La gran protesta de López Obrador
Fuente: Arleen Rodríguez Derivet | CubaDebate Fecha: 02 DIC 2018 Eso de llamar protesta a la toma de posesión, dicen que quedó definitivamente establecido en la cultura política mexicana desde el siglo XIX, con el surgimiento del estado laico. Una vez separado el poder ejecutivo de la Iglesia, se dejó de jurar sobre la Biblia y empezó a levantarse la mano. Ya no se juraba, se protestaba. Desde entonces, nadie en México lo llama de otra manera. Acaso el pueblo azteca, tan creativo y singular para nombrar las cosas, también lo bautizó así a la espera de un día histórico como este primero de diciembre de 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador protestó absolutamente, como no lo había hecho jamás un elegido para la primera magistratura del país, al menos en las últimas cuatro décadas. Sonó muy enojado el nuevo Presidente mexicano al referirse a ese periodo -él mismo fijó las fechas- de la tristemente célebre era neoliberal que le robó las riquezas y las virtudes al país. “Lo digo con realismo y sin prejuicios ideológicos: ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país”, afirmó. Y dijo más: “La crisis de México se originó, no sólo por el fracaso del modelo económico neoliberal, aplicado en los últimos 36 años, sino por el predominio, en este periodo, de la más impúdica corrupción pública y privada…Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentismo. Esa es la causa principal de la desigualdad económica y social y también de la inseguridad y la violencia que padecemos». Y en cuanto a la ineficiencia del modelo, probó con datos irrebatibles que ni siquiera en términos cuantitativos ha dado buenos resultados. Después de recordar que, desde los años 30 a los 70 del siglo pasado, la economía de México creció a una tasa promedio anual del cinco por ciento y que luego, entre 1970 y 1982, creció también a una tasa del seis por ciento, aunque con graves desequilibrios, es decir con inflación y endeudamiento; calificó el período transcurrido desde 1983 a la fecha -auge neoliberal- como la más ineficiente en la historia moderna de México. “En este tiempo, la economía ha crecido en dos por ciento anual. Y tanto por ello como por la tremenda concentración del ingreso en muy pocas manos, se ha empobrecido a la mayoría de la población hasta llevarla a buscarse la vida en la informalidad, a emigrar masivamente o a buscar el camino de las conductas antisociales. AMLO fue particularmente duro al juzgar la famosa reforma energética: “Nos dijeron que venía a salvarnos. Y sólo ha significado la caída en la producción de petróleo y el aumento desmedido de los precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad”. Precisó que cuando se aprobó esa reforma hace 4 años, se afirmó que se iba a conseguir inversión extranjera a raudales. El resultado es que apenas llegaron 760 millones de capital foráneo, el 1,9 por ciento de la incipiente inversión pública realizada por PEMEX en el mismo período y apenas el 0,7 por ciento de la inversión prometida. “Se aseguraba que este año íbamos a estar produciendo 3 millones de barriles diarios. La realidad es que estamos extrayendo 1 millón 763 mil barriles por día, 41 por ciento menos de lo estimado y con tendencia a la baja. “Es tan grave el daño causado al sector energético nacional que, no sólo somos el país petrolero que más gasolina importa en el mundo, sino que estamos importando crudo para las seis refinerías que sobreviven, porque desde hace 40 años no se construye una refinería en el país. Otros datos demoledores: De México es originario el maíz y somos la nación que más maíz importa. Autosuficientes en todo lo energético, México ahora compra más de la mitad de lo que consume. “El salario de los mexicanos es de los más bajos del planeta, tenemos el doble de enfermos de diabetes en comparación con países de América Latina. Durante el periodo neoliberal nos convertimos en el segundo país del mundo con mayor migración, viven y trabajan en Estados Unidos 24 millones de mexicanos y por lo que hace a la violencia estamos en los primeros lugares del mundo». “El distintivo del neoliberalismo es la corrupción. Suena fuerte, pero privatización ha sido en México sinónimo de corrupción, desgraciadamente casi siempre ha existido este mal en nuestro país, pero lo sucedido en el periodo neoliberal no tiene precedente. En estos tiempos, el sistema en su conjunto ha operado para la corrupción: El poder político y el poder económico se han alimentado y nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi del robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación. La cuarta transformación A esa política de abuso y saqueo, sobre cuyos efectos se extendió mucho más en hora y media de discurso, López Obrador opondrá lo que ha definido como la Cuarta Transformación Política de México. «Puede parecer pretencioso o exagerado, pero hoy no sólo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político», afirmó con energía. «A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México». Y explicó en pocas palabras las tres grandes transformaciones de la historia mexicana: «en la Independencia se luchó por abolir la esclavitud y alcanzar la soberanía nacional; en la Reforma por el predominio del poder civil y por la restauración de la República; y en la Revolución nuestro pueblo y sus extraordinarios dirigentes lucharon por la justicia y por la democracia. Ahora nosotros queremos convertir la honestidad y la fraternidad en forma de vida y de gobierno». No gastaremos más de lo que ingrese a la Hacienda pública, se respetarán los contratos suscritos por los gobiernos anteriores pero ya no habrá más corrupción, influyentismo y








