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El triunfo del statu quo. Las razones del acuerdo entre Emiratos Árabes e Israel

Fuente:  Ezequiel Kopel| Nueva Sociedad Fecha: 25 de agosto de 2020 Ambos países ya poseen importantes contactos de inteligencia y un considerable comercio de armamento. La verdadera explicación del acuerdo, que dejó de lado a los palestinos, hay que buscarla en la preocupación conjunta frente a los nuevos polos de poder regional: Irán y el eje Turquía-Qatar. El lenguaje empleado en el comunicado del Likud –el partido gobernante israelí– para saludar el acuerdo entre Emiratos Árabes Unidos e Israel con el fin de establecer plenas relaciones diplomáticas lo decía todo: el arreglo es «paz por paz» y «el primer ministro Benjamin Netanyahu sigue comprometido con Eretz Israel». La noción «paz por paz» era un tiro por elevación contra las fórmulas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el campo de la paz israelí plasmadas en la resolución 242, la cual insta al Estado hebreo a abandonar los territorios conquistados durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y, a cambio de dicha retirada, conseguir una paz duradera con sus vecinos. En cuanto a «Eretz Israel», la fórmula es toda una declaración de principios territoriales del primer ministro israelí y su partido. Significa «Tierra de Israel» y se refiere a la actual extensión del Estado de Israel junto al territorio de Cisjordania (por lo menos). La declaración del Likud –que ha dominado la escena política del Estado por 32 de los últimos 43 años– no es nueva y replica su propia plataforma electoral de 1999 (vigente y nunca alterada): «El Gobierno de Israel rechaza rotundamente el establecimiento de un Estado árabe palestino al oeste del río Jordán», «las comunidades judías de Judea, Samaria [el nombre bíblico con el que los judíos se refieren a Cisjordania] y Gaza son la realización de los valores sionistas» y «el asentamiento es una expresión clara del derecho inexpugnable del pueblo judío a la ‘Tierra de Israel’». El jueves 13 de agosto, Israel y Emiratos Árabes Unidos alcanzaron un arreglo negociado por Washington para normalizar las relaciones entre los dos países. No es un tratado de paz como los firmados por Israel con Egipto en 1979 y con Jordania en 1994 –dos países con los cuales los israelíes tuvieron importantes conflictos bélicos–, ni tiene su pasada significancia. El acuerdo con Egipto puso fin a una disputa bélica con el ejército más poderoso y grande del mundo árabe, y el firmado con Jordania terminó con la preocupación israelí por la defensa de su límite más extenso y poroso. Lo que ahora consiguió realmente Israel con el «Acuerdo Abraham» es una hoja de ruta para normalizar lazos con un Estado del golfo con el que nunca vivió una conflagración y con el que ya posee importantes contactos de inteligencia, además de un considerable comercio de armamento y productos de seguridad que asciende a los 1.000 millones de dólares por año. En pocas palabras: ambos pusieron arriba de la mesa lo que ya venía sucediendo debajo de ella. El argumento público esgrimido por los emiratíes para negociar con Israel es que el acuerdo logró comprometer a este último a suspender (no cancelar) los anunciados planes de anexión de parte de Cisjordania. Lo cierto es que la cuestión de la anexión (que nunca se materializó tanto por la ambivalencia estadunidense como por las propias dudas de Netanyahu) es la excusa perfecta para que Emiratos Árabes Unidos se atreva a tomar una decisión pendiente desde hace tiempo. Asimismo, Donald Trump se anota un importante triunfo diplomático –previo a las elecciones presidenciales de noviembre– como no tuvo otro en sus cuatro años de gestión. Y por último, pero no por eso menos importante, Netanyahu consigue, en un complicado contexto interno, lo que no logró ningún líder israelí antes que él: reconocimiento árabe sin que la cuestión palestina esté en el tablero de negociación (en el acuerdo con Egipto se contemplaba una «autonomía» palestina y el firmado con Jordania vinculaba diferentes artículos del tratado al proceso de paz israelí-palestino). La verdadera explicación del por qué del acuerdo hay que buscarla en la preocupación conjunta de emiratíes e israelíes ante nuevos polos de poder regional: Irán y el eje Turquía-Qatar. Del Irán chiíta les preocupa su avance sobre Medio Oriente y de Turquía-Qatar la activa promoción del islamismo político junto a sus intervenciones en la región. Es pertinente recordar que luego de la Primavera Árabe de 2011 se articularon dos claros bandos como consecuencia de los levantamientos ciudadanos: Turquía y Qatar, que consideraron que se venía un cambio inexorable hacia el islamismo que era mejor tratar de conducir que repeler; y Emiratos Árabes y Arabia Saudita que vieron a ese movimiento como un hecho desestabilizador para la región y sus sistemas de gobierno. Estos últimos no solo creyeron que el mundo árabe no estaba preparado para una democracia que pavimentaría el acceso al poder de los islamistas, sino también reafirmaron su idea de que los dictadores locales (dispuestos a usar todo su poder represivo) eran la última línea de defensa para detener al islamismo y la inestabilidad en la zona. El importante apoyo emiratí al golpe de estado en Egipto en 2013 contra el gobierno democrático de la Hermandad Musulmana fue la primera acción de una disputa que se extiende hasta hoy y que incluyó tanto la intervención en Yemen en 2015 como el bloqueo contra Qatar en 2017. Un claro ejemplo de esta disputa se pudo observar cuando el viernes pasado el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan anunció que estaba considerando retirar su embajador de Emiratos Árabes Unidos por el arreglo con Israel. Lo que pareció no recordar el mandamás de Turquía –a pesar de que los contactos con los israelíes vienen deteriorándose desde la guerra en Gaza de 2009 y el incidente naval con el Navi Narmara un año después– es que su país fue el primero de la región en reconocer al estado judío y que aún hoy conserva con él relaciones comerciales y diplomáticas. Detrás de toda la movida en Emiratos Árabes Unidos está la mente del príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed Bin

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El Bayern Munich, el equipo al que odiaban los nazis, ganó la Champions League 2020

Fuente: Vis a Vis Fecha: 23 de agosto de 2020 El Bayern Munich se coronó en una inusual edición de la Champions League (Liga de Campeones de Europa), por la pandemia por Covid-19. Derrotó al París Saint Germain (PSG) en la final jugada en Lisboa por 1 a 0. Y para hacer de este título algo más fuera de costumbre, el conjunto alemán lo hizo de manera invicta y ganando todos sus compromisos hasta levantar la copa. Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos en Planneg, muy cerca de Múnich, Kurt Landauer (1884-1961) defendió la camiseta del Bayern en 1901 y fue presidente cuatro veces del club. Bajo su mandato llegó el primer título nacional de los bávaros (1932). Dejó el fútbol pronto. En Lausana y luego en Florencia se formó como banquero. En 1913 regresó a Múnich  fue presidente del Bayern, cargó que abandonó a causa de la I Guerra Mundial. Lo recuperó entre 1919 y 1933, con una pausa en 1922. Si Berlín iba a ser la capital del Reich, la de Baviera era la cuna en la que creció el poder de Adolf Hitler. Leer más: Dos jugadores del Bayern Munich y de la selección alemana donaron a Auschwitz 80 mil dólares La sangre judía de Landauer, como la del entrenador (Richard Dombi) hizo que el Bayern fuera declarado «un club judío» (Judenclub). El Múnich 1860 se convirtió en el club de los nazis. El 22 de abril de 1933, Landauer fue obligado a renunciar a su cargo como presidente del Bayern. También  tuvo que abandonar su trabajo en la imprenta Knorr&Hirth. Encontró ocupación en una lavandería judía. El 10 de noviembre de 1938, el día después de la Noche de los Cristales Rotos, lo detuvieron y envíaron al campo de concentración de Dachau. Era el recluso 20.029. Lo encerraron hasta el 12 de diciembre. Horrorizado, emigró a Suiza dejando atrás tres hermanos muertos a manos de los nazis y una hermana desparecida de la que nunca más tuvo noticias. Otra hermana, Henny, escapó. Durante su exilio suizo se vivió una escena legendaria en la historia del club. En 1943, en plena ofensiva alemana en el frente oriental, el Bayern jugó un amistoso en Zúrich. La expedición del club fue acompañada por miembros de la Gestapo que se encargaron de advertir, a través de una «clase de educación especial», que quedaba terminantemente prohibido contactar con emigrados alemanes y judíos. El botones del hotel en el que se instaló el Bayern en Zúrich entregó una nota a Konrad Keitkam, el entrenador del equipo entre 1943 y 1945. Camino de su habitación y al lado de su esposa, Magdalena, la estaba leyendo emocionado cuando uno de los agentes de la Gestapo le tocó el hombro y le pidió que le diese el papel. «Sabemos de quien es, le hemos estado vigilando». La nota era de Landauer. Sin embargo, poco antes de empezar el partido, el técnico y los jugadores se dirigieron a la zona de la grada en la que habían localizado al ex presidente del club para saludarlo de lejos ante la frustración de los encargados de vigilar a la expedición. En junio de 1947, la prensa alemana anunció el regreso de Landauer a Múnich. Él mismo escribió una carta a los aliados ofreciendo el apoyo del Bayern a los esfuerzos de normalización. Y una semana después de la rendición nazi, desde el club se envió una carta al nuevo alcalde de Múnich (Karl Schanagl, detenido en Dachau acusado de participar en el intento de asesinato de Hitler en 20 de julio de 1944) recordando que «catalogado como club judío, nos persiguieron de todas las formas posibles por el nacionalsocialismo».Landauer retomó su cargo como presidente del Bayern al poco de regresar y lo mantuvo hasta 1951. Diez meses después murió a la edad de 77 años. Forma parte de la trinidad de presidentes de honor del club junto a Franz Beckenbauer y Wilhem Neudecker. Bayern Munich, el equipo que odiaban los nazis, otra vez hizo historia, y en el 2020, volvió a ganar la Champions League.

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Con Harris en el ruedo, se lanza la campaña en EE UU y Trump muestra su cara más misógina

Fuente:  Alberto López Girondo| Tiempo Argentino Fecha: 16 de agosto de 2020 Apenas se confirmó la fórmula demócrata, el actual presidente acentuó su violencia dialéctica. Kamala le suma una imagen joven, enérgica y popular a Biden, que creció con las marchas antirrascimo. Este lunes comienza en Milwaukee la convención del partido demócrata -a esta altura un acto ritual destinado a coronar la fórmula Joe Biden-Kamala Harris para las elecciones de noviembre- que culminará el jueves luego del desfile de decenas de figuras de ese espacio político. Es, como quien dice, el pistoletazo de largada para una campaña presidencial que sin dudas será áspera como pocas en la historia de Estados Unidos. Así lo demuestra Donald Trump, que se encargó de definir a Harris como una “izquierdista radical” y, por si no quedaba clara su tirria por la nominación registrada el martes que pasó, dijo que la senadora por California es “la más mala, la más horrible, la más irrespetuosa de todos” en la Cámara alta. Normalmente, en una convención partidaria los delegados de cada precandidato se juntan para votar al elegido. Cierto es que se llega al acto sabiendo cuántos porotos tiene cada uno, pero el evento tiene un aire de formalidad que los estadounidenses saben apreciar. Tras la renuncia de Bernie Sanders a seguir en carrera -el último que quedaba en pista- el candidato es Biden, exvicepresidente con Barack Obama y crédito del establishment demócrata. Solo faltaba definir quién acompañaría su intento por impedir la reelección de Trump. Hubo un par de hechos que facilitaron la aspiración de Harris al trono. La reacción de Trump a la pandemia dejó a la luz un hueco por el que se filtraron las críticas más feroces de la oposición. Y mientras los contagios crecían a un ritmo espeluznante y los cadáveres se apilaban en las ciudades más pobladas -EE UU se acerca a los 6 millones de casos de Covid-19 y 180 mil muertos- la imagen de Trump se iba desdibujando en una capa de ciudadanos que había sido clave para su triunfo en 2016. Casi en simultáneo, el asesinato de George Floyd desnudó el rostro más brutal de ese país, con fuerzas policiales teñidas de racismo y violencia. En otro lugar del mundo, esos dos hechos definirían a un gobierno autoritario, represivo y con síntomas de dictadura. No es el caso. Harris, que fue fiscal general de California antes de meterse en la actividad partidaria, es una hábil polemista que tuvo a maltraer a Biden durante los debates que se realizaron durante las primarias. Si no siguió peleando una candidatura es porque los popes partidarios le aconsejaron que se bajara. No iba a conseguir financiamiento para su aventura y si hacía caso la anotaban en un lugar expectante para el futuro. Cuenta en su haber que tiene 22 años menos que Biden -55 contra 77-, que es hija de inmigrantes, se hizo de abajo viajando en transportes públicos, y es afrodescendiente. Cuando las calles de todo el país se poblaron de manifestaciones contra el racismo, es un hándicap interesante de cara a los comicios. La experiencia indica que los demócratas triunfan cuando logran sumar votantes de las comunidades vulneradas. En un país donde el voto no sólo es optativo sino que la elección está diseñada para dificultar la participación ciudadana, ese detalle puede hacer la diferencia. La edad es otro dato a tener en cuenta. Biden es el más viejo entre los aspirantes a la presidencia -Trump tiene 74 años-, pero además viene mostrando síntomas de decrepitud. No por nada, el presidente lo llama Sleepy (Dormido) en sus tuits más agresivos. En los debates obligatorios que se avecinan, sus consejeros temen que Trump le haga pasar algún papelón. Por el contrario, descuentan que en los cruces televisados de los vicepresidentes, Harris le sacaría varios cuerpos de ventaja a Mike Pence. Si es que ese tipo de exposición puede implicar algo a la hora de emitir un voto, ahí se verían parejos. La nominación de la fórmula demócrata, sin embargo, les deja un sabor amargo a los que aspiraban a que el “partido del burro” se corriera algo más a la izquierda. El candidato de ellos era Sanders, y hubieran aceptado de mil amores a la senadora Elizabeth Warren. A pesar del brulote de Trump, Harris no es alguien a quien pueda vincularse a los grupos más progresistas dentro del espectro político estadounidense. Biden menos, por cierto: es alguien muy cercano al poder financiero y al aparato militar industrial, y apoyó cuanta intervención armada pasó por su despacho de senador cuando tuvo ocasión. De todas maneras, la apuesta es que esos sectores que esperan sacarse de encima a Trump acepten esta alquimia que no será tanto como indica el presidente, pero promete bajar varios decibeles en la tensión constante que fluye de la Casa Blanca desde el 20 de enero de 2017. En las primeras cuatro horas posteriores a la nominación de Harris, Biden consiguió 10 millones de aportes para su campaña. Toda una señal. «

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Emiratos árabes unidos: un paso reversible para abortar un paso irreversible

Fuente: Daniel Kupervaser | Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 15 de agosto de 2020 Una visión personal de las motivaciones que impulsaron a Netanyahu, el liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos (UAE) y a Trump a arribar a un acuerdo de normalización de las relaciones entre Israel y UAE que incluye una cláusula que deja sin efecto los planes israelíes de imposición de soberanía israelí en parte de los territorios de Cisjordania.UAEUAE, es un importante e influyente estado árabe de carácter moderado que ya de 20 años atrás se posiciona inamoviblemente detrás de la propuesta de la Liga Árabe para la solución del conflicto palestino israelí. Según esta iniciativa, todos los países de la Liga Árabe están dispuestos a reconocer a Israel e instaurar plenas relaciones diplomáticas a cambio de la creación de un Estado Palestino sobre la base de los limites del 4 de junio de 1967.LOS ARTĺFICES DEL ACUERDOParalelamente, y mayormente en secreto que llegó a oídos de muchos, se fueron desarrollando intensas relaciones de cooperación entre UAE e Israel en materia comercial, tecnologías y probablemente de seguridad. En este último sentido, UAE ve con el mismo prisma lo que considera la amenaza regional de la expansión iraní, y como consecuencia, a la posibilidad de formalizar relaciones con Israel se le asignó la importancia y urgencia correspondiente.El apremio del peligro iraní, junto al reconocimiento que la anexión israelí de Cisjordania rompería toda posibilidad de normalización formal futura con Israel, determinó una llamativa, aunque no muy significativa modificación en sus posiciones. La urgencia de la toma de decisiones llevó a UAE a preferir dar un paso reversible (normalizar relaciones con Israel) a cambio de abortar un futuro paso irreversible de Israel (imposición de soberanía israelí en partes de Cisjordania). La condición de la iniciativa árabe a la solución del conflicto palestino israelí de reconocer el estado de Israel a cambio de destinar los territorios de Cisjordania a un estado palestino se convirtió en ex post en vez de ex ante. En la real politik se sabe que de reconocimiento y relaciones diplomáticos se puede retroceder, de imposición de soberanía es muy difícil, por no decir imposible.TRUMP Y NETANYAHUTrump comprendió rápidamente que los festejos de la presentación del plan de paz del siglo de tan solo meses atrás son parte del pasado y no dejaron rastro alguno. Hoy está claro que el destino de este documento es terminar en un oscuro sótano con los archivos de la historia. Los palestinos lo rechazaron de plano mientras que Israel esquivó discutir sobre el tema, y menos aún reconocerlo. Al mejor estilo de un usurpador de tierras, Netanyahu solo se dedicó a usarlo como excusa para dar un manotazo histórico y ampliar la soberanía israelí sobre territorios de Cisjordania.Hoy Trump, acorralado por sondeos de intención de voto que le pronostican un serio revés, busca denodadamente otro gran logro a nivel internacional, otro show que le haga retornar al liderazgo de la confrontación presidencial.Durante los últimos meses dos acontecimientos influyeron significativamente en la predisposición de Trump de continuar con sus políticas favorables a Israel cumpliendo sin discusión ni condicionamiento las exigencias de la poderosa Coalición Judía Republicana conducida, entre otros, por el magnate Sheldon Adelson (The Guardian 6-4-2019).El proyecto de armar un frente de Israel junto a los países árabes moderados en contra de la expansión iraní en la región se encontró con una condición insuperable. Quien mejor la definió fue justamente Yousef Al Otaiba, Embajador de UAE en USA, en un articulo que curiosamente fue publicado originalmente en el diario Yediot Aharonot de Israel. En dos palabras del título dio a entender las opciones de Trump y Netanyahu: “Normalización o anexión” (Ynet, 12-6-2020).Dos semanas atrás se dio a conocer públicamente el surgimiento de repentinas y graves tensiones entre Trump y Sheldon Adelson, el magnate judío estadounidense que figura al tope de los que aportan financieramente al partido republicano y a las campañas de Trump, aparte de su estrecha relación personal e ideológica con Netanyahu. Según un conocido medio informativo de USA, “Trump discutió acaloradamente con el mega donante Adelson” reprochando la baja predisposición a movilizar fondos para su campaña electoral (Politico.com, 8-8-2020). En esa oportunidad, el autor de esta nota publicó en su Twitter que nadie se debe sorprender de un repentino giro de 180 grados en las decisiones de Trump relacionadas con Netanyahu o Israel. Llegó la hora de pasar factura.Las prolongadas y conocidas vacilaciones de la administración de Washington respecto de la solicitud de autorización de Netanyahu a su plan de anexión en Cisjordania (desde enero de 2020) en el día de ayer repentinamente se convirtieron en una imposición: abandonar la idea de anexión de territorios de Cisjordania. “El tema ya no está sobre la mesa”, afirmó Trump (Twitter Barak Ravid, 14-8-2020).Acorralado ante la posibilidad de perder el apoyo de Trump, a Netanyahu no le quedó otra alternativa más que tratar de vender el acuerdo a sus seguidores como un gran logro de paz que se consigue por la fuerza. Los colonos judíos y la extrema derecha de Israel comprendieron la realidad y lo definieron como una grave traición a sus promesas electorales.¿Y EL CONFLICTO CON LOS PALETINOS?Si bien el acuerdo entre Israel y UAE se considera otro duro golpe al liderazgo palestino, sería un grave error cantar victoria tan temprano. El único logro de la intervención de UAE fue abortar el plan de anexión, por un tiempo todavía no claro, pero el conflicto continúa en la interminable fase del statu quo, con la lejana esperanza de algunos ilusos, entre ellos UAE, que algún día se encuentre el camino que pueda materializar la solución de dos estados para dos pueblos basados en la separación territorial.Como ya lo acentué en artículo anterior, esto es una utopía (“Si la izquierda quiere sobrevivir, debe cambiar su consigna”, D. Kupervaser, 27-5-2020). El statu quo inevitablemente va a conducir a la constitución de un estado binacional judío-palestino. La posición política de la mayoría de la sociedad Israel no va a permitir la constitución de un estado palestino independiente

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Hadash / CPI* condenan el acuerdo de normalización entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos negociado por EE. UU.

Fuente:  maki.org.il  Fecha: 15 de agosto de 2020 El acuerdo para la «normalización total de las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos» se produjo después de una llamada telefónica el jueves por la mañana entre Trump, Netanyahu y MBZ, según un comunicado conjunto. Mohammed bin Zayed (MBZ), el príncipe heredero de Abu Dhabi, tuiteó posteriormente: «Durante una llamada con el presidente Trump y el primer ministro Netanyahu, se llegó a un acuerdo para detener una mayor anexión israelí de territorios palestinos». Los Emiratos Árabes Unidos, con la firma formal del acuerdo, se convertirán en el primer estado árabe en el Golfo Pérsico y la tercera nación árabe, después de Egipto y Jordania, en tener vínculos diplomáticos activos con Israel. Las delegaciones de Israel y los Emiratos Árabes Unidos se reunirán en las próximas semanas para firmar acuerdos bilaterales sobre inversión, turismo, vuelos directos, seguridad, telecomunicaciones y otros temas. Los dos países también están listos para intercambiar embajadores y embajadas. Netanyahu, de extrema derecha, describió el jueves 13 de agosto como «un día histórico» y dijo en un discurso televisado que «más países árabes y musulmanes se unirán a este círculo de paz». Durante una conferencia de prensa, Netanyahu promocionó una fórmula de «paz por paz». Netanyahu también dijo que todavía planea avanzar en la anexión de territorios palestinos. “No voy a renunciar a esto. Está sobre la mesa gracias a mí. Trump puso soberanía en su plan de paz, porque yo lo pedí”, dijo Netanyahu. “Pero en primer lugar dije una y otra vez que solo implementaríamos la soberanía en coordinación con Estados Unidos. Sin el apoyo de Estados Unidos, en el mejor de los casos no valdría nada y, en el peor de los casos, dañaría mucho los lazos». Sin embargo, MBZ presentó el asunto como si se le hubiera exigido concesiones por parte de Israel, haciendo hincapié en la suspensión de los planes de soberanía a cambio de la normalización de las relaciones, como se indicó en el tweet que envió citado más arriba.   El líder de la Lista Conjunta, MK Ayman Odeh (Hadash) tuiteó que, «Se hacen acuerdos entre políticos, pero se hace la paz entre pueblos». «Mientras Israel continúe controlando a millones de palestinos en los territorios ocupados», dijo, «las ilusiones de paz se seguirán celebrando en jardines extranjeros, mientras que la realidad aquí en Israel todavía requiere ser arreglada»; una referencia a la firma anticipada al aire libre en el jardín de la Casa Blanca del acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, similar al evento de 1993 en Washington para formalizar el primer acuerdo de Oslo. Según un comunicado de Hadash y el Partido Comunista de Israel “Netanyahu e Israel nunca tuvieron realmente la intención de anexar, pero para que él abandonara el plan, los Emiratos Árabes Unidos acordaron abrir sus relaciones secretas. Nada cambiará y cualquiera que piense que los palestinos desaparecerán está equivocado”. «Los Emiratos Árabes Unidos o cualquier otra parte no tiene derecho a hablar en nombre del pueblo palestino, ni [este último] permite que nadie intervenga en los asuntos palestinos con respecto a los derechos legítimos en su patria». “Solo el establecimiento de un Estado de Palestina independiente y soberano basado en las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital y la solución de la cuestión de los refugiados traerá la paz”, dijeron. Hanan Ashrawi, una alta funcionaria de la Autoridad Palestina, dijo que Israel había sido recompensado por su ocupación. “Los Emiratos Árabes Unidos han salido a la luz sobre sus tratos secretos/normalización con Israel. Por favor, no nos hagas un favor. ¡No somos la hoja de parra de nadie!» ella tuiteó. “Que nunca experimentes la agonía de que te roben tu país; que nunca sienta el dolor de vivir en cautiverio bajo una ocupación; que nunca seas testigo de la demolición de tu casa o del asesinato de tus seres queridos». Awni Almashni, funcionario del movimiento Fatah del presidente palestino Mahmoud Abbas y activista con sede en la ciudad de Belén en Cisjordania, dijo a Middle East Eye que la paz en la región solo puede llegar si se abordan los problemas que enfrentan los palestinos. “Los acuerdos que Israel está tratando de alcanzar con los países árabes y musulmanes son una forma de eludir el problema palestino y evitarlo, pero cualquier plan de paz con cualquier país árabe es solo una ilusión y no resolverá el problema principal aquí entre Israel. y Palestina ”, dijo. Almashni señaló que la anexión se había congelado debido al rechazo absoluto del pueblo palestino y de la comunidad internacional al plan de Israel, mucho antes del anuncio del jueves. Dijo que vincular la anexión con el acuerdo de los Emiratos Árabes Unidos «es un intento de vender el acuerdo con Israel como un logro, y no lo es». De hecho, el acuerdo del jueves, que no recibió apoyos palestinos, aniquila efectivamente la Iniciativa de Paz Árabe, un esquema de 2002 reafirmado por la Liga Árabe en 2017 que ofrecía un reconocimiento generalizado de Israel a cambio de que se retirara a sus fronteras de 1967 y abordara la cuestión de los refugiados palestinos. * Frente democrático por la paz y la igualdad)/Partido Comunista de Israel Traducción: Dardo esterovich

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Un fanático peligroso

Fuente: Luis Bruschtein | La Tecl@ Eñe Fecha: 13 de agosto de 2020 Luis Bruschtein analiza en este artículo la intención de Donald Trump de imponer en la presidencia del BID al ultraconservador Mauricio Claver Carone, intento que rompe una ley no escrita que se respetó en los 64 años de existencia del BID, que estipula que la presidencia del organismo es para un país latinoamericano y forma parte de un esquema de equilibrio, ya de por sí bastante desequilibrado. Mauricio Claver Carone fue el primer funcionario norteamericano que desairó al flamante presidente Alberto Fernández el día de su asunción, cuando se retiró intempestivamente de la comitiva de Estados Unidos de la que formaba parte. El ultraconservador asesor de seguridad de Donald Trump se fue furioso porque el nuevo presidente había recibido a una delegación del gobierno legítimo de Nicolás Maduro de Venezuela. Claver Carone fue funcionario también en el FMI, y en una visita reciente a Chile dijo en una conferencia de prensa que el gobierno de los Estados Unidos había inducido a la institución financiera a que otorgara a la Argentina el préstamo más grande de toda su historia. Ni se ruborizó cuando reconoció que hicieron transgredir toda la normativa del FMI con tal de ayudar a la reelección de Mauricio Macri y evitar el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Que un fanático ultraconservador como Claver Carone sea propuesto por Washington y cuente de entrada con el respaldo de Uruguay, Brasil, Paraguay, Colombia, la Venezuela impostada de Guaidó, Ecuador y Bolivia para presidir el BID, da una idea de la fuerte presión que aplica Donald Trump en la región y de la baja calidad soberana de los gobiernos actuales en Latinoamérica. Solamente cinco países se han opuesto al candidato de Washington: Argentina, México, Costa Rica. Nicaragua y Chile. La intención de imponer a Claver Carone rompe una ley no escrita que se respetó en los 64 años de existencia del BID. El acuerdo implícito estipula que la presidencia es para un país latinoamericano. Forma parte de un esquema de equilibrio, ya de por sí bastante desequilibrado. Porque Estados Unidos tiene el 30 por ciento del directorio, que se conforma en relación con los aportes de cada país. En la distribución histórica, la presidencia es para un país latinoamericano y el segundo lugar en importancia para el representante norteamericano. Si tuviera la presidencia, Estados Unidos, pasaría a ser el dueño del organismo. A principios de noviembre habrá elecciones en Estados Unidos y las encuestas le dan entre 10 y 15 puntos de ventaja al candidato opositor Joe Biden, del Partido Demócrata. Los demócratas ya dijeron que no respaldarán a Claver Carone. Pero la elección en el BID será en septiembre. Si gana el candidato de un Trump que inmediatamente es derrotado en las presidenciales, el BID quedará en el aire. Por eso los cinco países que no apoyan a Claver Carone y los observadores europeos, han pedido que la elección se postergue hasta marzo del 2021. Las perspectivas del trumpismo no serían tan buenas, porque el personaje  reaccionó con vehemencia y acusó a la Argentina de intentar “secuestrar” la elección en el BID. “Estamos viendo un esfuerzo minoritario liderado por la Argentina para obstaculizar la elección porque no han podido o querido presentar una visión competitiva”, afirmó. Argentina ha propuesto a Gustavo Béliz para encabezar el BID, y Costa Rica a la ex presidenta Laura Chinchilla. Claver Carone asegura que ya tiene los votos que necesita y ha hecho que los grandes medios de la región digan que ya tiene la elección ganada y presenten la postergación de las elecciones como una fantochada. Pero sería un problema para el BID que pongan a Claver Carone en la presidencia en septiembre y en noviembre gane Joe Biden en Estados Unidos. El BID maneja alrededor de 40 mil millones de dólares. Para algunos gobiernos, entre los que se cuenta el de Argentina, esa masa de dinero puede cumplir un papel estratégico en la salida de la crisis causada por la pandemia. Para la estrategia de Trump y Claver Carone, esa cantidad servirá para combatir la influencia de China. Y resulta obvio que también será utilizada como presión para el alineamiento contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, en una lista que pasarían a integrar también gobiernos como el de Argentina y México, que no tienen subordinación mecánica con Washington. Los técnicos del BID están espantados porque aseguran que Claver Carone politizará al máximo el organismo. La irrupción de este fanático en la región es coherente con la proliferación de otros personajes bizarros de bajísima calidad político-institucional como Lenin Moreno, Jair Bolsonaro, Jeanine Añez y como lo fue Mauricio Macri. Buenos Aires, 13 de agosto de 2020

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Venezuela: indicios de una nueva trama golpista con el Estado de Israel de fondo

Juan Guaidó y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Foto: Archivo Fuente:  Misión Verdad Fecha: 13 de agosto de 2020 La desorientación estratégica de Washington y su red clientelar de dirigentes políticos en Venezuela están generando reacomodos en el tablero de la guerra. Las afirmaciones del senador demócrata Chris Murphy que reventaron las redes sociales hace pocas semanas, resumen el espíritu general del momento: Washington se encuentra en un callejón sin salida y la fórmula del golpe marca Eliott Abrams está agotada. En una audiencia en el Senado de EEUU sobre Venezuela, Murphy cuestionó a Abrams públicamente por el fracaso de las todas las operaciones golpistas impulsadas por Washington desde enero de 2019 hasta la actualidad. Los efectos generados en la opinión pública por las afirmaciones del senador ampliaron el mal sabor de boca, dejando al alto mando del cambio de régimen en la Casa Blanca en una posición muy comprometida. La aparición de estas tensiones en la esfera pública dibujan un quiebre de consensos luego del fracaso de Operación Gedeón del 3 de mayo. La incursión armada por la costa central del país no sólo quemó la imagen de Guaidó y expuso a EEUU a un catastrófico fracaso. En realidad su efecto va mucho más allá del daño reputacional. En la operación estaban comprometidos activos de todo tipo, desde la DEA, el narcotráfico colombiano de La Guajira y una laberíntica red de contactos políticos que unió a Jordan Goudreau (jefe de la firma de mercenarios Silvercorp), con Donald Trump y Juan Guaidó en un objetivo común. El desmantelamiento (siempre parcial tratándose de un narcoestado como Colombia) de la capacidad logística invertida en Gedeón ha obligado la solicitud, cada vez más visible, de apoyo frontal de otros factores de poder del cambio de régimen. El tiempo corre en contra en ambos lados del atlántico y ello ha requerido compensar el repliegue táctico de Washington en medio de pelea electoral interna y también reconstruir la posición amenazante del antichavismo que orbita en torno a Guaidó, luego de declarar oficialmente que no participarán en las parlamentarias. La velocidad de determinados eventos en días recientes refleja el intento de insertar al Estado de Israel como actor de primer orden, y de una manera visible, en una nueva trama golpista contra Venezuela. Elliott Abrams ha afirmado que EEUU “está trabajado para sacar a Maduro antes de que culmine el año”, y acto seguido le han dado como nueva tarea el escalamiento del conflicto con Irán, reforzando en términos generales la línea dura neocon de homologar la guerra contra Venezuela y la República Islámica en un solo atributo común: la desacreditada lucha contra los estados “promotores del terrorismo”. La influencia de Israel en la configuración de la política exterior de la Administración Trump hacia América Latina es notable, y ello ha quedado demostrado en una red de actores que se extiende desde John Bolton, Mike Pompeo, hasta Mike Pence, Elliott Abrams y Luis Almagro, quienes cabalgan la línea discursiva de posicionar la “influencia maligna de Irán y el partido libanés Hezbolá” como la “amenaza” más urgente que debe ser atendida a escala hemisférica, con Venezuela en el centro. Lejos de ser una narrativa marcada únicamente por la propaganda, este discurso ha sido eficazmente integrado a las prioridades militares del Comando Sur y, en general, a las motivaciones geopolíticas de Washington. Sin lugar a dudas, el estrechamiento de las relaciones bilaterales entre Venezuela y la República Islámica a raíz de un poderoso envío de tanqueros para surtir de gasolina al país caribeño recientemente, ha sido aprovechado por la constelación de políticos clientes de Israel para potenciar la narrativa anti iraní. Es una ventana de oportunidad que busca ser explotada por los inutilizados políticos del antichavismo local, desorientados y en medio de una relación maltratada con Washington luego del fracaso de la Operación Gedeón. ¿Buscan que Israel interceda por ellos en el núcleo del poder estadounidense o buscan apoyo para algún acto de fuerza bruta, o es, quizás, una combinación de ambas? El pasado 23 de julio el minoritario partido de María Corina Machado, Vente Venezuela, firmó un acuerdo de cooperación (en materia, dicen ellos, de seguridad y geopolítica) con el partido Likud del actual primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. La iniciativa escaló un poco más allá y días después diputados opositores formaron un grupo de apoyo a Israel y su inclusión en una fundación interparlamentaria. “Estamos muy contentos de formar parte de este nuevo grupo pro-Israel en la Asamblea Nacional. Estamos entusiasmados de trabajar con la Fundación Aliados de Israel en esta honorable tarea de acercar a Israel y Venezuela”, afirmó el diputado Lawrence Castro de Voluntad Popular. El medio El Nacional contextualiza la creación de este grupo de apoyo indicando que “El día mates 28 de Julio se realizó en Jerusalén un acto con representantes de los parlamentos miembros de la Fundación Aliados de Israel. Hubo intervenciones del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, del secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, y del primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Se destacó la incorporación del Grupo Parlamentario Venezolano de Aliados por Israel a la red internacional y se incorporó la bandera de Venezuela en el panel (…) El presidente de la Fundación Aliados de Israel, Josh Reinstein, se refirió extensamente sobre el respaldo al presidente interino Juan Guaidó y destacó la importancia de Venezuela”. En los primeros meses de la aventura golpista, Guaidó nombró un emisario para Israel, el rabino sionista Pynchas Brener, en un intento fallido (e ilegal) de restaurar las relaciones diplomáticas rotas oficialmente desde el año 2009. Brener fue aceptado en agosto de 2019 como “embajador” y en enero de 2019, al unísono con EEUU, el gobierno de Netanyahu apoyó la autoproclamación de Guaidó. Pero la distancia entre ese nombramiento fake y los acontecimientos de la última semana muestra una aceleración inusual en términos de construir relaciones más cercanas, tejer lazos pseudoinstitucionales, lanzar incentivos y producir acuerdos investidos de “estratégicos”. Como proclama acompañante de la incorporación de los diputados antichavistas a la Fundación Aliados de

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La nota que se prohibió: la vacuna Sputnik como una asociación mundial para salvar vidas

Fuente: Kiril Dmítriev | Revista Zoom Fecha: 13 de agosto de 2020 El éxito de Rusia en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19 está enraizado en la historia El momento Sputnik ha ocurrido. La vacuna rusa Sputnik V ha sido lanzada, convirtiéndose en la primera vacuna contra el COVID-19 registrada en el mundo y evocando recuerdos del impactante lanzamiento del satélite soviético en 1957 que abrió el espacio a la exploración humana. Esta nueva era no solo condujo a una competencia, sino también a muchos esfuerzos colaborativos, incluida la misión conjunta Apolo-Soyuz de Estados Unidos y la Unión Soviética. La vacuna contra el COVID-19 es la prioridad número uno del mundo y muchos países, organizaciones y compañías afirman que están cerca de desarrollarla. A finales de este año, algunos otros países podrían tener sus propias vacunas. Es importante que las barreras políticas no impidan que las mejores tecnologías disponibles se utilicen en beneficio de todas las personas frente al desafío más grave que ha enfrentado la humanidad en décadas. Lamentablemente, en lugar de examinar la ciencia que existe detrás de la plataforma de vacunas basadas en vectores adenovirales que Rusia ha desarrollado, algunos políticos y medios de comunicación internacionales optaron por centrarse en la política y en los intentos de socavar la credibilidad de la vacuna rusa. Creemos que ese enfoque es contraproducente y pedimos un cese del fuego político para las vacunas ante la pandemia de COVID-19. No es ampliamente conocido en todo el mundo que Rusia ha sido uno de los líderes mundiales en la investigación de vacunas durante siglos. La emperatriz rusa Catalina la Grande dio el ejemplo en 1768 cuando recibió la primera vacuna contra la viruela del país, 30 años antes de que se realizará la primera vacunación en Estados Unidos. En 1892, el científico ruso Dmitri Ivanovski observó un efecto inusual mientras estudiaba unas hojas de tabaco infectadas con enfermedad de mosaico. Las hojas siguieron siendo infecciosas incluso después de que el científico filtrara las bacterias. Aunque todavía faltaba casi medio siglo para que el primer virus pudiera verse a través de un microscopio, la investigación de Ivanovski dio a luz a una nueva ciencia llamada virología. Desde el descubrimiento de Ivanovski, Rusia ha sido uno de los líderes mundiales en virología e investigación de vacunas, dando decenas de científicos talentosos como el investigador Nikolái Gamaleya que estudió en el laboratorio del biólogo francés Louis Pasteur en París y abrió la segunda estación de vacunación contra la rabia del mundo en Rusia en 1886. La Unión Soviética siguió apoyando la investigación de virus y vacunas. Todas las personas nacidas después de la Segunda Guerra Mundial recibieron vacunas obligatorias contra la poliomielitis, la tuberculosis y la difteria. En un raro ejemplo de cooperación en la época de la Guerra Fría, tres destacados virólogos soviéticos viajaron a Estados Unidos en 1955 para ofrecer oportunidades de pruebas en la Unión Soviética para una vacuna estadounidense contra la poliomielitis, una enfermedad mortal que se cobró millones de vidas. Si fuimos capaces de cooperar entonces, podemos y debemos hacerlo de nuevo ahora. Décadas de esfuerzos por parte de los científicos rusos y soviéticos condujeron a la creación de una excelente infraestructura de investigación, como el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya. Esta infraestructura va desde una de las más ricas bibliotecas de virus del mundo, creada con una técnica de preservación única, hasta centros de cría de animales experimentales. Estamos orgullosos de este legado, que nos permitió crear la primera vacuna contra el COVID-19 aprobada en el mundo. Ya hemos recibido solicitudes internacionales para 1.000 millones de dosis de nuestra vacuna y hemos llegado a acuerdos internacionales para producir 500 millones de dosis anuales con la intención de aumentarla. El verdadero secreto Actualmente, muchos medios de comunicación y políticos occidentales cuestionan la rapidez de la creación de la vacuna contra el COVID-19 en Rusia, dudando de su eficacia y autenticidad. El secreto detrás de esta velocidad es la experiencia de Rusia en la investigación de vacunas. Desde los años 1980, el Centro Gamaleya ha encabezado el esfuerzo por desarrollar una plataforma tecnológica que utiliza los adenovirus, que se encuentran en las adenoides humanas y que normalmente transmiten el resfriado común, como vectores o vehículos, que pueden engendrar un material genético de otro virus en una célula. Se extrae el gen del adenovirus, que causa la infección, y se inserta un gen con el código de una proteína de otro virus. Este elemento insertado es pequeño, no es una parte peligrosa de un virus y es seguro para el cuerpo, pero aún así ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección. La plataforma tecnológica de vectores basados en adenovirus facilita y acelera la creación de nuevas vacunas mediante la modificación del vector portador inicial con material genético de nuevos virus emergentes. Tales vacunas provocan una fuerte respuesta del cuerpo humano para desarrollar inmunidad, mientras que el proceso general de modificación de vectores y fabricación de la etapa piloto toma solo unos pocos meses. Los adenovirus humanos se consideran unos de los más fáciles de diseñar de esta manera y por lo tanto se han vuelto muy populares como vectores. Desde que empezó la pandemia de COVID-19, todo lo que los investigadores rusos tuvieron que hacer fue extraer un gen codificador de la espiga del nuevo coronavirus e implantarlo en un vector familiar de adenovirus para entregarlo en una célula humana. Decidieron utilizar esta tecnología ya probada y disponible en lugar de ir a un territorio inexplorado. Los estudios más recientes indican, además, que se necesitan dos inyecciones de la vacuna para crear una inmunidad duradera. Desde 2015, los investigadores rusos han estado trabajando en un enfoque de dos vectores, de ahí la idea de utilizar dos tipos de vectores adenovirales, Ad5 y Ad26, en la vacuna contra el COVID-19. De esta manera, engañan al cuerpo, que ha desarrollado inmunidad contra el primer tipo de vector, y potencian el efecto de

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Gantz, al igual que Netanyahu, quiere drusos mercenarios de judíos

Fuente:  Daniel Kupervaser| Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 30 de julio de 2020 Gantz obtuvo el título de embustero cuando meses atrás vendió a sus electores judíos y se acopló al gobierno de Netanyahu. En estos días le agregó una significativa condecoración a ese título cuando traicionó una explicita promesa a la población drusa de Israel. Por iniciativa del gobierno de Netanyahu, el parlamento de Israel promulgó en julio de 2018 la ley denominada de Estado Nación en la que se estableció que Israel es un estado que pertenece solamente al pueblo judío. De esta manera, y de forma categórica, esta nueva legislación ignoró y se desentendió del 25% de los ciudadanos de Israel que no son judíos. La minoría drusa de Israel se sintió profundamente traicionada. No es para menos. Desde la creación del estado, este grupo étnico se vinculó estrechamente con el destino de Israel y se convirtió en parte activa de los esfuerzos de defensa del país ofrendando la vida de cientos de sus hijos como soldados y oficiales el ejército de Israel que cayeron en combate. En masivas manifestaciones exigieron dejar la ley sin efecto, o al menos modificarla. Netanyahu se negó categóricamente a modificar la ley, pero ofreció un plan alternativo “que exprese el profundo compromiso del estado de Israel a sus ciudadanos drusos”. ¿Cómo expresar el agradecimiento?: a la israelí, con dinero, es decir, desparramar presupuestos en beneficio solo de ese sector. (“En vez de modificar la Ley Estado Nación, dinero en presupuestos”, Haaretz, 26-7-18). En otras palabras, los drusos de Israel continuarán como ciudadanos de segunda categoría por no ser judíos, pero por su predisposición a derramar sangre para defender a los judíos, se le ofrece dinero, mucho dinero. El proyecto de Netanyahu se propuso presupuestar extraordinariamente 1,300 millones de dólares para una población no mayor de 125,000 ciudadanos (Globes, 20-11-2019). Bajo esta visión, no se puede arribar a otra conclusión que Netanyahu enmarca a los drusos israelíes como ciudadanos de segundo grado con categoría de mercenarios que reciben retribución, no por ser ciudadanos de Israel, sino por el único motivo de participar activamente en la defensa de un estado que no les pertenece. La promulgación de la ley antedicha coincidió con el inicio de la carrera política de Benny Gantz. Como ex jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel, sintió la necesidad de salir en defensa de quienes lucharon a su lado en defensa del país durante décadas. Como ex militar fue muy tajante en sus definiciones. Como político demostró que se adaptó rápidamente a la conducta de desparramar promesas. Así expresó sus duras críticas a la nueva ley. “Ellos (el gobierno de Netanyahu) abrieron fuego sobre las espaldas de nuestros hermanos drusos. Nosotros curaremos las heridas. Tenemos un pacto de sangre con los drusos, pero no menos, un pacto por la vida. Nosotros tenemos que verificar que juntos construimos una comunidad. Haré todo lo posible para modificar la ley de manera que exprese ese profundo vinculo imposible de desatar, no solamente en batallas, también en la vida. Lo haremos conjuntamente” (“Gantz responde a las críticas”, Kore.co.il, 14-1-2019). Mientras tanto, Benny Gantz participó activamente en tres reñidas elecciones demostrando ser un duro contrincante ante el ducho Netanyahu. Finalmente, en el mes de mayo de este año, frente a la propagación de corona, Gantz también se contagio de otro virus: la traición política. En un insólito giro, el renombrado general retirado resolvió abandonar la mitad de sus camaradas de carrera electoral y acoplarse a Netanyahu en un complicado acuerdo de coalición. En estos tiempos llegó el gran día de cumplir la gran promesa de Gantz a “sus hermanos de armas” como él define a los drusos: modificar la ley Estado Nación. A sabiendas que el tema exaspera a las bancadas fundamentalistas de los partidos del bloque de Netanyahu, los ex compañeros de lista de Gantz, (Yesh Atid de Lapid) trajeron a votación del parlamento un proyecto de modificación de la ley Estado Nación con el único, modesto y democrático propósito de agregar solamente el “derecho a la “igualdad entre todos los ciudadanos”. No solo que el bloque de Netanyahu rechazó el proyecto, sino que ese rechazo recibió el apoyo de 5 miembros de la lista de Gantz, quien sorpresivamente se ausentó para no votar. De esta manera quedó definido y grabado que Gantz, como Netanyahu, quieren a los drusos israelíes como mercenarios de judíos. Cuando Gadeer Mreeh, parlamentaria drusa y ex compañera de lista de Gantz, lo califica de “racista”, eso retumba en todo el mundo (“Gantz racista y ladrón de votos”, Ynet, 30-7-2020). Las sociedades del mundo observan la realidad y no quedan indiferentes. Gantz y Netanyahu aportaron significativamente a que tome mayor peso esa perspectiva internacional que otorga al judaísmo el carácter de racismo. Solo es cuestión de levantar un poco la mirada, abrir los ojos, escuchar y no dejarse llevar solamente por mensajes oficiales. Ojalá me equivoque Daniel Kupervaser Herzlya – Israel 30-7-2020 kupervaser.daniel@gmail.com@KupervaserD  

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