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La verdadera corrupción

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 25 de FEB 2018  La verdadera corrupción es que nos han llevado a creer que la política tiene reglas diferentes, que la mentira está prohibida en la vida, pero está permitida en la política. Que en la vida vale la pena decir la verdad, pero no en política. Nos hemos acostumbrado a pensar que no hay política sin engaño y que ningún político dice la verdad, que ese es la manera en el mundo. Los políticos son charlatanes, el sol sale por el este; los políticos son falsos, algunos más que otros. Esa es la norma, así es como debe ser. Es difícil de creerles: ponemos nuestros destinos en manos de las personas en las que menos confiamos, y estamos bien con eso. Esa es la mayor corrupción. Ellos fueron criados sobre las mentiras de la política podrida de Israel. ¿Hay alguien en los medios que no esté al tanto de la disparidad insoportable entre lo que los políticos dicen a la cámara y lo que dicen cuando se apaga la cámara? Hemos aprendido a vivir con eso. Nadie les impedía mentir, nadie los confrontaba con sus mentiras. Es el periodismo que asiente con la cabeza en cada una de sus declaraciones huecas. Nadie los recompensa por ser honesto, el engaño paga. Sobornar a un editor de periódico a cambio de una cobertura favorable es fraude, pero también lo es decir que buscamos la paz cuando todos saben lo contrario. El fraude promete beneficios a los discapacitados, la apertura del tren de alta velocidad a Jerusalén para la Pascua, la pena de muerte para los terroristas. El fraude está poniendo una cara triste después de un ataque terrorista y declara que será el último, cuando todos saben que habrá más. Está diciendo que desea que los heridos se recuperen rápidamente, que el ejército responderá cuando sean la hora y el lugar correctos, que tu esposa es una víctima, que Israel sea el mejor. Decepciones grandes y pequeñas, y muy poca verdad. La verdad no es una opción. Promover este engaño ha requerido profesionalismo, traficantes poco escrupulosos, consultores de medios y estrategias, que siempre tienen los labios apretados. Ellos fueron heraldos de la gran corrupción. Llegué a conocer uno de los primeros, traído de EE.UU. por un filántropo judío, por supuesto. David Sawyer era un hombre guapo e impresionante que vino a ayudar a Shimon Peres a ganar las elecciones de 1981. Había obtenido varios éxitos en los Estados Unidos, una señal de que podría hacer lo mismo con Peres. Sawyer no tenía ni idea de Israel. Es dudoso que haya oído hablar del país antes de eso, pero en cuestión de días se había convertido en el experto que le diría a Peres qué decir. Peres se volvió adicto a él. Creía que Sawyer era la única persona que no quería nada de él, y en la política de finales de los 70, eso significaba mucho. Fue un momento de acoso sexual mucho más serio que el de hoy, y un período de sobres en efectivo que, concedido, se destinó a partidos políticos y no a particulares, pero nadie vio nada indebido en él. Entre los asociados de Peres en ese momento, había otros expertos en trucos más importantes: el omnipresente Ram Caspi y el ahora fallecido Eliezer Zurabin, y Peres les prestaba más atención que a su propia conciencia. Increíblemente, uno de los gigantes de Israel necesitaba un experto de EE.UU. para decirle qué decirle a una audiencia en Petaj Tikva. Así es como comenzó la farsa. Le dijeron que pestañeara, que la gente no le creía porque no pestañeaba. Le dijeron que visitara los mercados al aire libre, o no; que debería decir hola, que no debería decir hola; que debería mencionar la ocupación, o no; que debería tomarse una foto con el presidente francés, François Mitterrand, y que no debería tomarse una foto con él; que debía designar al ex militar Haim Bar-Lev, o que no debería. La imagen era todo. Lo importante fue lo que dijeron los consultores. Una gran cantidad de agua ha fluido a través de los inodoros de la Knéset desde entonces. Los consultores impusieron su influencia. Los políticos participan en el engaño. Benjamín Netanyahu alcanzó un registro bajo, pero no será último. ¿Es ingenuo o poco realista pensar que las cosas pueden ser diferentes? Que surgirá un político que simplemente dirá lo que piensa, todo lo que está pensando y solo lo que está pensando, independientemente de lo que diga un consultor y, en particular, independientemente de lo que la gente diga sobre él. Hay políticos como esos, en los márgenes de la política, pero no en el centro del poder. Está en nuestras manos. Quizás por una vez, premiaremos declarar la verdad y castigaremos el engaño.   Traducción: Dardo Esterovich

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El liberalismo oligárquico latinoamericano

Fuente: Emir Sader* | alainet.org Fecha: 19 de FEB 2018 En el debate con Andrés Manuel López Obrador, uno de los más conocidos teóricos del liberalismo latinoamericano, Enrique Krauze, protesta por haber sido calificado de conservador. Los liberales latinoamericanos siempre creen que la defensa de las libertades es lo que los define. Se reivindica la filiación al liberalismo europeo, que fue la ideología de la burguesía ascendente en la lucha en contra el feudalismo. Trasfieren mecánicamente el rol del liberalismo en Europa a América Latina, sin darse cuenta de cómo los marcos históricos de los dos continentes son muy distintos, definiendo naturalezas radicalmente diferentes para el liberalismo. En América Latina el liberalismo fue la ideología de los modelos primario- exportadores, es decir, de la derecha oligárquica, con su defensa de la apertura de los mercados. Estuvo asociada a los regímenes políticos de derecha, entre ellos las dictaduras militares. Se opone al Estado, a los liderazgos populares, a sus políticas –tildadas de “populistas”– de distribución de renta, de reconocimiento de los derechos sociales de todos. El liberalismo en América Latina nunca se ha identificado con la defensa de la “libertad”, salvo que consideremos que la “libertad de prensa” de los medios represente ello. El liberalismo por acá, oponiéndose al Estado, se ha identificado con el mercado, por lo tanto con el gran empresariado y sus políticas económicas liberales y neoliberales. Ha sido siempre de derecha. La derecha, en Europa, se ha identificado con la defensa del Estado y de la nación. Pero bajo la concepción chovinista, según la cual un Estado es siempre mejor que el otro. No hay dominación externa. En América Latina es la izquierda la que asume la defensa del Estado y de las cuestiones nacionales, en contra la explotación externa. El liberalismo fue siempre apropiado por la derecha en América Latina. En la era neoliberal, la conexión entre liberalismo y mercado se ha vuelto estructural. Se ha dado la convergencia entre el liberalismo económico y el liberalismo político. En México, la llegada de los gobiernos del PAN a la presidencia en el 2000 fue saludada como la democratización de México. Claro que, después de los fracasos de los gobiernos de ese partido, los liberales no han hecho ningún balance de sus ilusiones y siguen apoyando candidatos de los partidos tradicionales, para evitar lo que para ellos es el mal más grande: la alternativa de izquierda. Así en toda América Latina. Fernando Henrique Cardoso, supuestamente socialdemócrata, incorporó a los liberales a su gobierno, para realizar un gobierno neoliberal. En todos lados los liberales se han acomodado a los intereses del mercado, peleando contra el Estado y su capacidad de inducir el desarrollo económico, de garantizar los derechos sociales a la masa siempre postergada de la población, de poner en práctica políticas externas soberanas. Es que los liberales latinoamericanos confunden combate contra el Estado como combate por las libertades. No se dan cuenta que quien expropia los derechos de la gran mayoría de la población no es el Estado, sino el mercado, que ellos añoran como supuesto espacio de libertad. Libertad del capital, del gran empresariado, que expropia derechos, concentra renta: eso es lo que hace el mercado, frente al Estado mínimo que propugnan los liberales. Los ricos no necesitan del Estado. Tienen los bancos privados, tienen trasporte privado, tienen educación privada, tienen planes privados de salud. Los que necesitan del Estado son los más frágiles, los más desvalidos, los excluidos, siempre que sea un Estado que deje ser instrumento de los poderosos y de los millonarios. Los liberales no entienden América Latina, porque no se dan cuenta que vivimos en sociedades capitalistas, en la era neoliberal. Que vivimos en sociedades oprimidas por el imperialismo. Son categorías esenciales – capitalismo, neoliberalismo, imperialismo – que ellos desconocen. Ahora los liberales se concentran en México, en atacar a la candidatura que puede rescatar a México de las desgracias que los gobiernos neoliberales y el Tratado de Libre Comercio con EEUU han traído para el país. Su pánico es que un gobierno que defienda los intereses de la gran mayoría de la población mexicana, que defienda los intereses nacionales de México, que acerque México a América Latina, triunfe. Pero esa es la esperanza de la mayoría del pueblo mexicano y también de América Latina. Derrotar al neoliberalismo y a la subordinación a EEUU para afirmar un México justo y soberano. * Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

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Ahí vienen los tanques

Fuente: Jorge Elbaum | El Cohete a la Luna Fecha: 25 de FEB 2018 La sistemática perdida de legitimidad del gobierno de Michel Temer, su fracaso en la imposición de la reforma previsional que demandaba el sistema financiero y la ilusión de ser parte del próximo esquema electoral de las presidenciales de octubre, hicieron rodar tanquetas del ejército por los morros de Río de Janeiro. El decreto de intervención federal avalado por el Senado se empezó a gestar a pesar de que el comandante general del ejército, Eduardo Villas Boas, considerara —en un reportaje concedido al periódico Estadão el 17 de febrero— que las actividades de control de la seguridad interna terminan siendo muchas veces “desgastantes, peligrosas e inocuas” e implican un alto nivel de riesgo ante el fluido contacto de los uniformados con el crimen organizado, tal como la experiencia de México demuestra. Como justificación ante las probables externalidades de la ocupación militar, Villas Boas señaló que “dada la gravedad de la crisis, la solución exigirá (…) sacrificio de los poderes constitucionales, las instituciones y eventualmente de la población”. Para ejecutar el cerrojo sobre la población civil marginada, sin embargo, los militares exigen —recalcó Villas Boas— “garantías que permitan accionar sin riesgo ante posibles futuras Comisiones de la Verdad”. En el pasado, estas Comisiones identificaron a torturadores y asesinos que participaron de las persecuciones y las torturas a activistas políticos y sociales durante la última dictadura, sin siquiera ser condenados. En otras palabras, las fuerzas armadas reclaman vía libre para ejecutar el disciplinamiento tan necesitado por los grupos concentrados de Brasil (que se horrorizan ante el regreso del populismo), pero que no dejan de observar con desconfianza el ejemplo argentino de enjuiciamientos por crímenes de lesa humanidad. La militarización de los barrios populares ha sido, en forma recurrente, el reclamo del candidato ultraderechista Jair Messias Bolsonaro, que aparece en segundo lugar en todas las encuestas de cara a las presidenciales del 7 de octubre, a veinte puntos de Luiz Inácio Lula da Silva. Según Bolsonaro, “Temer ya robó muchas cosas, pero mi discurso él no podrá robarlo”. Horas después de que el decreto fuera respaldado en el senado por 55 votos contra 13 negativos y una abstención, uno de los asesores comunicacionales del actual presidente, el publicista Elsinho Mouco, presentó a Temer como un potencial candidato dispuesto a la reelección en su cargo. Según Mouco, la “lucha contra la delincuencia lo favorecerá en las encuestas”. Bolsonaro es el más firme propagandista de las soluciones represivas y de la tortura como dispositivo para enfrentar el delito. A fração da providência La decisión de Temer fue interpretada por gran parte de los analistas políticos como una inocultable cortina de humo para ocultar la derrota en el Congreso, donde no logró alcanzar los votos necesarios para aprobar la reforma jubilatoria. La carencia de apoyo se vio expresada en la movilización nacional de la Central Única de Trabajadores (CUT) que el día lunes 19 llevó a cabo más de veinte movilizaciones simultáneas en diferentes ciudades, incluyendo un paro de bancarios y de metalúrgicos. El titular de la CUT, Vagner Freitas, caracterizó el traspié de Temer como el resultado de la unidad de amplios sectores sociales que resistieron durante un año los embates de las políticas neoliberales que reclaman un menor gasto público a costa de los ancianos. La consecuencia inmediata fue el retiro de la pretendida Ley de Providencia de la agenda parlamentaria por parte del presidente del Congreso, senador Eunicio Olivera, y su sustitución por la ocupación militar de Río. A esa altura, la alianza golpista liderada por Temer llevaba ya catorce infructuosos meses tratando de conseguir los 308 votos necesarios para la reforma del sistema jubilatorio. El decreto que otorga control territorial al Ejército por sobre la policía militar se dio a conocer el 16 de febrero, la misma semana en que Lula participaba de una movilización en Minas Gerais junto al Movimiento de los Sin Tierra y se disponía a darle inició su campaña electoral en Belo Horizonte. La decisión gubernamental dispone que el general del ejército Walter Souza Braga Netto acapare el control de la Secretaría de Seguridad, Policías Civil y Militar, Cuerpo de Bomberos y el sistema carcelario en el estado de Río de Janeiro. La intervención federal se constituye de esta forma en la primera medida de esas características efectivizada en Brasil desde la aprobación de la constitución de 1988. Durante la semana pasada, la presencia del Ejército se concentró prioritariamente en los barrios marginales de la Maré y en el Complejo del Alemán, donde habitan algunos de los sectores más carenciados de la ciudad que fuera la segunda capital de la República Federativa de Brasil hasta 1960. La consigna militarista de Bolsonaro —con la que Michel Temer pretende escalar posiciones— ha sido impulsada por otro actor central de la política brasileña, la red O´Globo, perteneciente a la familia Marinho (una suerte de Magneto local). El 20 de febrero, el editorial del influyente Jornal de los Marinho afirmaba que la intervención federal era “una oportunidad para sanear las instituciones y fundamentalmente para que las acciones coordinadas entre las fuerzas federales y las policías del Estado surtan el efecto que no han tenido hasta aquí. Pero es preciso —remarca el editorialista— que esas acciones sean duraderas”. Uno de los noticieros televisivos más vistos en Brasil, el Jornal Nacional (JN), también perteneciente a la Red O´Globo. se encargó los últimos tres meses de generar el clima propicio para la intervención militar. Según una investigación divulgada por Renata Mielli, coordinadora del Foro Nacional para la Democratización de la Comunicación, de las últimas 41 ediciones televisivas previas al 16 de febrero de 2018, fecha en la que firmó el decreto, 23 programas mostraron situaciones de violencia extrema, comunicando un clima de terror cuya respuesta fue la medida dispuesta por Temer. O gran fantasma El miércoles último el líder del Partido de los Trabajadores, que lidera las encuestas y que fue presidente entre 2003 y 2010, declaró: “El problema no es

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¡Ve en paz!

Fuente: Uri Avneri | Gush Shalom Fuente: 24 de FEB 2018 Tengo una confesión que hacer: no odio a Binyamin Netanyahu. Tampoco odio a Sara’le. Generalmente no odio a la gente. Con la única excepción de las personas que han traicionado la confianza que puse en ellas e intentaron clavarme un cuchillo en la espalda. No más de tres o cuatro en toda mi vida. No voy a nombrarlos. No me he encontrado con Netanyahu en forma privada más de dos o tres veces. Una vez, me presentó a su segunda esposa en el corredor de la Knéset. Ella me pareció una buena mujer joven. La segunda vez que nos encontramos fue en una exposición fotográfica, en la que había una foto mía donde llevaba un casco de piloto. (No recuerdo cómo ni por qué). «Te ves como Errol Flynn», me dijo. Nunca había visto una película de Errol Flynn, pero la tomé como un cumplido. Tuvimos, por supuesto, muchas discusiones en la Knéset, pero eso no cuenta. Por lo tanto, si quiero eliminar a Netanyahu del gobierno, y tan pronto como sea posible, no es por ningún sentimiento personal. Sólo creo que es un desastre para Israel. Los interminables casos de soborno que han salido a la superficie —y continúan apareciendo, como los submarinos— requieren su remoción de inmediato. Y aún no hemos llegado al asunto de los sumergibles construidos en Alemania, que promete muchas revelaciones nuevas. Como antiguo editor de una revista de noticias especializada en investigaciones de asuntos de corrupción, puedo olerlo. Mucha gente disfrutaría ver a «Bibi» en prisión. Yo no lo haría. Si dependiera de mí, al Presidente del Estado y al Procurador General le ofrecerían un trato similar al de Nixon: renunciar de inmediato y ser indultado cinco minutos después. Tú y tu esposa. Sin caso, sin juicios. Ve a casa y disfruta de la vida. No tiene problemas financieros. Netanyahu es un hombre rico, con una generosa pensión como ex primer ministro, con varios apartamentos de lujo, aparte de los enormes sobornos que parece haberse embolsado en el camino. Además, todos los editores en el mundo con mucho gusto pagarían un gran adelanto por sus memorias. Entonces no hay razón para sentir lástima por él. El problema es, ¿quién tomará su lugar? El asiento vacío de la Knéset será ocupado por una abogada anónima, que fue incluida en la lista de candidatos del partido en el lugar reservado para «nueva candidata». Pero eso no es realmente importante. La pregunta importante es: ¿quién se convertirá en primer ministro? La renuncia de Netanyahu no significará automáticamente la disolución de la presente Knéset. Si otro miembro de la Knéset puede reunir una mayoría en la presente, él (o ella) será el próximo Primer Ministro. Solo un miembro del Likud tiene una oportunidad. Pero, ¿hay algún candidato probable? Lo dudo. Al igual que muchos líderes fuertes pero inseguros, Netanyahu no ha preparado un sucesor. Por el contrario, ha alejado a todos los posibles candidatos. La dirección actual del Likud y toda la galería de los actuales ministros del gobierno del Likud y sus aliados consisten en donnadies. A ninguno de ellos podría imaginármelo como el hombre (o la mujer) responsable del futuro de Israel. Dios no lo quiera (ya sea que exista o no). Si ninguno tiene éxito en establecer un nuevo gobierno en la Knéset actual, se debe elegir una nueva Knéset. ¿Pueden las nuevas elecciones producir una mayoría diferente? Posible, pero no probable. En un país normal, después de la casi increíble serie de asuntos de corrupción, la oposición asumirá el poder y uno de sus líderes se convertiría en primer ministro. Sencillo. Pero Israel no es un país normal. Hay una profunda división entre izquierda y derecha, sin nada en el medio. Para grandes bloques de votantes moverse de derecha a izquierda es casi imposible. Tampoco hay acuerdo sobre la cuestión de cuál es el comportamiento adecuado para un primer ministro. Un profesor me dijo una vez: «Un primer ministro británico que ocupe todos los cargos gubernamentales superiores con parientes sería considerado corrupto. Un líder egipcio que no lo haga sería considerado egoísta. Tiene mucha suerte y no lo comparte con nadie de su familia». Parece que mientras más evidencia sobre la corrupción de Netanyahu aparece, más ferozmente los miembros de su partido lo apoyan. ¡Es todo una campaña de desprestigio de la izquierda malvada! ¡Son todas noticias falsas! La policía está confabulada con el traidor Partido Laborista ashkenazi (a pesar de que el jefe de la policía, que fue personalmente elegido por Netanyahu, es un yemenita que usa kipá y ex oficial del servicio secreto). Entonces, la próxima Knéset probablemente se verá más o menos como la presente. Si es así, ¿qué pasará? De los 120 miembros de la Knéset actual, 30 pertenecen al Likud, 10 a Kulanu («Todos nosotros»), un partido disidente formado por un ex miembro del Likud, 8 al partido religioso Casa Judía, 7 al partido religiosa oriental, 6 al partido de extrema derecha «Israel nuestro hogar» de Avigdor Lieberman, 6 al partido ortodoxo. Esta es la actual coalición de gobierno, 67 en total. La oposición consiste en 24 miembros laboristas (llamados «Campamento sionista»), 11 en el partido «Hay un futuro» de Ya’ir Lapid, 5 miembros de Meretz y los 13 miembros de la Lista Árabe Unida, que casi nadie tiene en cuenta. En total 53. Asumiendo que los resultados de las próximas elecciones serán más o menos los mismos, como lo predicen las encuestas, estos números llaman la atención casi automáticamente a los 10 miembros de Kulanu. Su líder incuestionable es Moshe Kahlon, en la actualidad el siempre sonriente Ministro de Finanzas, que se considera liberal y moderado. ¿Puede cambiar de bando? En realidad, todos asumen que en las próximas elecciones el Partido Laborista se hundirá. Después de cambiar líderes como calcetines, eligió a un jefe oriental, Avi Gabbay, para sacudirse la maldición de ser una partido «ashkenazi». No funcionó. Bajo Gabbay, el partido continúa perdiendo en las

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Regímenes de excepción no toleran líderes populares

Fuente: Emir Sader | La Jornada Fecha: 14 de FEB 2018 Los regímenes de excepción son el tipo de sistema político que corresponde a los gobiernos de restauración liberal. En Argentina, en Brasil y en Ecuador se revelan como el modelo político compatible con administraciones que reaccionan en contra de los gobiernos populares, antineoliberales. Son sistemas políticos basados en la judicialización de la política, como forma de criminalizar a los líderes populares, así como a los movimientos sociales y a las formas alternativas de medios de comunicación. Una alianza entre los medios monopolistas de comunicación, los partidos de derecha, sectores del Judicial y de la policía, son el bloque político que implementa los regímenes de excepción. Un rasgo típico de esos regímenes de excepción es la persecución a los líderes populares, pero que representan como defensa de los programas antineoliberales, de extensión de los derechos sociales y políticos a todos, de soberanía nacional, de crecimiento económico y de expansión del mercado interno de consumo de masas. Típicos de la coyuntura política actual son los intentos de excluir de la posibilidad de que los líderes más populares que esos países han tenido en este siglo, puedan volver a postularese para ser presidentes de nuevo. Lo que ha pasado recientemente en Ecuador es una expresión más de que regímenes que adhieren a proyectos antipopulares y antidemocráticos tienen como obsesión excluir la posibilidad de enfrentarse a candidaturas que representan exactamente lo que ellos tratan de contradecir. Lo que confirma que el gobierno de Lenín Moreno traiciona el mandato que ha recibido es que nada de lo que hace –incluso el referendo– estaba en su esquema de candidatura y deja de defender lo que estaba en ese programa. Pone la responsabilidad de la situación económica en los supuestos gastos excesivos del gobierno de Rafael Correa, precisamente como dice la derecha ecuatoriana. Y como hacen las derechas de Argentina y de Brasil. Para defender ese tipo de posición, no puede enfrentarse a Correa, que representa exactamente lo opuesto. Entonces tiene como objetivo central, su exclusión como posible candidato que proponga la retomada del programa más exitoso de la historia de Ecuador. Así como la derecha boliviana se empecina en intentar que Evo Morales pueda ser de nuevo candidato. Saben que no pueden enfrentarlo en campaña democrática, por ello les gustaría excluirlo de la contienda. A la vez que desarrolla la campaña mediática –en la prensa tradicional y en Internet– más sucia que Bolivia ha conocido, similar a la que hizo en la campaña del referendo con la absurda invención de una supuesta amante e hijo clandestino de Evo. Trata de rebelar a sectores de clase media que se sienten incomodados por la afirmación de los derechos de la masa indígena del pueblo boliviano, por ello desarrollan campañas racistas, de discriminación, con mentiras y acusaciones falsas. Saben que es la única manera de conquistar apoyos para disputar con Evo Morales, responsable por el gobierno que ha transformado de la manera más extraordinaria a Bolivia. Al igual que en Argentina se busca criminalizar a Cristina Kirchner, para intentar excluirla, vía judicial, de la política, de la posibilidad de que dispute la presidencia del país y vuelva a ejercer plenamente su liderazgo popular, sin las absurdas acusaciones con que intentan ensuciar su prestigio y su apoyo popular. Conforme el gobierno de Macri va perdiendo apoyo, resultado sobre todo de su política económica antipopular, favorable a los bancos, necesita intensificar los ataques a Cristina, para buscar que no se imponga la comparación central en el país, entre el gobierno antineoliberal de ella y el gobierno neoliberal de Macri. Lula es objeto de la más monstruosa campaña de persecución política, paralela al apoyo popular expreso en todas las encuestas, haciendo que sea el único líder brasileño en condiciones de pacificar el país, retomando un proyecto que ha hecho la economía crecer con distribución de renta, como Brasil nunca había conocido. Se suceden los procesos, al mismo tiempo que explotan los escándalos en contra de los mismos jueces que lo acusan, de utilizar auxilios habitación, aún teniendo fastuosas casas propias, como forma de superar el techo de salarios que podrían recibir. Sérgio Moro lo justifica como forma de aumentar los sueldos milionarios que ya tienen. Se suman así las persecuciones a Lula, a Evo Morales, a Rafael Correa, a Cristina, como formas de intentar excluir, vía judicial e intentos de destrucción de la imagen pública de esos líderes, de la disputa política. Esto es otro rasgo de los regímenes de excepción que se han instalado en Argentina, en Brasil y que ahora surgen en Ecuador y que es el proyecto de la derecha en Bolivia. La izquierda, el movimento popular, todos los que defienden la democracia en nuestros países, tienen que empeñarse a fondo en la resistencia en contra de los regímenes de excepción, en la denuncia de su carácter antidemocrático, en su objetivo de restauración neoliberal. De ese enfrentamiento depende el futuro del continente por mucho tiempo

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Un leve golpe a la arrogancia israelí

Fuente: Gideon Levy | Haaretz Fecha: 11 de FEB 2018 La arrogancia israelí podría no haber terminado el sábado, pero seguramente se resquebrajó. De repente, se hizo evidente que Israel no está solo en el Medio Oriente, que incluso su inmenso poder militar tiene sus límites. Podría haber un lado positivo, si Israel acepta que no puede vivir para siempre con la espada, ni siquiera con aviones avanzados. Tal vez el F-16 abatido derribe la doctrina según la cual todo puede y debe resolverse por la fuerza; primero que nada la fuerza, siempre la fuerza, solo la fuerza. Décadas de supremacía aérea -ya menudo, como en Líbano y la Franja de Gaza, exclusividad aérea- han llevado a Israel a comportarse como si no solo fuera el poder más fuerte en los cielos de Medio Oriente, sino el único. El sábado, esta suposición llegó a su fin. Israel no está solo en el cielo y el precio es doloroso. El lado cómico fue cuando Israel afirmó que el dron iraní había violado su soberanía. Israel puede violar cualquier  soberanía, sobrevolando Líbano, bombardeando Siria, Sudán y, por supuesto, Gaza indefensa, pero solo el dron iraní violó la soberanía. Nada podría haber sido más predecible que el derribo del avión el sábado. A pesar de todos los esfuerzos por disimularlo, el avión «cayó» e Israel recibió un golpe leve en el ala. Después de docenas de incursiones aparentemente exitosas en Siria, estaba claro que sucedería. Un omnipotente avión israelí será derribado. Nadie pensó en lo que sucedería después y a dónde podría conducir eso. Borracho de éxito, Israel aumentó la frecuencia de los bombardeos, pensando que su fuerza aumentaba con cada uno de ellos. Nadie dijo una palabra. Nadie dijo «paren». El ataque aéreo no se ha inventado para que no tenga el  soporte de “pared a pared” aquí. ¿Estamos bombardeando? No hay nada mejor Siria está sangrando, después de todo, ¿qué podría ser malo? Pocos saben si todos los ataques aéreos fueron necesarios, y si el beneficio superaba el daño. Todos se callaron o vitorearon. Estos bombardeos también causan daños y tienen un costo acumulado. A veces, en realidad estimulan al enemigo, a veces siembran el deseo de venganza. Y cuando los comentaristas israelíes dicen durante meses que ninguno de los dos bandos quiere guerra, es hora de preparar los refugios antiaéreos; ellos dicen eso antes de cada guerra. El verdadero peligro de una acumulación militar iraní al otro lado de la frontera no debe tomarse a la ligera. Es peligroso y atemorizante. Las parcelas expansionistas iraníes son preocupantes. Pero no todo se puede resolver, ciertamente, con bombardeos. Esto debe ser reconocido. En Israel, con un ejército de expertos que solo pueden repetir lo que se les dictó, un tema como los ataques aéreos en Siria ni siquiera se plantea para su discusión. En Israel tampoco hay una oposición significativa a nada. El sábado también, el centro-izquierda estalló en vítores de aliento y apoyo, como lo hace después de cada bombardeo y antes de cada guerra. Tampoco la política general de Israel sobre Irán ha sido alguna vez discutida. La nación del ejército y la espada siempre está en contra de los acuerdos y en favor de cada guerra. En Israel, la única oposición es a los acuerdos. Para el primer ministro y la derecha gobernante, cada acuerdo es un Acuerdo de Munich. Pocos se opusieron a la campaña del Primer Ministro Benjamin Netanyahu contra el acuerdo nuclear iraní. Es dudoso que Israel haya visto algún beneficio de ello. El Churchill israelí llevó al país al borde de un abismo. Es difícil, por supuesto, saber qué hubiera pasado si Israel hubiera apoyado el acuerdo, pero el hecho es que Israel ahora enfrenta el peligro de una guerra con Irán. No es mucho peor que eso. La arrogancia tiene su precio. Es la arrogancia lo que dice que se puede permitir que la Franja de Gaza se muera de hambre y que Cisjordania permanezca indefensa, simplemente porque somos fuertes. Es la arrogancia lo que determina que solo Israel puede armarse interminablemente, y todos los demás deben inclinar la cabeza en rendición para siempre. Y luego, un hombre cae de un avión una noche, o una mañana, e Israel repentinamente se despierta a la realidad: no está solo, no es omnipotente y ciertamente no puede depender para siempre únicamente de su poderío militar. Traducción: Dardo Esterovich Nota original: A Slight Bump to Israeli Arrogance

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Quimeras del Tiranosaurio Rex

Fuente: Jorge Elbaum |  elcohetealaluna.com Fecha: 11 de FEB 2018 La relación entre Estados Unidos y América Latina está atravesada por la crisis política instaurada desde la asunción del gobierno de Donald Trump y la contradicción de una política aislacionista sustentada por el gobierno estadounidense, en un mundo que tiende hacia la multipolaridad. La reciente gira del jefe del departamento de Estado, Rex Tillerson, puso en evidencia la confusa y contradictoria política exterior expuesta por Trump en Davos, al cuestionar el modelo de globalización de las inversiones, despreciar los mecanismos diplomáticos como formato de resolución de conflictos internacionales y reiterar su lema (provocador) de unilateralidad despótica, titulada America First. En este contexto se enmarcó el recorrido de Tillerson. El periplo fue prologado por un sintomático discurso en la Universidad de Austin, Texas, de la cual el actual secretario de Estado es egresado. En ese encuentro adelantó los ejes de su visita a la región, orientados básicamente por tres preocupaciones: (a) Restituir el prestigio de Washington en un espacio que continúan considerando como su patio trasero; (b) Contribuir al cerco económico, político y diplomático sobre la Venezuela chavista, y (c) Recuperar parte del terreno perdido frente a la paciente y persistente avanzada de Rusia y China en la región. La desabrida gira del vicepresidente Mike Pence en agosto de 2017 (que incluyó Colombia, Chile, Argentina y Panamá) y la recurrente andanada de fraseología supremacista utilizada por el empresario devenido en primer mandatario, contribuyó al constante derrumbe de la imagen de Washington entre los latinoamericanos. Los sondeos actuales muestran la máxima caída histórica en ese rubro: el último número de la revista Foreign Policy ubicó en un 24 por ciento la aceptación de las políticas exteriores ligadas con la región y la encuestadora Gallup sitúa la consideración positiva del gobierno de Donald Trump —entre los latinoamericanos— en un piso histórico del 16 por ciento, según los datos difundidos a fines de enero por la investigadora Elizabeth Keating. Desde que asumió Trump, las temáticas del muro con México y el supremacismo WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant: blanco, anglosajón y protestante) han restringido el vínculo con sus vecinos al sur del Río Bravo. El desprecio recurrente hacia los migrantes se vio ahondado recientemente ante la incendiaria pregunta retórica, proferida por Donald Trump en enero de este año, en el marco de los debates sobre los cambios en la legislación de migraciones: “¿Para qué queremos a esta gente de países de mierda?”. Con similar timing que su jefe, Tillerson instigó a los militares venezolanos a dar un golpe de Estado, antes de visitar a sus vecinos del sur. Las soluciones del incendio Su excéntrica apología bélica fue enunciada mediante un giro lingüístico carente de sutileza: “La forma en que habitualmente se solucionan los problemas en América Latina es con un golpe militar. Luego ordenan el país”. Casi de forma inmediata el general en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Vladimir Padrino, rodeado de los comandantes de las distintas instituciones castrenses, brindó una respuesta a la solicitud de Tillerson: “La FANB rechaza de manera radical tan deplorables declaraciones que constituyen además un nefasto acto de injerencismo. En Venezuela no aceptaremos jamás que algún gobierno o potencia extranjera intervenga bajo ninguna forma”. El mismo general señaló más adelante que la gira de Tillerson se asemeja a “un juego de torero mediocre en una infeliz tarde” que tiene el objeto de “persuadir a los gobiernos latinoamericanos para intervenir en Venezuela”. Durante la gira del vicepresidente estadounidense Pence se pretendió orientar el vínculo continental en un formato de sociedad comercial cooperante, pero el vicepresidente viajero tuvo que dedicar gran parte de su periplo a minimizar un oportuno Twit de Trump en el que amenazaba con una invasión militar a la Venezuela de Maduro. La relación entre Caracas y el actual jefe de la diplomacia estadounidense está enmarcada —además— en el conflicto puntual entre la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA) y EXXONMobil, la corporación trasnacional que fue dirigida por actual jefe de la diplomacia de EE.UU. entre 2006 y 2016. La empresa liderada por Tilleson demandó a la PDVSA ante el tribunal arbitral del Banco Mundial por un monto de 20.000 millones de dólares en 2007, después que la venezolana de energía —en tiempos de Hugo Chávez— nacionalizó la Faja del Orinoco. En ese año la República Bolivariana decidió no renovar los contratos con EXXON en Cerro Negro y La Ceiba. Luego de diez años de enfrentamientos legales, en marzo de 2017 el tribunal arbitral del Banco Mundial laudó a favor de Venezuela advirtiendo que la demanda de EXXON incluía irregularidades y excluyó a la petrolera estatal venezolana de pagar indemnización alguna. Según analistas internacionales, la derrota de EXXON —y de su CEO, Tillerson— fue la peor capitulación legal de su historia. El literal fracaso de Tillerson en conseguir seguidores para la aventura golpista en Venezuela quedó en evidencia, además, con la advertencia realizada por varios presidentes acerca de la potencial guerra civil que podría generar cualquier escalada militar y su potencial ola expansiva de violencia regional. Las declaraciones de Tillerson fueron rechazadas incluso por el canciller del gobierno de facto brasileño, Aloyso Nunes, quien advirtió que cualquier cambio debe ser tramitado únicamente “mediante el pueblo venezolano”. La desilusión de Tillerson sólo pudo ser compensada gracias a un puntual éxito pírrico: a través de una operación realizada en Bogotá, logró que gran parte de la oposición venezolana se abstenga de firmar las actas de los acuerdos de paz que se tramitan en República Dominicana, avalado por su presidente Danilo Medina. Dichos convenios fueron negociados durante las seis jornadas previas, con el objeto de consensuar un cronograma electoral. El jueves 8, mientras concluía la gira de Tillerson, el mediador y garante de los acuerdos de paz celebrados en Santo Domingo, Luis Rodriguez Zapatero —ex primer mandatario español por el PSOE, alguien insospechado de chavismo— declaró: “De manera inesperada el documento no fue suscripto por la representación de la oposición”. En la perspectiva de los funcionarios que rodeaban a Tillerson, el impedimento de lograr

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Carta de José Luis Rodríguez Zapatero a la comunidad internacional y oposición venezolana

Fuente: Prensa Web RNV | aporrea.org Fecha: 08 de FEB 2018 «Esta petición la formulo desde mi convicción profunda en la necesidad de este acuerdo y desde mi compromiso por el cumplimiento del mismo», esta es parte de la carta escrita por el ex presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quién fungió como mediador entre la oposición y el Gobierno Bolivariano por un lapso de dos años para solucionar las diferencias políticas entre las partes. La publicación ésta dirigida a la comunidad internacional y al pueblo venezolano, en donde dejó por sentada su posición respecto a la negativa de la oposición en firmar el acuerdo, que ya fuera estudiado y trabajado por ese largo tiempo, vale recordar que la delegación de la oposición venezolana firmó un pre acuerdo el pasado 31 de enero en Santo Domingo. Lea la carta integra del ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero Caracas, 07 Feb.- Santo Domingo, D.N, 7 de febrero de 2018 Muy señor mío: Después de trabajar sin descanso durante dos años por una convivencia pacifica, democrática, de superación de los problemas económicos y sociales de Venezuela, y con el espíritu de reconciliación entre todos los venezolanos, y tras un esfuerzo ingente de diálogo, auspiciado en los últimos meses por el esfuerzo ejemplar del presidente y el canciller de República Dominicana, con el acompañamiento de un grupo de países amigos, se culminó en un consenso básico para un gran acuerdo, que supone una esperanza real y valiente para el futuro de Venezuela, concretado en un documento presentado a las partes que da respuesta a los planteamientos esenciales discutidos durante meses, a saber, el acuerdo en un proceso electoral con garantías y consenso en la fecha de los comicios, la posición sobre las sanciones contra Venezuela, las condiciones de la Comisión de la Verdad, la cooperación ante los desafíos sociales y económicos, el compromiso por una normalización institucional y las garantías para el cumplimiento del acuerdo, y el compromiso para un funcionamiento y desarrollo plenamente normalizado de la política democrática. De manera inesperada para mi, el documento no fue suscrito por la representación de la oposición. No valoro las circunstancias y los motivos, pero mi deber es defender la verdad y mi compromiso es no dar por perdido el lograr un compromiso histórico entre venezolanos. Es por ello que le pido, pensando en la paz y la democracia, que su organización suscriba formalmente el acuerdo que le remito, una vez que el gobierno se ha comprometido a respetar escrupulosamente lo acordado. Esta petición la formulo desde mi convicción profunda en la necesidad de este acuerdo y desde mi compromiso por el cumplimiento del mismo. Espero su respuesta favorable; Recibas un cordial saludo, FDO JOSE LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO   Notas relacionadas: Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela Sabotaje a la democracia en Venezuela    

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Ecuador: Ganó la derecha, ¿y ahora qué?

Fuente: Atilio Boron | atilioboron.com.ar Fecha: 4 de FEB 2018 Era previsible que el bloque de la derecha que gobierna el Ecuador se saliera con la suya. Ganaron una importante batalla para reinstalar al decrépito e injusto orden social del pasado con plenos poderes en el Palacio de Carondelet. Pero, ¿cómo fue que ganaron? y, además, ¿ganaron efectivamente la guerra? Ganaron violando la normativa vigente que exigía que la Corte Constitucional certificase que la consulta se atenía a los preceptos establecidos por la Constitución de Montecristi. El Presidente Lenín Moreno, poseído por una harto sospechosa urgencia, no quiso esperar los tiempos constitucionales y, así, manu militari, convocó a una consulta ilegal e inconstitucional  que, además, nunca estuvo entre sus planes. Durante su campaña presidencial de Febrero del 2017 y en el balotaje del 2 de Abril Moreno jamás mencionó la necesidad de convocar a esta consulta, ni manifestó interés alguno en profundizar en algunos de los temas que ayer fueron motivo de consulta. Por lo tanto hay una ilegitimidad de origen que será fuente de duras disputas en los años por venir. Pero además el bloque de la derecha, al cual se ha plegado Moreno vaya uno a saber a cambio de qué, atentó contra las condiciones más elementales que requiere una elección democrática. Durante el mes de campaña el ex presidente Correa no fue invitado a ningún programa de la televisión privada o pública, ni a una radio de alcance nacional ni entrevistado por periódico alguno. El del gobierno nacional, El Telégrafo, lo excluyó por completo en un alarde de irrespetuosidad quien hasta hacía menos de un año había sido presidente de la república. Sí le hizo lugar en sus columnas al corrupto usurpador de la presidencia brasileña, Michel Temer. No es un misterio para nadie que sin democracia en el espacio público, en especial en los medios de comunicación, no puede haber democracia electoral. Bajo esas condiciones lo que hay es un simulacro de democracia pero nada más. Y eso es lo que hubo ayer en Ecuador, pese a que el gobierno apela al pomposo título de “consulta ciudadana”. Si Correa fue escondido por todos los medios nacionales era casi un milagro que pudiera revertir esa situación en el plano electoral. No sólo eso: la oligarquía mediática y la derecha no ahorraron palabras para difamar la figura del ex presidente, privándolo del derecho a réplica. De hecho, la opinión pública fue bombardeada con toda clase de calumnias e infamias contra Correa, para complacencia del gobierno y sus mandantes. ¿Qué tan sólido es el triunfo de la derecha? Y decimos la derecha porque todo el aparato propagandístico de la reacción le atribuirá el triunfo a los enemigos de Correa, a quienes éste derrotara constantemente a lo largo de diez años, y no a Moreno, relegado a un merecido segundo plano y a quien  difícilmente le dejen subirse al podio de los vencedores. Se le encargó una tarea sucia, la hizo pero de ninguna manera esto lo convertirá en el líder del bloque restaurador. Si se hace un ejercicio aritmético muy simple, por ejemplo en la crucial pregunta dos -que impide la re-elección más de una vez- y se restan a los votos por el NO (65 %, con casi la mitad de los votos escrutados al cerrar esta nota) el porcentaje obtenido por Guillermo Lasso, el candidato de la derecha en el balotaje de Abril (49 %), el resultado es que el NO de Moreno apenas alcanza a un 16 % contra el 35 % del SI de Correa. Por eso la derecha reclamará de modo intransigente que la del referendo fue su victoria y no la del gobierno. Dicho todo esto, ¿se encaminará Ecuador hacia el “pos-correísmo”? Difícil de pronosticar, pero la historia reciente de ese país nos recuerda que los diez años de estabilidad política y social de época de Correa fueron un intervalo virtuoso en una historia reciente signada por más de una década de insurgencias plebeyas e insurrecciones populares. Impedir que el ex presidente pueda ejercer su derecho ciudadano a presentarse como candidato a elecciones puede ser el detonante de nuevas conmociones. Porque no sólo se condena al ostracismo a una figura de dimensiones continentales como Correa sino que se proscribe, indirectamente, a una fuerza política que individualmente considerada es mayoritaria pues controla en soledad por lo menos un tercio de los votos válidos, lo cual arroja serias dudas acerca de futura estabilidad del sistema político. Cumplida su labor Moreno, que no cuenta con una mayoría parlamentaria, quedará prisionero del chantaje de la derecha. Los banqueros, la oligarquía empresarial, la “embajada” y el corrupto poder mediático impondrán su programa restaurador y contra-reformista a sangre y fuego, y el actual presidente podría correr la suerte de Jamil Mahuad que por aplicar el programa de los banqueros tuvo que huir raudamente de Carondelet y buscar refugio en la embajada de Estados Unidos. En suma, Moreno y sus patrones han decidido jugar con fuego. Ganaron una batalla pero no hace falta ser muy perspicaz para ver que un pueblo que en un plazo de diez años tumbó a tres presidentes y provocó el derrocamiento de otros más podría llegar a recordar sus hazañas de antaño y, ante la salvajada que se avecina: una dictadura desembozada del capital, decidir que una vez más tiene que tomar el destino en sus manos y sacudirse de encima el yugo de sus opresores y de los que traicionaron al proyecto emancipatorio de la Revolución Ciudadana.   Artículo relacionado Correa ha vuelto (o nunca se fue)    

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