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Miles de palestinos y judíos protestan en Tel Aviv contra el racismo

Autor: Haggai Matar / 972mag  05 de FEBRERO 2017 Más de 5.000 personas marcharon en Tel Aviv en una de las mayores manifestaciones árabes-judías que la ciudad ha visto en años. Más de 5.000 manifestantes árabes y judíos de todo el país marcharon juntos el sábado por la noche en Tel Aviv contra las demoliciones de viviendas y en apoyo de la igualdad para todos. Los manifestantes pidieron al primer ministro Benjamin Netanyahu y al ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, que dimitan, tras meses de incitación contra ciudadanos palestinos de Israel. La manifestación, organizada por una gran coalición de organizaciones y partidos políticos, entre ellos «Standing Together», Hadash, Meretz, «Yad B’Yad», «Sikuy» y otros, fue la mayor protesta árabe-judía que Tel Aviv había visto en años. Los manifestantes marcharon a lo largo de la avenida George St. mientras coreaban consignas como «judíos y árabes se niegan a ser enemigos», hasta que llegaron a la calle Dizengoff, donde celebraron un gran mitin. Entre los oradores estuvieron el líder de la Lista Conjunta Ayman Odeh, la diputada de Meretz Michal Rozin, la presidenta de Meretz Zehava Galón. Los representantes de la Unión Sionista, que se suponía que debían asistir, estuvieron ausentes. La doctora Amal Abu Sa’ad, viuda de Yacoub Abu al-Qi’an, quien fue baleado y asesinado por la policía en el pueblo beduino de Umm el Hiran el mes pasado habló de la muerte de su esposo a manos de la policía, de la lucha para obligar al Estado a entregar su cuerpo y borrar su nombre de toda conducta ilícita, así como de la trágica muerte de Erez Levy, el policía que murió también en los enfrentamientos en Umm el-Hiran. «Es importante para mí enviar un mensaje al primer ministro y su gabinete: a pesar de su incitación, racismo y discriminación en la legislación, la aplicación de la ley, la infraestructura y los servicios del Gobierno, ustedes no serán capaces de dividir a los ciudadanos de este país. Abu Sa’ad también llamó a establecer una comisión gubernamental para investigar los hechos de Umm el-Hiran. «Hagamos que en este lugar valga la pena vivir, por respeto a Yacoub y Erez». Odeh, que habló a continuación, reiteró su llamado de hace un año a construir un campo democrático árabe-judío que se oponga tanto a la derecha como a la izquierda sionista, exigiendo la plena igualdad y la democracia. El doctor Meir Buzaglo, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Hebrea, invocó la historia compartida de judíos y musulmanes en Marruecos para promover la convivencia en Israel, mientras Bar Itamari y Fátima Yahiye, dos estudiantes de la escuela bilingüe árabe-judía «Mano a Mano – puente sobre el Wadi», describieron tanto el desafío como el privilegio de estudiar juntos. Muhammad Barakeh, que encabeza el Superior Comité Árabe de Seguimiento, pidió a los manifestantes que regresen a Tel Aviv este mes para otra manifestación, advirtiendo contra la creciente asociación entre el Gobierno de Netanyahu y los partidos fascistas en Europa y Estados Unidos. El diputado Dov Khenin (Lista Conjunta) agregó que es «irritante ver a Netanyahu copiar a los antisemitas en Europa. En Europa los partidarios del zar decían «golpear a los judíos y salvar a Rusia». El primer ministro dice «atacar a los árabes y salvar a Netanyahu». Traducido del inglés para Rebelión por J. M. https://bestlasikphoenix.com/cialis-online/ Many individuals seeking convenient and discreet options for obtaining erectile dysfunction treatment are turning to Cialis online, as it provides a way to consult with healthcare professionals and receive medication without the need for a physical doctor’s visit, ensuring privacy and ease of access. It’s important, however, to verify the legitimacy of the online pharmacy to ensure the safety and effectiveness of the medication.

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Una izquierda deseable

Autor: Mario Goloboff* / Página 12 02 de FEBRERO 2017 El reciente ganador de las primarias del Partido socialista francés, y ahora inesperado e incómodo candidato a la elección presidencial, Benoît Hamon, anunció lo que podría ser la resurrección de la izquierda en Francia, y probablemente en Europa, mediante una frase que con gusto subrayaría el potente ideólogo argentino Jorge Alemán: “Un désir de gauche” (Un deseo de izquierda). En un campo discursivo donde las voces secas parecen reinar, plagado de “pragmatismo”, “realismo”, y “voto útil”, esta palabra de perfume lacaniano parece arrebatar las necesidades espirituales de muchos jóvenes que se encuentran frente a un mundo mal hecho e insiste en subsistir. No es de hoy esta diferenciación de quien ha sido apodado hasta hace poco “le frondeur” (el hondero, el francotirador, el rebelde); este defensor de líneas y de programas viene batallando por sus ideas desde hace tiempo y tiene ahora casi cincuenta años. Licenciado en Historia por la Universidad de Bretaña Occidental, su tierra de origen, empezó a militar a los 19 años en el movimiento estudiantil y en el PS, y a comienzos de los 90 fue el primer presidente de las juventudes socialistas. Asesor de los líderes de la izquierda socialista Lionel Jospìn y Martine Aubry cuando ella fue Ministra de Empleo e instituyó la semana laboral de 35 horas, esta última, desde su lecho de enferma, para el cierre de la campaña de las primarias en su tierra, Lille, le mandó un mensaje de voz que decía: “Cómo me gustaría, Benoît, estar ahí, abrazándote”. Entre 2004 y 2009 fue diputado en el Parlamento Europeo, y más tarde portavoz del Partido socialista. En el importante Congreso de Reims del PS, que constituye un viraje y una ascensión en su carrera política, deposita una contribución titulada “Reconquistas”, en nombre de un Nuevo Partido Socialista (NPS), hasta que en 2012 es elegido diputado y entra a la Asamblea Nacional. En el primer Gobierno del socialista François Hollande, Hamon asumió el cargo de Ministro delegado de Economía social, la solidaridad y el consumo (2012-2014) y después fue nombrado Ministro de Educación, puesto que ocupó sólo cuatro meses, del 2 abril de 2014 hasta el 25 agosto de 2014, dimitiendo por oposición a la “política de austeridad” del Ejecutivo, instaurada por el entonces Primer ministro, hasta ayer su rival, Manuel Valls. En uno de sus recientes actos de la campaña interna, explicó: “Este último quinquenio (el de François Hollande) ha sido decisivo para la indiferenciación, de acciones asumidas por gente salida de la izquierda, de acciones asumidas por gente salida de la derecha. Dicha evolución es peligrosa, y ustedes la perciben en la palabra de todos aquellos que afirman presentarse ante ustedes en nombre de la verdad. Lo que nos separa ahora no es más una diferencia de opción sobre el tipo de sociedad que se ve, y yo les propongo una opción, no la verdad, una opción”. Y en el debate cara a cara de hace pocos días con Manuel Valls volvió a señalar: “Yo lamento que vos ubiques el debate en el terreno de la verdad. Yo no soy detentor de ninguna verdad. Yo no reivindico eso”. Una de las acusaciones más difundidas contra Hamon es la de postular “utopías”. Sus partidarios responden: “No hay que tomar a los electores por idiotas. Hoy, casi todo el mundo sabe que ciertas propuestas de los candidatos no son ni realistas ni realizables. ¿Por qué el salario universal sería más desastroso para la economía y la sociedad francesa que suprimir 500.000 puestos de funcionarios?” Por encima de las posibilidades bien acotadas (va entre cuarto y quinto en los sondeos de opinión para el primer turno, en los cuales está primera Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional; segundos, palmo a palmo, el candidato de la derecha, debilitado por un ruidoso affaire, François Fillon, y Emmanuel Macron, el tecnócrata joven apoyado por los socialistas de la continuidad, emprendedores, liberales y “schumpeterianos”), y más allá de los inescrutables resultados electorales, probablemente esté naciendo un liderazgo ideológico y principista de mucha fuerza para las sociedades hundidas en la globalización. Un liderazgo como no lo tenía Francia y acaso Europa desde los tiempos de François Mitterrand. * Escritor, docente universitario.

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Quién es Stephen Bannon, el polémico hombre de confianza y asesor de Trump

Autor: BBC Mundo 01 de FEBRERO 2017 Título completo: Estados Unidos: quién es Stephen Bannon, el polémico hombre de confianza y ahora asesor de Donald Trump al que acusan de racismo y antisemitismo Dentro del círculo de confianza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Stephen Bannon no era una cara conocida. Pero ahora es un integrante del Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de EE.UU., el órgano en el que se toman importantes decisiones de seguridad interior y exterior, incluida la estrategia contra el terrorismo. Y pese a ser un hombre que no se expone demasiado a los focos, sus ideas sí son conocidas por los conservadores más radicales de Estados Unidos. Su discurso anti-establishment ayudó a sentar las bases de la candidatura de Trump a través del sitio de noticias Breitbart News, del cual fue su cabeza desde 2012 hasta agosto pasado. Ese mes Bannon asumió el cargo de jefe ejecutivo de la campaña del republicano y su mensaje pasó a tener una audiencia nacional. ¿Cómo piensa? Bajo el liderazgo de Bannon, Breitbart dejó de ser un simple sitio de noticias y opiniones conservadoras. El portal se posicionó como uno de los medios favoritos de los conservadores, con visiones populistas y belicistas, cargado de teorías conspirativas y un marcado tono de desilusión hacia los políticos tradicionales. Sus críticos incluso van un paso más allá y dicen que es un medio transmisor de las ideas misóginas, racistas, antisemitas y homófobas de la ultraderecha, algo que desde Breitbart niegan. * 5 cosas que cambiarán en Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump A lo largo de estos años, Breitbart ha generado controversia por llamar «judío renegado» a un comentarista conservador o comparar el trabajo de la organización de derechos reproductivos Planned Parenthood con el Holocausto. También han publicado titulares como «La pastilla anticonceptiva las vuelve feas y locas» o videos en los que se preguntaba a la gente si preferían que sus hijos fuesen feministas o tuvieran cáncer. También han llegado a asegurar que la mejor forma de terminar con el acoso machista en internet es que las mujeres se desconecten de la red. * Quiénes son exactamente los estadounidenses que llevaron a Donald Trump hasta la Casa Blanca En declaraciones citadas por la revista The Atlantic, Bannon aseguraba: «El enojo es algo bueno. Este país está en crisis. Y si estás peleando para salvar y recuperar al país, no puedes ser un patriota optimista. Hay que estar dispuesto a pelear». En distintas oportunidades ha dicho que en Breitbart se llaman a sí mismos «El club de la lucha», en referencia a la novela de Chuck Palahniuk que luego fue adaptada al cine y protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton, sobre un grupo de hombres violentos que buscan destruir el sistema. «Somos virulentamente anti-establishment, en particular estamos en contra de la clase política permanente», dijo Bannon al diario The Washington Post. * Kellyanne Conway, la mujer que «domesticó» a Trump para impulsarlo hacia la presidencia de Estados Unidos ¿Quién es? Nacido en Virginia en 1953, Bannon sirvió cuatro años en el ejército estadounidense antes de completar un máster en administración de empresas en la Universidad de Harvard. Trabajó en el área de inversiones en la compañía financiera Goldman Sachs pero, a pesar de su éxito y dinero, se retiró del rubro para ingresar en uno diferente: producir películas. Luego de estar un tiempo en Hollywood e invertir en filmes como Titus con Anthony Hopkins y series como Seinfeld, Bannon comenzó a producir documentales políticos independientes con una clara visión conservadora. Financió documentales sobre el expresidente republicano Ronald Reagan y la exgobernadora de Alaska Sarah Palin, así como sobre el movimiento ultraconservador Tea Party. Fue durante estos años que Bannon conoció a Andrew Breitbart, un conservador incondicional y emprendedor de medios que quería crear un sitio de noticias online que desafiara lo que consideraba era un ambiente mediático dominado por las ideas liberales. Con ese espíritu combativo nació Breitbart News, del cual Bannon se hizo cargo tras la muerte de su fundador. * Por qué darte noticias falsas es buen negocio ¿Qué opinan de él? La designación de Bannon ha sido duramente criticada por los demócratas y por algunos republicanos. «Es fácil ver por qué el Ku Klux Klan ve a Trump como su candidato cuando Trump nombra a uno de los difusores de los temas y retórica de los supremacistas blancos como su principal consejero», dijo en la campaña Adam Jentleson, vocero del senador demócrata Harry Reid. También se pronunciaron en su contra distintas organizaciones de derechos civiles, como la Liga Anti Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), que se opone al antisemitismo, y el Centro Legal para la Pobreza del Sur (SPLC, por sus siglas en inglés), que trabaja para terminar con los crímenes de odio. SPLC llamó a Breitbart un «cabo suelto de ideologías de ultra derecha» con la «identidad blanca» como el centro de su mensaje. El jefe ejecutivo de la ADL, Jonathan Greenblatt, describió a Bannon como «un hombre que presidió un sitio de ultraderecha» lleno de «desvergonzados nacionalistas blancos, antisemitas y racistas». Los defensores de Bannon niegan que este sea racista o antisemita, y señalan que desde Breitbart News simplemente se han dedicado a informar del surgimiento de movimientos como el ultraderechista Alt-right, que sí tiene posiciones de ese tipo. * «Alt-right», el controvertido «grupo de choque» ultraderechista que defiende a Donald Trump en internet Según dicen, que informen sobre ello no significa que defiendan esas ideas. Lo cierto es que, como le dijo a la BBC Eli Lake, columnista del medio Bloomberg View, «es algo muy nuevo que alguien como Bannon vaya a estar en la Casa Blanca y le hable al oído del líder del mundo libre». *Esta nota fue publicada originalmente el 15 de noviembre de 2016 y actualizada el 31 de enero luego de que Bannon fuera nombrado miembro del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU.

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Mapeo de los pueblos palestinos borrados y reemplazados por ciudades judías

Autor: Tom Pessah* / 972mag 29 de ENERO 2017 Un nuevo mapa busca proporcionar nueva información sobre las ciudades, pueblos y aldeas palestinas arrasadas y sustituidas desde el inicio del movimiento sionista. Es probable que los inmigrantes que vienen a Israel ignoren el nombre de «Mlabes», pero los israelíes están más familiarizados con él. Después de todo es el nombre de un periódico local, un joven cantante, un shawarma mixto y ??una división del movimiento de los exploradores israelíes. Sin embargo todo esto tiene algo en común: los distintos significados están asociados con la ciudad de Petah Tikva, al noreste de Tel Aviv. De acuerdo con la página web del archivo de la ciudad de Petah Tikva, Mlabes era el nombre de un pueblo que existía mucho antes del establecimiento de la ciudad. Aparece en un mapa elaborado por el ejército invasor de Napoleón alrededor de 1799. Hay evidencia arqueológica de colonización en el mismo lugar durante la época bizantina, así como por los cruzados. Una canción famosa del icónico cantante israelí Arik Einstein menciona que el pueblo fue visitado por los pioneros sionistas en 1878. De acuerdo con la canción no había pájaros que cantaban en este pantano, pero los pioneros perseveraron y fundaron Petah Tikva, la primera moshava (en hebreo «colonia») sionista. ¿Y Mlabes? El citado archivo dice que los propietarios querían deshacerse del lugar debido a las malas condiciones climáticas, inundaciones y pantanos. Lo vendieron, dice el sitio, y luego Mlabes desaparece de la narración. Un avance rápido hasta enero de 2017. En 1956 se estableció el pueblo beduino de Um el-Hiran, al este de Beer Sheva, después de que sus habitantes fueran desplazados de sus tierras originales por el Gobierno militar israelí. Ahora Israel está una vez más tratando de desplazarlos con el fin de reemplazar a su pueblo por una población judía. La policía llegó al pueblo totalmente armada, disparó al amado profesor de matemáticas del pueblo Yacoub Abu al-Qi’an porque, según los informes, trató de rescatar sus pertenencias personales de su casa a punto de ser demolida. Al-Qi’an, aparentemente, perdió el control del coche después de que le llegaron los disparos, golpeando a un policía. Tanto el agente de policía como al-Qi’an murieron, este último después de que le negasen tratamiento médico. ¿Qué tienen en común Mlabes en 1878 y Umm el-Hiran en 2017? Ambos son parte de un proceso gradual, a largo plazo, de la sustitución de las localidades palestinas por las designadas para judíos, todo ello dentro del marco del sionismo. Gracias a las actividades de la ONG israelí Zochrot -que se esfuerza por aumentar la conciencia de la Nakba- los israelíes son algo más conscientes hoy de una parte clave de este proceso que se produjo durante la guerra de 1948. Sin embargo hay una tendencia a ver la Nakba como una «catástrofe» aislada nacida de la guerra, de modo que el proceso de despojo a largo plazo se oscurece. Incluso Palestine Remembered -un sitio web que ofrece detalles de las ciudades palestinas, pueblos y aldeas que limpiaron de sus habitantes árabes – se centra casi exclusivamente en las localidades destruidas en 1948. Un nuevo mapa, confeccionado por la ONG israelí “Des-colonizar”, pretende llenar ese vacío. El mapa incluye varias etapas, cada una marcada por puntos de diferentes colores. En azul son las 57 localidades palestinas destruidas entre 1878 y 1948, cuando los sionistas compraron la tierra y se la sacaron a sus arrendatarios palestinos con el fin de despejar el camino a los colonos judíos. Algunos de estos agricultores recibieron una compensación; muchos fueron expulsados de la tierra por las autoridades estatales después de que los compradores sionistas hicieron acuerdos con los propietarios de tierras que no eran locales. Un grupo adicional de sitios en azul marca las 18 localidades judías destruidas en los disturbios que estallaron periódicamente en reacción al asentamiento sionista, especialmente en 1920, 1929 y 1936. De este modo el mapa demuestra que el proceso de destrucción también afectó a judíos, incluidos los miembros de comunidades judías anteriores al sionismo, como los judíos de Hebrón. Estos estratos también incluyen una intrigante serie de flechas que marcan una de las pieza más olvidadas de la historia: las 46 iniciativas de no agresión entre las localidades judías y palestinas entre 1947 y 1948. Estos acuerdos estaban destinados a proteger a ambos lados del conflicto y el desplazamiento. Por ejemplo los aldeanos chiítas de Hunin se opusieron al ataque contra sus vecinos en el kibbutz Manara y se negaron a cooperar. A pesar de esto el pueblo, junto con otras ciudades y pueblos de la Galilea oriental, fue limpiado cuando las fuerzas del Palmach comandadas por Yigal Allon llegaron a la zona en mayo de 1948. Según el historiador israelí Benny Morris, la toma de Hunin incluyó matanzas y violaciones. La historia de Hunin ejemplifica la segunda etapa en el mapa, las localidades marcadas en rojo. Fueron 615 localidades palestinas destruidas entre 1948 y 1952 por las fuerzas sionistas, en lo que se llegó a conocer como la Nakba, cuando la mayoría de la población palestina del país fue impelida a huir bajo el pretexto de una guerra. Esta capa también incluye 26 localidades judías destruidas durante la guerra por los ejércitos árabes invasores. Las localidades marcadas en verde, destruidas durante la guerra de 1967 y después, se compone de un capítulo poco conocido de la historia: las 194 localidades sirias destruidas durante la limpieza de los Altos del Golán, días después de su conquista en 1967. La expulsión resultante de 130.000 sirios hoy se considera tabú en Israel, al igual que pasaba con la Nakba. Pocos conocen los nombres de los pueblos cuyas ruinas aún pueden verse hoy en el Golán. Esta etapa también incluye 11 pueblos palestinos destruidos durante la guerra y después, así como 54 localidades palestinas en el valle del Jordán y en el sur de las colinas de Hebrón que, según la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, se enfrentan a la expulsión. Otras 64 localidades

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Angela Davis en la Marcha de Mujeres

21 de ENERO 2017 Angela Davis, nació en Estados Unidos en 1944 y es una filósofa, política marxista, activista afroamericana y profesora emérita distinguida del Departamento de Historia de la Conciencia en Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos. En 1969 fue expulsada de la Universidad de California, donde impartía clases de Filosofía como profesora auxiliar al descubrirse su afiliación al Partido Comunista de Estados Unidos. Estuvo relacionada con el movimiento Panteras Negras. Se vio también involucrada en el caso de «Los hermanos de Soledad», por el cual fue acusada de asesinato y secuestro en 1972. El caso alcanzó repercusión mundial, lo que impidió su condena. Fue absuelta en 1973. Ronald Reagan, se opuso a que a Davis diera clases en ninguna de las universidades estatales. En 1974 pasó a formar parte del Comité Central del Partido Comunista de los Estados Unidos. En 1976, tras publicar su autobiografía, regresó a la docencia. Años más tarde, en 1984, presentó junto a Gus Hall, el entonces líder del PC, su candidatura a la vicepresidencia de su país. En 1979, Davis visitó la Unión Soviética donde recibió el Premio Lenin de la Paz. A principios de los ’90 Davis regresó a la Universidad de California, dictando cursos en el campus de Santa Cruz. En 2006 fue galardonada con el premio Thomas Merton en reconocimiento de su lucha por la justicia en Estados Unidos y en el mundo. En diciembre de 2014 recibió el Doctor Honoris Causa de la Universidad de Nanterre, Francia. Fue la oradora más clara y contundente en el acto de la Marcha de las Mujeres en Washington, EEUU. En su discurso anticapitalista, anti heteropatriarcal y anticolonial realizó un pantallazo de gran parte de los conflictos que padece y produce Estados Unidos. A su vez, incitó a la población a resistir y a luchar organizados durante los próximos años del gobierno de Donald Trump. Link al video

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¿Qué se juega en las elecciones de Ecuador?

Autor: Juan Manuel Karg*/RT 5 de ENERO 2017 Ecuador inaugurará el calendario electoral 2017 para América Latina y el Caribe: el próximo 19 de febrero habrá elecciones presidenciales, decisivas para la región en su conjunto por lo que allí se pone en juego. El correísmo, de la mano de la dupla Lenin Moreno-Jorge Glas, se juega la continuidad de la Revolución Ciudadana, que gobierna desde enero de 2007 en un verdadero «cambio de época» para el país, tal como le gusta llamar a su presidente, a raíz de las transformaciones operadas en la vida de millones de personas. El pasado 3 de enero comenzó la campaña electoral. «El futuro no se detiene» es la principal consigna de la campaña de Moreno, haciendo hincapié en los logros de la «década ganada», formulación tomada de lo que fuera el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. La oposición conservadora a Correa, en tanto, se ha embanderado con la idea de «cambio», inspirandose en la campaña de Macri, que forzó el ballotage y ganó la elección bajo la consigna de «Cambiemos» —y fugaces promesas, incumplidas a un año de gobierno—. Así, el banquero Lasso utiliza el poco creativo slogan «vamos por el cambio», mientras que Viteri habla de un «cambio positivo». Como se verifica, una campaña que se «argentinizó» a poco de comenzar. El objetivo del correísmo es concreto: Moreno deberá sacar más de 40 puntos y una distancia de 10 respecto a su adversario más cercano para evitar la segunda vuelta electoral. Es un escenario posible, visto y considerando la imagen positiva con la que cuenta el primer vicepresidente de Correa y la propia gestión de la RC, sumado a la creciente dispersión opositora. Por ahora, y más allá de slogans, la oposición se basa solamente en denuncias de casos de corrupción —PetroEcuador y Odebrecht— que el propio gobierno ya había detectado. El caso de la constructora de origen brasileño que sacude a la política regional es el más emblemático para ilustrar ello: el gobierno de Alianza País (AP) la expulsó en 2008, siendo el único antecedente concreto en América Latina. Sobre el caso PetroEcuador, Correa fue contundente: «el país puede tener la seguridad de que jamás tolerarán esas corruptelas. Aquí no habrá impunidad, ni perdón, ni olvido, no se puede jugar con los recursos del pueblo». Tanto AP como sus aliados nucleados en el frente Unidos afrontan un desafío complejo en la actualidad regional: ordenar una sucesión prolija y eficiente dentro del espacio de los gobiernos nacional-populares, progresistas y de izquierda de la región, a raíz imposibilidad de ir a las urnas con su principal dirigente y cuadro político, Rafael Correa. Las experiencias de Brasil y Argentina ilustran las dificultades concretas de reemplazar a las figuras mejor valoradas de estos espacios políticos, algo que Bolivia quiere evitar intentando repostular nuevamente a Evo Morales Ayma en 2019 —tal como definió recientemente el congreso del Movimiento al Socialismo, barajando para ello cuatro posibilidades concretas—. Un triunfo en primera vuelta del correísmo podría significar una revitaliuzación del espacio nacional-popular, progresista y de la izquierda continental tras dos años -2015 y 2016- donde la derecha retomó la iniciativa por todas las vías posibles —incluído el golpe institucional en Brasil—. CFK, Lula y Lugo, tres ex presidentes que mantienen buena aceptación popular en sus países, esperan buenas noticias de parte del correismo: este espacio continental debe mostrar un rápido triunfo electoral como forma de reposicionamiento frente a la restauración conservadora en curso, algo que más al norte ya hicieron recientemente Danilo Medina (República Dominicana) y Daniel Ortega (Nicaragua). Macri y Temer, en tanto, anhelan un forzado ballotage que pueda proyectar en el horizonte un escenario de mayor incertidumbre, con mayor polarización de cara a un eventual segundo turno. Las declaraciones de Viteri en cuanto a una hipotética salida de Ecuador del ALBA —Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América— en caso que su propuesta resulte ganadora ilustran que hay en juego proyectos antagónicos sobre la integración regional, tal como sucede con la política doméstica. ¿Sumará Correa el plus carismático que permita a Alianza País un triunfo en una sola vuelta? ¿Lograrán Lasso o Viteri forzar un ballotage que hoy parece difícil, pero que de consumarse podría modificar el escenario? Son las dos preguntas que hoy se hacen buena parte de los analistas en torno al desenlace posible de esta contienda que será decisiva. Falta para saberlo: primero habrá más de un mes de campaña que será seguido con atención por la región en su conjunto. *Politólogo UBA / Analista Internacional When discussing men’s sexual health, a common question that arises is how many erections per day is considered normal. The answer can vary significantly, as it depends on factors such as age, health, and individual differences. Younger men might experience more frequent erections, while the frequency might decrease with age. It’s crucial to remember that occasional variations are normal and do not necessarily indicate any health issues. https://brainerdclinic.com/how-many-erections-per-day/ In terms of male sexual health, it’s quite common to ponder over the question of how many erections per day is typical or normal. Generally, the frequency of erections can be influenced by a variety of factors including age, physical health, and emotional well-being. For most men, experiencing erections during the night or early morning is a common occurrence and is considered a sign of good erectile function. However, it’s important to understand that individual experiences can vary widely.

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Trump y los judíos estadounidenses

Autor: Dardo Esterovich/Convergencia 30 de NOVIEMBRE 2016 El general Omar Torrijos, expresidente de Panamá que murió en un sospechoso accidente de aviación que muchos calificaron de intencional, acuñó una frase que se ajusta como anillo al dedo a lo sucedido en la elecciones de Estados Unidos: «En política no hay sorpresas, hay sorprendidos”. En efecto, no es sorpresivo que una parte importante de la población, especialmente la del centro del país y en particular la de los Estados denominados Rust Belt (cinturón oxidado), estuviera enojada con las políticas neoliberales del gobierno de Obama y sus antecesores. El problema era cuantificar ese enojo y si iba a cambiar su voto tradicional. Las políticas neoliberales que se comenzaron a aplicar desde la presidencia de Regan, destruyeron millones de puestos de trabajos industriales en Pennsylvania (acero), Michigan (automotriz), Wisconsin y Ohio (pymes y medianas empresas autopartistas y proveedoras de grandes industrias). Las multinacionales se trasladaron a México y al Sudeste Asiático donde los costos laborales e impuestos eran mucho más bajos al mismo tiempo que esto presionaba a la baja los salarios domésticos. Los tres primeros estados mencionados, tradicionalmente demócratas, fueron ganados por los republicanos por escasísima diferencia y sus 46 electores podían haberle dado el triunfo a H. Clinton. Evidentemente los encuestadores no pudieron o no quisieron —para favorecer a la candidata de Wall Street— evidenciar la magnitud del enojo. Sin embargo, ignoraron sus propios sondeos realizados cuando estaba por finalizar la interna demócrata y Trump ya era ganador de la republicana. Esos sondeos indicaban que si la confrontación era Trump-Sanders, el ganador sería el demócrata; en cambio si fuera Trump-Clinton el ganador sería el republicano. Entonces la sorpresa no fue tanta. Sobre la cuestionable calidad democrática del sistema electoral estadounidense podemos señalar que el triunfo de Trump para el Colegio Electoral no se reflejó en la cantidad de votos totales. Los últimos resultados conocidos le dan a Clinton 64.247.231 votos (47.9%) y a Trump 62.240.741 (46.4%), una diferencia de 2.006.490 votos (1.5%). Por márgenes porcentuales muy parecidos resultaron electos presidentes en Venezuela, Brasil y Argentina en las últimas elecciones en esos países. A esto se le agregan innumerables denuncias sobre el deficiente funcionamiento del voto electrónico y de fraude informático particularmente en los lugares donde Trump ganó por muy poco margen. Independientemente de lo anterior, el análisis de los votos marca que Trump logró perforar ciertas fidelidades como la de la clase obrera blanca en los denominados estados oscilantes, logrando porcentajes que no lograron otros candidatos republicanos en elecciones anteriores. En el padrón general Clinton ganó entre las mujeres por el 10% de los votos, mientras que el electorado femenino blanco le dio el triunfo a Trump también por un 10% pese a las declaraciones misóginas del candidato. Los electores que se declaran católicos están divididos: los blancos votaron mayoritariamente por Trump mientras que los hispanos lo hicieron por Clinton. Entre los blancos evangelistas el triunfo de Trump fue abrumador: (80% a 16%). Clinton recibe la mayoría de los votos de gente con alto nivel de educación e ingresos superiores a u$s 200.000 (48 % a 45 % de Trump). Salvo Obama en este nivel de ingresos (5 % de la población) siempre ganaban los republicanos, señal que esta vez Wall Street se inclinó por Clinton. El grado de rechazo a ambos candidatos es muy alto, Clinton 54 % en contra y 44 % a favor, Trump 61 % en contra y 37 % a favor. Si se lo compara con los votos recibidos se concluye que, salvo los que votaron los candidatos alternativos, muchos emitieron su vota a pesar de no tener opinión favorable por su elegido. Respecto a cómo se está conduciendo la lucha contra ISIS, la mayoría opina que va muy o algo mal (52 %) contra bien o algo bien (42 %). La mayoría opina que el principal problema es la economía (52 %) seguidos muy distante por el terrorismo (18 %), la política exterior (13 %) y la inmigración (12 %). Es interesante comprobar que pese al discurso xenófobo de Trump contra los inmigrantes, es el tema que menos preocupa a la población estadounidense. Toda esta información ha sido tomada del informe de Data Point, un destacado grupo interno de análisis político de la cadena de televisión NBC News, sobre la base de la encuesta en boca de urna llevada a cabo por la misma cadena. Los que quieran profundizar en los resultados pueden hacerlo en la página web de NBCNews. En este marco general veamos cómo se comportaron los estadosunidenses que se asumieron como judíos. La encuesta en boca de urna fue encargada, como lo viene haciendo durante las elecciones de los últimos años, por JStreet* y conducida por GBA Strategies a nivel nacional. El voto de los judíos siguió siendo fiel a los demócratas recibiendo Clinton el 70% de los votos contra el 25% de Trump, el 3% de Johnson (Partido Libertario) y 2% de Stein (Partido Verde). Los números coinciden con la encuesta realizada por el New York Time y se corresponde con el promedio de las últimas elecciones presidenciales. El apoyo a Clinton fue mayor entre los no ortodoxos que entre éstos. Los que no se identificaron con ninguna de las corrientes religiosos fueron el 29% del total lo que representa el mayor porcentajes con respecto a otras minorías. La encuesta mostró que Israel no es un ítem clave para los votantes judíos. Entre 10 temas de mayor preocupación, ocuparon los tres primeros puestos la economía, la atención de la salud e ISIS y el terrorismo, igual que en la población estadounidense en general, mientras que Israel ocupó el 8vo. lugar. El 81% de los americanos judíos apoya la solución de dos estados para el conflicto israelo-palestino, porcentaje semejante a año anteriores y el 78% opina que Israel debe detener la construcción de los asentamientos en Cisjordana. También una substancial mayoría, el 63% apoya el tratado nuclear con Irán. Al igual que el resto de sus compatriotas, ambos candidatos tuvieron un

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Sí, podemos

Autor: Uri Avneri/Gush Shalom 7 de ENERO 2017 Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los bombarderos alemanes aterrorizaron a Gran Bretaña, un pequeño grupo de valientes aviadores los enfrentaba todos los días. Su esperanza de vida estaba numerada en días. Una vez, un genio en el ministerio de propaganda ideó un cartel: «¿Quién tiene miedo de la Luftwaffe alemana?» Cuando se colocó en una de las bases de la Royal Air Force, una mano anónima escribió debajo: «Firmar aquí». En cuestión de horas, todos los aviadores habían firmado. Éstos eran los hombres sobre los cuales Winston Churchill dijo: «¡Nunca tantos debieron tanto a tan pocos!» Si alguien hoy diseñara un cartel preguntando «¿Quién tiene miedo de los colonos?» Yo sería el primero en firmar. Tengo miedo. No por mí. Por el Estado de Israel. Por todo lo que hemos construido durante los últimos 120 años. Últimamente, más y más personas en Israel y en todo el mundo han estado diciendo que la «solución de dos Estados» está muerta. Finito. Kaput. Los colonos finalmente la han matado. La paz ha terminado. No hay nada que podamos hacer al respecto. Sólo podemos sentarnos en nuestro cómodo sillón delante del televisor, suspirar profundamente, beber nuestra copa y decirnos: «¡Los asentamientos son irreversibles!» ¿Cuándo lo escuché por primera vez? Hace unos 40 años —o hace 50 años—, el conocido historiador israelí Meron Benvenisti lo usó por primera vez. Los asentamientos, proclamó, han dado lugar a una situación «irreversible». No hay solución de dos estados, sobre la que mis amigos y yo estábamos insistiendo. Lo sentimos, es irreversible. En ese momento, había menos de cien mil colonos en Cisjordania, la Franja de Gaza e incluso algunos en el Sinaí. Ahora, este eslogan se puede escuchar en todas partes. Irreversible. La gran masa de los colonos ha hecho de la solución de dos Estados una ilusión. Se dice que ahora hay unos 450 mil colonos en Cisjordania y otros 150 mil en Jerusalén Oriental ocupada. No pueden ser removidos sin una guerra civil, de judíos contra judíos. Así que dejemos de hablar de la solución de dos estados. Pensemos en otra cosa. ¿Una solución de un solo estado? ¿Un estado del apartheid? ¿Ninguna solución en absoluto? ¿Un conflicto eterno? No creo que haya un problema humano que no tenga solución. No creo que la desesperación sea una buena consejera, aunque puede ser cómoda. No creo que nada en la vida sea «irreversible». Excepto la muerte. Si uno se enfrenta a un problema que parece irresoluble, uno tiene que mirarlo, analizarlo y considerar las posibles salidas. Se dice que el general Bernard Montgomery, comandante británico en el norte de África, tenía una foto de su adversario, el legendario general alemán Erwin Rommel, en su escritorio de su cuartel general. Para sus asombrados visitantes, explicaba: «Quiero preguntarme a cada momento: ¿Qué estará pensando?» Si tratamos de imaginar a los colonos, vemos ante nosotros una masa de 650 mil fanáticos, creciendo en número cada día. Realmente espantoso. Pero no es aterradoramente real. No existe una masa de colonos. Hay varios tipos de colonos. Si queremos idear un medio para superar este problema, primero tenemos que desmontarlo. Veamos los diversos grupos, uno por uno. Primero están «los colonos de calidad de vida». Ellos van a Cisjordania, encuentran un lugar rodeado de pintorescos pueblos árabes y se establecen allí en tierras que probablemente pertenecen a algún aldeano árabe. Miran por la ventana a hermosos minaretes y olivos, escuchan el llamado a la oración y son felices. Consiguen la tierra por nada o casi nada. Vamos a llamarlos “Grupo 1”. Puesto que no son fanáticos, no será demasiado difícil reasentarlos en Israel. Encontrar un lugar agradable, darles un montón de dinero, y se mueven sin demasiados problemas. Luego están los «asentamientos de la frontera». Allí los colonos viven en pueblos y aldeas muy cerca de la antigua Línea Verde, la frontera pre-1967 que sigue siendo la frontera legal del Estado de Israel. La mayor parte de los colonos viven allí. Existe un acuerdo tácito entre Israel y los palestinos de que estos asentamientos serán incluidos en el «intercambio de territorios» previsto por prácticamente todos los que se ocupan de la «solución de dos Estados». La base es un intercambio de 1 a 1, de igual valor. Por ejemplo, a cambio de los «bloques de asentamientos», Israel podría ceder territorio junto a la Franja de Gaza. Los hijos e hijas de las familias dentro de la Franja, el área más abarrotada del mundo, recibirían la oportunidad de construir sus hogares allí, cerca de sus familias. Llamemos a este tipo de colonos «Grupo 2». A este grupo pertenecen muchos de los colonos ultra-ortodoxos, que realmente no se preocupan por la locación. Sólo tienen familias muy grandes, siguiendo el mandamiento de Dios. También necesitan vivir juntos en comunidades atestadas, ya que muchos mandamientos de su credo exigen que se agrupen en instituciones específicas. Los ultra-ortodoxos («haredim» en hebreo, que quiere decir los «temblorosos» ante Dios) viven en ciudades terriblemente superpobladas en Israel, Jerusalén Oeste, Bnei-Brak, etc. Necesitan más tierra y el gobierno está dispuesto a complacerlos, pero más allá La Línea Verde. Uno de estos lugares es Modi’in Illit, frente a la aldea árabe de Bil’in, donde durante muchos años sus habitantes han maniafestado cada viernes contra la toma de tierras. Por último, pero no menos importante, están los colonos ideológicos, los fanáticos, los que fueron enviados allí por Dios mismo. Vamos a llamarlos “Grupo 3”. Constituyen el corazón del problema. Eliminar este núcleo duro es un trabajo muy difícil y peligroso. Lo difícil depende de varios factores. En primer lugar: la opinión pública. Mientras estos colonos sientan que el grueso del público en general israelí los apoya, sólo podrán ser removidos por la fuerza bruta. Pero la mayoría de los soldados y policías pertenecen precisamente al mismo público en general. Esta batalla sólo puede ser ganada si es precedida por un cambio en la opinión pública. Para lograr esto, se necesita mucho trabajo

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Kerry se confiesa y el pueblo judío se envilece

Autor: Daniel Kupervaser 30 de DICIEMBRE 2016 El duelo mediático entre John Kerry y Benjamín Netanyahu que prosiguió a la votación en el Consejo de Seguridad de ONU se convirtió en el canto del cisne de los interminables roces entre los gobiernos del Primer Ministro israelí y Obama durante los 8 últimos años. De esta batalla entre “caballeros” se pueden obtener algunas conclusiones muy interesantes. Paradójicamente, todo comenzó como en un idilio repleto de coincidencias a principios del año 2009. Discursos de los máximos dirigentes de ambos países, ámbitos académicos de prestigio internacional y, finalmente, un objetivo idéntico: solucionar el conflicto palestino-israelí por medio de la formula “dos estados para dos pueblos”. Pese al optimismo que reinaba en el ambiente, este autor pronosticó desde un principio que esa fantasía utópica seria sepultada a poco tiempo de su concepción y antes de su parto. “Hoy, a cuatro meses de los famosos discursos que crearon tantas expectativas, a tan solo un mes de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, marco programado para la apertura de las negociaciones palestino-israelíes, se puede afirmar sin mayores riesgos de equivocación que el estado palestino es un mortinato. Murió sin conocer el mundo. Le dieron tantas cachetadas y lo asfixiaron hasta que lo mataron antes que nazca”[1]. En estos días, como lo dice un reconocido analista de Medio Oriente, “Kerry se acordó un poco tarde. La solución de dos estados no está en peligro, ella ya murió”[2]. A esto se le puede agregar que, solo por conveniencia, algunos de los actores centrales de esta farsa se esfuerzan por demostrar que agoniza en sus últimos momentos de vida, pero el corazón aun late. La performance de Kerry en representación del gobierno de Obama fue patética en su aparición en conferencia de prensa destinada a dejar como herencia histórica los principios prácticos de la implementación de la solución de dos estados. La imagen que se proyectó no puede ser interpretada de otra manera más que la de un pobre feligrés que se arrodilla en el confesonario frente a su párroco para confesarle que pecó durante 8 años defendiendo y protegiendo a delincuentes internacionales que se ocuparon de usurpar tierras a campesinos que tenían bajo su dominio por la fuerza de las armas. Más vale tarde que nunca. Al menos se debe admirar su sinceridad. Está reconociendo delante todo el mundo que durante 8 años todas sus peroratas estaban destinadas a servir intereses israelíes escondiendo los verdaderos acontecimientos detrás de las bambalinas. El canciller Kerry, tácitamente, da a entender que el silencio hasta ahora de la administración de la potencia número uno del mundo es el resultado de la dominación por parte del poder de Jerusalén que tiene la suficiencia de manipular su país con la inmensurable capacidad de injerencia de instituciones judías locales. La aparición de Netanyahu ante las cámaras, como réplica a la de Kerry, se convirtió en uno de los mejores ejemplos de implementación de la estrategia de disuasión de Israel. Lejos de refutar las claras acusaciones de campaña oficial de rateo de tierras, la furia del Primer Ministro de Israel se encargó de desbaratar todo intento futuro que esta actitud de Obama pueda en alguna oportunidad futura convertirse en antecedente de algún otro sirviente de Israel que habitando la Casa Blanca no entienda bien las reglas de juego. En su réplica, Netanyahu se basó en dos argumentos básicos. En el primero afirmó que “El discurso de Kerry fue una gran decepción. Se ocupó obsesivamente de las colonias israelíes en vez de ocuparse de la raíz del conflicto: el rechazo palestino a reconocer Israel como Estado Judío bajo los límites que sean”[3]. Como segunda motivación, Netanyahu no admite que se critique a Israel. “Medio Oriente entero arde en llamas, países enteros se desmoronan, el terrorismo arrasa con todo, y durante toda una hora el Canciller Americano ataca a la única democracia en Medio Oriente que se mantiene estable en la región”[4]. Como se mencionó en artículos anteriores, el segundo argumento es ridículo pues asume a Israel como delincuente, solo que hay otros más sanguinarios. El primero es más disparatado aún. Es inadmisible la exigencia de reconocer a Israel como Estado Judío, desde el momento en que los Tratados de Paz firmados con Egipto y Jordania se firmaron solamente con el Estado de Israel sin ningún agregado. Está claro que esa condición de Netanyahu esconde oscuros propósitos racistas respecto de ciudadanos israelíes no judíos, o simplemente es un pretexto para eternizar el status quo. Netanyahu y el liderazgo del pueblo judío propone esperar pacientemente otros 20 días para poner todo el peso de su futuro en manos de Donald Trump, “nuestro maestro, rabino y Rey de los Mesías, por siempre jamás”. El pueblo judío ya no necesita las Tablas de Moisés. Ahora dispone de un nuevo manantial divino que alimenta de justicia la nueva escala de valores del judaísmo moderno. Un nuevo presidente estadounidense que asume los próximos días con un oscuro curriculum de racismo, xenofobia, sexismo, machismo y dudosas relaciones con grupos neo nazis. Las direcciones comunitarias judías de la diáspora no pueden quedar fuera de este juego sucio. El mismo Congreso Judío Mundial aprovecha la condición de ciudadanos judíos estadounidenses de sus miembros para convertirlos en agentes de intereses foráneos y así movilizarlos detrás de este objetivo israelí. “Toda la comunidad judía y el establishment judío están luchando activamente en contra de cualquier nuevo paso que todavía el gobierno norteamericano este decidido a dar sobre este tema. El asunto no se terminó con la última resolución”[5]. Desprecian a Trump, pero para cuidar los intereses de Israel en su conquista de Cisjordania no tiene ningún problema en codearse con el nuevo presidente tapándose la nariz. Si se pudiera adjudicar esta problemática conducta a Netanyahu y su coalición, siempre existiría una alternativa de cambio. Esto es una ilusión. Lamentablemente, se trata de un problema que afecta a la gran mayoría de la sociedad israelí y el pueblo judío, probablemente, por muchos años, y tal vez generaciones.

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