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La acusación de Israel a un palestino por violación revela la podredumbre moral

Fuente: Editorial de Haaretz Fecha: 26 junio 2019 El anuncio del martes del defensor general militar de que retiraba la acusación contra Mahmoud Qatusa por el cargo de violar a una niña de 7 años y su puesta en libertad no es suficiente para poner fin a este duro asunto. El caso permite una mirada aterradora sobre la podredumbre que se ha extendido al «sistema de justicia» que Israel ha creado para sus súbditos palestinos que viven bajo la ocupación militar. En el patio trasero de la democracia israelí existe un mundo legal paralelo donde se asume que los palestinos son terroristas a menos que se demuestre lo contrario. Est falla general incluye a todos los miembros del sistema: la policía, que mantuvo a Qatusa bajo custodia durante dos meses sin pruebas suficientes; los fiscales militares, que presentaron una acusación aunque el archivo carecía de pruebas suficientes; los medios de comunicación, que en lugar de servir como el perro guardián de la democracia se humillaron con un diálogo enfermo que implica que la reserva de la última palabra sobre la violación de niñas pequeñas dependen de los gustos y los caprichos políticos; y los políticos, que vieron este incidente impactante como nada más que una oportunidad para sembrar el miedo y ganar votos. La semana pasada, el jefe de Yisrael Beiteinu, Avigdor Lieberman, describió el caso como un «ataque terrorista bien planeado contra una niña» y declaró que exigiría la pena de muerte para el «terrorista despreciable». Uno de los líderes del partido de la Derecha Unida el ministro de Transporte, Bezalel Smotrich, se unió a él: “Si solo fuera posible imponer la pena de muerte a esta escoria. Tal monstruo no merece respirar el aire en nuestro mundo”. El ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, dijo que tal incidente debe ser investigado como un» incidente nacionalista». Es por eso que la decisión del Abogado General Militar fue un evento dramático. Este no es un asunto técnico menor, sino un cambio de sentido. A medida que continúa la investigación de la violación, ahora también debemos investigar las acciones de la policía que mantuvo al sospechoso tras las rejas durante dos meses sin pruebas suficientes, y con las imperfecciones que llevaron a la acusación. El Abogado General Militar Sharon Afek anunció que él y la policía llevarán a cabo un proceso adecuado para sacar conclusiones del asunto. Pero es difícil entender por qué sigue tratando a Qatusa como sospechoso. ¿Se atrevería Afek a conferir tal marca de Caín a un ciudadano judío que fue víctima de una serie de imperfecciones? El asunto de Qatusa expuso una podredumbre moral general cuyas raíces son el racismo y el nacionalismo malignos. Este es el resultado de líderes afectados por un microbio racista y nacionalista que a través de un proceso largo y constante han infectado a más y más ciudadanos. Para liderar los cambios necesarios para evitar la repetición de tales casos, debemos terminar con el gobierno del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, el tronco del árbol del cual crecen todas estas ramas podridas. Traducción: Dardo Esterovich    

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Cómo Netanyahu explota las tensiones entre Estados Unidos e Irán

Fuente:  Akiva Eldar | Al-Monitor Fecha: 25 junio 2019 Su contribución a la retirada de Estados Unidos en 2018 del acuerdo nuclear con Irán se considera uno de los mayores logros del primer ministro Benjamin Netanyahu. Su campaña contra la amenaza iraní combinada con una alianza cercana con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha producido un enorme capital político para Netanyahu. Sin embargo, un año después de la salida del acuerdo, la política de sanciones que defendió no ha logrado poner a Irán de rodillas. Por el contrario, Teherán anunció el 17 de junio que cuadruplicaría el ritmo de su producción de uranio enriquecido de bajo grado y superaría el límite de 300 kilogramos establecido por el acuerdo nuclear con las potencias mundiales. Por lo tanto, mientras los iraníes están subiendo la apuesta ante Trump, el presidente estadounidense -el as de Netanyahu en la cubierta- está buscando una trampa para escapar de un enfrentamiento con Teherán. Y mientras Netanyahu el 23 de junio posaba para las fotos en el valle del Jordán con el asesor de seguridad nacional de los EE. UU. John Bolton, Trump expresó sus reservas sobre su halcón traficante de guerra y condena a las personas que «quieren arrastrarnos a la guerra». La única campaña en la que Trump está interesado desde ahora hasta noviembre de 2020 es la de las elecciones presidenciales. El New York Times informó que el veterano presentador de Fox News, Tucker Carlson, fue quien convenció al presidente de que abortara el ataque contra objetivos iraníes y trajera a los bombarderos a casa. Según informes, Tucker le dijo a Trump que en lugar de provocar un cambio de régimen en Teherán, como Bolton esperaba, una nueva guerra en el Medio Oriente provocaría un cambio de régimen en Washington. Los líderes árabes están conscientes del enfoque de Trump. Los jefes de los estados de la Liga Árabe no se apresuraron a aceptar la invitación al foro económico que el presidente inició en Bahrein. Mientras enviaban funcionarios de nivel bajo a medio para discutir la ayuda a los palestinos, sus ministros de finanzas se dirigieron a El Cairo para discutir el mismo tema. Los líderes árabes se negaron a cooperar con el intento de Estados Unidos de enmascarar el callejón sin salida en su política a favor de Israel y la presión sobre la Autoridad Palestina. Por lo tanto, además de los vanos intentos de Netanyahu de aislar a los palestinos y desarrollar un atajo diplomático público con los estados del Golfo, liderados por Arabia Saudita, Netanyahu tampoco ha logrado poner a Irán de rodillas. Contrariamente a los comentarios del embajador estadounidense David Friedman en una entrevista del 8 de junio al New York Times, los palestinos sí “tienen un veto sobre el progreso». Pero junto con el hecho de no aislar o eludir a los palestinos, Netanyahu falló en otro nivel. El tercer lado del fracaso de Netanyahu, el triplete, consiste en la propuesta de los Estados Unidos de reabrir un corredor entre la Franja de Gaza y la Ribera Occidental. La iniciativa de «paso seguro» fue originalmente parte del Acuerdo de Oslo de 1993, pero desde que Hamas tomó el control de Gaza en 2007, Israel ha hecho de la separación de Gaza de Cisjordania un elemento central de su política. Y aquí viene la propuesta de Trump de construir un puente palestino en el corazón del territorio soberano israelí. La idea de «paso seguro» no parece excluir el control continuado de Hamas sobre Gaza y, por lo tanto, abriría las puertas a los que refutan el derecho de Israel a existir y les permitirá cruzar a Jerusalén y Cisjordania. Hamas no vendrá solo. La organización sunita está estrechando sus relaciones con los ayatolás. El 16 de junio, aproximadamente una semana antes de la reunión en Bahrein, una delegación de Hamas encabezada por el subjefe del movimiento, Salah al-Arouri, aterrizó en Teherán y se reunió con el ministro de Defensa iraní, Mohammad Alawi. Un comunicado emitido después de la visita decía: «Las partes reiteraron la necesidad de mantener los lazos para enfrentar los desafíos y peligros derivados de la obstinación de la administración de los EE. UU. para promover el ‘acuerdo del siglo’, que el pueblo palestino rechazó por unanimidad.” La aparente falta de preocupación de Netanyahu sobre el peligro de abrir Cisjordania a Hamas, una organización que él ha comparado con los nazis, se debe a su escepticismo sobre el acuerdo de Trump entre Israel y Palestina y su propia capacidad demostrada para encauzar al instigador. Véase, por ejemplo, el traslado de la Embajada de los Estados Unidos a Jerusalén, el reconocimiento de los Estados Unidos de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y el aparente apoyo a la anexión israelí de partes de Cisjordania. Por un lado, Netanyahu, como Trump, no tiene ningún interés en una sesión fotográfica en el contexto de las escenas del campo de batalla y los cementerios. Por otro lado, Netanyahu, que también es ministro de defensa de Israel, tiene un gran interés en mantener la amenaza iraní en los titulares, al menos hasta las elecciones del 17 de septiembre, siempre y cuando los medios no profundicen en el escándalo de corrupción que involucra a él y su esposa En lo que a él respecta, los iraníes o sus representantes pueden bombardear un petrolero japonés en el Golfo de Hormuz todos los días e interceptar un avión no tripulado estadounidense cada dos, siempre y cuando Trump no incluya de repente al líder espiritual de Irán, Ali Khamenei, en su lista de regalos de Navidad. Lo hizo con Kim Jong-Un de Corea del Norte, cuyos dedos han estado colocados sobre el botón nuclear. El «conflicto de baja intensidad», como los analistas militares describen este tipo de enfrentamientos, es ideal para el primer ministro de Israel, pero no es una situación deseable para los ciudadanos. Intensificar el boicot a Irán podría resultar en una escalada y una guerra total. Cuando Trump aborta un ataque militar en el Medio

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LAVA JATO GLOBAL – Supremacismo 2.0 en tiempos de guerras económicas y comerciales

Fuente:  Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha: 16 junio 2019 La publicación de tres notas en el portal The Intercept, firmadas por Glenn Greenwald y Victor Pouggy, han vuelto a poner en evidencia la tríada de dispositivos básicos utilizados para disciplinar a diferentes actores políticos y económicos latinoamericanos, considerados como reacios a someterse a los mandatos de la lógica monopólica trasnacional. [1] El divulgación de los intercambios realizados a través de la plataforma Telegram, entre el juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, son inentendibles por fuera del entramado estructural que implicó el origen de la investigación del Lava Jato, el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, la posterior detención de Lula Da Silva y las simultáneas persecuciones a dirigentes políticos populares en América Latina, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa. La ofensiva busca garantizar la supremacía de los intereses estratégicos de quienes se perciben como desafiados por la emergencia de actores estatales o corporativos dinámicos, capaces de disputar espacios de influencia o preponderancia política y económica, y/o de diluir o debilitar la histórica aspiración de control geopolítico estadounidense. El denominado Lava Jato tuvo su origen en la aplicación de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA, por su sigla en inglés), motorizada y aplicada por el Departamento de Justicia (DOJ) con sede en Washington. Bajo esa norma doméstica, aprobada en 1977, el gobierno de Estados Unidos se arroga la persecución de todos los empresarios y políticos que interfieren (en la actualidad o en forma potencial) en la supremacía de las cadenas de valor coordinadas por las corporaciones trasnacionales monopólicas. En ese marco, cualquier empresa que cotiza en la bolsa de Nueva York, que posee cuentas bancarias en su territorio, tarjetas de crédito o que registra interacciones con alguna empresa radicada en Estados Unidos, puede ser investigada o perseguida, a nivel local o extraterritorial, por el largo brazo de la justicia de la DOJ, sin mediar acuerdos de extradición u otros protocolos jurídicos bilaterales. Esta legislación autoriza a Washington a una literal jurisdicción internacional, ajena al derecho internacional, para perseguir delitos reales o ficticios de corrupción. Dado que es infrecuente la existencia de empresas o particulares que carecen de interacciones a través de cuentas o tarjetas de crédito cuya terminal es Estados Unidos, el mundo entero es pasible de ser espiado, interferido o interdicto. El portal The Intercept, fundado y dirigido por Greenwald, residente desde hace 14 años en Río de Janeiro, fue el encargado de hacer públicas, junto al diario The Guardian en 2013, las operaciones de espionaje realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra la entonces Presidenta brasileña Dilma Rousseff y la empresa Petrobras, entre otras.[2] Los documentos divulgados, recabados originalmente por el contratista de la NSA Edward Snowden, daban cuenta con lujo de detalles del entramado de investigaciones ilegales articuladas por las distintas agencias de inteligencia y las empresas internacionales de telecomunicaciones, las proveedoras de internet y los responsables de la infraestructura de redes.[3] Para acceder a las comunicaciones encriptadas de los gobiernos y de las empresas consideradas antagonistas (o capaces de desafiar la hegemonía corporativa estadounidense), la NSA desarrolló los programas PRISM, FAIRVIEW y BLARNEY, idóneos para interceptar comunicaciones, datos encriptados e imágenes provenientes de redes de todo el mundo [4]. Estas aplicaciones, que son actualizadas en forma permanente para sortear contrafuegos y detectores de interferencias, fueron utilizadas tanto para relevar  las conversaciones de la Presidenta de Brasil como para examinar las operaciones comerciales llevadas a cabo por distintas empresas brasileñas con aspiraciones trasnacionales, entre ellas Odebrecht y Petrobras. Dicha información permitió, gracias a los datos suministrados (o manipulados) por la DOJ, el desmantelamiento de las multinacionales brasileñas y el reparto de las distintas licitaciones entre candorosas empresas estadounidenses que poseen el hándicap de no ser espiadas por la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA). A nivel doméstico, las corporaciones estadounidenses están resguardadas por la IV Enmienda y la Informational Privacy Act, conocida como Privacy Act 124, relativas a la protección de datos, no pasibles de ser registrados por la autoridad pública sin una orden judicial previa fundamentada [5]. Una voz en el teléfono Los datos provistos por la NSA que divulgaban los secretos comerciales de Petrobras (nada originales, cotejados con otras gestiones corporativas de empresas de hidrocarburos a nivel global) fueron esgrimidos para derogar en Brasil, en 2017, la Ley 4567, aprobada durante el gobierno del PT, mediante la cual se garantizaba la exclusividad de la explotación del crudo por parte de la empresa estatal. Desde ese momento, gracias a la labor de Michel Temer, refrendada luego por Bolsonaro, lo que pertenecía a la sociedad brasileña pasó a ser extraído, operado y comercializado por Chevron y Royal Dutch Shell. Dos corporaciones en las que sobreabundan los capitales accionarios cuyos titulares son fondos especulativos radicados básicamente en Estados Unidos y en el Reino Unido. Paradójicamente los mismos paquetes accionarios tienen presencia en las mismas empresas de telecomunicaciones, cooperantes de la NSA, con la que se llevaron a cabo las labores de espionaje [6]. En forma sincrónica, las plataformas del tipo FPSO (Unidades flotantes de producción, almacenamiento y transferencia de petróleo y gas) ancladas a unos 200 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, cuadruplicaron las existencias del recurso: de los 40.000 millones de barriles conjeturados para 2013 se pasaron a contabilizar pozos capaces de producir 176.000 millones. Dicha cifra, divulgada por el Instituto Nacional de Aceite y Gas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, equivale a cinco años del total del consumo mundial. La ventaja extra radica en su costo de extracción: alrededor de 8 dólares por barril, muy por debajo del valor promedio de la producción mundial [7]. Otro tanto sucedió con la empresa Embraer, que fue adquirida por Boeing en un 80 %, de su valor accionario (por un monto de U$S 4.200 millones) después de un sistemático esquema de espionaje gestionado por la NSA para impedirle a la empresa estatal brasileña la realización de acuerdos con corporaciones europeas y asiáticas. Dicha operación, ejecutada mediante la aplicación de espionaje ECHELON,

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La temible cruzada del gobierno estadounidense contra Julian Assange y Chelsea Manning

Fuente: Amy Goodman y Denis Moynihan | Democracy Now! Fecha: 14 Junio 2019 “El Congreso no podrá hacer ninguna ley (…) que limite la libertad de expresión, ni la libertad de prensa”. Así lo indica la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Sin embargo, por primera vez, un editor está siendo procesado en virtud de la Ley de Espionaje, que data de la Primera Guerra Mundial. Julian Assange, cofundador del sitio web de denuncia WikiLeaks, podría enfrentar una condena de hasta 170 años de prisión en caso de ser extraditado a Estados Unidos desde el Reino Unido. El caso podría asestar un gran golpe a la libertad de prensa en Estados Unidos. Estados Unidos acusó formalmente a Assange por primera vez en abril de este año, por el delito de intentar ayudar a un informante del Ejército estadounidense a ingresar a un sistema informático militar, delito por el cual Assange podría enfrentar hasta cinco años de prisión. Más adelante, el 23 de mayo, el Departamento de Justicia emitió una acusación adicional, en la que se sumaron 17 cargos más, por violar la Ley de Espionaje. Los nuevos cargos, según escribió el comité editorial del periódico The New York Times el día en que se anunciaron, “podrían tener un efecto escalofriante sobre el periodismo estadounidense tal como se ha ejercido durante generaciones. Está dirigido directamente al corazón de la Primera Enmienda”. El periódico The New York Times fue una de las varias organizaciones de prensa en asociarse con la plataforma web de denuncia en la publicación de material que se brindaba de forma anónima. Desde su lanzamiento en 2007, WikiLeaks demostró ser una fuente confiable de evidencia documental crítica en torno a actividades ilícitas empresariales y gubernamentales. En 2007, WikiLeaks publicó un manual secreto de la cárcel de la Bahía de Guantánamo, escrito en 2003, que contenía instrucciones para que los guardias les negaran a los prisioneros el acceso al Corán y a las visitas de la Cruz Roja para “explotar la desorientación y la desorganización que siente un detenido recién llegado”; esto constituye una violación de la legislación internacional acerca de los derechos humanos. No mucho después, el Centro de Contrainteligencia del Ejército estadounidense elaboró un documento secreto –posteriormente filtrado y publicado por WikiLeaks– donde se calificaba a la web de denuncia como “una potencial amenaza a la protección de las fuerzas, las operaciones de contrainsurgencia, la seguridad operacional y de seguridad de la información del Ejército de Estados Unidos”. En abril de 2010, WikiLeaks saltó a la primera plana de la prensa internacional cuando hizo público un video en el que se muestra un ataque y masacre indiscriminada de civiles en Bagdad. El video fue grabado el 12 de julio de 2007 por un helicóptero militar estadounidense de combate Apache e incluye el audio de las transmisiones de radio militares. Dos empleados de la agencia de noticias Reuters –el periodista iraquí Namir Noor-Eldeen y su chofer, Saeed Chmagh– murieron en el ataque, junto con al menos otras ocho personas. Dos niños resultaron gravemente heridos. Las transmisiones de radio muestran no solo la absoluta insensibilidad de los soldados, que se ríen e insultan mientras matan, sino también el estricto procedimiento que siguen, donde se aseguran de que todos sus ataques estén claramente autorizados por su cadena de mando. Reuters había solicitado en reiteradas ocasiones información al Pentágono sobre la muerte de sus dos empleados, pero no había recibido nada. Fueron necesarios un denunciante valiente y WikiLeaks para revelar el horror del ataque del helicóptero, una clara prueba en video de un posible crimen de guerra. El denunciante fue finalmente identificado como el soldado Bradley Manning. Manning fue encarcelado en régimen de aislamiento, en condiciones que Naciones Unidas describió como equiparables a la tortura. Luego fue juzgado y condenado. Inmediatamente después de recibir una condena de 35 años de prisión, Manning anunció una transición de género y cambió su nombre a Chelsea. El presidente Barack Obama finalmente conmutó su sentencia y Manning fue liberada en mayo de 2017. No obstante, su calvario no había terminado. En febrero de 2019 la convocaron a comparecer ante un gran jurado para declarar sobre WikiLeaks y Julian Assange. Ella afirmó que ya había dado testimonio completo ante el tribunal militar que cursó su juicio en 2013, por lo que se negó a declarar de nuevo. Por ello, la encarcelaron durante dos meses. A continuación, la convocaron para testificar ante un segundo gran jurado. Por negarse a declarar una vez más, permanece encarcelada desde el 16 de mayo. En cuanto a Julian Assange, desde el año 2012 estuvo viviendo en la Embajada de Ecuador en Londres, donde le habían dado asilo político. Assange huyó a la embajada porque temía ser extraditado a Estados Unidos. El pasado 11 de abril, las autoridades británicas ingresaron a la embajada y lo arrestaron por la fuerza. Ahora está cumpliendo una sentencia de 50 semanas de prisión por violar los términos de su libertad condicional en otro caso aparte. Nils Melzer, relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, afirmó tras visitar a Assange en la prisión británica donde se encuentra recluido: “El señor Assange muestra todos los síntomas de una persona que ha estado expuesta a la tortura psicológica durante un período prolongado de tiempo”. Julian Assange no pudo comparecer en su audiencia judicial más reciente debido a problemas de salud. Ben Wizner, director del Proyecto de Discurso, Privacidad y Tecnología de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, afirmó acerca de la nueva acusación: “Por primera vez en la historia de nuestro país, el gobierno ha presentado cargos penales contra un editor por la publicación de información veraz. Esta es una escalada extraordinaria de los ataques del gobierno de Trump contra el periodismo, y un ataque directo contra la Primera Enmienda”. Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira Frega. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras

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¿Fin de cuál ciclo?

Fuente: Atilio Borón | Telesur HD Fecha: 10 junio 2019 Fueron muchas y muchos los que a mediados de esta década y en coincidencia  -¿casual, involuntaria?- con el despliegue de la ofensiva restauradora del imperio se apresuraron a anunciar el “fin del ciclo” progresista en Latinoamérica. La derrota del kirchnerismo en el 2015 y el ilegal e ilegítimo derrocamiento de Dilma Rousseff en 2016 así como el grotesco juicio y encarcelamiento de Lula aparecían como signos inequívocos del inicio de un nuevo ciclo histórico. Sólo que los profetas de esta epifanía jamás se aventuraron a arriesgar algo muy elemental: ¿qué venía después? Terminaba un ciclo, bien, pero: ¿quería esto decir que comenzaba otro? Silencio absoluto.  Dos alternativas. O bien adherían a las tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia, cosa absurda si las hay; o como los más audaces insinuaban, con fingida preocupación, estábamos al comienzo de un ciclo largo de gobiernos de derecha. Digo fingida porque, hipercríticos con los gobiernos del ciclo supuestamente en bancarrota in pectore preferían la llegada de una derecha pura y dura que, supuestamente, acentuaría las contradicciones del sistema y mágicamente abriría la puerta a quien sabe qué … porque, sorprendentemente, ninguno de esos acerbos críticos del ciclo progresista hablaba de revolución socialista o comunista, o de la necesidad de profundizar la lucha antiimperialista. Por lo tanto, su argumento meramente retórico y academicista moría en la mera certificación del presunto cierre de una etapa y nada más. Ahora bien: todos esos discursos se derrumbaron abruptamente en las últimas semanas.  En realidad, ya venían cuesta abajo desde el inesperado triunfo de López Obrador en México y su tardía incorporación al “ciclo progresista”. Su victoria demostraba que si bien herido seriamente éste no había muerto. La debacle del macrismo y su casi segura derrota en las presidenciales de octubre de este año y la reciente revelación de las ilegales e inmorales argucias fraguadas entre el corrupto juez Sergio Moro y los fiscales del poder judicial brasileño para enviar a la cárcel a Lula asestan un duro golpe a los dos puntales sobre los cuales reposaba el inicio del supuesto ciclo “pos-progresista”. En la Argentina los macristas esperan lo peor, sabiendo que sólo un milagro los salvaría de una derrota. Y Bolsonaro está al borde del abismo por la crisis económica del Brasil y por haber designado como super-ministro de justicia a un letrado inescrupuloso que da un rotundo mentís a su pretensión de ofrecer un gobierno transparente, impoluto, inspirado en los más elevados principios morales del cristianismo que le inculcaron los pastores de la iglesia evangélica cuando -apropiada y oportunistamente- lo rebautizaron en el río Jordán como Jair “Mesías” Bolsonaro. Las filtraciones de los chateos por WhatsApp y conversaciones entre Moro y los fiscales dadas a conocer por The Intercept , amén de las múltiples denuncias por corrupción en su contra y sus hijos, revelan que este santo varón llamado a lavar de sus pecados a la política brasileña no es otra cosa que el jefe de una banda delictiva, un impostor, un charlatán de feria, un energúmeno cuyos días en el Palacio del Planalto parecen estar contados. Y mantener a Lula en prisión será cada día más difícil habida cuenta de la farsa jurídica perpetrada en su contra y ahora exhibida a plena luz del día. Y Lula libre es un peligro de marca mayor para el actual gobierno de Brasil. ¿Se trata de que sólo Argentina y Brasil están incumpliendo con los pronósticos de los teóricos del “fin de ciclo”? No. ¿Qué decir del desastre colombiano, una verdadera “dictablanda” pseudoconstitucional donde según el tradicional periódico El Tiempo “durante los primeros 100 días de mandato del presidente Iván Duque se han registrado 120 asesinatos de líderes”, un baño de sangre comparable o peor que el de las dictaduras que asolaron países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay  en los setentas y ochentas (https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408). Y qué decir del caso del Perú, en donde todos sus ex presidentes desde 1980 (Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García están presos, fugados o suicidados, lo que junto con la catástrofe colombiana y la deserción de México humedeció irreparablemente la poca pólvora que quedaba  en manos del “Cartel de Lima” como lacayo regional del Calígula estadounidense. Mismo el caso chileno no está exento de dudas toda vez que la deslegitimación de su sistema político ha llegado a niveles sin precedentes. En efecto, ante la escandalosa capitulación de esa frágil democracia frente a los grandes intereses corporativos, en cuyo nombre exclusivamente se gobierna,  la mayoría de la población adulta ha optado por el abstencionismo electoral con el consecuente vaciamiento del proyecto democrático.  En pocas palabras: lo que supuestamente vendría una vez consumado el agotamiento del “ciclo progresista” es por lo menos problemático y está muy lejos de constituir una alternativa superadora del “extractivismo” o el “populismo” que supuestamente habrían caracterizado los gobiernos precedentes. Lo anterior no debe interpretarse como una aseveración de que el ciclo iniciado con el triunfo de Chávez en las presidenciales de Diciembre de 1998 en Venezuela prosigue su marcha imperturbable. Mucho ha sufrido en los últimos tiempos. El cambio en el clima económico internacional le juega en contra; la obra de destrucción llevada a cabo por Macri, Piñera, Duque, Bolsonaro y la infame traición de Moreno, esa verdadera “armada Brancaleone” que Trump y su predecesor instalaron en Latinoamérica, ha socavado muchos de los avances del pasado. Pero la realidad es porfiada y un traspié no es derrota, como tampoco lo es un retroceso puntual.  El viejo topo de la historia prosigue incansable su labor, favorecido por la exasperación de las contradicciones de un capitalismo cada vez más salvaje y predatorio. La larga marcha por la emancipación de nuestros pueblos -que nunca fue lineal e invariablemente ascendente- sigue su curso y acabará por desalojar a esos gobiernos entreguistas, reaccionarios y cipayos que hoy agobian a Latinoamérica y nos avergüenzan ante el mundo. Y no habrá que esperar mucho para verlo.

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El hombre de Trump en Jerusalén está dañando el proceso de paz

Fuente: Editorial de Haaretz Fecha: 10-06-2019 Los comentarios del embajador estadounidense David Friedman la semana pasada, que implican que Estados Unidos está dando el visto bueno al gobierno de Israel para anexar unilateralmente parte de Cisjordania, equivalen a escupir a los palestinos. Y auguran un dolor de cabeza para cualquiera que busque una solución justa al conflicto israelí-palestino basado en la división de la tierra y el reconocimiento del derecho de ambos pueblos a la libre determinación. Friedman ha ayudado durante dos años a redactar el «acuerdo del siglo», junto con el yerno y asesor principal del presidente Donald Trump, Jared Kushner y el representante especial de Trump para las negociaciones internacionales, Jason Greenblatt. Friedman dijo en una entrevista con The New York Times: «Bajo ciertas circunstancias, creo que Israel tiene el derecho de retener parte, pero es poco probable, de Cisjordania». No especificó cuáles podrían ser esas circunstancias. También se negó a decir cómo responderían los Estados Unidos si el Primer Ministro Benjamin Netanyahu se moviera para anexar unilateralmente las tierras de Cisjordania. «Realmente no tenemos una opinión hasta que entendamos cuánto, en qué términos, por qué tiene sentido», dijo Friedman. Estas declaraciones, identificadas con la posición del derecho anexionista de Israel, destruyen la legitimidad de Friedman como un agente honesto y justifican retroactivamente los temores de los palestinos sobre el plan de paz de Trump. Después de tales comentarios, es difícil sorprenderse por las sospechas de los palestinos, que se expresan en parte por su intención declarada de boicotear la cumbre en Bahrein, donde se espera que Estados Unidos divulgue la sección económica del plan. En la entrevista, Friedman incluso acusó al gobierno de Obama al permitir la aprobación en 2016 de la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU -que establece que los asentamientos israelíes violan el derecho internacional- de dar crédito a los argumentos palestinos «de que toda Cisjordania y Jerusalén oriental les pertenecen”. «Ciertamente, Israel tiene derecho a retener parte de» la Ribera Occidental, dijo Friedman. Friedman está equivocado y es engañoso. Israel no lo tiene según el derecho internacional porque este es un territorio ocupado que no puede ser anexado. Esa fue también la posición de la administración de los Estados Unidos, hasta ahora. La retracción de esta posición es también la razón por la que cinco senadores demócratas presentaron la semana pasada una resolución que apoya una solución de dos estados y se opone a la anexión de cualquier parte de Cisjordania. Los demócratas saben lo que sabe el campo de paz de Israel: solo una solución de dos estados puede garantizar los derechos de ambos pueblos, y la anexión unilateral de los territorios es contraria a los intereses de Israel. Si los Estados Unidos son sinceros acerca de querer celebrar una conferencia de paz con la participación palestina y actuar como un intermediario honesto entre las dos partes, sus representantes deben ser neutrales. Friedman representa los intereses del derecho de los colonos, y no cumple con estas condiciones previas. Traducción: Dardo Esterovich

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Noam Chomsky: «Trump agita el puño para mantener el poder sobre una población asustada

Fuente:  Donald Roberto Manríquez | Biobiochile Fecha: 9 junio 2019 Chomsky insiste en la necesidad de hacer “esfuerzos destinados a la educación, a la organización, y realizando acciones organizadas de resistencia”, y anuncia su voto a cualquier candidato demócrata que confronte a Donald Trump el próximo año, pese a ser una figura visible del anarquismo por más de medio siglo, el intelectual estima que es preciso detener lo que supone es un serio riesgo para la sobrevivencia humana sustentable. Al igual que en la última elección, votaría por cualquier candidato Demócrata que se presente para bloquear a Trump. Creo que esa debería haber sido y debiera ser la estrategia de la izquierda y en realidad de cualquiera que se preocupe por el mundo hoy. R.M.: Algunos analistas han señalado que Trump utiliza amenazas apocalípticas como por ejemplo con Irán, como un método de negociación, pero que es solo una estrategia, ¿hacemos bien en no tomarlo tan en serio? No creo que Trump tenga interés en alguna negociación, a menos que sea para una capitulación. Crear una amenaza y agitar el puño para proteger a la población de la amenaza inventada es un medio clásico para mantener el poder doméstico de una población asustada, y para él es una necesidad, ya que sus políticas reales causan un daño grave a una gran parte de su propia base de votantes, los que no son muy ricos. Y también sirve para socavar a Irán, obligando al país a desviar recursos escasos para defenderse contra un estado deshonesto. R.M.: En el caso de Irán y Rusia da la impresión de que, dada esta forma de Trump para ejercer el poder, la posibilidad de un error de apreciación o un hecho que se interprete como un desafío pueda desatar una tragedia irreversible. Puede muy bien desencadenarse una tragedia sin retorno. Es muy arriesgado, porque es cierto que algún accidente podría desencadenar una conflagración. Se discute, pero me temo que no lo suficiente. R.M.: Ahora bien esta mirada incrédula también parece extenderse al Cambio Climático. ¿Por qué parece tomarse tan en serio el tema Medioambiental? Es en parte el resultado del “negacionismo” patrocinado por corporaciones de combustibles fósiles y por algunas organizaciones políticas, en particular por el Partido Republicano en los Estados Unidos. En parte es escepticismo sobre la ciencia y su trabajo por parte de un sector de la población. En parte, también, es la dificultad que tienen las personas de contemplar algo que no les resulta muy evidente. Es, además, la falta de voluntad para creer en algunos casos. En cualquier forma los efectos son palpables, de no hacer una diferencia será irreversible. R.M.: En Brasil, Bolsonaro, un émulo de Trump, dijo el mes pasado que la propiedad privada es sagrada y que exoneraría a los terratenientes que disparan a quienes tratan de ocupar sus tierras. Ciertamente habló de los actuales propietarios. ¿Cómo estos personajes acceden al poder? Bolsonaro es un desastre. Pero lo primero que hay que decir es que era bastante probable que Lula hubiera ganado las elecciones el otoño pasado y que dada esa “amenaza”, fue silenciado: enviado a prisión por cargos que son dudosos en el mejor de los casos, y según los estándares de sus acusadores, inexistentes. Fue sentenciado a un confinamiento en solitario y, de manera crucial, se le prohibió hacer declaraciones públicas para que no fuera una voz en la elección. A esto le siguió una extraordinaria campaña de difamación y esta fue distribuida masiva y directamente en las redes sociales que son la fuente de “información” para muchos brasileños. Esta fue la última etapa de un “golpe suave” que comenzó poco después de que Lula dejara el cargo, con dos administraciones muy exitosas, descritas por el Banco Mundial como la “década dorada” de Brasil, liderando un período único en la historia de Brasil en el que hubo un enorme progreso en la reducción de la pobreza y la inclusión social, con nuevas oportunidades para los oprimidos. R.M.: Hay muchos autores que sostiene que en realidad exageramos y que la especie humana está en riesgo de extinción pero debido al avance de la inteligencia artificial. ¿No suena esto un poco optimista? Estoy de acuerdo, pero preferiría “exagerado” a “optimista”. Sobre el riesgo, depende de la naturaleza de la sociedad. Por el momento, no hay una influencia detectable de la Inteligencia Artificial en la pérdida de empleos más allá de la norma. Si lo hubiera, habría un aumento en el crecimiento de la productividad, que sigue siendo bajo. Pero tarde o temprano habrá. En una sociedad decente, eso sería una gran noticia. La gente sería liberada del trabajo peligroso y aburrido a un trabajo más satisfactorio y creativo, – ¡Dios nos libre! – para su mayor placer, algo muy necesario, especialmente para los estadounidenses, que trabajan aproximadamente un mes al año más que los europeos sin ningún beneficio aparente. R.M.: Parte de la desesperación actual parece residir en el hecho de que los gobiernos reformistas no parecen atractivos porque parecen tener límites en el llamado “comercio mundial” o empresas o países poderosos que parecen dictar patrones de comportamiento económico y social ambiental. ¿Cómo deshacerse de esta amenaza en su opinión? Con los únicos medios que han funcionado en el pasado: esfuerzos destinados a la educación, a la organización, y realizando acciones organizadas de resistencia donde sea apropiado, como han existido muchos ejemplos exitosos en el pasado. Nunca ha habido ninguna fórmula mágica.

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Gracias a McDonald’s por recordarle a Israel que hay una línea verde, e incluso una línea roja

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 7-06-2019 McDonald’s presenta: una hamburguesa modelo. No aparece en el menú y la compañía oscurece sus ingredientes, pero claramente el elemento estrella es un boicot a los asentamientos. No hay Big Macs en Ariel y no habrá McRoyales en Efrat. La derecha ahora exige que se impida a esta empresa traidora abrir una sucursal en el aeropuerto Ben-Gurion. Un grupo llamado Foro de Veteranos Discapacitados para la Seguridad de Israel publicó señales de advertencia esta semana en la entrada de los restaurantes de la compañía en Tel Aviv, siguiendo el modelo de las señales de advertencia que indican a los israelíes que no deben ingresar a la Autoridad Palestina. Califica al boicot de McDonald’s de los asentamientos como «una decisión vergonzosa» y está instando a un boicot a la compañía. Eso es lo que le sucede a una hamburguesa que busca elevar su cabeza y hacer más que solo vender una porción extra grande, que elige prestar atención a su conciencia y no solo ser una hamburguesa. McDonald’s es un socio principal en los delitos de la industria de la carne y el holocausto de los animales. Es un símbolo de la globalización y el capitalismo. Sus productos son perjudiciales para la salud de las personas y el medio ambiente, y no permite que sus trabajadores se sindicalicen. Sin embargo, ahora debemos aplaudir su política, que se remonta a 2013, cuando su franquiciado israelí, Omri Padan, se opuso a abrir una sucursal en Ariel. Por lo tanto, la gente de moral debe cruzar con desprecio las señales de advertencia de que la derecha ha colocado en las sucursales de la cadena y comprar demostrativamente una ensalada verde con chizitos como un acto de apoyo al coraje y la determinación de la compañía. No debe sufrir porque dio un paso que muy pocas compañías están dispuestas a dar, pero que todas las compañías deberían haber tomado hace mucho tiempo. La explicación oficial de la compañía puede parecer evasiva, pero va al meollo del asunto: Alonyal [la compañía franquiciada] nunca tuvo una licencia para abrir sucursales en Cisjordania». Boom. Hay una línea verde. Incluso hay una línea roja. Es cierto que esta separación es artificial y ya lleva mucho tiempo muerta. Es ridículo boicotear el asentamiento de Itamar pero no a Tel Aviv, que lo financia, lo protege y legaliza sus delitos. Sin embargo, McDonald’s ha emitido una declaración contundente: Cisjordania y Gaza no están aquí. Ha dicho que sí a Israel, no a la ocupación, que cuenta con más de 1,000 carteles de protesta en cada manifestación*. El franquiciado nunca tuvo una licencia en un terreno en el que Israel tampoco tuvo una licencia. Thomas Friedman escribió una vez que nunca habrá una guerra entre dos países que tengan sucursales de McDonald’s, una tesis que fue destruida por la Segunda Guerra de Líbano en 2006. Pero esta compañía ahora está rompiendo fronteras y, sobre todo, estableciendo fronteras. Los fabricantes de hamburguesas no son líderes morales. McDonald’s simplemente dijo lo que debería haber sido evidente para todas las empresas comerciales: el franquiciado en Israel no es necesariamente el franquiciado en las colonias de la ocupación. Muchas empresas israelíes e internacionales deberían seguir sus pasos. Del mismo modo que toda empresa que respeta la ley tiene la obligación de no traficar con propiedades robadas, tampoco debe operar en tierras robadas. Las compañías decentes no operan en áreas criminales. No invierten, no compran, no alquilan y no venden. Es peligroso allí, e ilegal. Y no hay otra manera de definir los territorios ocupados y los asentamientos construidos allí en violación del derecho internacional, excepto como zonas de delincuencia. ¿Puede una empresa respetuosa de la ley establecer un negocio legítimo en Ofra, un asentamiento en el que más de la mitad de las casas están construidas en terrenos privados que fueron robados por la fuerza a sus propietarios legales? Esto no tiene ninguna conexión con la ideología, ni siquiera con la moral, sino solo con el funcionamiento de la ley. La triste experiencia muestra que al final, los grupos de presión judíos e israelíes obtendrán una victoria. Forzaron a Airbnb* a capitular, y también pueden derrotar a McDonald’s. Pero hasta que el McDonald’s Drive-Thru abra en Ma’aleh Mikhmash, y esperamos que nunca lo haga, podemos sugerir que los colonos coman en McDonald’s dentro de Israel, o establecer una cadena de comida rápida alternativa: McDavid. En la década de 1980, cuando McDonald’s aún no había venido a Israel, una cadena con ese nombre operaba aquí. Fue demandado por la compañía estadounidense por la engañosa similitud de su nombre. La comida sabía horrible, y la cadena se cerró, dejando la ruina detrás de sí, y una sola sucursal. Notas de traductor * Se refiere a las manifestaciones semanales de los palestinos en la frontera de Gaza ** Empresa que posee una plataforma de software dedicada a la oferta de alojamientos a particulares y turísticos. Traducción: Dardo Esterovich

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Hay cosas mucho peores que Netanyahu, por ejemplo, Lieberman

Fuente: Gideon Levy | Haaretz    Fecha: 29 may 2019 El odio primigenio hacia Benjamin Netanyahu ciega incluso los ojos de los sabios. De repente, Avigdor Lieberman se ha convertido en la esperanza del público secular liberal. La mitad de Israel odia a Netanyahu como Israel nunca ha odiado a ningún primer ministro antes, y Lieberman es el salvador. Este odio patológico hacia Netanyahu se debe principalmente a su estilo de vida y sus esfuerzos imbéciles para escapar de la justicia, no de sus políticas o posiciones. La lujuria de verlo derrocado, drogado en la plaza de la ciudad y encarcelado por toda la eternidad hace mucho que dejó de ser racional. Es irracional hasta el punto de ocultar el hecho de que podría haber cosas mucho peores que Netanyahu, por ejemplo, Lieberman. El cañón sagrado de la centro izquierda está disparando a Netanyahu, y sus artilleros han olvidado quién es Lieberman. Perdonaremos y olvidaremos todo a Lieberman si solo derribara a Netanyahu por nosotros. Los testigos de carácter a su favor incluso han emergido de entre el público ilustrado: pragmático, fuerte, sabio, serio; consecuente con su palabra; espera y verás. Estas evaluaciones son ridículas y peligrosas. Lieberman nunca las mereció y nunca las merecerá. Es uno de los matones más feos y repulsivos de la política, y bien puede hacernos extrañar a Netanyahu. Lieberman ahora está montado en los dos odios más ardientes del público liberal: hacia Netanyahu y hacia los ultraortodoxos. Ha torturado a Netanyahu para su propia diversión, y el público liberal aplaudió. La crisis de los últimos días fue creada por Lieberman, no por Netanyahu. Lieberman optó por convertir en una cuestión emblemática la ley de conscripción militar, una de las cuestiones más marginales de la agenda, que se basa enteramente en el odio del público secular a los ultraortodoxos. No importa en lo más mínimo si los ultraortodoxos están obligados o no. El ejército no los necesita. El reclutamiento en un ejército que hace lo que hace el nuestro no es un «valor moral». Y, en cualquier caso, no hay igualdad en la carga del servicio. Aproximadamente la mitad de todos los israelíes no están reclutados en el ejército, y eso es un desastre minúsculo. Pero para aquellos que odian a los ultraortodoxos, Lieberman es el héroe de la hora. Se vengará de esas sanguijuelas de negro. Ese es el tema más importante con el que el país tiene que lidiar en este momento. Los casos criminales contra Netanyahu son blancos como la nieve en comparación con los casos anteriores contra Lieberman, que sin embargo, llegaron a la nada, en circunstancias bastante impactantes. El partido de Lieberman, Yisrael Beiteinu, seguramente está plagado de mucha más podredumbre que el Likud de Netanyahu, y también es menos democrático. Las declaraciones de Lieberman muestran que él es más racista y nacionalista que Netanyahu. Pero para aquellos que quieren la cabeza de Netanyahu, este no es el momento para una evaluación racional de las posiciones políticas. A diferencia de Netanyahu, Lieberman es un criminal que fue condenado por agresión a un muchacho. Junto al cinismo de Lieberman, Netanyahu es un romántico. Junto a la arrogancia de Lieberman, Netanyahu es modesto. Junto a la embestida de Lieberman, Netanyahu es la Madre Teresa. Al lado de las opiniones de Lieberman, Netanyahu es un activista de Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio). Junto a la despreciable incitación de Lieberman contra los miembros árabes de la Knesset, Netanyahu es un fanático de Ahmad Tibi. Y no lo olvide, Lieberman es un colono de Nokdim, mientras que Netanyahu nunca soñó con ser un colono. Pero a Lieberman se le perdona todo, si solo derribara a Netanyahu por nosotros y traiga la salvación a su pueblo. Solo imagine a Lieberman en lugar de Netanyahu. Incluso este escenario de pesadilla se ha planteado en los últimos días. Por supuesto, como ministro de defensa, afortunadamente fue un cero, como lo fue en todos sus cargos ministeriales. Pero sería suficiente para él llevar a cabo incluso una fracción de sus amenazas para que la parte del público que ahora busca la caída de ese demonio de Netanyahu, reclame su regreso. Recuerde, Lieberman inicialmente apoyó la «transferencia» de los palestinos, y luego la reemplazó con intercambios forzados de tierras, para asegurar una mayoría en Israel para el pueblo elegido. Soñó con juramentos de lealtad como condición para la ciudadanía. Se opuso a la retirada de la Franja de Gaza. Ha amenazado con bombardear la presa de Aswan en Egipto y asesinar al líder de Hamas, Ismail Haniyeh. Es un fanático de la pena de muerte para los terroristas. Comparó la organización contra la ocupación Yesh Gvul con los kapos en los campos de concentración nazis. Ha culpado a la izquierda por todo lo fallido de Israel y por todos sus problemas. Su vida siempre es «el paraíso». Pero la nuestra lo será mucho menos si, Dios no lo quiera, él emerge más fuerte de la crisis que creó, todo sobre una “cuestión de principios”, por supuesto. Traducción: Dardo Esterovich

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