“A la sombra de las luces”

Por: Berta Eugenia Falicof

Escribe Todorov en “Goya, a la sombra de las luces”:

Nuestra mente sólo conoce imágenes de las cosas, nunca las cosas en sí.

Los hechos son siempre ambivalentes y son frecuentes los cambios de perspectiva.

Los buenos se convierten en malos, y las víctimas de ayer son hoy verdugos.

  Septiembre 1982, cárcel de Villa Devoto. Salgo en libertad y voy con familiares de preses a tomar un vino al bar que está frente al penal. Estoy sentada charlando y veo por la ventana a una mujer en la vereda que me hace señas para que me acerque. Me levanto mientras quienes me acompañan le hacen gestos para verificar si quiere hablar conmigo. Lo confirma y empiezo a caminar hacia la puerta del bar mientras me pregunto ¿qué querrá este fantasmón?  Los demás me piden que no vaya, que tenga cuidado. Tienen sus motivos, aún hay desapariciones.

 Me encuentro con la mujer. Es una de las enfermeras del penal, y me pide que sigamos caminando hacia la esquina para que no nos vean los guardias que vigilan desde la pasarela. Todo se desarrolla muy rápido entre nosotras. La mujer está ansiosa por decirme algo y yo tengo miles de interrogantes, y miedo, porque lo que está pasando me resulta  incomprensible. En un momento detiene su marcha, me mira a los ojos y me dice algo así como: Quiero que sepa, y lo tenga en cuenta, y que se lo diga a las personas con las que se va a encontrar, que siempre voy a ayudar a sus compañeras y que no voy a hacer nada que las pueda perjudicar. La miré,  atiné apenas a agradecerle y volví al bar.

 Con esa enfermera había hablado muy pocas veces. En el bar me sentí nuevamente  presa,  pero esta vez porque no entendía qué estaba pasando. Si bien me habían dejado libre, mi futuro era muy incierto y empezaba para mí un período de mucha inseguridad y riesgo personal. ¿Qué podía garantizarle yo, en esa situación, cuando mi futuro era tan impredecible y de tanta fragilidad? ¿Qué la llevó a pensar que yo podía interceder por ella y ante quiénes? Y el juego de espejos víctima – victimaria se me presenta reflejado en lo que queda del vino.

CABA, septiembre /2020

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