Día de la Independencia: ¡La Patria está en peligro!

La conmemoración de las fechas patrias siempre fue motivo para que queden expuestas dos visiones diferentes de país. Al momento mismo de los acontecimientos, éstas fueron el resultado de dos modelos en pugna: el 25 de Mayo se trataba de romper los lazos coloniales y reemplazar la autoridad del Rey de España y reemplazarla por un gobierno criollo y el 9 de Julio, concluir lo que “Mayo” había dejado pendiente: la Independencia. En ambos casos hubo que vencer la resistencia de quienes querían continuar con el modelo colonial y con quienes dudaban de la oportunidad de declarar la independencia temerosos de la reacción de España que estaba dispuesta a recuperar sus excolonias americanas con el apoyo de la Santa Alianza europea. Todo ese período estuvo signado por la pugna entre un modelo emancipador y otro conciliador con el viejo modelo, no faltando quienes actuaran para reemplazar a España por Inglaterra, la potencia europea fortalecida tras la derrota de Napoleón y que ya contaba con un incipiente desarrollo capitalista.

Los acontecimientos posteriores —el largo período del caudillismo y las luchas intestinas hasta Caseros y los acontecimientos posteriores hasta la consolidación del régimen oligárquico en la década del 80 del siglo XIX, en el cual finalizan los enfrentamientos armados que marcaron ese período— fueron la expresión de una sangrienta pugna entre dos modelos de país. Las clases sociales triunfantes impusieron un relato único acorde con sus intereses; una especie de un “fin de la historia” de esa época, augurando un dominio que se extendería indefinidamente en el tiempo.

Al igual que en nuestro tiempo ese “fin” es una falacia. Poco a poco los sectores derrotados por la oligarquía terrateniente —en una nueva situación de la consolidación del capitalismo y el imperialismo colonialista como sistema mundial— entraron en pugna con el régimen oligárquico y empezaron a concebir modelos distintos de país y a la par un relato distinto al discurso dominante. Así, ante cada celebración “oficial” de una fecha patria se le yuxtaponían las conmemoraciones de los sectores populares que reivindicaban un modelo de país revolucionario para su época, en abierto desafío a los sectores conservadores herederos de sus antecesores en la historia.

¿Y qué pasa aquí y ahora? Esa pugna entre los dos modelos se hizo más evidente porque los hechos la hacen incontrovertible. Estamos frente a un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia. El gobierno de Cambiemos, al igual que el 25 de Mayo reciente, minimiza la conmemoración, rehuye de darle la relevancia que merece, teme el contacto con el pueblo, suspende actos oficiales y trata de que pase lo más inadvertido posible. Su accionar de todos días lo muestra impulsando un modelo neoliberal de país que lo está llevando al colapso y hunde en la desesperación a los sectores más humildes. Más aún, cuando el presidente Macri se atrevió a expresar su interpretación de la gesta emancipadora lo único que se le ocurrió fue disculparse ante el rey de España por la angustia que debieron sentir los congresales de Tucumán al momento de declarar la Independencia.

A esto nos oponemos los sectores que aspiramos a otro modelo de país, en el cual no sea el mercado el que determine —en una especie de maltusianismo social— el destino de los argentinos, sino que el Estado regule y le imponga reglas para que seamos una sociedad inclusiva y justa. Lo que no le escapamos a la convocatoria popular para exaltar el espíritu patriótico de nuestro pueblo y no patriotero como acostumbra la derecha. Un modelo que dé continuidad a la gesta de la Independencia ante los nuevos peligros a los que nos conduce Cambiemos con la firma del acuerdo con el FMI, el ministerio de colonia financiera del imperialismo, que conlleva a la dependencia política y económica que quiebra nuestra soberanía para diseñar políticas propias acordes a los intereses de los argentinos.

De los dos modelos en pugna, el que adhiere y se considera heredero de los sectores patrióticos y populares de Mayo, Julio y de todas las luchas por una patria soberana que le sucedieron, el que no le teme al pueblo, convoca a repetir las concentraciones multitudinarias como las que tuvieron lugar el último 25 de Mayo que congregó a 1.000.000 de personas en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires y a miles en plazas de otras ciudades del país, para repetir el llamado de alerta: ¡La Patria está en peligro! ¡No al acuerdo al FMI!

El LLAMAMIENTO Argentino Judío fiel continuador del espíritu de nuestros antepasados que llegaron al país trayendo consigo los valores de justicia y equidad de la milenaria tradición judía y formaron parte de las luchas del pueblo argentino por una sociedad más justa, decimos ¡La Patria no se rinde!!!

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