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Un ALCA a la europea

Fuente: Emiliano Guido | Nuestras voces Fecha: 29  junio 2019 Mauricio Macri festejó ayer con globos y épica el pre-acuerdo político entre la Unión Europea y el Mercosur. Este convenio es el camino hacia un pacto comercial primarizador que destrozará la competencia de nuestras economías regionales. Europa ingresará al mercado latinoamericano sin aranceles y a cambio ofrecerá mínimas cuotas de acceso a su mercado agrícola. Sin embargo, el consenso logrado implica solo el aval para una negociación técnica que deberá ser aprobada luego por el Congreso. ¿Es el fin de la soberanía de América Latina? El gobierno nacional dio ayer un carácter de histórico al pre-acuerdo político alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea. Sin embargo, el consenso logrado implica solo el aval a una negociación técnica donde aún no se ha suscripto la letra chica del tratado. En lo concreto, Cambiemos festeja la posibilidad de pactar un tratado de libre comercio que, dada las asimetrías del bloque zonal con Bruselas, ahondará la primarización nacional, pulverizará la competencia de nuestras economías regionales, pondrá en un pie de igualdad a las empresas europeas que busquen competir en las licitaciones locales de compras gubernamentales y fortalecerá el poder de arbitraje de los tribunales extranjeros cuando una corporación pretenda litigar al Estado nacional. En 2016 el Secretario de Comercio Miguel Braun advirtió que el verdadero objetivo del tratado era “cerrar la puerta de la región al populismo”. “Car for cows”, autos por vacas, advirtió el día jueves el portal Político explicitando cuáles eran los nichos negociables entre el Mercosur y la Unión Europea. De esa manera, el medio europeo, con acceso a fuentes diplomáticas que estaban pujando en la letra final del anuncio, visibilizaba con mucho ingenio las expectativas de cada bloque: Bruselas intentando consolidar la entrada de su producción industrial de autos en el Cono Sur, y el bloque mercosureano con el horizonte puesto en buscar acrecentar el ingreso de nuestras exportaciones de carne y lácteos en el amurallado comercio europeo, donde su sector primario está muy subsidiado. Un día después, y tras veinte años de un diálogo intrabloque sin consensos, ayer se alcanzó un acuerdo de carácter político entre las dos ententes comerciales para avanzar en un tratado de libre comercio que profundiza el rol de Argentina y de la región como abastecedora de materias primas a los países centrales; en este caso, a Europa. Lo que no pudo lograr la administración de Fernando De la Rúa, a inicios de siglo, cuando su gobierno, y los pares zonales alineados con su visión aperturista, intentaron avalar el pacto desregulatorio interamericano conocido como ALCA, sí pudo ser concretarlo –aunque a nivel transoceánico– la gestión de Mauricio Macri y la de su colega  brasileño Jair Bolsonaro, que traccionaron con su voluntad a economías menores como la de Paraguay y Uruguay, el último país en pleno cronograma electoral, al igual que nosotros. Es decir, sobre la narrativa autocelebratoria de los medios argentinos que ayer sobrevendieron el acuerdo con Bruselas dándole una capa de épica a una negociación diplomática incluyendo pasajes literarios en sus crónicas –La Nación consignó que Macri “no pudo dormir en las horas finales de las negociaciones” y Clarín detalló que el Canciller Jorge Faurie “lloró” al momento de comunicarle la noticia al Jefe de Estado– lo que terminó de plasmarse es una hoja de ruta que redibuja el comercio intrabloque con el clásico sesgo de metrópoli y periferia. Nosotros exportaremos vacas, ellos nos venderán autos. “Car for cows”. Varios sectores políticos, sociales y referentes de la investigación académica salieron a dar su mirada crítica acerca de lo suscripto por Cambiemos. “Este acuerdo comercial es una expresión actualizada de la presión que la Unión Europea y Estados Unidos vienen sistemáticamente realizando en las negociaciones comerciales, promoviendo una apertura indiscriminada de las economías de la región y buscando las mayores garantías para la colocación de sus productos, tal como se intentó con el ALCA”, comienza advirtiendo un comunicado de los sindicatos de la CGT nucleados en la Corriente Federal de Trabajadores. Ese documento difundido ayer con el título “No al acuerdo Mercosur- Unión Europea” alerta que gracias al TLC suscripto con Bruselas, la Unión Europea “obtendrá mayores nuevas aperturas y concesiones en las áreas de inversiones, compras gubernamentales, servicios (educación, salud) y propiedad intelectual. En contrapartida, el acuerdo incluirá en la oferta mínimas cuotas de acceso a su mercado agrícola. De esta manera, el Tratado le asegura a la UE poder continuar con su política de subsidios a sus agricultores para competir vendiendo sus productos a precios inferiores a los costos de producción, lo que constituye una práctica comercial desleal conocida como dumping”. Por su parte, días atrás la Red Observar –un capítulo integrado por usina de ideas populares como el centro de investigación económica CEPA– publicó un interesante informe titulado “Mercosur- Unión Europea: un ALCA silencioso” donde, al contrario de lo que puede pensarse, vaticinan que el TLC en marcha no sólo va a impactar sobre el capítulo económico del Cono Sur. “Parte de la opacidad existente en torno al proceso negociador entre el Mercosur y la Unión Europea es atribuible a un equívoco fundamental: que las negociaciones en marcha serían sobre todo de tipo comercial. Lejos de ser así, la mayor parte de los temas en discusión son de carácter estructural y comprometen ámbitos críticos para el desarrollo nacional”, sostiene la Red Observar en uno de los párrafos significativos de su documento. A su vez, el paper “Mercosur- Unión Europea: un ALCA silencioso” justifica lo explicitado con las siguientes líneas argumentales: “El Secretario de Comercio Miguel Braun indicó en el año 2016 que el Acuerdo contribuiría a que el populismo no retorne a América Latina. En el marco de la negociación la UE no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes, y avanza en consecuencia. Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur, registra casi 10 veces más patentes al año, y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, ha obtenido hasta el momento un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de

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Honduras, una década de golpes e inestabilidad

Fuente:  Nery Chaves García y Esteban De Gori | Celag.org Fecha: 28 de junio A diez años del Golpe de Estado contra Manuel Zelaya, la crisis social, económica y política en Honduras no deja de profundizarse, como así tampoco la movilización democrática popular. El 28 de junio de 2009 el entonces presidente hondureño, Manuel Zelaya, aparece en pijamas en Costa Rica. Denunciaba un Golpe de Estado. Un sector del Partido Liberal, el Partido Nacional y las Fuerzas Armadas habían consensuado el fin abrupto de su mandato constitucional, el cual se había iniciado en 2005. El consenso bipartidista había funcionado en un país donde ambos partidos habían organizado por décadas el juego político. El Gobierno de Zelaya intentó solucionar dos grandes problemas que le granjearon tensiones con actores económicos y políticos que luego se organizaron ante la instalación de la llamada “cuarta urna”. Esos dos graves problemas fueron la crisis energética y la crisis social. Para ello, introdujo un decreto de salario mínimo que lo enfrentó con empresarios, y se alió con Petrocaribe para reducir el precio del petróleo y todo lo que ello implica en la economía. Zelaya se fue convirtiendo, así, en un líder inesperado, sobre todo porque era el empresario que participaba de las cámaras empresariales que mayor influencia poseía en ese país. También se opuso a la privatización de la empresa nacional portuaria y profundizó la Estrategia de Reducción de Pobreza (ERP) que se había iniciado en 2001 desde el Estado y que retomó como propuesta para distribuir la riqueza y potenciar el crecimiento económico, que estaba estancado. De hecho, podemos observar que el porcentaje del PIB destinado al gasto social —educación y salud inclusive— aumentó durante el periodo 2006-2008. Las tasas de pobreza y de pobreza extrema tuvieron una caída durante su Gobierno. Esta ERP era alentada porque suponía la condonación de la pesada deuda externa. Donde se coagularon todos los malestares políticos de los sectores tradicionales que veían en Zelaya la puesta en duda del imaginario neoliberal -colocando sus críticas en la intervención estatal y en distribuciones no grandilocuentes de la riqueza-, fue en el llamado a participar en una “cuarta urna”. En ella se preguntaría acerca de si se debía o no convocar a una asamblea constituyente y en las otras tres urnas se elegiría presidente, Parlamento y alcaldes. El mismo día en que debían realizarse las elecciones, cuarta urna incluida, Zelaya fue sacado el poder y llevado a Costa Rica. Por ello el 28 de junio significa muchas cosas: quiebre del orden constitucional, clausura de un proceso electoral, y apertura de una inestabilidad y conflictividad que llega hasta hoy. Pero también 28 de junio es el punto cero de la ruptura del bipartidismo y la puesta en cuestión de un elitismo conservador que se había profundizado con la recuperación democrática en 1982. Hoy dos imágenes: en 2009 Zelaya en pijamas, despojado del poder constitucional y presidencial, y en 2018 -en una encuesta del ERIC- Mel Zelaya es considerado por el 30% de la población como el mejor presidente de Honduras, seguido por Juan Orlando Hernández (JOH), con el 18,7%. El golpe del 2009 continuaría con golpe electoral de 2017. Entre Zelaya y Juan Orlando Hernández solo gobernaron presidentes del Partido Nacional. Como si la conclusión del golpe de 2009 no sólo fuera la salida del presidente constitucional sino, al mismo tiempo, la disolución del bipartidismo y caída abrupta del partido del cual provenía Zelaya, el Partido Liberal. La resistencia al golpe fue el laboratorio de varios partidos políticos y liderazgos: por un lado, el del propio Zelaya y su Partido Libre y, por otro, Salvador Nasrrala con su Partido Anticorrupción. Esa resistencia politizó a la ciudadanía y la ocupación del espacio público ganó terreno. Se observaron represión y beligerancia estatal. La crisis abierta por el golpe de 2009 se intentó clausurar con una elección que le dio el triunfo a Porfirio Lobo, del Partido Nacional. Éste no sólo redujo la intervención del Estado en la economía -cuestión que aumentó la pobreza y la desigualdad- sino que restituyo un camino “ganador” para un Partido Nacional, que podía ganar elecciones y que podía realizar golpes electorales, pero que no lograba clausurar las trayectorias de acción de movilización y reclamo sobre un sistema político que intentó recrear fuertes dosis de elitismo conservador y excluyente. En noviembre de 2009 asumió Porfirio Lobo en unas elecciones militarizadas, bajo Estado de Sitio y con muy baja participación.[i] En su intento por legitimar el Golpe de Estado, impulsó los Acuerdos de Cartagena, que posibilitaron el retorno de Mel Zelaya, la fundación del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) a partir del Frente Nacional de Resistencia Popular y la reincorporación de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2011. La OEA había presionado para resolver una crisis de inestabilidad política y de ilegitimidad que cargaba el sistema político hondureño. En las elecciones en 2013 -en medio de diversas denuncias del Partido LIBRE, que llevó la candidatura de Xiomara Castro Zelaya, enfrentada a Salvador Nasralla, del Partido Anticorrupción (PAC)- es elegido como presidente Juan Orlando Hernández, quien había sido presidente de la Asamblea Nacional, jefe de bancada del Partido Nacional (2005-2009) y su secretario general (2006-2019). Su estrategia política fue garantizar la continuidad del Partido Nacional, centralizando su propio partido frente a sectores minoritarios del mismo. Tal concentración de poder posibilitó que su candidatura presidencial en los comicios de 2017 se transformara en legal, tras el fallo de la Corte Constitucional hondureña que violó la Constitución hondureña de 1982, que lo prohibía expresamente. El intento de consulta sobre la posibilidad de reforma constitucional llevó a Zelaya a su derrocamiento; la violación del carácter pétreo de la Constitución condujo, ya no a su salida del poder sino a un profunda inestabilidad y conflictividad políticas. Las elecciones nacionales de 2017 en un marco de concentración del poder de Hernández y el rechazo a la violación de la Constitución provocó la unidad política de la oposición política. Se constituyó la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, la cual quedó conformada

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Nuevo intento de golpe contra presidente Maduro

Fuente: Geraldina Colotti | Coloinet.com Fecha: 27 junio 2019 Prender fuego a todo y mostrar al mundo el cuerpo de Maduro y de Cabello como trofeos. Este era el plan puesto en marcha por la oposición golpista venezolana para derribar al gobierno bolivariano y desencadenar una guerra civil. La rueda de prensa del Ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, no deja lugar a dudas. Muestra claramente la cadena de complicidad internacional que impulsa los intentos desestabilizadores, y que los halcones del Pentágono y los gobiernos vasallos como el de Duque en Colombia anuncian casi cada día. Deberíamos traducir los videos, los discursos, las confesiones, la evidencia incontrovertible, en todos los idiomas de los países cuyos gobiernos apoyan al autoproclamado Juan Guaidó y que les gustaría ver esta camarilla de ratones voraces mandando en Venezuela. Los diversos organismos de «derechos humanos» que consideran a estos asesinos como «presos de opinión» o «demócratas que luchan contra la dictadura» deberían ser obligados a escuchar sus intenciones de sus vivas voces, recogidas y grabadas por aquellos patriotas que han puesto sus vidas en peligro por hacerlo. Mostrar al mundo de qué están hechos estos campeones de la democracia burguesa. En los videos mostrados por Rodríguez con la calma y precisión usuales, se los escucha planear masacres como si estuvieran pescando. Planean matar al «95% de los generales», organizan los asesinatos selectivos de líderes de organizaciones sociales, de médicos, deportistas e intelectuales cubanos que está en Venezuela. Los asesinos destinados a sacar a Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello, son israelíes y provienen de Colombia, que tiene una experiencia sangrienta que vender en el sector. Los otros francotiradores se encuentran en el interior del país, en las zonas grises de policías, soldados y servicios secretos retirados que son enemigos del proyecto humanista bolivariano, que se centra en la paz con justicia social y no en la resolución militar de conflictos sociales e internacionales. Los videos muestran el choque de todos contra todos que existe dentro de estos grupos golpistas y que confirman lo que fue filtrado por la conversación de John Bolton, según el cual habría unos 40 aspirantes a la presidencia venezolana, una vez que derrocarán a Maduro. Aquí vemos a al menos tres de ellos actuando: el autoproclamado Guaidó, el ex general Baduel aún en prisión y el habitual Leopoldo López. Todos decidieron fabricar sus zapatos para perseguir un único objetivo: conseguir el botín o sea los inmensos recursos de Venezuela. Grandes jactanciosos, pero que disfrutan de la complicidad en los niveles más altos. En un momento dado, uno de los principales conspiradores, Eduardo José Báez Torrealba, asegura que cuenta con apoyo dentro de la ONU, sostiene que después del planeado y espectacular asesinato de Maduro, habrá un gran respaldo internacional: desde los EE. UU., por supuesto, y desde el Grupo de Lima, y por el «Instituto IDEA, donde 37 presidentes -dice- justificarán nuestra acción». Sin embargo, Torrealba también menciona al Nuncio Apostólico. Y Jorge Rodríguez pregunta: «¿Sabe el Nuncio Apostólico que Torrealba lo cita de esta manera? ¿Qué dicen las embajadas de República Dominicana, Panamá y Colombia desde donde se estarían actuando estos planes? ¿Y qué esperan estos asesinos, esperan que el Secretario General de la ONU los aplauda? ¿Conoce Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos? ¿Lo sabe el gobierno italiano? El impresentable secretario general de la OEA, Luis Almagro, seguro que lo sabe, dado que los golpistas les está apoyando directamente: como lo está haciendo ahora en una reunión especial de la OEA en Medellín, donde sigue acusando a Maduro de violar los derechos humanos… Los videos muestran claramente la razón de las deserciones, el cobarde escape a Washington o en las embajadas española y latinoamericanas de estos «héroes» con una billetera hinchada y un alma siniestra: dinero, ríos de dólares pagados por la audaz fuga del ex comisario Simonovis, bajo casa por cárcel debido a «9 enfermedades crónicas», o el ex jefe del Sebin Cristopher Figuera, ahorita lacayo de los Estados Unidos. Traidores, dedicados al dinero y no a la bandera. Si no han tenido éxito hasta ahora, es gracias a los «anticuerpos» que existen en la revolución bolivariana. Jorge Rodríguez citó algunos, que se derivan de la conciencia del pueblo bolivariano: la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y la alta capacidad de investigación e inteligencia popular, que permitió frustrar este nuevo intento de golpe de Estado, controlando los movimientos de conspiradores desde adentro, y durante meses. La fuerza de los ideales contra la intriga, la fuerza de la revolución contra la del capital. Para aquellos que deseen tener una idea directa, el video completo de la rueda de prensa del Ministro Rodríguez está disponible en YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ODSmn-8s2PU Revisión de la versión en castellano Gabriela Pereira

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La acusación de Israel a un palestino por violación revela la podredumbre moral

Fuente: Editorial de Haaretz Fecha: 26 junio 2019 El anuncio del martes del defensor general militar de que retiraba la acusación contra Mahmoud Qatusa por el cargo de violar a una niña de 7 años y su puesta en libertad no es suficiente para poner fin a este duro asunto. El caso permite una mirada aterradora sobre la podredumbre que se ha extendido al «sistema de justicia» que Israel ha creado para sus súbditos palestinos que viven bajo la ocupación militar. En el patio trasero de la democracia israelí existe un mundo legal paralelo donde se asume que los palestinos son terroristas a menos que se demuestre lo contrario. Est falla general incluye a todos los miembros del sistema: la policía, que mantuvo a Qatusa bajo custodia durante dos meses sin pruebas suficientes; los fiscales militares, que presentaron una acusación aunque el archivo carecía de pruebas suficientes; los medios de comunicación, que en lugar de servir como el perro guardián de la democracia se humillaron con un diálogo enfermo que implica que la reserva de la última palabra sobre la violación de niñas pequeñas dependen de los gustos y los caprichos políticos; y los políticos, que vieron este incidente impactante como nada más que una oportunidad para sembrar el miedo y ganar votos. La semana pasada, el jefe de Yisrael Beiteinu, Avigdor Lieberman, describió el caso como un «ataque terrorista bien planeado contra una niña» y declaró que exigiría la pena de muerte para el «terrorista despreciable». Uno de los líderes del partido de la Derecha Unida el ministro de Transporte, Bezalel Smotrich, se unió a él: “Si solo fuera posible imponer la pena de muerte a esta escoria. Tal monstruo no merece respirar el aire en nuestro mundo”. El ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, dijo que tal incidente debe ser investigado como un» incidente nacionalista». Es por eso que la decisión del Abogado General Militar fue un evento dramático. Este no es un asunto técnico menor, sino un cambio de sentido. A medida que continúa la investigación de la violación, ahora también debemos investigar las acciones de la policía que mantuvo al sospechoso tras las rejas durante dos meses sin pruebas suficientes, y con las imperfecciones que llevaron a la acusación. El Abogado General Militar Sharon Afek anunció que él y la policía llevarán a cabo un proceso adecuado para sacar conclusiones del asunto. Pero es difícil entender por qué sigue tratando a Qatusa como sospechoso. ¿Se atrevería Afek a conferir tal marca de Caín a un ciudadano judío que fue víctima de una serie de imperfecciones? El asunto de Qatusa expuso una podredumbre moral general cuyas raíces son el racismo y el nacionalismo malignos. Este es el resultado de líderes afectados por un microbio racista y nacionalista que a través de un proceso largo y constante han infectado a más y más ciudadanos. Para liderar los cambios necesarios para evitar la repetición de tales casos, debemos terminar con el gobierno del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, el tronco del árbol del cual crecen todas estas ramas podridas. Traducción: Dardo Esterovich    

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Cómo Netanyahu explota las tensiones entre Estados Unidos e Irán

Fuente:  Akiva Eldar | Al-Monitor Fecha: 25 junio 2019 Su contribución a la retirada de Estados Unidos en 2018 del acuerdo nuclear con Irán se considera uno de los mayores logros del primer ministro Benjamin Netanyahu. Su campaña contra la amenaza iraní combinada con una alianza cercana con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha producido un enorme capital político para Netanyahu. Sin embargo, un año después de la salida del acuerdo, la política de sanciones que defendió no ha logrado poner a Irán de rodillas. Por el contrario, Teherán anunció el 17 de junio que cuadruplicaría el ritmo de su producción de uranio enriquecido de bajo grado y superaría el límite de 300 kilogramos establecido por el acuerdo nuclear con las potencias mundiales. Por lo tanto, mientras los iraníes están subiendo la apuesta ante Trump, el presidente estadounidense -el as de Netanyahu en la cubierta- está buscando una trampa para escapar de un enfrentamiento con Teherán. Y mientras Netanyahu el 23 de junio posaba para las fotos en el valle del Jordán con el asesor de seguridad nacional de los EE. UU. John Bolton, Trump expresó sus reservas sobre su halcón traficante de guerra y condena a las personas que «quieren arrastrarnos a la guerra». La única campaña en la que Trump está interesado desde ahora hasta noviembre de 2020 es la de las elecciones presidenciales. El New York Times informó que el veterano presentador de Fox News, Tucker Carlson, fue quien convenció al presidente de que abortara el ataque contra objetivos iraníes y trajera a los bombarderos a casa. Según informes, Tucker le dijo a Trump que en lugar de provocar un cambio de régimen en Teherán, como Bolton esperaba, una nueva guerra en el Medio Oriente provocaría un cambio de régimen en Washington. Los líderes árabes están conscientes del enfoque de Trump. Los jefes de los estados de la Liga Árabe no se apresuraron a aceptar la invitación al foro económico que el presidente inició en Bahrein. Mientras enviaban funcionarios de nivel bajo a medio para discutir la ayuda a los palestinos, sus ministros de finanzas se dirigieron a El Cairo para discutir el mismo tema. Los líderes árabes se negaron a cooperar con el intento de Estados Unidos de enmascarar el callejón sin salida en su política a favor de Israel y la presión sobre la Autoridad Palestina. Por lo tanto, además de los vanos intentos de Netanyahu de aislar a los palestinos y desarrollar un atajo diplomático público con los estados del Golfo, liderados por Arabia Saudita, Netanyahu tampoco ha logrado poner a Irán de rodillas. Contrariamente a los comentarios del embajador estadounidense David Friedman en una entrevista del 8 de junio al New York Times, los palestinos sí “tienen un veto sobre el progreso». Pero junto con el hecho de no aislar o eludir a los palestinos, Netanyahu falló en otro nivel. El tercer lado del fracaso de Netanyahu, el triplete, consiste en la propuesta de los Estados Unidos de reabrir un corredor entre la Franja de Gaza y la Ribera Occidental. La iniciativa de «paso seguro» fue originalmente parte del Acuerdo de Oslo de 1993, pero desde que Hamas tomó el control de Gaza en 2007, Israel ha hecho de la separación de Gaza de Cisjordania un elemento central de su política. Y aquí viene la propuesta de Trump de construir un puente palestino en el corazón del territorio soberano israelí. La idea de «paso seguro» no parece excluir el control continuado de Hamas sobre Gaza y, por lo tanto, abriría las puertas a los que refutan el derecho de Israel a existir y les permitirá cruzar a Jerusalén y Cisjordania. Hamas no vendrá solo. La organización sunita está estrechando sus relaciones con los ayatolás. El 16 de junio, aproximadamente una semana antes de la reunión en Bahrein, una delegación de Hamas encabezada por el subjefe del movimiento, Salah al-Arouri, aterrizó en Teherán y se reunió con el ministro de Defensa iraní, Mohammad Alawi. Un comunicado emitido después de la visita decía: «Las partes reiteraron la necesidad de mantener los lazos para enfrentar los desafíos y peligros derivados de la obstinación de la administración de los EE. UU. para promover el ‘acuerdo del siglo’, que el pueblo palestino rechazó por unanimidad.” La aparente falta de preocupación de Netanyahu sobre el peligro de abrir Cisjordania a Hamas, una organización que él ha comparado con los nazis, se debe a su escepticismo sobre el acuerdo de Trump entre Israel y Palestina y su propia capacidad demostrada para encauzar al instigador. Véase, por ejemplo, el traslado de la Embajada de los Estados Unidos a Jerusalén, el reconocimiento de los Estados Unidos de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y el aparente apoyo a la anexión israelí de partes de Cisjordania. Por un lado, Netanyahu, como Trump, no tiene ningún interés en una sesión fotográfica en el contexto de las escenas del campo de batalla y los cementerios. Por otro lado, Netanyahu, que también es ministro de defensa de Israel, tiene un gran interés en mantener la amenaza iraní en los titulares, al menos hasta las elecciones del 17 de septiembre, siempre y cuando los medios no profundicen en el escándalo de corrupción que involucra a él y su esposa En lo que a él respecta, los iraníes o sus representantes pueden bombardear un petrolero japonés en el Golfo de Hormuz todos los días e interceptar un avión no tripulado estadounidense cada dos, siempre y cuando Trump no incluya de repente al líder espiritual de Irán, Ali Khamenei, en su lista de regalos de Navidad. Lo hizo con Kim Jong-Un de Corea del Norte, cuyos dedos han estado colocados sobre el botón nuclear. El «conflicto de baja intensidad», como los analistas militares describen este tipo de enfrentamientos, es ideal para el primer ministro de Israel, pero no es una situación deseable para los ciudadanos. Intensificar el boicot a Irán podría resultar en una escalada y una guerra total. Cuando Trump aborta un ataque militar en el Medio

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LAVA JATO GLOBAL – Supremacismo 2.0 en tiempos de guerras económicas y comerciales

Fuente:  Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha: 16 junio 2019 La publicación de tres notas en el portal The Intercept, firmadas por Glenn Greenwald y Victor Pouggy, han vuelto a poner en evidencia la tríada de dispositivos básicos utilizados para disciplinar a diferentes actores políticos y económicos latinoamericanos, considerados como reacios a someterse a los mandatos de la lógica monopólica trasnacional. [1] El divulgación de los intercambios realizados a través de la plataforma Telegram, entre el juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, son inentendibles por fuera del entramado estructural que implicó el origen de la investigación del Lava Jato, el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, la posterior detención de Lula Da Silva y las simultáneas persecuciones a dirigentes políticos populares en América Latina, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa. La ofensiva busca garantizar la supremacía de los intereses estratégicos de quienes se perciben como desafiados por la emergencia de actores estatales o corporativos dinámicos, capaces de disputar espacios de influencia o preponderancia política y económica, y/o de diluir o debilitar la histórica aspiración de control geopolítico estadounidense. El denominado Lava Jato tuvo su origen en la aplicación de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA, por su sigla en inglés), motorizada y aplicada por el Departamento de Justicia (DOJ) con sede en Washington. Bajo esa norma doméstica, aprobada en 1977, el gobierno de Estados Unidos se arroga la persecución de todos los empresarios y políticos que interfieren (en la actualidad o en forma potencial) en la supremacía de las cadenas de valor coordinadas por las corporaciones trasnacionales monopólicas. En ese marco, cualquier empresa que cotiza en la bolsa de Nueva York, que posee cuentas bancarias en su territorio, tarjetas de crédito o que registra interacciones con alguna empresa radicada en Estados Unidos, puede ser investigada o perseguida, a nivel local o extraterritorial, por el largo brazo de la justicia de la DOJ, sin mediar acuerdos de extradición u otros protocolos jurídicos bilaterales. Esta legislación autoriza a Washington a una literal jurisdicción internacional, ajena al derecho internacional, para perseguir delitos reales o ficticios de corrupción. Dado que es infrecuente la existencia de empresas o particulares que carecen de interacciones a través de cuentas o tarjetas de crédito cuya terminal es Estados Unidos, el mundo entero es pasible de ser espiado, interferido o interdicto. El portal The Intercept, fundado y dirigido por Greenwald, residente desde hace 14 años en Río de Janeiro, fue el encargado de hacer públicas, junto al diario The Guardian en 2013, las operaciones de espionaje realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra la entonces Presidenta brasileña Dilma Rousseff y la empresa Petrobras, entre otras.[2] Los documentos divulgados, recabados originalmente por el contratista de la NSA Edward Snowden, daban cuenta con lujo de detalles del entramado de investigaciones ilegales articuladas por las distintas agencias de inteligencia y las empresas internacionales de telecomunicaciones, las proveedoras de internet y los responsables de la infraestructura de redes.[3] Para acceder a las comunicaciones encriptadas de los gobiernos y de las empresas consideradas antagonistas (o capaces de desafiar la hegemonía corporativa estadounidense), la NSA desarrolló los programas PRISM, FAIRVIEW y BLARNEY, idóneos para interceptar comunicaciones, datos encriptados e imágenes provenientes de redes de todo el mundo [4]. Estas aplicaciones, que son actualizadas en forma permanente para sortear contrafuegos y detectores de interferencias, fueron utilizadas tanto para relevar  las conversaciones de la Presidenta de Brasil como para examinar las operaciones comerciales llevadas a cabo por distintas empresas brasileñas con aspiraciones trasnacionales, entre ellas Odebrecht y Petrobras. Dicha información permitió, gracias a los datos suministrados (o manipulados) por la DOJ, el desmantelamiento de las multinacionales brasileñas y el reparto de las distintas licitaciones entre candorosas empresas estadounidenses que poseen el hándicap de no ser espiadas por la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA). A nivel doméstico, las corporaciones estadounidenses están resguardadas por la IV Enmienda y la Informational Privacy Act, conocida como Privacy Act 124, relativas a la protección de datos, no pasibles de ser registrados por la autoridad pública sin una orden judicial previa fundamentada [5]. Una voz en el teléfono Los datos provistos por la NSA que divulgaban los secretos comerciales de Petrobras (nada originales, cotejados con otras gestiones corporativas de empresas de hidrocarburos a nivel global) fueron esgrimidos para derogar en Brasil, en 2017, la Ley 4567, aprobada durante el gobierno del PT, mediante la cual se garantizaba la exclusividad de la explotación del crudo por parte de la empresa estatal. Desde ese momento, gracias a la labor de Michel Temer, refrendada luego por Bolsonaro, lo que pertenecía a la sociedad brasileña pasó a ser extraído, operado y comercializado por Chevron y Royal Dutch Shell. Dos corporaciones en las que sobreabundan los capitales accionarios cuyos titulares son fondos especulativos radicados básicamente en Estados Unidos y en el Reino Unido. Paradójicamente los mismos paquetes accionarios tienen presencia en las mismas empresas de telecomunicaciones, cooperantes de la NSA, con la que se llevaron a cabo las labores de espionaje [6]. En forma sincrónica, las plataformas del tipo FPSO (Unidades flotantes de producción, almacenamiento y transferencia de petróleo y gas) ancladas a unos 200 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, cuadruplicaron las existencias del recurso: de los 40.000 millones de barriles conjeturados para 2013 se pasaron a contabilizar pozos capaces de producir 176.000 millones. Dicha cifra, divulgada por el Instituto Nacional de Aceite y Gas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, equivale a cinco años del total del consumo mundial. La ventaja extra radica en su costo de extracción: alrededor de 8 dólares por barril, muy por debajo del valor promedio de la producción mundial [7]. Otro tanto sucedió con la empresa Embraer, que fue adquirida por Boeing en un 80 %, de su valor accionario (por un monto de U$S 4.200 millones) después de un sistemático esquema de espionaje gestionado por la NSA para impedirle a la empresa estatal brasileña la realización de acuerdos con corporaciones europeas y asiáticas. Dicha operación, ejecutada mediante la aplicación de espionaje ECHELON,

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El riesgo es el modelo

Fuente: Carlos Heller | Tiempo Argentino Fecha:16  Junio  2019 En una entrevista con la radio por Internet Reconquista Hoy, de Santa Fe, el presidente Mauricio Macri sostuvo que hay que «dejar de hacer cosas que tienen que ver con la demagogia y el populismo», para, a renglón seguido, esperar que la inflación «siga declinando como resultado de las firmes políticas del gobierno». Parece una gran contradicción. Justo el mismo día que se conoció que la inflación de mayo fue del 3,1%, y que las cifras anualizadas siguen incrementándose, en este caso, al 57,3 por ciento. Los precios de «alimentos y bebidas no alcohólicas», si bien mostraron un menor aumento en mayo (2,4%), alcanzaron el 64,9% interanual, superando a dicho valor en casi todas las regiones, con excepción del Gran Buenos Aires. El presidente también se lamentó porque «venimos de 80 años (de inflación) con un promedio de 62,6% y eso ha generado que no tengamos moneda ni crédito». Le faltó decir que el promedio, que incluye períodos hiperinflacionarios, está muy cerca de las cifras actuales. Si las políticas aplicadas no pueden ofrecer una inflación menor al promedio histórico, parece entonces que el problema no es la herencia de los últimos 80 años, sino el actual modelo. Porque, además, si no tenemos moneda y crédito, como dice Macri, ¿es problema de la historia, o de que la tasa actual de política monetaria ronde el 70% anual? ¿o de que los préstamos en pesos hayan crecido sólo un 2,3% interanual en mayo de este año? ¿o de que el monto total de billetes y monedas en poder del público se haya incrementado sólo un 5% en los primeros cinco meses, debido a la política de crecimiento cero de la base monetaria, comparada con una inflación del 19,2 por ciento? Macri sostuvo que el mundo resolvió la inflación hace tiempo: «por ejemplo Paraguay desde 2003 tiene estabilidad macroeconómica y cuando uno le pregunta a un taxista u otra persona, los paraguayos no saben decir cuánto sale el dólar». Extraño, dado que en el período que el presidente menciona, la dolarización de los créditos en Paraguay osciló en torno al 50%, con lo cual no es una moneda desconocida en ese país. En la aludida entrevista radial, entre otras cuestiones, el presidente también dijo: «hemos sido el gobierno con más preocupación y actitud federal en décadas: Santa Fe y Córdoba recibieron de entrada un 15% más y nunca tuvieron tanto dinero y cuentas tan cómodas». Llamativa adjudicación de una decisión de la Corte Suprema. En verdad, la devolución del 15% a Córdoba, Santa Fe y San Luis, entre otras, surge de «fallos que estaban largamente demorados en la Corte Suprema y que el máximo tribunal dictó ayer, cuando faltan 15 días para que asuma el nuevo presidente: el tribunal declaró inconstitucionales una ley que les descontaba a las provincias el 15% de la coparticipación para financiar la Anses» (La Nación, 25.11.15). Sin comentarios. Las definiciones siguieron, y el presidente sostuvo que otros países «hace 20 años entendieron que no se puede aprobar un presupuesto mentiroso, no cumplirlo». Cómo definiría entonces Macri al Presupuesto 2018, que establecía un aumento del PIB del 3,5%, mientras la realidad marcó una caída del PIB del 2,5% para ese año; que estimaba una inflación (IPC) de entre el 8 y el 12%, cuando la realidad arrojó una variación del 47,6 por ciento. O, por ejemplo, qué diría del Presupuesto 2019, que establece una caída del PBI del 0,5%, cuando el REM del BCRA prevé una merma del 1,5% para este año; que estimó una inflación del 23%, cuando, según las proyecciones del REM, terminaría en el 40,5 por ciento. Téngase en cuenta que no estoy comparando las variaciones del tipo de cambio, una variable muy volátil, especialmente durante la gestión macrista. La entrevista en la radio Reconquista Hoy es un muy buen ejemplo de la intención de construir un verdadero relato de posverdad. Una tarea que, como se analizó, resulta más que ardua y exige asignarse logros ajenos y olvidarse de los yerros propios. En el caso de los logros ajenos, además del relatado de la Corte Suprema, también se extiende a obras realizadas en el anterior período, entre otras, la ampliación del subte E, realizada en su mayoría durante el anterior gobierno, parada casi totalmente en la gestión macrista, pero finalizada al filo de las elecciones de fin de mandato e inaugurada con globos y platillos. Desde lo político, la decisión de Macri de nominar a Miguel Ángel Pichetto como precandidato a vicepresidente de su fórmula (que mutó el nombre Cambiemos a Juntos por el Cambio) generó una alteración en las variables financieras, que fue analizada por los funcionarios y los medios concentrados como una mejora en las mismas y una señal de apoyo de «los mercados» a la nueva fórmula. Se comentó incluso que algunos bancos internacionales consideraban el anuncio como positivo para la gobernabilidad y que aumentaba la posibilidad de encarar las reformas estructurales. Hay que tener en cuenta que Argentina, luego de la fuerte desregulación de los flujos de capitales, es muy dependiente de lo que sucede en el mundo. En el caso del comportamiento de esta semana, los llamados mercados aprovecharon una oportunidad para especular y hacer ganancias. Porque los movimientos de los mercados se producen a partir de la existencia de inversores que consideran que es un buen negocio comprar activos financieros determinados, junto con otros que estiman que les conviene vender. Entonces, los mercados aprovecharon una noticia política en Argentina. Para reflexionar: ¿cuál es la diferencia entre una tasa del 9,50% (reflejada en el riesgo país de 950 puntos) o una tasa de 8,50% que está implícita en el riesgo país post elección de Pichetto como precandidato a vice? Las dos son tasas inviables para un eventual endeudamiento de Argentina, si es que los mercados le prestaran más fondos. De hecho, si los inversores ya decidieron desde hace rato no prestar a la Argentina, ¿cuál es el sentido de medir diariamente el

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Clavos Miguelito

Fuente: Horacio Verbitsky | El cohete a la luna Fecha: 16 junio 2019 La designación de Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente es una medida defensiva que intenta contener la hemorragia política que estaba desangrando al gobierno del presidente Maurizio Macrì. No garantiza el éxito electoral, pero posterga el shock hipovolémico. Desde la corrida cambiaria de 2018, Macrì apostó la suerte de su gobierno a una sola carta: la contención del riesgo país y de la cotización del dólar. Contó para ello con el apoyo del Fondo Monetario Internacional, que borró con el codo sus propias reglamentaciones para permitir que los caudalosos fondos entregados a la Argentina siguieran financiando la fuga de capitales (sin banda de no intervención ni límite diario) y del Tesoro de los Estados Unidos, que condescendió con esa infracción a las normas del FMI. Si alguien le pide cuentas a la dirección del Fondo, Trump tuiteará: “Who the fuck is Bagarde?” Pese a todo ello, el riesgo país seguía por encima de los mil puntos y la cotización del dólar amagaba con una nueva disparada. Recién la nominación de Micky Vainilla (luego del rechazo de Ernesto Sanz, Martín Lousteau y Juan Urtubey) pareció conseguir el objetivo. Pero, ¿cuánto durará? El viernes la cotización volvía a empinarse, en vísperas de un domingo electoral de paliza para el gobierno. El antecedente inmediato a esta candidatura de cuarta selección fue la gira de Pichetto por Estados Unidos junto con el presidente del Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires e integrante del directorio del diario La Nación, Máximo Fonrouge, organizada por el presidente del HSBC, Gabriel Martino. El banquero también intentó un acercamiento con Alberto Fernández, gestionado por Sergio Berensztein, socio del padre del detenido espía Marcelo D’Alessio. Martino dijo que quería poner al candidato en contacto con fondos de inversión. Fernández le respondió que pidieran audiencia y los recibiría. Es decir, sin la intermediación de Martino. Berensztein se asoció en la consultora D’Alessio Irol luego de alejarse de Poliarquía. En los diversos encuentros que mantuvo durante ese viaje con inversores, Pichetto aseguró que no habría un nuevo default e hizo un rimbombante elogio del capitalismo estadounidense difícil de conseguir hoy en Estados Unidos. Por supuesto, lo mismo dice el gobierno, como también lo juraba en 2001 Fernando De la Rúa, así como una ley del Congreso aseguró la intangibilidad de los depósitos bancarios, cien días antes de que fueran encercados en el Corralito. Loable expresión de deseos. El peronismo, la palabra mágica La diferencia con aquellos precedentes es una palabra. Pichetto era hasta el momento del salto en alto jefe del bloque de senadores del peronismo. Hacer pie en ese territorio irredento es el oscuro objeto de deseo de las distintas facciones de la burguesía argenta y los partidos que las representan. Desde diciembre de 2015, Pichetto comandó la fracción opoficialista que facilitó las principales medidas antipopulares del gobierno. Ahora lo integra sin más disimulo. Pero no está claro que así resulte más útil que entonces. A la distancia, algunos operadores financieros pueden pensar que el acuerdo con Pichetto ablandará las posiciones del peronismo. Pero no tardarán mucho en advertir que una golondrina no hace verano. De inmediato comenzó a circular un fragmento de la entrevista que Pino Solanas y Octavio Getino le realizaron a Perón hace casi medio siglo. Dice que tenía un perro que se llamaba León. Él lo llamaba por su nombre, “León, León”, y el perro venía. Pero no era un León, sino un perro. Del mismo modo, algunos se llaman peronistas pero no lo son, concluye. Más allá del ingenio impar de Perón, Pichetto no logró atraer a un solo dirigente peronista tras de sí. Su presentación fue algo patética. A Sergio Uñac, Gustavo Bordet y Sergio Massa les pidió disculpas por la noticia que iba a darles, lo que no es un buen comienzo. A todos los gobernadores les pidió que fueran prescindentes en la elección presidencial e hizo trascender que había tenido éxito con los de Santiago del Estero y Río Negro. Pero no es cierto. Gerardo Zamora aspira a obtener las tres senadurías por Santiago del Estero, por lo que además de la lista oficial, que irá pegada a la del Frente Todos/Todas/Todes, auspiciará una boleta corta, con lo que se asegurará el total de la representación de su provincia. Alberto Weretilneck (una derivación del inglés antiguo que significa estamos hasta el cuello) no puede pegar su lista provincial a la de Alberto Fernández y Cristina, porque ese lugar ya lo ocupa el partido justicialista de Río Negro. Pero luego de la oficialización de las candidaturas, recibirá en Bariloche a Fernández, con quien visitará la sede del INVAP y allí ambos anunciarán el mutuo apoyo. Otro que competirá con boleta corta es el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Pero esto no es a favor de Macrì. En 2015, el actual Presidente obtuvo en Córdoba el 70% de los votos, gracias a la ausencia de fiscalización por parte del kirchnerismo, que confió en la promesa de Schiaretti: de eso se encargaría su esposa, Alejandra Vigo. Ahora el senador Carlos Caserio y la legisladora provincial Natalia de la Sota emiten señales de simpatía hacia los Fernández, que obtendrían allí entre 10 y 15 puntos más que Scioli hace cuatro años. Si todo lo demás permaneciera igual, Macrì no sería reelecto. El domingo 16 habrá elecciones de gobernador en Santa Fe, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego. En ninguna de ellas el oficialismo tiene la menor chance y, como ya es costumbre, la principal ambición es que sus candidatos salgan segundos. Un segundo objetivo es que los vencedores estén lo más lejos posible del kirchnerismo. En Tierra del Fuego las dos listas competitivas son kirchneristas. Este no será un buen domingo para Macrì y Micky Vainilla. Suma cero, o aún menos Nadie piensa ni dentro ni fuera del gobierno que la presencia de Pichetto en la fórmula vaya a agregar votos a Macrì. Sólo atenúa la caída. Pero tal vez ni siquiera pueda

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El “operativo euforia” y sus problemas

Fuente: Edgardo Mocca | Pagina 12 Fecha: 16 junio 2019 Los acontecimientos políticos argentinos siguen girando en torno de la decisión tomada por Cristina Kirchner el 18 de mayo último. Baste recordar, para comprobarlo, los buenos tiempos anteriores de Alternativa Federal. Con posterioridad al nacimiento de la fórmula Alberto-Cristina, la gran mayoría de la liga de gobernadores se alineó con ella, mientras el triunfante mandatario cordobés se tomaba merecidas vacaciones. Es decir que el peronismo de las provincias pasó en lo fundamental a fortalecer el proceso de unidad peronista. Mientras tanto, el macrismo, después de quedar estupefacto durante varios días, en los que siguió discutiendo si Macri o plan V, lanzó su contraofensiva: después del rechazo de Urtubey y de Sanz completó la fórmula de candidatos presidenciales con el senador “opositor” Pichetto. Lo más significativo no es, sin embargo, la novedad de la fórmula sino el “operativo euforia” que la sucedió. Claro está, sin esa euforia desatada por la cadena mediática adicta, la movida hubiera aparecido como lo que es –un brusco paso atrás hacia las últimas líneas defensivas de un gobierno y una coalición en crisis– y no como una jugada magistral llamada a producir un vuelco en las expectativas sociales. Con el concurso de los timberos locales y globales, púdicamente llamados los “mercados”, se intenta crear un clima artificial de confianza y alegría y atribuirlo a una supuesta gran maniobra estratégica del macrismo. La euforia de los mercados se debería –según unánimemente interpretaron los analistas del establishment– a la creación, ahora sí, de condiciones de gobernabilidad para un hipotético segundo gobierno de Macri. Para lograr ese efecto era necesario subir hasta el absurdo las acciones del senador ex peronista, convertirlo en un hombre de estado providencial. Al punto de considerar en algunos casos que la presencia de Pichetto sería la clave para asegurar el apoyo de los gobernadores peronistas a la continuidad de la profundización del ajuste y los “cambios estructurales” que el propio presidente ha anunciado para un eventual segundo mandato. Mucha ignorancia, acaso deliberada, encierra esta interpretación. Se ignora, por ejemplo, que no fue el ahora compañero de fórmula de Macri el gestor del acompañamiento al gobierno en el Senado, sino los gobernadores provinciales peronistas, como contrapartida de la buena voluntad –ciertamente muy exigua– de la caja del gobierno nacional. El ex jefe de la bancada de la primera minoría del senado administró con corrección una política que se gestó al margen de él. Y eso no es ninguna rareza, sino que está en la lógica constitucional que atribuye a la “cámara alta” la función de proteger los intereses provinciales. En el mismo sentido, abundaron los razonamientos acerca de un gesto de Macri en la dirección de disputar el electorado peronista no dispuesto a votar a lo que, intencionada y equívocamente, suele llamarse el kirchnerismo. Un mitológico peronismo “de centro” estaría listo para volcarse al oficialismo, estimulado por la presencia del rionegrino en la fórmula. Claro, eso se verá en el momento en que se abran las urnas y se cuenten los votos. Pero lo mínimo que puede decirse hoy, de antemano, es que la persona elegida no parece congruente con la función asignada. Aún con la representación unida del peronismo, Pichetto quedó muy lejos del triunfo en las dos ocasiones que pretendió ganar la gobernación de su provincia: electoralmente no es una figura prometedora. Es el modus operandi del actual oficialismo. Frente a las dificultades políticas siempre hay una jugada publicitaria dirigida a intervenir en el estado de ánimo de la sociedad. En poco tiempo pasamos por los “precios esenciales”, por los “diez puntos” para un acuerdo político nacional y ahora pasamos a discutir (por unas horas) la apertura del gobierno al peronismo y la tranquilidad que el giro ha producido en los mercados. El “operativo euforia” se ve obligado, entre otras cosas, a festejar la estabilidad del precio del dólar durante algunas semanas, después de haber multiplicado por cinco ese valor en apenas tres años largos de gobierno y a celebrar como un logro una inflación anual del 56%. Todo eso en el contexto de una verdadera catástrofe social provocada por la política de estos años. La imaginación publicitaria nos propone la esperanza en el final del túnel, mientras estamos avanzando hacia una crisis terminal. Claro que el operativo –ingenioso como buena parte de lo que produce la publicística oficial– tiene visibles problemas sobre los que incluso algunos de sus opinólogos se han visto obligados a deslizar una advertencia. El principal de esos problemas es que el nombre elegido, además de su visible falta de encanto electoral es portador simbólico de un arriesgado viraje en el interior del espectáculo macrista. Allá por el año 2014 el actual presidente sorprendió a muchos cuando anunció que, contra el consejo del “círculo rojo”, él no se presentaría a la elección unido a la “vieja política”, que en ese momento tenía el nombre de Sergio Massa. El macrismo se presentaba así como lo absolutamente nuevo, lo no contaminado. Y esa huella se fue recorriendo y ensanchando en la medida en que la retórica del gobierno pasó progresivamente de la descalificación del populismo kirchnerista a la promesa refundacional de terminar con los últimos desastrosos setenta años de la política argentina. Es decir, terminar con la historia del peronismo. Ahora la euforia se desata alrededor de la inclusión en el centro de la escena de un peronista. Y no de un peronista marginal sino de un cacique legislativo central de los gobiernos de Menem, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner. Se dirá que nadie vota por refundar o no refundar, que suele ser retórica pura. Pero lo que no es un asunto simplemente retórico es el antiperonismo. Esa identidad negativa tiene un viejo y profundo arraigo social. Ha sido rabiosamente cultivada por la coalición gobernante, cuyos principales referentes lo han usado como sinónimo de corrupción y fracaso. Hoy la apelación al peronismo es una de las últimas cartas del régimen macrista. La “nueva política” terminó. Pero el movimiento de su derrumbe no

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