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Los últimos días de Pompeo

Fuente:  Editorial|Haaretz Fecha: 20 de noviembre de 2020 Mike Pompeo eligió terminar su mandato como secretario de Estado con una gira de solidaridad con la extrema derecha de Israel, mientras escupía sobre décadas de política exterior estadounidense anterior a Trump, sobre las normas del derecho internacional y la justicia. El miércoles se mostró más como un líder extremista del Consejo de Asentamientos de Yesha que como el ministro de Relaciones Exteriores de la superpotencia. Es bueno que presumiblemente esta sea su última visita oficial. Es bueno que pronto deje el cargo. El jueves por la mañana, después de su reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu, Pompeo anunció que el Departamento de Estado considerará al movimiento internacional de boicot, desinversión y sanciones como antisemita y llamó al movimiento un «cáncer». Con eso, el secretario de Estado abrazó la falsa propaganda del gobierno israelí, según la cual cualquiera que apoye un boicot a los asentamientos o a Israel por la ocupación es un antisemita. Esta peligrosa posición constituye un silenciamiento antidemocrático de la libertad de expresión. No es necesario apoyar al BDS o ignorar los círculos antisemitas que pueden hacer uso del movimiento para reconocer que llamar al boicot de una ocupación ilegal que no es reconocida por la comunidad internacional es legítimo, no violento y ciertamente no necesariamente antisemita. Las sanciones y los boicots son herramientas aceptadas internacionalmente contra regímenes injustos, y mientras la ocupación israelí persista y el pueblo palestino no sea libre, habrá más y más llamamientos para utilizar estas herramientas contra Israel y los asentamientos. Pompeo viajó hasta la bodega Psagot, en la zona industrial de Sha’ar Binyamin, donde le obsequiaron el vino al que le dieron su nombre. El vino se hizo con uvas cultivadas en tierras de propiedad privada que fueron robadas a sus propietarios palestinos, la mayoría de los cuales viven en la ciudad adyacente de El Bireh. El fundador y director ejecutivo de la bodega, que acogió a Pompeo, vive en una finca que él mismo construyó, también en terrenos privados robados. El secretario de Estado dio el visto bueno del Departamento de Estado a los siguientes pecados: visitó asentamientos, bebió del cáliz envenenado, sancionó el despojo y más tarde también anunció que el Departamento de Estado permitirá que los bienes producidos en los asentamientos se marquen como israelíes cuando se exporten a los Estados Unidos. Parecería que lo único que aún le queda por hacer a Pompeo durante su visita es aprobar la anexión de Israel al Consejo de Yesha. Estos son los últimos días de Pompeo. Qué bueno que este sea el caso. Traducción: Dardo Esterovich

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La derecha global es una amenaza para los judíos estadounidenses, pero un hogar natural para los israelíes

Fuente:  Yair Wallach |+972 Magazine  Fecha: 16 de noviembre de 2020 La elección presidencial estadounidense de 2020 puso de relieve el contraste entre las comunidades judías estadounidense e israelí, los dos principales centros del mundo judío. Según las encuestas postelectorales, el apoyo de los judíos estadounidenses a los demócratas sigue siendo extremadamente alto, del 77 por ciento (frente al 70 por ciento en 2016). Se estimó que el presidente Donald Trump recibió solo el 21 por ciento del voto judío. En Israel, sin embargo, las encuestas han demostrado que los judíos israelíes prefieren a Trump en lugar de Biden en un 70 por ciento a 13 por ciento. Mucho se ha escrito sobre la creciente brecha entre los judíos estadounidenses e Israel en términos de valores e identidad judía. En particular, el aferrarse con la ocupación y el creciente autoritarismo del régimen de Benjamin Netanyahu han provocado una creciente desilusión con Israel, especialmente entre los jóvenes judíos progresistas en América del Norte. Por un lado, está el inconfundible giro de Israel hacia la derecha nacionalista; por el otro, el compromiso de los judíos estadounidenses con los ideales liberales, pluralistas y progresistas, ejemplificados por la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg. El icono liberal simbolizó para muchos el papel que el «Tikkun Olam«(reparar el mundo) judío puede desempeñar en la lucha por la justicia social universal. Ahora, las dos comunidades se encuentran no solo separándose, sino también cada vez más en desacuerdo. La mayoría de los judíos estadounidenses ven a Trump como una clara amenaza, mientras que la mayoría de los judíos israelíes lo ven como un aliado que ofrece seguridad y esperanza. Esta divergencia tiene que ver no solo con los diferentes valores de las dos comunidades, sino también con sus posiciones estructurales. Siendo una minoría relativamente próspera y mayoritariamente blanca, el grado de respaldo de los judíos estadounidenses a los demócratas es sorprendente. Un estudio de 2015 encontró que el apoyo judío a los demócratas era un 40 por ciento más alto que el de los no judíos en posiciones socioeconómicas similares. Y si bien parte de esto se puede explicar en los niveles de educación y concentración judíos en las áreas metropolitanas, esto está claramente lejos de toda la historia. El modelo de ciudadanía inclusiva del Partido Demócrata se ajusta a las aspiraciones de los judíos estadounidenses de cultivar una identidad minoritaria cultural y religiosa junto con la participación cívica. En tal modelo, el particularismo judío y la ciudadanía estadounidense universal se refuerzan mutuamente como dos caras de la misma moneda. El carácter cristiano abrumadoramente blanco del Partido Republicano, por otro lado, es mucho menos complaciente en este sentido. La fuerte base evangélica del Partido Republicano y su conservadurismo social infundido por el cristianismo han disuadido a la mayoría de los judíos de considerarlo un hogar político. En los últimos cuatro años, las conexiones de Trump con la extrema derecha han agregado una dimensión antisemita explícita a esta ecuación. Trump se ha negado repetidamente a denunciar a los grupos supremacistas blancos y la conspiración antisemita de QAnon (Secta de apoyo a Trump donde se difunde las teorías conspirativas más extravagantes de la derecha. N del T). Los políticos republicanos habitualmente invocan conspiraciones con respecto al financista judío húngaro George Soros, mientras utilizan su apoyo a Israel para desviar las acusaciones de antisemitismo hacia ellos. El cambio en la retórica del Partido Republicano bajo Trump ha revelado que la asimilación general de los judíos blancos a la blancura tiene límites claros. Los comentarios de Trump a los judíos estadounidenses, en los que se refirió a Israel como «su país» y a Benjamin Netanyahu como «su primer ministro», traicionaron su comprensión de los judíos estadounidenses como no totalmente estadounidenses, de acuerdo con su noción exclusivista general de ciudadanía. El ataque mortal de 2018 a la sinagoga de Pittsburgh por parte de un nacionalista blanco que se suscribió a las teorías de conspiración amplificadas por el Partido Republicano que involucran a Soros e la inmigración, mientras tanto, mostró en los términos más crudos los peligros de la normalización de Trump de la supremacía blanca. El lugar de los judíos en un EE.UU. nativista está lejos de ser seguro, y está claro por qué rechazan abrumadoramente esta visión política. El apoyo israelí a Trump se basa de manera similar en realidades estructurales y está vinculado a la transformación del sistema político de Israel en los últimos 20 años. La lenta pero segura desaparición de la solución de dos estados, y la incorporación efectiva de la ocupada Cisjordania a Israel, marcan el surgimiento de un sistema político de un solo estado en el que el dominio judío está asegurado a través de la erosión de las características democráticas de Israel. Si los judíos estadounidenses son una minoría, los judíos israelíes están en la posición opuesta. Constituyen un grupo hegemónico de aproximadamente el 50 por ciento de la población en Israel-Palestina. Como escribió recientemente Raef Zreik en la revista +972, la Ley del Estado-Nación Judío de 2018 detalla el nuevo modelo de dominio político judío, con la degradación de la ciudadanía para los palestinos en Israel y el compromiso con los asentamientos judíos como un «valor nacional». A medida que la permanencia de la ocupación se vuelve cada vez más obvia, Israel ya no puede mantener sus credenciales democráticas y presentarse como una isla de liberalismo en el Medio Oriente. Esto explica por qué Israel ha buscado en la última década posicionarse como un aliado estratégico de la creciente derecha autoritaria, revanchista e islamofóbica global, encabezada por Jair Bolsonaro, Narendra Modi, Viktor Orbán y, por supuesto, Trump. Por ahora, esta alianza parece estar funcionando con los intereses de Israel, en un mundo cada vez más antiliberal. Los comentaristas israelíes de derecha que apoyan a Trump han adoptado una retórica de extrema derecha y han hablado en términos despectivos e incluso antisemitas sobre el apoyo de los judíos estadounidenses a los valores liberales. Los subrogantes clave de Netanyahu han descrito a J Street como “Jew Boys”

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Ganó Biden: ¿y ahora qué?

Fuente: Atilio A. Boron | Blog de Atilio A. Boron Fecha: 10 de noviembre de 2020 Los demócratas y los republicanos son administradores del imperio, nada más. Pero en su encarnación física, personal, idiosincrática, hay matices que no se deben desdeñar. Fidel siempre decía: “Dios no existe, pero está en los detalles.” Que Elliot Abrams, Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez y la Ileana Ross pierdan su acceso directo a la Oficina Oval que les garantizara Donald Trump revela una diferencia que sería absurdo subestimar. Es sabido que ambos partidos han perpetrado toda clase de crímenes, en todo el mundo y que su simple enumeración insumiría decenas de páginas. Pero en esta reciente elección se corría un riesgo adicional: una ratificación plebiscitaria para mantener por cuatro años más a un  hampón como Donald Trump en la Casa Blanca habría tenido funestas consecuencias para nuestros países. Mencionemos apenas tres. Primera, la inmediata activación de la “carta  militar” contra Venezuela que Mike Pompeo preparara durante su gira de hace apenas un par de meses visitando Brasil, Colombia y Guyana (tres países fronterizos con la nación bolivariana) amén del cercano Surinam. Segundo: un Trump “recargado” habría intensificado las sanciones y el bloqueo en contra de Cuba, Venezuela y Nicaragua y aumentado sus presiones en contra de los gobiernos de Argentina y México, que los asesores más reaccionarios de Trump, aunque parezca mentira, consideran como “aliados” o “cómplices” de la subversión chavista. Tercero, la re-elección del magnate neoyorquino habría reforzado la gravitación regional de Jair Bolsonaro, Iván Duque y la derecha radical en Latinoamérica y el Caribe. Estos tres “detalles”, que no significa sean nimiedades, son más que suficientes para recibir con cierto alivio la  derrota del magnate neoyorquino.[i] En suma: había una elección entre el peor y el malo, y prevaleció el último. Decepcionante, ¡seguro!, pero estas son las “opciones” que el imperio siempre tiene para ofrecer. Desconocer esta verdad, asentada sobre un registro histórico de más de doscientos años, equivale a confundir ilusiones con la realidad. Bien, y entonces: ¿qué decir de Joseph Biden? Es un viejo político (cumplirá 78 años el 20 de noviembre) del establishment conservador norteamericano, con 47 años transitando por los laberintos del poder en Washington.[ii] Fue senador desde 1972 hasta que, en el 2009, juró como vicepresidente a Barack Obama. A lo largo de este casi medio siglo hay  muy poco en su record como para esperar un viraje significativo en la política exterior de Trump, especialmente en el siempre turbulento ámbito de las relaciones hemisféricas. Lo que sí hay es la certeza de que a lo largo de tantos en el Senado fue  cómplice, beneficiario -o por lo menos silente testigo- de la tantas veces denunciada corruptela institucionalizada en Washington, de los jugosos contratos y concesiones ofrecidas a las empresas del complejo militar-industrial y, luego del crash de las hipotecas del 2008, del fabuloso salvataje concedido por el Tesoro al corrupto sistema bancario estadounidense. Todo esto transcurrió bajo su mirada y en ningún momento insinuó disconformidad o incomodidad moral. La renovación o el “nuevo comienzo”, retórica a la cual son tan afectos los presidentes de Estados Unidos cuando desplazan a sus oponentes no se condice con la promiscua relación que Biden -¡al igual que Trump, pero “guardando las formas”!- mantiene con la burguesía imperial. Por ejemplo, su costosa campaña electoral se vio facilitada por el generoso financiamiento que le otorgaron las grandes corporaciones. Un informe revela que Joe Biden recibió donaciones de 44 multimillonarios; pero su acompañante, Kamala Harris, lo superó al obtener aportes de 46 multimillonarios estadounidenses.[iii]  En términos individuales Trump se benefició de la prodigalidad de Sheldon Adelson, el dueño de un casino en Las Vegas y, según The Guardian, un “ardiente conservador pro-israelí” que terminó donando 183 millones de dólares para la campaña del neoyorquino.[iv] Biden, a su vez, recibió un donativo del ex alcalde de Nueva York y magnate de los medios de comunicación Michael Bloomberg por valor de 107 millones de dólares. Como puede verse, parecería haber un pequeña contradicción con el principio elemental de toda democracia de un hombre/una mujer un voto. Porque, ¿qué dudas cabe que tanto Adelson como Bloomberg podrán hacer oír su voz más claramente que las de John y Maggie?, que no pudieron donar siquiera veinte dólares para ningún candidato en la pujante democracia estadounidense. Por eso tiene razón Luzzani cuando habla del “gatopardismo” de Biden. Habrá, eso sí, un cambio de estilo: al olvido pasarán los gestos matonescos y groseros de Trump y compañía (Pompeo y Bolton, especialmente) y, aparentemente, habría una cierta intención de reflotar el multilateralismo y buscar compromisos manteniendo el uso de la fuerza como una alternativa pero no como la primera prioridad. En esa línea Biden prometió su país a los Acuerdos de París sobre el cambio climático; regresar a la Organización Mundial de la Salud para colaborar en la lucha contra la pandemia, y a la UNESCO, de la cual Washington se había retirado aduciendo un supuesto “sesgo anti-israelí” de esa organización. Pero hay que recordar que Estados Unidos había dejado de financiar a la UNESCO en el 2011, bajo la presidencia de Barack Obama y cuando Joe Biden ¡era su vicepresidente! Desde el Senado Biden se preocupó por cimentar la fortaleza del complejo militar-industrial y la estabilidad del sistema financiero en la gran crisis del 2008. Ante la catástrofe sanitaria precipitada por el negacionismo de Trump en relación al Covid-19 podría tratar de resucitar el “Obamacare” como un esquema muy módico de salud pública. Pero acompañó con su voto en el Senado las invasiones a Irak y Afganistán y como vicepresidente avaló las operaciones militares en Libia y Siria. En lo tocante a nuestros países, también en su calidad de vice de Obama, Biden respaldó el golpe en contra de Juan Manuel Zelaya (Honduras, 2009); la intentona golpista en contra de Rafael Correa en el 2010; contra Fernando Lugo  (Paraguay, 2012) y el fraudulento proceso del “impeachment” en contra de Dilma Rousseff, entre 2015 y 2016 en Brasil. No hay, por lo tanto, razones para celebrar nada, excepto la

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Bolivia: el pueblo volvió por sus fueros

Fuente: Carlos Flanagan | Alainet Fecha: 9 de noviembre de 2020 En primer término Choquehuanca juró su cargo y pronunció un breve discurso en el cual resaltó la importancia de superar la división del pueblo y bregar por su hermandad. Remarcó la importancia del poder como herramienta para ayudar sin someter; para buscar la paz y superar el odio, la discriminación y el racismo. “Sabemos que unidos valemos más”. Asimismo se refirió como a pesar de que el colonialismo desestructuró los cánones civilizatorios de los pueblos originarios de nuestra región (el Abya Yala) “no lograron apagarnos; estamos vivos, somos de Tiwanaku, somos fuertes, somos como la piedra”. Posteriormente procedió a investir a Luis Arce en su cargo de Presidente. Un discurso contundente Arce comenzó su mensaje honrando a los ancestros, a los mártires de la liberación, a los asesinados en Senkata, Sacaba y El Pedregal y a todos los héroes que recuperaron la democracia. Fustigó duramente al gobierno de facto que a partir del 10 de noviembre de 2019, lejos de pacificar el país y convocar inmediatamente a elecciones, como había prometido, sembró la muerte, el miedo la discriminación y el racismo y usó la pandemia para prorrogarse. “Sin embargo, a pesar de esas condiciones adversas, a pesar de que la participación del pueblo estuvo amenazada por la violencia del gobierno de facto y grupos paramilitares en las elecciones del 18 de octubre obtuvimos una histórica victoria en las urnas con más del 55%.” Manifestó que ese voto enormemente mayoritario representa la conciencia y organización de un pueblo que no quiere libertad para unos cuantos sino libertad para todos. Nos parece importante subrayar su visión autocrítica cuando afirma: “asumimos este mandato que nos da la población, el pueblo para trabajar incansablemente y con humildad por la reconstrucción de nuestra Patria, y nos comprometemos a rectificar lo que estuvo mal y a profundizar lo que estuvo bien.” Se refirió a la democracia y sus contenidos necesarios, cuando dijo que “de nada sirve elegir a las autoridades mediante el voto si a la vez el pueblo al que se debe la democracia está privado de los derechos fundamentales, como los de acceso a la salud, a la educación, al trabajo, a los ingresos y a la vivienda”. Respecto a la justicia, manifestó que creía en el reforzamiento de la institucionalidad del Estado, generando un ambiente seguro y estable en el cual “los únicos que deben temer son los infractores, los criminales, los violentos y los que cometan actos de corrupción.” La situación económica Una parte medular de su discurso fue destinada a describir la crisis triple por la que atraviesa Bolivia: la política consecuencia del golpe de Estado, la sanitaria producto de la aparición del Covid-19 y la falta de una respuesta integral adecuada y la económica derivada de la política del gobierno de facto – instaurada antes de la pandemia – que en menos de un año, ha hecho retroceder a todas las conquistas logradas a partir de 2005 en el proceso de cambios. Transcribimos algunas de las cifras mencionadas por Arce como indicadores elocuentes del actual desbarajuste de la economía. Bolivia pasó de haber liderado por seis años en sus índices de crecimiento económico en el período 2006 – 2019, a tener ahora la caída más grande del PIB en los últimos 40 años: un 11,1%. Las reservas internacionales netas (RIN) del país bajaron un 13% desde noviembre 2019 al mes de octubre 2020: de 6.459 millones de USD a 5.578 millones. En el mismo período la dictadura endeudó al país en más de 4.200 millones de dólares entre deuda interna y externa. Para enfrentar y superar este complejo panorama económico y social con aumento del desempleo y la pobreza, se propone reinstaurar el modelo económico social, comunitario y productivo, que dinamice la economía plural y el mercado interno con crecimiento y redistribución del ingreso. Tarea que no será fácil teniendo en cuenta la actual coyuntura económica mundial recesiva. Un claro mensaje al mundo Fue explícito al anunciar la lucha que su gobierno librará por un mundo multipolar, sin la supremacía de ninguna potencia, el saqueo de recursos naturales, el racismo, la discriminación o las amenazas o presiones de tipo alguno. Para ello ratificó la política de no intervención, no alineamiento, autodeterminación de los pueblos y su plena igualdad jurídica y política. La integración Sur – Sur sin la imposición de designios desde el Norte. Reivindicó a la CELAC como la mejor vía de instrumentación de la unidad política en la diversidad en A. Latina y el Caribe y su declaración como territorio de paz en el año 2014. Y por último la recuperación de UNASUR en tanto ámbito de integración y concertación, más allá de la orientación política de sus gobiernos. Algunas conclusiones En primer lugar saludamos los contenidos de ambos discursos. Asimismo consideramos a esta nueva dupla del MAS al frente del gobierno de Bolivia en mejor disposición y condiciones de llevar adelante una gestión que necesariamente deberá ser de gran cercanía, diálogo, consulta y concertación con el amplio y diverso mundo de las organizaciones sociales (de trabajadores, pueblos originarios, organizaciones locales, etc.). Será con la activa y vigilante participación del pueblo que se garantizará tanto la re implantación y posterior profundización del denominado modelo económico, social, comunitario y productivo como el desbaratamiento de los latentes intentos desestabilizadores de la oligarquía boliviana – racista, discriminadora- y sus agentes instrumentales de turno.- Carlos Flanagan Ex-Secretario de RR. II. del Partido Comunista de Uruguay. Ex-Embajador de Uruguay ante el Estado Plurinacional de Bolivia.

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Elecciones en Estados Unidos: final anunciado

Fuente:  Santiago O’Donnell / Página/12 Fecha: 9 de noviembre de 2020 Al final no hubo crisis institucional, ni sangrienta revolución en las calles, ni derrumbe democrático. Donald Trump pataleó, demandó, insultó y amenazó como si fuera un personaje despedido de su propio show.  Mientras tanto el traspaso de poder real a Joe Biden no lo pronunció ninguna corte electoral, ni organismo oficial, ni siquiera los propios candidatos.  Ocurrió cuando las cadenas de televisión, agencias de noticias, portales de diarios y demás reconocidos medios de comunicación empezaron a informar, casí al unísono, que según sus cálculos, el candidato demócrata había alcanzado los 270 electores.  La cantidad necesaria para hacerse elegir presidente.  A partir de entonces, esos medios empezaron a llamarlo “presidente electo Biden”. El primero en declarar ganador a Biden había sido la cadena CNN a las 11 y 24 del sábado, horario de la costa este. Durante el minuto siguiente hicieron el anuncio las cadenas NBC, CBS, ABC y el sitio de noticias MSNBC. A las 11:36 fue el turno del Washington Post y a las 11:40, en la voz de su presentador más respetado, Chirs Wallace, se pronunció la cadena Fox News. Si quedaba alguna duda se terminó de despejar cuando la propia Fox, principal arma mediática de Trump, dejó colgado durante horas una chapa roja en la esquina inferior de la pantalla, con la leyenda “Biden presidente electo». Y ahí se acabó todo. O sea, en determinado momento, el avance del conteo llevó a cinco, seis o diez instituciones privadas e  independientes de los tres poderes del gobierno, en base a su demostrable experiencia en la recolección y publicación de información de actualidad, llegando casí todos al mismo tiempo, o sea con mas o menos las mismas fuentes de información, a anunciar que había ganado Biden.  El traspaso de poder fue instantáneo, inmediato e inapelable y aún no había intervenido ni un solo actor estatal. Ni siquiera el presidente electo, que acompañaría con un tuit recién minutos después del coro de anuncios y que recién se mostraría en público muchas horas más tarde, después del anochecer La suerte está echada. Lo dice todo el nombre que los propios estadounidenses eligieron para nombrar esta etapa devaluada del mandatario actual. Lame duck. Pato rengo. Andá a protestar a tribunales, pato rengo. Ahora manda Biden, dice la realidad. No debería sorprender a nadie. Cuanto menos actúan las instituciones más fuertes son,  diría Althusser. No quiere decir que las instituciones estadounidenses sean buenas o malas, mejores o peores que las de Venezuela o Rusia. Pero tampoco parece prudente agarrarse de algunas demoras en procesar una inédita cantidad de votos por correo, en medio de una pandemia, más alguna protesta callejera alentada por un candidato mal perdedor, para concluir que esta elección fue algo más que una metáfora del derrumbe del imperio americano. Se va Trump, llega Biden, los procesos continúan. No cambia todo, tampoco cambia nada. El presidente anterior, Mauricio Macri, tenía una relación personal con Donald Trump que facilitó al país el acceso a importantes créditos. La relación siguió siendo buena bajo la presidencia de Alberto Fernández, quien había sido uno de los interlocutores habituales de la embajada estadounidense durante su gestión como funcionario de los gobiernos kirchneristas.  Los demócratas suelen llevarse bien con los gobiernos peronistas. Los latinoamericanistas del partido Demócrata tampoco son demasiados y en el gobierno hay quienes los conocen bien. Por lo que es muy probable que las relaciones sigan siendo buenas, sin mayores sorpresas.

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El tablero político israelí ante el próximo llamado a cuartas elecciones en dos años

Fuente: Daniel Kupervaser | Blog de Daniel Kupervaser Fecha: 9 de noviembre de 2020  Finalmente, le cayó la ficha a Gantz. “Yo ya tengo claro que Netanyahu no piensa cumplir la rotación en la función de primer ministro. Yo ya no le creo a Netanyahu”, confesó el primer ministro alternativo que tan solo unos meses atrás firmó un acuerdo de coalición con la promesa de intercambiar con Netanyahu la función de primer ministro elegido a fines de 2021 (Canal 12 TV, 6-11-2020). La mayoría de los analistas políticos coinciden que el llamado a nuevas elecciones a principios de 2021 es la única salida que puede despejar el callejón sin salida al que arribó este gobierno. Un gobierno que se caracteriza, no por sus políticas, sino por la impotencia en la toma de decisiones, resultado de la mutua neutralización de sus componentes. EL TABLERO POLITICO ISRAELI No por ser recurrente ni por recientes experiencias, vale la pena acentuar los caracteres muy singulares del tablero político israelí tal como se consolidaron el último año para tener una visión de las posibles, y no ficticias o ilusorias, alternativas de las fuerzas que podrían componer el futuro gobierno israelí. La conformación de un gobierno en el sistema parlamentario israelí, con una sociedad tan fragmentada políticamente, no depende mayormente de los resultados electorales de un partido en particular, sino mas bien del arte o habilidad de negociar coaliciones por parte de líderes de los partidos mayoritarios. Para arribar a conclusiones relativamente fundamentadas para estos tiempos, es necesario diferenciar dos aspectos que reflejan la conducta de los votantes y de los partidos políticos israelíes. El primer aspecto nos permite diferenciar claramente partidos políticos según la lealtad que su electorado tradicional le manifiesta a lo largo del tiempo. En este sentido diferenciamos entre partidos con “patrón de voto fijo” frente a partidos con “patrón de voto cambiante”. Los primeros agrupan mayormente a un núcleo homogéneo de población sobre la base de visiones o intereses muy claramente definidos que los hace diferenciar de los demás y su predisposición a acoplarse a coaliciones se condiciona estrictamente a la materialización maximalista de sus visiones o intereses. En este bloque debemos mencionar a la Lista Árabe Unida, los partidos religiosos ultra ortodoxos, el partido de Liberman que representa mayormente a inmigrantes rusos y el partido Meretz apoyado mayormente por la denominada izquierda tradicional.  Los partidos políticos con patrón de voto cambiante agrupan a públicos que están dispuestos a ser movilizados por la imagen y mensajes de líderes del momento más que por una visión ideológica clara y definida. La experiencia ha demostrado en reiteradas ocasiones, entre ellas en las ultimas elecciones, situaciones de líderes de este grupo que traicionaron promesas previas a su electorado. Este carácter es el determinante de la permanente movilidad interna de los votantes de este bloque y es lo que centra generalmente las batallas electorales. En vista a las próximas elecciones este bloque comprende el partido Azul y Blanco (Gantz), Yesh Atid (Lapid), Yemina liderado por Bennet y el Likud liderado por Netanyahu. El resto de los partidos no tienen perspectivas de pasar el mínimo exigido por ley.   La tabla expuesta en la imagen detalla los partidos políticos israelíes según la pertenencia a los dos bloques mencionados haciendo referencia a los resultados de las últimas elecciones y los estimados según un promedio de sondeos de intención de voto de semanas recientes. En los números puede observarse claramente la diferencia de conducta interna entre los dos bloques. En ultima instancia, en un congreso de 120 bancas, la verdadera lucha electoral se centra solamente alrededor de 75. Para los partidos del bloque de patrón de voto cambiante, generalmente líderes en la formación de una coalición gobernante, acoplar algún partido del bloque de patrón fijo se convierte, tal vez, en el desafío mas importante. DISTRIBUCION DE BANCAS EN LA KNESSET SEGÚN PATRON DE VOTO PARTIDO/BLOQUE ELECCIONES ABRIL 20 SONDEOS NOVIEMBRE 20 LISTA ARABE UNIDA 15 15 RELIGIOSOS ULTRA ORTODOXOS 16 16 IZQUIERDA – MERETZ 7 7 INMIGRANATES RUSOS – LIBERMAN      7 7 TOTAL PATRON VOTO FIJO 45 45 YESH ATID – LAPID 17 17 AZUL Y BLANCO – GANTZ 16 9 YEMINA – BENNET 6 20 LIKUD – NETANYAHU 36 29 TOTAL PATRON VOTO CAMBIANTE 75 75 TOTAL GENERAL 120 120 Tres acontecimientos de singular importancia fueron los detonantes de cambios significativos en la intención de voto del electorado israelí desde las últimas elecciones en abril 2020 hasta el presente. En primer lugar, un significativo desgaste de Gantz y su partido como consecuencia de haber traicionado políticamente a su electorado a quien prometió no sentarse junto a Netanyahu en un gobierno. En segundo lugar, el resonante fracaso del confrontamiento con la pandemia Covid-19 atribuido principalmente a Netanyahu. En tercer lugar, la impotencia del gobierno de coalición de partidos con posiciones opuestas que prácticamente impide la toma de decisiones importantes en materia de política interna proyectando una imagen de total desidia. Como se observa en la tabla expuesta, la consecuencia de estos acontecimientos no afectó la intención de voto dentro del bloque de patrón de voto fijo (pese a la participación en el gobierno de los partidos ultraortodoxos), mientras que en el otro bloque se perciben cambios muy significativos. No solo que Gantz y Netanyahu bajaron notoriamente, sino que Yemina liderado por Bennet va en vía de dar un gran salto como consecuencia de sus punzantes críticas al camino elegido por Netanyahu y Gantz en la confrontación con la pandemia.  Si la configuración descripta se mantiene aproximadamente en esos términos, y si las partes están dispuestas a concesiones, tanto personales como políticas, estamos en presencia solo de dos posibilidades de formación de gobierno. En la primera, un gobierno liderado por Netanyahu con Bennet como socio privilegiado, y la participación de los partidos ultra ortodoxos. Una combinación que demanda de Bibi, y sobre todo de su esposa Sara, tragar mucha saliva por la posición jerárquica de Bennet y su compañera de lucha Ayelet Shaked. Se trata de un gobierno relativamente homogéneo y de clara

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La fotografía inolvidable. Quince años del NO AL ALCA

Fuente: Guillermo Wierzba | El Cohete a la Luna Fecha: 8 de noviembre de 2020 Esta semana se cumplieron quince años de la Cumbre de las Américas que en Mar del Plata tuvo la potencia para cerrar el camino a que los Estados Unidos consiguieran el mayor avance hacia el destino que persiguen hace más dos siglos: la consolidación del objetivo panamericanista con su hegemonía continental a través de la conformación del ALCA. Imposibilitó su concreción la asunción al poder de un conjunto de corrientes populares en países de América Latina. Los liderazgos de Kirchner, Lula, Chávez, Evo y Tabaré impidieron ese objetivo imperial. La evocación de la efeméride excede las consideraciones políticas y merece un encuadre de los aspectos económicos de los significados de ese hecho histórico, también la referencia a sus raíces y la valoración presente de los rumbos a impulsar en América Latina. Particularmente en Argentina como reacción a la desastrosa y tramposa situación provocada por la alianza del gobierno de Cambiemos y el FMI para inhibir la potencia transformadora del gobierno popular. Más de tres años antes de la realización de la reunión de Mar del Plata, la Secretaría de relaciones internacionales de la CTA, que esta semana recordó el evento de 2005 con un seminario internacional, editó un texto de Enrique Arceo en el que se presentaba crudamente el carácter del ALCA y las condiciones internacionales en que acontecía su imposición. Señalaba el autor que “el ALCA procura consolidar en América Latina el tipo de dominación a través del mercado que Estados Unidos busca implantar en el conjunto de la economía mundial. La liberalización de la economía mundial que ha tenido lugar en el último cuarto de siglo no es un fenómeno resultante de la estructura espontánea de las estructuras económico-sociales o una consecuencia de la revolución tecnológica… El mercado es una construcción social y opera necesariamente sobre la base de un conjunto de reglas que reflejan una determinada correlación de fuerzas. La liberalización no es… un desplazamiento de las regulaciones nacionales por las fuerzas incontrolables del mercado, sino su reemplazo por otro tipo de regulación… El ALCA es un claro ejemplo de establecimiento de nuevas normas a ser observadas por las naciones a fin que el capital opere en toda América como un mercado único”. En la época llamada del “capitalismo de oro” o de “las economías del bienestar”, el financiamiento era predominantemente público, de carácter bilateral o mediante la intermediación de organismos multilaterales de crédito dirigidos por los estados. No estaban restringidos los controles al movimiento internacional de capitales. Existía una regulación interestatal de las políticas cambiarias que impedían su flexibilidad significativa. La inexistencia de un mercado de capitales privados acotaba el financiamiento de los déficits porque la única fuente para resolverlos era el FMI y el Banco Mundial, que lo hacían con reglas estrictas. El único país que podía hacerlo sin límite eran los Estados Unidos, porque imprimían el dólar. Este era el país con exclusividad de moneda completa. El dólar cumplía con las cinco funciones del dinero definidas por Marx: Unidad de cuenta (los precios se piensan siempre en dólares); Medio de transacción (las operaciones se realizan en dólares); Medio de pago (las cancelaciones de deudas y cobros de acreencias se hacen en dólares); Reserva de valor (los ahorros se realizan en dólares); Dinero Universal (de aceptación irrestricta para las operaciones internacionales de todo tipo). Unidad Latinoamericana o panamericanismo rastrero La ruptura de la convertibilidad del dólar con el oro, sobrevino por la insolvencia potencial que afrontaba Estados Unidos para cubrir sus déficits, debida al peso creciente de otras economías y al elevadísimo nivel del gasto militar. El surgimiento de nuevas potencias industriales y la acumulación de capital de los países petroleros habían llevado a los Estados Unidos a reemplazar una política administrada del manejo monetario acoplada a un diseño institucional de la gobernanza global por otro de regulación mercantil. Esta fue una decisión deliberada y constituyó el punto de origen del neoliberalismo. Las relaciones entre las monedas pasó a ser flexible y el riesgo de cambio, privado. Las tasas de interés pasaron a ser libres, fijadas por la oferta y la demanda. Los organismos multilaterales restringieron, hasta la insignificancia, los controles al movimiento internacional de capitales. Así, las empresas norteamericanas —siempre con la tecnología de punt— podían deslocalizar producciones y segmentarlas, destinando a los países de menores salarios los eslabones de menor complejidad de fabricación, dejando los de superior desarrollo para los países centrales con mayor disposición del financiamiento privado. Porque la novedad del neoliberalismo fue el cambio de fuente de financiamiento de los déficits: el financiamiento privado y los mercados de capitales reemplazaron a los estatales y sus regulaciones institucionales. La tasa de interés trepó “tan alto como lo necesario para restaurar el valor del dólar”. La llave del cambio regulatorio del capitalismo mundial hacia la financiarización fue que la tasa de interés norteamericana sustituyó a la convertibilidad del dólar como el instrumento de poder de acción de la política económica global. A su vez, las teorías apologéticas de la libertad de tasas y el financiamiento privado se pregonaron como panacea del desarrollo de los países periféricos, a los que se les hizo adoptar la apertura a la entrada y salida de capitales, con mercados financieros muy rentables (altas tasas) para valorizar el capital especulativo, que no sirvieron para otra cosa que para concentrar el poder económico y destruir la capacidad de crecimiento de sus economías. Este rumbo sólo estancó su desarrollo y aumentó su dependencia tecnológica, alimentando los procesos de fuga de capitales y endeudamiento, que siempre terminaba afrontando el Estado descargando —la mayoría de las veces— su peso en los cuerpos y vidas de los sectores populares. Del corto período del capitalismo regulado de posguerra se pasó irreversiblemente al capitalismo financiero como sistema mundial, porque ni Wall Street ni los Estados Unidos querrán nunca volver a regular las ganancias, que hoy consiguen con los métodos  de la financiarización y la desposesión de los estados dependientes y de los asalariados.

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Elecciones, racismo y milicias: Degradación social del sistema político que se proclama como paradigma global

Fuente: Jorge Elbaum | El Cohete a la luna Fecha: 25 de octubre de 2020 El debate entre Donald Trump y Joe Biden del último jueves volvió a plantear la problemática de la violencia social doméstica, arraigada en la sociedad estadounidense y coherente con el militarismo de exportación promovido por Washington, cuyas víctimas prioritarias residen en América Latina, Medio Oriente y África. Las elecciones se llevarán a cabo el 3 de noviembre próximo y los ejes del último debate público se vincularon con la pandemia, la crisis económica y la racialización creciente promovida y negada desde el gobierno federal. El último cuatrienio coincide con la mayor efervescencia de actos supremacistas y neonazis en los últimos 70 años, desde el periodo macartista de la década del ’50 del siglo pasado. Donald Trump ha empoderado a los sectores más violentos de la sociedad estadounidense y generado la proliferación de milicias supremacistas. En la última semana, una investigación llevada a cabo por el FBI y del Departamento de Seguridad Nacional produjo una serie de detenciones en distintos Estados, ligadas a la milicia autodenominada The Base, promotora de atentados terroristas contra comunidades latinas, afrodescendientes y judías. La Base contaba  con campos de entrenamiento en el Estado de Washington, a pocos kilómetros de la frontera con Canadá, y coordinaba la actividad de miles de reclutas, adherentes y simpatizantes distribuidos en Europa, Australia y el norte de América. Los integrantes de La Base se comunican e interactúan a través de una red social alternativa de Twitter (Gab.com), que adopta –por definición corporativa– la circulación del lenguaje del odio, la estigmatización y la ridiculización de minorías. Gab.com se convirtió desde la asunción de Trump en la ventana discursiva de la denominada Alt-Right  (derecha alternativa), eufemismo con el que la derecha supremacista busca disimular su admiración por el Ku Klux Klan. Uno de los detenidos, Richard Tobin, había sido integrante de la Atomwaffen Division (AWD), un grupo neonazi surgido del portal Iron March, sitio de Internet que congregó –hasta su interrupción en 2017– a gran parte del entramado aceleracionista mundial. Algunos de los detenidos habían planificado el asesinato de activistas antifascistas, los mismos que Trump cataloga como potenciales terroristas por oponerse a las doctrinas policiales que detienen, golpean, encarcelan y asesinan –en forma preferente– a afrodescendientes. El aceleracionismo es la doctrina difundida por James Mason, que postula la necesidad de apresurar los tiempos de una supuesta crisis civilizatoria, para eliminar a los enemigos de la supremacía blanca. Según los informes divulgados por el Departamento de Seguridad Nacional, The Base tiene en la actualidad células autónomas en varios países del mundo, organizadas de manera desagregada e inconexa, de forma análoga al modelo las utilizado dos décadas atrás por Al Qaeda. Uno de los líderes de La Base, Rinaldo Nazzaro, definió la milicia como «una organización que no tiene jerarquía entre sus miembros. Es una red de pequeñas células subterráneas, cada una con un alto grado de autonomía». Mollie Saltskog, analista del centro de Investigación The Soufan Group (una consultora independiente de seguridad internacional), consideró que las operaciones de estos grupos están orientados a lograr una guerra racial. Las últimas investigaciones revelan que la milicia había reclutado varias centenas de milicianos entre militares de Canadá y Estados Unidos –el 20 % de ellos militares en servicio activo–, para llevar a cabo atentados en el marco de “un colapso social inminente”. The Base y Atomwaffen han promovido además, durante los últimos tres años, el alistamiento de lobos sueltos, muletilla con la que se nomina a individuos armados con fusiles automáticos, que se deciden a disparar en espacios públicos concurridos. La publicidad de los integrantes de La Base incluyó imágenes con el epígrafe “quemá tu sinagoga más cercana”, viralizado a través de las redes sociales  luego de la masacre producida por Robert G. Bowers, en octubre de 2018, cuando asesinó a 11 feligreses en el Templo de Pittsburgh. El desmantelamiento de la red terrorista se produjo mientras Donald Trump continúa su campaña de empoderamiento de los sectores supremacistas, multiplicados durante los últimos cuatro años. Gobernadores en peligro El último mes también fue desarticulado el Wolverine Watchmen, una milicia acusada de planificar el secuestro de dos gobernadores demócratas, Gretchen Whitmer (Michigan) y Ralph Northam (Virginia). Ambos mandatarios, según el FBI, fueron señalados por los integrantes de la milicia como refractarios a la portación de armas. Las detenciones se dieron luego de que Trump cuestionara a Whitmer por promover la restricción de la Segunda Enmienda, la disposición constitucional que le brinda cobertura a la comercialización de fusiles automáticos. La gobernadora de Michigan, por su parte, denunció al Presidente Trump por no haberse diferenciado de los grupos que promueven el odio racial, el desprecio hacia los colectivos LGTBI y las comunidades judías. “Cuando los dirigentes de Estados Unidos envalentonan o fraternizan con terroristas domésticos, legitiman sus acciones y son cómplices”, señaló la gobernadora luego de las detenciones informadas por la policía estatal. Como respuesta, Trump cuestionó a Whitmer por las medidas de cuarentena estricta decididas durante la pandemia, y la acusó de ser desagradecida por no valorar el apoyo del FBI en la detención de los integrantes de Wolverine Watchmen: “Mi Departamento de Justicia anunció en el día de hoy que lograron frustrar un peligroso complot contra la gobernadora de Michigan. En lugar de dar las gracias, ella me llama supremacista blanco. Eso en el mismo momento que Biden y los demócratas se niegan a condenar a Antifa, los anarquistas, los saqueadores y las turbas que incendian ciudades”, señaló el Presidente. El representante por California, Jackie Speier, consideró que el objetivo de Trump es “utilizar el terrorismo para iniciar una guerra racial y colapsar a los Estados Unidos. Desencadenar el colapso social puede ser una fantasía enfermiza, pero la realidad es que el terror doméstico se ha cobrado más vidas que el terror internacional desde las Torres Gemelas”. Mientras el Tribunal Federal de Michigan solicitó penas de prisión perpetua para los seis detenidos de Wolverine vinculados al intento de secuestro, el documento del Departamento de Seguridad Nacional, de agosto de 2020, catalogó a los grupos supremacistas como la amenaza de terrorismo más peligrosa para Estados Unidos. Los Wolverine Watchmen se consolidaron luego de que James Alex Fields atropellara con su auto a una veintena

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Por qué estamos descubriendo los negocios turbios del JNF (Keren Kayemet LeIsrael)

Fuente: Natasha Roth-Rowland | +972Mag Fecha: 24 de octubre de 2020 Durante más de un siglo, una pequeña lata azul ha servido como icono del apoyo judío de la diáspora al proyecto sionista. Producidas y distribuidas para recaudar dinero para el Fondo Nacional Judío (Keren Kayemet LeIsrael), fundado en 1901, las alcancías se colocaron en hogares judíos y escuelas diurnas en Europa y Estados Unidos, llenas de familias deseosas de participar en los esfuerzos del FNJ para comprar propiedades o plantas árboles en todo Israel. Esta historia ha contribuido a la benevolente reputación del FNJ. Para muchos judíos, se asocia principalmente con árboles, parques y esfuerzos de conservación, aumentados por una fábula de pionero valiente en los primeros días de Israel. La propia organización ha trabajado con cuidado para cultivar una impresión de neutralidad. Sin embargo, el impacto del FNJ en el paisaje en Israel-Palestina es mucho menos benigno de lo que sugiere esta narrativa. Como escribió Umar al-Ghubari hace unos años, la organización ha jugado un papel fundamental en la plantación sobre los restos de las aldeas palestinas destruidas. Este proceso de «enverdecimiento a través de un acto de aniquilación», en palabras de un judío sudafricano que en 2015 encabezó una delegación para disculparse por las donaciones del FNJ de la comunidad, ha sido fundamental para la capacidad de Israel de negar, distorsionar y reprimir la historia de la Nakba. Esta historia, junto con las extensas operaciones del FNJ en los territorios ocupados, significa que su asociación de décadas con el grupo de colonos Elad (2), revelada por el periodista de investigación Uri Blau en +972 esta semana (1), no es la anomalía que muchos desearían que fuera. Como escribí en respuesta a ese informe, ambas organizaciones están preocupadas por seguir, más o menos descaradamente, el imperativo sionista de «máxima tierra, mínimo de árabes». Dada el objetivo singular de Elad del control arqueológico en Jerusalén Este, las dos instituciones también comparten un enfoque arraigado en la idea de fortalecer la conexión judía con la tierra. Los árboles del FNJ y los colonos cavan, pero ambos intentan rehacer el territorio y las historias que se le atribuyen. Como resultado, la presencia y la historia palestina están directamente en la línea de fuego. En ninguna parte eso es más evidente que en el caso de la familia Sumarin, que ha sido el objetivo de los esfuerzos combinados del FNJ y Elad para echarlos de su hogar en Jerusalén Este. Esos esfuerzos han dado lugar a una campaña internacional en apoyo de la familia Sumarin, que pareció, al menos por un momento, haber tenido efecto. En el momento de publicar el artículo de Blau, una facción dentro del JNF había presionado con éxito para que se congelara el desalojo en el último momento. Ahora, sin embargo, parece que el FNJ ha retrocedido en su decisión y está permitiendo que proceda la expulsión de los Sumarins. El papel del FNJ en desposeer a los palestinos y «enverdecer» las pruebas ha sido visible desde hace mucho tiempo a simple vista. La noticia de la cooperación de la organización con Elad continúa con ese historial. Queda por ver si esta última revelación finalmente opacará la pátina de las latas azules. *  Natasha Roth-Rowland es una estudiante de doctorado en Historia en la Universidad de Virginia, donde investiga y escribe sobre la extrema derecha judía en Israel-Palestina y en los Estados Unidos. Anteriormente pasó varios años como escritora, editora y traductora en Israel-Palestina, y sus trabajos han aparecido en The Daily Beast, London Review of Books Blog, Haaretz, The Forward y Protocols. Escribe con el apellido verdadero de su familia en memoria de su abuelo, Kurt, quien se vio obligado a cambiar su apellido a ‘Rowland’ cuando buscaba refugio en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.  (1)  Los documentos revelan décadas de estrecha cooperación entre FNJ y Elad https://www.972mag.com/exclusive-jnf-elad-jerusalem/ (2)  Organización no gubernamental de extrema derecha judía -cuyo objetivo es judaizar toda la ciudad santa y construir el Tercer Templo judío en la explanada de las Mezquitas- que lleva a cabo una agresiva política de apropiación y adquisición de inmuebles. (N. del T.) Traducción: Dardo Esterovich

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