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Un momento central de la crisis

Fuente: Edgardo Mocca | Página 12 Fecha: 10 de FEB 2019 El episodio que rodea la denuncia sobre extorsiones en la Justicia prueba de modo contundente lo que ya se sabía: la existencia de un procedimiento judicial cuyo único sentido era y es el de llenar con declaraciones arrancadas del modo que hoy se exhibe, el guion prefigurado de la “corrupción kirchnerista”. En las últimas horas el episodio adquirió facetas patéticas. La que a juicio de este comentarista ocupa un lugar preferencial es la que surge del reportaje radial de Roberto Navarro y su equipo al personaje central de la saga: el señor Marcelo D’Alessio (foto). Se trata de la persona cuyo cuerpo escenifica un episodio tragicómico, del que es difícil encontrar antecedentes locales y mundiales. Es el apriete mafioso a un empresario desplegado desde el conocido lugar de “influyente judicial”, es decir el de una persona en cuyas manos está la solución de lo que para cierta persona acusada judicialmente parece una situación sin salida. Soy yo o el infierno. Desde allí las constataciones fílmicas ilustran con todos los pormenores necesarios, la escena de una operación delictiva destinada a sacarle dinero al acusado. Hasta ahí estamos ante un delito, por así llamarlo, “convencional”. Puede intuirse que también bastante habitual en la trama judicial argentina: el influyente existe en las comarcas menos rutilantes de nuestra geografía. Y actúa con desgraciada frecuencia fuera de la ley. Hasta aquí la cuestión puede decirse que es desgraciada, repugnante, desafiante de cualquier idea de ética pública, pero nada dice de su centralidad política, de su capacidad de iluminar el tiempo que nos toca vivir. El problema se hace un poco más delicado cuando, interrogado por Navarro, D’Alessio no sabe explicar quién dirigía lo que él presenta como una “investigación”, bajo la cual deberían interpretarse las escenas que lo muestran en el poco agraciado papel de chantajista. Es decir, “no es lo que ustedes piensan, yo en realidad quería profundizar en la averiguación a fondo relacionada con la noble causa de los cuadernos quemados de Centeno. Entonces simulé una extorsión para avanzar en mi investigación”. Frente a la obvia pregunta “¿Y para quién investigaba doctor D’Alessio?”, el hombre se niega a responder e insinúa que la gravedad de sus funciones se lo impiden. No, eso yo no se lo puedo contestar y tenga cuidado con no repetir la experiencia de Beliz con Stiuso, dijo el delincuente como quien protege un secreto sagrado, como si la dependencia funcional de una potencia extranjera fuese una coartada y no un agravante del flagrante delito. Pero aun así, todo podría quedar en una anécdota sobre el funcionamiento de las mafias judiciales. Y quedar sometido al régimen de descalificación que se sustenta en fórmulas tan sabias como la de que “siempre existieron estas cosas en el poder judicial”.  En momentos “programáticos” como los que se abren en el país, sería bueno conocer la opinión de todos los candidatos sobre el poder judicial realmente existente en la Argentina. Sería bueno que no nos escondamos en recursos tales como la idea de que no es un tema que rinde electoralmente porque la población que le da importancia a estas cosas no decide el resultado de octubre. Más aún, no faltará quien diga que profundizando esta denuncia estamos “distrayendo” al pueblo sobre sus problemas más urgentes, el pan, la luz, el gas, el colegio, el colectivo… Ahora bien, la teoría de la distracción tiene una larga y significativa historia en nuestra historia reciente: su episodio más emblemático fue la guerra de Malvinas. La dictadura creyó encontrar  la piedra de su salvación apelando al sentimiento patriótico del pueblo para enterrar en el olvido el masivo pronunciamiento sindical-popular que había tenido lugar dos días antes del desembarco en Puerto Argentino. Si el gobierno de Macri no logra silenciar el tratamiento público de este vergonzoso proceso que lleva el nombre de “causa de los cuadernos”, si no puede impedir que una impecable colección de pruebas ponga a algunos jueces y fiscales en el lugar de funcionarios corruptos cuya única justificación histórica es la denigración de los gobiernos kirchneristas y, de paso, el mejoramiento de sus cuentas bancarias, entonces estamos en una fase terminal del régimen. Lo más probable es que la espantosa saga que podemos mirar con ojos de asombrados espectadores esté señalando un momento central de la crisis política argentina. La causa de los cuadernos quemados era la carta brava del establishment para consumar la obra del aislamiento y derrota de la experiencia política de los doce años anteriores a Macri. El resultado se insinúa parecido al del desembarco en Malvinas. En busca de eliminar al antagonista el macrismo tuvo que mostrar su rostro más auténtico. No vienen para sostener a la clásica burguesía asociada al Estado (a gente como Franco Macri). Vienen a fundar un régimen posnacional. Vienen a “integrar el país al mundo”. Y “el mundo” pide impiedad con los populismos, cualesquiera sean los recursos que hagan falta para destruirlos. Toda la política gira en torno a la suerte de este designio imperial respecto de Argentina. Hasta la suerte política de Macri puede terminar resultando un problema menor. Las imágenes sobre Comodoro Py y el lugar entre ridículo y siniestro en el que ha quedado la operación servicial de los cuadernos quemados –envuelta desde su inicio en el oprobioso marco de la extorsión– nos están indicando que estamos viviendo el tiempo de la descomposición del régimen. Lo que queda por saber es cuál es el futuro que nos promete cada una de las hojas de ruta que claramente disputan el poder en la Argentina. La pregunta sobre el funcionamiento del poder judicial y sobre si es posible salir de esta descomposición sin una reestructuración que tenga estatus constitucional no es un devaneo ideológico ni una postura extremista. En la situación actual el régimen político prescripto por nuestra ley fundamental ha sido reemplazado de facto por el de la arbitrariedad y la extorsión sobre la vida y la libertad de quienes no se

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Historia de una inf/AMIA (5)

Fuente: Graciana Peñafort | El cohete a la luna Fecha: 10 de FEB 2019 El lunes 18 de julio de 1994 a las 9.53 estalló una bomba en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en lo que es considerado el más brutal atentado que sufrieron civiles en nuestro país luego del bombardeo de Plaza de Mayo del ’55, al cual las crónicas oficiales —inexactas— le atribuyen 308 víctimas. En el atentado de la AMIA murieron 85 personas. Pocas horas después, “el primer ministro israelí Yitzhak Rabin propuso al gobierno argentino de Carlos Menem coordinar una interpretación unificada de lo sucedido, que conviniera a los intereses políticos de ambas administraciones. Así se desprende de un cable emitido por el embajador argentino en Israel José María Valentín Otegui, a las 2.50 horas del 19 de julio de 1994”.   Comenzó entonces una historia que lleva casi 25 años y que debería avergonzar al Poder Judicial argentino y a buena parte del poder político. En enero del 2013, luego de 19 años sin avances sustanciales en la causa AMIA, la Argentina suscribió un Tratado de Entendimiento con Irán, para obtener, finalmente la declaración de los iraníes imputados por el Poder Judicial argentino de haber participado en ese atentado, que a la fecha permanece sin resolver. Dicho Memorándum fue aprobado por ley en el congreso argentino. Luego fue declarado inconstitucional. El gobierno de Mauricio Macri no apeló la inconstitucionalidad y por lo tanto la misma quedó firme. El Memorándum con Irán, jamás entró en vigencia. Esta es la historia de la infamante causa judicial que surgió a partir de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, en la que acusó a Cristina Fernández de Kirchner, a Héctor Timerman (foto principal) y otros funcionarios y dirigentes sociales argentinos de haber utilizado ese Memorándum como herramienta para encubrir a los responsables del atentado. Esta es la quinta nota de la serie, donde intento contar la historia de la causa judicial que se inició con la denuncia de Nisman. Y también es la historia de uno de los hombres que sufrieron esa causa en carne propia. Se llamaba Héctor Timerman. Junto con Alejandro Rúa, fuimos sus abogados en esa causa. ………………………………….. El Memorándum con Irán se firmó el 27 de enero del año 2013. Y desató el infierno. A decir verdad, las primeras llamas se habían presentado antes de su firma, en el contexto de las reuniones técnicas que se habían acordado para encontrar la solución a la controversia entre funcionarios argentinos e iraníes. La controversia era —y continúa siendo— que la ley argentina exige que sean los funcionarios judiciales argentinos quienes interroguen a los imputados. Sin esa indagatoria la causa no puede avanzar. Por su parte, Irán no concede la extradición de sus ciudadanos. En 2012, la causa llevaba ya 18 años en punto muerto. Los equipos técnicos de ambos países discutían cómo hacer posible la declaración de los imputados iraníes. En dicho contexto, la AMIA y la DAIA solicitaron al fiscal Nisman que “toda vez que dichos acercamientos, o reuniones, podrían eventualmente llevar confusión a las autoridades de Interpol, encargadas de efectivizar las capturas ordenadas en el sumario… evalúe, a los efectos que pudiera corresponder, si deviene necesario hacer saber a las autoridades (locales e internacionales) de Interpol y de manera clara e inequívoca, que dichas capturas oportunamente ordenadas siguen plenamente vigentes y con todo su vigor”. También solicitaron que el fiscal evaluase si correspondía ratificar la plena vigencia de las alertas rojas. Dijeron también que rechazaban “la AMIA, de la DAIA e incluso de un grupo mayoritario de Familiares de las Víctimas del atentado, la intención del Poder Ejecutivo Nacional, instrumentada a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, de procurar un acercamiento, negociación, acuerdo o como corresponda llamarlo, justamente con las autoridades de la República Islámica de Irán, país que, en todas y cada una de las resoluciones antes aludidas, ha sido sindicado como responsable último (a través de altos funcionarios de gobierno) de decidir, planificar y ejecutar el atentado”. Hay que señalar que aun no estaba redactado el texto del Memorándum y tanto la AMIA como la DAIA reprochaban ya que la Argentina procurase un acercamiento, o acuerdo con Irán. Pese a que era esa la única forma de permitir el avance efectivo de la causa por el atentado a la AMIA. También solicitaron que Nisman “libre oficio al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a fin de que informe —aún con carácter reservado si ello fuera estrictamente necesario— del trámite y resultado —aún parcial— de los encuentros mantenidos entre funcionarios de dicha dependencia y sus pares iraníes”. Nisman denegó todos los pedidos de la DAIA y la AMIA, salvo el de solicitar a la Cancillería que informase sobre el avance del trabajo de los equipos técnicos. La respuesta de la Cancillería llegó inmediatamente e informó que “embajadores de esta Cancillería integraron la delegación, junto con la Procuradora del Tesoro de la Nación, que mantuvo tres reuniones de trabajo con representantes de la República Islámica de Irán, en Ginebra”. Y que “durante las mencionadas reuniones las delegaciones trabajaron en el propósito de explorar un mecanismo legal que no esté en contradicción con los sistemas legales de Argentina e Irán en los puntos fijados por los cancilleres de ambos países en el comunicado conjunto del 27 de septiembre de 2012, en los márgenes del 67° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU”. Por supuesto, se hizo “saber al Sr. Fiscal General que tratándose de un proceso de negociación diplomática entre Estados las partes han acordado mantener reserva de su contenido mientras dure el mismo”. Lo que fue tenido presente por el fiscal Nisman e informado a las querellas (hojas 132.822 y 132.823). Luego de esa respuesta de Cancillería, la DAIA y la AMIA insistieron en que se le tomase “declaración testimonial a los funcionarios que, según esa información, habrían participado en las reuniones con los funcionarios iraníes”. Y el fiscal Nisman no concretó esa convocatoria, teniéndola presente. ¿Por qué la

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Un apriete geopolítico

Fuente: Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha: 10 de FEB 2019 El presidente de la AMIA, Agustín Zbar, pidió licencia por presiones de Waldo Wolff y sus seguidores dentro de la DAIA, representantes del Likud, partido de derecha israelí liderado por Bibi Netanyahu. Las idas y vueltas de las dos instituciones que tienen sede en Pasteur 633 extienden su vodevil de embanderamientos partidarios locales e internacionales, renuncias, despidos y escándalos sexuales que profundizan su deterioro institucional. La motivación central de la exoneración de Zbar se vincula con dos casuales fusionadas: por un lado la necesidad de utilizar la causa del Memorándum para atizarla en el año electoral, y por otro lado, la demanda del Likud para menoscabar a quienes sostienen una posición crítica en relación a las políticas neocoloniales ejecutadas contra los palestinos. Dado que Venezuela, UNASUR, MERCOSUR, ALBA y el kirchnerismo han suscripto posiciones contrarias a Bibi Netanyahu en los foros internacionales, las disposiciones de la embajada israelí son precisas: quienes desacrediten la ocupación de Cisjordania deben ser debilitados. El problema que tienen las dos instituciones de la calle Pasteur es que han perdido credibilidad y representatividad para operar esos dos cometidos. Tienen un ex presidente en el banquillo de los acusados por el encubrimiento del atentado de 1994, Rubén Beraja. Además, un año atrás, Ariel Cohen Sabban, abandonó la titularidad de la DAIA acusado por Esmeralda Mitre de acoso sexual. Tiempo antes, otro presidente de esa entidad, Aldo Donzis, fue denunciado por su hermana por abuso sexual de una sobrina. En los WikiLeaks aparece el nombre del asesor de la DAIA Alfredo Neuburger como informante de la embajada de Estados Unidos. El numen espiritual de la AMIA y verdadero jefe en las sombras de la mutual es el rabino Samuel Levin, autoridad del Bloque Unido Religioso (BUR). Levin considera enfermos a los homosexuales y jerarquiza a los miembros de su colectividad en el marco de quiénes son genuinos y quienes carecen de esa condición. Por su parte, el actual titular de la DAIA posee como antecedentes el haber simulado ser parte de la querella de la AMIA, en enero de 1998, cuando una cámara oculta de Canal 9 reveló sus vínculos como abogado de Ricardo Manselle, en el marco de la causa contra Alfredo Yabrán por el asesinato de José Luis Cabezas. En esa oportunidad Jorge Knoblovits le aseguró a su cliente (Manselle) que él “era creíble como abogado” dado que integraba el grupo de letrados de la Causa AMIA, cosa que fue desmentida días después de difundida la cámara oculta, por parte de los verdaderos profesionales que litigaban ante la justicia federal. El propio presidente renunciante, Agustín Zbar, posee como antecedente el haber amenazado a Natalio Alberto Nisman, hecho que le generó una denuncia del fiscal que solo fue descartada luego del fallecimiento de este último. [1] La cronología de los dimes y diretes caricaturescos dejan a las claras, sin embargo, la articulación internacional de quienes atacaron ferozmente a Agustín Zbar. Waldo Wolff fue el primero en salir a la palestra para evitar la discontinuidad del acoso jurídico e intentar encolumnar a los sectores más retrógrados de la colectividad judía argentina. El encargado de solicitarle (exigirle) a Agustín Zbar que dé un paso al costado fue Guillermo Yanco, actual pareja de la ministra de seguridad, Patricia Bullrich. Yanco es también miembro de la Comisión Directiva del Museo del Holocausto de Buenos Aires, donde comparte la conducción con quien se rumorea que es el testaferro de Mauricio Macri: Marcelo Mindlin. Este último es el presidente. Yanco lo subroga como su vice. La pareja de Bullrich suma como cocarda su cercanía con Waldo Wolff, con quien suele concurrir a la cancha de River cuando el millonario hace las veces de local. Wolff, quien fue el encargado de liderar la operación para desterrar a Zbar, participa en todas las reuniones que la ministra de Seguridad realiza con el ingeniero Presidente. Su cercanía es tal, que el ex arquero vicepresidente de la DAIA (Wolff) acompañó a Pato a uno de sus viajes a Israel. En uno de esos periplos, la ex militante ligada a Rodolfo Galimberti, hoy reconciliada con su abolengo patricio Luro Pueyrredón, adquirió cuatro lanchas militares para uso fluvial y compró material de ciberseguridad utilizable para escuchas telefónicas, detección de contenidos en la Web profunda y aparatología de Inteligencia Artificial para el análisis de metadatos. Uno de los dispositivos de ciberseguridad fue adquirido a la empresa NSO Group, señalado en diferentes partes del mundo como productor de sistemas de espionaje.[2] En las últimas semanas, un familiar de Héctor Timerman le recordó a Waldo Wolff su responsabilidad en la persecución al ex canciller, que motivó su prisión domiciliaria y la posterior imposibilidad de salir del país. Dicha restricción para viajar a darle continuidad a su tratamiento médico, quedará como un indicio de duda acerca de las causales de su muerte, más allá del daño emocional y moral al que fue condenado durante sus últimos tres años de vida. La ofensiva contra los tibios de la AMIA fue gratificada el último miércoles con una reunión de agradecimiento explícito brindada por la propia Bullrich a la conducción de la DAIA, apenas una semana después de que Waldo Wolff dijera que “le daba asco” la actitud de Zbar. En esa tertulia, concertada por Yanco y Wolff, la ministra hizo referencia a los peritajes aportados por la gendarmería, a partir de los cuales se logró derivar la causa de la justicia ordinaria hacia Comodoro Py. La carta de Zbar también hacía referencia a una exigencia de la DAIA, el juicio en ausencia, que permitiría una condena exprés, apta para la necesidad estratégica del Likud, existan o no pruebas para la acusación. El último 18 de diciembre la propia ministra aseveró en la asunción de Knoblovits en el hotel Intercontinental que “sería muy importante para nosotros tener un juicio en ausencia”. También recibieron la felicitación de la Embajada de Estados Unidos. El último jueves 7 fueron recibidos y halagados por Edward Prado, titular de la

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“Todo lo que está en la denuncia es exacto”

Fuente: Irina Hauser | Página 12 Fecha: 10 de FEB 2019 “En un comienzo pensé que (Marcelo) D’Alessio actuaba por su cuenta, pero después me convencí de que hablaba en nombre del fiscal (Carlos) Stornelli”, le dice a PáginaI12 el empresario agropecuario Pedro Etchebest, el hombre que denunció una extorsión y pedido de coima para quedar a salvo en la causa de (las fotocopias) los cuadernos, de la que se considera totalmente ajeno. En esta entrevista cuenta cómo fue abordado por el abogado que se dice agente de la DEA y se jacta de colaborar con Stornelli. “Me fue coaccionando y metiendo miedo”, relata Etchebest. “Podrán decir que es una operación o lo que quieran, pero todo lo que volqué en la denuncia es fehaciente y exacto”, alude a las grabaciones, capturas de pantalla, mansajes, fotos y filmaciones que tomó él mismo, incluso cuando estuvo en Pinamar, por un encuentro gestionado por D’Alessio donde tomó imágenes de él y el fiscal. “Si a mí o a mi familia nos pasa algo, los responsables van a ser ellos”, enfatiza, ya lejos de la Ciudad de Buenos Aires, en busca de resguardo. –D’Alessio dijo públicamente, en algunas entrevistas, que fue usted quién lo contactó a él. –No es así, él me mandó un mensaje el 28 de diciembre a las 14 horas. Hacía más de dos años que no lo veía ni  tenía contacto con él. Yo me estaba preparando para viajar a ver a mis nietos. Me manda un mensaje que dice algo así como “Buen año Pedro, Dios te ha puesto en mi camino estoy en el lugar indicado”, ese era el concepto. Todo esto está en los whatsapp que entregué a la justicia. A partir de ahí empieza el calvario, cuando me dice “tema Campillo” (por Juan Manuel Campillo, ex funcionario de la Oficina Nacional de Control Agropecuario, que se convirtió en arrepentido en causa de los cuadernos). Le pregunto si lo puedo llamar para entender de qué se trataba. Entonces me empieza a decir que Campillo me había involucrado en su declaración, porque quería salir de la cárcel. Que había dicho que yo trabajaba con él, y que era el cajero. Esa primera conversación no la grabé porque no tenía ni idea de qué se trataba. –¿Pero usted conocía a Campillo? –Lo conozco desde fines de 2016, antes de eso no lo había visto ni una vez. D’Alessio me estaba hablando de 2011. Decía que me involucraba a mí. ‘Yo te voy a sacar de ese expediente’, cosas así me decía. Me quería hacer creer que me estaba ayudando. Le dije que estaba sorprendido, sobre todo porque no tengo nada que ver con esa causa. Y me dice que no es una cuestión de ser responsable o no, sino que el hombre tenía que salir de la cárcel y a alguien tenía que acusar. Insisto en que es una farsa, una mentira. Me dice que, bueno, que esa así, la prueba diabólica o algo por el estilo. Esa fue la primera conversación. Ese día me contacté con mi abogado y le comenté la situación. Le muestro la foto de D’Alessio y me dice que es un extorsionador serial, que no le de bolilla pero que grabe todo lo que hablábamos. Me dijo que esa iba ser mi salvación. –¿Y cómo es que usted tenía tanta confianza con D’Alessio, de dónde venía la relación? –Lo conocí en 2013. Tomé un café con él por un amigo, cuando estaba en Enarsa. En 2014 cuando justo alquiló una oficina debajo de donde yo alquilaba la mía, en Alicia Moreau de justo 1150. El estaba en el segundo piso, yo en el cuarto. Me vuelvo a encontrar ahí con él, como vecinos. Nos empezamos a ver más. Cada tanto subía. Yo no sabía mucho de él ni de sus vínculos. Sí lo había visto en televisión, donde hablaba con grandilocuencia. Me llamaba la atención porque no me había dicho que sabía de seguridad y drogas. Lo tenía como un abogado común. –¿En algún momento usted supuso que podían vincularlo con “los cuadernos”? –Jamás, yo qué tengo que ver. Tengo un campo chico donde se producen frutas, frutas orgánicas en Sierra de los Padres. –¿Y qué pasó después del primer llamado el 28 de diciembre? –Desde entonces se comunicaba todos los días. Yo le contesto. Son muchos diálogos.  Hasta el día 7 de enero, que viene Buenos aires. En toda esa conversación que teníamos había me fue coaccionado de manera sutil. Me fue metiendo miedo. A mí y a mi familia. Me decía: ‘Yo te voy a salvar, pero no te olvides de que esta persona te puede hacer mucho daño. Y te va a hacer responsable de algo que no hiciste’. Porque así opera, me insistía. ‘Yo te puedo cambiar por otra persona que este hombre tiene que entregar’, decía. –¿Precisó cómo era la relación con Stornelli?   –Me decía que trabajaba con él, que el fiscal era su jefe. Tal es así que me mandaba las capturas de pantalla de lo que dialogaban. Pero lo que me quitó el sueño fue el día que me mandó una captura en la que él decía: “de este sujeto Pedro, yo me ocupo”. Que estaba bajo control de él. Hasta ese momento, para mí era todo una farsa. Que no debía ser verdad, que me querían sacar dinero. En un comienzo pensé que D’Alessio actuaba por su cuenta, pero después me convencí de que hablaba en nombre del fiscal Stornelli. –¿Qué lo convenció, además de aquel mensaje? –Quizá el viaje a Pinamar y algunos detalles que no puedo decir porque la causa está bajo secreto de sumario. Cuando me dice ‘vení conmigo que vamos a ir a ver a este hombre’ yo no le creía. Me dijo que me pagaba un remís hasta su casa, en el barrio Saint Thomas creo que es. De ahí partimos y tuvimos una conversación extensa durante todo el viaje. Para convencerme me había mandado la declaración de

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El cabaret de la AMIA y la DAIA

Fuente: Dardo Esterovich | lilianalopezforesi.com.ar Fecha: 10 de FEB 2019 Un análisis pormenorizado de la progresiva degradación de dos instituciones Eppur si muove (y, sin embargo, se mueve) Galileo Galilei Al célebre astrónomo y físico de la toscana italiana se le atribuye haber pronunciado, después de abjurar de la teoría heliocéntrica copernicana ante el Tribunal de la Santa Inquisición, la frase hoy emblemática de los defensores de la verdad científica que figura al inicio de esa nota. La discusión  histórica no pasa por si la pronunció o no, sino si lo hizo en el alegato durante el juicio o tiempo después. De cualquier manera, dicen los que lo conocieron, su actitud confrontativas con las verdades de la fe y las concepciones aristotélicas sobre la verdad científica, la hacen absolutamente verosímil. Como la torre de su ciudad natal, Pisa, se inclinó un poco para buscar una nueva posición de equilibrio pero no se cayó. Seguramente que Agustín Zbar, el presidente de la AMIA con licencia por tiempo indeterminado en el cargo, por ahora, no figurará en la historia como el célebre científico del Renacimiento. Pero en su carta de pedido de licencia deslizó unas palabras que, bien leídas, siguen sosteniendo lo medular de la carta que la AMIA le mandó a la DAIA solicitándole se retire como querellante de la reabierta causa por encubrimiento contra CFK y otros, que se origina con la denuncia del ex fiscal Alberto Nisman. Veamos qué opinaba Agustín Zbar antes de presentar el pedido de licencia.  En un reportaje que le realiza Luis Novaresio por la radio La Red el 1° de febrero de este año declara lo siguiente: “…en este caso la DAIA avanzó sola sin la AMIA. Desde el inicio la AMIA le dijo que no era adecuado para la comunidad judía ser parte de esa querella y la DAIA siguió y nos pareció que llegó el punto en donde era necesario expresar esto de manera formal…y se lo comunicamos a la DAIA…” ¿Por qué llegó el punto? ¿Tenían alguna data que la causa en el juicio oral se derrumbaba? ¿Trataron que la advertencia sobre las consecuencias de un fallo desfavorable sea más contundente y a su vez más receptiva para una nueva CD de la DAIA asumida hace dos meses? Dejemos abiertas las respuestas. [1] Más adelante, ante la pregunta del periodista sobre por qué la comunidad judía no tiene que litigar en relación al Memorándum con Irán responde: “…creemos que (la firma) fue una decisión muy mala de política exterior argentina… por eso decimos que no corresponde a la comunidad judía litigar por esa decisión política de firmar un tratado con Irán…no es la comunidad judía la que la tiene que impulsar sino las instituciones de la Argentina.” Preguntado sobre por qué no ser querellante, después de explicar el carácter de particular damnificado que debe tener el querellante, continúa: “Nosotros consideramos que esto no fue particularmente en perjuicio de la comunidad judía sino la Argentina, entonces no puede ser la comunidad judía la que encabece este litigio, no nos parece que corresponda, por eso la AMIA nunca participó de este litigio.” Novaresio sigue tratando de sacarle a Zbar algo que lo ponga en situación de coincidir con la DAIA. Ante tanta reiteración, Zbar dice en final de la entrevista: “El Memorándum de Entendimiento con Irán fue un tratado internacional firmado por el gobierno de la presidente Kirchner y ratificado por el Congreso Argentino. Nosotros decimos…esto es la discusión política que la Argentina se debe y no corresponde a la comunidad judía tomarse ese liderazgo…lo venimos diciendo hace muchas años, no lo dijimos la semana pasada solamente”. El delito esquivo Al final del reportaje, ya sin el entrevistado al aire, Novaresio no pudo ocultar su decepción por no haber podido hacerle decir a Zbar que la firma del Memorándum constituía un delito. Más claro, agua de manantial. Lo que está diciendo Zbar es que la firma del Memorándum fue una decisión política del gobierno anterior y que el ámbito de su juzgamiento no son los tribunales sino una discusión política que la Argentina se debe. Zbar –un entusiasta impulsor de las causas que declararon inconstitucional el Memorándum y la que califica como asesinato la trágica muerte de Alberto Nisman- en la causa por encubrimiento generada por la denuncia del ex fiscal, como presidente de AMIA y antes como abogado de consulta de la institución, decide hacer recorrer a la Mutual una camino distinto a la DAIA. Como un experimentado profesional supo distinguir entre la validez jurídica y la eficacia de un tratado y la existencia de un delito con la firma del mismo. El gobierno de Cambiemos y el establishment comunitario no se lo perdonaron. Menos aún en un año electoral donde el oficialismo pretende que la campaña se instale en Comodoro PY Volvamos ahora a la carta donde pide licencia por tiempo indeterminado, Dice en la carta: “Entendí erróneamente que era mejor para preservar a la comunidad de una contienda política de orden nacional, que esa causa en etapa de juicio oral prosiguiera sin la participación de la comunidad como querellante”. Si bien admite que fue un error considerar que era mejor no actuar en el juicio oral como querellante, sigue afirmando que la causa forma parte de una contienda política de orden nacional. En otras palabras si es político no es judiciable y si no es judiciable tiene alta probabilidad de recibir un fallo adverso en el juicio oral con las consecuencias que esto significa. Es una manera, en depurado lenguaje florentino, de decir “No, pero sí” Todo el resto de la carta con el mea culpa inquisitorial, refleja la tremenda presión que se ejerció para alejarlo de la escena. Otro tanto ocurre  en la carta que la AMIA, ya con Zbar “licenciado”, le envía a la DAIA  solicitando retirar la carta anterior. El tono de la carta refleja también la enorme presión que el gobierno y sus operadores en la colectividad judía ejercieron sobre esa institución  y en particular sobre la cúpula del Bloque Unido Religioso (BUR) para que den marcha atrás. Llegaron al colmo

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Las últimas 48 horas

Fuente Raúl Kollmann | Página 12 Fecha: 27 de ENE 2019 Los mensajes de Whatsapp de las últimas 48 horas de la vida de Alberto Nisman dejan pruebas de lo que le ocurría al fiscal, ya encerrado en su departamento, con las cortinas bajas, sin vestirse y afrontando la debacle de la denuncia que había presentado por el Memorándum de Entendimiento con Irán. El listado de los registros de esos mensajes, a los que tuvo acceso Página 12, muestra la obsesión del fiscal por borrar y no dejar rastros. El viernes 16 de enero de 2015, borró veinte chats de whatsapp y el sábado 17 se dedicó a borrar en 35 oportunidades, incluyendo los intercambios con Diego Lagomarsino, el informático que fue la segunda persona ala que pidió prestada un arma (ver aparte). Para quienes sostienen que un comando iraní-venezolano-kirchnerista “limpió” el celular de Nisman, el volumen de borrado es una prueba arrasadora en su contra: el fiscal, estando en vida, se ocupó de borrar 55 veces las conversaciones. El listado de mensajes entrantes y salientes es llamativo. Se comunicó en 146 oportunidades con periodistas, la mayoría del grupo Clarín, y 99 veces con modelos, agentes de modelos y chicas vinculadas a la prostitución VIP, mientras que dedicó muchísimo menos tiempo al intercambio de mensajes con sus colaboradores: sólo 21 veces con integrantes de la fiscalía, y en 29 oportunidades cruzó whatsapp con dirigentes del PRO. Ese viernes tuvo una feroz pelea por mensaje con su ex pareja, Sandra Arroyo Salgado, quien le recriminó que sólo le importaban el poder, los medios y pagarle a chicas jóvenes. Ese intercambio no lo borró. Cabe preguntarse por qué lo dejó en su celular. En cambio cruzó Whatsapp con su madre y esos mensajes, seguramente un típico diálogo madre-hijo, los borró. Después de almorzar el viernes 16 con un periodista de La Nación, el fiscal volvió a su departamento en el piso trece del edificio Le Parc. Bajó las cortinas, se puso el pijama y no volvió a salir más. Sólo recibió una visita brevísima de su madre. El domingo 18 a la noche apareció su cuerpo, con un disparo en la sien derecha, tirado en el baño. Las pericias indican que la muerte se produjo ese domingo a la mañana. El departamento estaba cerrado por dentro, no había rastros de pelea ni desorden, el cuerpo no tenía lesiones defensivas, no había pisadas ni una gota de sangre fuera del baño. Le había pedido un arma prestada a dos personas y en sus manos se encontraron partículas consistentes con disparo de arma de fuego. Son todos elementos que sustentan la evidencia de que Nisman se disparó a sí mismo. Después de estar en la cumbre de la popularidad opositora el miércoles 14 por haber presentado la denuncia contra Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum, las malas noticias se empezaron a suceder: los jueces le dieron la espalda al texto del fiscal, el gobierno kirchnerista exhibió documentos sobre la falsedad de la acusación, el ex titular de Interpol, el norteamericano Ronald Noble dijo que la denuncia era falsa. La pelea con Arroyo Salgado trepó hasta la explosión, las hijas virtualmente cortaron toda comunicación. Su soporte durante años, el ex jefe de Operaciones de la SIDE Jaime Stiuso, no le contestaba los llamados y para colmo, debía ir al Congreso el lunes 19 a enfrentar al bloque del Frente para Victoria ante las cámaras de televisión. Ese fue el ambiente de sus whatsapp del viernes 16 y el sábado 17. Borrado El dato que surge de manera llamativa es la interminable secuencia de borrados. Nada menos que 55 veces en dos días. Durante cuatro años, quienes sustentaban y sustentan la hipótesis del homicidio alegaban que una de las pruebas centrales era que se habían borrado evidencias del celular. Lo que demuestra el listado de los whatsapp de Nisman es que él mismo borraba y lo hacía de manera permanente. Y no es que quería ocultar conversaciones con integrantes de los servicios de inteligencia o diálogos ultra secretos con la clase política: borraba casi todo. Por ejemplo, el viernes borró 15 veces antes del mediodía, fundamentalmente intercambios con periodistas de Clarín, Infobae y algunas radios; con dos integrantes de la fiscalía, con su asesor de prensa y con un abogado. Por la tarde siguió borrando. Al día siguiente, el sábado, el último día en el que mantuvo actividad, borró todavía más que el día anterior. Un borrado llama la atención: el de sus diálogos con un escribano, Bruno Santin (ver aparte). Ese sábado arrasó con los intercambios concretados nuevamente con periodistas, en especial Nicolás Wiñazki y Natacha Niebieskikwiat de Clarín y Laureano Pérez Izquierdo de Infobae, otra vez con dos colaboradoras de la fiscalía, borró los diálogos por mensaje con Patricia Bullrich y Waldo Wolff y los numerosos cruces con Lagomarsino. Lo que queda claro de los 55 procesos de borrado en menos de 48 horas es que Nisman se ocupaba de hacerlo. Se percibe el mismo patrón en forma continua. Esa evidencia contrasta con lo que se venía afirmando desde el principio: que los supuestos asesinos tomaron el celular y borraron registros. En el aparato sólo se encontraron huellas del propio Nisman y ahora está claro que, además, fue él quien hizo los borrados. Otra prueba de la inexistencia del comando iraní-venezolano-kirchnerista que nadie vio entrar ni salir del edificio y sobre el cual no pudieron encontrar ningún indicio en cuatro años. Intereses El listado de Whatsapp les da la razón a los familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA que, mucho antes de la muerte de Nisman, pedían que fuera apartado de la fiscalía. Argumentaban que investigaba poco. Eso se percibe en la nómina de intercambios del viernes y sábado en los que llama la atención la cantidad de mensajes dedicados a las modelos y a los periodistas, comparado con los pocos contactos con sus colaboradores. Más aún teniendo en cuenta que la denuncia venía fracasando por falta de pruebas

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Un lobo y un pato

Fuente: Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha 27 de ENE 2019 El último 24 de diciembre, horas antes de la celebración de la nochebuena, el diputado de Cambiemos Waldo Wolff dialogó con el misógino Baby Etchecopar en su programa radial El Ángel del Mediodía, en relación al aniversario de la la muerte de Alberto Nisman. [1] En el transcurso del fluido intercambio pasó desapercibida una frase del legislador, asiduo asistente a los paneles de debate vespertino de carácter político revisteril: “Yo también –afirmó— tengo acceso a carpetas de la vida privada de mucha gente”. El pseudo-periodista Etchecopar no repreguntó. Pero la frase dejó una duda inquietante. Wolff es el actual presidente de la comisión bicameral de fiscalización de órganos y actividades de seguridad interior, cuyo rol no permite el acceso a ningún tipo de información privada. En ese marco, el sincericidio asume una trascendencia relevante si se recapitula el vínculo del ex vicepresidente de la DAIA con Patricia Bullrich, la adquisición de materiales de ciberseguridad y espionaje y su presunta utilización para la persecución política. El 12 de septiembre de 2017, el gobierno argentino suscribió un acuerdo con el Estado de Israel en el que ambos países decidieron cooperar –entre otros ítems— en relación a crímenes a la investigación e inteligencia para la seguridad pública, la cooperación en el área de Cibercrimen y el Intercambio de Información Clasificada y Datos Personales. Quien quedó responsable de ejecución del acuerdo binacional es Rodrigo Gastón Bonini, un antiguo colaborador de Antonio “Jaime” Stiuso en la ex SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado) y encargado, mientras Macri era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, del área de inteligencia de dicha jurisdicción. Por su parte, el vínculo de Patricia Bullrich y Waldo Wolff aparece como tan estrecho que la totalidad de las reuniones concertadas entre Bullrich y Macri (9 en total según el listado proporcionado por ceremonial y protocolo del ministerio) contaron con la coincidente presencia del legislador. Quizás esa confianza explique la aseveración trasmitida el 24 de julio de 2016, por parte de la actual ministra, sobre las sorprendentes tareas llevadas a cabo por el diputado, acaso algo llamativas para un integrante de la cámara baja: “Estamos trabajando con la Dirección de Comunicaciones de la Corte (la ex OJOTA, encargada de las escuchas telefónicas) un establecimiento de protocolos. El otro tema al que nos estamos dedicando fuerte es el de la creación de un protocolo unificado de emergencias. El diputado Waldo Wolff lo está trabajando con expertos de distintos lugares en el mundo, para saber qué hacer y cómo operar para que no se colapsen las comunicaciones y la logística”.[2] La referencia a Wolff se constituyó, en su momento, en un enigma para sus colegas de la cámara Baja. Misterio que el propio Wolff se encargaría de develar, ante Etchecopar, en la última Navidad. Turismo blindado Waldo Wolff fue el encargado de acompañar a la ex cuñada de Galimberti  en su periplo por Israel. Durante ese viaje oficial, en 2016, la Ministra de Seguridad participó de un congreso de ciberdelito y adquirió 4 lanchas de guerra, por un monto total de 50 millones de dólares. Las embarcaciones fueron derivadas a la Prefectura Naval para la lucha contra el narcotráfico. El monto oblado por las mismas fue cotejado con los precios internacionales y caracterizado por varios expertos como dispendioso en demasía. De hecho, los tecnólogos de los Astilleros Río Santiago, empresa estatal perteneciente al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, consideraron que por el mismo valor podrían fabricarse en nuestro país por lo menos el doble de lanchas dotadas de las mismas características, en una etapa en que el gobierno de María Eugenia Vidal intentaba vaciar dicha empresa.[3] La hipótesis de sobreprecio no se constituyó en el único inconveniente que tuvieron que sortear ambos: en los meses previos al G20, expertos militares del Comando Conjunto de Ciberdefensa, a cargo del general de brigada Hugo Leonard, cuestionaron firmemente la adquisición de material ligado a la seguridad del evento, adquiridos a la firma Rafael (conglomerado de empresas de carácter mixto subordinadas al Ministerio de Defensa israelí). El motivo de dicho disgusto se vinculó con que Rafael es también la encargada de proveer el sistema de gestión misilístico utilizado por el Reino Unido para la protección colonial de las Islas Malvinas. El sistema, conocido como Modular, Integrated C4I Air & Missile Defense System (MIC4AD) es utilizado para la operación de los misiles Rapier pero requiere la misma información georreferenciada a la que los británicos tienen ahora capacidad de acceder a través de Rafael, gracias al contrato promovido por Bullrich y firmado por el Ministerio de Defensa. La paradoja es que Estados Unidos e Israel han sido los dos únicos países que han acompañado, consecuentemente, dentro de la Asamblea de las Naciones Unidas, las posiciones británicas contrarias a la soberanía argentina. Otra de las aplicaciones tramitadas por Wolff y Bullrich es un paquete de ciberseguridad que costó al erario público la suma de 5.200.000 de dólares, cuyo desarrollo bien podría haber sido realizado con recursos propios por parte de las unidades tecnológicas ligadas al CONICET. El software está orientado –según se informó— a prevenir ataques terroristas y posee la capacidad de recolectar y procesar datos de redes sociales y permite acceder a bases de datos privados. La aplicación se suma al sistema de reconocimiento facial que utiliza inteligencia artificial, obteniendo lecturas inmediatas de rostros, a través de las cámaras existentes en los espacios públicos, en tiempo real. Según un funcionario de carrera de seguridad, ese fue el dispositivo para detectar y detener a manifestantes en las últimas marchas multitudinarias desarrolladas en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellos a Nacho Levy, referente de la agrupación La Garganta Poderosa, el 24 de octubre de 2018.[4] Patricia Bullrich y Waldo Wolff continúan su derrotero destinado a convertirse en uno de los dúos más opacos de la historia política macrista. Cuando el actual hechizo político concluya, quedarán expuestos los actos administrativos que ya no estarán regidos por

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Tiempo de reflexionar

Fuente: Carlos Heller | TiempoAr Fecha: 27 de ENE 2019 La titular del FMI felicitó al gobierno argentino por la implementación del plan de «estabilización», el mismo día que se conoció que la actividad económica evidenció su caída interanual más fuerte de los últimos años, luego de ocho meses consecutivos de derrumbe. Un fuerte simbolismo. Quizá un indicador interesante para evaluar la situación sea el que mide la confianza del consumidor, que en enero mostró un descenso del 26,7% respecto de enero de 2018, según los datos de la Universidad Torcuato Di Tella. Este indicador se compone de mediciones en tres aspectos: situación personal, situación macroeconómica y propensión a la compra de bienes durables e inmuebles. En la medición de situación personal, los valores actuales son muchísimo más bajos que los obtenidos en el 2014 o en la crisis de 2008, y sólo se encuentran valores tan bajos de confianza en 2002. Este indicador es una orientación, pero a través de su análisis resulta claro que el ajuste se siente en la piel de la gente. Es una cuestión que el FMI conoce (por ello permite que el gobierno destine una pequeña porción de sus gastos «para minimizar los efectos del ajuste a los más vulnerables» –textual del acuerdo–) pero a la cual no le otorga gran importancia. La baja confianza puede entenderse al analizar los indicadores de producción: en la medición del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que arrojó para noviembre una baja del 7,5% interanual, el rubro «comercio mayorista y minorista» evidencia la mayor reducción, que alcanza al 17,0% interanual. Esta situación también se observa en las ventas de supermercados, que en el mismo mes de noviembre evidenciaron una caída del 12,5% (medidas en cantidades), reducción que en los autoservicios mayoristas llegó al 14,7% y al 16,3% en los centros de compra (shoppings). Si a este menor consumo le sumamos que la canasta básica alimentaria (que marca el nivel de indigencia) y la canasta total (que marca el nivel de pobreza) aumentaron el 53,5% y el 52,9% respectivamente (por encima de la inflación del 47,6% a nivel nacional), se completa un panorama de carencias para la población, en especial para aquellos sectores más vulnerables. En este contexto, es lógico que la actividad económica marque valores decepcionantes. El EMAE de noviembre generó preocupación y alerta. Las razones de la preocupación son varias. Por un lado, la mayoría de los rubros presentó fuertes reducciones: la ya mencionada del comercio; la industria cayó un 12,6%, y la construcción mostró una baja del 11,4 por ciento. Por otro lado, esta reducción tan aguda deja un arrastre muy negativo para el año que viene, de allí que se espera una caída del PBI en 2019 del 1,7%, según la estimación del propio FMI. El alerta está relacionado con que, con tan bajos niveles, no sería ilógico que hacia mediados de año el gobierno pueda exhibir algunas cifras positivas en los indicadores de actividad, dado que se parte del bajísimo nivel de 2018. Con esas cifras, desde el oficialismo se diría que la economía se está recuperando, lo cual a lo sumo podría caratularse como un rebote, pero tan débil que, como dijimos, no llegaría a evitar una baja del PBI este año. No obstante, esa supuesta «recuperación» podría ser utilizada como estrategia electoral por el gobierno macrista. Felicitación «por ahora» El elogio de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, fue cauto: «Felicito al ministro Dujovne y al presidente (del BCRA) Sandleris por los pasos de políticas decisivas que se han dado y el progreso hasta el momento, que han ayudado a estabilizar la economía». Esa mención de «hasta el momento» evidencia la prudencia de Lagarde para comprometerse plenamente con la gestión macrista; cabe recordar que el acuerdo con Argentina es muy exigente, por lo que aumenta las probabilidades de incumplimiento. Ese eventual incumplimiento deriva de la propia lógica del ajuste: a mayor caída de la producción, menores ingresos fiscales y, por lo tanto, más dificultades para lograr el déficit cero. Incluso, varios analistas sostienen que la proyección de ingresos en la que se basa el acuerdo es muy optimista. Más aún, hay que considerar la incertidumbre política debido a las elecciones que se expresará en los próximos meses, un tema muy sensible para «los mercados». Con relación a los resultados de las elecciones, el director del FMI para la región, Alejandro Werner, sostuvo que un cambio en la dirección de la política económica «siempre ha sido un riesgo considerable». También evaluó «la probabilidad que revisemos al alza nuestra expectativa de inflación para este año por encima del 20 por ciento». Es decir, apoyarían políticamente con waivers (perdones) en los casos de metas incumplidas: el tema es si esa dispensa puede llegar al no cumplimiento del déficit fiscal cero. Tanto para el FMI como para el gobierno, su plan ortodoxo es el único posible. Mauricio Macri no se cansa de repetir frases del estilo «es por acá, no hay otra alternativa, este es el único camino». Para el gobierno, las discusiones sólo se deben dar sobre los matices de cómo se aplica la política, pero no hay otra política: todo lo demás es populismo, es volver al pasado. Este planteo se parece a una vuelta al fin de las ideologías, al pensamiento único. Una reciente encuesta de Poliarquía sirve para reflexionar: si las elecciones para presidente fueran hoy, un 32% del electorado votaría al oficialismo, un 50% a la oposición, y un 18% «no sabe». Otra encuesta, de Elypsis, la consultora de Eduardo Levy Yeyati, economista con llegada a Wall Street, sostiene que por primera vez Cristina Kirchner tiene una imagen más positiva que Mauricio Macri, e incluso que María Eugenia Vidal. La imagen positiva de CFK viene en ascenso desde octubre, en coincidencia con el agravamiento de la recesión, trepando al 36 por ciento. Macri retiene el 24%, el más bajo desde que se inició la muestra. La imagen positiva de la gobernadora cae a medida que la recesión

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Aflojemos con la autocrítica burda

Fuente: José Cornejo Pérez* | Ag. Paco Urondo Fecha: 23 de ENE 2019 Desde la derrota presidencial de 2015, un sinfín de compañeros y compañeras se pasan la posta. En el reclamo, los más audaces cuestionan a CFK, lo más prudentes arrancan con la cantinela «porque los pibes de La Cámpora bla-bla». Cautelosos, no sea cosa que en nueve meses CFK esté ganando de nuevo. Se me ocurren algunas impresiones. La más evidente, que la autocrítica tiene muy poco de auto. Militantes que tuvieron responsabilidades importantes de gestión ven mucha paja en el ojo ajeno y poca en el propio. Sería interesante escuchar: «Yo por ejemplo en el INCAA o en la secretaría de Agricultura no me preocupé mucho si los fondos llegaban verdaderamente a los destinatarios». Segundo. Cuando se pide autocrítica, a) no hay mucha claridad sobre qué cosas se corregirían. Vagos reclamos específicos sobre cómo debería haberse implementado la Ley de Medios o perfeccionado la gestión del ministerio de Desarrollo Social. (Dato: lo que sigue funcionando en el ministerio a pesar de Carolina Stanley fue lo que construyó Alicia Kirchner). También están los b): quienes reclaman grandes cambios estructurales que hubieran sacado a la Argentina de su condición capitalista periférica. Le reclaman a CFK que «no industrializó» o «no terminó la pobreza» como si eso no fuera una estructura del capitalismo planetario y dependiera solamente de la botonera del presidente local. Posiblemente el último mandatario que tuvo esa decisión en sus manos haya sido Mao, dado que su Estado administra un quinto de la población mundial y cuatro décadas después de su fallecimiento, el Imperio Celeste aún está resolviendo el asuntillo de industria y pobreza. Tercero, el peronómetro. Los y las que saben perfectamente lo que hubiera hecho Juan Perón, Néstor Kirchner y Eva Duarte y pontifican sobre cómo CFK debería imitarlos. Me guardo las observaciones sobre esta legión de médiums. A todo esto, hay que prestar atención sobre la funcionalidad de las autocríticas. Cuando el kirchnerismo fue gobierno, desde la AGENCIA PACO URONDO criticamos muchos aspectos: los estragos que produjo la devaluación de 2014, la falsa promesa de regresar a los mercados pagándole al Club de París, la masacre de Once, el error de pelearse con Hugo Moyano, los límites de 678, y un largo etcétera. Todas esas autocríticas las hicimos en notoria soledad. Pero ahora que el campo popular fue derrotado y está fragmentado, ¿cuánto suman las críticas? ¿Qué resortes de poder reales tiene el campo popular cuando pierde el Estado? Porque el establishment, en una sociedad capitalista, puede soportar la pérdida del Estado razonablemente bien (Gramsci dixit). La coacción económica y el sentido común individualista lo protegen de un Estado adverso. Pero cuando el campo popular pierde el Estado cunde la confusión y el oportunismo. Hasta Perón fue desafiado en los muy combativos 60s. Naturalmente hay críticas excelentes, que deben ser tomadas en cuenta. Como ejemplo, la última de Coco Blaustein. Pero en la abrumadora mayoría de los casos, los alcahuetes del ayer se han convertido en los sermoneadores del presente. Así las cosas, propongo que cada uno y una mire qué bastón de mariscal tiene en su mochila y vea qué le puede aportar al Pueblo para que la oligarquía tenga que entregar el sillón de Rivadavia. Y ese aporte tiene que exceder la reflexión de la cafetería. * Director Agencia Paco Urondo.  

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