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EEUU-Venezuela: La opción mercenaria de Blackwater y el síndrome de las bolsas negras

Fuente: Álvaro Verzi Rangeli* | estrategia.la Fecha: 1 de MAY 2019 Conscientes de que difícilmente el Congreso lo autorice una aventura militar que puede causar muchas víctimas estadounidenses y que los militares colombianos y brasileños se oponen a una agresión armada contra Venezuela, el equipo del presidente Donadl Trump parece inclinado a financiar parcialmente a un ejército mercenario. El director de la empresa militar estadounidense Blackwater, Erik Prince, ha estado desarrollando durante los últimos meses un plan para formar un ejército privado con el objetivo de derrocar al presidente Maduro, informó este martes la agencia Reuters, Esta pretendida fuerza militar constaría de unos cuatro o cinco mil mercenarios contratados en nombre del opositor Juan Guaidó y reclutados entre paramilitares colombianos y d otros países de la región. Para expertos en seguridad, el plan de Prince es «políticamente inverosímil y potencialmente peligroso», y «podría desencadenar una guerra civil, agrega la agencia británico-estadounidense.  Prince busca financiación y apoyo político para esta iniciativa en el entorno del presidente estadounidense, Donald Trump, y entre exiliados venezolanos millonarios, manteniendo para ello diversas reuniones privadas en EEUU y Europa. Uno de estos tuvo lugar a mediados de este mes de abril, días antes de la intentona golpista de la frustrada ultraderecha venezolana del 30 de abril. Ese mismo día, El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, no descartó (ante Fox Business Network) la posibilidad de una «acción militar» en Venezuela si así «lo requiere» la situación. Prince contempla una fuerza integrada por peruanos, ecuatorianos, colombianos, personas de habla hispana, ya que considera que este tipo de soldados serían más políticamente aceptables (para los estadounidenses, que aún recuerdan las bolsas negras en las que volvían los soldados desde Vietnam) que contratistas estadounidenses. Pompeo hizo esta declaración, después de que lanzara otra mentira –un fake new- a la CNN. En lugar de aceptar que el golpe inducido por EEUU fracasó, señaló que el presidente venezolano Nicolás Maduro, tenía prevista su salida del país, rumbo a Cuba, pero Rusia lo disuadió. En respuesta, Maduro respondió: «Señor Pompeo, por favor, ¡qué falta de seriedad! […] cuánta mentira y manipulación en esta escaramuza golpista». El portavoz de Guaidó, Edward Rodríguez, ha negado que la oposición venezolana haya mantenido conversaciones con Prince acerca de sus operaciones, y el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Garrett Marquis, ha evitado hacer comentarios tras ser preguntado acerca de esta iniciativa. Uno de los argumentos de Prince es que Venezuela necesita un «acontecimiento dinámico» para romper el punto muerto en el que se encuentra el país desde enero, cuando Guaidó se autoproclamó presidente encargado tras declarar como ilegítimo a Maduro. Ahora suma otra argumento: los venezolanos por sí solos, no lo pueden hacer. De acuerdo con fuentes, para financiar su plan Prince busca 40 millones de dólares de inversores privados y quiere apropiarse de fondos de los miles de millones de dólares en bienes venezolanos que han sido congelados en todo el mundo por las sanciones impuestas contra el gobierno constitucional venezolano. Quiere piratear a los piratas. Sin embargo, no está claro cómo la oposición venezolana podría acceder legalmente a dichos bienes. Prince dijo a la gente con la que se reunió, según Reuters, que cree que Guaidó tiene la autoridad para formar su propia fuerza militar porque ha sido reconocido internacionalmente como presidente legítimo del país. Blackwater, trasnacional criminal Blackwater, una multinacional militar se abre paso en el mundo desde hace dos décadas. Es la empresa de seguridad más poderosa del planeta, acumula denuncias por crímenes cometidos en Medio Oriente y por casos de corrupción en Estados Unidos. Radiografía de un negocio en expansión, impulsado por la Casa Blanca. En las últimas dos décadas, con impunidad, con armamento de última tecnología, montada sobre mercenarios de diferentes naciones, Blackwater es una de las mayores empresas de seguridad a nivel internacional, fundada en 1997 por Erik Prince y Al Clark. Tiene decenas de denuncias en su contra, por cometer crímenes, incurrir en flagrantes abusos de autoridad y participar en contratos espurios otorgados por el Pentágono y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Renombrada como Academi, Blackwater  surgió en pleno avance neoconservador en EEUU, de la mano del presidente George W. Bush (2001-2009). La transnacional, fundada bajo la bendición de la ultraderecha católica estadounidense,  ingresó en las grandes ligas con la administración de Bill Clinton en la guerra de los Balcanes en la década de 1990. Los neocons, que venían apuntalando su poder durante los mandatos de Ronald Reagan y Bush padre, encontraron en la administración republicana del empresario petrolero el caldo de cultivo para aplicar el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC, por sus siglas en inglés) que, entre otros puntos, avalaba la desregulación total del Estado y apuntaba todos sus cañones contra esa vaga definición de “terrorismo internacional”, que se ubicaba: en Medio Oriente y entre la comunidad musulmana. Un informe de Sudestada señala que en ese momento, BW daba sus primeros pasos en el redituable negocio de la seguridad privada, poniendo a disposición de Washington a los primeros “contratistas” que, para 2001 y 2003, con las invasiones a Afganistán e Irak, respectivamente, se convertirían en un ejército mercenario, alcanzando casi la misma cantidad de tropa en territorio iraquí que las Fuerzas Armadas estadounidenses. Pero Prince, con pasado como SEAL (equipos de mar, aire y tierra de la Marina estadounidense), ultraconservador y financista de grupos católicos, extremistas y marginales, no pensó a su empresa como un simple ejército de respaldo a las ocupaciones de EEUU en otras partes del mundo, y en Carolina del Norte, en un pantano conocido como Moyock de 2.800 hectáreas, fundó la instalación militar privada más grande del mundo. Manzanas podridas, fruto de un árbol muy tóxico En el libro Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, el periodista Jeremy Scahill describe a Moyock como el lugar donde “se instruye anualmente a decenas de miles de agentes de las fuerzas del orden, tanto federales como locales, así como a tropas de naciones extranjeras amigas”. En su sede central, BW “tiene su propia división de inteligencia y cuenta entre sus

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Guantanamera

Fuente: Jorge Elbaum | El cohete a la luna Fecha: 21 de ABR 2019 El último lunes, la prestigiosa revista New Yorker publicó una extensa nota de Ben Taub sobre el vínculo de un carcelero y un prisionero acusado de terrorista.[1]  La historia tiene sede en la base naval estadounidense de Guantánamo, emplazada en territorio ocupado a la República de Cuba. La investigación periodística relata el vínculo entre uno de los cautivos detenidos en esa Base Naval, acusado de formar parte de Al-Qaeda, y un integrante de la Guardia Nacional de Oregon. El detenido es Mohamedou Salahi, un ingeniero eléctrico que fue secuestrado por pedido de la CIA, en Mauritania, su país de origen, en 2002, luego de ser investigado por las autoridades de inteligencia del país africano, a pedido de la CIA. Sin que se logre cumplimentar alguna acusación, fue entregado a los militares estadounidenses, quienes lo trasladaron primero a Jordania y después a Afganistán, territorios donde empezó a sufrir periódicas sesiones de torturas. Sobre Salahi pendía la sospecha (así se fundamentó su secuestro) de ser uno de los cerebros de los ataques del 11 de septiembre. Tenía 30 años cuando lo detuvieron. Sus credenciales lo mostraban como un brillante ingeniero de la especialidad de electricidad, portador de una inteligencia prodigiosa y antecedentes de haber participado en la guerra contra la Unión Soviética en los años ’90, cuando tenía 20 años, por un lapso de pocos meses. A esas referencias se le sumaba el hecho de contar con conocidos y parientes ligados a Al-Qaeda, aunque distanciados de Osama Bin Laden desde el momento que tomó la decisión de atacar Nueva York. Luego de su periplo obligado por Asia, Salahi fue depositado en la base naval de Guantánamo, donde se convirtió en el detenido de mayor valor de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. A partir de 2002 se convirtió en el recluso 760, código que remitía al secreto mejor guardado de los servicios de inteligencia militar. Ese pedestal le impedía gozar de las entrevistas de la Cruz Roja e interactuar con el resto de los reclusos. Dos años después de que Salahi llegara a Guantánamo, empezó a ser custodiado, entre otros, por Steve Wood, un joven de 22 años, miembro de la Guardia Nacional de Oregon, a quien le advirtieron en forma reiterada acerca de la infinita peligrosidad del mujaidín de origen mauritano. Los únicos interlocutores de Salahi eran sus custodios y quienes se encargan de llevar a cabo los interrogatorios y las torturas. La convivencia cotidiana entre Wood y Mohamedou llevó al primero a interesarse en las acusaciones que pendían sobre el detenido, a quien se caracterizaba como “un miembro clave de la red terrorista internacional”, pero sobre quien no se había podido probar ningún crimen desde su llegada a la base naval. La curiosidad de Wood lo llevó a dedicar parte de su tiempo libre a indagar sobre los tenebrosos antecedentes de Salahi y las evidencias que respaldaban las acusaciones. Después de investigar cientos de horas no encontró nada. En un primer momento supuso que la información no debía estar disponible para un simple suboficial como él, o que dichos registros debían estar guardados en archivos residentes en territorio continental de Estados Unidos. Lo único que encontró fueron confesiones contradictorias del propio Salahi arrancadas mediante torturas indescriptibles. De hecho, las propias revelaciones del recluso 760 surgían como discordantes unas con otras, y eran atribuibles a relatos imaginarios ofrecidos con la obvia intención de que cesara la tortura. Los datos brindados por Salahi, según Wood, aparecían obviamente rebatidos por variadas fuentes fidedignas, fechas inconexas y nombres inexistentes. Sus propios interrogadores, convertidos en verdugos despiadados, compartían su frustración al constatar reiteradamente que las incongruentes versiones de Salahi se explicaban por su desesperación por brindar alguna información que justificara el fin de los vejámenes. Sus confesiones simuladas, sin embargo, le permitieron acceder a artículos de confort como un almohada, jabón, toallas y la posibilidad de escribir en su cuarto de confinamiento. Wood siguió investigando el caso durante sus días de franco, sin poder descubrir evidencias, vínculos o alguna documentación que lograse relacionar al mauritano con alguna red terrorista. En su estancia en la Bahía de Guantánamo, mientras lo custodiaba, Wood le pedía que recitara parágrafos del Corán y Salahi los repetía tanto en inglés como en árabe. En los años que Wood estuvo destinado en el Caribe, su recluso se transformó en una fuente de aprendizaje e iniciación espiritual. Salahi dialogaba habitualmente de historia y filosofía y su carcelero se asombraba de la educación y la fluidez en el manejo de cuatro idiomas que poseía el mauritano. Cuando Wood abandonó su tarea en la Base Naval de Guantánamo, decidió regresar a Oregon con la decisión de abandonar las ocupaciones militares: sus diálogos con Salahi y lo que había visto en el centro de detención lo habían cambiado. Había vivido una inversión del Síndrome de Estocolmo: el carcelero se había transformado tras su paso por el Caribe. Vigilar y castigar La base de Guantánamo es alquilada por los Estados Unidos en el marco de un tratado impuesto por Washington desde 1898. Cuba desconoce, desde el triunfo de la Revolución, dicho arrendamiento y exige su devolución. Cada mes, en el marco de una teatralización grotesca, Washington desembolsa un monto de U$S 4800 que el gobierno cubano se niega a recibir, como forma de repudio (y de dignidad) ante la ocupación. Al Pentágono, la extraterritorialidad de la prisión de Guantánamo le permite desconocer las propias leyes de su país, logrando que los reclusos sean juzgados por cortes marciales secretas, con ausencia de defensa y de conocimiento de cargos. En el año que Wood abandonó la base naval, el Departamento de Estado aceptó nombrar a un fiscal para atender el caso de Salahi. Para ese menester se contrató al teniente coronel Stuart Couch. El militar se dedicó durante dos años a relevar todos los antecedentes existentes que probaban el nexo de Salahi con Al-Qaeda, pero luego de constatar que las acusaciones no guardaban ninguna credibilidad,

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La disputa estratégica sobre el destino de América Latina

Fuente: Eduardo Paz Rada* | Alainet.org Fecha: 15 de ABR 2019 El empuje conservador y neoliberal en América Latina y el Caribe, aliado a los intereses imperialistas, ha desarrollado en los últimos meses nuevas iniciativas orientadas a establecer un nuevo tablero geopolítico regional y mundial buscando frenar y destruir los empeños de liberación nacional y continental de los procesos de integración y unidad emancipadora de la Patria Grande elaborados en los pasados quince años por los gobiernos nacionalistas, progresistas y de izquierda. Se ponen, de esta manera, frente a frente dos proyectos estratégicos de la región: el de la liberación o el de la dominación. La reciente creación –22 de marzo pasado—del Foro Para el Progreso de América del Sur (PROSUR), impulsada apresuradamente por los presidentes de Colombia, Iván Duque, y de Chile, Sebastián Piñera, y aceptada por los de Brasil, Jair Bolsonaro, Argentina, Mauricio Macri, Ecuador, Lenin Moreno, de Paraguay, Mario Abdo, y de Perú, Martín Viscarra, en la cumbre de Santiago de Chile, fue precedida por la acción de Macri y Bolsonaro de debilitar a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) con la suspensión de su participación en la misma y continuada por Moreno con el despojo de su sede en Quito. Si bien estos presidentes reconocieron el 23 de febrero, con gran repercusión en los grandes medios de comunicación empresariales, como presidente de Venezuela al fantoche de Donald Trump, Juan Guaidó, evitaron hacer el ridículo mayor impidiendo su presencia en la reunión de Santiago. Esto no significa, de ninguna manera, que la conspiración imperialista contra el gobierno revolucionario bolivariano y chavista de Venezuela presidido por Nicolás Maduro deje de contar con el concurso de los gobiernos de estos países, entre ellos sobresale el de Colombia que cuenta con nueve bases militares norteamericanas en su territorio. Quebrar el proceso de la integración de la Patria Grande El Foro Para el Progreso PROSUR, cuyo nombre rememora la Alianza Para el Progreso de los años sesenta impuesta por Estados Unidos en varios países de América Latina para afianzar su control regional en la Guerra Fría e impedir la influencia de la Revolución Cubana, busca desmantelar los avances revolucionarios de la Patria Grande. La formación y fortalecimiento, desde 2004, de PETROCARIBE, Alternativa Bolivariana de los Pueblos (ALBA), Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) permitió a América Latina y el Caribe convertirse no solamente en un proyecto profundo de integración regional al margen del control de Estados Unidos, sino en una fuerza con peso propio en estrategia mundial de la multipolaridad. Luego de derrotar al proyecto imperialista del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) defendido por el entonces presidente de EEUU, George Bush, en la Cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005, se aceleró el proceso de integración emancipadora bajó el liderazgo de Hugo Chávez de Venezuela, Lula Da Silva de Brasil, Fidel Castro de Cuba, Néstor Kirchner de Argentina, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, Daniel Ortega de Nicaragua y José Mujica, entre otros, y con un claro discurso bolivariano por la segunda independencia, se procedió a crear las instituciones correspondientes con el apoyo de los movimientos populares. En 2008 se formalizó la existencia de UNASUR con todos los países de América del Sur y una estrategia integral que desarrolló políticas de comercio e integración económica y financiera, incluidos un fondo monetario y una moneda propios; de defensa militar con autonomía de Estados Unidos; de libre tránsito, migración y reconocimiento de la ciudadanía sudamericana; de lucha contra las droga y el terrorismo internacional; y de educación, salud, ciencia, tecnología y planificación conjuntas. Por otra parte alcanzó logros de envergadura como la defensa de la democracia en la región, la solución de conflictos entre Venezuela y Guyana, la defensa de los gobiernos democráticos de Bolivia y Ecuador ante lo intentos de guerra civil y golpe de Estado y la pacificación en Colombia. En 2010 se consolidó la CELAC como instancia de debate y consenso político entre los 33 países de América Latina y el Caribe, con la exclusión de Estados Unidos y Canadá, avanzando por primera vez en la construcción de la integración del conjunto de la Patria Grande como soñaron Simón Bolívar, José de San Martín, Francisco Morazán, José María Morelos o José Martí y estableciendo el principio de declarar a América Latina y el Caribe como zona de paz, cooperación e integración. Inestable correlación de fuerzas Si bien la iniciativa política en la disputa estratégica de los proyectos de integración favorece en la coyuntura al grupo de gobiernos conservadores y neoliberales de PROSUR tanto por su número como por su peso económico y geopolítico, es también cierto que varios de estos gobiernos son débiles como el del interino del Perú que se encuentra en una situación de alto rechazo del pueblo, el de Colombia con un proceso de paz muy frágil o el de Argentina que ha destrozado la economía del país y de la gran mayoría de la población, la misma que deberá elegir nuevos gobernantes en octubre de 2019. La potencia y peso mundial de Brasil lleva a su Estado a la contradicción entre encabezar un bloque poderoso con todos los países de la región, como en la década pasada, o a convertirse en peón político de Estados Unidos a pesar de la gran dimensión e influencia económica de China. Bolsonaro encuentra fuertes críticas de sectores empresariales, académicos, políticos y militares ante esta situación que pone el territorio amazónico en manos de Estados Unidos y al mismo tiempo crea malestar social por sus posiciones reaccionarias y antipopulares. A su vez, la crisis provocada en Venezuela por el bloqueo y el boicot comercial, financiero y económico ha influido en sus iniciativas de integración, aunque se mantienen sólidos PETROCARIBE y ALBA, en tanto que Bolivia y Uruguay apoyan con firmeza la integración sin exclusiones y, en el caso del primero, ha manifestado sin tapujos su total apoyo y solidaridad con el gobierno de Maduro y con

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El precio de la anexión

Fuente: Editorial  Haaretz Fecha: 14 de ABR 2019 El primer ministro Benjamín Netanyahu declaró en vísperas de la elección que pretendía lograr la anexión de «todos los puntos de asentamiento» en Judea y Samaria. Netanyahu mencionó la anexión «por acuerdo», y él probablemente no quiso decir el acuerdo de los palestinos, sino el de Estados Unidos. La Casa Blanca no respondió a su declaración, ya sea para no dañar su campaña o simplemente porque es verdad. En el pasado, la administración estadounidense tomó distancia de tales declaraciones. A primera vista, esto es solo otra de las promesas de elecciones infundadas que Netanyahu dispersó durante su campaña en un intento de desviar los votos de sus socios de la derecha. Esta declaración puede haber sido la que le costó a Naftali Bennett y Ayelet Shaked, los líderes de Hayemin Hehadash, los 1.300 votos que necesitaban para superar el umbral electoral, y en esto, hay algo de justicia poética: las promesas de Netanyahu de anexar los territorios destruyó las carreras de los dos políticos que encabezaron el grupo de la Knesset que presionaron para el cumplimiento de esas promesas. Estas promesas no convulsionaron especialmente a la opinión pública en Israel por varias razones posibles. Eran marginales en comparación con el tema principal de la elección: Netanyahu, sí o no. También es posible que la mayoría de los israelíes judíos apoyen la anexión o se muestren indiferentes, ya que Netanyahu les hizo perder la fe en la solución de dos estados y toda esperanza de un acuerdo con los palestinos. Sin embargo, en los Estados Unidos, las palabras de Netanyahu provocaron una tormenta, especialmente en el Partido Demócrata, donde ahora se está librando una batalla entre el antiguo establishment proisraelí y el ala creciente del partido que tiene enérgicas reservas sobre Netanyahu y quiere reevaluar la situación del apoyo acrítico que la administración le da. El alcance de este daño se puede ver en una carta publicada durante el fin de semana por cuatro miembros judíos del Congreso con estrechos vínculos con AIPAC. La anexión, escribieron, destruirá la solución de dos estados y podría dañar los lazos entre Israel y los Estados Unidos. Los demócratas no están tomando a la ligera la promesa de Netanyahu. Después de que Trump reforzó la campaña de Netanyahu al reconocer la anexión de los Altos del Golán por parte de Israel, y ante la preocupación de que el «acuerdo del siglo» del presidente pretende provocar una negativa palestina, allanando el camino para la anexión, es razonable sospechar que las promesas de Netanyahu no son palabras vacías, sino un plan de acción real que pondrá en peligro el futuro del proceso de paz. Es posible que la impresionante victoria de Netanyahu le haya inculcado la arrogancia que ahora lo empujará a cumplir su viejo sueño de frustrar finalmente cualquier posibilidad de establecer una entidad palestina independiente. La anexión de «todos los puntos de asentamiento» dividirá Cisjordania y dejará a los palestinos encarcelados para siempre entre los asentamientos y las vías de acceso que conducen a ellos. Sin embargo, el sueño de Netanyahu niega la realidad de que la anexión dañará la posición de Israel, especialmente en Europa, perpetuará el conflicto e incluso provocará una nueva ronda de derramamiento de sangre y, sobre todo, empujará a Israel por la pendiente resbaladiza en cuya parte hay un régimen un apartheid en todos los sentidos de la palabra. Traducción: Dardo Esterovich

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Venezuela: 20 años bajo ataque

Fuente: Dardo Esterovich | Convergencia N° 73   Fecha: abril 2019   Golpe negro Los acontecimientos que se están desarrollando en la República Bolivariana de Venezuela tienen a Estados Unidos como protagonista principal. Tal es la importancia que les asigna el gobierno estadounidense que Donald Trump ha formado un equipo de cinco halcones integrado por Elliott Abrams, John Bolton, Mike Pompeo, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone –todo un gabinete de crisis- para conducir su propósito de terminar con la presidencia del Nicolás Maduro y el chavismo, “limpiar” su patio trasero de gobiernos insumisos y fundamentalmente para apoderarse de la primera reserva petrolera comprobada del mundo y las importantes reserva de oro y minerales estratégicos como el coltán y otros. En el año 1998, el triunfo en las elecciones presidenciales del comandante Hugo Chávez y las primeas medidas adoptada por el nuevo gobierno, pusieron en alerta a los EE.UU. que venía ejerciendo un dominio ininterrumpido de la explotación petrolera venezolana desde principios del siglo XX. La conspiración para terminar con el experimento chavista es tan vieja como el chavismo mismo. Fracasado el golpe contra el presidente Hugo Chávez del 11 de abril de 2002 el imperialismo estadounidense y la derecha vernácula optaron por atacar al corazón de economía venezolana, la industria petrolera. Estas acciones respondían a la negativa de Chávez de retirar un paquete de 47 leyes adoptadas bajo la Ley Habilitante, prevista en la Constitución. Estas leyes introducían cambios profundos en diversas áreas, especialmente en la económica. Con ese fin el gobierno decretó la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que incrementaba al 30% la tributación de las transnacionales en las actividades de extracción petrolífera, y fijaba en el 51% la participación mínima del Estado en sociedades mixtas con petroleras extranjeras. Otra ley que le quitaba el sueño a la oligarquía local es la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que permitía expropiar latifundios y beneficiaba a los campesinos que buscaban cultivar pequeñas extensiones de tierra. El golpe negro, en alusión al color del hidrocarburo, comenzó con un lockout convocado por la patronal agrupada en Fedecámaras  para el lunes 2 de diciembre de 2002. Su duración inicialmente sería de 24 horas, pero se extendió hasta convertirse en una huelga indefinida en plena temporada navideña. A este accionar se unieron la alta gerencia de la petrolera estatal PDVSA y un sector altamente remunerado de sus técnicos y trabajadores, que temían perder los privilegios que la corrupción generalizada les proporcionaba. Hay que señalar que no se presentó ningún pliego reivindicativo salarial ni de condiciones de trabajo. El reclamo se limitaba a la derogación de las leyes dictadas por el gobierno y a la renuncia de Chávez. Adhirieron la burocrática Confederación de Trabajadores de Venezuela, la Coordinadora Democrática que agrupaba a los partidos de oposición y medios de comunicación privados. El hecho culminante de la escalada ocurrió dos días después cuando el capitán del tanquero de PDV Marina, Pillín León, fondea su barco en el canal de navegación del Lago Maracaibo, a lo cual se suman luego otros tanqueros. Se interrumpe así totalmente el transporte de hidrocarburos desde esa cuenca, En tierra se le fueron sumando gerentes y operadores de las refinerías, profesionales y técnicos de las áreas de informática, personal de distintas áreas con capacidad real para perturbar seriamente el funcionamiento de la principal industria nacional lo que en cierta medida consiguieron ya que las dificultades en la provisión de combustible provocaron una parálisis de las actividades en muchas ramas de la economía. El 21 de diciembre de 2002 el gobierno logra recuperar el Pillín León, en una acción de abordaje con fuerzas de Marina, e instala una tripulación que no había adherido al paro que lleva el tanquero a puerto seguro y a los pocos días, cargado, comienza a llevar petróleo a las refinerías. Fue el comienzo de la derrota del golpe. En enero del 2003, los empleados y obreros que no pararon acompañado por simpatizantes del gobierno recuperan las refinerías y playas de carga de combustibles y los camiones comenzaron a distribuirlos a las estaciones de servicio. El gobierno logra recuperar el control de PDVSA. El proyecto de provocar un «golpe de Estado petrolero” fue abandonado el 3 de febrero de 2003, luego de dos meses de duración. En el aspecto macroeconómico las consecuencias fueron muy negativas: la inflación se disparó, al igual que el desempleo y el Producto Interno Bruto (PIB) del país registró una caída de 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24, 9%, durante el primer trimestre de 2003. En el sector petrolero la caída del PIB fue de 25,9% y 39,3% respectivamente. Las consecuencias también fueron nefastas para la población y el país. Hubo escasez de alimentos y gasolina durante y después del paro. Golpe oscuro Lo que está ocurriendo actualmente en Venezuela guarda similitud con lo ocurrido con el golpe negro. Comienza el intento de derrocar a Maduro con la autoproclamación del presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó(1) como presidente interino el 23 de enero de este año. Guaidó programa para el 23 de febrero un golpe intentando introducir por la fuerza desde Colombia y Brasil, una pseudo ayuda humanitaria sin la anuencia del gobierno venezolano ni de organismos internacionales de ayuda como la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Estos organismos se negaron a participar denunciando la intencionalidad política de ese intento. Guaidó, EE.UU. y el Grupo de Lima, formado por países sudamericanos afines a la política imperialista estadounidense, presionaron sobre las Fuerzas Armadas Bolivarianas para lograr su defección y que reconocieran a Guidó como presidente. No tuvieron éxito. Solo medio centenar de efectivos, muchos de ellos prófugos por robo de armas y otros delitos, todos de baja graduación y tropa, cruzaron la frontera con Colombia. Una acción militar iniciada por éstos y paramilitares colombianos, como estaba planificada, resultó imposible quedando así frustrada también una posible intervención militar extranjera que era una “opción que estaba sobre la mesa” como repetían insistentemente Trump, Abrams, Bolton, Pompeo y otros funcionarios. El intento de introducir los camiones por Colombia y Brasil fracasó

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Incluso para los izquierdistas sionistas más ilustrados, los palestinos son invisibles

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 31 de MAR 2019 Oshrat Kotler es editora y presentadora de la revista de noticias Channel 13. Ella es considerada con principios, asertiva y valiente. Ella viene con esta honesta descripción,  especialmente en comparación con la mayoría de sus colegas en la televisión. El jueves, participó en un panel sobre el silenciamiento de la libertad de expresión en la Conferencia por la Democracia de Haaretz. Lo que pasó en el escenario fue como una película de Hollywood. Mientras elogiaba a sus editores y jefes por su fuerte posición en contra del silenciamiento de la libertad de expresión, se informó que la habían suspendido. Kotler se retorció y trató de negarlo, pero cuando abandonó el escenario, resultó que el informe era cierto. Podemos suponer que hubo una conexión directa entre su suspensión y su comentario: «Enviamos a los niños al ejército, a los territorios, y recibimos  animales». “Este es el resultado de la ocupación». Kotler ha trazado los límites de la protesta de la izquierdista sionista en Israel. Son desesperadamente estrechos y egoístas. La mala expresión anterior «disparamos y lloramos» se ha convertido en algo aún peor «Disparamos y lloramos solo por nosotros mismos». Incluso la protesta que exige el tipo de elevado  precio personal que Kotler está pagando,  siempre ha permanecido en la zona de confort y no es menos ultranacionalistas y racistas que las posiciones de la derecha. Incluso para los más iluminados, los palestinos son invisibles, no existen, son infrahumanos. El hecho de que incluso esta protesta sea silenciada solo muestra lo que queda de la libertad de expresión, los restos de libertad, en la televisión como en el propio estado. Kotler se impresionó por el video de los soldados del Batallón Netzah Yehuda abusando de dos detenidos palestinos, padre e hijo. El primer sentimiento que debería haber evocado fue la empatía por el dolor de estas personas infortunadas. Pero no en Kotler, ni en la gran mayoría de los israelíes. Kotler dijo que le dolían los padres de los soldados, que no los criaron por esto; y ella vio los ojos de los soldados, que estaban borrosos en la televisión, y su corazón fue hacia ellos. Solo había una cosa que Kotler no veía: las verdaderas víctimas. Los soldados abusan de un hombre y de su hijo que tienen los ojos vendados y en condiciones de restricción, y el pilar de de opinión, la voz de protesta valiente, se impresionó ¿De qué? De la suerte de los abusadores. Sus padres, sus ojos. Enviamos niños y recuperamos animales. Qué desafortunados somos. Nunca perdonaremos a los palestinos por obligarnos a abusar de sus padres e hijos. Una vez más, el abusador como víctima, sus padres como poema pedagógico que fue destruido. ¿Quién más estaba en el jeep que los transportaba? Ninguno. Lo diremos nosotros: Ziad y Mahmoud Shalaldeh estaban en el suelo del jeep. Son las únicas víctimas en esta historia. El padre es un recolector de basura, el hijo es un pastor, 13 personas viviendo en una tienda de campaña. Anjud, de 17 años, vive en el suelo de la tienda. Ella tiene parálisis cerebral. Ziad y Mahmoud se encontraron con un hombre de su aldea que es buscado por asesinato, y se sospecha que lo ocultaron. Pasarán años en prisión. Los soldados los golpearon en venganza y obligaron al hijo a ver a su padre ser pateado y golpeado. Ambos fueron hospitalizados en estado grave. No pudieron pararse, no pudieron hablar. El padre sufre de hemorragia interna. Su familia tiene prohibido visitarlos y sabe muy poco acerca de su condición. Y después de todo eso, los ojos tristes de los soldados son lo que más apreciamos. La única cosa. Sus padres son los que nos tocan. Sólo ellos. Y Kotler sigue siendo la mejor de los mejores. Ella al menos se preocupa por alguien. Ella no es un autómata y no se ha endurecido como la mayoría de ellos. En YouTube aparecen sus clips titulados: «Oshrat Kotler llora», Oshrat Kotler grita «,«Oshrat Kotler se vuelve loca «, «Se disculpa Oshrat Kotler». En la Conferencia de Haaretz contuvo las lágrimas sobre su padre moribundo. Él es un likudnik, un veterano de la Fuerza Aérea de Israel que llora cada vez que los aviones de la IAF vuelan por encima. Gracias a él, dijo, es periodista. Por su culpa ella es valiente. En su honor, ella vino a la Conferencia de Haaretz y no escuchó a sus seres queridos que le dijeron que no viniera y que «se mantuviera callada para variar». Y una vez más habló de los soldados y sus padres. ¿Y la víctima real? Es una vez más un huérfano, mudo, arrojado a la oscuridad en el suelo del jeep, indefenso, sangrando, sin despertar compasión, ningún sentimiento humano. El es un palestino. Traducción: Dardo Esterovich

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La visión del general Giora Eiland frente a Hamas

Fuente: Daniel.kupervaser.com Fecha: 28 de MAR 2019  A continuación, se reproduce la traducción de parte de dos entrevistas al general israelí en retiro Giora Eiland, quien en el pasado cumplió la jerárquica función de Asesor Nacional de Seguridad y jefe del Consejo Nacional de Seguridad. La originalidad de su visión hace imperiosa su lectura, aunque no necesariamente se la deba adoptar, total o parcialmente. Radio 103 FM Israel, 16-7-18 “De acuerdo a mi experiencia, comprendí que todo problema debe ser enfocado desde dos ángulos. Cuál es el relato y cuál es nuestro interés. Si tu relato refleja la realidad y eres leal a tus intereses, arribarás a la solución más apropiada para ti. Gaza se convirtió hace 12 años en un estado prácticamente en todo sentido. Estado es una estructura que tiene un límite geográfico claro, gobierno central efectivo, política exterior clara y su ejército. Nosotros no la creamos ni tampoco fue resultado de la escisión dentro de la sociedad palestina. Es una entidad política y nosotros siempre preferimos estar frente a este tipo de entidades y no frente a organizaciones terroristas irresponsables. Por lo tanto, esta realidad no necesariamente es contraproducente, sino que crea oportunidades”. “No tenemos intereses territoriales en Gaza, en mi opinión, tampoco ahí tenemos intereses económicos o políticos. Tenemos solamente el interés de seguridad que se lo puede definir como el propósito de tener décadas de tranquilidad sin la posibilidad que se puedan equiparse militarmente en el futuro. Si dejamos de lado momentáneamente la ideología criminal de Hamas descubriremos que el único interés de ellos es continuar con el dominio de Gaza. Con ese objetivo busca la legitimación internacional y ayuda económica”. “Ahora se debe evaluar si existe contradicción insalvable entre nuestro interés de seguridad con el interés del gobierno de Gaza. La respuesta es que se trata de una contradicción que se puede sobrellevar y ése es el camino más apropiado. Mi posición es muy simple. Nosotros somos capaces de arribar muy fácilmente a un arreglo con Hamas bajo la condición indispensable que todo quien habla de la reconstrucción de Gaza y ayuda humanitaria debe entender que es imposible hacerlo a espaldas del gobierno de Gaza. Todos los intentos fracasaron pues hay un poder que no permitirá construir una central eléctrica. Ese es el precio que se debe estar preparado a pagar y en realidad es muy bajo”. “Tenemos el Estado Gaza, él limita con Israel y se comporta como estado enemigo. Durante décadas vivimos con decenas de estados enemigos a nuestro alrededor que proclamaron la destrucción del estado de Israel y paralelamente funcionaron comisiones de armisticio muy efectivas que encontraron soluciones con las cuales se arribó a periodos de prolongada tranquilidad”. Ante la pregunta si se debe permitir a Hamas continuar en el poder, Eiland respondió: “Categóricamente sí. Es una cuestión de intereses. Si alguien no está de acuerdo conmigo y piensa que tenemos también interés político en Gaza, entonces estamos en desacuerdo. En tanto y en cuanto se desea defender más intereses, dada la tensión entre ellos, necesariamente se debe transigir con otros intereses. Por eso yo estoy por un mínimo de intereses que sean verdaderos e importantes. Yo no tengo ningún interés político en Gaza. No es un interés israelí por el cual yo estoy dispuesto a pagar un precio”. “Se puede llegar a un acuerdo que simplemente se lo puede resumir en tres puntos. Cese total de la violencia, acuerdo razonable de intercambio de prisioneros y restos de combatientes fallecidos, y, por último, programa de reconstrucción de Gaza que Israel sea parte con la ayuda de otros países y con la participación del gobierno de Gaza. Todo quien traiga un proyecto para Gaza, será tratado por el gobierno de Gaza. En tanto y en cuanto se concreten más proyectos civiles con menos miseria y desempleo, solucionando problemas de agua, electricidad y desagüe, se crearán suficientes intereses y motivo de disuasión. Todo esto estaba al alcanza de la mano hace tiempo. Israel no hace eso porque no estamos dispuestos a reconocer la realidad que surgió en la región. Nosotros somos demasiado obsesivos en el relato de nuestra justificación de cuanto Hamas son malvados y cuanto nosotros somos rectos. Así son los resultados”. Davar 1, 16-11-18 “A mi entender, la estrategia correcta ya de hace tiempo frente a Hamas comienza por el reconocimiento que Gaza es un estado. Un estado es algo que se comporta como estado y no algo que es declarado estado. Estado es un lugar que tiene límites geográficos muy claros, poder central efectivo, política exterior independiente y su ejército. Si tomamos estos cuatro caracteres, Gaza es un estado. Más aun, es más estado que otros reconocidos que se denominan estados. Esa es la realidad, para bien o para mal. Con respecto a Israel surge necesariamente la pregunta: “¿es también para bien? La respuesta es que también para Israel es para bien. Para Israel siempre es más favorable enfrentarse con entidades estatales y no con grupos terroristas. Eso que nosotros decimos todo el tiempo “la organización terrorista Hamas” no es más que una pérdida de oportunidad. No es que ellos no sean una organización terrorista, pero esto no es su carácter más significativo. Lo más significativo es que son gobierno en Gaza”. “Los hechos se pueden describir de la siguiente manera: El gobierno efectivo, y en gran medida legítimo, de Gaza, dio orden a su ejército de abrir fuego sobre el estado vecino: Israel. Esto es una verdadera descripción de los hechos. Ahora surge la pregunta ¿Qué hace el estado atacado cuando un estado vecino decide atacarlo por su propia iniciativa? La respuesta es muy clara. En el momento que eso ocurre el estado atacado debe comportarse como estado bajo ataque. Un estado baje ataque de un vecino comienza cerrando todos los pasos al estado atacante. Impide no solo el abastecimiento de combustible y electricidad, sino también el agua y alimentos, ya que ningún estado abastece mercancías a un estado enemigo cuando su objetivo es justamente presionarlo para obligarlo a llegar

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La patraña del “Candidato siberiano” y sus motivos

Fuente: Rafael Poch de Feliu | Blog personal Fecha: 27 de MAR 2019 El informe del fiscal Mueller convierte en estropicio el Russiagate con el que nos han estado alimentando informativamente nuestros medios de comunicación. ¿Cómo se explica este carnaval? Durante dos años los mayores consorcios mediáticos de Estados Unidos tuvieron un solo tema, el llamado Russiagate: la pretensión de que Donald Trump ganó las presidenciales de 2016 gracias a la injerencia de Rusia en ellas. A lo largo de un año, Washington Post, New York Times, CNN y MSNBC dedicaron a ese asunto 8507 artículos -casi 30 por día- e innumerables programas y emisiones. Ahora el informe del fiscal Mueller (19 abogados, 40 agentes del FBI, requisitorias a 2800 agentes secretos y expertos, 500 registros, 230 escuchas telefónicas, 500 testigos…) desnuda como vulgar patraña toda esa campaña que ha sido incapaz de presentar pruebas ni generar una sola acusación solvente. Por razones históricas, mi confianza en la justicia de Estados Unidos en asuntos de Estado es más bien limitada.  Ahí están los casos JFK y Robert Kennedy, Martin Luther King o Malcom X, entre otros, pero el informe de Mueller impacta en la línea de flotación de todo eso que nos han ido contando desde esos respetables medios y desde sus patéticos repetidores europeos. La simple realidad es que la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos, así como todo el arsenal conceptual que introdujo con las llamadas “fake news”, es la segunda mayor noticia falsa de lo que llevamos de siglo. La primera fue la de las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. El Kremlin siempre ha preferido administraciones republicanas que demócratas en Washington. Los motivos de ello son claros. Es tan obvio que Moscú prefería a Trump que a la señora Clinton y actuó en consecuencia, como que Sadam Hussein era un dictador criminal. Sin embargo Sadam no tenía armas de destrucción masiva y Trump no logró la presidencia gracias a Rusia. La capacidad de Rusia por influir en la política interna de Estados Unidos es muy limitada y va claramente por detrás de la de otros países como Israel, Arabia Saudí, Qatar, Oman, etc., que dedican ingentes sumas de dinero e influencias para captar a nichos enteros del electorado, influir en los laboratorios de ideas que patrocinan, etc., etc. Todo eso es conocido y está cifrado. Otra obviedad es que todas las potencias intervienen, o intentan intervenir, en la vida interna de las demás, pero ninguna de ellas ha logrado nunca acercarse al nivel de injerencia de Estados Unidos: más de 40 cambios de régimen o intervenciones militares en países desde la Segunda Guerra Mundial y una influencia cultural y propagandística global sin parangón. Rusia 1996: el candidato de ultramar Los rusos saben muy bien lo que es la ingerencia exterior en una campaña electoral. En los años noventa funcionarios americanos redactaron decretos (en materia de privatización) y determinaron elecciones de verdad, impidiendo una victoria comunista en las presidenciales de 1996. No es necesaria ninguna investigación especial de aquella ingerencia porque fue pública y abierta: Estados Unidos quería que aquellas elecciones las ganara Boris Yeltsin, cuyo nivel de aprobación entre los rusos era del 6%, y se volcó en ello directamente usando todos sus recursos e influencias. En vísperas de las elecciones hubo un crédito de 10.000 millones de dólares del FMI, una prórroga de veinticinco años del Club de París para la devolución de 40.000 millones de dólares de la deuda rusa, un préstamo de 200 millones de dólares del Banco Mundial para servicios sociales, declaraciones de apoyo de; Bill Clinton, de Helmuth Kohl, Alain Juppé y otros al candidato Yeltsin. También hubo un desembarco masivo de  asesores y expertos americanos en manipulación de la opinión pública (lo que se conoce como PR), que diseñaron una campaña perfecta. No fue muy difícil, porque los medios de comunicación trabajaban exclusivamente para el candidato Yeltsin, cuyo cuadro constitucional presidencialista (hoy vigente) era resultado de un golpe de estado con cañoneo del primer parlamento enteramente electo por sufragio universal de la historia rusa, en octubre de 1993, hecho que fue presentado en Occidente como “La hora estelar de la democracia en Rusia” (titulo de la editorial del Frankfürter Allgemeine Zeitung, principal diario del establishment alemán, aquellos días). Y pese a todo ello, no está claro que al final no hubiera manipulación de los resultados electorales… Obviamente, nada de este género, ni lejanamente emparentado con ello, ha ocurrido nunca en Estados Unidos. Cuatro motivos Y, sin embargo, el hecho es que hemos vivido durante casi dos años bajo el bombardeo continuo de toda esta falsedad que ha alentado una histérica campaña rusófoba sin precedentes ni miedo al ridículo. Recordemos las falsedades periféricas que se han generado a partir de aquella segunda noticia falsa del siglo: la injerencia rusa en las elecciones europeas (tesis públicamente sostenida por la Canciller Merkel y el Presidente Macron), la mano rusa en el Brexit, en el movimiento de los gillet jaunes (tesis esgrimida por Macron), y hasta en el grotesco procés de los nacionalistas catalanes… No hay duda de que Putin prefería a Trump que a Hillary. Tampoco la hay de que a Moscú le interesa una Unión Europea debilitada. Después de treinta años de ignorar los intereses nacionales de Rusia, de expulsarla de la seguridad continental vulnerando los acuerdos de la guerra fría, de anular todos los acuerdos de desarme, de colocar  recursos militares en sus fronteras y de promocionar “revoluciones” y cambios de régimen en su entorno, ¿esperan que Rusia tenga buenos sentimientos hacia ellos? Naturalmente que no los tiene y que en la medida de lo posible emprende las correspondientes políticas y respuestas. Todo esto es de una obviedad pueril. Pero entonces, ¿cuales son los motivos de la leyenda del Candidato siberiano (Paul Krugman dixit en el NYT del 22 de julio de 2016) y de toda la histeria macartista que le ha seguido. A mí se me ocurren cuatro motivos: 1-Un recurso de cohesión y ajuste de cuentas interno. En Estados Unidos el establishment está divido respecto a las correcciones y

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Benny Gantz es cobarde o inmoral

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 23 de MAR 2019 Hagámoslo simple: Benny Gantz es una persona cobarde o inmoral. No hay tercera opción. Estas son las únicas posibilidades, a la luz de su negativa a declarar claramente su solución preferida para el problema palestino y su increíble negativa a discutir la ocupación. Es difícil decir qué opción es más desalentadora. Pero no intentes decirnos que esta es una táctica de campaña electoral, por la cual el candidato no debe decir nada y hacer lo que sea necesario para ganar. Una persona que no dice nada sobre el tema de mayor importancia para el futuro de Israel no merece ser primer ministro. Si está en silencio y evita el problema ahora, encontrará muchas excusas para estar en silencio y no hacer nada más tarde también. Ahora son las elecciones, luego será la coalición. Nos hemos llenado de evasores y cobardes. Una vez un cobarde, siempre un cobarde; Una vez reprobado, siempre reprobado. Contrariamente a Yair Lapid, que no tiene idea de lo que sucede en los territorios y no le importa, Gantz lo sabe muy bien y quizás tampoco le importe. Él sabe lo que está pasando en Gaza y cómo es el campamento de refugiados de Jenin. Conoce a sus residentes por las salas de interrogación y sus binoculares, por arrestos y asesinatos, por la Operación Pilar de Defensa o por la Operación Borde Protector. Si es un hombre de principios, y esa es su imagen, entonces se puede asumir que los ve como seres humanos. Aunque dedicó la mayor parte de su carrera al asesinato, arresto, encarcelamiento, abuso, fuego de artillería o bombardeo, ese era el trabajo de Gantz, seamos claros, podemos darle algo de crédito y asumir que en ocasiones se vio afectado por lo que vio. También podemos aventurar una conjetura y decir que, a diferencia de la mayoría de los israelíes, reconoce que esta situación abusiva no puede durar para siempre, ni en la Franja de Gaza ni en Cisjordania. Es cierto que a los israelíes no les importa y Benjamin Netanyahu cree que es la solución, pero Gantz dice que está aquí para cambiar las cosas. Pero Gantz no dice nada. Él promete preescolares gratuitos hasta la edad de 3 años. Puede prometer preescolares hasta los 30 años, eso no requiere coraje. Pero se necesita valor para decir qué se debe hacer con respecto a la ocupación. Gantz tiene la imagen de un hombre valeroso, de principios, un oficial y un caballero. Al menos una de estas características es falsa. Si sabe lo que se debe hacer pero no lo dice, entonces es un cobarde. Tal vez sea un héroe cuando se trata de pillos callejeros en Gaza, pero no tiene valor civil. Ninguno. Es fácil asaltar una casa en Jalazun, esposar a sus residentes y llevar a uno a la cárcel. Se necesita poco valor para asesinar a Khalil al Wazir (Abu Jihad) en su cama en Túnez delante de su esposa e hijos, como Moshe Ya’alon se enorgullece de haber hecho. Compare eso con el coraje que se necesita para admitir la verdad: que tales operaciones son crímenes. Que la ocupación es un delito, que no tenemos derecho. Que no podemos usar la fuerza para siempre. Ellos lo saben, los generales, y callan. No tienen un solo gramo de coraje que les llevaría decir la verdad. Pero si Gantz realmente piensa que el bloqueo de la Franja de Gaza y la tiranía en Cisjordania pueden continuar hasta que Israel encuentre su punto óptimo, entonces él es una persona sin ninguna fibra moral. Si no entiende que esto es el apartheid, entonces no le importa que sea el apartheid o no es menos corrupto que el sospechoso de soborno que vive en la residencia del primer ministro en la calle Balfour en Jerusalén. No basta con declamar: «Debemos encontrar una manera de no gobernar a otras personas». Shimon Peres recitó esa misma frase hace 40 años, y nada cambió. Israel todavía no ha logrado terminar con ese gobierno, después de “quererlo” también. Pobre cosa. Y tal vez ese sea exactamente el secreto del encanto de Gantz, que refleja lo que buscan sus votantes. Quieren ser ilustrados pero todavía ocupantes, en efecto, son cobardes inmorales. Gantz y sus votantes son la agradable Tierra de Israel de antaño, que el Likud les birló por debajo de ellos, que extrañan a Yitzhak Rabin. Sueñan y luchan, disparan y lloran, son inmortales cobardes, votan por Gantz. Traducción: Dardo Esterovich    

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