Peisaj 2026 - Discurso de Alberto Teszkiewicz
Esta noche nos reunimos para celebrar juntos Peisaj, y lo hacemos no sólo como celebración colectiva, que nos hace falta, sino también como acto de resistencia al individualista sálvese quien pueda que nos quieren imponer.
Peisaj es nuestra fiesta de la libertad, y la libertad está siempre en disputa, más en estos días difíciles.
Peisaj nos trae un relato antiguo, pero lo que celebramos no es el pasado: es la decisión de un pueblo de decir basta, de superar el miedo, de caminar hacia la libertad aun cuando el camino era incierto.
En las mesas tradicionales del Peisaj están el vino, la keará , un plato tradicional que indica el inicio del Peisaj, y el matze, pero no tenemos que verlos como un objeto de un museo, a su manera son espejos del presente: la amargura de quienes hoy pierden derechos, el trabajo que se concentra en pocas manos y sirve cada vez menos para cubrir nuestras necesidades, las lágrimas de los que ven retroceder sus conquistas, el matze —rápido, pobre, urgente— como señal de la libertad que no espera, que se defiende ahora, que se construye ahora, y se cuida ahora.
Porque siempre han existido y todavía existen faraones. Los vemos en nuestro país, cuando se criminaliza la protesta, cuando se desfinancian la educación y la salud públicas, cuando se desmantelan las políticas sociales que son conquistas de décadas de lucha, cuando se estigmatiza al que piensa distinto, cuando se gobierna con desprecio por los más vulnerables, cuando se intenta convertir la desigualdad
en sentido común y la crueldad en virtud.
Y todavía existen esclavos.
Los vemos en los jubilados que no llegan a fin de mes, en los trabajadores precarizados y desocupados, en los científicos y docentes que con esfuerzo resisten, en los pueblos originarios que defienden su territorio, en quienes viven con miedo a perder lo poco que tienen.
Los vemos en cada comedor comunitario que sostiene lo que el Estado abandona.
Pero los faraones no son sólo locales.
Los vemos en el genocidio de Gaza, y en la extensión de la guerra y el ataque a los civiles en todo el Asia Occidental, en los migrantes que se ahogan en el Mediterráneo mientras Europa mira hacia otro lado. En minorías expulsadas, en pueblos enteros que luchan por existir.
La travesía del desierto nos recuerda que la libertad no es sólo romper cadenas materiales: es romper las ideas que justifican la injusticia, es disputar la palabra, es dar la batalla cultural contra quienes quieren convencernos de que no hay alternativa, de que la desigualdad es natural y la violencia inevitable.
Y en nuestra historia —y en la historia del mundo— hubo quienes eligieron resistir cuando todo invitaba a rendirse. Como ayer conmemoramos, en Varsovia, en abril, en pleno Peisaj, jóvenes casi sin armas enfrentaron a un imperio de muerte.
Cómo no vamos a resistir entonces nosotros, con los organismos de derechos humanos, con los trabajadores que defienden lo público, con los estudiantes que cuidan la universidad, con los pueblos que se organizan para no desaparecer.
Por ellos, por nosotros, por los que vendrán, esta noche levantaremos las copas.
Porque la libertad no es un recuerdo: es una tarea.
Y esta noche, como cada vez que un pueblo dice basta, la tarea vuelve a empezar.
Alberto Teszkiewicz – Vicepresidente Llamamiento Argentino Judío – 24-04-2026