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Réquiem por el Estado judío

Fuente: Meir Margalit | www.sinpermiso.info Fecha: 10 de DIC 2017 Hay fenómenos que son peligrosos no por sus efectos inmediatos sino por sus consecuencias a largo plazo. La declaración de Trump reconociendo a Jerusalén capital de Israel, en flagrante contradicción con el derecho internacional, es un golpe a los palestinos y a la comunidad internacional. Pero una semana después de la declaración, y luego de la relativa calma de las manifestaciones del pasado viernes, que prometían ser «infernales»  – y acabaron con «tan solo» un par de muertos y una centena de heridos, lo que en esta región ya es casi “normal”-,  podemos aventurarnos a emitir la opinión de que el efecto de la declaración es  menos dramático de lo que suponíamos al principio. Por cierto, se trata de un acto de violencia simbólica, porque en realidad la cotidianidad de los palestinos no cambia en nada, ni afecta a sus condiciones de vida, ni para bien, ni para mal. Tampoco podemos decir que esta nueva política de EE UU tire por borda el proceso de paz, pues en realidad tal proceso no existe, de modo que no se puede acabar con lo que ni siquiera ha comenzado. Pero esta declaración tiene un efecto fatal para todos aquellos que todavía nos aferrábamos a la paz y queríamos creer que no todo está perdido. La postura claramente sionista del gobierno estadounidense ha acabado con los últimos vestigios de esperanza que quedaban en algunos activistas por la paz y ha puesto en evidencia, con toda impiedad, que esa lucha la hemos perdido. Después de 50 años de lucha contra la ocupación, ha llegado la hora de reconocer que no nos quedan más municiones y que el enemigo nos ha doblegado.  La comunidad internacional es impotente y los actores sobre el terreno son demasiado débiles para invertir estos resultados. El único país en el planeta que podría imponer una solución es EEUU y Trump ha dejado claro que hará lo que los evangelistas y los judíos le pidan.  Muchos de mis amigos se percataron ya hace un año que esto ya ha acabado-  que de un personaje desequilibrado no hay nada que esperar. Pero a pesar de todo, algunos creíamos que el acercamiento estadounidense a Arabia Saudí llevaría a Trump a formular alguna propuesta que los palestinos pudiesen llegar a aceptar. Algunos indicios en el terreno, como la prohibición de construir nuevos asentamientos, o la postergación del traslado de la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén, generaron la impresión de que el gobierno de EE UU estaba consolidando algo viable, no precisamente acorde a las expectativas palestinas, pero alguna fórmula que permitiese crear un estado independiente en gran parte de sus territorios ocupados. Pero los más realistas de nuestros compañeros no tenían dudas de que todo era una farsa y un fraude.  De algún modo debemos agradecer a Trump por haber puesto fin a esta comedia de mal gusto y abrirnos los ojos. Ya era hora de dejar de auto-engañarnos. En adelante debemos cambiar los paradigmas. Dejaremos de pensar en cómo acabar la ocupación para imaginar cómo continuar viviendo en una realidad en la que la ocupación es un hecho consumado. Mientras el movimiento pacifista se debatía en derredor a la cuestión de si es preferible la creación de dos estados o de un estado bi-nacional, la derecha israelí y estadounidense han clavado el último clavo en el ataúd del proceso de paz, que en realidad había muerto ya hace tiempo, aunque nos negásemos a reconocerlo.  Ahora ninguna de aquellas dos alternativas son reales, porque aquellos que detentan el poder no permiten ni una solución ni la otra. O tal vez, habría que decir, no han sido nunca reales, y ahora todavía menos. En adelante, Israel tendrá luz verde para acabar con la Autoridad Palestina, que al carecer de la posibilidad de crear su propio estado tampoco tiene razón de continuar existiendo. Paulatinamente, Israel irá destrozando lo poco que queda de la Autoridad Palestina, y cuando, como consecuencia del caos que se genere con “estimulo» israelí, Hamas tome el poder, Israel tendrá el pretexto ideal para volver a reconquistar los territorios palestinos y acabar con este frágil y endeble gobierno semi-autonomo. Pero este escenario tiene su precio. Y a la larga, Israel lo pagará con creces. Israel puede controlar a la población palestina, pero no a la demografía. En el curso de una generación los palestinos serán mayoría, y no hay forma de evitarlo. Cuando se transformen en mayoría, Israel no podrá continuar siendo un estado judío. El gobierno y el ejército serán israelíes, pero el tejido humano será palestino, y la cultura musulmana será la dominante.  A partir de ese momento, Israel deberá aplicar un régimen de Apartheid, y el destino de Israel será similar al de Sudáfrica.  Hay muchas formas de acabar con un imperio.  El imperio israelí sucumbirá ante la demografía palestina.  Llevará más tiempo, pero es inevitable.  Para los pacifistas israelíes será triste, pero también un alivio. Un país racista no tiene derecho a existir, y este no es el país que anhelamos para nuestros hijos.

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Los israelíes tienen derecho a saber que no están siendo arrastrados a la guerra en Siria

Fuente: Editorial de Haaretz Fecha: 03 de DIC 2017 El ataque del viernes por la noche en Siria, que fuentes extranjeras han atribuido a Israel, aparentemente golpeó una base militar siria construida por Irán, una fábrica de municiones y fuerzas sirias. Esta no es la primera vez que las Fuerzas de Defensa de Israel supuestamente atacaron a Siria. Pero a diferencia de otros numerosos ataques llevados a cabo este año, el objetivo fue entregar un mensaje agresivo directamente a Irán. Este mensaje parece redundante. Después de todo, de acuerdo con el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, no hay presencia militar iraní en Siria salvo por unos pocos cientos de asesores. Esta declaración contradice los informes de la oposición iraní -que publicó extensos detalles del despliegue de las fuerzas iraníes y pro iraníes en Siria- y la solicitud de Israel a Rusia para exigir que Irán separe sus fuerzas de la frontera israelí en los Altos del Golán. En una conferencia de prensa el mes pasado, Lieberman explicó que la nueva base que está construyendo Irán cerca de Damasco es una base siria sin la presencia de las fuerzas iraníes. Por otro lado, los informes de este fin de semana indican que esa base fue el objetivo del ataque, lo que significa que Israel supuestamente decidió atacar a un objetivo sirio que no constituía una amenaza para él. Mientras estas contradicciones esperan ser aclaradas, Israel continúa deslizándose hacia el frente sirio: una vez con el pretexto de proteger a la comunidad drusa en el pueblo fronterizo de Khader, y otra vez atacando un convoy de armas destinado a Hezbollah. Israel se ha abstenido de atacar las bases de misiles de Hezbollah en el Líbano, a pesar de que en realidad representan una amenaza permanente, pero encuentra un espacio operativo relativamente libre en Siria. Aquí hay un gran peligro, ya que esta vez parece que el ataque podría verse cruzando una línea roja. Altos funcionarios militares a menudo explican que Israel no tiene interés en entrar en una confrontación directa con Irán o en intervenir en la guerra civil siria. Al mismo tiempo, sin embargo, dejan en claro que una guerra puede estallar debido a un juicio poco consistente o un malentendido. Sin minimizar el tamaño de la amenaza contra Israel, el frente sirio, como el frente en el sur, es un terreno fértil para malentendidos peligrosos que podrían convertirse en una guerra más amplia. Los israelíes tienen derecho a saber que su gobierno no está arrastrando al país a otra aventura militar en el frente sirio. El ataque del viernes es potencialmente peligroso y su necesidad no es convincente. Si la intención es enviar un mensaje a Irán, ¿por qué se atacó una base siria que Lieberman mismo evitó llamar a iraní? Esos mensajes, que cruzan líneas rojas, pueden poner a Israel en conflicto con terceros, como Rusia. Aunque este ataque es ahora un hecho consumado, no es irrelevante expresar dudas sobre su propósito o justificación, e incluso preguntarse si está relacionado con batallas políticas dentro de Israel. Traducción: Dardo Esterovich  

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El kibutz que vende armas para control de disturbios a criminales de guerra

Fuente: Eitay Mack | 972 mag Fecha: 08 NOV 2017 La semana pasada cientos de manifestantes ultraortodoxos bloquearon la entrada a Jerusalén para protestar por el arresto de estudiantes de seminarios considerados «desertores» por el ejército porque se negaron a ser reclutados. La policía israelí envió vehículos especiales antidisturbios que rociaron con agua coloreada a los manifestantes. Las imágenes del agua azul fosforescente salpicadas sobre los manifestantes religiosos vestidos de blanco y negro aparecieron en los medios israelíes, principalmente debido al colorido contraste. Estos vehículos de control de disturbios, producidos por el kibutz Beit Alfa, que pertenece al movimiento sionista socialista Hashomer Hatzair, se han vendido a regímenes despóticos durante décadas. El agua coloreada ayuda a marcar a los manifestantes, por lo que es fácil arrestarlos incluso después de que abandonen la escena. Hashomer Hatzair y Pinochet Lily Traubmann, Tamara Santos Traubmann y Daniel Silberman, sobrevivientes del régimen de Pinochet en Chile cuyos seres queridos fueron secuestrados y desaparecidos, presentaron una solicitud de desclasificación de información, solicitando al Estado que revele sus vínculos con el régimen de Pinochet. Se adjuntó a su petición una declaración jurada del ciudadano israelí Eitan Kalinsky. En 1989 Eitan y su esposa fueron enviados por la Agencia Judía para enseñar en una escuela judía en Santiago, la capital de Chile. Era el ocaso de la brutal dictadura de Pinochet, responsable del asesinato y la desaparición de 3.200 personas y de la tortura de 40.000 personas, perpetrada con algunos de los métodos más crueles de la era moderna. Durante su estancia en Chile, Eitan y su esposa asistieron a 10 manifestaciones contra la dictadura y en apoyo de la democracia. En su declaración jurada, Eitan dice lo siguiente: “Durante una de las protestas en Santiago hubo vehículos con cañones de agua de colores, el color del agua cambiaba cada pocos minutos, por ejemplo, un verde muy fuerte. El enviado de Hashomer Hatzair me dijo: «Mira, dice ‘Hakibbutz Haartzi, Hashomer Hatzair’». Todos sabíamos que estaba hecho en el kibutz Beit Alfa. El agua coloreada empujó a la gente hacia atrás con una fuerza intensa y un escaparate colapsó. Yo era un enviado del Estado de Israel y no podía criticar al Estado, así que me guardé mi dolor. Fueron padres de izquierda quienes se volvieron hacia nosotros y preguntaron cómo Israel podía apoyar a Pinochet. No pronuncié una sola palabra mala sobre Israel, pero en casa grité contra las paredes. La manifestación con los cañones de agua fue dura. Los manifestantes no se rindieron fácilmente. Se retiraron solo debido a los cañones de agua. Otros me dijeron que en las protestas cerca de las universidades, en la ciudad más antigua, hubo incluso un mayor uso de cañones de agua. Los vi solo esa vez, en la protesta que marcó el golpe [de 1973] en septiembre de 1989”. Según el informe de la comisión del Gobierno chileno para la investigación de los crímenes del régimen de Pinochet, en 1989, 19 ciudadanos, mujeres y hombres fueron asesinados o desaparecieron en Santiago. El final de la década de 1980 fue un momento crítico en Chile. El mundo entero contuvo la respiración para ver si Pinochet permitiría la transición a la democracia. El alcance de la represión disminuyó en comparación con los años anteriores y masas de personas protestaron en todo Chile en apoyo de la democracia. Pero las fuerzas de seguridad de Pinochet siguieron torturando, desapareciendo y asesinando a civiles que participaron en las protestas, especialmente a aquellos reconocidos como líderes o prominentes defensores de la transición democrática. Beit Alfa en Burundi Según Amnistía Internacional, los vehículos antidisturbios fabricados en la fábrica de Beit Alfa Technologies también se han utilizado en Burundi desde el comienzo de una crisis política en abril de 2015, debido a la extensión no constitucional del mandato del presidente Nkurunziza. El sitio web del kibbutz se jacta de la visita del Ministro del Interior de Burundi a la fábrica que produce los vehículos antidisturbios en junio de 2013. Al parecer los vehículos fueron entregados a Burundi a principios de 2015. En los últimos dos años la ONU y la comunidad internacional han estado en alerta por genocidio en Burundi. La Unión Europea ha congelado toda la ayuda al Gobierno del país. Graves violaciones de los derechos humanos han tenido lugar allí, los manifestantes han sido asesinados en manifestaciones o en sus hogares; los cuerpos, incluidos los de menores, fueron encontrados muertos a tiros y esposados, a veces incluso mutilados; activistas de los derechos humanos y periodistas han sido asesinados y desaparecidos. El Gobierno y la oposición llevan a cabo actos de venganza en barrios asociados con el lado rival. Se han producido enfrentamientos esporádicos en todo el país, especialmente en la capital de Bujumbura. Algunos detenidos han sido llevados a centros de detención secretos, incluidos los hogares del presidente y el ministro de Seguridad Interior. Funcionarios de seguridad del país han admitido haber preparado listas de asesinatos con los nombres de integrantes de la oposición y miembros de las fuerzas de seguridad cuestionados por el régimen. Informes de las Naciones Unidas de septiembre de 2016 y de agosto de 2017 indican que la violencia en Burundi puede considerarse crímenes de lesa humanidad. Según expertos de la ONU, las fuerzas de seguridad del Gobierno han usado fuerza excesiva, como por ejemplo el uso de fuego real contra los manifestantes, incluidos los que intentan abandonar la escena y atacar a los manifestantes después de que las manifestaciones se hayan dispersado. También se reveló que la «unidad especial antidisturbios» de la policía ha convertido su sede en Bujumbura en un centro de tortura. Las mujeres y los hombres detenidos por participar en protestas, o por sospecha de haberlo hecho, son sometidos a crueles métodos de tortura que incluyen atar pesas a los testículos de los detenidos; aplastar los dedos de las manos y los pies con un tornillo de banco; encarcelamiento en un contenedor cerrado; encarcelamiento con el cadáver de un pariente; sentarse forzado sobre ácido, fragmentos de vidrio o uñas; violación en grupo, incluso en presencia de niños,

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Imperdonable e inconsolable

Fuente: Editorial | Haaretz Fecha: 03 de NOV 2017 A 22 años del asesinato de Yitzhak Rabin. La historia tiene sus propias formas irónicas de interrumpir planes, frustrar intenciones y ocultar a sus profetas. Pero ninguno de estos métodos se materializó en la tragedia del asesinato de Yitzhak Rabin. En retrospectiva, es claro que las divisiones, la ira y el temor que muchos israelíes experimentaron en esa noche hace 22 años fueron reacciones viscerales, que presagiaron con gran precisión lo que está sucediendo hoy, a pesar del saldo de represión y manipulación que se ha acumulado desde entonces. Sin embargo, el asesinato de Rabin no contuvo ironías históricas reconfortantes. Desde el punto de vista de sus perpetradores, fue uno de los asesinatos más exitosos en la historia de los asesinatos políticos. Cumplió con las intenciones del pistolero más allá de todas las expectativas, y ha seguido haciéndolo durante una generación. De la confusión de emociones que acompañó la noche del asesinato, solo faltaba una: sorpresa. El asesinato de Rabin estuvo en el aire a lo largo de los meses que lo precedieron, al igual que ha permanecido en el aire en las dos décadas que han transcurrido desde entonces. La intensidad de la oposición de los colonos y la derecha en su conjunto, encabezada por Benjamin Netanyahu, junto con el alcance de la incitación a su muerte, que se centró en Rabin personalmente, hizo que la pregunta de cuándo sería atacado, y por quién , casi un tecnicismo. En retrospectiva, está claro que incluso el asesinato físico de Rabin no detuvo la ola de incitación contra los esfuerzos de «israelidad» que él simbolizó, es decir, el deseo de normalidad, reconciliación y soberanía hebrea secular dentro de las fronteras políticas. Simplemente los reforzó, entre otras cosas, al disuadir a cualquiera que intentara seguir por ese camino. Por lo tanto, en la batalla por el alma de la nación y su propia autodefinición, ha ganado la visión «judía» trascendente y fatalista, una visión que carece de límites y se basa en el miedo y la introversión. La tragedia podría resumirse así, si no fuera por otro tema: el de protagonismo. Aunque hemos tenido otros primeros ministros desde entonces, la oposición diametral entre la personalidad egocéntrica, engañosa y oportunista de Netanyahu y la de Rabin, que era un tanto de madera pero basada en la integridad, el servicio y la responsabilidad, los une para siempre en la misma trama histórica. Netanyahu continuará siendo recordado no solo por la incitación que orquestó en contra de Rabin en ese momento y hoy orquesta contra la izquierda, sino también por lo muy lejos que está de una verdadera estatura de liderazgo. Traducción: Dardo Esterovich  

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Un nuevo comienzo

Fuente: Uri Avneri | Gush Shalom Fecha: 21 de OCT 2017 Un día, el Partido Laborista israelí sintió que necesitaba un nuevo líder. Le sucede a este partido cada dos años. El partido está en mal estado. Se parece más a un cadáver político que a un organismo vivo. Buscaron un nuevo líder, carismático, enérgico, entusiasta. Encontraron a Avi Gabbay. ¿Por qué él? Nadie está realmente seguro. Avi Gabbay no tiene cualidades visibles de liderazgo político. No tiene en absoluto carisma. Sin energía especial. Sin entusiasmo y sin la capacidad de inspirar entusiasmo en los demás. Después de haber servido como un funcionario del gobierno en el área de la telefonía móvil, él mismo se convirtió en el director exitoso de la mayor empresa de telefonía móvil. Luego entró en la política y se unió a un partido moderado de derecha, y fue nombrado Ministro de Protección del Medio Ambiente. Cuando el ultraderechista Avigdor Lieberman fue nombrado ministro de Defensa, Gabbay renunció al gobierno y a su partido y se unió a los laboristas. Eso fue hace sólo un año. Gabbay tiene un activo importante, es un mizrahí, un judío oriental. Sus padres son inmigrantes de Marruecos y él es el séptimo de ocho hijos. Como el Partido Laborista se considera una agrupación elitista occidental, asquenazí, estos atributos pasivos son importantes. Hasta cierto punto. Gabbay no perdió el tiempo en presentar su tarjeta de identidad política. Primero hizo un discurso afirmando que no se sentará en el mismo gobierno con la «Lista conjunta». La Lista conjunta es la lista unida (o desunida) de la comunidad árabe en Israel. Une a tres partidos «árabes» muy diferentes: el Partido Comunista, que es abrumadoramente árabe, pero incluye algunos judíos (incluido un miembro judío del parlamento), el partido Balad, que es secular y nacionalista, y un partido religioso islámico. ¿Cómo es que estas diversas partes crearon una lista conjunta? Deben este logro al genio del gran enemigo de los árabes, Avigdor Lieberman, que vio que los tres partidos eran pequeños y decidió eliminarlos elevando el umbral electoral. Pero en lugar de perecer por separado, decidieron sobrevivir juntos. No hay dudas que su lista representa a la gran mayoría de los ciudadanos palestinos de Israel, que constituyen más del 20% de la población. Por extraño que parezca, un quinto de los israelíes es árabe. El simple hecho numérico es que sin el apoyo de los miembros árabes en la Knesset, ningún gobierno de izquierda puede existir. Yitzhak Rabin no se habría convertido en primer ministro, y el acuerdo de Oslo no habría surgido sin el apoyo «desde afuera» del bloque árabe. Entonces, ¿por qué no se unieron al gobierno de Rabin? Ambas partes tenían miedo de perder votos. Muchos judíos no pueden concebir un gobierno que incluya a los árabes, y muchos árabes no pueden imaginar que sus representantes compartan «responsabilidad colectiva» en un gobierno ocupado principalmente en la lucha contra los árabes. Esto no ha cambiado Es muy poco probable que los árabes se unan a un gobierno de Gabbay si son invitados, y aún es más improbable que reciban tal invitación. Entonces, ¿por qué hacer tal declaración? Gabbay no es tonto. Lejos de eso, cree que los árabes están en su bolsillo de todos modos. No podrían unirse a un gobierno del Likud. Al hacer una declaración abiertamente antiárabe, espera atraer a los votantes de derecha. Su predecesor, Yitzhak Herzog, se quejó públicamente de que demasiadas personas consideraban que el Partido Laborista era «amante de los árabes». Terrible. Si alguien esperaba que esto fuera una anomalía por única vez, Gabbay lo ratificó rápidamente. Después del primer golpe vino más. Declaró que «no tenemos pareja para la paz». Este es el lema más peligroso de los populistas. «Sin pareja» significa que no tiene sentido hacer un esfuerzo. Nunca habrá paz. Nunca jamás. Él declaró que Dios prometió a los judíos toda la tierra entre el mar y el Jordán. Eso no es del todo correcto: Dios nos prometió toda la tierra desde el Éufrates hasta el río de Egipto. Dios nunca cumplió esa promesa. La semana pasada Gabbay declaró que en cualquier futuro acuerdo de paz con los palestinos, ni un solo asentamiento judío en Cisjordania sería evacuado. Hasta ahora, ha habido un acuerdo tácito entre los activistas por la paz israelíes y palestinos de que la paz se basará en un intercambio limitado de territorios. Los llamados «bloques de asentamientos» (grupos de asentamientos cercanos a la frontera de la línea verde) se unirán a Israel, y una zona equivalente del territorio israelí (por ejemplo, a lo largo de la Franja de Gaza) se cederá a Palestina. Esto dejaría algunas docenas de asentamientos «aislados» en Cisjordania, generalmente habitados por fanáticos religiosos de derecha, que deben ser evacuados por la fuerza. La nueva declaración de Gabbay significa que después de un acuerdo de paz, estas islas de extremismo racista continuarán existiendo donde están. Ningún palestino lo aceptará. Hace que la paz sea imposible, incluso en teoría. En general, Gabbay acepta la «solución de dos estados», pero bajo ciertas condiciones. Primero, el ejército de Israel sería libre de actuar en todo el estado palestino desmilitarizado. El ejército israelí también se posicionaría a lo largo del río Jordán, convirtiendo el «estado» palestino en una especie de enclave. Este es un «plan de paz» sin compradores. Gabbay es demasiado inteligente para no darse cuenta de esto. Pero todo esto no está diseñado para oídos árabes. Está destinado a atraer a los israelíes de derecha. Dado que una coalición de «centroizquierda» liderada por los laboristas necesita votos derechistas o religiosos, el razonamiento parece acertado. Pero no lo es. No hay ninguna posibilidad de que un número significativo de derechistas se mueva hacia la izquierda, incluso si la izquierda es liderada por una persona como Gabbay. Los derechistas detestan al Partido Laborista, no desde ayer, sino que lo han hecho por generaciones. El Partido Laborista nació hace cien años. Fue la principal fuerza política que condujo a la creación

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Trump no expuso a Abbas, sino a Netanyahu como el obstruccionista de la paz

Fuente: Editorial de Haaretz, Fecha: 06 de OCT 2017 El ala derecha israelí había apostado por el descaro políticamente incorrecto del presidente estadounidense Donald Trump, para exponer la postura obstruccionista de los palestinos. Pero parece que el obstáculo que se ha expuesto es en realidad el del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien, dijo Trump al secretario general de las Naciones Unidas el mes pasado, es más difícil que Abbas en avanzar hacia la paz. En esa reunión de la Asamblea General de la ONU, el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sissi hizo un llamamiento emocional a los palestinos, instándolos a unificarse para no perder la oportunidad. A los israelíes, les dijo que la experiencia de Egipto en hacer la paz con Israel es «maravillosa y única y se puede repetir para resolver los problemas con los palestinos». Sus comentarios siguieron al regreso de una visita a El Cairo de una delegación de Hamas, que llevó a una posterior visita de representantes de la Autoridad Palestina a Gaza y al inicio de conversaciones sobre la reconciliación entre ambas partes, que continuarán la semana próxima en El Cairo. Sissi ha estado por mucho tiempo decidido a reiniciar el proceso de paz. Pero parece que, como lo observó Trump, no hay un socio serio en el lado israelí. El año pasado Sissi se reunió secretamente con Netanyahu y el presidente de la oposición MK Isaac Herzog, después de lo cual los dos políticos israelíes mantuvieron conversaciones sobre un gobierno de unidad. Todo el mundo recuerda cómo terminaron las «conversaciones»: un giro a la derecha de Netanyahu y el nombramiento de Avigdor Lieberman como ministro de Defensa. A la luz de la seriedad demostrada por Sissi y de los primeros frutos que sus esfuerzos han logrado, la respuesta del gobierno israelí es vergonzosa: «No aceptaremos falsas conciliaciones», dijo Netanyahu despectivamente de la reunión AP-Hamas en Gaza, como si Israel no usara la brecha palestina para socavar la legitimidad de Abbas. Netanyahu entonces presentó una lista de condiciones; sólo si estas se cumplieran se daría por satisfecho. El ministro de Educación, Naftali Bennett, también pidió que la transferencia de fondos a los palestinos sea detenida. Mientras tanto los palestinos están cooperando con Egipto en la reconciliación, —la cual, si tuviera éxito, sería enormemente significativa para los líderes palestinos y el futuro de Gaza, donde las condiciones de vida son casi inapropiadas para los seres humanos y ayudaría a renovar el proceso de paz— los israelíes continúan tocando el mismo disco roto y se niegan a dar al cambio una oportunidad real.   Traducción: Dardo Esterovich

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La ONU envía cartas a 150 compañías israelíes en Palestina

Fuente: Barak Ravid | Haaretz Fecha: 02 de OCT 2017 Título completo: La ONU envía cartas de advertencia a 150 compañías que trabajan en los asentamientos israelíes en Palestina Hace dos semanas, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU empezó a enviar cartas a 150 compañías en Israel y el resto del mundo advirtiéndoles de que iban a ser incorporadas a una base de datos de empresas que hacen negocios en los asentamientos israelíes de Cisjordania y Jerusalén Oriental, según declararon a Haaretz funcionarios israelíes y diplomáticos occidentales relacionados con este tema. El funcionario israelí, que pidió permanecer en el anonimato debido al carácter confidencial del tema, señaló que las cartas, enviadas por el propio Comisionado, el jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, advertían a estas compañías de que estaban haciendo negocios en “los territorios palestinos ocupados” y, por tanto, su nombre podría incorporarse a la lista negra elaborada por la ONU de empresas que operan violando “la legislación nacional y las decisiones de la ONU”. Dichas cartas, cuyas copias llegaron hasta el gobierno israelí, solicitan a las compañías que aclaren a la Comisión sus actividades empresariales en los asentamientos. Un diplomático occidental, que también pidió permanecer anónimo, indicó que 30 de esas 150 compañías son estadounidenses y otras proceden de países como Alemania, Corea del Sur y Noruega. La mitad son israelíes. En agosto, el Washington Post informó de que entre las compañías estadounidenses que habían recibido cartas se encontraban Caterpillar, Priceline.com, TripAdvisor y Airbnb. Según la misma información, la Administración Trump está intentando trabajar con la Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos para evitar la publicación de la lista. La cadena de televisión israelí Channel 2 informó hace dos semanas de que la lista incluía algunas de las mayores compañías en Israel, como Teva, Bank Hapoalim, Bank Leumi, Bezeq, Elbit, Coca-Cola Israel, Africa-Israel, IDB, Egged, Mekorot y Netafim. Funcionarios israelíes de alto nivel temían que la desinversión o la reducción de actividades empresariales debidas a la lista negra hubieran empezado a convertirse en realidad. Según sus informaciones, la Oficina de Asuntos Estratégicos del Ministerio de Economía estaba al tanto de que algunas de las empresas receptoras de la carta habían respondido al Alto Comisionado afirmando su intención de no renovar los contratos vigentes ni firmar otros nuevos. “Estas compañías no pueden diferenciar entre Israel y los asentamientos, por lo que están dando por terminadas todas sus operaciones”, según el alto funcionario israelí. “Las compañías extranjeras no van a invertir en algo que apesta a problemas políticos: esto podría tener el efecto bola de nieve”. Un comité interministerial compuesto por los ministerios de Asuntos Exteriores, Asuntos Estratégicos, Justicia y Economía continúa trabajando para intentar evitar la publicación de la lista. Sin embargo, según estiman la mayor parte de funcionarios implicados en esta iniciativa gubernamental, la publicación es inevitable y la lista probablemente se dará a conocer a finales de diciembre. Para intentar minimizar el daño potencial, el gobierno israelí está contactando con las compañías extranjeras incluidas en la lista, haciendo hincapié en su insignificancia y en que su carácter no es vinculante. También les ha comunicado que está manteniendo contactos con los gobiernos extranjeros para informarles de que la utilización de dicha lista significa cooperar en el boicot a Israel. En marzo de este mismo año, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos con sede en Ginebra aprobó una resolución propuesta por la Autoridad Palestina y las naciones árabes, para crear una base de datos de compañías israelíes y extranjeras que tuvieran relaciones comerciales directas o indirectas en Cisjordania, Jerusalén Oriental o los Altos del Golán. La resolución fue aprobada a pesar de la enorme presión ejercida por Estados Unidos para suavizar el texto de la misma. La Unión Europea intentó asimismo llegar a un acuerdo con los palestinos para retirar la cláusula en la que se estipula la publicación de la lista negra, a cambio del apoyo europeo al resto del articulado, pero el intento fracasó. Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

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La discreta guerra de Netanyahu en Siria

Fuente: Juan Carlos Sanz | El País Fecha: 23 de AGOSTO 2017 Benjamín Netanyahu visitó este miércoles al presidente Vladímir Putin en Rusia por sexta vez en menos de dos años. El primer ministro israelí viajó hasta Sochi, en la costa del mar Negro, para advertirle “por anticipado” del riesgo de un enfrentamiento armado con Irán en Siria si las fuerzas de Teherán y de sus aliados chiíes se despliegan ante los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por el Ejército de Israel desde hace 50 años. Durante los más de seis años de conflicto civil en el país árabe, el Estado hebreo ha mantenido la estrategia de establecer una zona tapón de seguridad –mediante un discreto apoyo humanitario y logístico– con fuerzas rebeldes que combaten al régimen de Bachar el Asad en el país vecino. Cuando la guerra en Siria parece aproximarse a su fin —entre otras medidas, tras el cese de hostilidades pactado hace un mes por Estados Unidos y Rusia en la región colindante con Israel y Jordania—, Netanyahu teme que los 18.000 combatientes de la Guardia Revolucionaria iraní y de la milicia libanesa Hezbolá alistados en las filas del régimen acaben cruzando la línea roja de la meseta del Golán. “Nos defenderemos con todos los medios ante esta amenaza”, advirtió tras reunirse con Putin, de acuerdo con la información facilitada por la Oficina de Prensa del Gobierno israelí. En una inusual comparecencia ante la prensa en Jerusalén, un dirigente de la oposición siria en el exterior reclamaba también este miércoles “ayuda internacional” para la población civil en la etapa final de la guerra. Issam Zaitoun, que se presentó como exiliado en Alemania desde hace tres décadas, dijo que había podido viajar a Israel gracias a su pasaporte europeo. “Hace falta de todo y hay que actuar ya para evitar una catástrofe”, remachó para denunciar que el Gobierno de El Asad ha dejado abandonadas a su suerte las provincias insurgentes de Quneitra y Deraa (sur), donde aseguró que el alto el fuego sigue sin entrar en vigor pese al anuncio oficial. Un comandante insurgente en Jerusalén Tras alertar de que las alternativas a la oposición moderada son “o el ISIS o las milicias iraníes”, Zeitoun dio paso a la intervención de un comandante insurrecto —que se identificó por su nombre de guerra, Abu Hamad— a través de videoconferencia desde la frontera con el Golán. “La situación es muy mala ahora”, refirió el jefe rebelde, “no hay servicios sanitarios ni de educación, y los alimentos tienen precios muy elevados”. “Sobrevivimos en parte gracias al respaldo de Israel, que atiende a nuestros heridos y nos envía ayuda humanitaria, como leche para los niños”, explicaba sin precisar si recibía también algún tipo de colaboración económica o militar. Abu Hamad reconoció en la comunicación vía Skype que otros grupos les acusan de traición por mantener contacto con militares israelíes. “No nos importa de donde viene la ayuda, la necesitamos”, zanjó las preguntas. Israel ha admitido abiertamente que presta ayuda humanitaria a rebeldes moderados en zonas próximas al Golán. En centros sanitarios del norte del país y en una clínica de campaña en la misma frontera ha atendido en los cuatro últimos años a unos 3.000 heridos sirios, en su mayoría hombres en edad militar, según pudo comprobar este corresponsal en el hospital de Nahariya, próximo a la frontera con Líbano. Una investigación del diario The Wall Street Journal sostenía el pasado mes de junio que —además de medicinas, ropa y alimentos—, el Estado hebreo estaba entregando dinero en metálico a los insurgentes para que pudieran pagar sueldos a los combatientes y comprar armas y municiones. Uno de los beneficiarios de estas ayudas era el grupo rebelde llamado Caballeros del Golán, integrado por unos 400 combatientes en la provincia de Quneitra, que mantiene una alianza operativa con unidades del Ejército Libre de Siria, a su vez respaldado por Turquía y varios países occidentales. Los combates se recrudecieron a comienzos de este verano en la frontera de los Altos del Golán. El Ejército de Israel respondió entonces con ataques aéreos y de artillería cada vez que caían proyectiles sobre territorio bajo su control. A su vez, el régimen de Damasco denunció que las represalias israelíes solían coincidir con avances de los yihadistas del antiguo Frente al Nusra, que cuentan con una fuerte presencia en la región, en la pugna con las tropas gubernamentales por el control de la ciudad nueva de Quneitra. Observadores de la ONU El contingente de observadores de la ONU en el Golán (UNDOFOR) —cuya misión es velar por el cumplimiento del armisticio entre Siria e Israel que puso fin a la guerra del Yom Kipur (1973)— ha informado al Consejo de Seguridad de un significativo aumento de los contactos mantenidos entre el Ejército de Israel y las fuerzas rebeldes en la zona, según la información recabada por el diario Haaretz. La intervención israelí en la guerra de Siria no ha sido siempre tan discreta. El jefe saliente de las Fuerzas Aéreas, el general Amir Ethel, ha confirmado recientemente que Israel ha atacado casi en un centenar de ocasiones arsenales y convoyes de transporte de armamento de Hezbolá a lo largo del conflicto. El pasado mes de marzo, tras una de estas incursiones aéreas, el Ejército sirio disparó misiles contra los aviones de combate israelíes, en el considerado incidente más grave entre ambos países en seis años. El escudo antimisiles Arrow tuvo que interceptar uno de los cohetes, que iba a impactar en un área situada al norte de Jerusalén. Siria e Israel nunca han firmado la paz y siguen técnicamente en guerra desde hace siete décadas. Leer más: UN Sees Spike in Meetings Between Israeli Army, Syrian Rebels, Warns of Escalation Israel Gives Secret Aid to Syrian Rebels  

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Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda

Fuente: Olga Rodríguez | ElDiario.es Fecha: 16 de NOVIEMBRE 2015 Los antecedentes que dieron lugar al ISIS surgen en el contexto de la ocupación de Irak. Tras la toma del país por las tropas británicas y estadounidenses (y españolas hasta 2004), se formaron diversos grupos armados para luchar contra los invasores. Entre ellos aparece la autodenominada organización de la base yihadista en Mesopotamia (procedente de Jamaa al Tawhid wal-Jihad, nacida en 1999), conocida en la prensa como Al Qaeda en Irak. Posteriormente se uniría a otros grupos bajo el nombre primero de Consejo de Muyaidines y después, en 2006, Estado Islámico de Irak. El contexto en Irak Miles de iraquíes fueron detenidos en cárceles secretas estadounidenses, donde recibieron torturas diarias. Algunos arrestados desaparecían para siempre. Otros reaparecían años después devastados por las torturas, y con una sobrevenida, inquebrantable y extremista fe religiosa. Tras la ocupación EEUU desarticuló inmediatamente las Fuerzas Armadas iraquíes, criminalizó el partido Baaz e integró a milicias sectarias en las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes para luchar contra la resistencia. Fomentó las divisiones y entrenó a integrantes de milicias policiales que sembraron el terror. Fue lo que se llamó los escuadrones de la muerte, comandos que arrestaron a miles de jóvenes suníes, muchos de los cuales aparecían semanas después muertos en las calles de ciudades como Bagdad, con orificios de bala en la cabeza, pies o pulmones, con huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, signos de descargas eléctricas u ojos fuera de sus órbitas. Cientos de miles de familias huyeron del país. En tan solo unos meses más de cinco millones de iraquíes se convirtieron en refugiados. Dos millones y medio de ellos se instalaron en Siria. En poco tiempo Irak, que había sido un país donde muchos chiíes y suníes convivían juntos, donde un elevado porcentaje de los matrimonios eran mixtos, donde no había grandes tensiones sectarias, se convirtió en un infierno. Muchos antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas desmanteladas compartieron celda con miembros de grupos religiosos que iban radicalizándose a medida que aumentaba la violencia y la represión. El grupo de la cárcel de Camp Bucca Abu Baker Al Bagdadi, que se convertiría en 2010 en el líder del Estado Islámico de Irak, fue arrestado por los estadounidenses en 2004 en la ciudad de Faluya, duramente golpeada por las fuerzas de ocupación, que bombardearon viviendas, mercados, escuelas, hospitales y emplearon fósforo blanco, un armamento letal que abrasa la piel de sus víctimas. El dolor provocado en aquella ciudad es recordado hasta día de hoy por sus habitantes. Al Bagdadi fue enviado a la cárcel de Camp Bucca, donde las torturas estaban a la orden del día. Algunos se empaparon allí de las doctrinas más extremistas y desvirtuadas del Islam, como el wahabismo. De aquella prisión saldrían muchos hombres listos para integrar las filas del Estado Islámico (ISIS o Daesh). Las revueltas en Irak En 2010, en un Irak totalmente roto, irrumpió un movimiento pacífico de protesta contra el gobierno central, que tomó fuerza tras el estallido de las revueltas en Túnez o Egipto en 2011. Entrevisté por aquél entonces a uno de los organizadores de aquellas manifestaciones iraquíes, Udai Al Zaidi, hermano del famoso periodista que arrojó un zapato a George Bush y fue encarcelado por ello. Al Zaidi, chií, se manifestaba en Irak con miles de suníes y chiíes más, contra un gobierno al que tachaban de corrupto y sectario. El gobierno de Al Maliki, aferrado al poder, reprimió aquellas multitudinarias protestas empleando balas contra los manifestantes, y apoyado por el Ejército estadounidense. Murieron cientos de personas y miles fueron encarceladas. El «Estado Islámico» en Siria La represión gubernamental iraquí contra todo tipo de queja o protesta aumentó y llevó al extremismo a algunos sectores de la oposición. Lo mismo ocurrió en Siria, donde las revueltas habían estallado en marzo de 2011. El ‘Estado Islámico’ de Irak envió una delegación a Siria en agosto de 2011, cuando la guerra civil siria ya estaba en marcha, tras el aplastamiento de las revueltas por Bashar al Assad. El líder del «Estado Islámico» de Irak, el clérigo Al Bagdadi, formateado tras su paso por la cárcel de Camp Bucca y la guerra, anunció en 2013 la creación del ‘Estado Islámico’ de Irak y Levante (Siria). El auge del ISIS En 2014 el «Estado Islámico» se hizo fuerte en Siria e Irak. Miles de hombres del ISIS, armados y protegidos con humvees y tanques, tomaron varias ciudades iraquíes sin apenas resistencia. Contacté entonces con algunos antiguos efectivos de las fuerzas armadas iraquíes desmanteladas por EEUU y de varios grupos de la resistencia iraquí. En un momento en el que ellos mismos habían ganado posiciones en territorio iraquí, se hacían la siguiente pregunta: ¿Interrumpimos nuestra lucha contra nuestro enemigo, el gobierno de Al Maliki [apoyado por EEUU], para luchar contra el Estado Islámico, superior en número y fuerza a nosotros, o nos unimos al Daesh, a pesar de nuestras diferencias, para evitar ser derrotados? La respuesta elegida por muchos fue la segunda. Prefirieron ser cómplices que enemigos. Quién les iba a decir a algunos oficiales de las fuerzas del laico Baaz iraquí en 2003 que años después combatirían mano a mano con yihadistas extremos que proclamaban un Califato y dictaban las normas más violentas y medievales en nombre de un distorsionado e instrumentalizado Islam. La toma de más territorio Grupos suníes de diversa procedencia, solo unidos por un enemigo común, terminaron integrando las filas del Daesh. Tomaron varias ciudades iraquíes y llegaron muy cerca de Bagdad. Apenas encontraron resistencia por parte del ejército iraquí, marcado por la corrupción: “Los militares se fueron corriendo, no había aviones, no había nada que los parara. Para ser sincero, los únicos que hicieron algo para detener [al Daesh] fueron los militares iraníes y las milicias chiíes”, confesaba recientemente el exministro de Defensa iraquí Ali Allawi en un documental de Al Jazeera. Desvincular Irak como contexto y desarrollo del Daesh sería hacer un análisis cojo de su evolución. En 2014, tras

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