la privatización de recursos públicos. Al igual que, en la política internacional, ha participado activamente en la acciones que tratan de aislar al gobierno de Venezuela. Bolsonaro sabe que el nuevo gobierno argentino va en la dirección exactamente opuesta a la de su gobierno. Fernández ya anunció que Argentina saldrá del Grupo de Lima, constituido para actuar en contra del gobierno de Venezuela. Los nuevos gobernantes argentinos han vertido sus críticas al modelo económico de Macri, tan similar al de Bolsonaro en sus planteamientos y en sus desastrosas efectos sociales, con el estancamiento económico y con índices record de desempleo en los países. El actual presidente brasileño se ha mostrado sumamente incomodado con la visita que Alberto Fernández le hizo a Lula antes aun de su elección como nuevo presidente de Argentina, con sus reiterados pedidos de Lula Libre, con los mensajes de Lula a los nuevos gobernantes de Argentina. El sabe que las relaciones entre Argentina y Brasil nunca fueron tan buenas como cuando Lula y Néstor Kirchner establecieron acuerdos históricos. Aquel fue el período de mayor fortalecimiento de los procesos de integración regional y de intercambio económico entre los dos países. Bolsonaro también sabe que no fue con comodidad que Macri lo recibió en la Casa Rosada, porque ha tenido pronunciamientos que ni siquiera la derecha argentina tolera.  El actual presidente de Brasil puede imaginar entonces cómo sería su recepción en Buenos Aires, en medio de la que seguramente será la mayor fiesta democrática contemporánea de la región, la que marcará la toma de posesión de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner. Imagina cómo su figura, su presencia, sería el blanco concentrado del repudio a todo lo que él representa, puede suponer que tendrá frente a él nuevamente ese pedido: Lula Libre. Por todo ello, Bolsonaro ha anunciado que no va a la toma de posesión. Un evento al cual ni siquiera había sido invitado. Y en el que sería un invitado mal visto, descolocado, fuera de contexto. En una fiesta que consagra todo lo opuesto a lo que él y su gobierno representan.

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Un triste 70 cumpleaños para Netanyahu

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 30 de octubre de 2019 Incluso en el apogeo de los punzantes dichos del primer ministro Benjamin Netanyahu, los justificados y los exagerados, a veces aparecieron momentos desgarradores. Tal momento ocurrió en su 70 cumpleaños, celebrado la semana pasada en una casa privada en Tel Aviv, sin políticos y con los mejores de sus amigos declarados. El rico y mundano Nicol Raidman, el animador Moti Giladi, Yossi Cohen y los otros abogados; El veterano del Likud Moshe Edery, el asesor político Reuven Adler, los cantantes Dudu Fisher y Yehoram Gaon. Supuestamente un evento brillante y bien atendido. Pero, de hecho, nada atestigua más la desconexión de Netanyahu de los mundos a los que podría haber pertenecido. Solo dos de las docenas de invitados eran intelectuales, los escritores Benny Ziffer y Eyal Megged. Al día siguiente, el invitado de honor envió un mensaje grabado del primer ministro a otro cumpleañero, el cantante Kobi Peretz. «Quiero desearle todo lo bueno del mundo», le dijo Netanyahu a Peretz, otro amigo de su juventud, cuyo trabajo artístico ahonda con frecuencia y con quien tiene conversaciones sinceras durante toda la noche. Este es ahora el mundo intelectual y social del primer ministro. Es difícil creer que en el fondo de su corazón no sienta frustración, confusión, soledad y tal vez incluso tristeza y vergüenza por el lugar en el que se encuentra. Incluso el más grande de sus enemigos, y son muchos, no creen, que este es su nivel intelectual, que este es el paisaje en el que se crió, la esencia de su mundo cultural. Incluso los primeros ministros menos educados se rodearon de intelectuales, autores, poetas y filósofos, tal vez para enriquecer su mundo intelectual y satisfacer su curiosidad intelectual, tal vez para embellecer su imagen. Necesitaban reunirse con pensadores, escuchar lo que tenían que decir o simplemente estar en su compañía, desde David Ben-Gurion con Natan Alterman hasta Shimon Peres con Amos Oz. Netanyahu puso fin a eso, y él no es el más ignorante de los políticos, ni mucho menos. En su cumpleaños, lo dominante  sobre su mesa eran los  gritos, los aduladores, figuras grotescas, Miri Regev aquí, el activista antirefugiados May Golan allá, cada uno más ridículo, ignorante y ordinario que el próximo, marcando los límites del miserable mundo del primer ministro del Pueblo del Libro. ¿No lo avergüenza? ¿No siente él la magnitud de la humillación? ¿Netanyahu en la tierra de los liliputienses? No siempre fue así. Algunos recuerdan sus encuentros con otros mundos culturales y artísticos. En nombre de su carrera infinitamente ambiciosa, aparentemente decidió poner fin a ellos. No se puede declarar la guerra a las viejas élites, saludar a las nuevas élites y estar en compañía con David Grossman. No se puede cortejar a las masas y mantener un diálogo con el profesor Shlomo Avineri. Incluso si fue su elección, cínica y propagandística, es imposible no sentir lástima por el aislamiento del hombre cazado en la cima. ¿Es realmente el 70 cumpleaños que deseaba para sí mismo? ¿Soñaba con tales amistades en su juventud? ¿Netanyahu con Raidman? ¿Bibi con Kobi? ¿Es la política tan cruel y exigente que requiere una esclavitud tan completa en mundos tan extraños? El corazón se niega a creerlo. Sin conocerlo, uno podría adivinar que prefiere otros amigos, otra compañía, una forma diferente de celebrar su cumpleaños. Que lo que escriben sobre él en Haaretz y en el New York Times es más importante para él que lo que Israel Hayom y Yedioth Ahronoth tienen para decir sobre él. Que el «gracias, cariño» de Peretz le habla menos que «La vida juega mucho conmigo» de Grossman. Después de todo, aparte de su populismo y ultranacionalismo, no hay similitud entre Donald Trump, el ignorante de la Casa Blanca y Netanyahu, el intelectual de la calle Balfour. De todos los tiempos, ahora cuando está al final de su carrera, cuando la cuestión de su legado podría preocuparlo cada vez más, uno puede preguntarse: Entre los casos penales y May Golan declamando: «Esperamos que continúes guiándonos»,  entonces este cumpleaños será una bendición”. ¿Es esto lo que quería? ¿Es esto lo que soñó? ¿Es este su mundo? ¿Es esto lo que es? Esto, aparentemente, es lo que quedará. Traducción: Dardo Esterovich

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Los legisladores árabes israelíes podrían poner fin a la era de Netanyahu

Fuente: Shlomi Eldar Al-Monitor| Rebelión Fecha: 29 de octubre de 2019 Fotografía:  REUTERS / Amir Cohen Ayman Odeh, líder de la Lista Conjunta, gesticula mientras reparte folletos durante un evento de campaña electoral, Tira, Israel, 5 de septiembre de 2019. Los legisladores recientemente elegidos saben que su público no los perdonará si no ponen fin al Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu y sus incitaciones. El 23 de octubre, mientras el presidente Reuven Rivlin estaba encargando oficialmente al líder de Azul y Blanco Benny Gantz formar el próximo Gobierno de Israel, los jefes de la Lista Conjunta -una lista unificada de partidos predominantemente árabes- se reunían para discutir un enfoque unificado ante un posible apoyo para tal gobierno. El jefe de la Lista Conjunta Ayman Odeh y el diputado de la Knéset Ahmad Tibi, respectivamente, los presidentes de los partidos Hadash y Ta’al, que son los dos principales partidos que forman la alianza de la Lista Conjunta, entienden que sus votantes quieren poner fin a la era de Netanyahu y la única opción es un gobierno alternativo, a pesar de sus inconvenientes. Ellos y sus electores no han olvidado que la campaña de Gantz antes de las elecciones de abril se lanzó con un video clip que presenta al exjefe del ejército de Israel con un recuento de los palestinos asesinados bajo su mando en el ataque de 2014 a Gaza. Sin embargo, Odeh y Tibi todavía están dispuestos a apoyar un gobierno con él al timón si puede enviar a Netanyahu a casa y poner fin a su incitación incesante contra la minoría árabe del 21% de Israel. “En 1993, estaba el Gobierno de Rabin. Para nosotros, relativamente hablando, fue el mejor Gobierno, en el que el bloque pudo frenar decisiones políticas», dijo Odeh en una entrevista el 22 de octubre en Channel 13 News, refiriéndose al apoyo de los partidos árabes que permitió al difunto primer ministro Yitzhak Rabin formar un gobierno minoritario y superar a la coalición política de derecha”. Si Gantz sigue el camino de Rabin, sería un honor seguir el camino de Tufik Ziad, quien era el presidente del bloque de bloqueo». Rabin fue el único primer ministro israelí hasta la fecha en obtener el respaldo de los partidos árabes del país. Tibi también ofreció la opción de apoyo a la Lista Conjunta cuando se le preguntó al respecto en una entrevista el 22 de octubre en Kan News. «La Lista Conjunta» podría tener en cuenta el apoyo al Gobierno desde fuera de la coalición, tal como lo fue en los años 90, si eso significa deshacerse de Netanyahu, dijo Tibi. Dado el actual punto muerto político, el apoyo externo para un gobierno minoritario liderado por Gantz -ya que no goza de una mayoría de 61 escaños en la Knesset de 120 escaños- es la opción más realista para Odeh y Tibi. Unirse a una coalición de la Knesset liderada por Gantz, de la cual es miembro su enemigo el líder de Israel Beitenu Avigdor Liberman, no sería un buen comienzo, y para los cuatro partidos de la Lista Conjunta unirse a un gobierno dirigido por el partido Azul y Blanco de Gantz es inconcebible. Estos son los hechos inmutables a los que se enfrenta Gantz cuando intenta formar un gobierno. Tibi ha estado manteniendo conversaciones durante varios meses con el miembro de la Knesset, Ofer Shelah, del partido Azul y Blanco de Gantz para transmitir mensajes de un lado a otro y coordinar las expectativas. Han discutido todas las opciones posibles para el apoyo de la Lista Conjunta como, por ejemplo, el apoyo a un gobierno minoritario compuesto por el campo democrático de izquierda y el partido Laborista-Gesher, otorgando a Gantz 44 escaños en la Knéset. Con el apoyo de los 13 legisladores de la Lista Conjunta, el gobierno de Gantz podría tomar juramento con 57 sí y 55 no; la facción de ocho miembros de Liberman, Yisrael Beitenu, se abstuvo debido a su insistencia en respaldar solo un gobierno de unidad compuesto por el Likud de Azul y Blanco y Netanyahu. Sin embargo, este es el quid de la cuestión. Los tres miembros de la Lista Conjunta de la Knéset que representan al partido Balad, que rechaza la existencia de Israel como un solo Estado judío, ya se han negado a apoyar un gobierno Azul y Blanco. Después de las elecciones del 17 de septiembre, cuando la Lista Conjunta tomó su decisión histórica de recomendar a Rivlin que Gantz formara el próximo gobierno, los tres legisladores de Balad exigieron que sus nombres fueran eliminados de la convocatoria. Si continúan resistiéndose, Gantz ni siquiera tendrá suficientes votos para un gobierno minoritario, ya que por ley debe tener más apoyo que sus oponentes. Después de recibir el visto bueno de Rivlin, Gantz llamó a sus socios potenciales para organizar reuniones. Los jefes de los dos socios ultraortodoxos de Netanyahu, los miembros de la Knéset Moshe Gafni y Yaakov Litzman de Yahadut Ha Torah y Aryeh Deri del Partido Shas, se negaron a reunirse con él, diciendo que Likud era el partido que estaba llevando a cabo negociaciones en su nombre. En otras palabras, no cuente con nosotros para su salvación. Luego, Gantz llamó a tres de los cuatro partidos constituyentes de la Lista Conjunta: los miembros de la Knéset, Odeh y Tibi, y el miembro de la Knéset, Mansour Abbas, del partido Ra’am. No llamó al líder de Balad, Mtanes Shihadeh. Tibi y Shelah tuvieron varias ideas en los últimos días sobre cómo superar el «obstáculo de Balad» y garantizar el pleno respaldo para Gantz por parte de la Lista Árabe. En una entrevista con Al-Monitor, Shihadeh admitió que tiene las llaves para la formación de un gobierno de Gantz y que él y sus dos colegas de Balad, los miembros de la Knéset Hiba Yazbek y Samy Abu Shahadeh, son un factor decisivo, al igual que su agresivo enemigo Avigdor Liberman. Sus votos determinarán si se puede establecer el primer Gobierno de Gantz. Liberman y Shihadeh no se sentarán juntos en el mismo gobierno; sin ellos, Gantz no tiene prácticamente ninguna posibilidad de armar un gobierno.

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