REFLEXIONES SOBRE LA CORTE

Por: Alejandro Stein (Adherente del Llamamiento, desde Israel) | 11 de enero de 2022

Uno tiene la suerte o la desgracia de amar la Historia. De leer, de disfrutar aprendiendo, de aprender de hechos que a veces ella nos regala, o que nosotros somos capaces de descubrir.

Por: Alejandro Stein (Adherente del Llamamiento, desde Israel) Pero hablemos de la Corte Suprema. O de los Cortesanos, nombre que les viene mejor. Y de aquella manifestación multitudinaria de septiembre de 1945 en la que todos los partidos, la mayoría de ellos lo que hoy se da en llamar tradicionales, y que forman parte de esa infamia que es Juntos por el Cambio, y otros con historias vergonzantes como el Partido Comunista, que hoy apoya al Gobierno, oponiéndose a la dictablanda de Edelmiro Farrell con ese coronel como secretario de Trabajo y Previsión y vicepresidente (¿alguien recuerda su nombre?) exigiendo… entregar el gobierno al presidente de la Corte Suprema. Esa manifestación, que marchó desde el Congreso hasta Recoleta, desencadenó los acontecimientos que culminaron con la detención de Perón y el 17 de octubre, que agarró a todos los manifestantes a contrapié porque ellos mismos fueron los parteros del “hecho maldito del país burgués” John William Cooke dixit. Ya va para 77 años de ese momento, que reestructuró la historia argentina, que parió este fenómeno con el que nos acostumbramos a vivir, en cuyo nombre no sólo se construye, sino que se cometen infamias, y si no pregúntenle a Menem, que les va a contestar desde el infierno.

Pero hablábamos de la Corte, de las Cortes. Nuestra Constitución establece la división de poderes, y es el presidente, con acuerdo del senado, quien designa a los jueces, que en definitiva seguirán en funciones en tanto su conducta sea correcta. Acá tengo la tentación de decir no me hagas reír que tengo el labio partido…
Un listado de los ministros de las diferentes Cortes Supremas muestra sin duda que el presi que los nombra busca, cómo expresarlo, cierta comunidad ideológica con sus propuestos si se vive en democracia, o designados si se vive en dictadura. Y muestra que, como en general la conducta de sus señorías es impecable, y el senado, muchas más veces de lo que nos conviene tiene tendencia a actuar como un sello de goma, el presidente de turno tiene que comerse la herencia de su antecesor, a veces por varias generaciones (¿se acuerdan de Carlos Fayt paz descanse y su amor al sillón?). Independientemente, entonces, de que escribo esto como una forma de catarsis, me estoy cuestionando ese asuntillo de la división de poderes que me enseñaron en el cole cuando nos hablaron de la Constitución, y tuvimos que aprendernos de memoria lo que recitaba Alfonsín en su campaña electoral.

Y el tiempo actúa con las leyendas como lo hace con el vino: Si es tinto, las mejora, si es blanco, las joroba. Tengo suficientes años para haber vivido las Cortes y el Poder Judicial de la dictadura de 1966-73 y su Cámara del Terror (la Cámara Federal en lo Penal), la de la última dictadura, que en su mayoría viví en el exilio, pero no por eso sentí menos vergüenza ajena e indignación propia, y miro desde aquí el desempeño de la Corte y el Poder Judicial macristas. Puede ser que no sepa bastante. Puede ser que esté desinformado. Pero creo que gana el campeonato. Milagro Sala, la persecución a Cristina, la conducta desalmada, cínica, enfermiza, cruel con Héctor Timerman, y que nadie me diga que esa no fue una forma refinada de tortura. Con asco, cito acá el infausto nombre de bonadío, y la minúscula no es un error. Y hay tanto más. Y el desempeño actual del Poder Judicial, y de los cuatro señores en sus sitiales, corriendo a veces con sus fallos, tomándoselo con calma otras, por decirlo de alguna manera, acorde a la conveniencia de sus trompas.
Entonces, a ustedes, que me tuvieron la vela hasta aquí, yo les pregunto: ¿Dónde está esa División de Poderes? ¿Es independiente el Poder Judicial? (vuelvo a recordarles lo de mi labio partido).

Este es mi modesto apoyo a la marcha a Tribunales, esta vez exigiendo “que se vayan todos”, o limpiar la casa, con Comodoro Py como primer lugar donde pasar la aspiradora, y perdonen que sea medio anarco (nunca libertario), es mi deseo que este sea el comienzo de una marcha que va a ser muy, muy larga.
Hasta aquí
Ale, 11.1.22

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