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Un enorme alivio

Fuente: Víctor Hugo Morales | Tiempo Argentino Fecha: 12 de Agosto de 2019 No se podía seguir en anca de la mentira, como hasta ahora. La derrota es de ese hombre desbordado, atribulado, que anoche le habló al país con una soledad y desolación que espantaba, un presidente que no podía pensar ni en su discurso y que terminó la campaña mostrando el comportamiento de un niño enojado cuando ve que le dan la espalda. La derrota es de esa mujer que quiso construir una campaña metiendo miedo, como cuando decía cosas como que el «tren que no frena». También lo es del FMI por lo que hizo en todo este tiempo, cómo clausuró toda posibilidad de ayuda a la gente y permitió una fuga de capitales monstruosa. Y es de Trump y su intervención, mandando emisarios para tratar de respaldar al gobierno y convencer al electorado. La derrota es por cómo robaron y porque se le fue la mano en el torniquete que le pusieron a la sociedad. Y también es de los medios de comunicación que tergiversaron la democracia y que, bochornosamente, hasta última hora,  estuvieron jugando para el gobierno, por lo que se llevaron y le robaron al país de la propia mano del presidente. Son los compadres de la derrota. Una letanía la del presidente al que anoche le gritaban «sí, se puede…». Sí, se puede, pero lo que se puede es cambiar el destino desde la política. Se puede evitar que esas 3,6 millones de personas se vayan a dormir como les recomendó el presidente, pero a dormir sin tener qué comer. Se debe evitar que haya un 35% de pobreza y millones de trabajadores que deambulan golpeando puertas por un trabajo que no existe porque desde el gobierno hicieron todo lo posible para que se clausuraran esas puertas en cada uno de los días desde que asumieron. Todo fue una inmensa mentira y lo empiezan a pagar con estas elecciones. Tan drásticamente que era impensado. Y alivia. Alivia como nunca, porque ayuda a creer en la democracia y en la política. La sensación es de alivio, no de triunfalismo. Porque en algún momento, se podía pensar que la gente no terminaba de darse cuenta de la barbaridad de lo que estaban cometiendo estos tipos con el país. Pero la respuesta es arrasadora. Y en ese sentido, la gran triunfadora es  Cristina. Se manejó como una estadista de fuste que supo encarrilar la campaña hacia el mejor lugar, pasando por encima de todo lo que siempre le adjudican, de «su soberbia», de ser «la mandona». Dio una lección de calidad política, de un entendimiento y de un despojamiento ejemplar, para permitir que la campaña fuese realmente exitosa. Más aun de lo que hubiese sido con ella sola, en función de todos los que la persiguen. La elección del candidato fue un verdadero acierto. Alberto Fernández recorrió el camino que fue desde el anuncio de Cristina y hoy, demostrando calidad personal y que es un tipo de una raza política que está por encima de la media. Fue muy convincente para la gente que lo empezó a seguir al ver en cada intervención una mayor madurez y seguridad. Jugó con nobleza política y el premio es altamente merecido. Pero el tipo que más lo merece de todos es Axel Kicillof, el abanderado de la esperanza desde el primer día. Cuando se perdió la otra elección, en el 2015, se fue a una plaza y se puso a levantar a la gente por el aire, y después, como si fuera un personaje de Osvaldo Soriano, hizo una recorrida por la provincia de Buenos Aires de 80 mil kilómetros, con una humildad que no se conoce en términos políticos. Y la respuesta que le dio la gente también alivia.

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La Paliza de Todxs

Fuente: HoracioVerbitsky | El Cohete a la Luna Fecha: 12 de agosto de 2019 y Cristina vencieron a Macrì y Micky Vainilla por un margen mucho más amplio de lo que ambas fuerzas preveían, tal como anticipó en su edición del domingo El Cohete a la Luna. En la provincia de Buenos Aires Axel arrasó al Hada Buena. La inconsistencia de la empresa contratada por el Poder Ejecutivo para el escrutinio provisorio impidió conocer cifras oficiales exactas hasta muy tarde, contra todo lo que había prometido el gobierno. Cuando comenzaron a darse datos oficiales, Les Fernández pasaban del 47%, 15 puntos más que Macrì. Aun mayor fue el desenlace bonaerense, 49 a 32. Luego de prometer transparencia y velocidad, el gobierno nacional retuvo la información hasta que Macrì usara de la palabra para reconocer que habían hecho una mala elección, lo cual es una expresión optimista. No le alcanzó el ánimo para mencionar cifras ni felicitar al ganador, como es de estilo. Su discurso de la derrota repitió los tópicos huecos de la campaña, no volver al pasado, no quedarse en mitad del río, no aislarse del mundo. Anoche el gobierno intentó continuar la operación de control de daños lanzada el viernes con la difusión de dos encuestas que mostraban paridad entre ambas fórmulas y la posibilidad de una reversión en favor de Macrì en las elecciones generales. La temprana conferencia de prensa del jefe de gabinete de ministros, Marcos Peña Braun, fue un ostensible intento por minimizar la contundencia de los resultados. Fue en vano. El propio Peña difundió el viernes una encuesta encomendada por el banco de inversión más grande de la región, BTC Pactual, que es también el quinto más importante de Brasil. Su presidente está detenido desde 2015 por la operación Lava Jato. La encuesta del banco, redactada en inglés, afirmaba que les Fernández se impondrían en las PASO por 1,5% pero que perderían en la general por casi el doble. Lejos de eso, el Frente de Todxs pasó del 45%, con una diferencia de más de 15 puntos sobre Juntos por el Cambio. La preocupación oficial se extendió a la operación que acompañó la encuesta trucha de BTC Pactual, que consistió en la compra de acciones y títulos con fondos de los bancos públicos y de la ANSES, para simular un clima eufórico en los mercados. Esto dará lugar a investigaciones penales. Tampoco es imposible que hoy se decrete un feriado bancario, por temor a la corrida, que comenzó la misma noche del domingo con órdenes de compra en sociedades de bolsa. Desde hace varias semanas, El Cohete a la Luna viene anunciando que la misión principal de SmartMatic sería ocultar los datos reales del escrutinio provisorio, de modo que cada comando de campaña sostenga una cifra distinta y el poder mediático de cada uno decida cuál se instala hasta que se conozca el escrutinio definitivo, en unas dos semanas. Pero la diferencia fue tan grande que todos lo comprendieron antes de que se diera la primera cifra. Como anticipé ayer, el único resultado válido será el del escrutinio definitivo. Las caras de Macrì, de su peronista republicano, del Hada Buena y de la heroína cívica libertadora fueron elocuentes. Cuando Macrì bajó del escenario, Carrió pidió que el Hada Buena la acompañara a transmitir un mensaje optimista. Tuvo que hacerlo sola, con el discurso errático de un orate, hasta que la removieron del escenario para abreviar el bochorno. Como antes Peña y Macrì, prometió que todo sería distinto en octubre. Se ilusionan con que eso fue lo que sucedió en 2015, pasando por alto que son momentos incomparables.  Entre ambas fechas transcurrió un gobierno desastroso, que enriqueció a unos pocos bancos y energéticas y a socios, familiares y testaferros del Presidente, y arruinó al resto del país de un modo inconcebible y sin precedentes. Tal como se daba por sentado, el peronismo unido consiguió un contundente triunfo en el Gran Norte y en la Patagonia, incluso con una llamativa paridad en Jujuy y Corrientes. La duda estaba en las provincias del centro, que hace cuatro años fueron decisivas para la consagración presidencial de Macrì. Esta vez la amplia ventaja obtenida por el Frente de Todxs en Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza, y el estrechamiento de los márgenes favorables a Macrì en Córdoba, invirtieron los términos. La ventaja de Fernández sobre Macrì en Santa Fe es porcentualmente superior a la del Presidente en Córdoba. Este resultado explica la cautela del gobernador Juan Schiaretti, quien disimuló todo lo que pudo la simpatía por Macrì, al percibir el movimiento de las bases peronistas hacia el frente de Todes. En la Ciudad Autónoma, la diferencia en favor del Presidente fue mucho menor de lo que esperaban. Los efectos de la derrota oficial comenzaron a sentirse la misma noche del domingo, cuando el gobernador radical de Mendoza, Alfredo Cornejo, fue el primer dirigente de la coalición gobernante en reconocer el resultado adverso. Macrì perdió allí por cuatro puntos. También Cornejo fue derrotado como cabeza de lista a diputado nacional, si bien por un margen menor. Cuarenta y ocho horas después de pedir por favor el voto en spots sin precedentes, el oficialismo dijo que las PASO no tenían mayor importancia, porque la elección se definiría el 27 de octubre. El mal funcionamiento del sistema informático contratado con la empresa anglo-venezolana SmartMatic impide manejarse con cifras precisas, pero la diferencia es demasiado grande para ocultarla. Uno de los lectores del Cohete contó en la edición de ayer que en Río Cuarto los capacitadores enviados por el Poder Ejecutivo recomendaban a las autoridades de mesa que no permitieran a los fiscales partidarios tomar fotografías de las actas con los resultados. Esto se confirmó anoche en distintos lugares del país, donde los fiscales informáticos fueron  alejados de los lugares de carga de los datos. Igual que en los actos de cierre de campaña de las dos fórmulas, el clima posterior a la elección fue simétricamente opuesto.  Entusiasmo en una concurrencia muy numerosa en los actos del Frente

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El Mundo y las Decisiones Argentinas

Fuente: Ricardo Aronskind | El Cohete a la Luna Fecha: 11 de agosto de 2019 El escenario económico internacional se viene ensombreciendo aceleradamente desde hace unos meses, pero en la última semana se acercó a un punto de ruptura que parece anticipar una nueva realidad global. Este escenario en transformación es el que impactará en el período post-PASO, y con el cual deberá lidiar el próximo gobierno argentino. Es importante comprender sus características, que condicionarán necesariamente el tipo de política que se requerirá para que el país puede atravesar ese próximo período sin ser afectado severamente por las contingencias internacionales. Desglobalización Los elementos de la coyuntura mundial muestran un creciente grado de desequilibrio, en el cual juega un papel estelar el Presidente de los Estados Unidos, que es, no casualmente, el principal sostén externo de actual gobierno argentino. Repasemos algunos de los focos de conflicto que están afectando el orden económico y político mundial. Una gigantesca burbuja bursátil e inmobiliaria que se ha creado en los principales mercados financieros del mundo. Se trata de uno de los pocos mercados donde todo el tiempo se incrementan las ganancias, casi independientemente de la realidad. En los últimos años las bolsas muestran una aparente independencia de los datos de la economía real, impulsados por las emisiones de dinero de los Bancos Centrales (tanto de la Reserva Federal de los Estados Unidos como del Banco Central Europeo), que tienen escaso impacto en el dinamismo económico real pero sí en el crecimiento del valor de títulos y acciones. Se sostiene la actividad económica sobre una ficción consensuada entre los grandes jugadores del sistema. Los países, las empresas y los particulares están endeudadísimos en todo el mundo. Las corporaciones norteamericanas muestran hoy el nivel de endeudamiento más alto del último medio siglo. Muchos países centrales superan el 100% de sus PIBS de endeudamiento público. La única forma de relanzar el crecimiento en mediante una quita generalizada de deudas, que libere recursos para el consumo y la inversión. Pero los financistas no permiten ninguna política que genere un alivio relevante y disminuya sus acreencias. Una superpotencia, Estados Unidos, ha decidido modificar unilateralmente todas sus relaciones con el resto del mundo, rompiendo con toda la institucionalidad liberal armada desde los años ’80 del siglo pasado. Así ha maltratado a México y Canadá para forzarlos a readaptar el NAFTA a sus necesidades, ha celebrado el resquebrajamiento de la Unión Europea y propone un tratado de libre comercio a Gran Bretaña, amenaza con sancionar a todo el mundo si comercian con Cuba, Irán o Venezuela, y advierte que piensa detener a los miembros del Tribunal Penal Internacional si se les ocurre acusar a un militar norteamericano por crímenes cometidos en alguno de los países en los que opera Estados Unidos. La ley de la selva, sin buenos modales. Una “guerra comercial” que no es tal. Se trata de una puja estratégica entre la primera potencia del planeta y una China en ascenso vertiginoso, que se está proyectando vigorosamente en todos los continentes. La prensa trata a este conflicto como un tema meramente comercial, pero no lo ven así los estrategas norteamericanos, desde Henry Kissinger en adelante, que se desvelan pensando en la forma de “contener” a China. La administración Obama lo intentó mediante el diseño de grandes tratados de comercio e inversión que excluyeran a China, y falló. Trump ahora acude a la agresión comercial y tecnológica (Huawei), llegando incluso a separar a investigadores chinos en Estados Unidos de investigaciones de importancia estratégica. La actual desestabilización política de Hong Kong es parte del mismo paquete. El “problema” es que China no es un país de los tantos que se someten dócilmente a las ambiciones norteamericanas, ni está dispuesto a sacrificar su vía acelerada hacia el desarrollo a través del comercio y la conquista de mercados en todas partes. La experiencia de la URSS les ha enseñado que ceder política y económicamente frente al coloso norteamericano es la antesala de un proceso de colonización occidental. Existencia de conflictos bélicos de enorme impacto económico, que se mantienen por ahora a fuego lento sin resolverse. Uno de ellos es el conflicto que enfrenta actualmente a sauditas e israelíes con Irán, con el subproducto de la destrucción del Yemen, y que amenaza con poner en crisis a la principal zona petrolera del planeta. Otro es el conflicto en el Mar de la China, que enfrenta a varios países –entre ellos Japón— con las pretensiones soberanas chinas. Se sumó en esta semana un aumento de la tensión entre la India y Pakistán en relación al viejo conflicto de la región de Cachemira. La partición de Ucrania ha sido puesta en stand-by, hasta que alguien decida recalentar la situación. Un trasfondo de bajo crecimiento mundial, sin ningún tipo de solución a la vista, ni ideas novedosas. El famoso “brotes verdes” de Cambiemos tiene su antecedente directo, en la prensa neoliberal mundial que ya ha errado reiteradamente en su fantasía de recuperación global. De ahí las crecientes presiones proteccionistas, y la actual “guerra de monedas”, con devaluaciones competitivas. A esto se han sumado en las últimas semanas presagios muy claros de recesión internacional, que comparten analistas de diversa orientación económica. Indicadores en las curvas de rendimiento de los activos bursátiles llevan a predecir una recesión cercana, que haría recrudecer las tensiones, y ahondaría los problemas que ya tenemos en la periferia. No será un mundo de amigos generosos. Trump en sí mismo: la personalidad de quien está a cargo de la principal potencia del globo tiene importancia. Su forma de actuar en política y economía internacional –con amigos y enemigos— es amenazar violentamente, para luego obtener a un acuerdo favorable, a costa de los demás. El método tiene dos inconvenientes. El primero es que ya es conocido por todos, y pierde credibilidad la amenaza si sólo se ejecuta con países débiles. El segundo es que se está encontrando con quienes no están dispuestos a negociar en los términos norteamericanos, mientras él se ha rodeado de funcionarios halcones y

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De la voracidad al delito

Fuente: Romina Manguel | Revista Anfibia Fecha: 09 de agosto de 2019 “Hola chorro amoral que te afanaste hasta la comida de los pibes. ¿Nos tomamos un café que necesito chequear unos datos aunque la sola idea me revuelva el estómago?” No sé cuál sería la respuesta de la fuente porque jamás lo planteé así. Aunque pude haberlo pensado más de una vez en mis más de dos décadas en esta profesión. La fuente no es una entelequia amorfa que nos provee información por telequinesis. Tiene nombre, rostro, historia, personalidad más o menos afable. A veces trayectoria; otras currículum. Y en mucho casos un poco de cada. A menos que alguno tenga el don de generar confianza inmediata, la relación con las fuentes se construye. Y esa construcción, como cualquier relación, es de a dos. Y suele perpetuarse en el tiempo para la persecución de distintos objetivos. Puesto así, casi parece el artículo del Código Penal que describe una asociación ilícita. Pero todavía no llegamos al capítulo criminal de esta historia. En general en la mayoría de nuestras biografías ese capítulo no existe. Aunque hay excepciones. Necesitamos a las fuentes. Necesito que elijan que ese café sea conmigo y no con otro colega. O por lo menos que de esa mesa de café por la que pasaron otros yo me lleve algo distinto. Nuevo. Mejor. Para que mi nota sea distinta. Nueva. Mejor. ¿Y cómo lo hago? No diciéndole lo mucho que me desagrada ese encuentro. Eso seguro. Y ahí entra en juego la seducción y el riesgo de no saberlo jugar. Mantener cercanía, el llamado por el cumpleaños, una foto compartida… Ni siquiera encariñarse con las fuentes tiene reproche penal. Si fuese así, ya varios de nosotros, los y las periodistas, habríamos pasado varias veces por el pianito de un juzgado acusados de algún tipo de delito. Nada de ésto es lo que se evaluó en la causa de Dolores que lleva adelante el juez Ramos Padilla conocida como “D’Alessio” y en la que se investiga el accionar de una red de espionaje. El magistrado lo dejó en claro en un extenso escrito que leyeron muchos menos que los que lo criticaron como si lo hubiesen estudiado en profundidad. No hubo una sanción a la relación entre los periodistas y sus fuentes ni se indagó sobre las mismas. Decenas de colegas mantuvieron contactos más o menos cercanos con el falso abogado Marcelo D’Alessio. No se criminalizó esa mutua necesidad entre unos y otros. Breve: se acreditaron conductas concomitantes y funcionales de un periodista funcional a los planes de la banda que el falso abogado integraba. Aún así el debate está servido. Y no sobra la voracidad de lanzarse sobre este banquete. Como si se tratase de un tema tabú. ¿Las fuentes usan a los periodistas? Sí. Tanto como nosotros a ellas. A veces, a favor de causas sociales compartidas. Si las fuentes se ven favorecidas por lo que vayamos a publicar o a dar a conocer, ¿significa que nos están operando? Y en este punto empezamos a escandalizarnos con pretendida ingenuidad. ¿Por qué alguien que posee información valiosa quiere compartirla? ¿Por un acto de patriotismo? ¿Remordimiento? No. Somos todos adultos, a esta altura el planteo es hasta irrespetuoso. De una manera u otra las fuentes se van a ver beneficiadas: porque la información daña a su adversario político, porque quedaron afuera de un negocio, porque buscan mandar un mensaje. Podría ocupar todos los caracteres que faltan enumerando razones. Pero no es el eje de la discusión. Si el hecho existió, si nos tomamos el trabajo de corroborarlo, de encontrar pruebas que acrediten que esa fuente no miente, ¿dejamos de publicarlo porque las razones no son nobles? No, otra vez no. A menos que todo eso sea parte de un negocio del que participemos de manera consciente. Que seamos el vehículo para ejecutar una extorsión. Pero, otra vez, esa es la excepción, nunca la regla. El problema no radica ahí. Los periodistas dudamos por default. Dudo, luego escribo. El problema es cuando, ante la fuente, la duda se hace laxa y la confianza ciega. Y la vanidad tiene mucho que ver: a mayor exposición, mayor debilidad ante esas fuentes que huelen la necesidad de figurar como si se tratase de una adicción. Y entonces dejan de ser fuentes para ser dealers de adictos que no soportan la abstinencia. La espiral es rápida y peligrosa. Más tapas, más primicias, más último momento. Dame dos. Dame diez. Dame más. Y una vez que se detona el mecanismo adictivo la fuente ya no es fuente. Y lo sabe. Sabe que no se va a chequear lo que cuenta, sabe que ya bajaron los niveles de rigurosidad. Que el apremio carcome la mirada crítica. Y cuando la fuente deja de ser fuente el periodista deja de ser periodista. Y no porque sea más o menos amigo. No seamos ingenuos. Un gran amigo y mejor periodista solía hacer pedazos mi excitación ante la información de un fallo inminente que yo quería adelantar con una pregunta simple: “¿Está firmado?”. Y yo lo odiaba porque la respuesta era “no”. No estaba firmado pero me lo había contado la persona que lo tenía que firmar. Y le preguntaba: ¿por qué me va a mentir? ¿Por qué no? Podría querer probar qué efecto tiene en la opinión pública la decisión que está por tomar. Y si resulta adversa, no tomarla. Y así, yo cumplía el papel de globo de ensayo. Lo que hoy se entiende como “fama” no ayuda en nada. Al contrario. Marea. Los periodistas a los que yo admiraba y admiro no eran ni son famosos porque buscaran la fama sino como consecuencia de su prestigio, solidez o genialidad. Y devotos de la rigurosidad y no del rating. Y en su mayoría se habían formado en redacciones y no en medios electrónicos. ¿Qué cambia? Todo. La palabra escrita tiene una entidad que no admite excusas. Lo escrito, escrito está. La palabra escrita es dura, da pelea, no deja que se

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El voto uniformado

Fuente: Ricardo Ragendorfer | Revista Zoom Fecha: 9 de agosto de 2019 Fue notable la expresión errática de Mauricio Macri durante el desfile militar del Día de la Independencia. Desde un palco montado sobre la Avenida del Libertador, justo frente a la residencia del embajador de los Estados Unidos, cada tanto aplaudía el paso de tropas disfrazadas con uniformes del siglo XIX y tanques que vieron tiempos mejores. Su presencia en el evento tuvo el loable objetivo de congraciarse con la familia castrense de cara a las urnas. Al fin y al cabo se trata de un mercado electoral que (entre efectivos en actividad y en retiro, junto con sus familiares) araña el millón de votos. ¿Dónde habría estado en aquel momento Juan José Gómez Centurión, el precandidato presidencial por el ultraderechista Frente NOS? Tal interrogante adquiere sentido por tratarse del hombre que podría arrebatarle esa clientela al primer mandatario. La opinión pública tiene presente a ese hombre alto y enjuto por haber sido el director general de Aduanas exonerado (y luego repuesto) a raíz de una falsa denuncia impulsada en agosto de 2016 por la ministra Patricia Bullrich. Después fue vicepresidente del Banco Nación, hasta su renuncia en marzo de este año para así enfrascarse sin ataduras en su proyecto político. Se trata de un ex carapintada con participación en los dos alzamientos contra Raúl Alfonsín y que fue condecorado como héroe de Malvinas, donde tenía el grado de mayor y tropa a cargo. En la década pasada supo cautivar a Macri, para así convertirse –desde la Agencia Gubernamental de Control porteña– en un lobo solitario del PRO (reportaba sin ningún intermediario a Mauricio) y con fama de talibán ante cualquier desliz que tuviese aroma a corrupción. Tales características le depararon, en dosis equilibradas, simpatías, suspicacias y enemigos. Entonces cerró la mayoría de los prostíbulos porteños, enfrentándose así con la Policía Federal. No obstante también fue salpicado por el incendio de Iron Mountain, mientras ciertas contrataciones dudosas de personal no lo dejaban bien parado. Ahora, secundado por la antiabortista evangélica, Cynthia Hotton, no es sino la esperanza blanca del sector más cavernícola del electorado. Una franja también disputada por la alianza oficialista Juntos por el Cambio. Y de la cual los militares no son una pieza menor. Pero a la vez son seres muy proclives a la desilusión. Al respecto, bien vale repasar ciertos hitos fácticos de su relación con el macrismo. En este punto resalta la figura del ministro de Defensa, Oscar Aguad, un incompetente polimorfo que, entre otras disfunciones, fue artífice involuntario de la suspensión del desfile militar previsto para el Día de la Independencia de 2018. Cabe recordar que ese espectáculo –que solía animar dicha fecha patria hasta ser eliminado del protocolo festivo durante los años ’90– fue restaurado en 2016 por el macrismo. Y deslumbró aquel año a los tucumanos con el paso marcial de cuatro mil uniformados, junto con ex combatientes de Malvinas y oficiales retirados (que incluían a veteranos del Operativo Independencia y hasta algunos Falcon verdes de los Grupos de Tareas). Entre el público, ciertos familiares y amigos de represores presos aplaudían con emoción, mientras que desde el palco, Macri y el (querido) ex rey español, Juan Carlos, observaban la escena con sumo beneplácito. Dos años después la situación no era la misma. El presidente ya rehuía a todo tipo de celebraciones masivas. El 25 de mayo de 2018 hizo vallar todo el perímetro de la Catedral para asistir al Te Deum, cuando la zona del Obelisco era el epicentro de una masiva manifestación contra su política. Y el 20 de junio ni siquiera se dejó caer al acto del Día de la Bandera de Rosario, por miedo a ser abucheado o agredido. Por lo tanto, aquel 9 de julio no hubo desfile. Eso dejó al descubierto la vidriosa relación entre el gobierno y la corporación militar. Ante todo, a los cuadros medios de las Fuerzas Armadas no les causaba una gran felicidad que pretendieran utilizarlos en tareas de seguridad interna, tal como el Gobierno anunciaba entonces. Aducían que eso sería un inagotable semillero de corrupción entre la tropa. A eso se sumaba su lógico disgusto por cumplir funciones policiales. Pero justo cuando Macri suscribía la orden correspondiente (el 30 de junio), Aguad –cuya virtud más apreciable no es precisamente el sentido de la oportunidad– firmaba con el superministro de Economía, Nicolás Dujovne, la resolución que otorgaba un insultante 8 por ciento de aumento a los sueldos militares más bajos y una suma fija de entre dos y 4500 pesos a la oficialidad jerárquica. Un baldazo de agua fría sobre sus cascos y birretes. Te puede interesar  Jorge Schussheim: «La campaña de Alberto me parece melancólica, triste» “Me hago responsable del bono del 8 por ciento. Fue un error en vías de corregirse”, salió a decir Aguad. Y anunció que el incremento sería en realidad del 15 por ciento. Otro baldazo de agua fría. Máxime cuando los gendarmes y prefectos (con quienes los militares efectuarán idénticas tareas) habían logrado el 21 por ciento. Un enojo razonable. En tanto, los oficiales en situación de retiro –no menos contrariados– ya habían amenazado con pegar el faltazo a la cena anual de camaradería, un evento que también corrió el peligro de ser suspendido. A ello se le añadía el paro que el personal civil de las Fuerzas Armadas realizó días después. Lo cierto es que fueron los oficiales superiores quienes definieron no realizar el desfile del 9 de julio. Una situación de rebeldía que las autoridades macristas se obstinaban en encubrir no sin apelar al ejercicio de la posverdad: “Razones presupuestarias en el marco de la austeridad acordada con el FMI”, sostuvo entonces Aguad. Casi una licencia poética. Tampoco bastaron los –por demás genuinos– reflejos negacionistas del macrismo ante el terrorismo de Estado durante la última dictadura. Porque el Gobierno incumplió una promesa susurrada al oído de la corporación militar en 2015: poner freno a los juicos por delitos de lesa humanidad. A tales situaciones se le sumó

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Macri y el Séptimo de Caballería para terminar con el empate

Fuente: Hugo Presman* | La Tecl@ Eñe Fecha: 8 de agosto de 2019 Donald Trump le encomendó a Macri: “Vos ocupate de ganar las elecciones. Del resto de tus problemas me ocupo yo”. El periodista Roberto García sostiene en Perfil del 13 de julio, que en el G20 realizado en Japón, esta anécdota sintetiza la relación que tienen hoy ambos presidentes. El insólito Presidente del Brasil Jair Messías Bolsonaro declaró en un reportaje a Clarín el 14 de julio: “No quiero que la Argentina siga la línea de Venezuela y por eso apoyo a Macri”.  Los presidentes de derecha de Chile y Colombia se han expresado en el mismo sentido. El FMI ha destinado el 60% de sus fondos a estabilizar el dólar en la Argentina, hasta las elecciones, destruyendo su estatuto. El 90 por ciento de la prensa apoya al gobierno, con un periodismo militante que miente descaradamente al denominarse independiente. El Presidente Mauricio Macri sabe que si el 29 de abril no se anunciaba la intervención del mercado, el dólar no tenía techo y hubiera tenido que renunciar a su intento de reelección. Cedió el manejo de la economía para tener esa posibilidad. De su boca baja como un magma la frase: “Todos los líderes del mundo quieren que sigamos, para que no vuelva el populismo.” Los principales empresarios de la Argentina constituyeron un grupo de whatsapp donde apoyan decididamente al gobierno, al que el periodista Alejandro Bercovich lo ha denominado “los machos del guasap”. Y agregó: “Cuentan con un subgrupo dedicado a los contenidos audiovisuales, por ejemplo; pasó a estar integrado por Juan José Campanella, Nacho Viale y los encargados de publicidad de varias compañías.” En el 165° aniversario de la Bolsa de Comercio, Mauricio Macri recibió un entusiasta apoyo para su reelección y elogios por el acuerdo Unión Europea – Mercosur. Todo el poder económico de adentro y de afuera, bajando a la cancha y jugando abiertamente para que Macri rompa definitivamente el empate histórico que como Penélope, lo que tejen los gobiernos populares a la luz del día destejen los gobiernos neoliberales durante las largas y aciagas noches del país. Antes y después del 2015 estaba claro que el macrismo era el intento más sólido que había conformado el establishment para forzar el desempate. Y que su objetivo era refundacional. Era, de alguna manera,  el Congreso de Viena que venía a sepultar a la Revolución Francesa. La relación de fuerzas está muy desbalanceada hacia el modelo colonial. Sólo un pueblo vapuleado y en muchos segmentos confuso, en un rapto de lucidez puede poner en las urnas el instrumento que le permitirá evitar no asistir a su propio velorio, que es lo que significarían cuatro años más de Macri. Sobre un escenario abierto, se está escribiendo esta dramática historia. El empate Una historia que tuvo dos modelos en pugna en la primera junta de gobierno. Contra el sector jacobino integrado por Moreno, Castelli y Belgrano se va levantando la figura siniestra de Bernardino Rivadavia, encarnación de un país portuario, pequeño y colonial. En la misma fragata Canning (vaya nombre de la fragata) donde viajaron integrantes de la Logia Lautaro, venían los dos modelos: San Martin con una visión continental, federalista e independentista, y Carlos María de Alvear, expresión de la línea rivadaviana. Por eso a los pocos meses de llegar San Martín, hace un golpe de estado contra el primer triunvirato para desplazar a su eminencia gris, su enemigo histórico que luego será homenajeado con la calle más larga, para tratar de forjar su gesta continental. No es que San Martín no iba a intervenir en cuestiones internas; lo que no se permitiría era usar las armas en función de los intereses portuarios. Cuando en las peores circunstancias San Martín aboga por la necesidad de declarar la independencia teniendo ya gobierno, bandera, escarapela, himno y fuerzas armadas, José María de Alvear, en su condición de Director Supremo, al que se le tributa homenaje en una calle aristocrática de la Reina del Plata, temblando ante la restauración conservadora europea a partir del Congreso de Viena de 1815, le envía una carta al embajador británico Lord Strangford,  al que le ofrece: “estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen.” De 1820 a 1880, durante 6 décadas se libra una larga guerra civil, entre dos modelos, que como tal concluye con la batalla de Pavón en 1861, con el triunfo de Mitre sobre Urquiza que deserta sin combatir. Es el mismo año en que se inicia la Guerra de Secesión en EE.UU que concluirá cuatro años después con el triunfo del norte industrial. El resultado en nuestro caso, por el contrario, sería el triunfo del SUR en términos norteamericanos. De 1861 a 1880 se desplegó una verdadera cacería, donde el poder económico demostraría lo que lo caracterizó a lo largo de toda su historia: impiedad y crueldad extrema, bajo el paraguas sarmientino que representaba “la civilización” contra “la barbarie”. Un modelo se había impuesto sobre el otro. Ganó la idea de granja y semicolonia británica. En todo lo que se creó para la prestación de servicios, se insertó buena parte del aluvión inmigratorio que sustituyó al exterminio perpetrado contra la población nativa. Después de insurrecciones y voto en blanco, el radicalismo yrigoyenista consiguió el voto secreto exclusivamente para los hombres y así las clases medias accedieron al gobierno. Las crisis del capitalismo (primera guerra mundial, crisis económica de 1930) demostraron la endeblez del modelo y por sus fisuras fue resurgiendo el modelo derrotado en Pavón. La industria de sustitución de importaciones les dio inserción y trabajo a los descendientes de los derrotados de la guerra civil del siglo XIX. El peronismo fue su expresión política. Desde el 17 de octubre de 1945 se consolida popularmente el modelo con integración social, desarrollo industrial, ampliación de

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Los Derechos Humanos según Avruj

Fuente: Por Rodolfo Yanzón* | La Tecl@ Eñe Fecha: 5 de agosto de 2019 Con aroma a campaña electoral, Clarín publicó el pasado 27 de julio una entrevista al Secretario de DDHH, Claudio Avruj, realizada por la periodista Natasha Niebieskikwiat, en la que abordó distintos temas. (https://www.clarin.com/politica/claudio-avruj-reclamo-familiares-victimas-guerrilla-legitimo_0_ukq5DZK89.html) Analizó el rol de la Secretaría DDHH al recibir testimonios de venezolanos sobre presuntas violaciones a los DDHH en ese país, un modo de dejar en claro el posicionamiento de Macri en el contexto internacional; de la mano de Trump, el FMI hace campaña para el macrismo aportando no sólo dólares sino también declaraciones. Y, para enlazar aliados, Avruj justificó la declaración de Hezbolla como organización terrorista en expresiones dadas por el embajador israelí en nuestro país. Al preguntársele por la identificación de soldados muertos en las islas Malvinas, Avruj habló de héroes y de las conversaciones con el embajador británico. No dijo nada sobre las torturas padecidas por los soldados ni de la causa penal en la que están imputados militares argentinos. Cuando habla de héroes oculta víctimas de violaciones a DDHH. Sobre el reclamo para indemnizar a víctimas del accionar de organizaciones armadas (aquí sí utilizó la palabra víctima), Avruj se refirió e hizo suya la denuncia presentada por la hermana de un conscripto fallecido durante el intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa por parte de Montoneros, auspiciada y promovida por abogados defensores de procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad: María Laura Olea dejó su cargo de secretaria del juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Eduardo Riggi, para defender a genocidas, y Ricardo Alberto Saint Jean, hijo del represor Ibérico Saint Jean y uno de los voceros de los militares presos. La denuncia es apadrinada por la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, un grupo de letrados de extrema derecha que reivindica la dictadura, de estrechos vínculos con el Colegio de Abogados de la calle Montevideo, que nuclea a algunos de esos abogados y a profesionales de grandes grupos económicos. La Asociación escribió días atrás una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Oscar Ojea, en la que le reclamó por los militares presos y le achacó una “desmedida ponderación” a las Abuelas de Plaza de Mayo, preguntándose qué servicio brindaron a la patria en el “encuentro de la verdad que sana”. Tales son quienes están detrás de la denuncia que Avruj hizo suya. Saint Jean también defendió al comisario Carlos Sablich, condenado por torturas impuestas a personas detenidas acusadas del secuestro de Mauricio Macri, quien, siendo candidato a Presidente y mientras se debatía la condena de Sablich en la Cámara de Casación, reivindicó al torturador en el programa de Mirtha Legrand. Los denunciantes dicen que se indemnizó a gente que atacó el regimiento. Lo que no dicen -y tampoco lo hace Avruj, puesto que está en campaña, y la mentira y el ocultamiento son armas predilectas de Cambiemos- es que para acceder a ese tipo de indemnizaciones debe haber una resolución fundada en elementos de prueba por la que se confirma, no la calidad de atacante, sino la de víctima del accionar ilegal de la represión ilegal que, por cierto, no comenzó el 24 de marzo de 1976, sino mucho antes. Entre los antecedentes que dan por tierra la institucionalidad y el orden constitucional aludidos por Avruj, se puede mencionar que el sistema judicial calificó de crimen de lesa humanidad la masacre de Trelew (22 de agosto de 1972); que en febrero de 1975 María Estela Martínez de Perón delegó en las FFAA todo lo relativo a la denominada “lucha contra la subversión”, fecha en la que comenzó a funcionar el centro clandestino de violaciones, torturas y desapariciones, conocido como la “escuelita de Famaillá” en Tucumán, en el marco del “operativo Independencia”; los reglamentos secretos militares de 1968 (vigentes hasta 1995) en los que se preveía y por los cuales se aplicó la tortura como método entre las acciones para generar terror entre la población; que desde ese año 1968, sin interrupción, el Batallón 601 del Ejército infiltró partidos políticos, sindicatos, centros de estudiantes, organizaciones sociales, entre otras, para perseguir, detener y hasta torturar a militantes políticos; que la Directiva 404 de octubre de 1975 del Ejército incluyó entre las organizaciones a “combatir” a organismos de DDHH, la CGT de los Argentinos, agrupaciones de base, Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a las juventudes políticas argentinas; y que durante la recuperación del regimiento en Formosa en 1975, se aplicaron torturas y se mató gente indefensa. Sin embargo, Avruj dice que, como había un gobierno constitucional, se trataba de defender a la patria, la institucionalidad y la democracia. A las familias de quienes murieron como consecuencia del ataque al regimiento se les otorgó una pensión, se los reconoció desde el primer minuto, hubo un proceso penal, un juez y un fiscal que investigaron y abogados que representaron intereses de las víctimas. Todo lo contrario a lo sucedido con las víctimas del terrorismo de Estado, que no comenzó el 24 de marzo de 1976, como Avruj pretende hacer creer, probablemente como un modo de justificar las muertes y actos represivos de su propio gobierno, como si un gobierno surgido de las urnas no pudiera violar los DDHH e, incluso, cometer crímenes de lesa humanidad o genocidio. La periodista de Clarín le preguntó si en un nuevo gobierno de Macri podría haber una ley reparatoria para las FFAA y Avruj dijo que estaban trabajando en eso. Luego preguntó cuánto dinero “dio” el Estado en indemnizaciones a víctimas del terrorismo de Estado. Avruj habló de “exageración” en el gobierno de CFK, que habilitó un resarcimiento a quienes fueron privados de libertad entre 1955 y 1983 por cualquier causa política. Hay que aclararle a la periodista de Clarín que no se “dio” dinero, sino que, en base a un imperativo legal y luego de los procedimientos de prueba ya mencionados, se otorgaron indemnizaciones en concepto de reparación a las víctimas. Algo muy distinto, por no decir

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Las noticias falsas de Morales Solá

Fuente: Roberto Navarro | El Destape Fecha: 28 de julio de 2019 En el reportaje que le hizo Joaquín Morales Solá a Alberto Fernández la semana pasada, el candidato le demostró que el déficit fiscal total de Cambiemos es mayor que el del final del kirchnerismo y que en la actualidad existen fuertes restricciones a la libertad de prensa. Ejemplo de ello el encarcelamiento de los dueños de C5N, Cristóbal López y Fabian De Sousa. En su programa el periodista aceptó los argumentos del candidato. Pero en su columna dominical, ya sin el Alberto presente para rebatirlo, armó una nueva versión de los hechos. Morales Solá sostiene que De Sousa y López están presos por una deuda con el fisco que, afirma, trepó hasta los 16 mil millones de pesos. El periodista, hombre bien informado, no puede ignorar que  peritos contadores de la Corte Suprema arrojaron dos resultados de relevancia: todos los planes de pago que había solicitado la petrolera de López y De Sousa, Oil combustibles, estaban regularizados y al día, a diciembre de 2015 y que el monto total de la deuda financiada a través de los dos planes generales y otros dos especiales otorgados por el organismo recaudador ascendía a $2.200 millones –no los $8 mil que habían trascendido como cálculo-, de los cuales $1.600 ya habían sido ingresados al fisco. También deja pasar el hecho de que la jurisprudencia argentina revela claramente que las deudas no son razón de cárcel para el deudor. El periodista sostiene también que el juez Ercolini encarceló a los propietarios de Indalo por intentar vender su empresa sin permiso judicial, cuando consta en el expediente que, lejos de ello, lo que hicieron los empresarios fue pedir permiso para realizar la venta y con el fruto de esta saldar sus cuentas fiscales. Y que la operación jamás se realizó. Solá quiere minimizar que el fiscal Marijuan tiene en sus manos una denuncia de De Sousa en la que revela que Macri lo presionó para que cambie su línea editorial con amenazas y que esa denuncia incluye fechas, lugares y testigos de tres reuniones  en las que fue coaccionado por miembros de Cambiemos, incluido el actual presidente. La causa que tramita a ritmo lento el fiscal incluye mails y capturas de wats app que prueban las reuniones y el apriete. Con su proceder Morales Solá no solo justifica malamente la cárcel para los dueños del medio crítico más grande del país, también deja claro que solo puede sostener sus mentiras sin nadie al lado para rebatirlo, como ocurrió con Alberto en su programa Desde el llano. La discusión sobre el déficit fiscal es otro caso. El periodista aseguró en su programa que el kirchnerismo había dejado un balance deficitario del 7% del PBI; Alberto sostuvo que era del 1,8%. En una excelente nota Alfredo Zaiat explicó en 2016 cuáles eran los datos reales y cómo los había falseado Cambiemos: “El 10 de marzo pasado se publicó finalmente el resultado del Sector Público No Financiero para 2015 (http://www.economia.gob.ar/wp-content/uploads/2016/03/Prensa-Caja-anual-2015-FINAL2.pdf) y resulta que el déficit primario no era 7,1 ni 2,3, sino 1,9 por ciento del PIB y el déficit financiero, 4,2. Como la publicación oficial intenta ocultarlo se debe realizar el siguiente cálculo: el informe contiene los valores nominales y los porcentajes en relación al PIB (se estima en 5373 miles de millones de pesos); en dicha gacetilla los ingresos ya se presentan netos de las rentas BCRA y FGS. Para hacer la comparación con criterios equivalentes se los suma: así el déficit primario arroja el mencionado 1,9 por ciento. Para orientar a ortodoxos en sus debates de las cuentas públicas, vale señalar que el Banco Central Europeo informa que la mayoría de las bancas centrales transfieren utilidades a su gobierno: la de Alemania gira la totalidad de las ganancias, Dinamarca, Australia, Suiza, Nueva Zelanda, Perú lo hacen en un 25 por ciento e incluso la Reserva Federal de Estados Unidos transfiere un porcentaje de sus utilidades a la administración central (https://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpops/ecbop169.en.pdf).” Así queda claro que en ambas discusiones la razón la tenía el candidato, como se vio en la pantalla el lunes, y no el periodista, como escribió en su columna de hoy.

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Las Categorías Invertidas: liberalismo autoritario y populismo respetuoso

Fuente: Ricardo Aronskind | El Cohete a la Luna Fecha: 28 de julio 2019 En el reportaje que esta semana le realizó el editorialista de La Nación Joaquín Morales Solá al candidato presidencial Alberto Fernández, el relato predominante diría que un periodista democrático y liberal entrevistó a un político populista, sospechoso de estar bajo el influjo de la autoritaria Cristina Kirchner. Pero cuando se observa con detenimiento el contenido del debate entre ambos –distó de ser un reportaje sin objetivos políticos precisos—, quien resulta ser un demócrata apegado al Estado de Derecho es el político populista, mientras que quien debiera ser el espadachín liberal de las garantías constitucionales es un vulgar justificador de la persecución política, torpemente disfrazada de cruzada anticorrupción. Alberto Fernández trató de defender de muy buenas maneras la importancia de las garantías que nos asisten para no perder la libertad por caprichos de jueces venales, pero se estrelló con la cruzada encarceladora militante de uno de los periodistas más reputados de la Argentina. Si miramos con atención, veremos que este entrecruzamiento de roles políticos y económicos, de etiquetas que se supone explican la realidad, aparece reiteradamente y no parece ser casual. Comunismo capitalista La grotesca descalificación de Miguel Pichetto a Axel Kicillof (“marxista”), reforzada por las declaraciones de Guillermo Nielsen, hablan de la disposición de la derecha local a apelar a cualquier distracción para no discutir en serio sobre las cuestiones importantes. La realidad es que hoy palabras como comunista o marxista tienen poco impacto en la opinión pública, salvo en la gente mayor. Se nota la lejanía de la época de la guerra fría, y esos sellos no interpelan, por sí mismos, a una amplia mayoría. Si hay que explicarlos, lo cual requiere una argumentación extensa, ya pierden eficacia descalificadora. Lo cierto es que Cristina Kirchner decidió tomar ese mote presuntamente infamante, para afirmar que lo que rememoraba las imágenes de los países de la órbita soviética –el desabastecimiento en las tiendas, tópico muy trabajado por la propaganda occidental—, eran los supermercados de la era macrista. Con esa operación, sacaba el debate del ámbito de la discusión sobre las ideas que eventualmente podría tener en la cabeza el popular candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires y lo colocaba en el de los resultados concretos de las políticas económicas de Cambiemos, el espacio político de Pichetto. Cristina volvía sobre su tradicional argumento en cuanto a las posibilidades de consumo masivo que se abrieron durante su gestión, y sobre el grave retroceso que se verificó durante los años macristas. Lo notable es que este argumento de una líder popular tiene un fuerte tono economicista, mientras que desde el campo de Cambiemos la pésima situación económica es soslayada para hacer énfasis… ¡en los valores! Estaría en discusión “el alma de la Argentina”, según Marcos Peña. La inversión de categorías aquí aparece en forma extraordinaria: la “líder del chavismo” local pone énfasis en la importancia económica del consumo de masas, mientras que uno de los ideólogos y dirigentes claves de una Alianza que gobernó para el 10% más rico de la población, y que sólo prioriza la acumulación privada de riqueza, habla de los valores. Para la gente espiritual, con inquietudes más elevadas y trascendentes (por ahora, un significante vacío que tendrían que llenar los intelectuales macristas), quedaría el voto a Cambiemos. Para los brutos e ignorantes que sólo piensan en comer y comprar, la opción sería Fernández-Fernández. Capitalismo que extermina consumidores Cristina señaló también que “esto no es capitalismo, capitalismo era cuando estaba Axel, que la gente compraba y consumía”. El gobierno de Cambiemos es otra forma de capitalismo, e incluso se diría que representa con más fidelidad algunas de las peores tendencias predominantes en el capitalismo global. El capitalismo de posguerra, el que conocimos en la Argentina hasta 1976, reposaba en todo el mundo sobre la expansión constante de la producción de riqueza real. El consumo de masas era central porque permitía vender esa producción siempre en crecimiento. Fueron el peronismo y otros gobiernos sucesivos en Argentina, los republicanos y demócratas en Estados Unidos, los Laboristas en el Reino Unido, los Socialistas pero también Gaullistas en Francia, la Democracia Cristiana y los Socialistas italianos, quienes comprendían cómo funcionaba la economía capitalista: una economía mixta, con importantes roles complementarios para el Estado y el mercado. Pero luego del quiebre de los años ’80 el capitalismo global asumió nuevas características, crecientemente alejadas del capitalismo “benévolo” de la posguerra. La trasnacionalización de la producción y la apertura de los mercados financieros fueron la nueva norma. Pero para que se reafirmara la tendencia a la desregulación generalizada, y al descontrol de los mercados, fue crucial la desaparición de la Unión Soviética y el campo de países aliados. Ahora el capitalismo podía permitirse crisis y desequilibrios múltiples, sin el temor a una nueva expansión del comunismo. Los ’90 fueron un momento de optimismo del capitalismo contemporáneo, porque desaparecía un contendiente ideológico que mal o bien mostraba una forma de organización social alternativa y viable, y un factor de poder real y un contrapeso en la escena mundial a la hegemonía norteamericana. Sin embargo, el capitalismo feliz de los años ’90 no fue capaz de cumplir las promesas lanzadas en ese momento de euforia: prosperidad, consumo, oportunidades para todos, de la mano de la aplicación de la tecnología y de las innovaciones financieras que promoverían el crecimiento y el bienestar. El crecimiento mundial se desaceleró, la financiarización y la liberalización provocaron sucesivas burbujas y crisis financieras y empezó a ser mucho más rentable el negocio de la compra y venta de activos reales o imaginarios a lo largo y ancho del planeta –incluidas las privatizaciones en todas partes— que la generación de nueva riqueza. El capitalismo global actual muestra una tendencia universal a la concentración del ingreso en reducidas minorías sociales (el 1% en Estados Unidos), y en determinadas regiones dinámicas del planeta. No sólo es incapaz de ofrecer progreso masivo en la periferia latinoamericana, sino que en los propios países centrales se

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