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Impostor

Fuente:  Luis Brito García| Blog de Luis Brito García Fecha: 2 de enero de 2021 1 El iracundo Zar Ivan Grozny, (Iván el Terrible) muere en 1583 y su único hijo Dimitri Ivanovich es asesinado en 1591. La falta de herederos es mal que nunca aqueja a los poderosos. En julio de 1605, el difunto hijo Dimitri resucita, asesina al adolescente zar Teodoro II y con apoyo de nobles polacos y boyardos a quienes promete eximir de impuestos asume el trono imperial y casa con Marina Mniszech. En mayo de 1606 aristócratas y curas ortodoxos temen que el renacido Dimitri (conocido como samozvanets, el Impostor) los subordine a la católica Polonia;  lo asesinan, lo creman, disparan sus cenizas hacia dicho país. A trono vacante nunca falta heredero.   2 Pero el dos veces difunto Dimitri resucita por segunda vez en 1607, reúne  milicias de moscovitas, cosacos, lituanos y polacos,  es reconocido inmediatamente por su viuda Marina Mniszech y tras turbulenta guerra civil controla el sudeste de Rusia, hasta que en 1610 el tártaro Piotr Urusov lo encuentra borracho, lo  asesina y lo decapita. 3 Matar a un impostor es abrir la puerta a otro. En 1611 el tres veces asesinado Dimitri vuelve a la vida en la ciudad de Novgorod, y es reconocido por la pequeña nobleza de Pskov y por los cosacos que se entretenían saqueando Moscú, quienes al poco tiempo se decepcionan de él, lo encierran en una jaula y lo remiten a la capital rusa, para ser asesinado por cuarta vez en 1612. Resucitar puede convertirse en  mala costumbre. 4  En el Londres de 1705 todos celebran, comentan,  conocen o quieren conocer al deslumbrante George Psalmanazar. Dice ser nativo de la isla de Formosa, hoy Taiwan. Su libro An Historical and Geographical Description of Formosa, an Island Subjet to the Emperor of Japan es devorado por los desconfiados ingleses, y traducido al francés, al alemán, al holandés. Para asombro de curiosos detalla la Historia, la Geografía, la Religión, las costumbres, las vestimentas, el sistema monetario, el idioma, el alfabeto, la gramática de Formosa. En él se revelan hechos tan verídicos como el que los formosanos desayunan con carne cruda y serpientes, navegan en aldeas flotantes y piraguas con torres y sacrifican anualmente 18.000 niños a su Dios. Psalmanazar viaja frecuente y extensamente difundiendo por Europa las exóticas noticias sobre su isla natal. Se gana la confianza del doctor Johnson, escéptico redactor del primer gran diccionario de la lengua inglesa. Un grupo de admiradores le otorga una pensión que le permite continuar difundiendo sus fidedignas informaciones.   Nadie cuestiona las extravagantes noticias de Psalmanazar, salvo su inventor. En sus Memorias de ***, comúnmente conocido como George Psalmanazar. Por no empañar con la suya la fama de su país,  confiesa jamás haber estado en Formosa, y que todos sus relatos anteriores no son más más que  sartas de mentiras. Nadie le cree. 5 El 17 de julio de 1918 soldados soviéticos ejecutan en Ekaterinemburg al Zar Nicolás II Romanov, su esposa Alejandra y sus hijos Alexei, Olga, Tatiana, María y Anastasia.  Dos años más tarde, la policía de Berlín rescata del río Spree a Franziska Schanzkowska, una obrera polaca que intenta suicidarse, y la interna en el hospital siquiátrico Dalldorf. A pesar de que no habla una palabra de ruso ni explica cómo habría ido a parar de Rusia a Berlín, la rescatada dice ser la resucitada princesa Anastasia, y no tarda en opacar a numerosos otros autoproclamados sobrevivientes de la ejecución interesados en cobrar la fortuna de los Romanov depositada en varios bancos suizos. Su aristocrática carrera es financiada por el compositor Sergei Rachmaninoff; en Estados Unidos  casa con el historiador Jack Manahan y fallece en 1984 recluida en otra institución siquiátrica. En 1991  se realizan pruebas de sus restos que certifican que su ADN no coincide con el de los Romanov, sino con el de su hermana, la plebeya polaca Schanzkowska. La ciencia siempre echa a perder las historias bonitas. 6 Tiempos de inquietud vive hacia 1982 la Venezuela Saudita. El negociado de la burguesía nacional de exprimirle dólares al gobierno para exportarlos de inmediato  llega a su límite. Seguramente vendrá a rescatarnos la burguesía extranjera, aportándonos sus fortunas para lograr lo que no pudimos  con las nuestras. El empresario minero Juan Manuel Mezquita conoce en Curazao al Jeque Alá Al Fadilli Al Tamini, quien está dispuesto a invertir 500 millones de dólares en Venezuela y países aledaños. Mezquita obsequia al Jeque frascos rebosantes de pepitas de oro como muestras de sus minas guayanesas. Convencido por esta generosidad, el Jeque viaja a Caracas a rescatarnos con sus fabulosas inversiones, y se instala en el Hotel Tamanaco, donde paga con cheques –que para la  época tardaban mucho en conformarse- y regala a los innumerables empresarios que lo visitan las mismas pepitas que le donó Mezquita y relojes Rolex también cancelados con cheques contra sus cuentas en los bancos Royal y del Caribe. A nadie extraña que el pródigo musulmán baile salsa como guatireño,  beba whisky como  pagano y no hable una palabra de árabe. La crema de la crema de la perspicaz burguesía  productiva, los más avisados inversionistas, los más astutos gobernantes,  las más bellas damas de alcurnia se entregan al gran festejo donde el Jeque obrará el milagro de salvarnos con las esperadas inversiones foráneas. En medio del júbilo festejante, el Jeque recauda  veinte millones de dólares y desaparece sin más rastro que un reguero de cheques sin fondos para pagar festejos y conciencias. La policía sigue buscando al generoso musulmán, y algunas dirigencias esperando que vengan a salvarnos los capitales extranjeros. 7 El más comunista de los comunistas, Boris Yeltsin, elegido Presidente de la Unión Soviética, impone un programa neoliberal, manda cañonear a la Duma que lo eligió y disuelve la Unión Soviética. El más fiel de los ejecutores del programa progresista de Rafael Correa, Lenin Moreno, electo Primer Magistrado implanta el neoliberalismo y permite a los yanquis instalar una base militar en las Galápagos. Un elegido por nadie  se autoproclama Presidente interino de Venezuela; de inmediato lo reconocen el Presidente de Estados Unidos y las cancillerías de cincuenta países. Ninguno considera que según   el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de

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Akiva Eldar: “Si, yo prefiero a Saar y Liberman”

Fuente: Akiva Eldar | Haaretz Fecha: 22 de diciembre de 2020 Nunca di mi voto a un partido de derecha, tampoco a una creación híbrida llamada centro-derecha o derecha-centro. Pero si me apuntaran con un arma en mi sien y me obligaran a votar por el partido liderado por el acusado-instigador-racista Benjamín Netanyahu, o el partido de extrema derecha liderado por Gideon Saar, e incluso liderado por el transferista Avigdor Liberman, recurriría a una gran bolsa de vómito y elegiría la segunda opción. En el futuro previsible, no se vislumbra ningún líder político cuyos ojos se vean afectados por las injusticias de la ocupación y la realidad del apartheid entre el Mediterranio y Jordania. Tres parlamentarios de Azul y Blanco votaron a favor del blanqueo de colonias ilegales en Cisjordania. Tenemos que agradecer al presidente Donald Trump, quien, siguiendo las demandas de nuestros amigos de los estados del golfo pérsico, vetó el loco plan de anexión del gobierno de Netanyahu y Benny Gantz. Netanyahu cumplió su promesa y enterró los acuerdos de Oslo. Es difícil encontrar un empresario de pompas fúnebres con más talento que él. Es cierto que Saar no tiene la intención de resucitar ese acuerdo, pero si el próximo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, decide reiniciar el proceso político, existe la posibilidad de que el sucesor de Netanyahu no se atreva a incitar al Congreso en su contra, como Netanyahu lo hizo con Barack Obama. Con referencia a las colonias en Cisjordania y/o en relación a derechos humanos en los territorios bajo dominio israeli, es ilusorio suponer un cambio drástico tanto si Netanyahu continúa en el poder, o el timón cambia a uno de sus oponentes del ala derecha. De hecho, Saar y sus amigos no son miembros del club de amigos del poder judicial y aplicación de la Ley. Pero en Israel (y en el mundo democrático) no hay otro líder como Netanyahu que se atreva a proclamar incitaciones en contra de la policía desde el corazón mismo de la Corte Suprema de Justicia de Jerusalen. No hay nadie más que Netanyahu que pueda reclutar un equipo de fanaticos admiradores como el grupo de ministros y miembros de la Knesset que lo rodearon en esa infame ocasión. Yoaz Hendel no es un vocero al servicio como Mickey Zohar, Tzvi Hauser no puede competir con la gran boca de David Amsalem, y el Dr. Yifat Shasha-Biton no se rebajará a los halagos de Miri Regev. Durante sus 11 años consecutivos en el cargo, Netanyahu llevó a la sociedad israelí a profundizar aún más las brechas en su delgada estructura. El culto a él no proviene del apoyo a sus posiciones políticas, económicas o sociales. El culto a la personalidad bíblica se alimenta del miedo y el odio del otro, ya sea musulmán (siempre que no sea un multimillonario de Dubai), solicite asilo o sea un activista de izquierda. Hay muchos expertos en marketing de estos productos, pero nadie se compara con el astuto vendedor de muebles de Balfour (hace referencia a uno de los primeros empleos de Netanyahu. DK). Sí, mi amigo Gideon Levy, yo sería muy feliz si Itamar Ben-Gvir (un conocido personaje israeli de extrema derecha. DK) viniera a las manifestaciones en Balfour. Me pararé junto a él y sostendré dos carteles. En una mano sostendré “Andate” (pancarta tipica exigiendo la renuncia de Netanyahu. DK), y en la otra levantaré un cartel contra la ocupación. Será comico leer un tweet del hijo de Netanyahu, quien culpará de izquierdista a Ben Gvir. En las próximas elecciones, probablemente Netanyahu le ofresca a su hijo Yair el cargo de ministro de justicia. Como dijo David Ben-Gurion, “Debemos ayudar a los ingleses en su guerra contra Hitler como si no hubiera un ‘Libro Blanco’ (normas que impedían el ingreso de judios al territorio de Israel antes de la independencia), y debemos enfrentarnos al ‘Libro Blanco’ como si no hubiera una guerra mundial”. Ahora uno debe luchar contra la ocupación como si no hubiera bibismo y luchar contra el bibismo como si no hubiera ocupación. O como dice el conocido refrán: los mendigos no pueden permitirse el lujo de ser exigentes. Traducción: Daniel Kupervaser http://daniel.kupervaser.com/ kupervaser.daniel@gmail.com @KupervaserD 

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La cuestión existencial sin importancia: Bibi o Gidi

Fuente:  Gideon Levy| Haaretz Fecha: 23 de diciembre de 2020 El próximo primer ministro de Israel será un hombre de derecha en toda regla, intransigente y despiadado. El 23 de marzo se llevarán a cabo las grandes primarias de la derecha, un evento que por alguna razón todavía se llama elección general para el 24 Knesset. Quizás una elección, pero no una general. Es un partido en casa jugado exclusivamente por una derecha que ha arrasado con la izquierda. Un juego que obviamente excluye a los ciudadanos árabes y a los palestinos marginados en los territorios. Su conclusión determinará si el próximo gobierno está dirigido por Benjamin Netanyahu o Gideon Sa’ar. Esto culminará un proceso que comenzó hace años, un deslizamiento desenfrenado e imprudente hacia posiciones cada vez más derechistas, con una legitimación de la franja extremista que solía estar fuera de los límites, junto con una deslegitimación de la izquierda sionista, que solía serlo pero que se empobreció de ideas y desprovista de valores, perdió su sentido de orientación. Estas tendencias han madurado y están dando su fruto amargo: la elección es entre dos ultranacionalistas, Netanyahu o Sa’ar: Bibi o Gidi. Probablemente no habrá otro candidato viable. Esta es una triste realidad, pero muy aleccionadora. En todas las elecciones anteriores hubo otra voz, aunque débil, y también fue un espejismo. Esta voz ya se ha ido y es difícil decir cuándo pueda volver; ciertamente no en las próximas elecciones. Corrientes subterráneas profundas y previamente ocultas han salido a la superficie: Israel es de derecha y ultranacionalista, con una ideología imperante que no puede ser cuestionada. La elección entre Netanyahu y Sa’ar no es una elección real. Encontrarnos en una situación sin una verdadera elección no es una coincidencia. La concurrencia de estos dos políticos no es casualidad. ¿“Andarán dos juntos si no se ponen de acuerdo (Amós 3: 3)”? El hecho de que estos dos sean los candidatos con mayores posibilidades de ganar es una expresión del espíritu de la época. Israel quiere un hombre fuerte, que «pueda mostrar a todos» que será «judío», con todo lo que esto conlleva, y también de origen asquenazí. No quiere mucho más que eso. Es dudoso que la mayoría de los votantes de Sa’ar apoyen el cierre de los supermercados los sábados (como sugirió en el pasado), o salidas bien protegidas a la Tumba de los Patriarcas en Hebrón para sus hijos. Es dudoso que la mayoría de los partidarios de Netanyahu apoyen la demolición del sistema judicial o les guste su conducta personal. Pero quieren estos dos porque encarnan una derecha fuerte, porque traerán honor y orgullo a Israel, porque representan un nacionalismo arrogante, machista e insolente, sin importar su costo o significado. El pecado original radica en que la izquierda sionista se unió a un gobierno de unidad con el Likud a principios de la década de 1980, con el anhelo desesperado de hacerlo en ambos sentidos: liberal pero duro en cuestiones relacionadas con la defensa, judío y democrático, de izquierda y sionista. El final inevitable es que no se estaba convirtiendo en esto ni en aquello, culminando en perder toda su identidad. Así fue como la izquierda se hundió en su propio vacío, un deslizamiento que se volvió cada vez más patético. El golpe de gracia fue asestado inadvertidamente por el movimiento de protesta hueco «Simplemente no a Bibi». Las personas cuyo número representaba el tamaño de un escaño en la Knesset salieron a las calles mientras decenas de escaños se dividían entre varios partidos de derecha. «Lucharemos contra Netanyahu como si no hubiera ocupación y lucharemos contra la ocupación como si no hubiera Netanyahu», afirmaron nuevamente, los campeones de hacerlo en ambos sentidos. Este fue su último eslogan falso, destinado a contrarrestar las afirmaciones de que eran «puristas». El periodista y poeta Yitzhak Laor respondió adecuadamente a estas afirmaciones en Facebook. “Pero no luchaste contra la ocupación. ¡Nunca! Los palestinos están luchando contra la ocupación y ustedes los están ignorando cruelmente». Años de evadir el mensaje, de disculpas y torpezas, de miedo y autoengaño, de intentar tener las dos cosas, han llegado a su fin. Son Netanyahu y Sa’ar, correcto contra correcto. Las próximas semanas serán patéticas: ¿nos salvará el exjefe de gabinete Gadi Eisenkot? ¿Amir Peretz nos dejará? ¿Se postulará el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai? ¿Meretz obtendrá cinco o seis asientos? ¿Se unirá Yair Lapid a un gobierno de Sa’ar-Bennet? ¿A quién apoyará Ehud Barak? Ninguna de estas preguntas es importante, ni la pregunta existencial, la fatídica: ¿Bibi o Gidi? Traducción: Dardo Esterovich

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Trapos sucios en Pfizer y Moderna

Fuente: Atilio A. Boron | Blog de Atilio A. Boron Fecha: 21 de diciembre de 2020 Las usinas de fake-news y la oposición macrista al gobierno de Alberto Fernández insinúan que las relaciones entre Pfizer y el gobierno argentino no son transparentes, que hay sospechas de corrupción. No hay pruebas pero no importa, igual el tema queda instalado. Que hay un tironeo entre gobierno y empresa es evidente, y que ésta quiere dictar sus condiciones por encima de las leyes nacionales también. Pero de lo que para nada habla el sicariato mediático, y mucho menos editorializa, es acerca del extraño comportamiento de esa empresa que es presentada ante su audiencia como la re-encarnación corporativa de la Madre Teresa.         Por ejemplo, nunca informaron que el lunes 9 de noviembre su CEO, Albert Bourla, se deshizo de 132.508 acciones de Pfizer a un precio de U$S 41.94 cada una (apenas cinco centavos por debajo de su récord histórico) desprendiéndose del 62 por ciento de las acciones que tenía en esa compañía y embolsando en pocas horas 5.600.000 millones de dólares de ganancia. [1] Si bien la venta estaba programada con anticipación (desde el 19 de agosto, cumpliendo con la normativa vigente en EEUU que impide que los CEOs realicen ventas sorpresivas), la fecha exacta de la operación no deja de suscitar sorpresas porque se produjo al día siguiente de que la empresa anunciara los positivos resultados de sus tests de la tercera fase y que el precio de sus acciones subieran extraordinariamente. La gran pregunta era: ¿por qué vender sus acciones si las perspectivas de negocios de Pfizer eran inmejorables? ¿Sabrá algo que nosotros no sabemos, acerca de la efectividad y/o practicidad de una vacuna que necesita circular por el mundo en una cadena de frío inalterable de entre 70 y 80 grados bajo cero? ¿O tal vez la empresa descubrió negativos efectos colaterales, cuya génesis no está del todo esclarecida? Si los pronósticos eran tan favorables como la prensa lo anuncia a tambor batiente, ¿por qué vender sus acciones, qué capitalista actúa de esa manera? Pero Bourla no fue el único; Sally Susman, Vicepresidenta Ejecutiva y Directora de asuntos corporativos de Pfizer, también se desprendió de 1.8 millones de dólares en acciones de la compañía.[2] La cosa no termina allí. La  misma fuente informa que “altos ejecutivos de otras farmacéuticas que buscan vacunas Covid-19, como en las empresas de Moderna y Novavax han vendido grandes cantidades de acciones después de prometedoras noticias sobre sus propias vacunas.” Según informa el Financial Times Stéphane Bancel, el billonario CEO deModerna, otra de las compañías de la “big pharma” que está en la competencia para la producción de la vacuna, fue mucho más audaz que su par de Prizer y vendió sus acciones de la compañía por valor de U$S 49.8 millones de dólares, reportándole una ganancia inmediata de 400 millones de dólares en un solo día. ¿Curiosidad, sorpresa, meras casualidades? Comportamientos extraños, sin duda pero que revelan que esas empresas, que supuestamente están trabajando para garantizar la supervivencia de miles de millones de personas amenazadas por el Covid-19, están en manos de nefastos personajes, una verdadera “mafia de cuello blanco”  cuyo único interés es ganar dinero, muchísimo dinero, sin que les importe nada más. Mientras tanto, un millón setecientas mil personas en todo el mundo han muerto a causa del virus. Conclusión: dejar la salud de la población y la producción de medicamentos en manos de las grandes corporaciones es lo mismo que pedirle al lobo que cuide a las ovejas. En el imprevisible mundo de la post-pandemia lo más probable es que ambas cosas, la atención médica y la industria farmacéutica, pasen a ser actividades casi exclusivamente manejadas por empresas estatales. El fracaso de la “magia de los mercados” en estos terrenos ha sido monumental, y la conducta de esos grandes empresarios es inmoral y, muy posiblemente, según la legislación de distintos países, criminal. Y no es menos  censurable la forma en que los medios hegemónicos de la Argentina, en su tiránica obsesión por desgastar y de ser posible derribar al gobierno, ocultan esta información que revela la naturaleza delictiva de esos gigantescos oligopolios farmacéuticos y coloca bajo luces más potentes las tensiones con la Pfizer. [1] Ver la noticia difundida por la CNBC en: https://www.cnbc.com/2020/11/11/coronavirus-vaccine-pfizer-ceo-sold-5point6-million-of-stock-as-company-announced-positive-data.html [2] Ver https://www.elblogsalmon.com/sectores/que-grandes-ejecutivos-farmaceuticas-que-investigan-vacuna-covid-19-estan-vendiendo-sus-acciones

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Tasa de mortalidad por COVID: ¿y si fuéramos Cuba?

Fuente: Federico Perez Wrubel*| Agencia Paco Urondo Fecha: 21 de diciembre de 2020 Un sector tiende a realizar comparaciones con Cuba con una intención de descalificar las acciones políticas que toman los gobiernos progresistas o populares.  Ahora bien, si realizamos esa comparación con los países del llamado “primer mundo” con respecto a las muertes por la pandemia del COVID-19, ¿Cuáles son esos resultados?   A la fecha de hoy, 19 de diciembre de 2020, nos encontramos con 1.670.000 muertes acumuladas en todo el mundo por la pandemia del COVID-19. Los 11 países que encabezan la mayor cantidad de muertes son los siguientes: Si se observa estos países en función de la cantidad de muertes cada millón de personas, nos daría los siguientes resultados: Otros países que se toman como ejemplos o que son considerados como del primer mundo,  que no ocupan el ranking entre los anteriores nombrados, como Alemania presentan 25.754 muertes (314 cada 1M de p.), Israel 3.050 muertes, (331 cada 1M de p.) o Suiza que tiene 6.561 (967 cada 1M de habitantes) Cuba, a comparación de estos países, tiene 12 millones de habitantes y presenta 137 muertes, un promedio aproximado de 12 muertes cada millón de habitantes. En este sentido nos preguntamos, si generamos una situación hipotética ¿cuántos muertos tendrían los primeros 11 países con más muertes en el mundo si su promedio fuera el de 12 muertes cada millón de habitantes como Cuba? Con un regla de tres simple nos daría los siguientes resultados: Siguiendo este hipotético caso Estados Unidos tendría casi 4 mil muertes en vez de 313mil, Brasil 2475 antes que 185mil, Reino Unido 779 en lugar de 66.052 y Argentina 545 en vez de 41.534. La suma total de muertos de los 11 primeros países, en el caso de esta suposición, nos daría un total de casi 30 mil muertes contra las 1.144.624 reales.  A comparación con la realidad son 1,1 millones de muertes menos.  Si estas supuestas vidas que se salvaron por tener los mismos promedios de Cuba, las restamos con el total de muertes actual tendríamos aproximadamente menos de 550 mil muertos en el mundo, un 66% menos de las que tenemos actualmente.  Los resultados que tiene Cuba son fruto de un sistema sanitario comunitario, una política sistémica de cuidado y prevención, que genera una alta expectativa de vida; y también de la alta respuesta de sus habitantes a las políticas públicas encaradas por el gobierno cubano, en un contexto en el que el bloqueo económico resulta desfavorable para el desarrollo económico y social, a comparación de los países del primer mundo(norte) que gozan de otra suerte, pero no han logrado controlar los efectos catastróficos de la pandemia En este sentido uno destaca que el problema no es en sí la pandemia del COVID-19, sino el mundo de desigualdad social que encontró en este tiempo. Sobran ejemplos de acciones de los gobiernos en el mundo que han colocado la acumulación de la ganancia exponencial por encima del cuidado de sus pueblos; o gestos de mezquindad entre los estados nación que han robado o acopiado insumos de prevención, o en la actualidad comprando dosis de vacunas mayores a su población impidiendo que otros países pueden acceder más rápido a ella y así reducir muertes. Al cumplirse la muerte 1millon Juan Manuel Cincunegui, un filósofo argentino que reside en España, publicó en su blog personal «Claro en el Bosque» un post titulado la «Normalidad es la muerte». En dicha nota habla del sufrimiento que han padecido millones de personas que han tenido que velar a la distancia a sus seres queridos. No solo habla de las muertes, sino  de las personas que han transitado la enfermedad y la angustia que han padecido. Según sus cálculos, aproximadamente, hasta el 1 octubre «al menos 80 o 100.000.000 de personas (padres, madres, hijos, hijas) que han sufrido el impacto psicológico y emocional de esas pérdidas o el trance de velar durante semanas o meses por la supervivencia de sus seres queridos». Al teorizar sobre este caso, el jugar con el «qué hubiera pasado si» tiene la intencionalidad de tensionar los modelos políticos. Si dentro de 10 años volvemos a tener una situación parecida ¿Qué rol y acciones queremos que tomen los gobiernos del mundo?  Aunque los números son fríos y nos alejan de la realidad material, cada muerte es una persona que ha padecido y sufrido el dolor del COVID-19  en su carne. Cada número es una familia que no ha podido acompañar a su ser querido, que lo ha tenido que velar a la distancia, que no lo ha podido abrazar como gesto de amor en su despedida.  Como expresa el Papa Francisco, de una crisis se sale peor o mejor. Frente a ésta catástrofe mundial uno puede seguir reproduciendo una cultura individual en función de la acumulación del capital, siendo incapaz de sentir el dolor ajeno, tanto el de otros países como el de su misma población; o tal vez pensar y construir como Cuba una comunidad de cuidado y entrega hacia el otro, para que el día de mañana no tengamos que lamentar tanto dolor y muertes evitables; y que la vida siga siendo posible en la tierra porque existe un Estado que nos cuida y nos salva. *Profesor en Filosofía y Magister en Economía Social

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Israel: La colonización de Yad Vashem

Fuente: Meir Margalit| Sin Permiso Fecha: 5 de diciembre de 2020 En la vida de todo pueblo hay momentos simbólicos que concentran todos los valores que lo caracterizan, actitudes que sintetizan toda la esencia de su ser y expresan toda su idiosincrasia nacional. Uno de esos momentos simbólicos, que muestran cuan bajo hemos caído en Israel, ha sido la nominación del brigadier general retirado Effi Eitam como presidente del consejo directivo de Yad Vashem. Yad Vashem es un instituto emblemático consagrado a preservar la memoria del Holocausto. Mas que un instituto, Yad Vashem es un emblema que atañe a todos y a cada uno de los judíos, sea cual fuera su procedencia. Pero después de la nominación de Eitam como presidente de tan importante institución, Yad Vashem ya no será lo que ha sido hasta hoy. Antes de entrar en el tema Eitam, debemos adelantar algunas reflexiones sobre el uso y abuso que el gobierno israelí esta haciendo con el tema del Holocausto en los últimos años. Amplios círculos intelectuales israelíes, como también de judíos en la diáspora, critican severamente la forma en que el gobierno de Israel manipula la memoria del Holocausto, y la utiliza para acallar toda critica de las políticas israelíes en los territorios palestinos ocupados. Cuando Naciones Unidas o alguna figura internacional censuran la ocupación de los territorios palestinos, nada es mas efectivo para Israel que sacar a relucir al Holocausto para hacer callar a todo detractor. Dicha estrategia maquiavélica ha tenido bastante éxito desde el 2016, cuando Israel logró promover una declaración internacional que incluye dentro del concepto de antisemitismo también al antisionismo, abriendo la puerta a considerar antisemita toda critica de las políticas colonialistas del Estado de Israel.  Esta tergiversación del concepto de ‘antisemitismo’, que es de por si una ofensa a la memoria del Holocausto, tiene ahora, con Eitam a la cabeza de Yad Vashem, a un extremista de derecha cómo máximo interprete de lo que deberá interpretarse como antisemitismo de ahora en adelante.  Aunque estamos ya habituados a esta cínica manipulación, debemos reconocer que esta nominación nos ha dejado anonadados. El gobierno de Israel ha cruzado una línea roja al designar a este ex general de brigada y ex ministro durante el gobierno de Ariel Sharon, que dimitió del mismo como acto de protesta contra la retirada israelí de la franja de Gaza. Si de él dependiera, Israel todavía estaría derramando sangre en Gaza.  El problema con Eitam no radica tan solo en su trayectoria militar, que de por si ya es sumamente problemática cuando se trata de la memoria del Holocausto, sino por ser un colono de ideología derechista, ultra nacionalista y chauvinista, que lo ubica en el ala mas recalcitrante del sionismo contemporáneo. Eitam es bien conocido por la mano dura con que ha tratado a los palestinos en cada cargo de su carrera militar, por sus opiniones denigrantes contra los árabes israelíes, y su apoyo a la indecente idea de la limpieza étnica. Sin embargo, la inadmisible nominación de Eitam no debería sorprendernos ya que está en sintonía con la fascinación que siente la sociedad israelí por todo lo que tenga uniforme militar. Pero algunos de nosotros, ingenuos, queríamos creer que la memoria del Holocausto estaba mas allá de toda manipulación. Yad Vashem es uno de los últimos símbolos que unifican a todo el pueblo judío, tanto en Israel como en la diáspora. En derredor a Yad Vashem se había consolidado un amplio consenso nacional, tal vez uno de los últimos que se mantenían en este país.  Después de que la derecha se apoderase del Muro de las Lamentaciones, e incluso de la misma bandera nacional, transformándolos en símbolos sectarios con los que los israelíes liberales ya no pueden identificarse por la connotación agresiva que les han asignado, a partir de ahora, con la nominación de Eitam, ya no quedan símbolos que unifiquen a este pueblo.  Esta infamia no hubiera acontecido si en el horizonte no se avistaran unas próximas elecciones, para las que Netanyahu necesita recuperar al electorado derechista que desertó masivamente hacia el partido nacionalista religioso, luego del fiasco de la prometida anexión del Valle del Jordán. Cuando se trata de mantener el gobierno, para Netanyahu todo es legitimo y Eitam es un guiño dirigido al ala mas extremista de su electorado. Dejemos claro que, en esta cínica jugada, la responsabilidad recae no solo sobre Netanyahu: el silencio del partido Azul-Blanco -que ha formado parte de la coalición gubernamental- liderado por los ex generales Ganz y Ashkenazi, les hace a ambos cómplices de este acto vergonzoso.  Con Eitam a la cabeza de Yad Vashem, la derecha se ha apropiado de la memoria histórica del Holocausto, tergiversando fatalmente su significado universal. Netanyahu, hijo de un conocido historiador sionista especialista en la Inquisición, reescribe uno de los capítulos mas dramáticos y sensibles de la historia del pueblo hebreo, dándole un tinte nacionalista que desfigura y falsea la narrativa del Holocausto. Si hasta hoy el Holocausto es considerado un crimen contra la humanidad, de ahora en adelante será considerado un crimen contra el pueblo judío y de ahí hasta su reducción y desvalorización el camino es corto. Y esto acontece justo en una época en que son tantos los que pretenden negar la veracidad del mismo Holocausto. El mandato de Yad Vashem ha sido desde siempre, trasmitir, desde su pedestal moral, un mensaje contra todo racismo y toda discriminación, y no solo contra el antisemitismo.  A partir de este momento cabe preguntarse como será posible predicar contra todo racismo cuando el presidente de Yad Vashem es el mismo un racista intransigente.  Con que cara las asociaciones federadas a nivel mundial a esta importante institución, sus investigadores, formadores y personal podrán impugnar el antisemitismo que levanta cabeza en diversos lugares del mundo, cuando su mismo presidente encarna el odio visceral contra todo lo que no es judío.  Hay cosas que un país decente no hace. No se juega con la memoria del Holocausto. Con esta nominación de Eitam, el actual gobierno de Israel ha mancillado la

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Arlie Hochschild: «El actual votante de Trump ahora se siente movilizado, no aislado»

Fuente:  EDUARDO OLIVARES| Pauta Internacional Fecha: 1° de diciembre de 2020 La reconocida socióloga norteamericana describe al votante típico del presidente de Estados Unidos. ¿Cómo Estados Unidos se ha polarizado desde el punto de vista ideológico e incluso cultural? Buena parte de esas inquietudes se han instalado en los últimos años y eclosionaron en 2016 con el sorpresivo triunfo de Donald Trump ante Hillary Clinton. Los principales medios de comunicación, los analistas en Washington y los académicos de las mayores universidades en Estados Unidos salieron a buscar respuestas para entender el fenómeno de los votantes que respaldaron la candidatura de un empresario sin experiencia partidista (fue demócrata, ahora republicano), a menudo desbocado, proclive al lenguaje políticamente incorrecto y vilipendiado por los liberales de la costa este y oeste. Pero ya en 2016 había una reconocida socióloga que había hecho el trabajo. Arlie Russell Hochschild se fue al sur a recorrer Luisiana durante cinco años, lejos de su burbuja en Berkeley, California. Estaba intrigada por el magnetismo del Tea Party, aquel movimiento dentro del Partido Republicano que abrazaba el libre mercado y los valores cristianos que estaba generando popularidad sobre todo entre norteamericanos blancos, de clases medias y bajas, sin carreras universitarias. Y en particular viajó a una zona donde grandes petroleras no solo contaminaban el medioambiente, sino que ni siquiera proveían de suficiente trabajo. ¿Por qué esos habitantes favorecían a los políticos que promovían relajar las regulaciones ambientales y que entregaban exenciones tributarias a grandes corporaciones? «Es un misterio cómo a lo largo de Estados Unidos, son los estados pobres —con las familias más disruptivas y los niveles más bajos de educación, con la peor seguridad de salud, la mayor cantidad de contaminación y la expectativa de vida más baja —, los cuales más reciben plata del gobierno federal en proporción a lo que estos estados dan en impuestos que, aun así, son estados que odian al gobierno federal», describe la socióloga norteamericana. Tal es el ejemplo de Luisiana: «Era una versión exagerada de la paradoja del estado rojo», con ciudadanos muy conservadores y proclives al Tea Party. «Aquellos ciudadanos se imaginan en una línea, esperando el sueño americano. Sienten que se han esforzado, pero que esta línea no se ha movido en décadas y que se están moviendo levemente hacia atrás», cuenta. En cambio, agrega, esos mismos votantes tienen la percepción de que «los afroamericanos, las mujeres, y los trabajadores del sector social del tercer mundo les llevan la ventaja. Ven cómo el gobierno ayuda a estos grupos a través de múltiples acciones».El culto de los medios de comunicaciónsubir Cuando Hochschild llegó a Luisiana a realizar su trabajo de campo, se sorprendió al no encontrar ejemplares del The New York Times a los que estaba tan acostumbrada en California, según relata en Extraños en su propia tierra. Los sureños norteamericanos tenían otras preferencias en medios de comunicación: más televisión y más Fox News. «Es una forma de iglesia. He hablado con gente que prendía las noticias de la mañana y que saludada a los comentaristas. Una mujer me contó que tenía una pequeña televisión al lado de su computador, que veía a mediodía mientras trabajaba. Luego, a las cinco de la tarde se sentaba junto a su marido para ver el siguiente noticiario. Y empezó a pensar en los comentaristas como una familia». Bill O’Reilly era uno de los grandes referentes para esos electores. Sin embargo, la pandemia del nuevo coronavirus ha hecho su mella. «Dado que el Covid se está acercando a los estados rojos, los ciudadanos están viendo que [Trump] no es un bien líder en este aspecto. La gente se ve menos entusiasta por esto, pero no creo que pierda mucho el agarre que parece tener». -¿Cómo caracterizaría al votante actual de Trump más allá de Luisiana? «Creo que el votante actual que apoya a Trump ahora se siente movilizado, no aislado. Junto con otros que también usan gorros rojos se crea como una especie de culto empoderado. Sienten que tienen un líder que está intentando levantar a los trabajadores blancos con educación media. Dice ‘miren, no soy racista, pero otros han sido preferidos y esto está mal’. Entonces, está haciendo que el escenario vuelva a ser justo. Eso es lo que sus votantes sienten. Y para eso, necesitas a un tipo que no tema ofender a la gente, para poder derribar lo que ha sido construido». «Creo que hay mucho trabajo de reparación que el Partido Demócrata debe hacer. Y este libro inicia con la paradoja del estado rojo, pero termina con la paradoja del estado azul. ¿Cómo es que los estados pobres no pertenecen al Partido Demócrata? ¿No es así como este partido comenzó, Como una consecuencia del movimiento sindical para mejorar las vidas de los desposeídos?», cuestiona.

Internacionales, Israel, Portada

El racismo del estado judio ya cuenta con respaldo judicial

Fuente:  Daniel Kupervaser| Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 30 de noviembre de 2020 Finalmente, saltó a la vista de todo el mundo la verdad detrás de las intenciones de Netanyahu con la promulgación de la ley Estado Nación Judío. El objetivo es dar respaldo legal para discriminar ciudadanos israelíes no judíos. Hoy, un juzgado le puso sello y firma a la oficialización del racismo en el Estado Judío.   Muchos, entre ellos los tradicionales medios de información al servicio del gobierno, se tragaron el cuento de Netanyahu cuando afirmó que “según esta ley, Israel es el Estado-Nación del pueblo judío con total igualdad para sus habitantes” (“discurso de Netanyahu en la Knesset”, Davar, 29-7-18). Los padres de dos niños de una familia árabe, ciudadanos de Israel, residentes en la ciudad Carmiel en el norte de Israel, decidieron que sus hijos estudien en el marco de la ley de educación obligatoria en un colegio de la corriente árabe, reconocida oficialmente por el ministerio de educación de Israel, al igual que otras corrientes educacionales (oficial judía, oficial religiosa judía y judía ultra ortodoxa). Dado que en Carmiel no hay escuelas de la corriente árabe, los niños asistieron a una escuela de otra localidad que dispone de marcos de la corriente árabe. De acuerdo a las normas vigentes, cada municipio participa en el financiamiento de los costos de transporte de los niños de su ciudad a las distintas instituciones educacionales oficiales. En este caso el traslado se realizó en forma privada por parte de la familia, y por tal motivo, en su momento exigieron del municipio el reintegro de la parte que les corresponde.   La familia recibió respuesta negativa de las autoridades locales. El caso llegó a la justicia donde nuevamente se negaron a reconocer los derechos de estos niños árabes. Mucho más interesante que acentuar que esta negación no se basó en los hechos mismos, sino en aquellos argumentos que son justamente los que revelan el carácter racista que se fue enraizando en Israel como consecuencia de la promulgación de la ley Estado Nación Judío. Según la decisión judicial, “Carmiel, como ciudad judía, esta destinada a promover la colonización judía en la región del Galil. La apertura de una escuela de la corriente árabe y/o el financiamiento de transporte de alumnos árabes para todos y cualquier sitio, conlleva el riesgo de modificar el balance demográfico y dañar el carácter judío de la ciudad al alentar a árabes a vivir en ella. Según la ley Estado Nación Judío, el Estado ve en el desarrollo de la colonización judía un valor nacional y debe obrar para promoverlo. El juzgado ve en este principio un argumento dominante en la decisión de erigir una escuela y/o fijar criterios para financiar el transporte de alumnos” (El juzgado otorgó autorización a borrar una demanda de 2 niños por medio de la ley Estado Nación Judío”, Haaretz, 30-11-2020). Vale la pena mencionar que la población árabe, ciudadanos de Israel, que conviven en Carmiel representa un 6% del total. El fallo de tribunal desestimó la demanda de los niños de recibir ayuda en el financiamiento de su transporte a la escuela por el solo hecho de tratarse de árabes y no de judíos, escudándose en la ley Estado Nación Judío. Hoy el Estado Judío se gana con mucho honor el titulo de Estado Racista por denegar derechos básicos y discriminar a parte de sus ciudadanos en base a una ley básica del estado por el solo hecho de su pertenencia étnica. Sepan los judíos del mundo que puede llegar el momento que este fallo se convierta en un precedente para muchos países del mundo que decidan adoptar esta jurisprudencia. Por lo tanto, no se sorprendan, o al menos sepan dirigir sus protestas a Jerusalén, cuando discriminen judíos en el mundo por el solo hecho de vivir en estados que no son judíos. Ojalá me equivoque Daniel Kupervaser Herzlya – Israel 30-11-2020http://daniel.kupervaser.com/ kupervaser.daniel@gmail.com @KupervaserD

America Latina, Internacionales, Portada

Lecciones bolivianas para América Latina

Fuente: Alfredo Serrano Mancilla | Celag.org Fecha: 20 de noviembre de 2020 Cada vez resta menos para que termine el año 2020; un año que ha tenido de todo: desde la pandemia Covid-19 hasta la muerte de Maradona. A estas alturas del partido, luego de tanta densidad política, siempre acabo creyendo que el año tuvo algún mes de más, algunas semanas que se nos camuflaron sin darnos cuenta, o días que fueron de 30 horas. En este tiempo, Chile aprobó un plebiscito para enterrar definitivamente la constitución pinochetista; Trump perdió las elecciones desconociendo los resultados; Guaidó se quedó en eso, en seguir siendo Guaidó, sin más pena ni gloria que una autoproclamación sin efectos; en Perú modificaron el Congreso y luego el presidente, hasta dos veces, sin necesidad de acudir a las urnas; en Ecuador cambiaron varias veces de vicepresidente; se consolidó el eje progresista Argentina-México con dos presidentes muy protagónicos en lo geopolítico, Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, cada cual a su manera. En esta América Latina tensionada, Bolivia nuevamente se convirtió en el epicentro en este 2020, sobre todo porque nos dejó varias lecciones imprescindibles para tener en cuenta en los meses venideros. Primero, no se consigue tan fácilmente la desaparición de una identidad política arraigada en la ciudadanía, ni con un golpe de Estado, ni con proscripciones, ni con persecución. Segundo, el neoliberalismo demuestra una vez más su incapacidad para consolidar democracias, gestionar la economía (en lo macro y en lo micro), administrar el Estado, garantizar estabilidad institucional, proporcionar seguridad jurídica. Tercero, las convicciones son rentables electoralmente a pesar de lo que digan muchos manuales ortodoxos de comunicación política. Un corpus ideológico, bien traducido en propuestas cabales, cuando sintonizan con los sentidos comunes tienen alta probabilidad de tener mayorías Cuarto, gobernar desgasta mucho y limita la posibilidad de reciclar la épica, el relato, la narrativa, los horizontes. En el caso del MAS, en este corto periodo de tiempo afuera de la gestión gubernamental, se regeneraron dinámicas que habían quedado relativamente oxidadas algún tiempo atrás. Quinto, la derecha no siempre está unida, ni es tan monolítica ni homogénea como se presupone. Pasó en Bolivia y ha pasado en muchos otros países de América Latina. Existen muchos más matices en el universo conservador del que nos imaginamos (visiones regionales, intereses económicos, vínculos internacionales, etc.) Sexto, los grandes medios de comunicación se han convertido en objetos de consumo masivo, pero no constituyen ninguna fuente de credibilidad. Si hiciéramos un ejercicio de correlación estadística simple entre cantidad de portadas y titulares en contra de Evo y Arce en Bolivia e intención de voto, nos encontraríamos una relación inversa. Eso pasó también con Cristina Fernández de Kirchner y continúa pasando con Rafael Correa. Los grandes medios son espacios de entretenimiento, pero no son creíbles como fuente de información. En las encuestas de CELAG hechas para varios países de América Latina, siempre observamos que hay mayorías que creen que los medios mienten o hacen propaganda. Séptimo, las redes sociales importan, pero resulta importante dimensionarlas en su justa medida. El crecimiento de ese universo es evidente, pero no hay que confundir ese progreso con considerar que todo el mundo decide su voto según lo que lea en Twitter, Facebook o Instagram. Aún resta mucho por conocer cómo ellas transforman nuestras mentes, nuestros pensamientos y nuestras preferencias políticas y electorales. Todavía es prematuro, por el poco tiempo en marcha, para identificar las cicatrices de este nuevo entorno digital. Octavo, y no por último menos importante: todos aquellos que pregonan que no hay relevo detrás de los liderazgos históricos de la izquierda latinoamericana vuelven a hacerse trampas al solitario. Lucho Arce y Alberto Fernández ya son presidentes. Hay muchas probabilidades que Andrés Arauz lo sea en Ecuador. Hay líderes como Daniel Jadue en Chile, Verónika Mendoza en Perú y Gustavo Petro en Colombia, que también tienen significativas opciones para ello. Son todos aprendizajes útiles para lo que se viene en nuestra América Latina en disputa.Comparte: Alfredo Serrano Mancilla: Dr. en Economía Aplicada (UAB). Director de CELAG (España) Alfredo Serrano Mancilla es doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), España. Realizó estancias predoctorales en Módena y Bolonia (Italia) y Québec (Canadá) y un postdoctorado en la Université Laval (Québec, Canadá). Es especialista en economía pública, desarrollo y economía mundial. Se desempeña como profesor de posgrado…

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