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La decisión de Israel de disparar a los palestinos debería horrorizarnos, pero no sorprendernos

Fuente: Peter Beinart | FORWARD Fecha: 15 de MAY 2018 El otro día, un conocido, políticamente a mi derecha, me hizo una pregunta. Me preguntó qué aconsejaría que Israel hiciera cuando se enfrentara a miles de palestinos, algunos probablemente empeñados en tratar de atravesar violentamente la valla que separa la Franja de Gaza del resto de Israel. (Digo «el resto de Israel» porque creo que Gaza aún permanece bajo la ocupación israelí.) Le dije que no sé. No lo sé porque no soy un planificador militar ni un experto en control de multitudes. Y como no sé, evité criticar a las FDI por usar «fuerza desproporcionada». Estoy perfectamente dispuesto a reconocer que, en el momento en que miles de manifestantes convergieron en la cerca, ninguna de las opciones de Israel fueron buenas. Pero es la pregunta incorrecta. A mediados y finales de la década de 1960, se produjeron disturbios una y otra vez en los barrios negros de las ciudades estadounidenses. Desde una perspectiva de control de multitudes, la policía se enfrentó a una decisión difícil: cómo evitar que las personas destruyan propiedades e incluso cometan actos violentos sin usar fuerza letal. Pero si alguien en ese momento preguntara: «¿Qué debería hacer la policía?», Hubieran estado haciendo una pregunta incorrecta. La pregunta correcta no era «¿Cómo debería responder la policía de Estados Unidos a los disturbios?», Sino debería de ser: «¿Cómo deberían responder los líderes de Estados Unidos a los agravios que produjeron los disturbios en primer lugar?». Lo mismo ocurre con Gaza. Mucho antes de que los soldados israelíes decidieran disparar contra los manifestantes, los líderes israelíes decidieron impedir que los agricultores de Gaza exportaran espinacas, papas y frijoles. Decidieron prohibir a los pescadores de Gaza pescar más de seis millas náuticas. Decidieron prohibir a los estudiantes en Gaza que salgan de la Franja para estudiar, para impedir que los cónyuges se unieran legalmente a sus esposos o esposas en Cisjordania, para impedir que los nietos vayan a los funerales de sus abuelos. Decidieron prohibirles a las personas en Gaza importar las piezas de repuesto necesarias para reconstruir la red eléctrica de la Franja. Estas no fueron decisiones tomadas en segundos por jóvenes soldados asustados. Eran políticas formuladas por políticos en oficinas con aire acondicionado. Esos políticos respondieron a la victoria de Hamas en las elecciones legislativas de 2006 al ayudar a torpedear a un gobierno de coalición palestino que hubiera dejado a Mahmoud Abbas como el presidente de la Autoridad Palestina. Rechazaron las negociaciones con Hamas hasta que el grupo cumpliera las condiciones -entre ellas la aceptación de los acuerdos anteriores y el apoyo a la solución de los dos estados- que el actual gobierno de Israel no cumple. En su lugar, eligieron una política de castigo colectivo: una política que castigaba a la población de Gaza por ser gobernada por Hamas. Más de una década después, Hamas sigue a cargo. Pero Gaza, que apenas tiene electricidad o agua potable, está a punto de convertirse, según las Naciones Unidas, en «inhabitable». Hace una semana, Hamas volvió a plantear la idea de una tregua a largo plazo con Israel. No lo hizo porque dejó de ser una organización autoritaria con una historia de terrorismo que rechaza el derecho de Israel a existir. Lo hizo porque está geopolíticamente aislado. No obstante, una tregua a largo plazo constituiría un avance. Una tregua similar ha existido desde principios de la década de 1950 entre Corea del Norte y Corea del Sur. Si Israel hubiera aceptado la oferta y tomado medidas para aliviar el bloqueo (algunos aspectos de los cuales tienen poco que ver con la seguridad), las muertes de ayer podrían no haber sucedido. Pero Benjamin Netanyahu, según las noticias, no respondió. No respondió por la misma razón por la que intensificó la construcción de asentamientos y rechazó un estado palestino cerca de las líneas de 1967: porque ve a los palestinos no como seres humanos con derechos inherentes, sino como un enemigo a ser subyugado. Decenas de palestinos están muertos, y miles más heridos, no por las decisiones que Israel tomó en un solo día, sino por las decisiones que tomó durante muchos años. Cada político estadounidense, y cada líder judío estadounidense, que ha defendido esas decisiones —quién ha defendido la política descerebrada y sin sentido de Israel hacia Gaza— está implicado en la masacre de ayer. Diferentes opciones son posibles. Siempre han sido posibles. Pero requieren ciudadanos, tanto en Israel como en América, dispuestos a exigir que sus líderes los hagan, antes de que más palestinos acaben muertos.

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“El mayor límite de los gobiernos progresistas fue no haber profundizado la participación popular”

Fuente: Lucio Garriga y Gerardo Szalkowicz | Nodal Fecha: 04 de MAY 2018 Entrevista a Isabel Rauber, filósofa e investigadora argentina. La recomposición de los proyectos conservadores en América Latina se explica en parte por su dominio de los poderes fácticos y los aciertos y artimañas que han desplegado, pero también por las debilidades y los límites de los gobiernos progresistas y populares. Isabel Rauber –filósofa, investigadora y docente argentina- es una de las interpretadoras más lúcidas de este cambio de escenario en la región. Marca tres dilemas claves: la política de alianzas, el empoderamiento popular y la matriz productiva, tópicos que desarrolla en esta entrevista. Además, analiza el conflicto social en Nicaragua y la nueva etapa que se abrió en Cuba con la asunción de Miguel Díaz-Canel quien, según Rauber, “encabeza el proceso de evolución en la revolución”. -¿Por dónde ves las principales razones del cambio en el escenario político en América Latina en los últimos años? ¿Cuáles son los límites que mostraron los gobiernos progresistas y populares? – Creo que uno de los problemas fundamentales que tuvieron los gobiernos populares es haberse estancando luego del primer período. Esos gobiernos asumieron después de largos períodos neoliberales, como consecuencia de levantamientos populares y luchas sociales. Hubo un período inicial en el que había tareas urgentes que resolver como la comida, la educación, un mínimo de infraestructura. Ese período se termina más o menos en los primeros 10 años, es decir, resueltos esos dramas urgentes de sobrevivencia había que profundizar los procesos hacia cambios de raíz, cambios desde abajo. Esos cambios de raíz implicaban acelerar la disputa con los poderes hegemónicos de siempre. Y ahí creo que predominó, en casi todos los procesos, una actitud de pensar que podían conservar el gobierno acordando con los sectores del poder. El caso más emblemático es Brasil, donde el PT gobernó en acuerdo con un Parlamento que acumuló el poder suficiente hasta terminar inventando un proceso para tumbar a Dilma y ahora encarcelar a Lula. – Alguna vez lo llamaste “cogobernar con los adversarios” – No está mal hacerlo en determinados momentos, pero son momentos que se agotan. No se puede gobernar así 12 años porque lo que se agota es el pueblo. Sobre todo un pueblo que no participa en las decisiones. Las movilizaciones en Brasil sobre el “pase libre” ya habían sido un indicativo, y ¿cuál fue la conclusión del PT? Que eran sectores medios impulsados por Estados Unidos. Basta de tener una visión tan paranoica de la política. El adversario siempre va a estar presente en las debilidades porque quiere disputar el poder. El problema es por qué ocurre lo que ocurre y cuál es tu actitud con lo que está ocurriendo. Es decir, salvo en casos muy puntuales, no te podés aliar con el adversario para resolver los problemas fundamentales. La segunda cuestión es el empoderamiento de los pueblos, que implica que los pueblos se hagan cargo de las políticas de gobierno y para que se hagan cargo tienen que decidir. Los pueblos no son carne de cañón que sólo salen a manifestarse. Tienen organizaciones de base, tienen capacidad de interpretación, de conocimiento, de saber y de poder territorial. Por lo tanto, se necesita que el Estado abra las compuertas para la participación del pueblo en la toma de decisiones, lo que llamamos un “empoderamiento creciente”. Si un pueblo decide que quiere vivir de una forma no hay campaña de prensa posible que le diga que ha sido engañado porque actuó y decidió con plena conciencia. La fuente mediática más poderosa que tenemos es la conciencia de cada persona sobre cómo quiere vivir. Creo que el mayor límite de los gobiernos progresistas fue no haber profundizado la participación popular. Una tercera pata es el tema de la producción de formas alternativas que salieran del marco del extractivismo, y en el sentido económico se quedaron en lo que podríamos llamar un neodesarrollismo de izquierda que pensó que el extractivismo si sirve para financiar un plan social está bien. Está bien para los primeros 10 años, porque los gobiernos tienen que funcionar, pero ¿se apostó y se apoyó realmente a los modelos alternativos en lo que hace a la energía, a otras formas de producción? Muy débilmente. No es que los gobiernos progresistas retrocedieron, estas cuentas pendientes, estos agujeros negros, son los que han intervenido en las caídas. – ¿Cómo analizás la situación que se dio en Nicaragua en las últimas semanas? – Nicaragua es otro emergente de una problemática común, más allá de las características particulares de cada país. Me parece importante evaluar los procesos analizando siempre cómo se da la participación popular en la toma de decisiones. Es decir, ¿hay un empoderamiento real o hay un desplazamiento del lugar de los sectores históricos del poder por una cúpula que, aunque se diga de izquierda, no garantiza que se trate de un proceso real de cambio. Hay que recordar que el detonante de las protestas en Nicaragua es un cambio en los impuestos, una propuesta de reducción de las jubilaciones del 5% y un aumento de un impuesto interno. Fue como una bomba de tiempo que estalló en la ciudadanía. Luego el gobierno se autocritica y quita la medida. Pero la pregunta es: ¿por qué tomó la medida? No quiero escuchar explicaciones técnicas, estoy saturada de escuchar a tecnólogos y tecnócratas que explican cómo eso hacía falta. La pregunta es: ¿a quién le hacía falta? En segundo lugar, si es tan necesario ¿por qué no se construyó en consenso con los sectores del pueblo? ¿O no es un gobierno del pueblo? El problema es que siempre estamos con lo mismo, el déficit de la participación popular en la toma de decisiones. Los gobiernos creen que pueden decidir desplazando el protagonismo popular. Creo que hay una gran debilidad en ese sentido en la construcción del proceso político en Nicaragua. Por supuesto que el imperialismo se ha metido y financia también, pero esos son los códigos de la política y es sabido que

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Netanyahu afirma que Irán mintió sobre su programa nuclear, pero Israel ha estado mintiendo durante décadas

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 03 de MAY 2018 Dejemos de lado nuestra incomodidad al ver la actuación de Office Depot* del primer ministro. Esa es una cuestión de estilo y gusto. Pero es imposible ignorar los nuevos registros que Israel sigue estableciendo, una y otra vez, por falta de autoconciencia, o uno podría decir doble moral e hipocresía. Los israelíes realmente creen que es impactante descubrir cómo Irán mintió descaradamente al mundo, del mismo modo que realmente creen que es terrible cuando las dictaduras disparan balas contra los manifestantes, cuando los regímenes tiránicos encarcelan a los oponentes políticos sin juicio, cuando los estados del apartheid mantienen dos sistemas penales , cuando los residentes de las dictaduras son retenidos en su propio país como en una jaula, cuando las personas son perseguidas por su religión o nacionalidad, cuando las sociedades cierran sus puertas a los refugiados, cuando los países se burlan del derecho internacional. La “nación de la moralidad” no puede permanecer indiferente ante tan impactantes desarrollos. Y, de hecho, se conmociona periódicamente, y en ocasiones incluso expresan una protesta. Hasta que se trata de sí mismo. Cuando Benjamin Netanyahu demostró con carpetas de archivos que Irán mintió sobre su programa nuclear, ninguna persona pensó que Israel debería haber sido el último país del mundo en tenr el valor de quejarse de esto. Después de todo, ¿cómo ha actuado Israel en este mismo tema durante décadas? El archivo nuclear de Irán parece sin duda una biblioteca que presta libros al vecindario en comparación con el archivo nuclear de Israel. Pero Israel no firma convenciones, no permite inspecciones y miente. Se burla y guiña un ojo: 60 años de continuas mentiras nucleares. De hecho, nunca ha dicho una sola palabra verdadera sobre su programa nuclear. Todo es para fines pacíficos, tal como Irán afirma que es su programa nuclear. El reactor Dimona fue construido para salvar vidas con un tomógrafo PET/CT ** en el departamento de medicina nuclear del Hospital Ijilov. Israel tiene permitido mentir. Israel es un caso especial. «Israel no será el primer país en introducir armas nucleares en el Medio Oriente», dijo Shimon Peres. Estaba orgulloso de hacer esta afirmación, que fue el fraude del siglo***. ¿Cuál es la política de ambigüedad nuclear de Israel sino una serie de negativas para decir la verdad? Cada vez que alguien trata de exponer las mentiras nucleares de Israel, ya sea en Israel o en el extranjero, es denunciado como un enemigo y un traidor. Solo las mentiras de Irán deben estar expuestas. Los científicos nucleares israelíes ganan el Premio de Defensa de Israel. El Dr. Mohsen Fakhrizadeh, según el diario Yedioth Ahronoth, es una «mente peligrosa» y un «Dr. Strangelove, un conferenciante codiciado de día y un agente secreto por la noche» (…)  «el presidente del departamento de la muerte». ¿Y qué hay de sus contrapartes israelíes? ¿Son Janusz Korczak? ¿O la Madre Teresa? ¿El admirado Prof. Ernst David Bergmann no dio conferencias durante el día y trabajó como agente secreto por la noche? ¿Yuval Neeman no era el Dr. Strangelove? ¿Y el Prof. Israel Dostrovsky no trabajó para los departamentos de la muerte? Sin duda, todos estaban involucrados en la preservación de especies raras de flores silvestres en peligro de extinción. ¿Cuál es la diferencia entre ellos y el terrible Dr. Fakhrizadeh, a quien Israel sin duda asesinará algún día? La diferencia es enorme. Está bien que lo hagamos. Después de todo, somos un caso especial. Simplemente nos estamos defendiendo. Estamos en peligro de ser destruidos. Siempre estamos en peligro de ser destruidos, por Teherán, por supuesto, pero también por las cometas de Gaza (que es por lo que está permitido que ejecutemos a los barrilete). ¿Pero quizás el régimen en Teherán también siente que está en peligro de ser destruido? ¿Quizás también sabe que los regímenes con armas nucleares son regímenes con una póliza de seguro de vida? ¿Puede Israel, un país bastante violento y agresivo -de hecho, uno de los más violentos y agresivos del mundo de hoy- convencer a alguien de que las armas nucleares están a salvo en sus manos? ¿En manos de Netanyahu y del ministro de Defensa Avidgor Lieberman en un mal día? ¿En las manos de sus sucesores? Necesitamos combatir el programa nuclear de Irán en la medida de lo posible, a pesar de que aparentemente es menos peligroso que su descripción histérica aquí. Pero también deberíamos examinar periódicamente la joroba por nuestra propia espalda. Netanyahu trató de conmocionar al mundo demostrando que Irán mintió. Pero si el mundo se hubiera escandalizado por las mentiras de Teherán, las mentiras de Jerusalén también hubieran tenido que conmocionarlo. Porque cuando se trata de mentiras nucleares, no hay diferencia entre ellos. De hecho, la mentira de Israel es más grande. Traducción: Dardo Esterovich   * Cadena internacional de de tiendas de artículos de oficina. El autor utiliza esta metáfora por el despliegue utilizado carpetas de archivo y de CD durante la disertación. (N del T) **Tomógrafo con tecnología nuclear (N del T) ** *Este autor tiene motivos para hacer esta afirmación: fue desde 1978 a 1982 ayudante de Shimon Peres (N del T).

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«Israel se ha convertido en un país extremadamente derechista, fundamentalista y religioso»

Fuente: Cristina Armunia Berges | eldiario.es Fecha: 01 de MAY 2018 La lucha contra la ocupación israelí necesita un cambio. Esta es la tesis central de Jerusalén, la ciudad imposible, libro en el que el doctor en Historia Israelí Contemporánea y activista Meir Margalit da las claves para entender a los opresores y a los oprimidos. El libro recibió el Premio Catarata de Ensayo. ¿Cómo es ser un disidente en Israel? Esta es una pregunta que me han hecho más de una vez, pero cada vez me cuesta más definirlo porque cada vez es más difícil. Este país se ha convertido en un país extremadamente derechista, fundamentalista, religioso. Me da vergüenza decirlo, pero es un país fascista en gran medida. Por lo tanto, ser un disidente de izquierdas es cada vez más difícil y más peligroso. En particular, cuando tú vives en una ciudad como Jerusalén que es el epicentro de la derecha israelí. Es mucho más sencillo ser izquierdista en Haifa o Tel Aviv. Cada vez es más complicado. Hay mucha gente joven que conozco que me dice ‘nosotros te apoyamos y estamos contigo, pero por favor no nos pidas que nos identifiquemos abiertamente porque esto nos puede costar muy caro’. Podemos tener problemas en el trabajo y en el barrio. La gente nos mira con mala cara. Todo esto influye en la gente joven. Gente más madura dice, bueno sigo adelante porque no tenemos de qué temer. Pero, efectivamente, no es un buen momento para la gente pacifista de izquierda. ¿Cree que pronto llegará el momento en el que no pueda seguir expresándose libremente? Si lo que tú me estás preguntando es si yo hoy puedo expresarme libremente como lo hacía años atrás, la respuesta es no. A día de hoy, ya me tengo que cuidar muchísimo de lo que digo. Yo tengo un trabajo académico y, si había épocas en las que todavía podía decir todo lo que pensaba, ahora tengo que medir mis palabras. La respuesta es que si esto sigue por este camino, llegaremos al día en el que tendremos que sopesar varias veces nuestras palabras antes de abrir la boca. ¿En qué momento decide que quiere formar parte del movimiento pacifista? A mí me gustaría decir que soy pacifista desde el momento en el que salí del vientre de mi madre, desde que empecé a mamar. Creo que las raíces están en mi infancia. Pero si tuviera que marcar un momento concreto diría que fue después de haber sido herido en la guerra de Yom Kipur, en octubre de 1973. Fue después de estar internado un par de meses y ver cosas sumamente dramáticas: padres que pierden a sus hijos, hijos que pierden a sus padres, mujeres que pierden a sus maridos… A partir de ese momento, empecé a entender que cada ideología tiene su precio. El precio del Gran Israel, el precio que estamos pagando por mantener territorios conquistados, es demasiado alto, y creo que a partir de ese momento empecé de forma gradual a hacer este cambio que me llevó de las posiciones de la derecha israelí a las izquierdas pacifistas. Al comienzo del libro cuenta que concibe esta obra como una herramienta para mejorar las estrategias de lucha. ¿Cuál es la estrategia de los pacifistas? No tengo la fórmula exacta de lo que habría que hacer, pero lo que tengo claro es que no todos son conscientes de que después de 50 años de ocupación esto ha calado muy profundamente dentro de la misma sociedad palestina. Los palestinos, en particular cuando comparan su situación con lo que está pasando en los países limítrofes, sobre todo los jerosolimitanos (habitantes de Jerusalén Este) que tienen un nivel económico mejor que el que tienen sus hermanos en la Cisjordania, hoy se están planteando en qué medida prefieren ser libres bajo la Autoridad Palestina o seguir viviendo bajo la ocupación israelí. En otras palabras, los palestinos se preguntan bajo qué régimen van a tener mejores condiciones de vida, bajo qué condiciones pueden asegurarles a sus hijos un plato de comida cada noche. Esto puede sonar mal. Pero dada la dramática situación en la que vive el mundo árabe en esta zona, el hecho de que la gente ya se da cuenta de que pasaron 50 años y parece que esto seguirá por lo menos otros 50 años más, sumando también que el presidente americano haya trasladado la Embajada a Jerusalén y que los europeos están más impotentes que nunca… los palestinos normales dicen ‘señores hay que resignarse con lo que tenemos y dar gracias de que podamos alimentar a nuestros hijos cada día’. Esto significa que nosotros, las izquierdas que luchamos por la paz y contra la ocupación, tenemos que hacernos alguna reflexión. Parte de mis amigos siguen luchando con las mismas estrategias que han utilizado en los últimos 50 años y creo que esto es ya un poco anacrónico. ¿A qué se refiere? Yo precisamente estoy ahora trabajando mucho con materiales de Paulo Freire, el pedagogo brasileño que escribió la brillante teoría sobre la pedagogía de los oprimidos. Hay que trabajar más el tema de la concienciación, en particular en la generación joven. En estos momentos, tenemos que basarnos en teorías postcolonizadoras y también en esta pedagogía. ¿Cómo recibieron los pacifistas los dos últimos movimientos de Donald Trump, trasladar la embajada a Jerusalén y congelar fondos para la UNRWA? Los palestinos de Jerusalén se preguntan cuál es el cambio, se preguntan qué podría cambiar en su situación cotidiana. Ellos entienden que esto no va a influir para mal en su situación cotidiana por lo tanto les da lo mismo. Los palestinos de Cisjordania junto con nosotros, los pacifistas israelíes, vemos en esta acción algo así como un acto de terrorismo, un acto de terrorismo estratégico. Están los que ponen bombas y los que trasladan embajadas a Jerusalén. Este es el último clavo en el ataúd del proceso de paz. Van a pasar muchos años hasta que se pueda volver a hablar de paz.

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Ese es el espíritu, Sra. Portman, pero es solo un comienzo

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 22 de ABR 2018 El anuncio de Natalie Portman de su decisión de boicotear la ceremonia del Premio Génesis fue un tremendo disparo en el brazo. Aquí está, viniendo de las alturas del glamour, de una amante de Israel como ella, judía, de habla hebrea, nacida en Israel, una ciudadana de Israel y una fuente de orgullo para Israel, que tiene mucho que perder. No es una antisemita o una fundamentalista, no es una de extrema derecha o una de izquierda radical, no es Roger Waters, ni siquiera una del BDS. Justo del centro, desde el corazón del centrismo judío: la crítica a Israel, las «heridas de un amigo» bíblico, incluso una especie de boicot. Mientras que los artistas israelíes «izquierdistas» temen al rapero de extrema derecha «La Sombra» y especialmente a su propia sombra, una artista de su calibre va y hace una declaración clara sobre Israel. Junto con la conciencia, se necesita una gran dosis de coraje para dar ese paso, especialmente ante el Hollywood judío, sionista y despiadado, que no perdonará ni olvidará a Portman. La derecha israelí tampoco la perdonará por esto: el ministro de guerra (contra el movimiento BDS), el ministro de Seguridad Pública Gilad Erdan, se apresuró a publicar una carta explicando la situación a Portman. Lo que está sucediendo en Gaza no se debe a nosotros, todo se debe a Hamas. La habitual propaganda de mentiras y tonterías, el mismo día en que los francotiradores del ejército israelí mataban a sangre fría a otro joven de 15 años y se hacía pública en todo el mundo la foto de Mohammed Ayoub sangrando en las arenas de Gaza. Rápidamente resultó que Erdan, como muchos otros, estaba seguro de que la masacre de los manifestantes en Gaza era lo que encendía el fuego en el vientre de Portman. Pero ese no fue el caso. La aclaración de Portman mitigó la fuerza del paso que ella había dado: «Elegí no asistir porque no quería aparecer apoyando a Benjamin Netanyahu», escribió. Un gran paso adelante y un pequeño paso atrás. Netanyahu es realmente un problema, pero él no es el problema sobre el cual Portman, como persona de buena conciencia y sionista, debe hacer que se escuche su voz. Netanyahu es Israel. Portman ha recorrido un largo camino, no solo entre su primera película y su Oscar, sino también entre la carta que publicó en Harvard Crimson hace 16 años defendiendo a Israel y negando sus condiciones de apartheid, y el paso que dio el viernes. El cambio en ella, que aparentemente ha tenido lugar en muchos judíos, es una buena noticia, como lo es su coraje. Pero el camino todavía es largo. Portman no escribió que ella no vendría por «la violencia, corrupción, desigualdad y abuso de poder». Ni una sola palabra sobre el pecado original, la ocupación. Tampoco se dirige la protesta de Portman en la dirección correcta. Es autoprotector culpar a Netanyahu por todo. Al igual que la mayoría de los judíos liberales (e israelíes), Portman considera que Netanyahu es la raíz de todos los males. ¿Y qué hay de sus predecesores, los que sembraron las semillas de la destrucción y las matanzas en Gaza y Líbano, que impusieron un cierre cruel a Gaza, que fortalecieron la ocupación en Cisjordania y triplicaron el número de colonos? ¿Ella no estrecha la mano solo a Netanyahu? El poder de Portman en las redes sociales es enorme. El viernes por la mañana, su declaración en Instagram ya tenía 100,000 «Me gusta». Los judíos dieron un suspiro de alivio, al igual que muchos israelíes. Portman está en contra de BDS y Netanyahu, pero ella sigue celebrando «la comida israelí, sus libros, su arte, cine y danza». Con todo respeto, Sra. Portman, la comida, la danza y el cine israelíes también están contaminados por la ocupación en mayor o menor medida. Todos tenemos la culpa de eso. La manera de terminarla, que es la primera y esencial condición para hacer de Israel un país más justo, pasa por pasos valientes como el que tomó, pero deben abordarse el núcleo del infierno y no solo sus bordes; el foco del cáncer y no solo sus metástasis. Deben convertirse en pasos prácticos, como los que exige el movimiento BDS. Esa es la única forma de sacar a Israel de su complacencia. Humildemente me quito el sombrero por su valor, Sra. Portman. Su dirección es la correcta; sin viento de cola de gente como usted, nada aquí cambiará. Pero es solo un comienzo. Traducción: Dardo Esterovich Nota original: https://www.haaretz.com/opinion/.premium-that-s-the-spirit-ms-portman-but-it-s-just-a-start-1.6014090

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A un mes de las presidenciales en Venezuela: los votos en tiempos de guerra

Fuente: Marco Teruggi* | La Tecla Eñe Fecha: 21 de ABR 2018 El 20 de mayo habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Parecía impensable, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo. También lo era sostener que el chavismo llegaría con tres elecciones ganadas —constituyente, municipales, gobernaciones— los pronósticos a su favor, que Nicolás Maduro tendría ante sí a un pastor evangélico, Javier Bertucci, y un traidor recientemente derrotado en las urnas, Henry Falcón. La política no es matemáticas y Venezuela no encaja en manuales. La derecha llega con una superposición de derrotas, incapacidades estructurales, descrédito en las masas. Pocos creen en su dirigencia agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela, o como pieza solitaria en campaña. Los primeros son la reagrupación de pedazos rotos de la Mesa de Unidad Democrática, desde Acción Democrática hasta Primero Justicia, Voluntad Popular, con la incorporación subordinada de partes de lo que fue denominado chavismo crítico, con la intención de mostrar una nueva amplitud. Su planteo público es recuperar la democracia, lograr elecciones justas. En privado apuestan centralmente a la estrategia golpista/intervencionista. Los segundos, principalmente Vente Venezuela y Antonio Ledezma, sostienen que no habrá solución posible a través de la vía electoral. Esos dos agrupamientos no presentan candidatos para el 20 de mayo. Falcón decidió aprovechar ese vacío para lanzarse como pieza solitaria -¿al vacío también?- con su propuesta de dolarización de la economía. El cuadro nacional, las miserias opositoras, son importantes para entender por qué el chavismo tiene mayores oportunidades en votos. La derecha no tiene liderazgos genuinos, alternativa de país, su violencia del 2017 volvió a poner sobre la mesa quiénes son. El problema es que el centro de gravedad del conflicto no reside en Venezuela. El análisis de los derroteros opositores permite entender una parte menor del asunto. Sus decisiones no son muchas veces suyas, en particular cuando es financiada de manera directa, como los 16 millones de dólares que recientemente le aprobó el gobierno norteamericano —eso es solo lo público—. El epicentro del conflicto está en el frente internacional, dirigido por los Estados Unidos, con sus aliados de la Unión Europea, y los gobiernos subordinados del continente. Ahí se planifican las tácticas, la dirección central de los ataques, la construcción de sus escenarios, actores, ángulos de tiro. Así como el enfrentamiento ha desbordado el cuadro nacional y tiene centro de operaciones en el exterior, también la lógica del conflicto del enemigo abandonó lo democrático —una tendencia en marcha en el continente— y se encuentra en los territorios de la guerra no convencional que busca periódicamente desenlaces por la vía que sea posible. Las elecciones presidenciales deben analizarse en ese cuadro. La apuesta seguramente sería electoral en caso de haber tenido con qué. Los Estados Unidos, al leer la debilidad de la derecha, optaron por vaciarlas. Rompieron la mesa de diálogo con el gobierno en República Dominicana a principios de año, apostaron por aumentar el bloqueo sobre la economía de manera articulada con sus aliados/subordinados con la amenaza del embargo petrolero, continuar el intento de aislamiento diplomático, demonización comunicacional mundial, y preparar nuevos asaltos en función de cómo evolucionen las variables que impactan en simultáneo. Todas las posibilidades están en desarrollo. Retirarse de las presidenciales no significa que no desarrollen política para ese escenario. La estrategia del vaciamiento es la del no reconocimiento internacional de los resultados, y el argumento de la pérdida de legitimidad de origen del gobierno ya que estaría basado en un fraude. Eso abriría las puertas a nuevas acciones que serían legales al estar frente, ahora sí, a una dictadura. Ese planteo ha venido en desarrollo desde el año pasado, con el ensayo fracasado del gobierno paralelo, del cual queda el Tribunal Supremo de Justicia ilega—por completo desconocido entre la gente en Venezuela— que según la derecha sería el auténtico. No es casualidad que haya vuelto a aparecer mediáticamente en estas semanas, de la mano con la prófuga ex Fiscal General —que se fotografía con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe— y la Asamblea Nacional en desacato, con la línea de enjuiciamiento del presidente para no reconocerlo —nuevamente— y, afirman, destituirlo. Se trata de una acción pensada para el frente exterior: ¿cómo piensan materializarlo en lo nacional? No es la única política ante las elecciones: la otra es intentar actos de fuerza para conmocionar al país. El caso más reciente es la operación Gedeón II, donde fue desmantelada una célula que preparaba acciones con explosivo sobre puntos neurálgicos como el Consejo Nacional Electoral, y la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, ligada a su vez con la trama de Oscar Pérez —presentado como mártir por la mediática internacional— quien en julio pasado había disparado sobre el Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz y lanzado granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia. No se trata solamente de vaciar sino de llegar a los comicios en las peores condiciones, impedirlas, y, de darse, que haya la menor participación posible. La pregunta es qué pasará luego del 20 —con una posible victoria de Maduro— además del recrudecimiento de las líneas de ataque en marcha. Algunos indicios se han dado en estas semanas. Uno de ellos es el intento detenido de conspiración dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde fueron arrestados seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, pertenecientes al Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, con fuerza en el Batallón Ayala, uno de los principales del país, situado en Caracas. La apuesta hacia el formato clásico de Golpe de Estado está presente, lo financian, lo invocan voceros y medios de la derecha. Otra hipótesis de resolución sería una acción de fuerza a través de vías fronterizas, con montaje de escenarios de falsa bandera, que abrirían las puertas a una escalada, o con el argumento de la crisis humanitaria. Antonio Ledezma, en línea con Julio Borges, se lo imploraba al vicepresidente norteamericano en Lima, el mismo día

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Doce presidentes estadounidenses después, ¡Cuba sigue enhiesta y altiva!

Fuente: Sergio Rodriguez Gelfenstein | AVN Fecha: 20 de ABR 2018 Han hecho todo lo posible, legal e ilegalmente, han quemado cañaverales, han introducido plagas a los animales, las plantas y las personas, organizaron, armaron y financiaron una invasión militar que el pueblo cubano derrotó en menos de 72 horas un día como hoy hace 57 años, han promovido deserciones y riesgosas migraciones ilegales, han robado cerebros, han intentado asesinar a sus dirigentes centenares de veces , han mantenido un bloqueo ilegal e inhumano por casi 60 años, se sostienen de manera ilegítima en la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano, han gastado miles de millones de dólares en la subversión, el sabotaje y el terrorismo, pero no lograron su objetivo: no sacaron ni a Fidel ni a Raúl del poder, ellos se fueron por voluntad propia y por decisión del pueblo cubano. Hoy Raúl se retira de su cargo de presidente de Cuba y lo hace por la puerta ancha de la historia, reconocido, admirado y querido por su pueblo, igual como lo hizo Fidel. Doce presidentes desde Eisenhower hasta Trump, fracasaron en el intento: los Castro hicieron revolución, hicieron patria, hicieron socialismo, hicieron internacionalismo y triunfaron. La pequeña Cuba, aislada durante décadas por sus pares latinoamericanos, bloqueada hasta hoy por la obsesión imperial, tuvo fuerzas para salir adelante y todavía le quedaron restos para transmitir amor, solidaridad, educación, cultura y salud por los infinitos rincones del planeta, donde por cierto regaron con la sangre de sus mejores hijos los campos, las ciudades, las montañas y los desiertos de África, el Medio Oriente, el Caribe y América Latina y vale preguntarse ¿qué riqueza se trajeron de vuelta?. Ninguna, absolutamente nada material, solo el honor de saldar su propia deuda con la humanidad como dijera Fidel en algún momento. Acaso Fidel y Raúl pensaron que iban a ser presidentes cuando aquella mañana irredenta del 26 de julio de 1953 arriesgaron sus vidas para iniciar el camino de la liberación, acaso se amilanaron cuando fueron juzgados «en tan difíciles condiciones» y teniendo que defenderse, considerando que jamás «contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades»… y salieron adelante. Hoy, cuando Raúl ha dejado de ser presidente de Cuba, al igual que Fidel, puede exclamar a viva voz que la historia lo absolvió, abandonando la más alta magistratura, pero dejando un país soberano, digno y respetado en el concierto internacional, más por la fortaleza de sus ideas, por la reciedumbre de sus mujeres y sus hombres y por su amor a la patria, que porriquezas materiales que la naturaleza no le proveyó. La cárcel, esa prisión fecunda que transformaron en escuela de formación revolucionaria, solo sirvió para acrecentar su confianza en el camino emprendido. La creación de una organización que diera continuidad a la epopeya del Moncada, ocupó todos los esfuerzos y desvelos, ninguno de ellos estuvo dedicado a pensar en qué harían cuando fueran presidentes. El exilio mexicano, la preparación para regresar a la patria y a la lucha, el Granma: 82 combatientes en aquella exigua nave que puso proa hacia la isla querida y hacia la lucha. ¡En el 56 seremos libres o seremos mártires! ¿Estaban pensando en ser presidentes? No, el futuro era la libertad o la muerte y nuevamente lo asumieron sin dudar y cuando después del desembarco, y tras el desastroso combate de Alegría de Pío, en Cinco Palmas logran reunirse 8 combatientes, Raúl entre ellos, y 7 fusiles, Fidel afirmó categórico ¡Ahora si ganamos la guerra!. ¿Es que acaso estaban pensando en la presidencia? La lucha pasó por momentos difíciles, los combates eran permanentes y continuos, pero el apoyo de los campesinos también crecía. No había tiempo de pensar en la presidencia. El escenario de los combates fue aumentando, el influjo del Ejército rebelde se ampliaba con los días y en marzo de 1958, Raúl, que no había pensado en la presidencia, fue ascendido a comandante y se le encargó salir del abrigo protector de la Sierra Maestra para crear el Segundo Frente, en la zona nororiental el país. Tuvo que partir de cero para crear las bases revolucionarias de un territorio que comenzó a ser liberado. Dos años y 13 días después del encuentro entre Fidel y Raúl, en Cinco Palmas, el 1° de enero de 1959, la revolución triunfante inició el cambio en la fisonomía de la isla. Ese día Fidel dijo que «La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros…». Alguien puede suponer que en ese momento estaba pensando en la presidencia. Acaso, ¿les tembló el pulso en Playa Girón?, ¿estaba Fidel cavilando sobre la presidencia cuando desde un obús autopropulsado frente a los barcos de la armada de Estados Unidos, dirigió directamente los combates que permitieron rechazar la invasión mercenaria?…y podríamos poniendo ejemplos, pero el espacio no lo permitiría, el transcurrir del proceso revolucionario muestra de manera fehaciente que los cubanos fueron resolviendo cada problema que se les presentaba en el tiempo y de la manera mejor, según sus propios criterios. Por cierto, como todo proceso social, lo hicieron con aciertos y con errores. Ahora que en Cuba hay un nuevo presidente, me voy a permitir recordar algunos párrafos de un artículo referido a la llamada transición en Cuba, que escribí en diciembre de 2016, tras el fallecimiento de Fidel. Según la información que manejo de fuentes directas, la llamada transición en Cuba comenzó en realidad en septiembre de 1986, «…en febrero de ese año se celebró el III Congreso del Partido Comunista (PCC) y solo un mes antes, Fidel había cumplido 60 años. Es evidente que las reflexiones realizadas por las altas autoridades cubanas respecto de esos dos hechos, y seguramente otros más, llevaron a la conclusión de que había llegado el momento de comenzar a pensar en la necesidad ineludible de preocuparse con mucha antelación por la continuidad de la revolución cubana en el tiempo, dando paso a una fase permanente y continua de formación de cuadros que hiciera que el natural proceso de finitud de la

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Perturbación e indiferencia en la sociedad civil israelí

Fuente: Leonardo Senkman | Nueva Sion On Line Fecha: 18 de ABR 2018 No hubo convocatorias a manifestarse contra la represión del Ejército israelí en Gaza, donde la alianza de derecha liderada por Netanyahu desconoce el derecho de resistencia no armada de miles de manifestantes palestinos. En Israel, hoy en día son pocos los que cuestionan la orden de reprimir a tiros para salvaguardar “la infraestructura de seguridad del sur del país”. Las protestas más lucidas provienen de periodistas como Akiva Eldar y Shlomo Avineri,  que repudian la actual conducción política y militar, y denuncian la falta total de desobediencia de soldados y oficiales. Luego del tercer viernes consecutivo en que alrededor de 10 mil jóvenes, mujeres y adultos de Gaza marcharon desarmados para protestar a cien metros del cerco fronterizo alambrado de púas, los israelíes se imaginaban que con casi 1.300 palestinos heridos de bala y 27 muertos por francotiradores de Tzahal en las últimas dos semanas de protestas masivas en el sur, los gazeños  abandonarían la Marcha del Retorno. Aún no querían saber, además, que 1.554 manifestantes habían recibido tratamiento por inhalación de gases lacrimógenos o lesiones por gránulos de acero recubiertos de goma en la represión. A diferencia del segundo viernes, la tercera marcha desde su inicio quedó relegada en los medios por noticias sobre la inminente represalia de USA, Francia y Reino Unido contra Siria por el último ataque químico de Assad. Muchos israelíes sintieron alivio antes del Shabat al enterarse por TV de que el número de víctimas palestinas esta vez fue “insignificante” respecto  al de la semana pasada. Mis vecinos respiraban tranquilos: apenas se difundió la información de “un solo muerto”. La contabilidad de bajas letales fue esa jornada casi inexistente comparada con los muertos que, desde el viernes sangriento de la noche de Pesaj, cayeron por balas de Tzahal. En el luctuoso balance, la única víctima fatal se diluía entre los muchos niños gaseados del genocidio perpetrado en Siria. Todavía no se informaba de los 969 palestinos heridos según fuentes sanitarias palestinas (233 heridos por fuego real ,13 heridos por balas de goma y 419 hospitalizados: 20 mujeres y 67 menores de 18 años). De modo similar al resto de la población civil israelí, ninguno de los vecinos fue convocado  a protestar contra la represión violenta de Tzahal que desconoce el derecho de resistencia no armada de miles de manifestantes palestinos. Muy pocos cuestionan que militares y políticos hayan impartido la orden de reprimir a tiros para salvaguardar “la infraestructura de seguridad del sur del pais”; y casi nadie se pregunta si realmente los manifestantes desarmados de Gaza eran todos “violentos terroristas incendiarios que utilizan bombas molotov, queman neumáticos viejos y banderas de Israel” para poner en peligro a la población civil judía. La total negación del derecho de resistencia no armada no fue cuestionada por la sociedad civil cuando el ministro de defensa Liberman amenazó: “Si Hamás no detiene la violencia, Israel tomará represalias atacando posiciones de Hamas en lo más profundo de Gaza”. Sin embargo, las protestas más lucidas de valientes periodistas israelíes surgen entre aquellos que denuncian la actual falta total de desobediencia de soldados y oficiales de Tzahal a la ilegítima orden de disparar contra población civil palestina. Así, Akiva Eldar comparó la desobediencia de varios oficiales que se habían negado a disparar contra palestinos durante la ley marcial en campos de la aldea Kfar Kassem en octubre 1956, en contraste a la completa indiferencia actual en la frontera sur con Gaza. Al citar fragmentos de la sentencia del juez Benjamín Halevy  para castigar a los responsables procesados  de la gendarmería fronteriza por el fusilamiento de 47 árabes israelíes (entre ellos, 17 niños y jóvenes, además de 9 mujeres), Eldar recuerda juicios emblemáticos: «El hallmark de la ilegalidad manifiesta es que debe sobrevolar como una bandera negra sobre la orden ilegal dada (…). No es importante la ilegalidad formal, oscura o parcialmente oscura, ni la ilegalidad que pueden discernir solo los eruditos leguleyos, sino la clara y obvia violación de la ley, la ilegalidad que perfora el ojo y conmociona el corazón, si el ojo no está ciego ni el corazón es impenetrable ni corrupto (…) para anular el deber del soldado de obedecer una orden ilegal y sancionarle responsabilidad penal por su acción». (Akiva Eldar,  “The case for dissent in the IDF”, Al Monitor, 10.4.18). Por su parte, el legendario periodista y político pro palestino que estuvo entre los fundadores del Tzahal en 1948, Uri Avneri, repudia hoy a la actual conducción militar y política del Ejército en comparación con aquellos camaradas de armas suyos que lucharon juntos para la defensa y creación del estado de Israel. Avneri escribe: “Yo, soldado número 44.410 del Ejército de Israel, por este medio me desvinculo de los francotiradores de élite del ejército que asesinan a manifestantes desarmados a lo largo de la Franja de Gaza, y de sus comandantes, que les imparten órdenes, hasta el comandante en jefe. No pertenecemos al mismo Ejército, ni al mismo Estado. Apenas pertenecemos a la misma raza humana. ¿Mi gobierno está cometiendo ‘crímenes de guerra’» a lo largo de la frontera de la Franja de Gaza? No lo sé. No soy un jurista. Parece que los funcionarios de la Corte Penal Internacional creen que los actos de nuestros soldados constituyen crímenes de guerra. Exigen una investigación internacional. Para mí, esta no es una cuestión judicial. Es un crimen, no sólo contra los manifestantes desarmados. También es un crimen contra el Estado de Israel, contra el pueblo de Israel y contra el Ejército israelí. Como fui miembro de ese ejército el día de su fundación, creo que también es un crimen contra mis camaradas y contra mí” (Uri Avneri, “Eyless in Gaza”, Gush Shalom, 14.4.18). Muy significativamente, la indignación y condena de Avneri surge por su condición de haber sido un soldado y combatiente de Tzahal; Avneri se abstiene de rebelarse desde su condición de ciudadano moral y hacer un llamado a la sociedad civil

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Se profundiza la restauración conservadora

Fuente: Jorge Elbaum | El Cohete a la Luna Fecha: 08 de ABR 2018 Lula anunció desde el sindicato metalúrgico de San Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo, que se entregaría, aceptando el confinamiento reclamado por el juez Moro, quien dictaminó su prisión en un proceso jurídico kafkiano. Dos instancias judiciales le atribuyeron a Lula la propiedad de un departamento otorgado a cambio de hechos de corrupción ligados a Petrobras. La confirmación la hizo frente a miles de seguidores después de participar en una misa en recuerdo de su compañera fallecida en febrero de 2017, Marisa Leticia Rocco. Lula se dirigió a sus seguidores asegurando que el “crimen que cometí fue sacar a millones de la pobreza”. Advirtió que “hay millones de Lulas para andar por mí y no tienen cómo pararlos, no tienen cómo parar mi sueño” y que “el golpe empezó con Dilma y termina con la decisión de que Lula no sea candidato a la presidencia”. La detención de Lula, decidida por dos instancias judiciales y avalada por la denegación de sendos hábeas corpus que rechazaron la suspensión de la detención preventiva, posee indudables similitudes con de la novela inconclusa de Franz Kafka que se llama El proceso. El protagonista del relato, Josef K, es arrestado allí y deambula por despachos judiciales por razones que no logra comprender y que lo sumergen en una pesadilla burocrática. No logra encontrar la ventanilla adecuada y percibe que la justicia es un páramo inaccesible. El telón de fondo –silenciado o eufemizado— es el control social y el disciplinamiento a todos aquellos que se atrevan a tergiversar las reglas de juego del poder. El texto se inicia con una muy famosa y citada frase: “Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido”. Las analogías regionales, incluida Argentina y otras latitudes de este subcontinente, no son sólo coincidencias. Lula Da Silva es el sucedáneo de otros líderes de América Latina que a principios del siglo XXI decidieron desafiar al modelo hegemónico neoliberal. Pero se encontraron con la resistencia de un establishment político y económico que pretendía/pretende darle continuidad a la aplicación de planes de ajuste destinados a maximizar inversiones y a garantizar la contínua y creciente valorización financiera. El teatro del enfrentamiento, dispuesto por los grupos empresarios, no es la política. Parte de las usinas de medios de comunicación, en una primera etapa, y se traslada casi inmediatamente a los pasillos tribunalicios. La tercera fase se consolida con la supremacía de los lenguajes y las acciones represivas, las proscripciones, las prisiones políticas y las ejecuciones enmarcadas en prolijas justificaciones penales. La exigencia de detención reclamada por el Juez Moro —el equivalente brasileño de Bonadío— para que Lula se presente ante la policía de Curitiba, capital del Estado de Paraná, es el epílogo de todas las fases previas: monopolios mediáticos brasileños liderados por la Red O ‘Globo —el equivalente brasileño de Clarín— inocularon con paciencia el veneno discursivo de la difamación larvada y buscan desplegar sospechas sobre el sistema político en su conjunto y, específicamente, sobre aquellos dirigentes que se muestran más permeables a modelos de distribución económica y pluralización de derechos. Difamación sociedad anónima “O´Globo pivotea el golpe”. Medios que sabotean gobiernos que no responden a sus intereses empresarios. La editorial del matutino O´Globo del último 6 de abril, titulado “Prisión de Lula refuerza el Estado de Derecho”, expresa el trayecto efectivizado por ese medio para obstruir el probable acceso del líder metalúrgico a una nueva gestión presidencial. En el cuerpo del editorial se ahonda en una lápida limada con esmero: “…El momento del país es otro, y la prisión contra Lula confirma, por sí sóla, que los cimientos republicanos de la democracia brasileña se han fortalecido”. Uno de los más afamados periodistas de esta red, Ricardo Noblat, también redactor de la revista Veja, enmarcó un poco más las expectativas de los más concentrados grupos de poder al compartir en su cuenta de Twitter: “Según algunos ministros, las elecciones de este año no están plenamente garantizadas”. Las fases orientadas al derribamiento de Lula aparecen acompañadas con la sistemática búsqueda por restarle relevancia a la actividad política –como práctica social— mediante la asociación simbiótica con una lógica de componendas y negociados. La ofensiva mediático-discursiva sumó en el último mes una calculada colaboración internacional de quienes tampoco ven con simpatía al líder obrero: una serie de ocho capítulos producida por la plataforma Netflix titulada O Mecanismo, que retrata la corrupción dentro de la empresa Petrobras y representa a Lula como un vulgar mercader ajeno a los intereses de los sectores populares. En uno de los diálogos de la tira se pone en boca del dirigente metalúrgico una célebre frase mafiosa, enunciada originalmente por el senador conservador –opuesto al PT— Romero Jucá: “Hay que parar la sangría”. Dicha sentencia había sido solicitada en referencia al encarcelamiento de sus colegas por la causa Odebrecht (que también tiene entre sus acusados al titular de Agencia Federal de Inteligencia argentina, Gustavo Héctor Arribas). Lula adelantó que denunciará a Netflix por cómo lo retrata esa serie y cómo se busca manipular a sus espectadores en vísperas de la elección presidencial de octubre próximo. La sistemática siembra de desconfianza y odio brindó sus frutos semanas atrás, en plena Caravana petista por el Estado de Paraná. El 27 de marzo dos vehículos fueron tiroteados y cuatro proyectiles alcanzaron a la comitiva, sin que se registraran víctimas. Los disparos que impactaron en los micros, de dos calibres diferentes, provinieron de ambos lados de la carretera lo que sugiere una emboscada. El gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, afirmó que Lula “está cosechando lo que sembró” y que “acabó siendo víctima” de una polarización que incentivó. Alckmin expresó con claridad el sentir de las elites biempensantes, acostumbradas a una jerarquización social indiscutible, para quienes todo debate sobre la distribución de la riqueza se constituye ipso facto en un ejercicio subversivo de polarización condenable. En otra de las paradas de

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