Confianza en una saludable democracia, ante delirios y crueldades
Por: Benjamín Malamud No pienso vacunarme contra la insensibilidad, y prefiero seguir sufriendo los dolores de mis hermanxs. De estar vivo se trata. Eduardo de la Serna Sr. Director de Ecos de Punilla, ser notero me pone ante una labor no sencilla, más realmente pequeña, ante la evidencia del inmensurable esfuerzo que Ud. realiza en bien del periodismo plural e independiente. No sencillo es el camino de la defensa de una saludable vida democrática, en todos los niveles, desde lo local a lo nacional, cuando el mundo ha sido conmovido por actitudes abiertamente desafiantes de este pilar de nuestra civilización, casi gansteriles o propias de un “país bananero”, justamente allí, desde donde gobiernan los más exorbitantes y poderosos interese económicos del planeta. Los modelos de Trump, hoy finalmente desplazado, de Bolsonaro en abierto conflicto con su pueblo y localmente de Macri, que consideró al “populismo como algo peor que la pandemia” y que incluso alentó a A. Fernández a priorizar la economía, “y que mueran los que tengan que morir”, acentúan antiguas o renovadas grietas. Son momentos, los de una pandemia, en que más comunidad de objetivos deben reinar en las sociedades, pero que la derecha (o ultra derecha) utiliza para confrontar, sea por las vacunas o con la propia democracia, pretendiendo condicionar todas las decisiones que emanan desde el parlamento o el ejecutivo. Cuesta definir en qué momento de la pandemia realmente estamos, dado que sus efectos sobre nuestra salud y bienestar dependen tanto de las conductas protectoras o de riesgo que asumamos, como de la llegada, distribución y acceso a las vacunas disponibles. Y nuevamente desde el mundo llegan las peores imágenes: los países ricos del norte se aseguraron el 95% de la existencia de las mismas, dejando al inmenso sur, con ¾ partes de la población mundial, empobrecido, desvalido, solo un 5% de las restantes. Desde la ONU, T. Adhanom Ghebreyesus, advirtió: “el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico, y el precio de este fracaso se pagará con las vidas y el sustento de los países más pobres». Coincidentemente la ola de pobreza se presenta cuando los más ricos en Latinoamérica, acrecentaron un 40% sus ingresos en el 2020. Nuestro gobierno nacional, ha asegurado 55 millones de dosis por parte de 3 fuentes, la del Gamaleya, Sputnik V; la de Oxford, Astra Zeneca y con el mecanismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sigue pendiente la compra de más vacunas a Pfizer. Somos dentro del sur del continente los que más hemos avanzado en la protección del personal sanitario. (380.000 dosis a nivel nacional y solo 800 en Punilla. Febrero y marzo serán decisivos para lograr una inmunidad protectora, quizás en abril o mayo. Añoro la época en que con UNASUR, se procuraba trabajar unidos por la salud de los pueblos de este subcontinente americano cada vez más pobre y cada vez más desigual. Expertos en salud desde una publicación científica advierten que “se debería facilitar una economía global inclusiva y democrática para contrarrestar el poder político y económico desproporcionado ejercido por actores estatales y no estatales en la formulación de políticas que perpetúan las inequidades en la salud global. No es lo que opina el FMI que seguirá insistiendo en déficit cero, ajustes en salarios y jubilaciones y por supuesto en el gasto público. Y Hablando de inequidad he encontrado en un artículo de Jorge Elbaun en “el cohete a la Luna” este tan ilustrativo gráfico que expone el pavoroso daño que los evasores, aquellos que hablan a diario de corrupción, hacen a la economía argentina: Nuestra área central de Punilla y especialmente Huerta Grande y La Falda padecieron las consecuencias de una creciente del Río Grande de una magnitud que no había observado desde hace 20 años. Fue grande el daño, 35 millones las pérdidas locales, fundamentalmente en el Complejo 7 Cascadas, pero también en otros sectores como el balneario Morecabo y también fue admirablemente grande la respuesta reparativa del Complejo. En el N° 830 de Ecos se anuncia un necesario apoyo de la Provincia, por el Fondo de Asistencia para Situaciones de desastre y de la Nación, que no debería demorarse pensando en quienes lo perdieron todo, en viviendas o emprendimientos comerciales. Sin embargo, creo que es hoy el momento de reclamar ante ambos gobiernos, de que asuman sus responsabilidades tanto con el Dique de La Falda colmatado y su cuenca, como con todo el efecto de los incendios forestales en la zona de Pampa de Olaen que posibilitaron el desastre que nos aquejó. Las políticas ambientales toman cada vez más relevancia y justifican los esfuerzos de los defensores de los bosques nativos contra la deforestación y los negocios inmobiliarios ligados al mismo y más aun ante la proximidad de la autovía a la zona afectada por los incendios. Un prolongado y trascendental conflicto por el manejo del agua corriente, puede terminar con grave daño a al cooperativismo si se ejecuta en Villa Carlos Paz el traspaso de los servicios de agua de la COOPI, que demostró ser altamente eficiente, a la Municipalidad. La justificación extraoficial es la de que la cooperativa, “molesta al poder frente a los negocios inmobiliarios”. El agua puede llegar a ser una gran moneda de cambio y dejar de ser un derecho humano con acceso universal. Es una grave advertencia a todo el movimiento cooperativo, a todos los vecinos y vecinas de la región y a un gobierno nacional que proclive a la defensa del sistema cooperativo. Delirios: La cruzada de la derecha a nivel mundial contra las vacunas tiene seguidores locales con rasgos muy particulares. Ya sea hacia todas las vacunas o hacia la que el gobierno pudo acceder: la Sputnik 5, que hasta el momento, tiene pedidos asegurados en más de 50 países, por 1.200 millones de dosis, según informes de RDIF, (Russian Direct Investment Fund), la entidad que financió el desarrollo del fármaco. Nuestra experiencia cordobesa evaluada por el Dr. Hugo Pizzi ha demostrado su seguridad y la efectividad en