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Un fallo a pedido de la Casa Rosada

Fuente: Raúl Kollmann | Página 12 Fecha: 02 de JUN 2018 La Cámara Federal dictó ayer, en la causa por la muerte de Alberto Nisman, el fallo que le pedía la Casa Rosada y los aliados internacionales del gobierno de Cambiemos. Sin pruebas, sin elementos, en un fallo totalmente descolorido, el tribunal confirmó que el fiscal fue víctima de un supuesto homicidio, sobre el que los camaristas no pudieron describir nada: ni quién fue, ni como entraron, ni cómo salieron, ni cuál pudo haber sido la mecánica del supuesto crimen, ni cómo podría ser el vínculo con el informático Diego Lagomarsino, propietario del arma del disparo letal. Pero, además, elucubraron que la muerte fue producto de la denuncia que presentó Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner, Héctor Timerman y otros funcionarios kirchneristas por haber firmado el Memorándum de Entendimiento con Irán. Sobre esta hipótesis tampoco aportaron un nuevo dato ni una evidencia. La Cámara no aceptó calificar la muerte de Nisman como un magnicidio ni nombró a CFK en su fallo –tal como pedía Pablo Lanusse, abogado de la madre del fiscal–, pero le dijo al juez que debe investigar a funcionarios del kirchnerismo que hablaron mucho por celular el sábado 17 de enero de 2015, día anterior al deceso del fiscal, y el mismo 18 de enero, cuando apareció el cuerpo. Suponen que esos funcionarios fueron parte de un complot. También insistieron –sin pruebas– en que los policías federales que integraban la custodia de Nisman actuaron ineficientemente a propósito para facilitar el plan del homicidio. Los camaristas Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia –muy cercanos al gobierno de Cambiemos– le hicieron su ofrenda a la administración Macri que, como está visto, necesita seguir acusando al gobierno anterior de todos los males. Dice el fallo de ayer: “se encuentra prima facie acreditado que Natalio Alberto Nisman fue asesinado y que dicho suceso fue directa consecuencia de la denuncia que formulara el 14 de enero de 2015 como titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado terrorista perpetrado contra la sede de la AMIA. Se afirmó también que, a partir de la prueba reunida, su concreción resultó posible a partir del despliegue de una correlativa logística que debió contar necesariamente con la cohesión de diversas voluntades orientadas a la concreción con éxito del plan urdido”. Este es uno de los párrafos centrales de la resolución: se parte de que a Nisman lo mataron y que hubo un complot muy sofisticado que necesitó de mucha gente –“diversas voluntades”– para cometer el crimen. La base del fallo es el estudio que hizo la Gendarmería Nacional, fuerza bajo las órdenes de Patricia Bullrich. No se confrontan las conclusiones con lo que dijeron, primero, los especialistas de la Policía Federal y luego la Junta de Criminalistas: “no había ninguna otra persona en el baño en el momento del disparo”. Irurzun y Bruglia directamente ignoran esa conclusión. Al mismo tiempo, se tergiversa el informe del Cuerpo Médico Forense que sostuvo que no es su papel dictaminar sobre homicidio o suicidio, porque eso corresponde al juez, quien tiene que mirar todos los elementos. Sin embargo, en la mañana de la autopsia, la fiscal Viviana Fein informó que recibió una llamada del titular de la Morgue Judicial, Fernando Trezza, adelantándole que no existía indicio de que otro persona hubiera disparado y que era probable el autodisparo. A lo largo de los meses, ante la insistencia de los forenses contratados por Sandra Arroyo Salgado, ex pareja de Nisman, los integrantes de la Junta Médica señalaron que “no hay evidencia desde el punto de vista pericial de lo afirmado por la querella”. La querella insistía con que fue un homicidio y los forenses de la Corte dijeron que no existía evidencia de tal cosa. Lo más notorio respecto del texto de Irurzun y Bruglia es que dedicaron una buena parte de las 39 páginas de la resolución a sostener la hipótesis del homicidio. Sin embargo no pudieron aportar nada: No existe el menor indicio de quienes fueron los autores del supuesto crimen. Dicen que Lagomarsino fue partícipe porque aportó el arma, pero no se sabe de quién fue cómplice. El técnico informático no registra ni llamadas ni mensajes con alguno de los integrantes del supuesto complot ni hay un testigo que lo haya visto en situación extraña. Hablan de que fue parte de una “célula dormida”, pero trabajó en la fiscalía durante nueve años, contratado directamente por Nisman. No se indican cómo entraron los supuestos homicidas y mucho menos como salieron del departamento ni del edificio Le Parc. La unidad del piso 13 estaba cerrada del lado de adentro y el propio baño no se podía abrir, tal como declaró la madre del fiscal. No se explica cómo Nisman ni siquiera se defendió, ya que los camaristas abandonaron la absurda hipótesis de que le dieron una sustancia, ketamina, para dejarlo indefenso. Bruglia e Irurzun convalidan que a Nisman le dieron una paliza, algo categóricamente desmentido por el Cuerpo Médico Forense. Tampoco se explica cómo es que si le pegaron una paliza no se encontró nada desordenado ni un rastro de sangre en todo el departamento. La serie de incongruencias es ilimitada, pero la Cámara pasó por encima de esos obstáculos y concluyó que detrás del crimen hubo un amplio y sofisticado complot. Por eso le dice al juez que investigue: “el caso estuvo rodeado de llamativas, reiteradas y no habituales comunicaciones desde la noche del sábado hasta avanzado el domingo entre funcionarios de diversas áreas del Estado Nacional -Poder Ejecutivo, Ministerio de Justicia, Ministerio de Seguridad provincial, Jefatura II Inteligencia del Ejército Argentino. El momento en que se cometió el delito, el grado de organización evidenciado y la amplitud de la cobertura colocan en una razonable perspectiva funcional el desarrollo del hecho, pues todos ellos se presentan como indicios de entidad suficiente como para sustentar seriamente como hipótesis que el destino de Nisman fue decidido a consecuencia de la naturaleza, gravedad y alcances de la denuncia que presentara unos

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De subsidios y omisiones

Fuente: Teodoro Boot | Revista Zoom Fecha: 01 de JUN  2018 La discusión en torno al subsidio a las tarifas de servicios públicos –que en realidad empezó en tiempos en que el actual oficialismo era oposición y, bueno es recordarlo, la mayoría de las distintas oposiciones de hoy eran un oficialismo– hubiera sido una buena oportunidad para reflexionar, no ya sobre los méritos o deméritos de los subsidios, sino sobre la naturaleza de los servicios públicos. Otro tanto ocurrió –y sigue ocurriendo– respecto a las retenciones a la exportación de productos primarios, uno de los posibles modos de redistribución de la renta extraordinaria de la pampa húmeda así como de separación de los precios internos de los alimentos de sus ocasionales valores internacionales. Para los defensores del régimen anterior, subsidio a las tarifas y retenciones van de la mano: lo que el Estado recibía de, supuestamente, los grandes productores y exportadores de granos lo redistribuía entre el conjunto de la sociedad, en especial los sectores más empobrecidos, mediante el subsidio al precio del gas, la electricidad y otros recursos energéticos. Con ser bienintencionado, el esquema tenía serios huecos y numerosos puntos cuestionables, pero va de suyo que la opción alternativa de ninguna manera puede ser la elegida por el actual oficialismo, que consiste en succionar los recursos del conjunto de la sociedad y las fuerzas productivas para ponerlos en manos de los proveedores de servicios públicos. Aparte parafrénico Más allá de la extraña tirria con que algunos ex oficialistas hoy tributarios de algunas de las sectas menores de la oposición recibieron el discurso en el Senado de Cristina Fernández, objetando que haya consistido en reivindicar su gestión (la pulsión de parte de estos ex fanatizados acólitos suyos por encontrarle el pelo al huevo a cuanto diga o deje de decir, haga o deje de hacer la ex presidenta es como para un estudio siquiátrico), es bastante razonable que la ex presidenta se elogie a sí misma. Si usara su banca en el Senado para criticarse y autoflagerarse, quien debería ser remitida a un frenopático sería ella y no sus fanatizados acólitos de ayer, a quienes –dicho sea de paso– recomendaríamos internar con una imagen en lo posible tridimensional de la ex presidenta, como para que tengan algún tema de conversación. A quién subsidian los subsidios Los indudables beneficios sociales y económicos de la política de subsidios adoptada por los gobiernos kirchneristas no deberían hacer olvidar –ni se debió haber obturado la discusión a los gritos y descalificaciones, anatematizando a los objetores– la naturaleza endeble y engañosa de sus bases de sustentación. Por ejemplo al paso, no era subsidiado el consumidor (¿acaso alguien recibió alguna vez un cheque del Estado para pagar la factura de la luz?) sino las empresas –“detalle” no casualmente pasado por alto por los grandes medios de comunicación, al servicio de los objetores al sistema de subsidios–, lo que si bien conllevaba cierto relativo control sobre costos, inversiones, calidad del servicio y distribución de dividendos, suponía también el subsidio a los altos salarios de ceos, gerentes y, principalmente, funcionarios irrelevantes o innecesarios, como los encargados de prensa y relaciones públicas de las empresas de servicios. ¿Para qué diablos sino para lobby puede necesitar una estructura de “prensa” y otra de “relaciones públicas” una empresa que por gracia estatal administra un servicio esencial en forma monopólica y subsidiada? ¿Por qué los salarios de esos lobbistas debían ser pagados –a través del Estado– por el conjunto de la sociedad contra la que esos lobbistas inevitablemente actuaban? Resignación, fatalismo, complicidad El esquema de subsidios adoptado por los gobiernos kirchneristas partió de la convicción en la irreversibilidad de la profunda alteración de la estructura productiva argentina iniciada por la última dictadura, seguida por la mayor parte de la gestión alfonsinista (de la mano de Terragno, Sourrouille y Machinea) y consumada por el menemismo con el concurso de buena parte de los oficialistas y opositores de ayer y hoy. La dictadura no sólo hizo todo lo posible por destruir la estructura financiera y productiva sobre la que durante 40 años se había sostenido la política de industrialización por sustitución de importaciones, no siempre exitosa y a menudo jaqueada por la recurrente falta de divisas, pero cuyas limitaciones se estaba en condiciones de superar, tal vez definitivamente, de no haber mediado el “oportuno” Rodrigazo de 1975. La dictadura también produjo una gran concentración económica y financiera y alentó el surgimiento de una nueva “oligarquía”, tan parasitaria como la anterior, con la que se mimetizó y a la que terminó sumándose. Es el gran momento de unos y el despegue de otros, como Bulgheroni, Astra, Acindar, Bunge y Born, Loma Negra, Macri, Pérez Companc, Techint, Arcor, Mastellone, Ledesma y todos los parásitos del Estado denominados “capitanes de la industria” que luego prosperaron durante el gobierno de Alfonsín, hasta colonizarlo por completo. Pero faltaba el toque final. Lo daría Carlos Menem con laparticipación estelar de la UCD, la complicidad de gran parte de la UCR y –no debería olvidarse– el sector mayoritario del peronismo, el Partido Justicialista y los principales gremios, con excepción de los agrupados en el MTA y CTA: el descuartizamiento y privatización de YPF, Gas del Estado, Agua y Energía Eléctrica, YCF, Obras Sanitarias, Entel, así como Aerolíneas Argentinas, Elma, la Flota Fluvial del Estado y la privatización de la Caja de Ahorro y Seguros y numerosos puertos fluviales y marítimos. Será también la gestión menemista la que elimine las retenciones a la exportación de productos primarios, reinstauradas por la dictadura libertadora y democrática tras la liquidación del IAPI y pergeñadas originalmente –de la mano de las juntas de granos y carnes– por Federico Pinedo y Raúl Prebisch durante la Década Infame. ¡Así de novedosas, izquierdistas, populistas y estatistas son las retenciones que tanto horrorizan “al campo” y la mediaclase argentina! Sintonías Con las retenciones a la exportación de productos primarios –eliminadas por Menem-Cavallo en el mismo acto en que impusieron la convertibilidad– pasa algo similar a lo que ocurre con

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El Comando Sur en Neuquén

Fuente: Elsa M. Bruzzone | alainet.org Fecha: 30 MAY 2018 Hace unos días nos enteramos de la infausta nueva: El Comando Sur de los EE UU lograba imponer, luego de un primer intento abortado en el año 2012, su objetivo de hacer pie en nuestro país para disponer una base militar en la Provincia de Neuquén. Durante el año 2017 el entonces embajador norteamericano interino Tom Cooney había recorrido la Provincia y ratificado la intención de reactivar la construcción de la base. Al mismo tiempo destacó las inversiones que Chevron y Exxon Mobil realizaban en Vaca Muerta. Los medios de comunicación provinciales informaron, en la semana del 7 de mayo, que un grupo de “técnicos” norteamericanos habían arribado la Provincia para construir las instalaciones, donadas por el Comando Sur bajo la figura de “Ayuda Humanitaria”, donde funcionará la Defensa Civil Provincial. El costo de la obra asciende a 2.000.000 dólares y consta de una sede y un galpón de 600 metros cuadrados que podría funcionar como centro de evacuación ante catástrofes eventuales ya que contará con dormitorios, baños, cocina, una sala de cuidados médicos, otra para conferencias y un helipuerto. Se ubica sobre la Autovía Norte y a escasa distancia del Aeropuerto Internacional de Neuquén . “No se trata de una base militar, sino del Programa de Ayuda Humanitaria para retomar la marcha de la obra que se suspendió en 2.012 y que consiste en un depósito y un edificio de oficinas para la coordinación de Defensa Civil y otros organismos ante una emergencia”, afirmó Leonel Dacharry, Secretario General de la Gobernación Provincial. Agregó “Comenzamos los contactos en 2009 y a través del programa conseguimos un campamento para evacuados para 250 personas, que nos vino muy bien cuando se produjo la erupción del volcán Puyehue, en 2011”. El año pasado llegó la segunda etapa del campamento, que ahora puede albergar hasta 500 personas”. Informó además que la ayuda incluyó vehículos todo terreno que integran el Plan de Manejo del Fuego, se encuentran en Junín de los Andes y pueden ser utilizados para búsqueda y rescate. Señaló que “el lugar elegido está junto a la autovía Norte y cerca de un centro de distribución estratégica como es el aeropuerto (Internacional Juan D. Perón) para el traslado de elementos a zonas que lo ameriten y que no es una base porque los edificios quedan bajo el registro dominial de la Provincia”.Añadió que las obras habían comenzado en 2012, se habían detenido y que recientemente habían llegado de EE UU “tres ingenieros y un arquitecto del programa de ayuda humanitaria para supervisar la continuidad de las tareas”. Agregó que “se trata de una estructura “muy liviana, con posibilidad de expansión, estará dotada de un grupo electrógeno por posibles cortes de energía eléctrica y servirá para el acopio de víveres, los campamentos móviles y, eventualmente, para alojar personas ante alguna emergencia”. Reiteramos para Neuquén lo que sostuvimos en nuestro documento “El Comando Sur en El Chaco”. Presentamos un análisis de la forma cómo se ha aplicado y se aplica la estrategia para el control militar y de los recursos naturales estratégicos de la Región por parte del llamado “Comando Sur” de EE UU. Todo se inició cuando el Comando Sur y la embajada norteamericana impulsaron un “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias,” que fue aprobado en 2006 por el ex Ministro Aníbal Fernández, como un aporte a los programas sociales que desarrollaba el gobierno. De esta manera y enmascarando las reales intenciones se posibilitaba la entrada de dicho Comando en territorio argentino por la puerta de servicio. Ello implicó realizar inicialmente campañas de «concientización humanitaria» y de instrucción a la población con el objetivo de establecer, en un futuro que manifestaron cercano, personal para colaborar con la «ayuda humanitaria», tal como había ocurrido con anterioridad en Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y Colombia. Lo que el representante del Comando Sur para Argentina no ha explicado ahora, como tampoco lo hizo en el año 2012 el Coronel Edwin Pastor cuando hacía las gestiones en la Provincia del Chaco, es como un programa con apariencia civil es realizado por un comando militar de EE UU, el cual no guarda relación de dependencia con la embajada de ese país, que es la que debería tener a su cargo o patrocinar programas realmente solidarios y exclusivamente civiles. Existiendo múltiples organismos no militares nacionales e internacionales cuya actividad se orienta hacia una misión social y humanitaria no queda claro por qué estas tareas se encomendaron al Comando Sur en forma altamente sospechosa ya que es conocida la doble misión de las embajadas y los organismos militares de EE UU en los diversos programas civiles y militares de ese país para ayuda, capacitación, intercambio, cooperación, trabajo bilateral y que culminan con la realización de ejercicios militares “combinados” con los efectivos de los países involucrados . Además todo ello constituye el fundamento del funcionamiento del llamado SIAD (Sistema Interamericano de Defensa) creado por EE UU dentro del cual el Comando Sur es el principal órgano operador para Latinoamérica y el Caribe, independientemente de las atribuciones políticas de las embajadas norteamericanas en el Continente. Por un lado, Washington presenta un componente humanitario visible al público, estructurado sobre actividades que la sociedad visualiza como ‘justas’ y en su beneficio, de modo tal que pueda justificarse una interacción bilateral. Causas como ayuda humanitaria, sanidad y salud pública, emergencias y desastres naturales, derechos humanos, seguridad, lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo. Pero por otro lado existe una componente no visible que se encuadra en los objetivos estratégicos afines a los intereses de EE UU y muchas veces contrapuestos a los del país asistido conducidos por un comando militar. Además se suman a esta operatoria los ”Acuerdos de Cooperación” que el Gobierno Nacional Argentino ya viene manteniendo con EEUU en el plano militar y civil; sea por ejemplo para capacitación de civiles y militares con instructores estadounidenses, como son los Programas Internacionales para Educación y Entrenamiento Militar, de Seguridad de Fronteras y Control de Exportaciones

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¿Termina como en 1995 o como en 2001?

Fuente: Julian Zícari* | Página 12 Fecha: 29 de MAY 2018 Durante la década que rigió la convertibilidad el país tuvo dos crisis severas, una en 1995 y otra en 2001. Ambas pusieron bajo presión al sistema y llevaron a que los gobiernos a cargo de capearlas recurrieran al Fondo Monetario Internacional como prestamista de última instancia. Los resultados fueron totalmente opuestos en uno y otro caso. En 1995, tras sufrir una recesión de un año, la economía se recuperó y volvió a crecer durante dos años. En cambio, la crisis de 2001 no pudo revertirse y terminó en un terrible hundimiento. ¿Por qué se obtuvieron resultados tan distintos? La crisis de 1995 tuvo una causa clara. Estados Unidos comenzó una fuerte suba de su tasa de interés generando como consecuencia algo similar a lo que está ocurriendo hoy: muchos capitales especulativos decidieron dejar las economías periféricas -en especial las latinoamericanas- y refugiarse en destinos más seguros para captar las altas tasas. Tal huida de capital llevó a la economía mexicana a devaluar en diciembre de 1994. Lo sucedido en México pareció un anticipo de lo que podría ocurrir en Argentina, por lo que las corridas bancarias y cambiarias se hicieron sentir con fuerza, proyectando un derrumbe de la convertibilidad y de la economía. Para enfrentar el shock externo, el entonces presidente Menem y su ministro Cavallo recurrieron al FMI para obtener un salvataje, algo similar a lo que está intentando el macrismo en la actualidad. A su vez, se aplicó un fuerte programa de ajuste a partir de marzo de 1995, que incluyó el aumento del IVA, el despido de empleados estatales y la promesa de más privatizaciones. Lo llamativo fue que apenas dos meses después se realizaron las elecciones presidenciales (mayo de 1995), con la economía en recesión y el desempleo arriba del 18 por ciento, y pese a ello la población ratificó a Menem en la Casa Rosada. En suma, la mayoría demostró estar dispuesta a pagar cualquier precio con tal de mantener la convertibilidad, tolerando el ajuste. Años después, la situación volvió a ser complicada. La economía entró en recesión en 1998, se fue cerrando el flujo de fondos externos y se sembraron dudas sobre la continuidad de la convertibilidad. Por eso, en diciembre de 2000 el presidente De la Rúa cerró un acuerdo con el FMI para despejar temores y así obtuvo el Blindaje, con el cual pretendía cubrir las necesidades financieras del gobierno por los años siguientes. Eso demostró no ser suficiente y a mediados de 2001 se debió renegociar parte de la deuda externa con los acreedores, realizándose el megacanje. A su vez, al igual que Menem en 1995, el tándem De la Rúa-Cavallo buscó demostrar su compromiso con el pago de deuda y aplicó un gigantesco ajuste en julio, con la “ley de déficit cero”. Gracias a este “esfuerzo”, el FMI premió al país con el “salvataje” en septiembre de 2001, otorgándole otros 8 mil millones de dólares para terminar con las dudas frente a la crisis. El final de la historia de 2001 es conocida: apenas tres meses después del “salvataje” llegó el corralito, los saqueos y la rebelión popular que le puso fin a Cavallo y De la Rúa. ¿Por qué esta vez el resultado fue diferente? La respuesta no hay que buscarla en lo que hizo el FMI, ya que en 1995 asistió a Menem con 2300 millones de dólares y en 2001 con 10.600 millones. Es decir, en la crisis que terminó por estallar su intervención fue cinco veces más “generosa” y sin embargo todo explotó. La clave para la respuesta está en la capacidad de la tolerancia popular frente al ajuste: en 1995 la población pareció avalarlo, ya que ratificó a Menem en las elecciones. En cambio, en 2001 la población respondió con el “voto bronca”, con los piqueteros, los sectores medios activos y un sindicalismo que no dio tregua. En 2001 ya no hubo tolerancia a las políticas de ajuste. Por ello, para saber si el programa de recortes y de flexibilización laboral que el FMI busque imponerle al macrismo tendrá éxito o no, debemos preguntarnos si la población estará dispuesta a movilizarse o será pasiva. Esa es la cuestión hacia el futuro. *Julián Zícari: Autor del libro Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos al 2001.  

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La novela de Nisman llega a la Cámara

Fuente: Raúl Kollman e Irina Hauser | Pág. 12 Fecha: 20 de MAY 2018 En aproximadamente dos semanas se conocerá un fallo trascendente de la Cámara Federal, ya dominada en forma total por el macrismo, en el que se establecerán definiciones sobre la muerte de Alberto Nisman. El título pomposo que se le pretende dar es magnicidio que, en verdad, significa muerte violenta de una persona importante por su cargo. También se hablará de crimen de Estado. En realidad lo que se busca en Comodoro Py es vincular el deceso del fiscal con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, politizando la causa y armando una asombrosa teoría de complot en la que todos se unieron en un plan para matar a Nisman. Esto incluiría a los policías que lo custodiaban, a funcionarios de la Federal, efectivos de la Prefectura, la ex SIDE, los funcionarios kirchneristas, el ex jefe del Ejército, César Milani, la fiscal Viviana Fein -que habría tenido el papel de tapar las cosas- y el juez Manuel De Campos, que estuvo en Le Parc la noche del deceso. En ese marco, se pretende dibujar que el informático Diego Lagomarsino integraba una célula dormida, lo que significa que era un agente al servicio de no se sabe quién: Irán, el kirchnerismo, el chavismo. Los camaristas Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia tienen que resolver sobre todo ese entramado, lo que plantea una larga serie de preguntas, algunas de ellas sin respuestas. 1 ¿Cuál es el punto de partida de lo que tiene que definir la Cámara Federal? El expediente instruido por el fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini tiene un punto de partida falso, originado en la pericia de Gendarmería, fuerza que responde a Patricia Bullrich. En el Ministerio de Seguridad y en el Edificio Centinela, sede de Gendarmería, se armó una descabellada historia sobre la muerte de Nisman: que un comando entró al departamento de Le Parc, le pegó una tremenda paliza al fiscal sin desordenar nada, luego le suministró una sustancia, ketamina, de la que no se pudo determinar la cantidad ni la forma de administración, y finalmente lo llevaron al baño donde uno lo tenía agarrado, el otro disparó e incluso pudo haber un tercero en la escena. El juez tuvo un poco de pudor y en el procesamiento a Lagomarsino desechó algunas de las insólitas bases planteadas por la Gendarmería. Por ejemplo, redujo casi a la nada lo de la ketamina, borró el horario de la muerte propuesto por la fuerza verde –2.46 de la mañana– ya que es la única pericia del mundo en el que se establece una data de muerte en un minuto determinado, sacó de la cancha también la hipótesis de que uno de los agresores fue un karateca y dejó en un limbo buena parte de la mecánica del supuesto asesinato. Ercolini saldó todo diciendo que fue homicidio, que se produjo en el baño y que los ejecutores fueron “una o más personas no identificadas”. Esa historia insostenible es contradictoria con todas la pericias anteriores, incluyendo los estudios del Cuerpo Médico Forense –“no se verifica pericialmente hablando el accionar de terceras personas”–, la junta de criminalistas –“no había ninguna otra persona en el baño en el momento del disparo”– y los balísticos de Salta –“en las manos del fiscal se hallaron partículas consistentes con residuos de disparo”–. Pese a ello, ni el fiscal ni el juez convocaron a que se debatan conclusiones entre los distintos especialistas de la Gendarmería y de todos los que actuaron antes. Sólo se buscó y se impuso una conclusión que era la que ordenó el aparato político-mediático. 2 ¿Puede la Cámara Federal establecer que la muerte de Nisman fue un magnicidio? Es una de las posibilidades y es lo que pretende Pablo Lanusse, abogado de la madre de Nisman, Sara Garfunkel. Lanusse, fanático de Cambiemos, twitea en forma permanente alentando al presidente Mauricio Macri. “Sólo quiero más Cambiemos. Reelección 2019. Destierro del populismo”, escribió el 8 de mayo. Lanusse es el que pidió que la muerte de Nisman se considere un magnicidio y que se establezca que a Nisman lo mataron porque hizo la denuncia contra Fernández de Kirchner. Por lo tanto, tácitamente reclama que se una la causa del Memorándum de Entendimiento con Irán con el expediente por la muerte del fiscal. Pero, además, existe otra causa, iniciada en su momento por Elisa Carrió, en la que se denunció la existencia de una zona liberada para matar al fiscal, según ella con la intervención de un comando iraní-venezolano con cobertura kirchnerista. En esta última trama se involucró a los custodios, prefectos, al ex secretario de Seguridad Sergio Berni, a funcionarios de Inteligencia, a Milani y, luego, a la fiscal Fein y al juez De Campos. Esta es la teoría de un gigantesco complot: todos fueron parte del plan del supuesto homicidio. Lanusse también quiere que se una esta causa de la zona liberada a la de la muerte de Nisman y a la del Memorándum. El objetivo primordial es la ex presidenta. La mayoría de las fuentes sostienen que Irurzun y Bruglia no irían por esta variante de unir muerte de Nisman con Memorándum y zona liberada, entre otras cosas porque no hay una sola prueba, ni una llamada, ni un testigo, que acredite relaciones entre los imputados en esas causas. Podrían, sin embargo, buscar alternativas más light. 3 ¿En qué consiste la hipótesis de la célula dormida? Fue el fundamento utilizado por Lanusse en la audiencia realizada ante el camarista Bruglia. Las células dormidas son pequeños núcleos, principalmente del fundamentalismo islámico, que se mantienen sin actividad alguna, a la espera de un momento dado para cometer, por ejemplo, un atentado. Es una especie de infiltración. Lo que plantea Lanusse es que Lagomarsino se metió en la Unidad Fiscal AMIA como un espía y que se mantuvo “dormido” durante los ocho años que trabajó en la fiscalía de Nisman. El tema es que Lanusse no aporta ni una evidencia, alguna comunicación

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El acoso de Esmeralda y las internas en la DAIA

Fuente: Ricardo Ragendorger | Nuestras Voces Fecha: 20 de MAY 2018 La acusación de Esmeralda Mitre contra el ahora ex titular de la DAIA, Ariel Cohen Sabban, por “tocamientos inverecundos” y pedidos improcedentes de dinero ya es un caso superado por otras calamidades de la actualidad. Pero puso al descubierto las graves disfunciones que palpitan en la dirigencia de esa institución. Un nido de intrigas donde también salen a la luz las internas en la antigua SIDE –llamada sucesivamente SI (Secretaría de Inteligencia) y AFI (Agencia Federal de Inteligencia) –.Y con las imposturas volcadas en la causa AMIA como música de fondo. Al respecto bien vale evocar dos episodios de notable peso simbólico. El 25 de julio de 2004, Gustavo Beliz –quien acababa de ser eyectado del Ministerio de Justicia por el entonces presidente Néstor Kirchner a raíz de la actuación policial en una protesta ante la Legislatura porteña– protagonizó un momento sublime de la televisión argentina al exhibir en el programa Hora Clave una fotografía del famoso espía Horacio Antonio Stiuso. Su rostro era el secreto mejor guardado del país. Al tiempo se supo que esa joya documental se la había proporcionado el no menos célebre comisario Jorge “Fino” Palacios. Este hombre había sido echado de la Policía Federal apenas unos meses antes –el 13 de abril–, después de que le llegara a Kirchner la grabación de un diálogo telefónico entre él y su dilecto amigo, el ex comisario Carlos Gallone (actualmente condenado por delitos de lesa humanidad), con Jorge Sagorsky, un reducidor de autos vinculado al secuestro y asesinato de Axel Blumberg. En la cinta, el Fino –quien en esos días estaba al frente de la Superintendencia de Investigaciones– se muestra muy interesado en comprar una camioneta para ir de pesca a la localidad correntina de Esquina. Al tiempo se supo que esa joya documental se la había proporcionado al presidente nada menos que Stiuso. No contento con ello, éste filtró tales escuchas a la prensa en 2009 para así malograr la designación de Palacios en la Policía Metropolitana. Cabe destacar que su gran encono hacia el insigne uniformado era una secuela del enfrentamiento que mantenía con dos colegas suyos: los agentes Patricio Finnen y Alejandro Brousson, aliados con Palacios en la investigación del atentado a la mutual israelita. Una pesquisa apoyada incondicionalmente por la DAIA. Contacto en Paraguay Aquellos dos agentes –al igual que Stiuso– eran en la SIDE parte de una capa geológica originada durante la última dictadura. Una generación de fisgones profesionales que se educó bajo las reglas del terrorismo de Estado y que, con el paso del tiempo, maduraría al amparo de gobiernos democráticos. Un grave descuido de la República. Y una inagotable fuente de trapisondas, crímenes y dislates, entre otros espantos. Finnen se inició en la llamada Base Billinghurst, bajo cuya ala estaba el centro de exterminio Automotores Orletti. Brousson era un oficial del Ejército asimilado a la SIDE luego de servir en el Batallón 601. Ya en los ’90 lideraron la denominada “Sala Patria”, un grupo de “La Casa”, cuya cueva secreta –todo el barrio lo sabía– se encontraba en el cuarto piso del Edificio Barolo, sobre la Avenida de Mayo. Eran los espías de cabecera del entonces “Señor 5”, Hugo Anzorreguy. Y entre sus logros resalta el secuestro en México del guerrillero Enrique Gorriarán Merlo. Bendecidos con poderes y recursos presupuestarios sin límites, jamás imaginaron el estrepitoso final de sus carreras. Eso ocurrió en 2001, a raíz de un falso atentado contra Bill Clinton. Aquella historia tuvo su origen cuando el marido de Hillary, a poco de dejar la presidencia, viajaba a Buenos Aires para un coloquio internacional. La dupla Finnen-Brousson vio entonces la ocasión propicia para articular una fina operación de inteligencia. Su objetivo: ganarse la confianza de la CIA. Así fue como contrataron en la Triple Frontera a un soplón paraguayo que antes había trabajado para los norteamericanos. A cambio de un suculento fajo de billetes, concurrió a la Embajada de los Estados Unidos en Asunción para informar que se preparaba un complot en contra del ex mandatario. Al mismo tiempo, desde Buenos Aires, Sala Patria irradiaba un informe idéntico. Los autores del plan creían que ambas advertencias, llegadas en paralelo por vías supuestamente distintas, encenderían todas las luces de Washington, logrando así la estima de la central de inteligencia más poderosa del mundo. Pero algo falló: los agentes criollos no habían previsto que el paraguayo sería sometido en la embajada al detector de mentiras; el tipo terminó confesando que la SIDE le había pagado para llevar el dato apócrifo. Y proporcionó la identidad de sus empleadores. El escándalo fue mayúsculo. A partir de entonces, Finnen y Brousson pasaron a integrar el ejército de desocupados. La proeza de Sala Patria fue haber manejado a su antojo la pesquisa de la causa AMIA en franca complicidad con el juez Galeano, los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, además del comisario Palacios. Y bajo una precisa directiva del presidente Carlos Menem: no investigar la llamada “pista siria” y concluir el caso lo más rápido posible. Lo primero se tradujo en el “extravío” de pruebas valiosas y en el aviso a sospechosos sobre la inminente realización de procedimientos en su contra. Lo segundo, en fabricar la “hipótesis” de la “Conexión local”, una pieza de dramaturgia que incluyó la detención del lote de policías bonaerenses encabezados por Juan José Ribelli, y el soborno de 400 mil dólares a Carlos Telleldín para involucrarlos en su testimonio. Lo más notable es que semejante estrategia contó con el conocimiento, el beneplácito y hasta la financiación de la dirigencia de la DAIA, liderada en aquella época por Rubén Beraja. Ahora todos ellos –junto a otros actores de reparto– ocupan el banquillo de los acusados en el juicio por encubrimiento. Pero lo cierto es que la caída en desgracia de esta gavilla de simuladores propició el irresistible ascenso de la línea interna de la SIDE conocida como “Grupo Estados Unidos” (por la calle en donde anidaba). Su jefe era

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Lo que exijan los mercados

Fuente: Carlos Heller | TiempoAr Fecha: 19 de MAY 2018 El gobierno acaba de redoblar su apuesta de mayor ajuste fiscal y monetario, y ahora, además, cuenta con la auditoría que ejerce el sistema financiero internacional. Sin embargo, no podrá esconder su responsabilidad por el costo productivo y social de sus políticas, que cada vez es más elevado. El presidente afirmó el miércoles: «Lo que pasó en estas semanas es que el mundo ha decidido que la velocidad con que nos habíamos comprometido a reducir el déficit fiscal no es suficiente en términos de garantizar que vamos a hacerlo con la seriedad y la profundidad que se necesita. Por eso tenemos que acelerar». Implícitamente está diciendo que los que votan cotidianamente no son los ciudadanos de a pie sino los mercados, y que es la credibilidad ante estos últimos la que debemos conquistar. Muy parecido a lo que ocurrió durante el menemismo y el gobierno de la Alianza, cuando las políticas públicas no se evaluaban en función de los resultados sociales sino de la reacción que mostraban las variables financieras. Daniel Artana, economista de FIEL, fue explícito: «Hay que mirar el riesgo país». ¿Recuerdan los lectores los aciagos días cuando a este indicador se lo señalaba como el reflejo de las tareas pendientes, y se lo informaba más de una vez por día? Los medios hegemónicos levantaron la idea de la «autocrítica» y el reconocimiento de Macri. Por ejemplo: «Hemos tenido problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central»; o «pusimos metas (de inflación) demasiado optimistas y mucha gente se irritó». Cada vez suena más lejana la frase «el mejor equipo de los últimos 50 años», que junto con la idea de la autocrítica forman parte de la típica posverdad que ensaya el gobierno. Nada distinto ocurrirá mientras no se modifiquen las bases del modelo. El llamado «súper martes» se resolvió con relativa calma para lo que se anticipaba. Se renovó la totalidad de las Lebac e incluso se colocaron $ 5.000 millones adicionales. Sorprendió la colocación de dos bonos en pesos del Ministerio de Finanzas, a cinco y ocho años a una tasa fija del 20% y 19%, un rendimiento que está muy por debajo del de las Lebac y que fue convalidado por fondos de inversión externos altamente especulativos. Y se refuerza la hipótesis de que el evento cambiario pudo haber sido amplificado para permitir un salto devaluatorio, golpear luego las puertas del FMI y arremeter con un plan económico que anticipa crudos inviernos. De hecho, la tasa de interés de las Lebac ya se estableció en el 40%, reforzando una política monetaria con fuertes impactos en la actividad económica. Si sube la tasa de las letras que emite el BCRA arrastra consigo a toda la estructura de tasas –para préstamos y depósitos— del sistema financiero. Esto determina una economía que desestimula la producción. A lo que hay que sumarle el impacto del menor consumo por salarios que se ajustan muy por debajo de la inflación, y de la suba de tarifas, las más grandes amenazas para las pequeñas y medianas empresas. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, cree que la situación es otra: «No hay una sola pyme que haya cerrado por las tarifas. La energía incide entre el 3% y el 5% de los costos. El 95% está en otras cosas». Niega la realidad: si cerraron, ocurrió por la conjunción de todos los impactos de las políticas de este gobierno, incluido el elevado peso de las tarifas. En la semana, Macri avaló la existencia de altas tasas de interés al señalar que «la política antiinflacionaria es exclusivamente responsabilidad del Central» y acto seguido su titular, Federico Sturzenegger, reforzó la idea: «No le habíamos prestado suficiente atención a las señales del mercado y por eso hicimos tres correcciones al alza a la tasa de interés y esta tasa vino para quedarse hasta cuando haga falta». En las «Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero», que publicó El Vaticano, se sostiene, entre otras ideas: «Cómo no pensar en la función social insustituible del crédito (…) Resulta claro que la aplicación de tasas de interés excesivamente altas que de hecho no son sostenibles por los prestatarios, representa una operación no sólo ilegítima bajo el perfil ético, sino también disfuncional para la salud del sistema económico». Argumento que se sitúa en la vereda opuesta a las ideas del actual gobierno. La herramienta antiinflacionaria de Cambiemos es la restricción monetaria con altas tasas de interés. Desde esta lógica monetarista, no habría política inflacionaria que pueda hacerse incidiendo sobre la estructura de conformación de precios. Tampoco sería posible disociar los precios internos de los internacionales, con herramientas como retenciones o permisos para exportar ciertos productos que forman parte de los denominados «bienes salario», como es el caso del trigo y del maíz. El monetarismo sólo puede tener «éxito» en parar la inflación si la tasa de interés logra frenar fuertemente el crédito interno, la producción y la ocupación. Por eso los funcionarios ya están descontando que habrá un menor crecimiento, como lo anticipó el ministro Nicolás Dujovne. Todo parece indicar que las altas tasas vinieron para quedarse y ello será complementado por un mayor ajuste fiscal. Argumentos que no son nuevos, y son los que manejan los directores y el staff del FMI. Según Macri: «El Fondo lo único que nos pide es saber qué le vamos a poder pagar y para eso tenemos que tener las cuentas en orden». Sin embargo, las declaraciones no se condicen con lo plasmado en las ya bien conocidas revisiones del Art. IV que publica el FMI. En la que elaboró en diciembre de 2017, para Argentina, se propone «una reforma integral de las instituciones del mercado laboral». Allí se sugiere reducir el nivel requerido de indemnizaciones por despido, fomentar los contratos temporarios, reducir el alcance de las asignaciones familiares, ampliar la cobertura del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores, entre otras. Más aun,

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¿Quién es Santiago Cuneo, el periodista de Crónica que realizó una editorial antisemita?

Fuente: Radio Jai Fecha: 18 de MAY 2018 La popularidad de Santiago Cuneo, conductor del programa “1+1=3”, en Crónica TV, creció exponencialmente luego de una serie de editoriales con contenido antisemita, motivo por el cual será denunciado por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Durante su programa, Cuneo realiza críticas feroces contra el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y se manifiesta cercano a personajes vinculados al kirchnerismo. En las últimas horas realizó una serie de editoriales antisemitas en las que, entre otras cosas, revive el fantasma del Plan Andinia, acusó a los dirigentes de la DAIA de tener una “doble lealtad” y afirmó que Israel puso agentes dentro del gobierno argentino, entre otras cosas. ¿Quién es Cuneo? El pasado de este personaje es al menos cuestionable. Fue muy cercano a Aldo Rico y Luis Patti, dos ex carapintadas que intentaron derrocar al por entonces presidente Raúl Alfonsin, lo que da cuenta de que sus convicciones democráticas no siempre fueron muy sólidas. Su amistad con Rico lo ubicó como el titular del MODIN bonaerense, un partido vinculado al nacionalismo católico y a la extrema derehca antidemocrática, repleto de carapintadas. Cuando estaba en ese partido definió al represor Patti como “un preso político”. Cúneo era el principal accionista de Cop Petro, una petrolera que fue señalada por adulterar nafta durante el menemismo. Dicho sea de paso, el actual conductor de Crónica fue un ferviente defensor de la re reelección de Carlos Menem e incluso en el año 1999 mandó a pegar miles y miles de carteles en los que aparece abrazado al riojano. Claro está que este caudillo peronista no fue el presidente que más defendió la industria nacional argentina. Si bien es crítico de Macri, lo apoyó durante las elecciones. Un dato interesante es que no hace mucho, en el 2015, fue candidato en el partido Bonaerense de San Miguel, por Cambiemos. Fue el impulsor y jefe de campaña de Octavio Frigerio en su candidatura a intendente de la localidad bonaerense de San Miguel. Este cambio de opinión puede estar relacionado con la salida de Cuneo de Canal 26. La DAIA presentó un comunicado y, tal como adelantó Radio Jai hace algunas horas, querellará a Cuneo por sus declaraciones antisemitas.

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Macri no entiende

Fuente: Alfredo Zaiat | Página 12 Fecha: 17 de MAY 2018 Si el presidente Mauricio Macri está realmente convencido del relato de las causas de la corrida cambiaria que ofreció en la conferencia de prensa ayer en Olivos, y si es compartido también por su equipo de gobierno, otra vez las fuerzas políticas conservadoras, que tienen un inmenso ejército de economistas dedicado hace décadas a confundir a la sociedad, siguen sin entender nada de la debilidad estructural de la economía argentina y sus cíclicas crisis. Macri insistió una y otra vez que el principal problema es el déficit fiscal. Lo mismo repite la enorme red de propaganda pública y privada y casi todos los economistas que circulan por los medios. El camino para abordar el desequilibrio de las cuentas públicas, profundizado por medidas instrumentadas por la administración macrista (eliminación de retenciones y disminución de alícuotas de impuestos progresivos), será acelerar el ajuste fiscal, como informó Macri, en línea con lo aconsejado por el Fondo Monetario Internacional en la evaluación del Artículo IV. Aunque el discurso oficial y dominante continúe prometiendo la bonanza futura con la reducción del gasto público, incluso alcanzando déficit fiscal cero, el peligro de otra fase de la corrida cambiaria seguirá presente. La fragilidad de la economía no es las cuentas fiscales, nominadas en pesos, sino la de las cuentas externas, nominadas en dólares. El argumento falaz para avanzar en un ajuste regresivo es que disminuyendo el déficit fiscal no habrá que seguir mendigando dólares en Wall Street. Financiar necesidades en pesos con endeudamiento en dólares fue uno de los mayores desatinos de la economía macrista. Los billetes verdes que conseguía el Tesoro se los entregaba a cambio de pesos al Banco Central que, a la vez, los reabsorbía emitiendo Lebac, como estrategia principal de una política anti inflacionaria que se demostró fallida. El saldo es el actual desquicio económico con una bomba de tiempo mensual en cada mega vencimiento de Lebac, el agotamiento de la fuente de financiamiento de dólares de Wall Street y la profundización del déficit de las cuentas externas. La restricción externa, o sea la escasez relativa de divisas, es el factor más relevante para entender la inestabilidad económica argentina hoy y desde hace ocho décadas. No hay suficientes dólares para satisfacer la constante e importante demanda de diferentes actores económicos. Prometer entonces que acelerando el ajuste fiscal mejorará la economía, como hizo ayer Macri, actúa, en realidad, como una potente herramienta de extorsión a gobernadores y a la sociedad sensibilizada por la angustia de las últimas semanas agudizada por la memoria colectiva de crisis pasadas. El ajuste fiscal, que ya fue lanzado con la fortísima devaluación que licuó el gasto público y los ahorros de personas y empresas en pesos, es el camino señalado hacia un nuevo capítulo de incertidumbre financiera y, fundamentalmente, es el viento para atizar el fuego de las tensiones sociales. El saldo negativo de la suma del déficit comercial, del desequilibrio del rubro turismo y de otros servicios, de las ganancias enviadas por las multinacionales y bancos extranjeros a las casas matrices y del pago de los intereses de la deuda externa (en total, la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos) es el verdadero talón de Aquiles, no las cuentas fiscales. A esa suma se le agrega la intensa dolarización del ahorro doméstico. Para cubrir ese faltante se necesitan dólares, no pesos. El año pasado, el déficit de Cuenta Corriente fue de 31.000 millones de dólares, equivalente a 4,8 por ciento del Producto Interno Bruto. Desequilibrio que casi duplicó al de 2016 y es idéntico al de 1998, de acuerdo con las estadísticas compiladas por el Banco Mundial. La proyección para este año apuntaba a uno mayor, de unos 38.000 millones de dólares, equivalente a 6,5 por ciento del PIB, número que sería el peor de la serie desde 1976. La devaluación, que arrojó a la moneda nacional al provisorio techo de los 25 pesos, aliviará un poco ese déficit –por una eventual merma de importaciones por la recesión y menor demanda de dólares–, pero igual todavía seguiría siendo muy elevado. Mientras ese déficit puede ser financiado parece que no es importante. Es lo que ha sucedido en los primeros dos años del gobierno de Cambiemos. El 28 de marzo pasado escribí aquí: “El salvavidas inmediato de la economía argentina con déficit de Cuenta Corriente de 5 por ciento del PIB es el financiamiento externo. Este fue utilizado en forma irresponsable por el Gobierno para atender el déficit fiscal cuando lo podía haber hecho con deuda (en pesos) emitida en la plaza local. Las dificultades que se han presentado ahora para seguir seduciendo a los fondos internacionales para que compren nueva deuda es un escenario no tan apacible para el macrismo. El FMI se presenta como prestamista de último recurso si el panorama se sigue oscureciendo”. Y se oscureció en forma fulminante. Se cerró el grifo de dólares y estalló la magia macrista. No fue por el déficit fiscal, fue porque Wall Street dejó de aportar dólares para cubrir el inmenso desequilibrio externo. Como esa puerta no se abrirá por ahora, Macri se abrazó en forma desesperada al FMI. Lo hizo para evitar que siga la hemorragia de reservas y para conseguir los dólares que el mundo de las finanzas internacionales ya no entrega. Para que se entienda, la debilidad de la economía argentina no son los pesos, moneda que emite, sino los dólares, que no genera ni tiene suficientes. Mientras no se comprenda que éste es el principal problema, y no la cuestión fiscal como afirma Macri, y se promueva que con el ajuste del gasto público disminuirá las necesidades de financiamiento en dólares, el riesgo de una corrida cambiaria y el colapso de la economía macrista seguirán estando latente.

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