Injerencismo con glamour

Fuente:  Jorge Elbaum | El cohete a la luna  | 

Fecha:  8  de septiembre de 2019

La hija y asesora presidencial del primer mandatario estadounidense Donald Trump recaló menos de 24 horas en territorio argentino, en el marco de una gira destinada a reforzar la presión sobre Venezuela, habilitar inversiones de sus compatriotas funcionales a sus intereses geopolíticos y actualizar el disciplinamiento sobre los gobiernos de la región.

Ivana Marie Trump, más conocida por su apelativo Ivanka, aterrizó la noche del miércoles 4 en San Salvador de Jujuy después de visitar Colombia, epicentro de la ofensiva de Washington contra el gobierno de Caracas. Su desfile por la Quebrada de Humahuaca pretendió disimular el objetivo central de la gira, planificada  por sus acompañantes: el Subsecretario de Estado, John J. Sullivan, la viceministra de Defensa, Lisa Hershman, y el Jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) —dependiente del Pentágono—, Mark Green.

Estos tres funcionarios, resguardados tras el ajuar de la asesora presidencial, fueron los encargados de retomar la tarea desarrollada en Buenos Aires por Mike Pompeo durante julio, orientada a socavar la potencial reelección de Evo Morales en Bolivia (fronteriza con la provincia jujeña visitada por la comitiva) y, en forma paralela, promover inversiones de capitales estadounidenses en las cercanías de los cuantiosos recursos minerales estratégicos, como el litio, disponibles en la zona puneña.

Coherente con esta última meta, Ivanka anunció, durante un almuerzo en Purmamarca, una inversión de 400 millones de dólares destinada  a obras viales cuya traza, explicaron los empresarios ligados al gobernador Gerardo Morales, deberá incluir itinerarios desde y hacia los reservorios de litio, uno de los componentes centrales de las baterías eléctricas de los automóviles de próxima generación. La particularidad del financiamiento, señalaron los funcionarios de la gobernación, es que dicha inversión se canalizará a través de la Compañía de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC, por su sigla en inglés), agencia gubernamental autárquica con sede en Washington, que gestiona inversiones privadas en mercados emergentes.

Los aportes de la OPIC, a su vez, se integrarán a un Programa de Participación Público-Privada (PPP), eufemismo institucional con que el macrismo pretendió promover inversiones mixtas de infraestructura que, luego de dos años de implementación, terminaron engrosando el endeudamiento externo.[1] En ese marco, el titular de OPIC, David Bohigian, será el encargado de canalizar los aportes para construir rutas cuyos beneficiarios prioritarios serán las automotrices trasnacionales, mientras que los ciudadanos argentinos terminarán financiando dichas obras a través del pago de impuestos o peajes concesionados.

Según el informe de Global Public Affairs, el proyecto de la OPIC optimizará la trazabilidad del denominado corredor C, que conecta con los puertos del Pacífico a través del paso fronterizo de Los Libertadores. En el territorio donde la OPIC ha decidido invertir se encuentra el denominado Triangulo del Litio, la zona donde se encuentra el 75 % de las reservas mundiales de ese mineral.

El magnánimo anuncio manifestado por la comitiva de Ivanka recuerda los espurios acuerdos con el Reino Unido de Gran Bretaña respecto a la red ferroviaria (firmados durante los siglos XIX y XX): trochas planificadas para la exportación de materias primas carentes de valor agregado, requeridas por países industriales para su manufactura, combinadas con empréstitos onerosos a ser reembolsados a lo largo de varias generaciones.[2]

A pesar de los anuncios pretendidamente auspiciosos para la infraestructura vial de la Puna, el periplo de la primogénita de Trump no incluyó en la agenda un encuentro con Mauricio Macri. Mientras que sus colegas colombiano y paraguayo recibieron en forma ostentosa a la ex modelo neoyorquina en sendos ágapes, los asesores del primer mandatario argentino evaluaron como disonante una probable imagen de Juliana Awada y la hija de Trump (retratadas en plena competencia de indumentaria) mientras se observan manifestaciones que exigen la emergencia alimentaria.

Feminismo de marketing

La comunicación oficial del Departamento de Estado referida a la gira de la asesora, reproducida acríticamente por los medios hegemónicos de los países visitados, describió el periplo de Ivanka como una misión orientada al mejoramiento de las condiciones de trabajo de las mujeres y su empoderamiento como agentes de transformación y desarrollo económico. La perspectiva de género promocionada por Washington resulta, sin embargo, incongruente con la frecuente fraseología misógina de su padre y las concomitantes señales homofóbicas características del supremacismo republicano. Dentro de la misma cosmovisión discriminatoria, que sólo visibiliza a los sectores subalternos cuando son útiles para obtener fotografías pintorescas, es que los funcionarios de Morales se negaron a reconocer –frente a los periodistas extranjeros acreditados— la existencia de detenidxs políticxs en Jujuy, pertenecientes a la agrupación barrial Túpac Amaru, como el caso de Milagro Sala.

En Bogotá diversas organizaciones feministas denunciaron que la asesora carecía de autoridad para instituirse como defensora de los derechos de las mujeres, al ser una referente en su país de organizaciones que se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo. En un informe divulgado durante su estancia en Bogotá, se recordó que Ivanka y su marido, el también asesor Jared Kushner, respaldaron públicamente a la gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, quien habilitó la legislación más restrictiva contra el aborto seguro en su país. Además recordaron que Cecile Richard, referente de Planned Parenthood (organización que facilita interrupciones voluntarias de embarazo), denunció al matrimonio Trump-Kushner por ofrecerle sobornos a cambio de que su entidad detuviera los servicios de abortos seguros. Según The Washington Post, la actual administración republicana “ha recortado por lo menos un 35 % en los programas de igualdad de género; reinstauró la polémica Ley Mordaza Global, que restringe el acceso de las mujeres a la atención de salud reproductiva, y ha cambiado las reglas de asilo para negar el refugio a mujeres que huyen de la violencia doméstica”.[3]

En la primera etapa del viaje por los tres países de Latinoamérica, los funcionarios de USAID anunciaron el otorgamiento de subsidios a integrantes de las fuerzas de seguridad colombiana concentradas en la frontera con Venezuela. Alrededor de un 40 % de los montos comprometidos por dicha agencia gubernamental (120 millones de dólares) se destinarán a la capacitación de mujeres en la Policía Nacional. En Cúcuta, Ivanka se reunió con representantes de Juan Guaidó (mandatario reconocido únicamente por el 20 % de los Estados integrados a las Naciones Unidas) y se fotografió con mujeres campesinas que han sido víctimas de desplazamientos forzosos, producidos por enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes interesadas en extender las superficies de sus cultivos. Sin embargo, los relevamientos realizados en el oriente colombiano muestran que dicho territorio lidera el incremento de la producción de cocaína y que las mujeres son las víctimas prioritarias de los desalojos provocados por las bandas paramilitares protegidas por el Estado.

Desde el inicio del denominado Plan Colombia en el año 2000 (diseñado por Washington para reducir los cultivos y la exportación de cocaína), la USAID ha girado 10.500 millones de dólares para contener el incremento de la recolección y producción. Sin embargo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODOC) ha confirmado que la extensión de las plantaciones no ha parado de incrementarse desde hace dos décadas. En la actualidad, el 69 % de la superficie mundial dedicada a la plantación de coca tiene sede en Colombia, mientras que en 2000 sólo alcanzaba al 59%. Para 2018 los dos socios del Grupo de Lima (Perú y Colombia) sumaban el 90 % de la producción mundial.[4]

Las reiteradas giras de funcionarios estadounidenses buscan escenificar el control geopolítico y al mismo tiempo brindar certezas de continuidad a las inversiones y sus respectivos beneficiarios. Sólo la integración regional autónoma y una multilateralidad ampliada podrán plantearse las salidas a un laberinto sustentado, en la actualidad, por la combinación de un hegemonismo injerencista y la proliferación de doctrinas neoliberales.

[1]http://bit.ly/2m2pYYs

[2]http://bit.ly/2k6XBI2

[3]http://bit.ly/2lHPQZh

[4]https://www.nytimes.com/es/2018/09/21/cultivo-coca-colombia-duque/

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